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Autor: PepeBecerraGómez
Benaoján y Montejaque: embutidos y aceites de prrestigio
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José Becerra | 15-06-2014 | 1:00| 0

 

Benaoján y Montejaque: embutidos y aceites de prrestigio             

JOSÉ BECERRA    

Los pueblos de la Serranía de Ronda nunca se han conformado con su suerte. Podrían verse anquilosados por mor de la difícil orografía que impidió desde tiempo inmemorial una salida fácil al exterior. Paisajes de belleza innegable los rodean pero las comunicaciones siempre fueron deficientes precisamente por el relieve abrupto que los acoge.

   Lo siguen siendo ahora cuando las exigencias para dar a conocer los productos de sus feraces valles, el del Guadiaro y el Genal,  representan un serio hándicap para una economía netamente rural que encuentra cortapisas para darse a conocer, motivo por el cual la imaginación y el espíritu emprendedor de sus habitantes se despertaron desde épocas remotas de su historia para contrarrestar ese inconveniente dictado irrevocablemente  por la Naturaleza.

  Son dos los casos paradigmáticos que se podrían citar en esta disconformidad de los pueblos serranos por las imposiciones del medio geográfico y el secular atraso de economías supeditadas al agro no siempre floreciente. Se realizaron esfuerzos denodados para establecer puntales que sustentaran medios de vida basados en la industria y se obtuvieron logros alentadores.

    Benaoján, a dos pasos de Ronda, a partir de los años 40 del pasado siglo,

exhibió el empeño de un puñado de empresas familiares obstinadas  en dar a conocer al resto de Andalucía, España y el mundo,  las excelencias de sus fabricados artesanales que tenían como materia prima la carne porcina. La morcilla y el chorizo, elaborada con recetas transmitidas de padres a hijo, en pequeñas fábrica que luego fueron a más, destacando las firmas de los Carrasco, Sánchez y Melgar, entre otras, traspasaron las fronteras de la provincia malagueña y se puso una pica en Flandes allí donde los sibaritas del buen comer sentaban plaza como consumidores de lo más apetecible de la gastronomía hispana.

   De Montejaque, a un corto paseo de Benaoján, habría que recalcar asimismo el carácter de buscavidas de sus  moradores, nunca conforme con cualquier valladar que entorpeciera su empeño en el desarrollo y el progreso ya fuese individual o familiar. Es también un pueblo chacinero desde décadas atrás, pero en los últimos tiempos se exploraron nuevas vías de expansión comercial, basada en productos elaborados o tratados en la localidad. Un buen ejemplo ha sido Al-Jaque, una industria pujante que se abrió con éxito a los mercados de las frutas y las verduras en conserva en buena parte de Andalucía, destacando por su buen hacer y la excelencia de sus productos.

    Hoy, una empresa, “Montexaquez Oliva”  está poniendo una pica en Flandes,  apoyándose en la excelencia del aceite de almazaras de la Serranía de Ronda, que está conquistados mercados tan exóticos como atractivos por su desarrollo económico como Dubai, Emiratos Árabes y la India, amén de otros países emergentes, en los cuales se está poniendo el punto de mira por la capacidad de absorción de productos que, como economías pujantes que son, demandan al exterior.

  Mateo Jackson, quien se encarga de que el aceite montejaqueño llegue a los más recónditos lugares del mundo como valedor insustituible de la dieta mediterránea que tantos beneficios reporta al cuerpo, algo que no se le oculta a nadie y menos a los sibaritas del buen comer y beber, apuesta por el oro líquido que brindan los olivos del Parque Natural Sierra de Grazalema, los cuales responden a un cultivo tradicional para mejorar en lo posible su calidad  y excelente sabor.

   “Aceite de oliva, ajos y todos los males se van al carajo “, dicen de manera rotunda en el Valle del Guadiaro los más viejos, los que saben de estas cosas y acumulan años,  refranes y dichos. Pero no solo el  olivo y su fruto se venera en estas tierras y está a flor de labio popular; también los poetas se ocuparon de él. Como muestra un botón de Antonio Gala: “Sencillo e intrincado/ con su tesoro a cuestas/ el olivar cavila./ En él no son precisos ni rosas ni claveles / sólo estar, siglo a siglo / serenamente en pie.”

   Y de un Antonio a otro – Machado – en unos versos que son canto y oración al cielo: “Olivares, Dios os dé / los eneros de aguaceros / los agostos de agua al pie / los vientos primaverales / vuestras flores racimadas / y las lluvias otoñales / vuestra olivas moradas”.

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Irrupción del movimiento Podemos
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José Becerra | 13-06-2014 | 6:49| 0

 

Intenta abrirse paso en el panorama político español el  movimiento Podemos, del cual se habla largo y tendido desde que en las pasadas elecciones europeas dejara a algunos boquiabiertos por el asombro ante el magnífico resultado obtenido. Nada menos que cinco de sus miembros sentarán sus posaderas en el Parlamento Europeo, precisamente en medio de esa llamada por sus líderes casta política con no pocas intenciones de vituperio hacia ella.

Los que pronosticaban  para la formación un sueño de verano de imposible materialización empiezan ya a admitir que vino para quedarse. Incluso en Málaga y la provincia – hay pequeños pueblos, entre otros los de la montaraz Serranía de Ronda, donde ya empieza a colear, tímidamente, pero lo hace –  se detectan corpúsculos que  no dudan en mostrar sus simpatías por Pablo Iglesias y exteriorizan con más o menos contundencia verbal su advenimiento a la arena política.

   Sin embargo, convendría sosegarnos y, sobre todo, mirar con lupa y sopesar la cascada de promesas que la novísima formación ofrece a quienes, maltratados y descontentos con la actual situación política del país, los casos de corrupción imperantes, la desconexión de los grandes partidos con la gente de a pie, y  el largo etcétera de cuestiones que nos agobian, la reciben como un maná que vendría a acabar con sus tribulaciones. No es oro todo lo que reluce, que sentencian los más viejos de cada lugar, con esa sapiencia que dan los años.

   Por lo pronto habría que considerar si se abomina de Europa, ¿cómo es que se aspira a figurar entre los que encausan y marcan los pasos y  las directrices europeas? Que se quiera o no estamos en ella, para bien o para mal y resulta un contrasentido combatir esa permanencia que resulta crucial para el entendimiento y desarrollo de los países que figuran en la alianza.

  ¿ Se podrían expropiar los bancos y las empresas como se propugna alegremente? ¿ Podríamos abjurar de la deuda pública y negarla sin más haciendo tabla rasa de los intereses de nuestros acreedores? Y si eso se lleva a cabo, ¿quién volvería a prestarnos dinero para solventar nuestras urgencias de pagos?… Subir los salarios, se preconiza, pero, ¿lo soportarán las empresas? ¿ No se buscarían otros conductos en el exterior para fabricar lo que aquí se haría inviable con alzas desmedidas de soldadas? ¿ Resistiría la Seguridad Social si nos jubilamos en edades más tempranas y no entran en las reservas lo que garantiza un remanente para atender las pensiones?…

    Cree uno, sin la menor animadversión a quienes se muestran  adalides del nuevo movimiento social – que tienen todo el derecho a pronunciarse, a hilvanar manifestaciones y a pedir un referéndum sobre un nuevo modelo de Estado monárquico o republicano -,   que se habrían de considerar las posibilidades de que las demandas sociales que ahora están en candelero puedan llegar a  buen puerto.  Porque, ¿podemos? ¿O no serán sino ruido de  salvas al aire condenadas a desvanecerse a poco que sople el viento?

Foto: Diario SUR

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Coronación sin boato,pero decorosa
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José Becerra | 12-06-2014 | 5:55| 0

 

Independientemente de las controversias originadas tras la abdicación del Rey y del espectáculo lamentable consiguiente que se contempló en el Congreso de los Diputados ( parlamentarios de escasa representación esgrimiendo peregrinas conclusiones e imposibles exigencias – soberanismo catalán y vasco y consulta al pueblo para que decida sobre monarquía o república, o monarquía o democracia, como desiderátum insustancial y vacuo argumentado por el Coordinador federal de IU, Cayo Lara)-, en el acto de ratificación de la ley orgánica que hizo efectiva la abdicación de don Juan Carlos, se produjeron o se van a producir a su rebufo circunstancias que se teme no pasarán desapercibidas para la opinión púbica mayoritaria.

Se aprobó por amplia mayoría la citada ley y se reguló la abdicación sobre todo con los votos del Partido Popular, y, también, como era de esperar del de las bancadas socialistas, las cuales no hicieron sino reafirmar la postura del todavía secretario general,Pérez Rubalcaba, – aunque no le queden más allá de dos telediarios en el poder -, el cual dejó constancia,pese a dejar por descontado su republicanismo innato, la defensa a ultranza de la monarquía parlamentaria, lo que no dejó de ser remarcable en su discurso, el cual ganó muchos enteros- incluso para quienes no habíamos dudado en señalar su trayectoria política, con más sombras que claros –, y que sirvió para significar un perfil de estadista que a no pocos sorprendió. Pero así fue: primaron en su alocución los aciertos y la reciedumbre en reafirmar los lazos que unen en la tesitura política e institucional actual en detrimento de los que pudieran crear desavenencias en las actitudes tanto en los políticos como en el españolito de calle, últimamente en un estado crispado por la situación del país a remolque de adversas circunstancias en la que no cabe incidir por ser de dominio público.

Pero hay otro elemento en el que habría que incidir. Se ha decidido desde instancias superiores del Estado, que no desde los gerifaltes del protocolo palaciego, la supresión de todo signo de ostentación en la ceremonia de coronación de Felipe VI. Tal vez hayan prevalecido en esta decisión las difíciles circunstancias por las que atravesamos. Austeridad ,se proclama sin tapujos; a lo peor como resultado de una perturbación impuesta por las proclamas y parafernalias de movimientos pretendidamente progresistas y radicales que, según los resultados de las elecciones europeas, vienen haciendo mella en el sentir de un pueblo visiblemente en desafecto hacia los políticos y descontento y desbordado por la penuria reinante.

Sin embargo, la coronación de un rey no es un acontecimiento que en un país pueda verse todos los días, cuanto más que en España podemos presumir de una acrisolada monarquía, la segunda del mundo en antigüedad detrás de la de Japón. ¿Es lícito que se nos prive de la contemplación de este rito religioso– no habrá misa de coronación para Felipe VI y, por ende, no se cantará el Te Deum solemne –, no se sabe bien obedeciendo a qué requerimientos o imposiciones contrarias al sentir español desde tiempo inmemorial?

Si se juzga a la gente – y a los países – por su apariencia, ¿que comentarios mereceremos cuando se percaten que no habrá invitados regios a la ceremonia y que las testas coronadas brillarán por su ausencia? Puede pensarse que algo grave no está pasando para pasar por alto la concurrencia de altos dignatarios de medio mundo. No al despilfarro, desde luego. Pero sin incurrir en él, ¿ se nos puede privar del esplendor y máximo decoro de un ceremonial que es consustancial a nuestras tradiciones y que expresa la adhesión a nuestros reyes, como todas las encuestan señalan sin ambages? ¿Qué mejor “marca España” podríamos ambicionar?

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Susana Díaz no hace las maletas
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José Becerra | 11-06-2014 | 12:19| 0

 

Todo parecía indicar que sí, que la presidenta de la Junta lo disponía todo para dar su salto a Madrid: las maletas dispuestas para emprender el viaje que tenía como parada final la sede del PSOE en Ferraz. En el bagaje,  la reciedumbre de haber conseguido mantener el tipo en Andalucía tras conseguir  su partido un resultado meritorio en las elecciones europeas, no lo suficientemente amplio como  para lanzar las campanas en alocado vuelo, pero sí  lo suficientemente contundente como hacer cavilar a su oponente en la eterna liza, el Partido Popular, que resultó claramente perdedor.

  Es curioso lo que viene ocurriendo en el territorio andaluz: se despotrica sobre el estado de corrupción reinante en las instituciones – ese atraco a mano armada  que han supuesto los ERE falsos a los parados arrebatándoles su derecho a la formación y posterior obtención de un puesto de trabajo, fraude tenazmente perseguido por la juez Alaya con una acción que suscita la bendición  de todos -, pero a la hora de depositar el voto para una consulta electoral, se escoge el más favorable para el PSOE, haciéndose caso omiso de las trapisondas de algunos, los que sean, de sus altos componentes. Se pregunta uno si son aciertos del partido en el poder o resultado de esa red de clientelismo que auspicia y que le permite salir a flote cuando la tormenta presagia el hundimiento del barco. “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, que se dice  jocosamente en las tierras malagueñas y serranas del sur peninsular.

   ¿Qué ha pesado más en la conciencia de Díaz a la hora de decir que no cuando la mayor parte del partido, barones y gerifaltes incluidos, vaticinaban que desde Madrid cogería con acierto el timón de la nave socialista a la deriva? Hay opiniones para todos los gustos. Es sabido que ella esperaba ser candidata y elegida por aclamación. Pero esto es  algo que en estos tiempos los  zancadilleo político están  en el orden del día, sea cual fuere la formación cuyos componentes aspiran a más alta preponderancia en los partidos respectivos. ¿Ha pesado en su decisión la certeza de que pese al valimiento de jerarcas socialistas, incluido Rubalcaba, el perdedor,  podía encontrase con serios contrincantes que asimismo optaban por el cargo y que se dejarían el alma en el intento?

   Ahí tenemos a Pedro Sánchez o Eduardo Madina (bien escorado éste último hacia  la izquierda radical) que ahora, tras la renuncia de la presidenta andaluza, velan armas dispuesto a presentar descomunal batalla para conseguir el liderazgo. No le van muy lejos Carmen Chacón o el mismo Patxi López, quienes si en un primer momento optaron por dejar paso libre a la lideresa  andaluza, ahora se aprestan para dar la batalla en su propio favor.

   Susana Díaz, ha querido dejar claro que en su determinación a renunciar ha pesado el deseo de seguir prestando la máxima atención a Andalucía,  “la columna vertebral del partido” como ha recalcado,y a la necesidad de prestar el mayor empeño en resolver los problemas de su gente, que no son éstos pocos ni graves. Eso la honra, que en política, no pocas veces se anteponen los intereses personales a los de aquellos para los cuales se tiene el deber ineludible de atender, que es en definitiva la misión que se le supone en el ejercicio de sus funciones.  Palabras que creemos sinceras y que no tenemos por qué poner en duda. Y que son de agradecer.

   No se va Díaz, tal vez no tenga que deshacer las maletas porque no llegó a hacerlas. Pero existe la conciencia  de que no renuncia. Sólo que ahora toca esperar para darel salto final: es lo que todo da a entender.

Foto Diario SUR

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¿Monarquía o República? El dilema
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José Becerra | 09-06-2014 | 6:26| 0

 

 

           Príncipe Felipe

 

No es una cuestión que quite el sueño a los españolitos de ahora, esos que se  debaten entre las espinas del paro y las dificultades en llegar a final de mes con escasas o nulas ganancias,  o que se llevan las manos a la cabeza por los casos de corrupción que se  han venido destapando cada día en los últimos tiempos, o por la situación de la educación, la sanidad o los derroteros que transita la justicia y sus representantes, no digamos del comportamiento artero de algunos de nuestros políticos. No es una gran preocupación, como los estudios demoscópicos señalan, pero no se puede negar que está ahí y la pregunta, consecuentemente, ha saltado en todos los ámbitos a raíz de la abdicación del rey  don Juan Carlos.

   Los que reclaman el cambio en la Jefatura del Estado y piden un referéndum a voz en grito habría que decirles que templasen sus ánimos. La cosa no es tan fácil: nos dimos una Constitución para cuyo ordenamiento los grupos políticos existentes tras la muerte de Franco tuvieron que renunciar a partes sustanciales de sus postulados e ideologías. De esta forma se logró el consenso necesario para concluirla y ponerla en vigor.   

  Durante el primer tercio del siglo XX, a España la sacudían sucesos muy conflictivos, hay quien afirma que los de mayor relevancia histórica. La desastrosa situación y la inestabilidad social del momento, dentro y fuera del país, desembocaron en una guerra fratricida que aún perdura en la memoria de todos. El rey Alfonso XIII tuvo que exiliarse y se inició, merced  a la voluntad popular, un nuevo hito histórico (Segunda República), que acabo de la forma cruenta que todos sabemos.

   Hoy los parámetros económicos y sociales y la situación de los países de nuestro entorno se muestran bien diferentes. De por medio una Constitución, la de 1978, que ató los cabos para que cualquier intento con cariz de asamblea pudiera trastocar sus fundamentos orgánicos e institucionales. ¿Que nos asiste el derecho a manifestarnos y exigir un referéndum sobre esta cuestión que hoy se muestra palpitante en la opinión pública?. Sí, sin lugar a dudas; pero siguiendo los canales establecidos, que nadie puede saltarse.

   La Corona ha prestado servicios indudables al país y sería de desagradecidos no apreciarlos en sus justos términos. Pero, y a esto iba, es lícito que quienes lo juzguen necesario aboguen por otro  sistema de jefatura de Estado. Se puede no estar de acuerdo con ese modelo de sucesión de los poderes de padres  a hijos ( varones)  – que a no a las hijas, un fallo que viene desde la Ley Sálica, que viene nada menos que de los  francos salios en el siglo V; ya ha llovido – en los que no se ven sino lo inalterable posición de la Casa Real, que entre otras cosas no parece estar en línea contra el artículo I de nuestra Carta Magna, que no es otro que en  el que se remacha que todos los españoles somos iguales ante la Ley.

   Que las leyes sigan su curso, faltaría más, pero no sería aconsejable hacer oídos sordos a esa marea última y vociferante – también ha llegado a las costas de Málaga con el impulso que se pretende dar a la implantación del movimiento Podemos – que reclama una consulta popular sobre el modelo de Estado con el que no se está de acuerde que se perpetúe tal cual. El dilema monarquía o república, bien vivo o soterrado, parece que está pidiendo respuestas.

  

  

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.