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La (para algunos) temible Ley D´Hondt

La (para algunos) temible Ley D´Hondt

JOSÉ BECERRA

Huyen de ella como lo hace el gato escaldado hasta del agua fría. Me refiero a lo que temen los políticos que han presenciado el fin del bipartidismo  y otean en el horizonte una fragmentación evidente que puede ser buena para abrir el abanico de posibilidades al elector, pero que conduce inexorablemente  a premiar a unos y castigar a otros. Es lo que tiene de perverso  la Ley D´Hondt, particularmente en territorios de escasa población en donde no llegan a seis escaños  los que pueden proporcionar las urnas correspondientes. Que esto ocurra es lo que teme Pablo Casado y contra lo que ha expresado su deseo de que sus compañeros en el triunvirato posible de la derecha para alzarse con la victoria final en el pugilato que se avecina se abstengan de presentar candidaturas en dichas provincias en las cuales las opciones de Vox y Ciudadanos tienen poca probabilidades de acaparar votos suficientes. Si esto ocurriera lo más factible es que los votos no sirvieran para nada para su causa, y sí y bastante para sus oponentes, a saber, socialistas y populistas, que se encontrarían  con un dádiva  inesperada como fortuita.

Pero una cosa son los deseos de Casado respecto a las abstenciones de Vox en diferentes circunscripciones y otra  es la realidad del momento.Porque una verdad incuestionable aquí y ahora,  y que ratifican los estudios demoscópicos de cualquier pelaje, es que si hay formaciones   políticas que suben de manera exponencial respecto a las otras en liza, son el PSOE, aglutinando los votos de Podemos que se deshace como en el agua el azucarillo,  que lo hace ostensiblemente, y la de Santiago Abascal, que es presumible que por esta razón  vaya a ser caso éste al gerifalte del PP en lo que se refiere a que se abstenga de presentar candidatos en distintas circunscripciones de menor relevancia. En esta tesitura, no parece  sino que el dirigente de Vox hará oídos sordos a las nada veladas intenciones de Casado en cuanto a su pretendida  abstención. La reflexión del líder popular al respecto, a saber, la necesidad de concentrar el voto del centro-derecha  evitándose así que el PSOE sea vea favorecido por una dispersión de papeletas que, según, las encuestas, las de Tezanos y las del Gad3 anuncian como inevitable, es que serían votos que vendrían a beneficiar a socialistas y populistas  en detrimento de su partido. Más razón que un santo cuando lo intenta explicar. Otra cosa  es que Abascal y los suyos le hagan el menor caso. Más bien todo lo contrario: le hacen  oídos sordos,  y ya avisan de que se presentarán en todas las circunscripciones sin pararse en mientes.

La contestación de Vox a las pretensiones de Casado no se ha hecho esperar. Ha venido a decir que su formación de plegarse a los intereses de otro partido “nada de nada”. Le asiste la razón, bastante verosímil, de que así mismo los populares  deberían abstenerse de presentar candidaturas en comunidades autónomas “en las que este partido esté por encima de los populares en  la intención  de voto”. Más razón que un santo, en cuanto si damos por indiscutible que cada formación política lo que aspira es  a conseguir el voto útil para sí mima.

Es lo que ocurre con el fin del bipartidismo que ahora se contempla: se impone el fragmento  parlamentario, que se quiera o que no. La famosa Ley D´Hondt es lo que tiene: castiga inexorablemente a  las regiones en las que solo entran en juego menos de seis escaños. Lo saben muy bien en el PP y de ahí  que apele  a que  en la mitad de las circunscripciones en las que la lucha por los votos haga  posible concentrarlos en la derecha apele a formaciones con escasas expectativas de que sus postulados cuajen en su beneficio a que renuncien sin más a presentarse. Que le hagan caso está por ver, que en política, y en cada una de las circunstancias de la vida, cada uno va a lo suyo, que es lo que cree  lo más razonable, lo sea o no para el vulgo. Apasionante se presenta la contienda que nos será dada a contemplar de aquí a pocos días.

 

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Una derecha bisoña

 

Una derecha bisoña

No nos referimos, es obvio, a los partidos políticos que se mueven bajo su égida sino a los líderes que hoy por hoy son su santo y seña de cara a los comicios del 28A. Ese advenimiento reciente a regir los destinos de las formaciones políticas de resabios de derechas que ahora han de enfrentarse con los de una izquierda tenaz y persistente denota signos de bisoños  en  lo que toca a sus líderes respectivos. El relevo que es bueno y muy saludable para el mantenimiento de nuestra democracia, que ya es talluda, después de más 40 años aquí asentada, puede, quizás, ser un hándicap para que las fuerzas alineadas a la derecha, con novísimos líderes a la cabeza, por falta de tiempo hasta los comicios, tengan tiempo para defender sus posturas. Enfrentarse al aparato del PSOE, instalado en el poder hasta hora, puede que sea un tanto a favor de Sánchez y los suyos. Porque emerge una duda que puede ser capital para que las fuerzas en su contra, con líderes novísimos, hayan tenido tiempo de enraizar sus postulados y hayan  podido cristalizar sus idearios, entre otras cosas porque una muy buena  parte de los españoles es ajena a los debates parlamentarios y quizás no pasen por alto el martilleo constante que desde diversas emisoras, que están en la mente de todos, se hacen un día sí y otro también en beneficio de la tropa de izquierda y en detrimento del de la derecha. En esta formación se alza un aspirante al Gobierno con un corto bagaje en el Partido Popular, a lo sumo ocho meses dirigiendo la nave que quiere enfilar hacia los aposentos de la Moncloa. Es el caso de Casado, cuyo tirón en las encuestas deja mucho que desear no por sus méritos de orador nato y avezado, que los son sin duda, pero que no deja de ser un aspirante sin demasiado bagaje en las lides políticas y en la dirección de un partido de por sí añejo  cuanto más que estas se prevén tenebrosas  por no decir que a muerte entre los que aspiran a enfrentarse en un campo de batalla y echando mano a resortes  poco menos que épicos para batir al contrario.

Rivera, por su parte, deja en el aire la creencia en su sinceridad al afirmar, concluyente al parecer, su decisión  de que al PSOE ni agua, incluso si existiera la posibilidad de que sumando los votos obtenidos  entrambos fuese factible la formación del anhelado Gobierno. Cierto es que con Inés Arrimada en Madrid tiene Ciudadanos un tanto a su favor para las generales que están al caer, pero ¿tendrá tiempo para explicar los postulados de su partido? Es lo que está por ver, pese al tirón que a favor de su formación se augura en los medios demoscópicos.

Abascal, en fin, comandando a Vox, permitiría un avance sustancial del PP, pero la pregunta es si como le ocurre  Rivera, tiene tiempo para convencer a un elector que en un  mar de dudas no va a saber a ciencia cierta  a quien otorgar su beneplácito.

La incógnita  nos envuelve en cuanto a predecir el resultado de unas elecciones que en la lontananza se presentan agresivas y de confusos resutados- ¿cuáles no lo fueron? – por mucho que pronosticadores como Tezanos acrediten el afianzamiento decisivo  del PSOE como vencedor absoluto a mucha distancia de sus competidores en liza. Algo que está por ver.

 

 

 

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¿Qué fue de nuestras fuentes públicas?

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Fuente Nueva - Montejaque AR

Antigua fuente de Montejaque

¿Qué fue  de nuestras fuentes públicas?

JOSÉ BECERRA

Fue una estampa entrañable tanto en pueblos como en ciudades la del ama de casa talluda  o la mocita casadera  que con el cántaro en el   cuadril  o sobre la cabeza se acercaba a la fuente pública más cercana para proveerse del agua suficiente para beber o guisar en el hogar.  Cántaros de barro moldeados a mano que poseían la singularidad de mantener fresca el agua, y desde luego, con la pureza pertinente para salvaguardar la salud del consumidor. Los alrededores de las fuentes públicas constituyeron lugares de encuentros,  así como  de charlas anodinas pero cargadas de resonancias propias del terruño. Pero también junto a los caños del prístino elemento procedente de fecundos manantiales  de las cercanas alturas  montuosas ¡cuántas  amistades se afirmaron y cuántos noviazgos se iniciaron que no  pocas veces terminaron en casorios! Caños, que en algunas partes de nuestra Andalucía profunda,  reciben el epíteto de santos, quizás por la pureza de las aguas que de ellos manan.

Y si so contados los pueblos pequeños en los que subsisten las  fuentes públicas,  en los ciudades van camino de desaparecer del todo, si ya no son sino un recuerdo que solo queda en rancias fotografías que evocamos como rareza y que formó parte de un cotidiano acontecer que ya solo es historia. Me viene a la memoria una fuente de Montejaque, un pueblo de nuestra abrupta serranía rondeña, que permanece intacta en su calle principal y que casi es objeto de veneración por cuanto retrotrae a un antiguo pasado del que nadie quiere desprenderse. El caso opuesto es Benaoján, un pueblo lindante en  el que se hizo caso omiso de estas reliquias del pasado y, en manos de alcaldes poco atinados, vio  como desaparecían de su única plaza la añosa fuente que se estableciera más de un siglo atrás; así como desapareció el Pozo de San Marcos en sus inmediaciones (aquí era obligado, en fiestas patronales trasladar la imagen del Evangelista  para bendecir los campos de labor de su alrededor) que hablaba a las claras de tiempos pretéritos y labriegos, en los que caballerías eran los únicos medios de locomoción y a la vez de  trabajo en labrantíos, mantenedores del diario sustento. Craso error nos parece prescindir de estas huellas que deberían ser imperecederas de un pasado que muchos evocamos no sin un cierto deje de melancolía.

El agua del grifo, salvo en  muy contadas ocasiones, resulta más saludable que la consumida trasegando la que nos venden en envases de plástico. Un estudio científico reciente habla de  la detección de partículas de esta materia en más de un 90% de las botellas de agua mineral que compramos a diario. Con un problema añadido para la salud general de quienes habitamos este planeta: 400.000 toneladas de plástico vienen a parar al mar.  Una catástrofe biológica que viene a degradarlo  de manera paulatina pero incontrastable, infectando la fauna marina en la que no pocas veces ciframos nuestro alimento los humanos.

Es este un mal ya endémico al que se persigue poner coto antes de que sea demasiado  tarde para restituir la salud del planeta, en tantos flancos atacada. La Comisión Europea va a intervenir  revisando la legislación comunitaria sobre el agua potable.Desde la Asociación  Española de Abastecimientos de Agua, su presidente, Fernando Morcillo, ha denunciado que “se ha perdido la tradición de beber agua del grifo”. Por su parte la Comisión Europea ha incidido con ahínco en que es imprescindible que el ciudadano pueda disfrutar del agua potable en los espacios públicos, al mismo tiempo que incide sobre la calidad  de la misma e invoca a las administraciones a que ofrezcan fácil acceso al agua potable.Pero parece predicar en el desierto porque muy pocos le hacen caso: se considera un anacronismo volver a las fuentes publicas de antaño, al  cántaro de siempre y a la jarra de toda la vida.

Si salimos de nuestras fronteras vemos cómo en Londres acaba de instalarse una red de fuentes callejeras para hacer frente a la invasión del agua embotellada. Mucho más cerca de nosotros, en Málaga, su alcalde, Francisco de la Torre, días atrás, ante la desaladora del Atabal, se pronunció sobre la excelencia del agua de la ciudad e incitó al consumo del agua del grifo, la cual responde “ a una calidad máxima, merced a los controles sanitarios a los que se somete”. Más razón que un santo, oiga. Un ejemplo que deberían seguir los primeros ediles de la provincia, si es que se preocupan de las condiciones higiénicas  y de salubridad de las fuentes naturales de las demarcaciones que rigen. De haberlas, haylas, pero no hay razón que  explique su desaparición  ni conocimiento de qué ha sido de ellas.

 

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Arrimadas da el salto

 

 

Resultado de imagen de fotos de Inés Arrimadas, diariosurFoto EFE, diario SUR

Arrimadas da el salto

JOSÉ BECERRA

Resultan innegables las virtudes que como política avezada posee  Inés Arrimadas pese a su edad y escasa experiencia en lo que toca a  lidiar en terrenos hasta ahora no hollados en el resto de España. Pero ha dado el paso. Es como si alguien que se cree válido en cualesquiera faceta que ataña a su personalidad no quisiera circunscribirse solo a un terreno restringido cuando se piensa que puede figurar con éxito en otras latitudes diferentes a las que en su momento se le dio a probar las mieles del triunfo, en este caso en el ámbito catalán, e donde estableció su residencia después de abandonar su pueblo natal, el Jerez de los buenos caldos y los briosos corceles. Puede esto sonar a topicazo, pero son señas preclaras de identidad de esta población en donde conviven sin menguas de unos sobre otros el señorío de palacios aristocráticos con los aires populacheros de caseríos andaluces, dicho sea de paso. Desde aquí se trasladó Arrimadas a Cataluña en donde en el terreno de la política supo poner” una pica en Flandes”, como es de sobras  conocido.

De su talento y arrojo, así como de su audacia, ha venido dando claras muestras en los últimos tiempos, cualidades que sumadas a la aureola de popularidad que circunda su figura, ha motivado sin duda que Albert Rivera haya contado con ella para conseguir adeptos a su causa, cosa que es factible que Arrimada consiga dado el halo que la envuelve de elocuente y sagaz parlamentaria. Una valedora única  para su causa en la confrontación a muerte que se avecina.

El brillo y valía indiscutible de Arrimadas tenía que ser un plus muy a tener en cuenta para la batalla electoral que se aproxima. Rivera así  lo ha entendido dado el carisma de luchadora nata y brillante dominio del saber desenvolverse en la refriega parlamentaria, un hálito  que la envuelve y de la que es sabedor, motivo por el cual  no ha dudado en señalarla como  su segunda de  a bordo en la refriega dialéctica que se barrunta y que nadie duda ha de ser tan convulsa como virulenta. No es baladí la batalla que se avecina para hacerse con el mando en plaza, y se entiende que cada formación eche mano a sus peones más valiosos para colocarlo allí en donde ha de dirimirse el choque más cruento, valga el símil. Y está fuera de dudas que Arrimadas es un resorte capaz de catapultar a Rivera a altas cimas de la política española, si es que éste no se basta por sí solo para lograr el empeño. El líder de la formación naranja juega con la doble baza de alcanzar supremacía en el escenario político del país y al mismo tiempo, logrado este objetivo, poner coto a las asechanzas del separatismo catalán, contando con un alfil inestimable  que puede auparlo  al  poder.

La estrategia tiene, empero, sus pros y sus contras. Algo que salta a la vista a quienes, sin apasionamientos partidarios, consideran que retirar a Arrimadas de su escenario natural en el que se ha erigido como vencedora en mil batallas desarrollando su actividad política, es como dejar un flanco abierto para que campen a sus anchas sus adversarios catalanes. Algo así como en estas tierras andaluzas consideramos como “vestir a un santo para desvestir  a otro”- Puede que Rivera haya optado por mover su adalid de  máxima confianza para entablar con éxito batalla campal que se avecina en la seguridad de que si vence desde las las altas instancias del Estado podría hacer frente con éxito  a las ansias separatistas y subversivas en Cataluña. Pero eso no está decidido con la actitud de la que  él considera su número dos  del partido. Un albur que tiene que afrontar y para el que ha dado el primer paso exportando el valor en alza de Arrimada a Madrid, seguro de que es una operación que se le antoja rentable para sus fines. La moneda está en al aire.

 

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Parón al Pacto de Toledo

Parón al Pacto de Toledo

JOSÉ BECERRA

Desde el Gobierno, ahora en funciones, se quiere dar por sentado que el tan traído  y llevado Pacto de Toledo todavía puede llegar a buen puerto. Ha sido la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, quien ha afirmado que “antes de las elecciones se puede llegar a un acuerdo que venga a propiciar una solución a la demanda”, esa que mantiene en vilo a los millones  de pensionistas – entre los que me cuento, dicho sea de paso – a satisfacer su necesidad de mejoras en sus escasas retribuciones mensuales. A lo que  cabe objetar que si el acuerdo no llegó a cristalizar hasta ahora, cómo se espera  que se consiga  cuando lo que de verdad les importa a quienes nos gobiernan no es esta  cuestión. Ante la convulsión de los comicios que se avecinan, lo que de verdad les preocupa es la forma de encandilar a la plebe para que procure su permanencia en el poder,  o que se apoye  a quienes, fuera de él, aspiran a gozar de las mieles de ejercerlo.

Pareció que remontaba el anhelado Pacto, pero el gozo en un pozo para los miles de pensionistas  a los que no nos cabe la camisa en el cuello  contemplando cómo los responsables políticos retrasan o eluden ahora atajar el problema, por mucho que la ministra trate de mantenernos en la esperanza de solucionarlo. Habrá que esperar, aunque  no lo digan abiertamente, pero es lo que se presume contemplando sus `dimes y diretes ‘ que  nos hacen presagiar que el problema va para largo.

Se yergue ahora sobre las cabezas de quienes esperan que se legisle sobre las pensiones la decisión de los opositores al PSOE de poner trabas  impuestas sobre una decisión que vendría a serles provechosa     de cara a las elecciones que están al caer:  estas concesiones  a darían  pábulos a sus pretensiones, algo que el resto de partidos, y sobre todo el PP, no están dispuesto a conceder.

Por otra parte y pese a que el PSOE trate de hacer un brindis al sol haciéndonos ver que es posible llevar a buen puerto el Pacto de Toledo, a nadie se le escapa que es solo eso: dejar constancia de que el equipo de Sánchez intenta llevar a buen puerto el famoso pacto toledano, pero que no le dejan, en esta caso; y sobre todo, también por la negativa de Podemos  a secundar sus propósitos al respecto dado que sus apoyos han sido infructuoso:  ahora desea caminar  a solas en vista de que su alianza con los socialistas no les han concedido los resultados halagüeños que esperaban.

Entre  unos y otros andamos los pensionistas cabizbajos porque bien mirado – y esa es otra cuestión que nos exacerba el ánimo –  la hucha de las pensiones que cada mensualidad nos permite un  respiro (cada vez más entrecortado y efímero, todo hay que decirlo, porque el aumento anual de la percepción es extremadamente exangüe) se muestra  a ojos vista raquítico a más no poder. Se suele decir que quien avisa no es traidor y no podemos considerar como tales a quienes desde todos los medios de comunicación – radio, prensa y televisión – sesudos economistas nos advierten de  que el porvenir del susodicho receptáculo se presenta más que sombrío tenebroso del todo. Pedro Sánchez, en sus apariciones públicas antes de acceder a la jefatura del PSOE reclamaba a voz en grito un pacto sobre las pensiones.Aseguró en su día que de no llevarse a cabo y se diesen alternativas a las que aunque fuesen paupérrimas retribuciones el sistema podría saltar por los aires. Ahora, con el paso del tiempo, el temor se hace más patente.

Los pensionistas de aquí y allá, que sufren las imposiciones que vienen de arriba han desenterrado el hacha de guerra, hartos de las incurias a las que se ven sometidos. Razón nos le falta en esta lucha desigual que hasta ahora eran ellos los vencidos e injustamente postergados. Solo nos queda el recurso de la voz en grito para reclamar a los políticos indolentes derechos que nos son  inalienables,  y que el famoso Pacto de Toledo no se quede estancado en el cajón del olvido con respiración asistida como hasta ahora y casi exánime  del todo.

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Un editor de vocación en la Serranía de Ronda

 

 

Un editor de vocación en la Serranía de Ronda

JOSÉ BECERRA

Tal vez no se pueda decir que la editorial La Serranía de Ronda, por emplear términos marítimos,  haya navegando siempre “viento en popa y a toda vela”, que en su caminar ha venido encontrando a veces ese mar de los Sargazos ( piélago   que dificulta el avance de las naves, como saben), que ha ralentizado su marcha desde su fundación décadas atrás. Pero los escollos que han venido apareciendo en su andadura, su fundador, José Manuel Dorado, ha sabido sortearlos con consumada maestría. No se amilanó ante tiempos adversos, y si bien con menor intensidad que en otras épocas anteriores, la editora sigue funcionando: la nave, que  nunca se varó, continúa surcando el piélago  empeñada en poner en manos de lectores todo lo que es significativo de la Ronda milenaria y los pueblos  de su entorno. Es mucho lo que pueden ofrecer de entrañable y enigmático, y el editor rondeño ha sabido trasladarlo, merced a su trabajo de impresor a través de  cuidadas ediciones que siempre gozaron de la aceptación de su público.

Ronda y la Serranía que la circunda han dado figuras de relieve para la posteridad: pintores famosos, poetas egregios, escritores de alcurnia… A la relación de célebres  rondeños que lograron, en sus diversos menesteres, poner una pica en Flandes, habría que sumar la figura de alguien que ha sabido granjearse la estima por la calidad de los libros que han venido viendo la luz  desde muchos años atrás, merced  al  buen hacer de  impresor excepcional. Si escribir exige dedicación y  esfuerzos y pone a prueba tanto la imaginación como el docto bagaje del escritor, no menos entrega, sabiduría y buen hacer se requiere para el fiel desempeño del oficio de editor. Son las virtudes estas últimas la que adornan la figura de José Manuel, fundador de la  “La Serranía”, una empresa editora que es un referente indiscutible en el quehacer impresor de la provincia de Málaga. No se tenían noticias de que en la ciudad haya existido una editorial  parecida, y  sobre todo, en el caso de que las hubiese en épocas pretéritas seguro que no alcanzaron nunca la calidad en la edición de libros de que aquí y ahora salen de las linotipia de este editor de oficio y vocación ejemplar. Un trabajo arduo que este editor de vocación ha sabido soslayar con entereza y plena dedicación a su menester, que no ha sido otro que dar a conocer los méritos que de toda índole encierran  la mítica Ronda y su no menos afamada Serranía.

Ronda, alta y señorial, no se concibe sin algunos de los aspectos que fueron labrando  su  trayectoria histórica, social, política y económica. Sin sus palacetes linajudos,  recatados conventos, vetustas iglesias y edificios solariegos no sería Ronda,  si no otra ciudad ilustre de las muchas que se levantan en el viejo  solar de la Andalucía antigua y moderna, pero no Ronda. Tampoco sería la Ciudad del Tajo, ni la del Puente Nuevo, ni la de la Puerta de Almocábar, ni la de los Baños Árabes si algunos de estos monumentos le faltara o no se hubiese recogidos por panegiristas ilustres  y avezados relatores de tanta belleza encerrada entre sus murallas o en el largo recorrido de  calles y avenidas históricas. Y por supuesto sería otra sin el Templete de la Virgen de los Dolores, la Posada de las Ánimas, la Fuente de los Ocho Caños o el Palacio del Rey Moro y la Mina…,  por no mencionar sino de pasada todo aquello que la impregna y da sentido a su genuina apariencia.

   De toda esta riqueza monumental y entrañable  la editorial La Serraníase hizo eco facilitando la publicación de obras cuyo contenido respondía a ese ideario variopinto y fructífero en sus resultados  de dar a conocer a los cuatro vientos cuanto de magnificente se encerraba en la ¨Ciudad Soñada` del poeta Rainer  María Rilque, inmortalizada expresión que de  tan de manera cierta evoca sus imperecederos encantos.

   Otro tanto se podría decir de las verdades y leyendas que se tejieron en torno a sus caminos transitados por avezados contrabandistas y bandoleros célebres, y que hoy componen el caudal mundialmente reconocido que alimenta el  conjuro de la Ronda romántica. De todo ello  se hizo puntualmente  eco la editorial La Serranía dando cabida a los manuscritos de  una pléyade de autores  oriundos de la Serranía o avecindados en ella,  que recalaron en la realidad cambiante e insólita de la ciudad y su entorno.

Historiografía y  personajes célebres, gastronomía, costumbres, arte,  tradiciones y, sobre todo la descripción de paisajes, senderos, vericuetos  y caminos laberínticos e imposibles fueron perfilando  el catálogo de una editorial, paradigma de empresa familiar, que trató con la mano de sus autores,  de ahondar- y lo logró con creces – en el meollo de la Ronda eterna, impasible al paso de los siglos en estos aspectos, pero cambiante en cuanto lo  imponía el desarrollo vivido  en los últimos tiempos sin anclajes en el pasado.

Vencidas las dificultades, que no fueron pocas y que llegaron a paralizar su maquinaria, La Serranía, otrora pujante, volvió por sus fueros. Continúa la actividad computadoras e impresoras y el tufillo a tinta se expande de nuevo por sus instalaciones.  Los avatares adversos no lograron silenciarla. Que no se doblega fácilmente la vocación de un editor de acendrada vocación y entrega al oficio de manera tenaz.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.