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Categoría: política
Escenario político obscuro, tirando a negro

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Panorama político incierto

Habló el pueblo y lo hizo en una especie de trabalenguas, valga el símil, que va a costar trabajo descifrar. Hablaron las urnas y el resultado arroja una situación que veremos cómo llega a buen término, porque todo está en el aire y, más que nunca, la ciudadanía no sabe con qué carta quedarse para vislumbrar lo que se nos deparará en los próximos días. Ganó el PP,sí, pero que consiga formar Gobierno estable es algo que está en al aire. Ahora entendemos la insistencia de Rajoy en vocear que debería ganar la fuerza política más votada. Barruntaba lo que iba a suceder y quiso curarse en salud.

Se abre un panorama tan incierto como preocupante. PP y PSOE, podrían ir de la mano para la consecución de un gobierno estable – “gran coalición” a la alemana – que alejase la preocupación de buena parte de los españolitos de a pie una situación política caótica que supondría un serio hándicap para mantener los logros económicos y sociales obtenidos en los últimos tiempos. Pero esta conjunción de los dos partidos hasta ahora turnantes en el poder es una probabilidad harto difícil. Podría haber un acuerdo de entre los populares, socialistas y Ciudadanos,pero ya se saben los inconvenientes que están por medio. No dan su brazo a torcer,o por lo menos es lo que dejaron a entender durante la campaña electoral, ni sería posible para sumar la mayoría requerida.

Se consumó el fin del bipartidismo, pero para no caer en el abismo de un Parlamento atomizado que sería una olla de grillos que redundaría en perjuicio de todos se impone la altura de miras de nuestros políticos que deberán “bajarse de sus respectivos burros”,como decimos los serranos rondeños cuando se impone la necesidad de ceder en sus pretensiones, y caminar juntos para el logro de un fin común satisfactorio capaz de lograr mantener a flote los intereses generales y la estabilidad del país.

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Inadmisible agresión a Rajoy

Inadmisible  agresión a Rajoy

Cobarde e inadmisible  agresión al presidente del Gobierno, que lo sigue siendo hasta que hablen los votos, que muy bien podrían autorizarle a seguir en el alto cargo para la próxima legislatura. Fanática acción de un descerebrado mozalbete que no ostentará la mayoría de edad pero que no ha sido óbice para asestar un traidor golpe a la faz de Rajoy, el cual estuvo a punto de besar el suelo. Una foto que será recogida por los rotativos de medio mundo y que hablará a las claras de un ataque a la máxima autoridad de España, después del Rey, y que servirá para calibrar la intransigencia y tozudez de una pequeña parte del  país  que se constituye -aplausos de los ultras a su  “héroe”- enemiga de las libertades y la convivencia ciudadana, amén de la vida democrática.

De nuevo la actitud cerril de algunos componentes de la España negra y  goyesca que resuelve sus diferencias con el adversario recurriendo al garrote para dejar constancia de sus creencias y animadversión, animado por una claque vociferante.

Hay algo, no obstante que nos llama la atención. Sin poner en duda la eficacia de la guardia que preserva la integridad física del presidente, resulta inexplicable que alguien pueda acercarse tanto a su persona para ejecutar tan alevosa acción. ¿No se supo captar a tiempo el ataque felón del desconocido? Algo debió haber fallado para que su aproximación e intenciones al estadista no fuese advertida a tiempo.

Por otra parte, y sin señalar a nadie, no hay duda de que el execrable  ataque es fruto de la animadversión que de todos contra todos está dando muestra esta campaña electoral más encarnizada que cualesquiera otra anterior en el tiempo. Los resultados de la consulta son más indescifrables que nunca, tierra abonada para la exacerbación del ánimo y el aflorar  de la inquina.

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Un debate poco edificante

 

Un debate poco edificante
JOSÉ BECERRA GÓMEZ (desde mi provincia)

Se celebró el gran debate y dejó un amargo sabor de boca para la mayor parte de los que lo siguieron con ánimo de no perderse detalle. No, estuvo muy lejos de lo que se esperaba. Mucho ruido y pocas nueces.

  No resultó el debate lo halagüeño que muchos esperaban. Un encuentro a cara de perros para que se expusiera de forma correcta y sin relampagueos de rabia lo que uno y otro-Rajoy y Sánchez- pensaban de la situación en la que ahora nos encontramos, todavía muy lejos de ser económicamente óptima y con más de cuatro millones y medio de parados y una precaria situación de un nùmero incontabble de familias viviemndo precariamente. Pero resultó ser una batalla campal, declarada por el líder socialista desde el primer momento de su intervención. Se esperaba un repaso a la situación en la que nos encontramos y de lo que uno y otro de los partidos en liza esgrimirían para combatirla y los medios que se pusieron para combatirla. Y deseluego las recetas de cada litigante para remadiar los males que abaten a la ciudadania. No ocuerrió así.

Lo que se vio fue combate verbal del que muy pocos podrían sacar nada en limpio una vez examinados las diatribas de ambos contendientes. Todo se sabía de antemano y nada nuevo pudo escucharse porque tanto uno como otro lo habían hecho público con anterioridad. Economía,empleo, estado del bienestar…, ya sabíamos las pposiciones de ambos contendientes y nada nuevo aportaron que no fuese ya archisabido.

Así que nos quedamos con las formas que ambos exhibieron y coincidirán conmigo que la táctica empleada por Sánchez de ir al degüello del contrincante no solo desaborló en algunas ocasiones a éste sino que nos impactó a quienes seguíamos el pugilato que llegó a tener tintes desabridos y hasta de pésima eduacación,que era lo que menos cabía esperar de alguien que aspiraba a regir el destino de los españoles en los cuatro próximos años. No es eso, no es eso… Porque quién más o quién menos nos quedamos en albis ante tantas formas desabridas que era lo que se esperaba de un debate de tanta altura (así se podía pensar antes de que el moderador (que moderó muy poco,dicho sea de paso) diese el pistoletazo de salida.

No creremos que el resultado del encontronazo de ambos va aportar mucho en lo que toca al aumento o merma de las intenciones del voto. No habrá trasvase de votos de uno a otro partido. Y las cosas van a seguir como estaba. No hace falta ser un gurú de asuntos políticos para vaticinarlo

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Pedro Sánchez a la desesperada

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Pedro Sánchez a la desesperada

JOSÉ BECERRA

Las encuestas le desvelan un panorama oscuro tirando a negro. La última del CIS es concluyente. Cae Sánchez en intención de votos en el 20-D que ya está a la vuelta de la esquina. El líder socialista se revuelve en su asiento y da palos de ciego para reconducir la dirección de su electorado de otros años hacia el PSOE. Es tal su desconcierto y sensación de perdedor que acaba de manifestar algo que puede muy bien volverse en su contra. Las posturas radicales como la que él está mostrando no harían sino, teniendo en frente a quienes calibran su talante, atizar su desventura las intenciones de más del 40% de los indecisos que no saben aún a qué carta quedarse.

Lo de pactar con quién sea, para despeñar al PP, no acaba de sonar bien,como acaba de afirmar con esas palabras o con otras del mismo significado. Ese encarnizada diatriba contra Rajoy nos suena a rabieta mal contenida más que a otra cosa. El cambio que propone Sánchez en la política en cualquiera de sus arengas, ahora intensificadas por mor de las elecciones generales, pasa por aplastar al PP sin miramientos. Y para ello no hay quien le baja de la burra,como decimos los serranos de Ronda cuando alguien se muestra impertérrito en sus decisiones.

Sin declararme acérrimo enemigo de la izquierda centrada que esgrime el PSOE ni tampoco partidario incondicional del PP(ambas formaciones políticas tienen motivos para callar), ni abjurar del bipartidismo que ambos han protagonizado y que ha proporcionado indudables beneficios para la sociedad en su conjunto (hay quien abomina de esta alternancia que ha durado décadas), no me decanto por esa guerra sin cuartel que se han declarado unos y otros.

¿No es posible que, si bien no llegan a contemporizar, sería factible y prudencial que aparcasen sus diferencias en beneficio de la ciudadanía, la cual podría votar juzgando sus respectivas propuesta a tenor de su leal saber y entender?

No son pocas las voces que se han alzado aventurando la posiblidad de un pacto oculto en estas dos formaciones políticas para evitar que Ciudadanos toque poder, idea que no sería descabellada del todo a juzgar por el meteórico ascenso que señala la metroscopia para la que lidera Albert Rivera. Igualmente se habla  “menina” , un acuerdo igualmente obscuro para el pueblo llano y que posibilitaría el pacto entre éste último con el PP con la condición de que sea Soraya Sáenz de Santamaría la próxima inquilina de la Moncloa.

Déjennos tomar nuestras decisiones en paz y sin presiones desbordadas. Las cosas puedes cambiar sin necesidad de entrar a sangre y fuego en el sentir de cada uno que no tiene que ser necesariamente con la del resto de los que se acerquen a las urnas con la papeleta en la mano dando vida a la que ha sido llamada un tanto cursi la “gran fiesta de la democracia”.Pues eso. 

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Ataraxia

Ataraxia

Para los que remontamos con creces los 70 años y podemos permitírnoslo, que somos los menos porque tenemos que arrimar el hombro para ayudar a nuestros descendientes, ya sea con ayuda económica, ya sirviéndole como canguros de sus vástagos, pienso que es hora de que rompamos amarras con todo lo que significa preocupaciones sobre el devenir de los acontecimientos políticos del país, da igual  si conciernen a ciudades de abolengo o pequeños pueblos perdidos en las tierras de España que un día fueron prolíficas en riquezas y hombres ilustres.

No sé los demás, pero me siento entre hastiado de la situación política que asola el país. Desencantado de los tejemanejes y cambalaches de los partidos para afianzarse en el poder o llegar hasta él pisoteando preceptos de los que se enorgullecían y que consideraban inapelables.

Esta mezcolanza de partidos que el año 2015 nos ha proporcionado, producto de sucesivas consultas electorales para olvidar, y que hemos tenido que soportar estoicamente, han permitido el florecimiento de personajes que más que ocuparse de los intereses de la ciudadanía, como anunciaban a voz en grito, lo que han hecho es servir a los suyos propios consumando una privanza de la que despotricaban antes de pisar moqueta.

Estamos hartos de las corrupciones y nepotismos que no tienen por menos que socavar el crédito de los grandes partidos y nos subleva los de los emergentes, los cuales  abominaban de aquéllos a los que tildaron de “casta política” despreciable para caer ellos en las mismas  perversiones condenadas.

Es natural que la impotencia se enseñoree de nuestro ánimo: Poco o nada podemos hacer. Queden para las nuevas hornadas de gente más joven la ingente tarea de forzar en los que nos gobiernan o aspiran a hacerlo, si es que pueden, la regeneración de la política, ésta con que convivimos y que se muestra arraigada mal que nos pese.

Recurramos los más viejos a esa ataraxia de la que hacían gala los epicúreos, escépticos y estoicos de la antigua Grecia, esto es la disminución de la intensidad de las pasiones (y la política las exacerba) y busquemos refugio en la tranquilidad e imperturbabilidad del ánimo dando de lado a las intrigas  y confabulaciones de algunos políticos de turno en ejercicio, que no son todos, hay que decirlo, que los hay fieles cumplidores de su deber.

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El habla agresivo de nuestros políticos

El habla agresiva  de nuestros políticos

JOSÉ BECERRA

Parco se muestran nuestros políticos a la hora de hablar de manera distendida entre ellos. Naturalmente, me refiero a los que militan en distintos partidos. Aparte de los enfrentamientos dialécticos en parlamentos o ayuntamientos con peroratas siempre cargadas de tensión y no pocas veces salidas de tono no son dados a entablar relaciones amistosas en otros escenarios.

Dirigentes de partidos hasta los alcalde de pueblo más remotos incurren en este despropósito que redunda negativamente en el normal discurrir de las instituciones y por ende en perjuicio del ciudadano que mira confuso y no pocas veces dolido y colérico este distanciamiento, sabedor éste que hablando entre sí se entiende la gente y le repele que no se avengan a encuentros amistosos que vengan a resolver, sin que se tiren los tiestos a la cabeza como matrimonios mal avenido, los problemas que de verdad les preocupa.

¿Sería mucho exigir encuentros amistosos en los que aporten lo mejor que su leal saber y entender le deja entrever sin necesidad de subir al estrado sin peroratas agresivas contra su rival de turno?

De lo que se trata es de satisfacer las necesidades del ciudadano sin que medie una pelea de gallos, echándose unos a otros la culpa de los males que nos aquejan y que se nos antojan muestran un odio visceral de unos para con otros.

Estamos hasta la coronilla de dimes y diretes de líderes entre sí y de sus silencios recíprocos cuando toca hablar de lo que de verdad nos interesa. Habría que gritar como lo hizo Ortega y Gasset en su conferencia del Cine de la Ópera una tarde de diciembre de 1931, expresando su disconformidad ante la deriva que tomaba el Gobierno: “No es eso, no es eso”.

Se muestran poco locuaces entre sí, pero se exhiben fatuos hilvanando promesas de difícil cumplimientos – lo estamos viendo en este año sembrado de citas electorales – y despotricando sin tasa contra sus oponentes. Naturalmente, también en Málaga y su provincia se ha caído en este desvarío.

Ahora, a lo chita callando, hay una propuesta de Rivera, líder de Ciudadanos para concretar un pacto entre PP, PSOE y su partido. Nos conviene a todos dejando a un lado ideologías y partidismo y apostando por el interés nacional. Pero habrá que ver el resultado que arrojen las urnas en las próximas citas electorales. Más que nunca se impone meditar a quienes preferimos antes de depositar alegremente la papeleta en la urna. Hablando, sin rabia y sin escarnios al oponente, se entiende la gente. Pero esto de hablar  sin crispaciones  es algo que nuestros políticos echan en saco roto las más  de las veces.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.