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Categoría: política
Dilema político y nuevo año

 

 Nuevo y con cariz de  esplendente acaba de comenzar un nuevo año. Desgraciadamente los avatares políticos del que ya finalizó su andadura continuarán en pie en el que ahora acaba de alumbrar sus primeros días. Después de la muy corta tregua que nos deparan las fiestas de finales y comienzos de un nuevo ciclo orbital del planeta tierra los problemas que nos acuciaban siguen siendo candentes. Como dicen en mi rincón nativo de la provincia- la Serranía de  Ronda mítica y legendaria – “hay que volver  a  lo dicho y empezar de nuevo”, un pensamiento de André Gidé, del que nos apropiamos subrepticiamente, seguramente sin saberlo.

   Se levantaron voces antes de la elecciones del 20D sobre para muchos la funesta persistencia del bipartidismo en la más altas instituciones del Estado. Al PSOE le sustituía el PP y viceversa a lo largo de las últimas décadas. Contra esta tendencia clamaron los partidos emergentes – C´s y Podemos – endilgándoles el calificativo peyorativo de “casta”. Miren por donde y visto el turbio y abracadabrante resultado de la consulta electoral última ahora hay quien clama porque vuelva una conjunción de los dos partidos que constituyeron el turnismo político y que nos deparó años de tranquilidad y progreso económico, pese a las lagunas negras de corrupción en las que se debatieron estas ambas formaciones. Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer,que dice un sabio proverbio.

   Se perfilan tres salidas, entre otras menos plausibles, como son, primera, la entente entre PP, PSOE y C´s que vendría a calmar los ánimos un tanto encrespado de buena parte de la ciudadanía que ve en ella una salida satisfactoria al impasse actual. Sin embargo, pese al parecer de los barones socialistas que miran esta solución como posible, se eleva el ego del secretario general , Pedro Sánchez (cuyo mandato hoy por hoy pende de un hilo), que no quiere dar su brazo a torcer ni tender la mano a quien abruptamente tildó de indecente días atrás. Parece que haya declarado odio eterno a Rajoy y a los populares, como siglos atrás declarara Aníbal Barca contra los romanos, y hace oídos sordos a las proclamas del presidente en funciones para llegar a un consenso y a un gobierno de gran coalición defendiendo los “grandes valores constitucionales”,premisas a las que se agarra éste a la desesperada para seguir ostentando su primacía en el gobierno que todavía es pura entelequia.

   Luego se contempla la fórmula, descabellada donde las haya, de un pacto entre PSOE y Podemos y el resto del conglomerado de partidos de escaso significado en lo que se refiere a su aporte de escaños, pero que que harían bascular la balanza en favor de la investidura de Sánchez. Esta coalición tan plural como amorfa presenta el hándicap de que el socio Iglesias no renuncia a su deseo de que haya un referéndum en Cataluña que pueda amparar la separación de España,algo con lo que no comulgan los socialistas y así lo han venido repitiendo alto y claro, salvo que ahora digan digo cuando antes dijeron Diego.

   La tercera opción, en sí misma poco deseable, sería la de celebración de nuevas elecciones con todo lo perjudicial que ello conllevaría para las arcas estatales y los bolsillos del españolito de calle. No son precisamente una bagatela los centenares de miles de y euros que podrían costar y que vendrían muy bien para resolver parte de cuestiones tan peliagudas e imponderables como calamitosas: dependencia, empleo, sanidad, educación…, entre otras igualmente acuciantes, y que de nada servirían porque no es previsible que los resultados que arrojen las urnas no diferirían mucho de los ya obtenidos.

   “¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza/ y que diera un doblón por drescribilla!”, exclamó Miguel de Cervantes ante la tumba de Felipe II en Sevilla. Idéntica exclamación podría salir de nuestros labios no por tamaño asombro ante la realeza yacente, pero sí por la actitud de los políticos a los que les ha llegado la hora de demostrar su valía y talante ante el dilema y lo que de verdad le preocupa al ciudadano. el cual les agradecería dejaran de lado sus ambiciones personales y afán de encumbrarse en aras del bien común y el engrandecimiento del país, amén de su estabilidad, unidad y progreso. 

Foto dreanstimes

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Enrevesado panorama político

No se habla de otra cosa y entre el estereotipado saludo y deseo de felices fiestas navideñas repetido en corrillos y en círculos políticos se recurre una y mil veces a la monocorde cuestión,que no es otra sino el resultado de las elecciones generales del 20-D. Unos comicios que nos han deparado una situación que más bien parece responder a un maquiavélico plan ideado por algún diosecillo maligno y travieso dispuesto a amargar la existencia de los políticos de turno, y de paso al resto de la ciudadanía, al no arrojar pautas plausibles de seguimiento. A ver cómo se arregla este desaguisado del cual parece refocilarse ese personaje etéreo que lo ha organizado.

Rajoy, presidente en funciones, habla con sus contrincantes tratando de llegar a acuerdos para lograr la investidura que lo catapulte a una nueva legislatura “partiendo el bacalao”, expresión ésta que los serranos rondeños repetimos de alguien que ostenta mando y poder. Es tarea peliaguda según están las cosas. Por lo pronto,Pedro Sánchez, que intenta acercar el ascua a su sardina le espetó un “no” rotundo en el frío y encorsetado encuentro que tuvieron días atrás en la Moncloa. Mientras tanto tantea éste el terreno en los ámbitos respectivos de Albert Rivera y Pablo Iglesias, tratando de ser él el investido con la `toga presidencial´. Algo que los barones socialistas, entre ellos el omnipotente en la sombra Felipe González, no ven con buenos ojos. Lo mismo que Susana Díaz, que desde Andalucía, no admite que el partido se alinee con quienes atentan contra la unidad de España. Sobre todo calculando que el varapalo recibido por los socialistas en las elecciones le aproxima a ser ella la cabeza de cartel en el partido una destronado Sánchez.

Rivera, por su parte, permanece expectante y anuncia que se abstendrá en la investidura de Rajoy. Teme que se tenga que recurrir a un nueva consulta electoral – algo que también temen los socialistas -, en lo que las cosas les podrían ir peor obteniendo aún menos escaños. Para ambas formaciones políticas el adelanto electoral podría resultar nefasto, ya que es presumible un descalabro más ostentoso.

Iglesias, cual felino agazapado vigila a sus presas, ojo avizor, para saltarles a la yugular a unos y otros. Sabe que puede erigirse como paladín de la izquierda en España, arrinconado a un PSOE que se desmorona a ojos vista. Y así, a grandes rasgos, se dibuja( o desdibuja) la realidad política de España. Una España para la que el Rey Felipe VI ha reclamado con muy buen criterio espíritu de entendimiento entre todos, concordia y altura de miras para que llegue a buen puerto esta nave y se aleje el temor de la zozobra ahora amenazante en lontananza. Lo dicho, un enrevesado político que no se sabe dónde nos conducirá.

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Estabilidad y consenso

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“Hablando se entiende la gente” , un axioma que repetimos hasta la sociedad y que está siempre en boca de mis paisanos  de la Serranía de Ronda, cuando se trata de mediar en un asunto en que dos se enrocan en sus pretensiones despreciando las razones del contrario sin posibilidad de entendimiento.

Densos nubarrones se ciernen sobre la gobernabilidad de España. El resultado del D-20 ha ensombrecido el cariz del país a remolque de unas posiciones de unos y otros que de no mediar la cordura pueden proporcionarnos serias dificultades a muy corto plazo. Por lo pronto el Ibex 35 se disparó días atrás y le siguió el  la prima de riesgo que ascendió inusitadamente y que de seguir la tendencia alcista va a repercutir negativamente en el costo de los intereses de los montantes que se nos prestan y que tiene mucho que ver con el mantenimiento de las pensiones y la atención social. Bruselas, por su parte, avisa de que se pone en riesgo el arraigo de las reformas iniciadas si el panorama no se encauza más temprano que tarde.

Se dice en lo que toca a las elecciones que el pueblo en su  veredicto nunca se equivoca y que sabe responder atinadamente a la consulta respectiva. Pero esta vez hay que reconocer que esto no se ha cumplido y que, sin que sirva de precedente, se equivocó – nos equivocamos – de medio a medio. Suelen señalar el derrotero  a seguir, algo que ahora ha fallado estrepitosamente al establecerse un endiablado puzle que muy dificultosamente  pergeña la senda a la hora de establecer el Gobierno que más nos conviene en estos difíciles momentos.

Hay quien clama por pactos entre partidos como la tabla de salvación ya que la lista más votada – PP- no puede gobernar por sí sola. Para formar Gobierno estable sin que se produzca una hecatombe por la amalgama de partidos en liza se requiere la aquiescencia de los socialistas, y por lo pronto, su líder acaba de decirla Rajoy que “nones”. En aras de la estabilidad que redundaría en beneficio de todos, a causa de los momentos álgidos que España atraviesa en lo que toca en lo económico y social, el PSOE debería obviar su frenética animadversión  contra Rajoy encontrando un punto de entendimiento, al que se sumaría con seguridad Ciudadanos, actitud que le honra, mostrando su talante conciliador ante una situación que exige altura de miras. Es lo se espera, lejos de aventuras que no se sabe muy bien dónde nos conducirían. Desde luego no muy cerca de la estabilidad y consenso que hoy por hoy son deseable.

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Escenario político obscuro, tirando a negro

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Panorama político incierto

Habló el pueblo y lo hizo en una especie de trabalenguas, valga el símil, que va a costar trabajo descifrar. Hablaron las urnas y el resultado arroja una situación que veremos cómo llega a buen término, porque todo está en el aire y, más que nunca, la ciudadanía no sabe con qué carta quedarse para vislumbrar lo que se nos deparará en los próximos días. Ganó el PP,sí, pero que consiga formar Gobierno estable es algo que está en al aire. Ahora entendemos la insistencia de Rajoy en vocear que debería ganar la fuerza política más votada. Barruntaba lo que iba a suceder y quiso curarse en salud.

Se abre un panorama tan incierto como preocupante. PP y PSOE, podrían ir de la mano para la consecución de un gobierno estable – “gran coalición” a la alemana – que alejase la preocupación de buena parte de los españolitos de a pie una situación política caótica que supondría un serio hándicap para mantener los logros económicos y sociales obtenidos en los últimos tiempos. Pero esta conjunción de los dos partidos hasta ahora turnantes en el poder es una probabilidad harto difícil. Podría haber un acuerdo de entre los populares, socialistas y Ciudadanos,pero ya se saben los inconvenientes que están por medio. No dan su brazo a torcer,o por lo menos es lo que dejaron a entender durante la campaña electoral, ni sería posible para sumar la mayoría requerida.

Se consumó el fin del bipartidismo, pero para no caer en el abismo de un Parlamento atomizado que sería una olla de grillos que redundaría en perjuicio de todos se impone la altura de miras de nuestros políticos que deberán “bajarse de sus respectivos burros”,como decimos los serranos rondeños cuando se impone la necesidad de ceder en sus pretensiones, y caminar juntos para el logro de un fin común satisfactorio capaz de lograr mantener a flote los intereses generales y la estabilidad del país.

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Inadmisible agresión a Rajoy

Inadmisible  agresión a Rajoy

Cobarde e inadmisible  agresión al presidente del Gobierno, que lo sigue siendo hasta que hablen los votos, que muy bien podrían autorizarle a seguir en el alto cargo para la próxima legislatura. Fanática acción de un descerebrado mozalbete que no ostentará la mayoría de edad pero que no ha sido óbice para asestar un traidor golpe a la faz de Rajoy, el cual estuvo a punto de besar el suelo. Una foto que será recogida por los rotativos de medio mundo y que hablará a las claras de un ataque a la máxima autoridad de España, después del Rey, y que servirá para calibrar la intransigencia y tozudez de una pequeña parte del  país  que se constituye -aplausos de los ultras a su  “héroe”- enemiga de las libertades y la convivencia ciudadana, amén de la vida democrática.

De nuevo la actitud cerril de algunos componentes de la España negra y  goyesca que resuelve sus diferencias con el adversario recurriendo al garrote para dejar constancia de sus creencias y animadversión, animado por una claque vociferante.

Hay algo, no obstante que nos llama la atención. Sin poner en duda la eficacia de la guardia que preserva la integridad física del presidente, resulta inexplicable que alguien pueda acercarse tanto a su persona para ejecutar tan alevosa acción. ¿No se supo captar a tiempo el ataque felón del desconocido? Algo debió haber fallado para que su aproximación e intenciones al estadista no fuese advertida a tiempo.

Por otra parte, y sin señalar a nadie, no hay duda de que el execrable  ataque es fruto de la animadversión que de todos contra todos está dando muestra esta campaña electoral más encarnizada que cualesquiera otra anterior en el tiempo. Los resultados de la consulta son más indescifrables que nunca, tierra abonada para la exacerbación del ánimo y el aflorar  de la inquina.

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Un debate poco edificante

 

Un debate poco edificante
JOSÉ BECERRA GÓMEZ (desde mi provincia)

Se celebró el gran debate y dejó un amargo sabor de boca para la mayor parte de los que lo siguieron con ánimo de no perderse detalle. No, estuvo muy lejos de lo que se esperaba. Mucho ruido y pocas nueces.

  No resultó el debate lo halagüeño que muchos esperaban. Un encuentro a cara de perros para que se expusiera de forma correcta y sin relampagueos de rabia lo que uno y otro-Rajoy y Sánchez- pensaban de la situación en la que ahora nos encontramos, todavía muy lejos de ser económicamente óptima y con más de cuatro millones y medio de parados y una precaria situación de un nùmero incontabble de familias viviemndo precariamente. Pero resultó ser una batalla campal, declarada por el líder socialista desde el primer momento de su intervención. Se esperaba un repaso a la situación en la que nos encontramos y de lo que uno y otro de los partidos en liza esgrimirían para combatirla y los medios que se pusieron para combatirla. Y deseluego las recetas de cada litigante para remadiar los males que abaten a la ciudadania. No ocuerrió así.

Lo que se vio fue combate verbal del que muy pocos podrían sacar nada en limpio una vez examinados las diatribas de ambos contendientes. Todo se sabía de antemano y nada nuevo pudo escucharse porque tanto uno como otro lo habían hecho público con anterioridad. Economía,empleo, estado del bienestar…, ya sabíamos las pposiciones de ambos contendientes y nada nuevo aportaron que no fuese ya archisabido.

Así que nos quedamos con las formas que ambos exhibieron y coincidirán conmigo que la táctica empleada por Sánchez de ir al degüello del contrincante no solo desaborló en algunas ocasiones a éste sino que nos impactó a quienes seguíamos el pugilato que llegó a tener tintes desabridos y hasta de pésima eduacación,que era lo que menos cabía esperar de alguien que aspiraba a regir el destino de los españoles en los cuatro próximos años. No es eso, no es eso… Porque quién más o quién menos nos quedamos en albis ante tantas formas desabridas que era lo que se esperaba de un debate de tanta altura (así se podía pensar antes de que el moderador (que moderó muy poco,dicho sea de paso) diese el pistoletazo de salida.

No creremos que el resultado del encontronazo de ambos va aportar mucho en lo que toca al aumento o merma de las intenciones del voto. No habrá trasvase de votos de uno a otro partido. Y las cosas van a seguir como estaba. No hace falta ser un gurú de asuntos políticos para vaticinarlo

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.