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Autor: PepeBecerraGómez
Cueva del Gato: un prodigio con justas y restrictivas medidas
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José Becerra | 06-08-2018 | 11:23| 0

 

Cueva del Gato: un  prodigio con justas y restrictivas medidas

El prodigio natural que conforma la Cueva del Gato, junto con las aguas desatadas que de su interior manan merced al río Gaudares (o Campobuche para los amigos), caudal que desciende desde la circunscripción del vecino pueblo de Montejaque, municipio con el que Benaoján comparte historia, tradiciones y costumbres ancestrales y que lo atraviesa de parte a parte, merecía que se extremaran las medidas para preservarlo. Cuidado que se exige ahora particular y expresamente, cuando se intensifica la afluencia de visitantes a tan paradigmático lugar.

Las visitas aumentan en grado potencial, que son muchos los atractivos que la espelunca y sus alrededores ofrecen en épocas veraniegas. Razonable parece que, por estas circunstancias, el Ayuntamiento de Benaoján, el serrano y chacinero pueblo en cuya circunscripción geográfica figura la gruta y su paradisíaco entorno,  a instancias de su alcaldesa, Soraya García, haya decido cobrar un módico  canon a quienes, buscando la frescura y placidez del lugar en días en los que las calores aprietan de manera  inmisericorde, optan por el disfrute de una  plácida jornada de asueto en tan singular escenario natural. El lugar lo merece en cuanto como por ensalmo se mitigan los ardores del  verano y el sequeral de la naturaleza circundante.

Las ventajas que gozan quienes deciden disfrutar de momentos sumidos en plena Naturaleza (con mayúscula), y además gozar de un lugar en óptimas condiciones de estancia, merced al cuidado de vigilantes que ex profeso cuidan del paraje y vigilan para que nada enturbie el día de asueto –seguridad y atención sanitaria incluidas, en caso de accidente fortuito – merecen el exiguo coste que se exige. Cuanto más que las cantidades obtenidas no engrosan las arcas del Ayuntamiento más allá del importe del estipendio que se otorga a quienes prestan  el servicio ofrecido a los visitantes, según se desprende de las manifestaciones del Consistorio, y se deduce de las declaraciones  que al respecto acaba de hacer la alcaldesa benaojana.

Obligado es reseñar que la Cueva del Gato se encuentra catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC) y que es un enclave capital dentro de los que se agrupan en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, territorio prolijo en vestigios históricos de todos los tiempos, tantos los debido a la mano del hombre  como al ecosistema reinante que lo engloba.

La gruta en cuestión,  a un tiro de piedra de Benaoján y a poco más de Ronda, gana enteros por días en la nómina de las maravillas de Málaga. En la pugna de quienes  la prefieren para que se catalogue como tal dentro de  los variopintos monumentos que se asientan  merced a la naturaleza y sin asomo de la intervención del hombre en la provincia, es notorio su ascenso diario.   Tan famosa gruta, asombro para unos e inquietante fascinación para otros, no puede por menos de llenar de orgullo a quienes tuvimos la suerte de nacer en sus inmediaciones y crecer teniéndola de telón de fondo de excursiones y comilonas campestres. Porque si existe un monumento natural, no digo en la provincia, sino en buena  parte de la Península al que se le pueda sacar mayor provecho, es esta cueva en donde, aparte de su contemplación, se puede permanecer durante todo un día disfrutando de un microclima excelente. Propiciado éste por lo abrigado de su situación entre rocas y dehesillas,  sobre todo en tiempos de farragosa canícula, es un alivio para el cuerpo por la sensación  de las aguas, frías como cuchillos, que dispensa y dispone el  ánimo para el sosiego y la relajación más placentera.

¿De qué potentes cinceles se sirvió la naturaleza para esculpir en la roca viva la colosal efigie desdentada y horripilante de un felino dispuesto a saltar sobre su presa? ¿Qué fenómenos telúricos y qué coincidencias en geomorfología  tuvieron que coincidir para que por las fauces del Gato rocoso escupiera un torrente de forma tal que asemejara el vómito eterno de lo más profundo de sus entrañas? ¿Quién modelaría la inmensidad de una oquedad que hoy maravilla y en la que suceden salas y lagos, fantasmagóricas unas y fascinantes los otros, cuando no peligrosos y mortales para los osados que, sin destreza ni experiencia, se aventuren en su interior? No existe otro adjetivo que el de pasmo, por ser esta la sensación que experimenta  quien por primera vez se enfrenta a la espelunca.

Y a sus pies, sin solución de continuidad, el Charco Azul. Limpias y refrescantes aguas que en cualquier época del año se precipita en vistosa cascada, dando lugar a un escenario idílico con un verde proscenio de adelfas y mimbreras,  que desde siempre hicieron las delicias de quienes sabían de  las excelencias  del remanso. Aquí cuentan los cronicones medievales que acamparon las tropas de Pompeyo  para invernar,  antes de su enfrentamiento con la de César en Munda, el  Monda de hoy. Pero antes anduvieron por sus intrincadas galerías nómadas del Paleolítico y del Calcolítico posterior y allí nos dejaros muestras evidentes de sus inquietudes ante el misterio de la vida.

Monumento natural sin reservas, substrato histórico, sugerente lugar para quienes todavía sueñan con paraísos perdidos, ameno rincón para contrarrestar los calores, no sería descabellado que el Gato figurase en el índice de maravillas malagueñas dignas de disfrutarse en la nomenclatura de espacios – ahora eficazmente protegido éste –  entre los que descuellan en la Península Ibérica y que son causa de admiración y pasmo.

 

 

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¿De verdad se eliminará el copago farmacéutico?
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José Becerra | 02-08-2018 | 1:56| 0

 

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¿De verdad se eliminará el copago farmacéutico?

JOSE BECERRA

Se escuchó por el Gobierno que hoy por hoy nos rige el aumento de las pensiones. Poca cosa ha sido, bien es verdad, pero menos da un piedra. Cumplieron desde las más altas instituciones gobernativas con la clamorosa petición que llenó calles y plazas del país de abolir el abominable 0,25 % que anunciaron Rajoy y los suyos antes de que Sánchez escalara hacia arriba los peldaños del poder. Vieron – vemos – los pensionistas que nos llega el atraso acumulado desde principios de años, que junto al leve incremento de la retribución calmó los ánimos y los con razón iracundos pensionistas volvieron a sus casas abandonando la justa reivindicación. No es que se den – nos demos – por contentos, pero es lo que hay, y habrá que resignarse a que vengan tiempos más bonancibles para nuestros raídos bolsillos.

La cuestión es que existe otro resquemor entre los setentones. Es el de que el Gobierno de Pedro Sánchez se las ve y desea para contentarnos anunciando por boca de la ministra de Sanidad, Carmen Montón, algo que esperamos que cuaje más pronto que tarde. Afirma que se trata de “un objetivo en  la hoja de ruta”, y que viene a colmar los deseos de quienes se ven  obligados a atender el importe de sus medicamentos siquiera sea por una ínfima cantidad. Es el copago farmacéutico, gabela que soportamos estoicamente desde 2012, que ya ha llovido. Apostilló Montón que la idea es volver al punto de origen de la cuestión y volver al camino que el Partido Popular cercenó de un tajo. O sea, que no tengamos rasgarnos los bolsillos a la hora de adquirir el medicamento prescrito para toda la vida como podría serlo el que nos preserva que la tensión arterial se nos desboque y nos dé un sobresalto, siendo éste el menor riesgo que  nos puede sobrevenir en una anatomía ya ostentosamente desvencijada. Si el Consejo de Ministros último estuvo enfocado en su mayor parte a  los problemas económicos de la sociedad española y se materializó en su curso el eliminar este copago afrentoso, hay razones parta que los jubilados más vulnerables abriguen la esperanza de ir a la farmacia más próxima sin el monedero que hasta ahora ha venido siendo imprescindible.

Sin embargo, los jubilados como que  no acabamos de creerlo. Los mismos farmacéuticos se sonríen escépticos ante la cuestión, cuando la dejamos caer en su presencia. “No es lo mismo predicar que dar trigo” nos advierten. Una obviedad que asumimos cariacontecidos. Y habría que recordar a quienes ahora nos mandan que lo que importa son los hechos y no promesas, que tantas veces se las lleva el viento. “Largo me lo fiais, amigo Sancho”, que dijo nuestro excelso Quijote ante la fragilidad y volatilidad de las promesas de los humanos, no digamos ya de los políticos.

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¿De verdad se eliminará el copago farmacéutico?
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José Becerra | 02-08-2018 | 1:50| 0

¿De verdad se eliminará el copago farmacéutico?

JOSE BECERRA

Se escuchó por el Gobierno que hoy por hoy nos rige el aumento de las pensiones. Poca cosa ha sido, bien es verdad, pero menos da un piedra. Cumplieron desde las más altas instituciones gobernativas con la clamorosa petición que llenó calles y plazas del país de abolir el abominable 0,25 % que anunciaron Rajoy y los suyos antes de que Sánchez escalara hacia arriba los peldaños del poder. Vieron – vemos – los pensionistas que nos llega el atraso acumulado desde principios de años, que junto al leve incremento de la retribución calmó los ánimos y los con razón iracundos pensionistas volvieron a sus casas abandonando la justa reivindicación. No es que se den – nos demos – por contentos, pero es lo que hay, y habrá que resignarse a que vengan tiempos más bonancibles para nuestros raídos bolsillos.

La cuestión es que existe otro resquemor entre los setentones. Es el de que el Gobierno de Pedro Sánchez se las ve y desea para contentarnos anunciando por boca de la ministra de Sanidad, Carmen Montón, algo que esperamos que cuaje más pronto que tarde. Afirma que se trata de “un objetivo en  la hoja de ruta”, y que viene a colmar los deseos de quienes se ven  obligados a atender el importe de sus medicamentos siquiera sea por una ínfima cantidad. Es el copago farmacéutico, gabela que soportamos estoicamente desde 2012, que ya ha llovido. Apostilló Montón que la idea es volver al punto de origen de la cuestión y volver al camino que el Partido Popular cercenó de un tajo. O sea, que no tengamos rasgarnos los bolsillos a la hora de adquirir el medicamento prescrito para toda la vida como podría serlo el que nos preserva que la tensión arterial se nos desboque y nos dé un sobresalto, siendo éste el menor riesgo que  nos puede sobrevenir en una anatomía ya ostentosamente desvencijada. Si el Consejo de Ministros último estuvo enfocado en su mayor parte a  los problemas económicos de la sociedad española y se materializó en su curso el eliminar este copago afrentoso, hay razones parta que los jubilados más vulnerables abriguen la esperanza de ir a la farmacia más próxima sin el monedero que hasta ahora ha venido siendo imprescindible.

Sin embargo, los jubilados como que  no acabamos de creerlo. Los mismos farmacéuticos se sonríen escépticos ante la cuestión, cuando la dejamos caer en su presencia. “No es lo mismo predicar que dar trigo” nos advierten. Una obviedad que asumimos cariacontecidos. Y habría que recordar a quienes ahora nos mandan que lo que importa son los hechos y no promesas, que tantas veces se las lleva el viento. “Largo me lo fiais, amigo Sancho”, que dijo nuestro excelso Quijote ante la fragilidad y volatilidad de las promesas de los humanos, no digamos ya de los políticos.

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Sensatas intenciones de Casado
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José Becerra | 29-07-2018 | 11:51| 0

 

Resultado de imagen de fotos de pablo casado del pp, diario surFoto Diario SUR

Sensatas intenciones  de Casado

Arguyó con sobrada razón en su discurso como novísimo líder del PP que el éxito del partido en el futuro va a depender y mucho de que “todos remen en la misma dirección”. Una afirmación ésta que era imprescindible ante una posible desunión   en sus filas por mor de  quienes apostaron por él y de los que lo hicieron por Santamaría, un enfrentamiento del que habría que pasar página más pronto que tarde, como dio   entender en su primer discurso tras la investidura. Lo que a su juicio importa ahora es enderezar la dirección del partido hacia una regeneración política como razón de ser de todos y cada uno de los que se aglutinan bajo sus siglas y aceptan sus postulados.

Incidió Pablo  Casado en argumentos dignos de encomio y que es obligado resaltar, por lo menos para que quienes miramos sin encendidos ánimos las diatribas de nuestros políticos sepamos cómo y cuándo habría que reclamar imposturas y escaso cumplimiento de sus compromisos.

Obviamente declaró su lealtad al Rey y a la Constitución, premisa sine cua not  inherente al cargo al que se acaba de acceder. Y a continuación desgranó una serie de propósitos que fueron desde la repulsa a la corrupción       que abate a partidos con la consiguiente desazón que produce en la ciudanía hasta la regeneración del PP, “abriendo ventanas” para evaporar  el tufillo de corrupción que ha sido una rémora para el partido en los últimos tiempos, hasta la supresión de impuestos, haciendo hincapié en algunos que hacen clamar al Cielo. Gravámenes estos últimos a quienes lo soportan se quiera que no, tales los de doble imposición, los de Patrimonio, el de Donaciones, y el de Sucesiones, que tantas controversias vienen suscitando. Desgranó otros como la necesidad de un partido unido, la unidad de España puesta en un brete por los catalanistas a ultranza, u otros como los que atañen de lleno a la vida y la familia.

La renovación del PP ya es un hecho: Santamaría  y Cospedal, las dos mujeres más encumbradas han tenido que dar un paso atrás; ambas fueron figuras significativas dentro de la nomenclatura del partido y con resabios evidentes del marienismo imperante, hoy fenecido.

Con todo hay un pasado muy próximo de Casado que puede ensombrecer su flamante victoria en el partido. La sombra de su máster, legalmente obtenido como el afirma y no habría que poner en duda sin más, podría ser alargada y a buen seguro que lo blandirán con  tesón sus enemigos políticos como un hacha desenterrada de guerra. “Vivir para ver”, que decimos en mi Serranía de Ronda de facundia precoz  y refranes certeros.

 

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La llamada de lo rural
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José Becerra | 25-07-2018 | 12:06| 0

Resultado de imagen de fotos de benaojan Foto Diario SUR

La llamada de lo rural

Asistimos de un tiempo a esta parte a la consolidación de un fenómeno de índole económico y social que podría resultar sorprendente si no tuviésemos en cuenta los movimientos cíclicos que, a lo largo de la historia, convulsionaron, con mayor o menor intensidad, relaciones humanas y asentados comportamientos. Es un hecho que no tiene vuelta de hoja. El medio rural tan denostado en las décadas anteriores a las que iniciaron a partir de los 90 o poco antes, está adquiriendo indudable protagonismo en nuestros días. Se hace evidente en cualquier parte, pero adquiere particular relieve en el interior de la provincia malagueña. Y reduciendo esta circunscripción geográfica, es en la Serranía de Ronda y la subcomarca del Guadiaro a la que aquella abarca, en donde, quienes han visto transcurrir en ella más de medio siglo – tiempo de sobra para observar los cambios verificados -, pueden dar fe del inesperado suceso. Soplan nuevos vientos que a algunos les ha pillado por sorpresa y que reaccionan las más de las veces, administraciones públicas incluidas, de manera que podría no ser la idónea para propiciar su desarrollo y mantener el apogeo.

Hemos sido testigos, sobre todo los que como yo peinan canas, de cómo la agricultura y, por ende, el campo, durante incontables décadas, se erigía como eje fundamental para el sostenimiento de la mayor parte de las familias. De ella provenían, en forma de jornal o de minúscula renta según el acomodo de cada cual, los ingresos necesarios para subsistir. Las aportaciones de mano de un incipiente proceso industrial, luego consolidado en media docenas escasas de pueblos dentro del ámbito de la Serranía, vendrían después. Hoy día este proceso, alentador como ocurrió en el caso de Benaoján, primer centro productor de elaborados cárnicos de la provincia durante lustros, se ha ralentizado o se paralizó definitivamente. En esa época, todavía sin verificarse la sangría de la emigración en los 60, la ciudad atraía como un imán, tanto por lo que de placentero podía significar para los jóvenes, asfixiados en una situación poco esperanzadora, como para los que no lo eran tanto, anhelando mejoras económicas que el terruño les negaba sin paliativos. La emigración  centroeuropea sirvió de válvula de escape, y algo similar está ocurriendo ahora al compás de la fiebre constructora de las ciudades costeras que está vaciando a los municipios del interior de la clase trabajadora.

Pero en este trasvase social y económico un nuevo elemento acaba de entrar en juego. El interior tan denostado hasta ayer mismo se convierte en irresistible atracción para quienes pueden permitirse abandonar los agobios del asfalto siquiera sea por pocos días o incluso por un número escaso de horas. De cualquier forma se desanda el camino y los polos de atracción se invierten.

Del campo a la ciudad, y ahora de nuevo de la ciudad al campo. El homo urbanus, hastiado de la jungla de cristal, hierro y cemento en la que se desenvuelve cada día, vuelve los ojos a la Naturaleza como si acabara de descubrir las ventajas sin cuento que ella le reporta. De por medio, todo hay que decirlo, una repercusión económica a escala nacional evidente, pese a que persistan enquistadas bolsas de paro, en territorios tradicionalmente marginados como los que se extienden al noroeste de Málaga. Hasta ellos se abre paso la corriente nacida en la periferia que barrunta placenteras sensaciones allí donde antes sólo encontró motivos para desdeñar.

Prima ahora, ya digo, la vuelta a antiguos terruños. Para respirar a pleno pulmón, para otear horizontes que se imaginaban imposibles por perdidos. Para experimentar impresiones primarias. Lo rural se ha convertido casi en una necesidad fisiológica y satisfacerla se muestra perentoria para quienes sienten la avidez de lo primario y natural. Se inició así un  camino que ha muchos interesa sin retorno y que no es otro que el turismo rural, un fenómeno sociocultural que está trastocando sistemas anquilosados y desfasados comportamientos. En la Serranía de Ronda dio de lleno y por él se apuesta sin reservas a la vista de los primeros resultados altamente esperanzadores.

 

Pero para no morir de éxito o, lo que es lo mismo, para mantener de forma irreversible lo que se presentó con los visos de una revolución propiciada por lo peculiar del medio había que ir ya dando los pasos encaminados a potenciar valores intrínsicos y, a la vez, conservar en las mejores condiciones posibles todo por lo que se afanan en gozar del ambiente rural.

¿Qué es lo que hay que ofrecer a quienes muestran esa inclinación? Aparte, claro, de a lo que gratuitamente puede acceder como la contemplación de un paisaje, o de un río, a la feroz escarpadura de una sierra o el regodeo de un atardecer cárdeno de tintes entre aromas de hinojos y tomillo después de solazar el estómago con un delicioso plato de lomo frito o conejo al ajillo. Pues algo menos tangible pero igualmente evocador y apetecible. Me refiero a la vida social de que siempre hizo gala estas tierras más al sur del sur. Recuperar, por ejemplo, antiguos juegos y divertimentos, distintos en cada pueblo, pero que igualmente entusiasmaron a los mayores. Facilitar paseos y excursiones al aire libre rescatando del olvido viejos senderos y apartadas trochas. Remozar arroyos y fuentes que con tanta prodigalidad se muestran en la zona del Guadiaro, merced a las lluvias que los farallones de la sierra de Grazalema provocan cuando interrumpe el paso de las borrascas que entran por el Golfo de Cádiz.¿ Porqué no iniciar a los visitantes en la campestre práctica de recolectar espárragos silvestres, o palmitos, romero, matalahuga o tagarninas? ¿ Y si se promocionaran, aunque fuese de manera testimonial, fenecidos oficios, como el de canastero, talabartero, ceramista o alpargatero? Por muy de espaldas que estemos de ellos hay que admitir que pertenecen a nuestro acervo cultural y forman parte de nuestras raíces más profundas. Contribuyamos al desarrollo armónico de un mundo rural sin echar en saco roto lo que fue parte insustituible del entramado social de antaño.

Resulta lógico pensar que son las corporaciones municipales a quien compete poner en marcha el proceso. De hecho ya lo están haciendo, con mejor o peor resultado. Pero importa seguir en la brecha y apostar con denuedo por la creación y puesta al día de infraestructuras capaces de allanar el camino para soportar un esperanzador desarrollo sostenido.

En la llamada del medio rural no es posible, por el costo que conlleva, defraudar. Así lo entienden quien vislumbra una alternativa clara al turismo de sol y playa. Pero indefectiblemente defraudaremos a quienes escogen los parajes de la Serranía de Ronda para disfrutar de sus días de ocio si lo que encuentran no responde a las expectativas creadas.

 

 

 

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.