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Incongruencias de la Junta y alcaldes desinformados

Resultado de imagen de imagenes de la alcaldesa de benaojanSoraya García, alcaldesa de Benaoján

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Incongruencias de la Junta y alcaldes desinformados

José BECERRA

¿Quiénes habrían de ser informados antes que nadie cuando los organismos administrativos superiores traen entre manos actuaciones que inciden directamente en el día a día económico y social de los pueblos de la región que aquellos comandan? La respuesta es obvia, o debería serlo, pero se da la circunstancia pasmosa de que a veces son las corporaciones municipales inferiores en las que presumiblemente van a recaer las decisiones tomadas en las altas instancias, las que se mantienen en la inopia hasta que se decide informarles de lo que se ha fraguado a sus espaldas, venga o no a solucionar sus asuntos o a prolongarlos en el tiempo. Es lo ha venido a ocurrir ahora cuando la Junta de Andalucía proyecta un Plan de Ordenación del Territorio de la Serranía de Ronda (POT, para los amigos), y se encuentra en vías de seleccionar el equipo técnico capaz de encauzar felizmente esta gestión para lo que se barajan media docena de empresas competentes para la tarea requerida. Solivianta, a este tenor, que de la cuestión no ha dicho ni mu a los regidores de los consistorios de los municipios a los que incumben las medidas que finalmente se aprueben al respecto.

La cuestión es que los primeros ediles de la comarca no han recibido el menor informe sobre el proyecto que concierne a cada pueblo por lo que vienen mostrando su descontento por mantenerles obcecadamente olvidados, habida cuenta de que tienen mucho que decir, sobre todo por lo que respecta a las infraestructuras viarias, y que por sus deficiencias manifiestas vienen motivando reiteradas protestas.

Una actitud incongruente de la Junta que rechazan quienes se ven obligados habitualmente a transitar por carreteras que entrañas dificultades extremas cuando no peligros evidentes, caso del trayecto que une Ronda con San Pedro, transcurrido entre hondonadas y curvas interminables e inquietantes a todas luces. Temor del que se viene haciendo eco los alcaldes de la comarca, entre otros los alcaldes de diferentes signos políticos, caso de Pedro Godino (PP) de Gaucín, o Soraya García (PSOE) de Benaoján, veladas o claramente manifiestas. Ésta última no duda en afirmar que el susodicho Plan, del que por lo visto no ha sido informada pertinentemente cuando ya está en vías de resolución, no debería obviar la atención que requieren la regeneración de las comunicaciones, vitales para el desarrollo del territorio rondeño en cualquiera de todas sus manifestaciones. Algo que suscribe sin tapujos la vecindad de las distintas poblaciones afectadas.

 

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Vejez y soledad, ¿dos males de nuestro tiempo?

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José BECERRA

La sociedad en la que nos acomodamos hoy día no contempla con mucha  fruición que digamos  el estado de la vejez propia, no pocas veces relacionada con la soledad. Se sienten solos muchos de los que traspasamos la barrera de los 70 años, entre los que me cuento. Iba a decir para mi pesar, pero rectifico, no me siento ni muchos menos pesaroso por haber escalado esa edad, ni me siento  expulsado de la sociedad, un sentimiento éste connatural con quien traspasa luengas barreras de la vida;  un temor que vislumbramos cuando ya se acerca la edad de la jubilación, pero que luego, no digo que no sea haciendo de tripas corazón, llegamos al momento de dejar el trabajo que nos ocupó media vida con el contento de haber podido llegar sano y salvo del todo, que la edad provecta no viene caso nunca sin el acompañamiento de algún tipo de dolencia, pero sí con ánimos de mantenernos en esta vida pese a quien pese. Y  desde luego, eludiendo en lo posible ese espantajo de la soledad, que no pocas veces ronda a quienes desembocan en una holganza obligada que se muestra insoslayable.    

   También es cierto que la soledad con ser mala consejera hay quien,  por las más diversas circunstancias la abraza sin que se pueda decir que obre en detrimento de su vida diaria, al mismo tiempo que defiende como legítima la decisión de no vivir en compañía de otra persona y rechaza la vida marital en compañía de consorte. En otras palabras, que tan plausible puede ser el celibato como la vida en común con otra persona, eso sí, sin caer en la misoginia, algo que ya toca los linderos de lo netamente psicológico y temperamental.

   Aconsejan quienes de esta cuestión saben bastante que mantenerse activo es un remedio eficaz para sentir de cerca la compañía de alguien, aunque esta presunción sea mera entelequia. Un amigo que siempre tuvo fama de sentencioso (que los hay abundancia) en la comarca rondeña  de donde ambos somos oriundos, pero que por diversas razones nos trasladamos a Málaga, el cual ya presume de no tener que cumplir el septuagésimo cumpleaños porque lo rebasó con creces, me aseguraba que la soledad es asimismo un estado que puede ser buscado y que es  una opción tan legítima como vivir en compañía de alguien del sexo contrario. Comparto su criterio, aunque no lo describa de cabo a rabo.

   En nuestra sociedad de hoy, sin embargo, vivir solo no se mira con buenos ojos. No es raro que se contemple a quien optó por este estado como un bicho raro, un misántropo introvertido que rechaza el contacto de sus congéneres o semejantes, o bien se le tacha como alguien a quien su conciencia le acusa de algún hecho delictivo o deshonroso, de ahí su terquedad en refocilarse en su soledad. Empero,  pueden existir otras razones para que alguien se vea abocado a un  soledad no buscada: la ausencia de un ser querido  con quien se  compartía vida e ilusiones al desaparecer  por muerte fortuita puede provocar un aislamiento no deseado que arrastra tras de sí momentos de pesadumbre y angustia. No se trata entonces de una soledad anhelada, sino impuesta por una fatalidad  fortuita, pero que no hay más remedio que acatar.

   Sesudos investigadores concluyen en que la soledad menoscaba la seguridad emocional y acarrea quebrantos como las apneas del sueño o la depresión, amén de problemas cognitivos; puede ser, pero  discrepo de estas aseveraciones funcionales sean extensibles para toda la sociedad. Comparto la premisa de que no es raro que a los mayores no se les conceda la atención que merecen después 40 o 50 años arrimando el hombro  cooperando para   el progreso del país siquiera sea en el ínfimo aporte de cada uno para este menester, un problema social que importa atajar. Admito esa premisa, pero  tengo que decir renglón seguido que me encuentro a gusto en mi soledad. Tal vez porque, lejos de ambiciones personales ya finiquitadas, encuentro en mis años de retraimiento alivio recurriendo a hábitos que recomiendo, como el de mantenimiento de la amistad o lectura. “Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer”,     es una sentencia de Francis Bacon que, ya en las postrimerías de la vida, suscribo sin reservas y que animo a seguirla a mis congéneres; otra es de  Fray Luis de León: “Que descansada vida la del que huye del mundanal ruido y sigue la apartada senda por la que fueron los pocos sabios que en el mundo  han sido” , un canto al retiro y al estar con uno mismo abominando de  injerencias extrañas. Para terminar con otra igualmente sabia de las muchas que llegan a mis oídos con frecuencia provenientes de paisanos de mi tierra serrana y rondeña cuando el tema sale a colación: “El buey solo bien se relame”, dicen concisa pero certeramente, no sin un deje de socarronería.

  Pueden ser la soledad y la vejez dos males insoslayables, es cierto; pero también lo es que esta certidumbre no la compartimos todos.

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Feria de la Chacina de Benaoján, un lujo para los sentidos

Feria de la Chacina de Benaoján, un lujo para los sentidos

 

Benaoján, el pueblo serrano a escasa distancia de la Ronda histórica y señorial,  se reviste  de lujo los próximos días 9 y 10 de Diciembre para dar cabida a la Feria de la Chacina, un evento que ha sido anunciado poco menos que a bombo y platillo por la alcaldesa, Soraya Garcia, en la presentación celebrada días atrás, en la que estuvo presente el delegadado del Gobierno andaluz, José Luis Ruíz Espejo.

 

 

 

La feria en cuestión llega a su décimo quinta edición y se espera que alcance las cotas de asistencia que ya fueron signiticativas en pasadas ediciones. La primera edil del Ayuntamiento puso de relieve en  el acto de exposición  la importancia de este acontecimiento festivo en el que además se da cabida a productos de otros municipios, entre los que descuellan la artesanía de la comarca o las mermeladas de la vecina localidad de Montejaque.

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La singular fiesta chacinera es el escaparate idóneo es el mejor escaparate con el que puede contar el pueblo a la hora de mostrar las exquisiteces gastronómicas que aquí se fabrican desde siglos atrás. Merecen ser recordados la nómina de  los pioneros de la industria chacinera que en su día asombró el mundo y no conoció fronteras. Curro Sánchez, Rafal Carrasco, Manolo Melgar, Manuel Carrasco – -éste antiguo cacique del pueblo y figura preeminente entre la vecindad- y Victoriano Aguilar, entre otros destacados chacineros del Benaoján del antaño convertido en un centro industrial preeminente pese a lo exiguo de sus habitantes. A estos precursores de la chacinería benaojana siguieron sus pasos firmas ya acrisoladas en el buen hacer y comerciar productos como pueden ser, entre otros, la de Matoso, Icarben o El Cerdito Andaluz, que surten de sus elaborados a media España, merced a la calidad de sus productos.

Deje atrás la ajetreada vida de las ciudades populosas y sus a veces insolubre atmósfera a la que nos exponemos se quiera o no, y venga a deleitarse con apetitosos platos a la vista de todos, para que la que se dan exquisistas mañas las operarias – descendientes de las antiguas “menuderas” de profunda tradición en la localidad –  a la vista de todos, para estimular  los sentidos: olor y sabor de delicados productos.

    Chorizos fritos, orondas morcillas, lomo en manteca, embuchado y un largo etcétera de productos que ofrecen ese animal hozador del que se dice  gustan hasta los andares, amén de otras delicateseen del mismo pueblo o de los adyacentes en un espléndido  muestrario en la plaza de la Iglesia del Rosario que es lo que el visitante puede encontrar y degustar, acompañado de actuaciones artísticas, música y diversión a gogó.

Si existen muchas razones para dejarse caer por Benaoján, el singular pueblo blanco de la Serranía a un tiro de honda de Ronda por sus múltiples atractivos como son un paisaje único de montaña, un par de cuevas que sirvieron de morada a remotísimos antepasados prehistóricos – las del Gato y la Pileta, asombro perenne de propios y extraños-,   los cuales nos dejaron   sus modos de sentir el  entorno y las ansias de aprehender el misterio de la vida mediante el arte animalista y a veces críptico que  han perdurado hasta nuestros días, si todo este atractivo se suma ahora el de la Feria de la Chacina, no podría encontrar mejor momento para la visita.

 Luego déjese ganar por el paisaje bucólico de su entorno: Sierra de Líbar, majestuosa, coronada en su parte más oriental con las enigmáticas Cruces Blancas; las Canchas, telón de fondo pétreo;  el Tajo del Zuque, colosal; o el imponente trasfondo del Picacho del Rayo o Conio, nebuloso en la lejanía. Fueron mudos  testigos todos del paso vacilante del Neandertal, o también del Homo Sapiens que por aquí anduvieron en el pasado nebuloso de los tiempos.

   Haga acopio a renglón seguido de la mejor chacina para llevar a casa o para agasajar a sus amistades: seguro que  le agradecerán tan suculento obseguio adquirido in situ en uno de las poblaciones que   posee como timbre de Gloria la excelencia de los productos que salen de sus fábricas.

 

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¡Llueve!

¡Llueve!
José BECERRA
Se hizo esperar, pero llegó. El chisporroteo de la lluvia sacude los cristales de mi ventana, con todo lo deleitable que eso puede ser después de un largo y terco verano  que ni por asomo daba muestras de perecer.   A muchos este ruidillo pertinaz  les sonará a salmodia gloriosa. No es para menos. Dijo adiós el verano y deseamos que se vaya con viento fresco y no muestre su cariz agotador por mucho tiempo.
   Dicen sapientes meteorólogos que este invierno que acaba de pintar  trazos ciertos de llegada – la lluvia en Málaga y provincia está siendo copiosa y benéfica pese a contratiempos ocasionado a viandantes por calles anegadas y tráfago difícil  – merced esta estación invernal que se inicia, va ser pródigo en lluvias. Pero estos vaticinios, como tales, no siempre se cumplen a rajatabla; y aunque acierten, no podemos obviar una cuestión que hoy por hoy aletea sobre este planeta  nuestro y que no es otra que la amenaza latente de un aumento de la temperatura. A nivel global el clima sufre trastornos evidentes y hora es ya de que se establezcan soluciones para hacer frente a una sequía que poco a poco está tendiendo sus tentáculos con prolongados períodos sobre la sufrida corteza terráquea.
   Lo que importa ahora es que el agua, que a veces es una bendición del Cielo, si no que se lo digan a los agricultores que sembraron cultivos de invierno y languidecían a ojos vista por el sequeral imperante; lo que conviene ahora, digo, es que se preserve esa agua para cuando regresen los tiempos secos o de tormentas impetuosas con el líquido elemento imposible de detener en su discurrir hasta el mar. O sea, que urge una nueva política del agua, para que este bien convenientemente domeñado se trasvase a pantanos construidos ad hoc, que posibiliten una reserva para cuando vuelvan los meses áridos, que volverán  y de nueve nos cogerán desprevenidos si no hay quienes le remedien. 
  Los políticos que  sientan sus reales en Gobierno y Parlamento deberían preocuparse por el clima en España y sentar las bases para solucionar un problema decisivo, el del agua, que venga a poner coto a situaciones críticas del campo y la ciudad condenados al baldío, los incendios y la polución más desaforada.
     Llueve, sí, pero que esa agua nos beneficie a la larga si  han sabido ser consecuentes y  precavidos quienes nos rigen desde las altas instituciones políticas ya sean las  del Estado o de la Comunidad Autónoma correspondiente.

 

 

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La lección de Alemania

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La lección de Alemania

Hablar de Alemania en muchos lugares de España, aquellos que encontraron en ese país solución a endémicos problemas no ya solo económicos sino de pura supervivencia personal y familiar por medio de la emigración hacia sus tierras, es como hablar de la Providencia que vino a remediar sus males. Del país teutón volvieron, después de años de trabajo – el que en las comarcas donde vivieron buena parte de sus vidas les negaba- con suficientes haberes pecuniarios para rehacer la existencia: se construyeron viviendas, se reformaron las ya vetustas o ruinosas y se emprendieron negocios y modos de vida imposibles en los años de penuria económica. Alemania fue modélica para muchos países en los años 60 y 70 del pasado siglo, cuyos habitantes se debatían en la inopia, entre ellas varias regiones de España, a saber, la de una parte de la Andalucía paupérrima, en la que descollaban, en la provincia de Málaga, comarcas secularmente atrasadas como las de la Serranía de Ronda, que conozco de primera mano. Se habló entonces con propiedad del milagro alemán basado en su economía boyante y de las altas cotas de bienestar de su clase obrera y de la favorable acogida que se dispensaba a quienes atravesaban sus fronteras después de un largo periplo por media Europa.

Fueron aquéllos años de carencias sin cuento, y los traigo a colación por motivos bien distintos. Resurgió la economía española, y aunque el fantasma del paro muestra su cariz para muchos, de justicia es reconocer que los tiempos son ahora bien diferentes. Pero hay algo que en lo político conviene subrayar al hilo de los acontecimientos que vivimos en los últimos tiempos y en la que regiones como la de Cataluña, donde de la mano de sus políticos descabellados de turno se están viviendo días de desgobierno inauditos, permanece sumida poco menos que en el caos con el consiguiente perjuicio para el resto del país.

En la nación germana, el SPD, que tiene evidentes concomitancias con el PSOE español, está porfiando para que su cabeza más visible, Martin Schulz, no ponga obstáculos a fin de que se restaure la gran coalición ya establecida y que asegura un nuevo mandato – el cuarto- a Angela Merkel. No pondrá impedimentos porque ambos vienen formando un tándem a favor del proyecto europeo, pese a que sus partidos compitan por el mismo electorado.

La canciller teutona no atraviesa precisamente los mejores años de su carrera política, algo que se evidenció en las últimas elecciones legislativas, donde solo por la mínima, para emplear un concepto deportivo, logró reafirmar su posición al frente del Gobierno, tocada además por la cuestión de los refugiados que no es que la gestionara incorrectamente, sino que obedeció en buena medida al feroz acoso que recibió por parte de quienes abanderaban movimientos xenófobos que no le perdonaron que abriera la mano con el fin de acoger a tanta gente desesperada procedente de allende fronteras.

El PSOE nuestro y su líder por ahora indiscutible, Pedro Sánchez, está muy lejos de ofrecer su ayuda incondicional a Rajoy – que ahora no goza precisamente de su mejor momento, todo hay que decirlo – en cuestiones difíciles de esta España nuestra. De Pablo Iglesias y Podemos qué decir de la visceral inquina que le profesan. Cierto que Sánchez, con Ciudadanos, se aprestó a tenderle la mano en la palpitante cuestión catalana, pero más allá de este compromiso, es evidente que le vuelve la espalda en cualquiera de otros asuntos en los que también sería necesario su apoyo para la gobernabilidad del país, algo que tan de lleno interesa al ciudadano de a pie que no anhela otra cosa que el discurrir placentero de sus días desde el rincón más cómodo de su casa con todo el derecho del mundo.

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Excelencias del “pata negra” ibérico

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Excelencias del “pata negra” ibérico

José BECERRA

Cuando exclaman  en tono risueño con toda propiedad “¡jamón, jamón!” los entendidos de la manduca y el buen yantar, tras deleitarse con una loncha de esta joya del cerdo ibérico alimentado en sus años de dehesa con bellota, acreditan que se ingiere un bocado exquisito, que junto con el aceite y el vino, componen el triunvirato de los alimentos por excelencia de esta España nuestra.

Se trata del alimento más sabroso y apetecible de los que pueden ofrecer al paladar una mesa en cuyos manteles ocupa lugar preeminente por la predilección que le otorgan los comensales. Pero el jamón ibérico, con el calificativo de “pata negra”, no siempre responde al crédito que se le concede cuando se nos ofrece en una cuchipanda amistosa, y el pernil solicitado no siempre responde a esas cualidades apuntadas. Porque puede ser, según nos apuntan tanto en Benaoján como en Montejaque, centros chacineros por excelencia de la Serranía de Ronda, que sea jamón “blanco” o “de cebo” engordados con piensos compuestos de cereales y leguminosa, pero no “negro” o “ibérico”, engordado éste al 100% con bellotas, y lo que es más importante si cabe, que en su ascendencia genealógica figuren los padres del cerdo como de Raza Ibérica acreditada. Ese es el sello indubitable de su autenticidad y la garantía de que la loncha que ofrecemos a las pituitarias gustativas responden al calificativo de excelencia.

Para que no nos den gato por liebre, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente (Mapama, para los amigos) aprobó en su día un método de control para que se pueda discernir la calidad de este sabroso bocado. Lo atestiguan los precintos que, con diferentes colores, se exigen para atestiguar la índole del jamón, y de los cuales el negro es el que determina el “pata negra”, valga la redundancia, que acredita su calidad y evita el fraude que no pocas veces se comete a los no versados en esta cuestión de la manduca del producto en cuestión. Precintos que obligadamente se exigen a mataderos y empresas cárnicas y que, por ende, ofrecen plena garantía a quienes se solazan con el consumo de tan preciada pieza de la complexión del cerdo (vulgo “cochino”) del que se dice, y con razón que “gustan hasta los andares”.

Larga vida al “pata negra”, que casi se reverencia en pueblos cercanos a Ronda, y que desde aquí se difunde a media España para regusto de los aficionados a la buena mesa y a la ingesta de productos chacineros marcados con el marchamo de una calidad que satisface a quienes les hacen objeto de su predilección: un bocado para los paladares más exigentes y sibaritas de la buena mesa.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.