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Autor: PepeBecerraGómez
Las cabras siempre tiran al monte
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José Becerra | 11-01-2014 | 8:31| 0

 

 

Es el dicho que se repite cuando algo ocurre como tiene que ocurrir, aunque se esgriman razones que hagan pensar que se pueden seguir otras sendas. En la provincia de Málaga, con muy mala idea, se dice cuando la mujer sigue un camino pecaminoso o no conforme a la rectitud del obrar y el decir. Las cabras siempre tiran al monte…

   Pero ahora, y dejándonos de comparaciones y soflamas pueblerinas y malintencionadas, a la cabra, uno de  los  rumiantes que tanto han colaborado para infundir salud y vigor a la humanidad por la generosidad de sus ubres, se le va a allanar el camino para que tiren al monte sin trabas y siga prodigando beneficios a los humanos.

   Por ejemplo, arrasar con la maleza y el matorral que los apacibles rumiantes comen a destajo y de paso hacer más eficaces los cortafuegos naturales que en los meses más cálidos propicios a los incendios servirán de valladar para  que el siniestro no llegue a mayores y las lenguas incandescentes no pongan en peligro el paisaje y, lo que es más importante, no ocasione daños en el caserío o atente contra la vida de las personas.

   Es el pastoreo de cabras y ovejas que fuera de sus apriscos el que permite que  las sendas de los montes públicos queden, nunca mejor dicha la expresión, “ limpias de polvo y paja”, muy recurrente en los pueblos de la Serranía de Ronda. La Junta de Andalucía, siquiera sea modestamente, ayuda a los “pitarreros”(por este nombre se conoce a los cabreros de la vasta y escabrosa serranía  rondeña a los cabreros) que no dudan en dirigir sus cabras al monte para que medren y , a la vez, procurar que no se calcine. La Confederación de Organizaciones Agrarias (COAG, para los amigos del ganado caprino) está en ello y así lo dan entender sus miembros.

   Estas inquietas y saltarinas criaturas –que ya  existían algunos milenios a.C.-, de cornamenta corta y arqueada forman parte del paisaje serrano y de la gastronomía de la región. Díganlo si no los venteros y restaurantes que incluyen en sus menús ese plato que no debe perder la oportunidad de degustar el lector que se deje caer por estas sierras del sur: hablamos del cabrito lechal al vino con patata y cebollas: bocatto di cardinale, o sea, el no va más para el paladar de los amantes de la buena mesa.   

Así que sigan las cabras tirando al monte para nuestra seguridad y solaz.

Foto:Diario SUR

 

 

 

 

 

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¿La infanta Cristina en el banquillo?
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José Becerra | 09-01-2014 | 6:25| 0

 

 Como era de esperar ha causado una hecatombe de reacciones en ámbitos políticos y sociales del país la posible imputación  de la infanta Cristina formulada por el juez  José Castro   días atrás y que atañen a una posible participación en los asuntos ya declarados presuntamente delictivos de su esposo Iñaki Urdangarin, a saber, delito fiscal y blanqueo de capitales.

   Al margen de estas repercusiones que han escalado las primeras planas de periódicos tanto nacionales como allende fronteras, convendría tener presente que imputar no es necesariamente atribuirle o responsabilizar a   alguien de un delito. Con este procedimiento judicial se atribuye a alguien una falta, pero no significa que el quebrantamiento de la ley se haya producido en efecto.

   El imputado tiene todo el derecho del mundo a defenderse y explicar su postura ante los hechos objetos de investigación. Y en este caso la hija menor del Rey tampoco está obligada a declarar si al final tiene que comparecer ante el juez instructor que lleva las riendas del proceso. Aunque sería deseable que ofreciera su versión de los hechos a la opinión española que sigue con expectación los pormenores del trance y, se quiera  que  no, eso  repercute  en la Casa Real.

   La cuestión de que la infanta Cristina deba al final hacer a pie el trayecto – los 100 metros del pasillo  ominoso – que conduce a los juzgados sería el corolario del tempus horribilis sufrido por el Monarca  que empezó con el asunto de Boussana  y continuó con las intervenciones quirúrgicas, cuyas consecuencias más visibles son su desmejoramiento físico, por mucho que tratase de mejorar su aspecto la revista ¡Hola! y que se hicieron evidente en su discurso de la Pascua Militar.

   En el caso de que al final la hija menor del Rey tenga que acudir a declarar, seguro que existen fórmulas para no obligarla a sufrir el paseo por el pasillo – presumiblemente no faltarán los exaltados- , sometida a la curiosidad  muchas veces insanas de quienes acuden a este tipo de actos. Para evitar en lo posible la pesadumbre al padre y Rey, a cuya egregia persona tanto debemos los españoles.

 

  

  

 

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Un alcalde con muchos humos
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José Becerra | 06-01-2014 | 7:18| 0

 

 

 

No es la foto ni  noticia que uno querría ver cuando se habla de Benaoján. Pero no todo va a ser describir su paisaje y las excelencias de sus monumentos naturales, amén del repertorio sabroso de sus productos chacineros. Ahora toca hablar, a remolque de informaciones  aparecidas en algunos medios nacionales, de comportamientos cuando menos extemporáneos y fuera de lugar del primer edil de este pueblo señero del Guadiaro. Cigarro en ristre no esperó a que se diese por finalizada un acto en el salón de plenos del Ayuntamiento para  echar volutas de humo al aire ante el asombro de la concurrencia.

El mandato del alcalde, Francisco Gómez, nació de un pacto `in extremis´ entre la Agrupación Independiente (APB) que él dirige y miembros de IU y el PP, en las elecciones municipales de 2011, que vino a derrocar a Soraya García (PSOE), la cual  antes había sufrido una moción de censura (2009) que acabó con su mandato municipal.

   Hasta ahí todo normal, si por normalidad se entiende los rifirrafes que por lo visto vienen siendo habituales y los pareceres encontrados y esgrimidos con enconada tensión para tratar de hacer sucumbir al adversario en lucha denodada y sin cuartel. Pero ya digo, eso es consustancial con la vida parlamentaria ya sea en el Congreso o en las sesiones plenarias de un  pequeño pueblo que no llega  a los 1.500 habitantes mal contados, como es el caso.

    Lo que sí parece preocupante es que un pleno municipal no se guarden las formas debidas y por todos aceptadas. Su articulado viene dada por la Ley Reguladora de las Bases de Régimen Local (7/1985 de 2 de abril, art. 46), y entre otras disposiciones se admite el derecho de los ciudadanos a grabar las decisiones de sus políticos y el desenlace de sus actuaciones. Es lo que, al parecer, acaba de hacer la portavoz socialita  Soraya García, quien tomó instantáneas del primer edil fumando sin que el pleno en cuestión hubiese terminado.

   No parece que sea muy plausible esta actitud, que en sí misma, y sin que medios gestos añadidos, resulta provocativa, sobre todo proviniendo de alguien en quien recae la responsabilidad de que las sesiones se desarrollen dentro del más estricto cumplimiento de las normas establecidas. Se pueden echar humos en un debate enconado que nace de la disparidad de criterios, pero los del cigarro se deben expeler necesariamente en  otros espacios en los que no concurran personas que detestan esta costumbre.

Foto:turismoderonda.es

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Éxodo de ingenieros
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José Becerra | 03-01-2014 | 12:31| 0

 

 

 

 

 

Rajoy augura un 2014 poco menos que venturoso. La economía abandonará paulatinamente el proceloso mar de los sargazos y, en consecuencia, decrecerá el paro, hasta ahora anclado en cotas imposibles de mantenimiento. La oposición no acaba de creérselo, algo que se podía esperar.  Rubalcaba le echa en cara que “no se cuelgue medallas” y Cayo Lara que ser apee de triunfalismos. La cuestión es que se vislumbran para el año que pide paso impetuosamente algunas buenas nuevas que nos hacen otear un futuro próximo un tanto más halagüeño que este pasado reciente oscuro y nefasto del que todavía no hemos logrado desprendernos. Pero habrá que verlo.

    Por lo pronto, nos parece fatuo  cantar victoria mientras que el enemigo del desempleo imbatible por ahora  dé  muestras de vida y siga esgrimiendo su espada demoledora. Fruto de esta situación que comienza a ser desesperante es la huída masiva de profesionales al extranjero en pos de nuevas horizontes para sus vidas. Particularmente intensa esta haciendo la desbandada de ingenieros de caminos, por poner un ejemplo desolador (que hay más), y que está llamando la atención poderosamente en los últimos meses, acuciados por una realidad impensable sólo unos lustros atrás: ya no hay autovías ni puentes que construir.

   Recuerdo en mis años de niñez en la serranía de Ronda que ser ingeniero de caminos era el no va más de las aspiraciones de los padres para sus retoños. No había de faltarles el trabajo bien remunerado y el prestigio social.

El desorbitado tajo perpetrado en obras públicas para cumplir los  objetivos de déficit está detrás  de la decisión tomada por estos profesionales, no solamente de los más jóvenes sino de los ya talluditos en este menester, de coger carretera y manta, como se decía en mi pueblo de la Serranía,  cuando no había más remedio que coger el camino de la emigración  hacia otras latitudes para subsistir.

   Decayeron los fondos europeos para fomentar o reparar las infraestructuras existentes y aquí merced a ese prurito de los políticos de recortar el gasto público tenía que desembocar por fuerza en una corriente emigratoria que ya toma cartas de naturaleza como “la fuga de talentos” o “fuga de cerebros” y que los anglosajones conceptúan como “brain drain”, que también abarca a médicos y científicos por la  carencia de oportunidades en un país que no colma sus aspiraciones de presente ni de futuro.

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Tentaciones culinarias serranas
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José Becerra | 31-12-2013 | 11:54| 0

 

 Las Navidades son los días por excelencia  de la buena comida y la cuchipanda desbordada. Un día es un día, decimos y nos decimos, y a los alimentos a los que durante todo el año les impusimos el veto más férreo les abrimos las puertas de nuestras despensas con el mayor alborozo. También nos acordamos de aquellos lugares de la provincia en los que tradicionalmente en los días que preceden a estas fechas memorables se afanan en elaborar unos productos que habrán de disputarse el honor de subir a las emperifolladas mesas haciéndose hueco entre otras viandas más exóticas y extrañas pero también ufanamente recibidas.

    También se nos puede antojar ahora hacer aquella visita al interior que por una u otra cosa fuimos aplazando. No podrán encontrar mejor ocasión. De igual forma que existe una alternativa válida para el turismo de sol y playa, o sea la del interior o de la naturaleza, hay otra capaz de sustituir en condiciones de igualdad a la del´pescaito´. Siquiera sea por el atractivo de la alternancia, seguro que el disfrute de sabrosas lonchas de pata  negra, de lomo frito o del jugoso conejo al ajillo  lo agradece el paladar. Cambiando asimismo de escenario, la playa por la sierra, el chiringuito por la venta al borde del camino, aunque solo sea por unas horas, se garantiza la complacencia de los sentidos.   

   De los castellanos del Medievo se heredó la afición por la carne de cerdo, “olivo de cuatro patas” para los ganaderos de hoy, tal es la repercusión de la fabricación de embutidos y sus excelentes resultados culinarios. De ellos nos llegó también la harina, las legumbres y el vino. De árabes y moriscos proceden el aceite de oliva, las verduras, las almendras y la miel. La trilogía mediterránea – olivo, trigo y vid – siempre presente hace  que la famosa dieta, propugnada por sus excelencias cardiovasculares por estudiosos de la nutrición humana sea una constante en estos parajes. Con estos ingredientes básicos, a los que se añadieron otros netamente autóctonos, se elaboran recetas, transmitidas de generación en generación y que hoy dan forma a una rica y variada gastronomía todavía sin la difusión que por sabrosa y saludable se merece.

    Manjares como la olla de tagarninas, o la “pringá”, el salmorejo, la tortilla de mollejas, los pimientos fritos (” pajaritos de huerta”), las migas, los potajes de hinojos, sopa de la olla y gazpacho caliente sopeado con aceite, la caldereta, las gachas con miel o los calostros – primera leche de la cabra o vaca recién parida primorosamente preparada con migas de pan y  canela –  son comunes en buena parte de los municipios rondeños.

    Pero abundan otros con un toque especial que establecen claras diferencias. El gazpacho o sopa de vinagre, por ejemplo. Con los mismos ingredientes de sobras conocidos fue yantar obligado de segadores en las calurosas tardes de las campiñas y hoy el más barato y reconfortante recurso para mitigar los efectos de las calores. En El Burgo se conoce como “de cebolla”, en Algatocín “campero”, en Benalauría “mojado”, en Benoján, y Montejaque”de vinagre, y en Atajate “de pan”. En Yunquera se dan maña  única para el “malcocinao”; en Cartajima para el conejo guisado; y la caldereta de venado es propia de Cortes dela Frontera. APujerra se va, entre otras cosas, a comer guiso de chivo y a Faraján y a los pueblos de la cabecera del Guadiaro a dar cuenta de un excelente conejo al ajillo.

 Foto:parcelasmontejaque.com

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.