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Autor: PepeBecerraGómez
Pavor a enfermar
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José Becerra | 23-02-2014 | 9:44| 0

 

 

Los que ya no sólo peinamos canas someramente cubriéndonos de tinte plateado las sienes  sino que las lucimos dueñas y señoras de  la cocorota si es que  la alopecia nos dejó sin rastro de ellas, y al mismo tiempo contemplamos como nuestras vidas se deslizan peligrosamente por el declive que conducirá indefectiblemente al final, nos debatimos en un mar de preguntas que, o no podemos responder  o nos desasosiegan vivamente por mor de las circunstancias conexas.

   La incertidumbre ante el futuro se enseñorea de nuestro pensamiento y buena parte de ella obedece al temor de que, llegado el quebranto serio de la salud, no podamos contar con instalaciones hospitalarias y atención pronta y eficiente.

   Nos infunde pavor las declaraciones efectuadas muy recientemente por la Asociación de Consumidores de Málaga- UCE, contenidas en un informe en el que deja traslucir que “el lamentable estado en que se encuentran los hospitales y los centros de salud de Málaga y la provincia”.

  Es  a lo que iba: se  nos ponen los pelos de punta a los que nos veremos abocados, más temprano que tarde, a  acudir a estas instalaciones de las que no hablan  malhadadas complicaciones anejas. Por ejemplo,  para que nos socorran en las  urgencias,  por una gestión que, al parecer, deja mucho que desear y que se teme sea producto del prurito de las autoridades sanitarias de ahorrar gastos con recortes en un sistema cuya defensa debería ser sagrado para quienes políticamente nos rigen.

   No hace mucho un alcalde de la Serranía de Ronda, el alcalde de Benaoján, Paco Gómez (sí, hombre, el de los cigarros en los plenos) tras una experiencia personal en el Hospital Comarcal de Ronda,  calificó a éste  de tercermundista. No le faltaba razón, y es el sentir del grado de impotencia ante estos hechos que hacen mella en el españolito de a pie.

   La consejera de Salud, María José Sánchez Rubio,  por su parte, se muestra enérgica en  defensa de la sanidad pública malagueña. Le asiste la razón cuando haca hincapié en los profesionales que nos atienden, algo que compartimos plenamente.

   Reconoce, no obstante, los problemas suscitados en las urgencias y habló de urgentes mejoras y aumento de las contrataciones. Pero si una imagen vale más que mil palabras nos quedamos con las que se han difundido de enfermos en pasillos o  las deplorables que hablan por sí solas de la lamentable situación de salas y estancias del Carlos Haya. Dan que pensar, y no para bien. Pavor nos provocan.

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El candente drama de la inmigración
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José Becerra | 20-02-2014 | 7:26| 0

 

 

Lampedusa, vallas con concertinas, playa del Tarajal…Una siniestra lista de denominaciones de lugares y de procedimientos de rechazo que no tienen más remedio que golpear en el ánimo de los bien nacidos,  incluso en los mismos que a remolque de taxativas órdenes se ven en la obligación de repeler las oleadas de inmigrantes con los medios que las autoridades de más alta responsabilidad habilitan y ponen en sus manos.

   La gente, en el colmo de la desesperación por encontrar un lugar donde comer y vivir, viene a morir al pie de nuestras fronteras con fatídica periodicidad, ahora en los alrededores de la playa de Melilla y Ceuta, final de un periplo que no espanta a los que malviven porque más mata el hambre y con mayor rigor y crueldad,  ya que lo hace un poco cada día con siniestra porfía.

  La última oleada de inmigrantes saltó la valla de la frontera de Melilla con Marruecos – heridas sangrantes en los antebrazos de quienes no lograron sortear las cuchilladas de las concertinas estratégicamente situadas para lacerar  sin remisión =, y más de un centenar y medio de cuerpos extenuados sin otro delito que huir de guerras y hambrunas en pos de un mundo mejor que ansían como tierra prometida. Lo lograron esta vez, ante la impotencia de la vigilancia costera   que no pudo frenar el intento, con lo que la ignominiosa entrega en caliente al país vecino no tuvo razón de ser para el contento de los componentes de la avalancha humana.

  Y lo peor está por venir: el runrún de que la comisaría europea de Interior va a pedir explicaciones a España por el episodio de la muerte de más 15 emigrantes en la playa de Tarajal, un episodio que ha tenido repercusión en todo el mundo por lo inhumano de hostigar con rigor a quienes agónicamente se debatían en las aguas para llegar a tierra, va a dar pie a los más de 30.000 subsaharianos a albergar esperanzas  y esperar  turno para dar el salto a la tierra de promisión: Europa,  en la que se  ve el fin de sus penalidades y el logro de sueños alimentados desde niños que crecieron  entre la desnutrición y las enfermedades enquistadas, el mal trato y el desdén de sátrapas sedientos de riquezas y poder.

   No creemos que haga que culpar  a la Guardia Civil como autora de este desaguisado en la frontera: cumplían órdenes y era su deber ejecutar el rechazo y salvaguardar las fronteras de intrusos. Vaya por delante  para el Instituto Armado nuestra comprensión y agradecimiento por su larga trayectoria en bien de todos. Otra cosa es que  no  lamentemos las muertes y la desgracia vivida por el grupo que logró llegar a tierra. La que no pareces solidarias son las autoridades europeas al  cargar con toda la culpa a España,  a sabiendas de que el problema incumbe a todos los países del área de la UE y no sólo al nuestro. Tendrían que tenerlo suficientemente claro.

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Repulsa de alcaldes serranos a la denominación Parque Natural de Grazalema
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José Becerra | 18-02-2014 | 11:54| 0

 

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El alcalde de Montejaque,Diego Sánchez, apuesta con firmeza por el cambio de denominación

No transigen los alcaldes de los cuatro pueblos que se alinean a lo largo y ancho del Parque Natural Sierra de Grazalema con que no se modifique una  denominación que no responde a la realidad. De Grazalema, sí, pero también de las sierras de Ronda, en  cuya proximidad se erigen los municipios de Montejaque, Benaoján, Jimera de Líbar y  Cortes de la Frontera.  

   Es lo que reclaman los primeros ediles y  lo hacen de voz en grito, o sea, que alto y claro. Lástima que a la reclamación se le hagan oídos sordos por el momento el  Consejo de Gobierno de la Junta, el cual  es el organismo que un última instancia debiera dictar el  plácet para que la pretensión cobrara visos de realidad. En la reclamación llevan la batuta del litigio , por lo que les incumben,   los regidores de los tres pueblos que comparten además de la circunscripción geográfica del espacio protegido, las riberas del río Guadiaro, otro elemento físico que delinea este  singular escenario serrano.

   No parece que la reivindicación de los alcaldes para una nueva designación del paraje natural haya hecho mella en la delegación provincial de Medio Ambiente. El alcalde de Montejaque, Diego Sánchez, dejó claro ante la Junta Rectora reunida para dilucidar si era o no conveniente el cambio de designación que consideraba improcedente la ausencia del delegado de Medio Ambiente, algo que fue refrendado por la alcaldesa de Jimera y por el regidor de Benaoján, Francisco Gómez; los tres, al parecer, abandonaron la mesa de  negociación, en una señal de clara protesta por, además de las reticencias para cambiar el nombre del espacio protegido esgrimidas por el delegado de Cádiz, por las postergación a la que se someten sus pueblos.

Porque bien mirado, la Serranía de Ronda, que sólo se puede equiparar con la sierra de Grazalema (ámbito de valor paisajístico y geográfico propio, que nadie discute) en la escabrosidad de su entorno, pero sus características son propias y su paisaje diferente, por muchas similitudes que se traten de encontrar.

   La comarca de la Serranía de Ronda es singular, primero por lo complejo de su relieve  (sierras que convergen en una meseta central en la que se emplaza la ciudad del Tajo),  y  luego por el emplazamiento de sus valles que orientados en dirección NE-SE y paralelos entre sí,  facilitan el discurrir de  los ríos Guadiaro y Genal, que buscan tierras abajo el litoral mediterráneo en el que culmina el Campo de Gibraltar.

   Posee además personalidad propia, desvinculada de manera incontestable de la población de Grazalema y su influencia. La Serranía de Ronda (y la historia lo ratifica) ha sido origen de un fenómeno que sentó sus reales en la zona en el siglo XIX y que ha perdurado hasta nuestros días: no es otro que la atracción que ejerció en los viajeros románticos de la época.

   Si bien  es cierto que éstos escogieron Andalucía para sus merodeos en España, no es menos cierto que fue Ronda y los pueblos que la circundan los parajes predilectos donde se asentaron, enamorados del exotismo que buscaban, ajeno a la moderna sociedad industrial de la que procedían.

   Fijémonos en lo que nos relata una viajera romántica, Juliette de Robersart, que llegó a Ronda a caballo, en mayo de 1863:  “ Haber venido a Ronda, a esta ciudad de moros, poética e inaccesible…¡sólo esta basta para colmar la gloria de una vida entera!” Y añade, a continuación, las impresiones de las sierras que servían de antesala a la ciudad, o sea la Serranía de hoy que la cautivaron: “ Cabalgaba alegremente por senderos imposibles, por escalas de piedras resquebrajadizas y suspendidas  sobre precipicios tan pavorosos como bellos, pues en los flancos se asientan pueblos, naranjos, almendros y cultivos bien cuidados… Todo esta verde, fresco, embalsamado…”.

  Comentarios como éste se pueden encontrar a centenares en la historiografía de la región, pero valga como botón de muestra, sin entrar de lleno en las descripciones de bandoleros y contrabandistas, dos ramas de un mismo tronco, cuyas leyendas ahora se reverdecen por el acierto del Ayuntamiento de Ronda, empeñado en buena lid en hacer el valer el romanticismo decimonónico que impregnó estas tierras con la pátina de la leyenda y lo arcano  más  inmarcesible.

  Por estas y otras razones más concretas y administrativas, la denominación del Parque Natural no estará completa sin la agregación de Ronda y su Serranía, que es por lo que los alcaldes pleitean con ardor y presentan batalla sin pelos en la lengua, porque además se reivindican inversiones y aportaciones pecuniarias, de las cuales se llevan la parte del león pueblos de la provincia de Cádiz que ostentan hasta ahora la denominación del Parque.

 Foto: montejaque.es

 

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El nuevo Hospital de Ronda, ¿más cerca?
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José Becerra | 16-02-2014 | 11:21| 0

 

La casta de los políticos, dicho sea sin ánimo peyorativo,que ya olfatean la proximidad de las elecciones – europeas, autonómicas, municipales y generales -, en una sucesión de fechas con relativa corta  distancia entre sí, se aprestan a vender al electorado su mercadería. Se agita el mercado de los votos y vocean sus productos intentado en puja desigual vender más y mejor y encandilar al que, en última instancia,  va a depositar el sufragio en la urna con más o menos convencimiento de que su decisión sea la más acertada.

   Bien mirado, se pregunta uno, cuándo renuncian nuestros políticos a esa tarea de contentarnos para mantenerse aupados al poder y disfrutar de las prebendas concernientes al oficio. Porque no sería un desatino pensar que a esta tarea dedican buena parte de su mandato – y sálvese el que pueda, que los hay, y muchos, que se toman en serio su misión y la ejercen  con honradez-, en detrimento de aquellas otras que por obligación deberían ocuparles  la mayor parte del tiempo en el que la desempeñan, a saber, arreglar al españolito de a pie sus problemas más acuciantes y que le desazonan a más no poder.

   La cuestión estriba en que vamos a llegar al período electoral con más de 5 millones de parados y disuadidos  de que en los dos grandes partidos, PP y PSOE, se instaló la corrupción, ya de una forma, ya  de otra, enfangando a un buen número de sus figuras señeras. La desafección  del ciudadano por estos motivos, y otros que están en la mente de todos, hacia los políticos es manifiesta, y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIC) la muestra de manera palmaria en sus encuestas.

   Van a afanarse los políticos en permanecer a toda costa en la cúspide del poder en su parcela correspondiente. Tanto es así, que cuando los comicios se olfateen por su proximidad nos anuncien con desparpajo actuaciones que durmieron el sueño de los justos hasta ayer mismo. Infraestructuras y construcciones de toda índole se anuncian olvidadas en el tiempo para desesperación de de los afectados por su tardanza.

  Es el caso del Nuevo Hospital de Ronda, una realización aparcada sine die y que ahora resucita. La consejera de Salud, María José Sánchez Rubio ,  viene a decirnos que se reanudarán las obras de forma ininterrumpida de forma tal que abrirá sus puertas en 2015 para que a él vayamos a remediar nuestras dolencias y achaques, en lugar del antiguo Hospital Comarcal, ya con deficiencias notorias, o sea, poco menos que a caerse de puro viejo.

   Tendremos que darle un voto de confianza a la consejera y pensar que se cumplirán sus promesas. Con todo no nos entrará el “cuerpo en caja” que solemos decir los serranos, hasta que los trabadores y maquinarias irrumpan en el lugar, como muestra evidente de que el discurso no fueron palabras huecas y vender humo sin consistencia.

  

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¡Ya está bien de alcaldada caciquil !
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José Becerra | 13-02-2014 | 10:23| 0

 

José Becerra

Durante todo el siglo XIX y buena parte del XX la figura del cacique pueblerino español y andaluz, y claro malagueño, tuvo particular relevancia: mandaba en vidas y hacienda, y por supuesto gobernaba  a su antojo en el ayuntamiento respectivo. Pero ya ha llovido desde entonces. En Benaoján los hubo, pero  forman parte de la memoria de los más viejos del lugar y su imagen resulta años vista imprecisa, atufando a tiempos pretéritos que no habrían de regresar. El término político ‘caciquismo‘  procede de la voz ‘cacique’ de Hispanoamérica, aunque se ha aplicado a realidades históricas y sociopolíticas muy distintas, como son las peculiares formas electorales españolas en los siglos apuntados más arriba. Pero hete aquí que todavía hay destellos elocuentes de esta figura que se creía fenecida para siempre.

   Hay que pensar que el alcalde de Benaoján, Paco Gómez, ya ha tenido su momento de ¿gloria? reverdeciendo esa imagen caciquil en el   Ayuntamiento que comanda con más o menos acierto, que en toda gestión política existen claros y sombras.  Ahora tocar plegar velas y echar siete llaves como al sepulcro del Cid al asunto y olvidar esta actitud levantisca del regidor que en poco o nada beneficia al pueblo. Porque a la vecindad lo que le  interesa de verdad es que se solucionen sus problemas: accesos por carreteras insufribles; paro en aumento, despoblación y baja natalidad que abocan poco  menos que  a la emigración masiva, como ya ocurriera  en los fatídicos años de los 60 del pasado siglo; el irresoluto conflicto de la depuradora que venga a remediar la preocupación que se impera sobre la salubridad de las aguas que se consumen a diario y que ya provocaron percances por su consumo no hace mucho tiempo…

   Benaoján fue siempre un pueblo emprendedor: no se amilanó ante las dificultades que sembraron de escollos su camino hacia el progreso. La prueba está en la persistencia de una industria, la chacinera, que, aunque con menos brillo que antaño todavía figura con todos los honores en los mercados malagueños y andaluces. Que el alcalde mida sus fuerzas con el resto de regidores de la Serranía para conseguir que el Nuevo Hospital de Ronda sea una realidad más temprano que tarde, es lo que se espera de él. O que presente batalla política allí donde sea menester para que el Parque Natural hoy mal llamado de Grazalema, de plena actualidad, reciba el espaldarazo de la Junta para que su nombre se cambie y los consecuentes aportes económicos e  influencia administrativa llegue a todos los pueblos de las sierras y parajes del Guadiaro, ahora injustamente inexistentes.

   Que se enfrente a las normas vigentes para el desarrollo correcto de los plenos en el Consistorio, que se autoinculpe del quebranto de la ley de fumar donde no debiera empieza ya a ser chusco por lo irrelevante. Que siga el proceso iniciado si es que ha a existir, pero ya es aconsejable que se pase página de esta cuestión: una contingencia con ribetes caciquiles de la que nada provechoso puede extraerse para una población que es razonable que dirija sus miras hacia otra dirección y se aparte de lo que no son sino  minucias para la anécdota o el olvido.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.