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Categoría: Ronda
La belleza de la mujer rondeña

La belleza de la mujer rondeña

 

Mucho tiene de que presumir la Ciudad del Tajo, que sus encantos son innumerables y la prueba fehaciente de ello es que el turismo ha crecido de manera exponencial en los últimos años. Vienen a visitarnos desde todas las partes del mundo y hay como un resurgir de escritores de allende fronteras que encandilados con los monumentos arquitectónicos que le asaltan por doquiera en las calles ( iglesias vetustas, antiguos conventos, reliquias que hablan del esplendor árabe y romano de siglos que finiquitaron – La Casa del Rey Moro, los Baños Árabes, Acinipo…- son reliquias del pasado que avivan la imaginación y causan el asombro de cuantos se dejan caer por estos lares. O sea, que se reverdecen las narraciones de los autores ingleses y franceses que tejieron en los siglos XVIII y XIX la realidad de la Ronda Romántica cuna de contrabandistas, trabucaires y arrieros que hoy se festeja con el esplendor requerido.

Pero con todo esto, que no es poco, Ronda ofrece además de un buen yantar y excelentes vinos de bodegas de añosos portes, un espléndido plantel de mujeres cuya belleza es como para quitar el hipo al más pintado. Prueba de ellos son las Damas Goyescas que en cada feria septembrina pasean su airoso palmito en las calles rondeñas repartiendo sonrisas en carrozas enjaezadas y cuya belleza se ensalza por propios y extraños.

Y como muestra un botón: la joven oriunda de Ronda María Ruiz acaba de coronarse con toda justicia a juzgar por el jurado de la organización de Miss World Málaga como la más bella de las mujeres de la provincia,que ya es decir, porque la abundancia de rostros y portes merecedores del premio les habrá puesto en un serio aprieto.

De los tres pasos consecutivos e ineludibles para llegar a coronarse como Miss Word ha dado el primero con éxito. Ya es Miss Málaga y queda por solventar el título por el cual es posible que se la entronice en España para pasar a la prueba definitiva. A María Ruiz por este motivo las instituciones políticas y culturales se disputan su comparecencia para que haga gala de su belleza y saber estar,que también esto es de suma importancia ya que la belleza es primordial en este pugilato hacia la fama; pero no lo es todo que también cuenta otras cualidades que ponen en juego las aspirantes, como saber desenvolverse en cualquier escenario en el que se solicite su presencia. Y en esto parece que la joven rondeña ha sabido mostrar sus cualidades. Digno de mención es su gesto de donar parte de la guedejas de su cabellera a Mechones Solidarios, un programa andaluz de televisión que ayuda a la lucha contra el cáncer. Una noble causa a la que no ha dudado en atender.

La belleza y “savoir faire” de María ha seducido a Ronda,ciudad que hoy por hoy confía en ella para que se haga con el preciado título y catapulte al mundo la fama bien acreditada del atractivo de la mujer rondeña.

Me vienen a la mente los versos de Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, que muy bien podrían dedicarse a nuestra concursante y a la mujer rondeña en general:

Busca mujer esbelta, de cabeza pequeña,

de cabellos amarillos, no teñidos de alheña;

las cejas apartadas,largas, altas,en peña;

ancheta de caderas, ésta es talla de dueña.

Ojos grandes, hermosos, expresivos, lucientes

y con largas pestañas, bien claros y rientes;

las orejas pequeñas, delgadas; para mientes

si tiene el cuello alto, así gusta a las gentes…”

 Foto. Ronda Semanal. Andalucía Información.

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“Si Ronda tuviera mar…”

Si Ronda tuviera mar…”

JOSÉ BECERRA


Ronda y la comarca, un conglomerado de pueblos cobijados en un conjunto de sierras que como pocas en la geografía hispana espolean la imaginación. Dicen quienes se enamoraron de estas tierras que para hablar de ellas, sus paisajes y sus monumentos naturales y debidos a la mano del hombro “hay que enjuagarse la boca con agua de colonia”. 

   Desde la Ronda meseteña y los valles del norte a los valles del sur se abrazan sin solución de continuidad, atemperados por la piedra que platea el cielo, olivos centenarios y no menos longevos encinares, alcornoques y castaños. Un paisaje que contemplado en la lejanía podría parecer áspero y sombrío, pero que se humaniza y gana en tintes acogedores en cuanto gozamos de su proximidad. La sequedad aparente la suavizan enseguida los valles, al pie de lomas y soto montes cuyos pies lo riegan ríos que como el Genal y Guadiaro todavía permiten no muy lejos de sus riberas la existencia de higueras y árboles frutales – el famoso pero de Ronda, que de lo que tuvo retuvo – retenes de rientes paisajes de antaño.

   Más allá de las leyendas que envuelven a Ronda y su zona de influencia – hombres echados al monte a lo largo de la historia y que la revistieron con la pátina del romanticismo que se encargaron de transmitir los viajeros anglosajones al lugar a medio mundo; toreros famosos que encandilaron a mozas dicharacheras retrecheras al mismo tiempo que pusieron la pica del valor humano en lo más alto; gente bravía que puso en jaque a los poderes establecidos o que se rebelaron contra el invasor de turno…-, más allá, incluso, de lo que ni anales ni docta documentación archivística recogen, hay que considerar el paisaje – omnipresente, eternamente previsible por lo atormentada orografía – y el componente humano que en él el se movió y mueve desde Paleolítico Superior – vestigios de las cuevas de la Pileta y el Gato – hasta nuestros días.

Agricultura y ganadería conformaron el sustrato económico durante siglos. Por lo general, predominó el cultivo incentivo – cereales, legumbres, hortalizas – en pequeñas heredades de las que obtenía el sustento familiar, complementándose con los aportes de sueldos obtenidos en trabajos por cuenta ajena. Corcho en los montes de Ronda y de Cortes de la Frontera, dehesas de encinas y bellotas para el cerdo de crianza montanera, sustento de una industria chacinera que traspasó los límites locales: chorizos de Ronda y Arriate, lomo frito de Benaoján, morcillas y jamones de Montejaque.

   La riqueza agropecuaria que nunca fue de altos vuelos pero siempre bien aprovechada. Y junto a ella los trabajos de artesanía, que con la eclosión turística de los últimos años está constituyendo un sustrato económico floreciente. Labores de esparto y pleita gozan de gran tradición en buena parte de los pueblos de la geografía serrana. La forja y los trabajos de madera rondeñas es un buen ejemplo de la perduración de artesanos reclamados por constructores que quieren perpetuar, siquiera sea como muestra, la ornamentación con materiales nobles con sabor de antaño.

   Nada le faltaría a la Serranía de Ronda si a su relieve complejo vinieran a besarle los pies las olas del mar. Si de desde lo alto de la altiplanicie sobre la que se emplaza la Ciudad Soñada de Rilke, cuyo hermoso casco urbano corta en dos el profundo tajo que el río Guadalevín ha ido excavando a lo largo de milenio, pudiese otearse el ancho piélago, sus aguas pacíficas o embravecidas. El abrazo húmedo sobre la aspereza de los riscos. Navecillas empujadas por Eolo, el guardián mitológico de los vientos, arribando presurosas a las proximidades del paisaje calizo, siempre variable merced a la mano del hombre que creó y transforma continuamente la cubierta vegetal. Un sueño imposible.

   No, no le dio al Hacedor por conceder el mar a Ronda. Pero, bien mirado, no fue un castigo: la majestuosidad de sus sierras, la bravura de las escarpaduras, las envalentonadas agujas de las cumbres (a las que se oponen en repentino contraste la placidez de los valles), fue a todas luces una dádiva divina. Perdimos el gratificante influjo de la inmensidad del mar pero ganamos la grandioso de las eternas cimas.

   Apoyado sobre las balaustradas del honditronante Tajo los versos de José Salas y Guirior me vienen a la mente, palabras que resbaban sobre mí como las olas templadas que el poeta preconiza: Si Ronda tuviera mar ¡qué mar tan azul seria! Un viento verde de olivos temblando lo rizaría. Bandoleros de la mar, piratas de serranía- -catite y ojo tapado- -las sirenas robarían. Sirenas que a romero y a mejorana olerían. en el pelo un clavel verde salado de alga marina, y una. cola de lunares nadando por bulerías. A la grupa de un delfín, cantando las llevarían. Lores del Almirantazgo sacarían fotografías si Ronda tuviera mar,!Qué mar tan azul sería”.

Foto: Hotel Bandolero

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El Tajo de Ronda, un monumento natural menospreciado

 

 

 

 

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Es lo que se deduce del silencio administrativo prolongado en el tiempo por la Junta de Andalucía que se muestra renuente a dejar asentado en el catálogo de Monumentos Naturales esa referencia que identifica a Ronda por encima de cualquier otro monumento natural o debido a la mano del hombre con asiento en la ciudad.

    El Tajo, colosal hendidura que labró el río Guadalevín en la roca viva durante el transcurso de siglos, quizás de milenios, es el distintivo que con mayor propiedad refleja la imagen que de Ronda se tiene aquí y allende fronteras. Y sobre él, silueteando el zigzagueante cauce del río, que busca ansioso el caudal del Guadiaro,el Puente Nuevo, cabalgando con soltura y despreciando la levedad del espacio, merced al buen hacer del arquitecto M. Aldehuela. Tajo y Puente, postal fiel que refleja la cara de una ciudad que resulta ser una de las cuatro más reputadas en el panorama variopinto de las ciudades de Andalucía.

Han transcurrido más de dos siglos, años más años menos, desde que el Puente Nuevo de Ronda se abriera al público. Un colosal monumento fruto de la conjunción entre lo natural y la ingeniería del siglo XVIII,  que ha sido  desde entonces la estampa  más reproducida en folletos y libros que centran sus páginas en la “Ciudad Soñada” de Rilke, en cualquiera de sus manifestaciones artísticas, culturales o históricas. Es el buque insignia de la ciudad, como asimismo dela Serraníaque de cerca la acompaña y la  corteja.

  El  Puente Nuevo, de tan magníficas trazas,  además de dividir el caserío rondeño sirve de referente a las sierras que desde él se otean como  contrapeso a las moles de caliza  y espesa vegetación que las componen.  La piedra trabajada con esmero hasta dar forma a una grandiosa obra del hombre,  y como equivalencia,  las lajas, el roquedo, tal como se configuraron tras los  movimientos  telúricos y la erosión  de milenios en la noche oscura de los tiempos.  Profundidad casi insondable y elevaciones pétreas igualmente recónditas, amalgama que sirve a Ronda y su Serranía mítica como abanderados de su fisonomía en medio mundo.

   No es casual que los grandes sillares, armónicamente dispuestos que se elevan y soportan el perfil del puente y su atrevida arquería sobre el impresionante vacío, que como todo lo abismal, sobrecoge y suspende el ánimo, haya sido escogido como la estampa que mejor define a la ciudad y una región. La obra del arquitecto turolense, afincado en Málaga, Martín de Aldehuela, brinda el mismo poder evocador que espolea las imaginaciones cuando desde otras fronteras o límites geográficos añoramos o revivimos encuentros con otros lugares. El Puente Nuevo nos retrotrae a Ronda, como igual lo hacen a sus ciudades en las que se erigen el Cañón del Colorado, el Machu Pichu de Cuzco,  el Coliseo de Roma, el Acueducto de Segovia ola Mezquitade Córdoba.

  Que de forma inevitable se difunda  la efigie del puente rondeño como prodigio de piedra tallada    y verticalidad sobre el río Guadalevín y la altiplanicie que encumbra la  ciudad se juzga como acertado, ya que responde, y así lo afirman estudios doctos encaminados a calar en las preferencias de los que nos dejan su admiración (y divisas),  a uno de los iconos  con los que Andalucía mejor  se identifica cuando de esta región se habla en el exterior.

   Es éste el puente de las interjecciones más vivas emitidas en todos los idiomas del mundo, esas que en romance paladino podrían traducirse por interjecciones como “!Uf!, “ ¡Uy!”, ¡Oh!”,o exclamaciones como  ”Cáspita”, ¡”Caramba”!, amén de otras más jocundas y tan espontáneas como éstas, mas acordes con la inmoderación verbal de nuestras tierras del sur. Así, el puente, familiarmente se conoce como “el puente (con perdón) del coño”. Porque la imprecación habitual ante su profundidad inquietante, no pocas veces inserta este órgano femenino cuando algo impacta y sorprende como es el caso de quien por primera vez se asoma al precipicio “!Coño, que alto está esto!”.

   Si de cada diez personas que se acercan a Andalucía para conocerla a fondo, nueve de ellas vayan provistas de una foto, un folleto o una guía en la que se le concede al Puente Nuevo de Ronda preeminencia, según estudios difundidos por las oficinas de Turismo de la provincia, es algo que llena de orgullo a los rondeños. El monumento se ganó la admiración dentro y fuera de nuestras fronteras. Con el añadido de que ahora puede contemplarse en horas nocturnas, merced a la iluminación artificial que realza, con el juego de luces y sombras,  el halo de magia y misterio que siempre envolvió a la ciudad de la que es paradigma.

Pues,bien, pese a ello, la Junta de Andalucía hace oídos sordos a tramitar el expediente que conceda al Tajo y su entorno el título de monumento natural, pese a las requisitorias apremiantes del Ayuntamiento de Ronda. Una enquistada discriminación a la que no se le encuentra explicación plausible.

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Ronda, pasarela romántica

Ronda, pasarela romántica

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JOSÉ BECERRA

Ronda apostó con firmeza tiempo ha por la época romántica. No en balde sus enrevesados caminos y montículos sierras insalvables fueron tránsito y cobijo de bandoleros, contrabandistas y arrieros de todo pelaje y jaez, amén de escritores franceses y británicos que por aquellos tiempos nos visitaron. 

   Si la época decimonónica mereció con propiedad la denominación de romántica y fue distintiva de la España de la época mucho contribuyó y de forma concluyente la mítica ciudad soñada del poeta José María Rilque, en su prolongada estancia en ella. Aquí merced a un fondo de sierras inmarcesibles y veredas ignotas le proporcionaron un escenario incomparable al movimiento que catapultó los podios de lo romántico y español a medio mundo.

   Fuera de las fronteras de nuestros país se tiende a considerarlo, además de pintoresco, particularmente romántico. Nos ven, merced a la literatura nacional del periodo barroco, un poco quijotesco y donjuanesco en nuestras actitudes y comportamientos, apasionadamente apegados a la aventura y ajeno a las imposiciones clasicistas y sin sometimiento a leyes y dictados de las clases dominantes. 

   Un pueblo primitivo en suma, profundamente religioso, a veces fanático y no pocas veces impetuoso y rebelde. Hombres de inclinaciones sensuales y narcisistas, que no hacía ascos – época napoleónica- a los curas guerreros, bandidos, guerrilleros y a las mujeres de porte y apariencia voluptuosa.

   Fueron muchos los escritores románticos románticos europeos que desembocaron en nuestras tierras en el siglo XIX y escribieron largo y tendido sobre sus paisajes, costumbres y tradiciones. ¿Qué encontraron aquí? En lo que respecta al paisaje hay una página de Manuel Kant que da cumplida respuesta: “El aspecto de una cadena de montañas cuyos picos nevados se pierden entre las nubes, la descripción de una tormenta o la que hace Milton del reino infernal, nos producen un placer mezclado con terror. El espectáculo de los prados poblados de flores y los valles surcados por arroyuelos, y donde pacen los rebaños, nos producen también un sentimiento agradable, pero plenamente gozoso y amable… “

Inciden tanto Washington Irving,  Mérimée, Ford y tantos de los que se dejaron caer por nuestras tierras en los peligros que aquí se pueden encontrar. 

   Un tanto exageradamente relatan que los peligros que pueden asaltar al viajero en lugares como la Serranía de Ronda, que fue punto de destino de muchos de ellos. Hablan de arrieros que no salen de casa sin la navaja en la cintura, bien fijas en la negra faja o el trabuco escondido en el aparejo de su montura o de la del animal de carga, dispuestos a hacer uso de las armas en cualquier momento. “No salen solos sino en caravanas para mejor defenderse de los asaltos,que no faltaban en los intricados caminos que se veían obligados a transitar”, afirma Ford.

Jalonan el camino, siempre arriesgado, torres árabes abandonadas y mojones de piedras que hablan de muertes violentas en la sequedad del páramo siempre asomado a precipicios insondables.

    Los escritores románticos quedaron anonadados con la contemplación de “estas tierras grandiosas”. Coinciden en afirmar, trasladando a los lectores esta apreciación, su atractivo peculiar y les invitan a que vengan a visitarla no importa desde qué rincón de Europa. Fue el suyo un regalo descriptivo que nunca agradeceremos bastante. Desfiladeros imponentes y majestuosas sierras no les asustaban, sino que como afirma la viajera Madame de Suberwick- que también hubo damas viajeras que se dejaron ganar por el bravío paisaje que contemplaban-, afirmó que “ parajes más que asustarle le cautivaban”. De la misma opinión es Richard Ford, posiblemente el viajero más conocido por sus antiguas guías de viaje por España.

La Comisión Organizadora de Ronda Romántica presentó días atrás la tercera edición de la Pasarela Romántica. Revivir el esplendor romántico en la ciudad y los pueblos aledaños es su fin primordial. El evento tendrá lugar el 19 de abril, cuando ya se atisban los albores de la feria de mayo, ganadera y señorial.

   La calle de Vicente Espinel,más conocida por la de la Bola, rompeolas de todo lo que se cuece en la Ciudad del Tajo, se revistará con una roja pasarela decorativa que será el distintivo de la presente edición y que revistiéndola ha de crear vivo contrastes con las balconadas engalanadas que, distintivas del arte de la forja rondeña, serán el marco idóneo para el paseo de la gente ataviada con el atuendo de la época.

   Un motivo más que atractivo para dejarse caer por la ciudad en los días de esta recreación romántica e histórica.

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Luciano Alonso hace caso omiso al estado de las carreteras de Ronda y la Serranía

El consejero Luciano Alonso hace caso omiso al estado de las carreteras de Ronda

 

Los políticos con sus argucias y verdades a medias intentan las más de las veces enredarnos o tomarnos por tontos, si no es que consideran que estamos ciegos. Con motivo de una visita a Ronda para tratar de ver in situ la situación de las empresas locales, el consejero Luciano Alonso, el cual ostenta varias carteras que por su variedad omito excepto la de Turismo que la que por el caso nos interesa, ha venido a decir que las carreteras comarcales de la zona no impiden una eficaz comunicación con el resto de las del entono provincial y regional. Lo que lleva a pensar que este sangrante problema es para el consejero socialista cosa de la exageradas y extemporáneas pretensiones de nuestros ayuntamientos comarcales,regidos por alcaldes no afines a su partido.

No fueron estas exactamente sus palabras pero es lo que se desprende de sus declaraciones formuladas cuando los periodistas preguntaron por la situación precaria y evidente de las vías interurbanas de la zona. No debió tener preparada la respuesta adecuada porque contestó un tanto precipitadamente y desde luego saliendo,iba a a decir por los cerros de Úbeda como es el dicho,pero sí por los de la Serranía que son los que pillo más cerca.

Dijo más: “He tardado en llegar menos de una hora desde el aeropuerto de Málaga”, una afirmación sí reproduzco textualmente. Los que no tenemos coches supersónicos ni aparatos ultraligeros hemos de poner esa afirmación en entredicho.Luego habló del reto de la Junta de Andalucía de incrementar las visitas turísticas en la comunidad un 5%. Cabe pensar que el deplorable estado más que evidente de algunas carreteras resulten un serio hándicap para lograr ese fin. ¿No tendrán un carácter disuasorio para un turismo que concede particular relevancia a las vías que le conducen al destino elegido?

Al consejero Alonso no se le debería escapar  que los rondeños y los serranos cifran el despegue de su economía, entre otros factores, en el óptimo estado de sus carreteras. Así que no vale que se echen balones fuera declarando que se tarda muy poco de Málaga a Ronda y dando por hecho – es lo que se desprende de sus palabras- , que la Junta no va a dedicar partidas presupuestarias a este menester, por lo menos por lo pronto. Con lo que se habrá hecho un pan como unas tortas. Va en contra de lo que se postula en el proyecto “Ronda Infinita”, el cual persigue catapultar aquí y allá los méritos que concurren en la ciudad y los pueblos de su entorno para conseguir un turismo que no sea de ida y vuelta en un solo día sino que aquí permanezca todo el tiempo necesario para disfrutar de todo lo que se le brinda que es mucho y atractivo en grado sumo.

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Huertos urbanos en Ronda

No se podía haber tomado mejor iniciativa por parte del Consistorio rondeño en beneficio de los mayores de edad, aquéllos que saben de amanecidas y escarchas y que Miguel Hernández, el llamado certeramente poeta del pueblo cantó en versos inolvidables.”Por el circo de enero/ de la majada mía/mi calzado cabrero/a la escarcha salía”. Los más viejos de los sempiternos pueblos blancos de la Serranía agradecen decisiones es como ésta que vienen a paliar las horas muertas de su deambular sin tener poco o nada entre manos para hacer. 
   Encontrarse otra vez con el terruño que en su día abandonaron por razón de la edad,pero hacerlo por pura complacencia y dedicarle no más de lo que se les pueda pedir a sus exiguas fuerzas es un favor que se les hace y que suponemos agradecerán sin tasa.
   En la zona donde Ronda pierde su fisonomía de ciudad populosa y los edificios ralean o no llegaron para nada a su entorno el Consistorio va a acondicionar más de una cuarentena de parcelas – alrededor de 100.000 euros saldrán de sus arcas para el ilusionante proyecto,que tendrá el apoyo de Silvema -, que vendrán a cumplir además una función social: los huertos pueden así mismo satisfacer parte de la demanda de algunas familias necesitadas, con lo que su realización puede tener un doble beneficio para la ciudadanía.
   Puede que ésta inversión tenga mucho que ver con el momento de plétora que vive la hacienda municipal. Se da por prácticamente saldada la deuda mantenida tiempo ha con los proveedores, según anunció días atrás, no sin satisfacción la alcaldesa, María Paz Fernández (PP), con lo que no es aventurado augurar nuevos tiempos para el Ayuntamiento. Es lo que tiene sanear las cuentas municipales: pueden permitir la financiación de planes que redunden en beneficio de los ciudadanos, que a final de cuenta es el que debe recibir el provecho de iun buen hacer. Que cunda el ejemplo.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.