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Categoría: política
Incongruencias de la Junta y alcaldes desinformados

Resultado de imagen de imagenes de la alcaldesa de benaojanSoraya García, alcaldesa de Benaoján

Foto de Benaolla

Incongruencias de la Junta y alcaldes desinformados

José BECERRA

¿Quiénes habrían de ser informados antes que nadie cuando los organismos administrativos superiores traen entre manos actuaciones que inciden directamente en el día a día económico y social de los pueblos de la región que aquellos comandan? La respuesta es obvia, o debería serlo, pero se da la circunstancia pasmosa de que a veces son las corporaciones municipales inferiores en las que presumiblemente van a recaer las decisiones tomadas en las altas instancias, las que se mantienen en la inopia hasta que se decide informarles de lo que se ha fraguado a sus espaldas, venga o no a solucionar sus asuntos o a prolongarlos en el tiempo. Es lo ha venido a ocurrir ahora cuando la Junta de Andalucía proyecta un Plan de Ordenación del Territorio de la Serranía de Ronda (POT, para los amigos), y se encuentra en vías de seleccionar el equipo técnico capaz de encauzar felizmente esta gestión para lo que se barajan media docena de empresas competentes para la tarea requerida. Solivianta, a este tenor, que de la cuestión no ha dicho ni mu a los regidores de los consistorios de los municipios a los que incumben las medidas que finalmente se aprueben al respecto.

La cuestión es que los primeros ediles de la comarca no han recibido el menor informe sobre el proyecto que concierne a cada pueblo por lo que vienen mostrando su descontento por mantenerles obcecadamente olvidados, habida cuenta de que tienen mucho que decir, sobre todo por lo que respecta a las infraestructuras viarias, y que por sus deficiencias manifiestas vienen motivando reiteradas protestas.

Una actitud incongruente de la Junta que rechazan quienes se ven obligados habitualmente a transitar por carreteras que entrañas dificultades extremas cuando no peligros evidentes, caso del trayecto que une Ronda con San Pedro, transcurrido entre hondonadas y curvas interminables e inquietantes a todas luces. Temor del que se viene haciendo eco los alcaldes de la comarca, entre otros los alcaldes de diferentes signos políticos, caso de Pedro Godino (PP) de Gaucín, o Soraya García (PSOE) de Benaoján, veladas o claramente manifiestas. Ésta última no duda en afirmar que el susodicho Plan, del que por lo visto no ha sido informada pertinentemente cuando ya está en vías de resolución, no debería obviar la atención que requieren la regeneración de las comunicaciones, vitales para el desarrollo del territorio rondeño en cualquiera de todas sus manifestaciones. Algo que suscribe sin tapujos la vecindad de las distintas poblaciones afectadas.

 

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Estado de Derecho ultrajado

 

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El Estado de Derecho ultrajado

JOSÉ BECERRA

Sentenció Winston Churchill, premier británico y premio Nobel de Literatura merced a su dominio de la descripción histórica y biográfica, a la vez que por su brillante oratoria y defensa a ultranza de los valores humanos, reseñó, digo, que “la democracia es el peor gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás”. Albert Einstein, por su parte, dejó claro que su ideal político era el democrático: “Todo el mundo debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado”. Mentes preclaras que nos llevan a afirmar al resto de los mortales que todos somos iguales ante la ley y que nadie debe mancillar la democracia como sistema de organización política que en su día nos dimos los españoles. Por estas razones, resulta oprobioso que Puigdemont, ahora huido y dejando a sus principales seguidores en la estacada, venga a quebrantar el Estado de Derecho, alzándose en un arrebato infantil como depositario de una democracia de la que en España tratan de arrebatarle opresivamente. Puerilidad manifiesta, no exenta de cobardía, como se ha vuelto a ratificar enviando a sus consejeros a Madrid para responder a la Justicia de sus desafueros, y él eludiendo una responsabilidad que le incumbe como principal insurrecto, quedarse tan campechano en Bruselas o dondequiera que haya establecido su morada en espera de que pase la borrasca. Que no va a pasar para él, como se apunta en los medios judiciales españoles que están detrás de su pista, como no podía ser de otra  manera  ante tan fementido personaje, que además se escabulle dando buenas muestras de que nada quiere arriesgar para defender su ideario, por otra parte tan descabellado como irreal.

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Día aciago

Día aciago

JOSÉ BECERRA

Cuando una parte del cuerpo humano padece una afección, no digamos una amputación, el dolor se generaliza con mayor o menor intensidad en todo el organismo. Ocurre lo mismo cuando este estado catatónico lo experimenta toda una nación al corroerse por el delirio enfermizo de una parte lacerada que indubitablemente viene a trastocar su corporeidad total, considerada ésta como la integración de múltiples factores constituyentes de una entidad única, entre los que no son los menos importantes los que atañen a principios afectivos, sociales o anímicos. Son los que se materializaron el viernes pasado en Cataluña y que vinieron a atentar con alevosía contra las normas democráticas que en su día se recogieron en el corpus legislativo de la nación, para asombro y pesar del resto de los españolitos de a pie.

Pero afortunadamente, ante tamaña desfachatez de quienes proclamaron sin ambages la república catalana saltándose a la torera la Constitución que en su día nos dimos, se ha erigido el imperio de la Ley recurriéndose a ese artículo 155, que en estos días viene adquiriendo especial relevancia y que el presidente Rajoy acaba de poner en marcha con rotundidad y sin dilación contra los amotinados que amenazan con subvertir nuestra convivencia, anulando todas sus prerrogativas con el ánimo de cercenar la desfachatez con la que trataron de soliviantar al resto de los españoles. Respiramos así, aliviados. Cuanto más que se anuncian elecciones autonómicas inminentes – 21 de diciembre – para que sean las urnas las que proclamen sin subterfugios la forma de gobierno que venga poner freno a una situación tan aciaga como la ha que se ha venido viviendo en los últimos meses.

La intervención del Gobierno, regido por Rajoy, con tiento y prudencia, pero con determinación, ha sabido atajar el lacerante mal que atenazaba a una región española y que amenazaba con quebrantar al resto del país. Es de esperar que su intervención arroje los frutos de concordia por todos apetecidos y que del día aciago del 27 de octubre de 2017 solo quede como recuerdo de una pesadilla de la que se supo despertar a tiempo y que del Puigdemont insumiso solo quede una lejana memoria de su sueño imposible.

 

 

 

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Consecuencias del estigma de las corrupciones

 

José Becerra

La corrupción que es un   plato  que se nos ha servido, ya caliente, ya frío, en los últimos tiempos, además de su inequívoca maldad, está haciendo florecer otras consecuencias que obran en detrimento del sentir del ciudadano de a pie que venía confiando en el buen hacer de sus políticos elegidos para desempeñar cargos en la Administración del Estado en cualesquiera de los  distintos escalafones que la componen. Que está bien que se luche con denuedo contra esa lacra que ha venido socavando el entramado que componen las diversas ramificaciones que desde lo más alto de las instituciones estatales llegaron hasta las menos descollantes, caso de ayuntamientos de escasa significación, pongo por caso. Que es necesario y perentorio que se luche contra la putrefacción que se ha venido dando en los diversos estamentos públicos cuyos altos responsables se pusieron por montera la honradez y la decencia necesarias para ejercer el cargo que le fue concedido por decisión de la ciudadanía a la que debe su elección. Está bien que se vele por la decencia y el buen hacer en sus funciones.

   Pero ocurre que a raíz de esta cruzada de diferentes partidos políticos, que puede ser bien intencionada, se están cercenando en su raíz proyectos ofertados  en favor  del desarrollo económico, social y cultural de ciudades y sus entornos; con lo que esta exagerada persecución de posibles casos delictivos puede significar una sinrazón, ya que ni por asomo persiguen objetivos fraudulentos, con lo se está obteniendo consecuencias adversas a su desarrollo.

    Se están bloqueando cantidades exorbitantes de euros – se habla de más de 14.000 millones- en inversión en obras que, por este motivo, las empresas promotoras se las ven y desean para  iniciar su cometido. Los casos de oposición a proyectos fallidos se han venido sucediendo en un paroxismo infundado contra los propios intereses de ciudades como Madrid – caso del magnate chino Wang Jianlin – Zaragoza, La Coruña o Cádiz, entre otras, en las que las inversiones en ladrillo se volatizaron en un prurito de salvaguarda no se sabe bien qué  tipo de intereses.

   Para ver un caso flagrante en esta cruzada exageradamente engendrada con fines que se nos escapan, no tenemos que irnos demasiado lejos. En Málaga saltó por los aires  un  proyecto cultural del celebérrimo actor Antonio Bandera, quien hastiado de que se le pusieran trabas insalvables, lo suficientemente adversas como  para que desistiera de sus encomiables intenciones de apadrinar un centro destinado a la formación de intérpretes y artes escénicas, amén de otros elementos de carácter instructivos, optó por la renuncia. Un loable empeño tirado por la borda para desgracia de la ciudad.

   Un sinsentido tras otros  que prejuzga de antemano y  lleva a extremos inconcebibles de negación a  propósitos honrados que habrían de reportar bienes culturales y beneficios sin cuento, al mismo tiempo de  propulsar, por ejemplo,  la creación de puestos de trabajo.

   Es un sano anhelo  luchar contra la corrupción, pero también debe serlo discernir si ésta hace o no  acto de presencia en proyectos que nos benefician a todos. Su estigma no campea para nuestra suerte por doquier.

 

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Vuelve Sánchez con renovados ímpetus

Pedro Sánchez

Vuelve Sánchez con renovados ímpetus

 

JOSE BECERRA

El renovado Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, ha optado en sus primeros días de su vuelta al poder en aliarse con el presidente Rajoy tendiéndole la mano en el caso del secesionismo catalán y presentar batalla a los que porfían por su consecución desde Puigdemon para abajo. ¿Es una ilusión pasajera o una realidad lo de tender lazos con la derecha en casos puntuales y que atentan contra la integridad de España?     

    Y de este interrogante a otro teniendo en mente su deriva de ataque a ultranza del Partido Popular en los días que precedieron a su defenestración: ¿Beneficia o perjudica al ciudadano de calle la vuelta al primer plano político la figura de Pedro Sánchez? Ardua cuestión ¡vive Dios!, que exclamaría el espadachín enamoradizo Don Juan ante una cuestión de obscuro porvenir. Ya enseñaron los cuchillos cachicuernos los tres aspirantes a regir los destinos del partido socialista cada uno empeñado en conquistar la Secretaría General. Un duelo a tres que siguió con expectación media España sabedora de que el debate habría de torcer los destinos del partido, fuese cual fuere el elegido por la militancia que masivamente acudió a las urnas. Como así ha sido finalmente. Porque Pedro Sánchez, el preferido por la “hinchada” del puño y la rosa mucho es de temer que imprima a sus partidarios nuevos rumbos que ya apuntaron en su trayectoria política antes de que fuese defenestrado.

   Por lo pronto, y este es un hecho insólito, el resultado de la votación de Sánchez ha significado la derrota clamorosa no de Susana Díaz, que también y sobre todo, sino el descalabro de la vieja guardia socialista, con el ínclito Felipe  González a la cabeza, quien no ocultaba su desdén al que ha sabido llevar su gato al agua, aupado por la militancia, y recuperar el timón de la nave que mostraba todos los visos de zozobrar en el mar peligroso de los sargazos, no se sabe a ciencia cierta si con buen tino. Naturalmente, la contingencia subsiste y superado el escollo de elegir el guía por las bases los obstáculos persisten y la remontada sigue estando en el aire. Algo que para Sánchez pasa indubitablemente a tenor de su machacona insistencia por atacar con denuedo al Partido Popular y perseguir hasta la extenuación la caída de Rajoy. Algo que está por ver ya que éste se atrinchera y afirma que no habrá convocatoria de elecciones por lo menos con la premura que Sánchez podría reclamar ante la premura de éste a entrar de nuevo en un Congreso, en el que se ve  hasta ahora desterrado, muy a su pesar.

   Se dice, y con razón, que las primarias las carga el diablo y así debe ser en este caso, en las que se ha optado por el candidato más radical del elenco aupado por los militantes más combativos. Obviaron éstos en su elección, o lo votaron precisamente por ello,  que Sánchez  tiene declarada la guerra a la derecha y que no dudará en aliarse con el diablo, léase Pablo Iglesias, o con los que claman por la independencia de Cataluña para llegar a alojarse en la Moncloa más temprano que tarde.

   Está por ver si las aspiraciones de Sánchez, que muchos consideran nefastas para España, llegan a buen puerto. Por lo pronto, hay que rendirse a su tesón y mañas para nadar en río de aguas revueltas. Vuelve el “no es no” y la intolerancia a las filas socialistas remolcados por un líder menoscabado que vuelve con renovadas ínfulas. Es un dilema por el momento el que nace con su vuelta a la primera fila política, aunque para muchos no hay dudas de que proseguirá con su intolerancia a la derecha, a los derroteros normales de su partido y al establishment  hasta ahora imperante.

  Que se robustezca o debilite el partido con su presencia es una incógnita que se barrunta tendremos que esperar poco tiempo para que se desvele. “Tha´t the question” que dicen  los anglosajones. Lo que sí es cierto es que vuelve con renovados ímpetus.

 

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Un impuesto injusto en Andalucía

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Un impuesto injusto en  Andalucía

JOSÉ  BECERRA

No es la primera vez que traigo a colación desde el humilde espacio que ocupo en este diario la existencia de un impuesto que atenta contra la igualdad de los españoles en  el suelo patrio. Abriendo el texto de la Constitución de 1978, que tantas cuestiones obsoletas venía a desterrar, vemos en su Título I, artículo 14, que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. No podía ser más explícito y taxativo el susodicho artículo; sin embargo, hay quien se lo salta a la torera o haciendo de su capa un sayo lo manipula y distorsiona a su antojo.

Porfiaron los políticos andaluces a grito pelado exhibiendo las excelencias de sus programas con los que trataron de convencer al ciudadano. Alardearon de las bondades de sus propuestas electorales tratando de arrimar el ascua a su sardina o lo que es lo mismo convencer de que la opción de su partido es la mejor que se podía tener, como si ya no se estuviera ahíto de propaganda altisonante y vacía que luego se transforma en pura agua de borrajas. Lo que les importaba es presentar un abanico de promesas que obscurecieran las que presentaban los adversarios en liza. O sea, deslumbrar y a ver quién pesca más y mejor en las revueltas aguas que son propias de todos los períodos electorales.

Se repitió hasta la saciedad como un mantra cansino que se bajarán los impuestos, seguros de que lo que más apreciamos es que no nos rasquen los bolsillos con contumacia, pese a que estemos convencidos de que los tributos son indispensables para que exista, por ejemplo obra social, educación o sanidad, aunque unas y otras pensemos que son con frecuencia mejorables.

Pero las imposiciones pecuniarias no deberían ser excesivas porque nos llevaría a pensar que poco importa que los políticos hablen de solidaridad si el Estado no la tiene con los contribuyentes.

Viene este exordio a cuento porque en Andalucía se está pagando un impuesto que bate el récord si lo contraponemos con el de otras comunidades, incluida la de Madrid. Me refiero, en fin, al de sucesiones y donaciones. Aquí pagamos más del 30% de lo que heredamos de nuestros padres. Tanto es así que hay mucha gente andaluza se empadrona en ciudades de otras regiones donde este gravamen no pasa del 1%. Como resultado de tan colosal e injusta imposición hay quien renuncia a la posesión de una vivienda heredada por sus mayores porque le resulta imposible hacer frente a la carga que conlleva.

   Trato injusto a los andaluces, a los que nos queda otra que agachar la cerviz y acatar el abuso que nos viene desde arriba.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.