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Categoría: actualidad
José Manuel Dorado, editor (y agricultor) de raza

 Foto:serranía.org

José Manuel Dorado,   editor (y agricultor) de raza

JOSÉ BECERRA

Tal vez no lo pueda explicar él mismo. Quizás porque ambas ocupaciones se funden entre sí: ¿Agricultor o editor? ¿Qué fue lo primero que le atrajo? ¿Las faenas y la contemplación de los campos? ¿O fue esa vena que le movió a dar forma a ese montón de páginas que forman un libro para presentarlo con satisfacción a ese publico ansioso de saber más sobre los senderos que siluetean las sierras y las alturas pétreas que los vieron nacer? Simultaneó  la edición de libros con las faenas de campo sin aparentes concomitancias de una cosa con otra, pero que delata su pasión por publicar tratados  que enaltecen la fisonomía, costumbres, senderos e historia de los pueblos de su entorno y los productos de las tierras que lo vieron nacer, lo que habla a la claras de su temprana dedicación a esas dos facetas que han sido una constante en su vida. Hizo posible la conjunción en un carismático pueblo de la provincia de Cádiz, Alcalá del Valle, en donde simultanea ahora ambas tendencias que han venido marcando su vida: el cultivo del pistacho y dar a luz libros de las mas variadas temáticas, todas abordando las características del entono que lo viera nacer  y crecer.

Casi dos décadas atrás in inició su andadura como editor de obras que exaltan los entresijos de los parajes naturales de su entorno: desde la Sierra de las Nieves hasta la de Mijas, que se asoman al mar. Por medio vieron la luz merced a su tenacidad y entrega al oficio las que describen mediante un panel de escritores que pusieron negro sobre blanco-nunca mejor empleada la expresión  habida cuenta que hablamos de la  impresión de libros – parajes únicos y relieves insólitos: Valles del Genal y Guadiaro, sierras de Cazorla, Mágina y Grazalema… Y, en su conjunto, la Serranía de Ronda, por la que jamás ocultó su predilección y concedió supremacía a los autores que con sus obras quisieron enaltecerla. Un mundo desconocido, unos relieves que sobrecogen el ánimo y que son un canto vivo al Sumo Hacedor.

Ha sabido este edito nato simultanear sus dos pasiones que han venido marcando su vida: agricultor de vocación y editor de raza. Ente una y otra actividad bascula su vida en los últimos años, a ambas, abrazadas desde tiempo atrás dedica sus esfuerzos y da cuenta de su entrega a las dos vocaciones al unísono  que han venido marcando su vida de forma imperecedera como se deduce de los logros obtenidos.

José Manuel, para cualquiera que contemple su trayectoria empresarial, ligada siempre a los libros, y ahora a la agricultura es el ejemplo vivo de alguien  que se hizo a sí mismo y tiene clara las metas que pretende alcanzar en su vida. Pundonoroso con el agro (no maltratar el terruño) y exigente con  las publicaciones a las que da a luz.Un  ejemplo vivo para quienes ambicionan sobresalir en su entorno en cualesquiera de las facetas de la vida poniendo a prueba su fe en el futuro y concienciado en que ha de derribar barreras para llegar a lo  que ambiciona. Él ha sabido hacerlo y no parece que el destino le haya hecho desistir de sus propósitos. Sigue en la briega y confía en su futuro.

 

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Ganó el PSOE, pero…

 Ganó el PSOE, pero…
 JOSÉ BECERRA

Porque “peros” háylos y es algo que hoy por hoy, tras el tráfago de los recuentos y la sonrisas veladas de unos y las confiadas de otros a la vista de los resultados que ya son una realidad y no meras  conjeturas, se imponen merced a  la consideración fría de lo acontecido. Justo es reconocer el triunfo en buena lid del PSOE; sin embargo algo puede haber trocado su júbilo inicial por un acontecer inesperado. De las sonrisas satisfechas iniciales en los momentos de los sondeos se pasó  un cierto rictus de desencanto en quienes veían con gozo la más que posible reafirmación de sus siglas en el tablero político español. Lo que llevaba todo el camino de ser un paseo victorioso sobre un enemigo abatido solo en parte se verificó. La victoria de os socialistas se detuvo a las puertas de Madrid, capital de las Españas, cuyo Ayuntamiento volverá a ser  regentado por alguien del Partido Popular.  Una sonrisa placentera que se tornó en un rictus amargo victoria no había sido épica ni rotunda. Los populares mandarán  desde ahora en el Ayuntamiento y la Comunidad. Un amargo trago, ¡qué se le va hacer! Con este resultado, Pablo Casado, que veía negro su futuro se da de lleno con una situación esplendente para continuar  su porfía en el porvenir más inmediato. Por lo pronto Carmena  y Palau han de volver  a sus puntos de partida. Por otra parte sucumbieron Ciudadanos y Podemos: unos y otros perdieron gas y sus aspiraciones quedaron en un fiasco. Un revés notorio que tendrá que hacer meditar a sus dirigentes sobre el porvenir de sus partidos y el de ellos mismos.  Ganó  el PSOE pero las incertidumbres no se difuminaron del todo para su futuro más inmediato. Días apasionantes nos esperan.

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Real Feria de Mayo en Ronda: la palabra es lo que vale

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Foto Diario SUR

Real Feria de Mayo en Ronda: la palabra es lo que vale
Abre sus puertas en Ronda la Real Feria de  Mayo, una de los acontecimientos  ganaderos que brilla con  luz propia y que cuenta con una antigüedad que data nada menos que de los primeros años del siglo XVI , que  ya ha llovido. Ganaderos de casta y labriegos  de facundia se dan la mano. Y junto a ellos visitantes de todo jaez atraídos por el buen comer de estos días, las exposiciones de muestras de artesanía, y los concursos de doma que tan  pintorescos y vivos cuadros proporcionan.

   Bulle Ronda en estos días en los que declina el mes de Mayo. Esplendor en la Ciudad del Tajo, hoy por hoy centro de la atención y confluencia de gentío de todos los puntos de la provincia malagueña y no de pocos desde el resto de Andalucía. Los acontecimientos festivos se sucederán sin solución de continuidad en estas jornadas. Que esta feria en el meollo de la primavera, cundo ya asoma el testuz el verano, tiene mucho que ofrecer: no es una exageración sino una realidad tangible.

   Se exhiben   productos elaborados en la comarca rondeña, amén de la exposición de artículos artesanales del buen comer y beber- los embutidos y la cerveza artesanal –  que hablan por sí solos de las tradiciones culinarias que proceden de los ancestros de la región y que son celebradas en medio mundo. Al unísono, se muestran   reses pajunas, raza autóctona de las sierras andaluzas, y la cabra payoya, originaría de la Sierra de Grazalema y de la Serranía de Ronda (Montejaque y Benaoján), pueblos éstos que se consideran  cuna de la raza,  o el cerdo rubio andaluz, que proporciona, previo tratamiento y elaboración de sus carnes en chorizos y  morcillas de acrisolada fama.

     Del resto de los actos  y exhibiciones que se sucederán a lo largo de estas jornadas en las que Ronda se alza con brillo propio – lucimiento de las damas goyescas, doma vaquera, música en directo…- me quedo con la efervescencia  del mercado de ganado, meollo del singular festejo.

   Ni documento alguno ni intervención de escribano. Entre el comprador de un caballo toldo, una yegua de pelaje  rucio o un asno mohíno solo se alza la diligencia del tratante de ganado  que media entre las aspiraciones del vendedor y las pretensiones del comprador. Son los tres protagonistas únicos del `trato´, mediante el cual el animal de carga o montura pasará de unas manos a otras en un pispás. Sobran los escritos,  a excepción de la guía expedida por el veterinario de turno y que recoge las características del cuadrúpedo en venta, la cual  que pasa de unas manos a otras, cuando ya el precio está  ajustado y  los dineros se traspasan al bolsillo del vendedor.

   Con el ronzal en la mano, el comprador  puede disponer a su antojo del rocín o la acémila adquirida. La tradición popular se mantiene después de más de 500 años, nada más recoger sus bártulos la media luna y huir en polvorosa merced a las huestes de los Reyes Católicos que reconquistaron por entonces el lugar serrano. En el mercado renacentista que sucedió al netamente medieval no podía faltar la feria del ganado, un elemento que servía a una economía pobre y trashumante.

   La compra y venta – aquel caballo cuatralbo, aquella vaca lucera -, se sigue realizando al aire libre, sin más techo que el cielo y sin más escenario que el natural de una explanada en donde no es rara la proliferación vegetal.  En el   convenio, vistoso, con innegables trazos policromos dignos de  Madrazo o  Sorolla, manda el tira y afloja (“esto quiero”,  “esto te cuesta”, “esto te doy”) prima y  culmina  el apretón de mano, para muchos de mayor validez y garantía que una real cédula.

   De por medio la palabra. Primero la del tratante, carismática, elogiosa y entendida. Alaba sin reservas las cualidades del cuadrúpedo, su pujanza, la fortaleza de su constitución si se ha de destinar a la carga, la firmeza de los  remos, su mansedumbre, la garantía de sus pocos años – para lo que se hurgará en las  quijadas poderosas- o lo lustroso de sus ancas… Para esta ceremonia, cuando a la compra sólo le faltan algunos flecos adicionales,  casi nunca falta la visita a la taberna más cercana, templo en donde se consuma el negocio, al arrimo de un vinillo peleón y unos tacos de queso rondeño o rodajas de chorizo serrano.

   Sobraron los “papeles”, que esta es una transacción en la que cuenta la palabra. El verbo que  compromete, la expresión de la que se exigirá cuenta si se ocultó la verdad. Al contrario del dicho popular que la palabra se la lleva el viento, aquí es sinónimo, primero del juego que anima la oferta y la demanda del bien en cuestión, y luego   del compromiso firme que cierra una venta.

   Para acabar con el apretón de mano que rubrica un convenio con más   peso para quienes fueron sus protagonistas que la constancia que un letrado puede dejar en documentos escritos. En Ronda se refugia en estos días esta manera de hacer las cosas en una feria que tiene mucho de rito religioso y magia de la palabra dada: su valor es lo que cuenta.

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Tretas de Podemos

 Tretas  de Podemos

Era de esperar, que no es la primera ver que la formación morada se pronuncia con virulencia contra Amancio Ortega y sus donaciones, esas que con tanto gozo son recibidas por quienes que sufren el desamparo de la fortuna, tan veleidosa ella.  Pablo Iglesias ha puesto otra vez la voz en grito para despotricar con furor contra Amancio Ortega por haber ése insuflado nada menos que 320 millones de euros a la sanidad pública, no siempre boyante en recursos.Ha despotricado contra el filántropo que no es la primera vez que dedica buen parte de sus ganancias  para socorrer las necesidades de los desheredados de la fortuna, eso  que se debaten, ya  en pobreza, ya en la enfermedad. Es proverbial el apego de este mago de les finanzas españolas y fundador de Inditex en volcarse a favor de los desheredados de la fortuna. ¿Puede ser criticable alguien que tiende la mano a quienes menos tiene para sortear la enfermedad que les abaten? Quien sufre los embates y estigmas de la enfermedad muchas veces irreversible a buen seguro que va aceptar de buen grado el tratamiento y el instrumento, de altísimo coste, que va a  salvar su   vida, merced a que con tanta prodigalidad este mago de las finanzas hace posible que figure entre los equipos de buena parte de nuestros hospitales.Hacer frente y luchar contra la lacra del cáncer, ese mal que sobrevuela por encima de buen parte de la población, parece ser uno de sus postulados. Vendrán a dar   solución de sus males vengan de donde vengan, en muchos casos para luchar con esa terrible enfermedad que nos sobrevuela, sin distinciones  de edad. Naturalmente que la sanidad pública no debe mantenerse mediante las dádivas  ocasionales y sus espontáneas donaciones, sino sobre todo con recursos de los impuestos, esos que en buena medida son obligatorios a las grandes fortunas; pero si también hay quien aporte parte de sus ganancias en beneficio de la humanidad enferma y doliente del país, bienvenidas sean. Están fuera de lugar tan intempestivas críticas a esa determinación de ayuda al prójimo que tantos reciben con los brazos abiertos para abrazar a quienes las hacen tangibles.

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Carteros rurales

Cartero rural, una figura indeleble

Una estampa familiar en los pueblos de escasa densidad  de población fue siempre  la que conforma el cartero rural callejeando por sus calles, cartera en ristre hasta hacer llegar la misiva a mano de su destinatario. En los pueblos de la Serranía de Ronda, esos que se esponjan a los pies  de imponentes cumbres que desafían al cielo o los que buscaron en su día la proximidad de suaves collados, el cartero es un elemento más e insustituible del paisaje aldeano. El cartero, por lo que comporta su oficio de repartir misivas con infinitud de informaciones, ha suscitado siempre estimación y respeto entre la gente sencilla.

Al cartero   se le espera  cada día con impaciencia y anhelo; es la persona que, de una forma u otra, une a cada uno con el resto del mundo, entendido éste como esa parte minúscula pero  que nos atañe decisivamente en cuanto se cifra  en relaciones de trabajo, amistad, amor y comunicación, entre otras cuestiones, que solo al receptor de la información  compete. De ahí la deferencia que se le dispensa y la grata acogida que se le concede.

El cartero, pundonoroso y prudente, conoce todos los nombres y apellidos de los habitantes del pueblo, como no podía ser de otra manera. Entregaba la correspondencia en mano sin el menor comentario, quizás respondiendo con una sonrisa abierta cuando leía en el rostro del destinatario el júbilo que le provocaba la carta que depositaba en sus manos.

Participa silenciosamente  del gozo que a la madre del hijo emigrante en tierras extrañas le producía el sobre en el que  reconocía  la letra inconfundible del ser querido y lejano, o del alborozo de la joven que se estrenaba en amores y que le transmitía desde otras latitudes  noticias del amante que no podían ser más que halagüeñas para la receptora del escrito, la cual difícilmente podía ocultar su regocijo, aún sin abrir el sobre que ostensiblemente temblaba entre sus manos por la emoción. El cartero, sin mediar palabra, continuaba su callejear en silencio, en pos de otras manos en la que depositar comunicados y notificaciones de administraciones públicas, de comerciantes, de bancos,  en fin de quienes buscaban el contacto con la más variopinta población. Para sus adentros se regocijaba con las buenas noticias o se entristece si había sido portador de infaustas nuevas.

De los carteros de pueblos se exigen y alaban la honradez e integridad, conductas de las que hacen gala. Cualidades que adornan a un oficio que, por estas razones, no puede recaer en cualquiera, sino en personas de probada rectitud. Tengo que decir que miembros de mi familia ejercieron y siguen ejerciendo este oficio en Benaoján, el pueblo blanco y acogedor que se acomodó, desde siglos atrás en los márgenes del río Guadiaro. Son ejemplo vivo de la probidad que rigió su conducta, transmitida de padres a hijos. Vaya para ellos mi admiración y afecto más sincero.

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Benaoján homenajea a San Marcos

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Benaoján homenajea a su Patrón San Marcos

En la Serranía de Ronda, el Santo del Pozo no puede ser otro que el evangelista San Marcos, desde siglos atrás Patrón de Benaoján,  pueblo que se esponja a place en el Valle del Guadiaro, a un tiro de honda de la Ciudad del Tajo. Este pueblo inmerso de lleno en la Serranía de Ronda,  puso en pie una industria chacinera de alcance en el mercado nacional y en el internacional. Disfrutando  de todos los elementos ambientales que sirvieron para consolidar el prestigio de los embutidos benaojanos – chorizo frito en manteca “colorá”, lomo y morcilla tipo rondeño-   a saber, airecillo fresco y seco para apretar las carnes de los productos elaborados y conceder al jamón serrano un  aroma y  sabor   inconfundible. Productos todos  apreciados por  los sibaritas de hoy  del buen comer  merced   a que la sierras y sus influencias permanecen inalterables y siguen suministrando el entorno salutífero   necesario para su conservación hasta ofrecer platos genuinos de estos lares

¿Y de dónde viene lo “del Pozo? Cualquiera de los vecinos de Benaoján podría explicarlo dando pelos y señales.Corrían los años primeros del pasado siglo… Una sequía feroz castigaba al pueblo, y dueños de pequeñas hazas de labor de cuya producción vivían muchas familias – los embutidos aún no habían alcanzado el prestigio que catapultaría al pueblo al exterior -, labriegos y hortelanos de ocasión, miraban al cielo que se mostraba esquivo: las ansiadas lluvias primaverales no acababan de llegar. Se le ocurrió a la feligresía, aprovechando que se celebraba la fiesta del Patrón San Marcos, llegar en procesión hasta un  pozo ubicado en las cercanías del pueblo, que lo mismo servía para apagar la sed del caminante que de abrevadero para animales. Llegado al pozo en cuestión se alzaron voces en dirección al santo  mecido en su peana por robustos mozos. “¡Mira mis garbanzos, que se mueren de sed!”, o “ ¡Mira mi trigo, que está enclenque y seco!”…. Para acabar con un rotunda admonición que ha llegado hasta nuestros días y que son santo y seña de los benaojanos: “! San Marcos bendito, Patrón soberano, como no nos mandes agua al pozo te echamos!”. Puede variar la letra, pero no el sentido de la entre sagrada e irreverente petición.
El pozo del evangelista fue imprudentemente destruido por una antigua corporación municipal obcecada con un plan de ordenamiento urbano que necesitaba tener el camino expedito para el ensanche del pueblo. Craso error. Tuvieron la infantil ocurrencia de sustituirlo por   otro de obra moderna, que ni por asomo se parece al primigenio. No obstante la súplica se quedó para el recuerdo.
Por lo demás, los días del fin de semana que van del 24 al 26 – el 25 es la procesión, a medio día como es inveterada costumbre, en medio de una impresionante “cohetada “– son de comilonas y cuchipanda. Para los visitantes que suelen serlo por centenares se organizan  degustaciones gratuitas de los productos del lugar. Una ocasión pintiparada para visitar este pueblo hacendoso que ha sabido poner una “pica en Flande” por sus elaborados chacineros que hoy por hoy son apreciados en m

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.