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Autor: PepeBecerraGómez
Una novela corta de José Becerra Gómez
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José Becerra | 03-11-2011 | 7:17| 0

Crónica de una huida
Autor: Becerra Gómez, José
Idioma:: Español
Páginas: 72
ISBNSinopsis: Juan José el Mirlo, recién cumplido los nueve años y en plena Guerra Civil española, vive en sus carnes el tránsito por la llamada “Carretera de la Muerte”, que unía Málaga con Almería. Días de horror que abrieron los ojos a quien se asomaba a la vida y que le dieron a contemplar las calamidades de la guerra, la violencia exacerbada de unos hombres contra otros y la crueldad injustificada contra quienes trataron de levantarse contra la opresión. Una página de nuestra historia reciente que no debió haberse escrito, a no ser porque en ella tuvieron cabida la acción noble de quienes, ante la furia, antepusieron la bondad y la bonhomía.

 

El malagueño José Becerra (Benaoján, 1941) saca a luz una novela corta   con el trasfondo de los sucesos trágicos que dieron lugar a un capítulo negro de la historia de Málaga  largamente silenciado: el de la carretera Málaga-Almería en febrero de  1937 

 

En uno de los primeros capítulos de la obra “Málaga en llamas” que se debió a la pluma de la esposa de Gerald Brenan, Gamel Woolsey,  puede leerse: “Málaga, extendida  a lo largo y ancho de la bahía, estaba bajo una cortina de humo. La ciudad se ocultaba y el humo se adentraba en el mar. Málaga estaba quemándose”. Transcurrían los primeros días del febrero de 1937. Y el matrimonio británico fue testigo del horror de la guerra en la ciudad. Como testigo, que vivió los hechos en primera persona también es obligado citar la figura del médico canadiense  Norman Bethune, que relató en desgarrador alegato – ilustrado con las únicas fotografías que se conservan del luctuoso suceso –  del éxodo de los malagueños por la carretera de Almería y los días de infierno que vivieron.

     Bethune y sus rápidas transfusiones de sangre, sirviéndose de un equipo básico instalado en  una destartalada camioneta, con la que también transportó ancianos y niño hasta lugares seguros,  salvó muchas vidas y es justo que su recuerdo perdure y su memoria se enaltezca, no importa si ya los años transcurridos difuminan un capítulo de la historia de Málaga, obligado al silencio por circunstancias políticas que ya, afortunadamente fenecieron.

 

   Mezclando la realidad con la ficción, en lo que toca  a nombres de personajes que vivieron en sus carnes el atroz suceso de la “huida” desesperada por la carretera de Almería y a algunos aspectos de la vida de algunos de ellos, pero ciñéndose a lo acaecido en su esencia, la obra “Crónica de una huida”(Vértice,2011,Málaga) de José Becerra Gómez relata en boca de un superviviente de aquellos horribles días, los trágico sucesos vividos. Juan José, el Mirlo, rememora, en los años de la vejez, con ocasión de un homenaje tributado a Norman Bethune y sus compañeros canadienses por parte del Ayuntamiento de Málaga, años atrás, los feroces momentos que vivió en compañía de su familia y que empezaron  el fatídico día 7 de febrero de 1936  con la toma de Málaga por los nacionales.

   El autor recrea un episodio que vivieron muchos de los pueblos del interior  y      que todavía se conoce como la “ huida”. A modo de crónica periodística recoge con fidelidad el éxodo un pueblo dela Serraníade Ronda, Benaoján, que sumido en el miedo anhela poner tierra de por medio del avance de un ejército formado en parte por componentes  moros de los  que se cuentan fechorías terroríficas.

   La huida generalizada fue hacia otros pueblos, al campo, a las escabrosidades de las montañas circundantes; algunos como la familia de un maestro de escuela, padre del protagonista, Juan José, el Mirlo, confiaron llegar hasta Almería, en un periplo que les llevó por el antiguo camino de contrabandistas que partía del Campo de Gibraltar, a empalmar con la carretera que conducía a Málaga, y desde allí a los horrores de la de Almería.

   La obra, ya en librerías, ha sido editada por la editorial malagueña Vértice. Con un diseño sobrio y cuidadoso pero al mismo tiempo expresivo y sugerente en lo que toca al contenido a la novela y editada obedeciendo a criterios de encuadernación que permiten al manejo de la obra sin dificultad dicen mucho del buen hacer de la editorial.

    El autor se distingue por sus publicaciones que atañen a la cultura popular y al ambiente rural en el que se  ha movido durante muchos de su existencia. Tradiciones, costumbres, gastronomía y cuanto de singular envuelve a los pueblos del interior – en particular los dela Serraníade Ronda – ocuparon su atención y buena muestra de ello son los artículos publicados en SUR, periódico del que fue corresponsal de la comarca rondeña en las décadas 80 y 90. Posteriormente y hasta  ahora colabora asiduamente en las páginas de opinión.

El libro se encuentra a la venta en librería Luces (902 122101).

 

 

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Doctor Torrecillas, pasión por innovar
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José Becerra | 02-11-2011 | 7:58| 0

 
 
 Doctor Torrecillas, pasión por innovar

No sabemos  si las revistas médicas The Lancet, New England Journal  o  Medicina Clínica, lo han recogido. Pero desde luego los trabajos del doctor Pedro Torrecillas (y  Dr. Lugnani) merecen ser resaltados en ellas con toda justicia. No se  debería pasar por alto la innovadora técnica basada en la criocirugía, un procedimiento que causa destrucción selectiva de los tejidos enfermos  utilizando temperaturas de congelación.

 

El método  viene siendo empleado por el doctor Torrecillas en el Hospital Santa Elena para extirpar carcinomas en la próstata y la vejiga con índices de duración muy elevados. Lo novedoso reside ahora en la aplicación de este método para los tumores de pulmón conduciendo el Gas Argon hasta el núcleo del cáncer con la mínima invasión de los tejidos próximos, al mismo tiempo que insufla inmunidad natural al enfermo.

Pero hay más, y es que a don Pedro, a quien tengo mucho que agradecer (aúna en su persona la bonhomía y el trato cordial con sus pacientes junto con una capacidad manifiesta para adoptar  innovaciones técnicas y científicas procedentes tanto de fuera como dentro de España), su calidad como profesional íntegro de la medicina le lleva a  presidir el grupo de criocirugía  para el implante de una técnica – ya empleada en EE.UU. – que combate los tumores del tracto vesical, pese a que hayan creado metástasis, empleando  células madre  capaces de contrarrestar la anarquía con la que se proliferan las cancerosas.

“No es una vacuna”,  como el doctor se encarga de afirmar, tampoco se trata de crear falsas expectativas, pero significa un paso destacado,  concediéndole a nuestro cuerpo capacidad  para que en la batalla desigual contra este terrible mal disponga  de armas propias y eficaces para contrarrestar su virulencia.

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Aguas denostadas
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José Becerra | 01-11-2011 | 6:13| 0

 

 

 

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El Nacimiento de Benaoján tras las intensas lluvias de los últimos días.

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El  Nacimiento en todo su apogeo después de recibir copiosas lluvias

 

 
 

 

Nadie podría sospecharlo. Los benaojanos siempre estuvieron orgullososde la abundancia de aguas que les deparóla Naturaleza. Lasfuentes en este pueblo del alto Guadiaro  son incontables:La Fresnadilla, el Espino, el Charco Azul, en donde vienes a recogerse las aguas impetuosas del río subterráneo Campobuche, eran aguas limpias como cristales y frías como cuchillos. Incluso medicinales y que poseían el don de abrir el apetito. Enla Dehesilla, que se abre ubérrima a dos pasos dela Cuevadel Gato, era raro el lugar en donde ahondando con un azadón no brotase acto seguido el líquido elemento, que en su día vino a abrazar a troncos  de vides,exuberantes higueras y chumberas ampulosas. Agua gozosa, sana, fresca, fecunda. La guinda la pone,  cada otoño, cuando las lluvias caen pertinaces, otro río subterráneo que venía  a aflorar a los pies de la sierra de Juan Diego, imprimiendo al paisaje de montaña en el que se abría paso la impronta de lo naturalmente impetuoso. Es el Nacimiento, cuyas aguas lamen el antiquísimo Molino del Santo, hoy convertido en suntuoso hotel, que respeta al pie de la letra la tradición arquitectónica del pueblo.

   Un lujo de aguas. Pero se han torcido las causas para pesar de los benaojanos. Órdenes municipales, tras realizarse los estudios pertinentes porla Juntade Andalucía, vienen a determinar que no son potables.

Problemas gastrointestinales aconsejan que no se utilice el agua ni siquiera para cocinas o lavarse los dientes. Se habla de filtración de purines, lo que parece lógico en una población que todavía vive, aunque sin el antiguo esplendor de la ganadería porcina y la producción chacinera. Pero nada se  puede afirmar todavía. Ni autoridades municipales ni sanitarias se han pronunciado al respecto, aparte de la prohibición del consumo.

   Quien ha seguido de cerca la historia de Benaoján y Montejaque (un pueblo vecino que se surte de los pozos del primero, o estudiado su topografía y emplazamiento en el corazón dela Serraníade Ronda jamás podría imaginar que llegaría un día en el que los vecinos se acercarían a un camión cisterna venido de afuera para llenar  sus vasijas. Fueron  dispensadores  a poblaciones y cortinadas próximas, que siempre codiciaron nuestras reservas hídricas. La estampa de camiones abastecedores de agua es insólita. Esperemos que, nunca mejor dicho, las aguas vuelvan a su cauce, y en Benaoján y Montejaque pueda beberse sin miedos ni reparos, como se ha venido haciendo desde la noche oscura de los tiempos.

 

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El Nacimiento de Benaoján
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José Becerra | 01-11-2011 | 5:03| 0

 

 

Descargar nacimeien...jpg (20,6 KB)  El Nacimiento de Benaoján en todo su apogeo
 
 
Juzguen la importancia que siempre tuvieron las aguas en Benaoján. Un río subterráneo que imprime al paisaje que lo circunda la frescura y galanura de un caudal limpio y cristalino.
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Aguas
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José Becerra | 01-11-2011 | 4:52| 0

 

 

Nadie podría sospecharlo. Los benaojanos siempre estuvieron orgullosos de la abundancia de aguas que les deparó la Naturaleza. Las fuentes en este pueblo del alto Guadiaro  son incontables: La Fresnadilla, el Espino, el Charco Azul, en donde vienes a recogerse las aguas impetuosas del río subterráneo Campobuche, eran aguas limpias como cristales y frías como cuchillos. Incluso medicinales y que poseían el don de abrir el apetito. En la Dehesilla, que se abre ubérrima a dos pasos de la Cueva del Gato, era raro el lugar en donde ahondando con un azadón no brotase acto seguido el líquido elemento, que en su día vino a abrazar a cepas de vides, frondosas higueras y ampulosas chumberas. Agua gozosa, sana, fresca, fecunda. La guinda la pone,  cada otoño, cuando las lluvias caen pertinaces, otro río subterráneo que venía  a aflorar a los pies de la sierra de Juan Diego, imprimiendo al paisaje de montaña en el que se abría paso la impronta de lo naturalmente impetuoso. Es el Nacimiento, cuyas aguas lamen el antiquísimo Molino del Santo, hoy convertido en suntuoso hotel, que respeta al pie de la letra la tradición arquitectónica del pueblo.

 

   Un lujo de aguas. Pero se han torcido las causas para pesar de los benaojanos. Órdenes municipales, tras realizarse los estudios pertinentes por la Junta de Andalucía, vienen a determinar que no son potables.

 

Problemas gastrointestinales aconsejan que no se utilice el agua ni siquiera para cocinas o lavarse los dientes. Se habla de filtración de purines, lo que parece lógico en una población que todavía vive, aunque sin el antiguo esplendor de la ganadería porcina y la producción chacinera. Pero nada se  puede afirmar todavía. Ni autoridades municipales ni sanitarias se han pronunciado al respecto, aparte de la prohibición del consumo.

 

   Quien ha seguido de cerca la historia de Benaoján y Montejaque (un pueblo vecino que se surte de los pozos del primero, o estudiado su topografía y emplazamiento en el corazón de la Serranía de Ronda jamás podría imaginar que llegaría un día en el que los vecinos se acercarían a un camión cisterna venido de afuera para llenar  sus vasijas. Fueron  dispensadores  a poblaciones y cortinadas próximas, que siempre codiciaron nuestras reservas hídricas. La estampa de camiones abastecedores de agua es insólita. Esperemos que, nunca mejor dicho, las aguas vuelvan a su cauce, y en Benaoján y Montejaque pueda beberse sin miedos ni reparos, como se ha venido haciendo desde la noche oscura de los tiempos.

 

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.