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Categoría: Ronda
Relevo en la residencia Parra Grossi de Ronda

Relevo en la residencia Parra Grossi de Ronda

De la antigua Caja de Ahorros de Ronda con el paso del tiempo van quedando menos vestigios. Es como si un hada maligna se entretuviera, satánica, en borrarlos del mundo. Ahora le ha tocado el turno en la residencia de ancianos Parra Grossi instalada en la ahora rutilante con el esplendor navideño ciudad del Tajo.

No es que la residencia en cuestión vaya a desaparecer: continuará con la misma denominación y ejerciendo sus funciones como hasta ahora desde varias décadas atrás. Es más:se ampliará y se podrá disfrutar de nuevos servicios, por lo que no se espera que no se disminuya el personal trabajador, esto es al menos lo que se asegura. Lo que ocurre es que se desvincula de Unicaja pasando a depender de una acrisolada empresa gestora de varias instalaciones de este tipo en Andalucía y que viene haciendo muy bien las cosas: la avalan tiempo y experiencia. Nada tiene que temer los residentes, que continuarán recibiendo mejor atención si cabe.

Pero eso sí, ni rastro ya de la antigua Caja que que tanto festejaron los mayores de Ronda y los pueblos de la comarca en su día. De la primitiva entidad se han ido desgajando buena parte de lo que en su día formó parte de su tan cacareada Obra Social. Cerró sus puertas la residencia Marymar de Benalmádena ante el clamor de los que se vieron desalojados de grado o por la fuerza: de prisa y corriendo los residentes tuvieron que buscar nuevos aposentos. Por ahí empezó la cosa, pero esto afortunadamente no va a ocurrir en Ronda. La continuidad en el servicio que se presta parece estar garantizado.

Este relevo que ahora se produce en Parra Grossi no quita que echemos la visa atrás con añoranza. Don Juan de la Rosa, heredero de la marquesa de Moctezuma, la fundadora del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Ronda, situó a la entidad en la primera de Andalucía, merced a sus éxitos en la obra social y en la brillante gestión que realizó durante la larga etapa al frente de ella.

Se sucedieron bibliotecas, salas de exposiciones pictóricas, hogares de jubilados, museos y conservatorios de música… Eminentes realizaciones que culminaron con la Colonia Infantil de Sabinillas y la residencia para ancianos Parra Grossi, la joyas de la corona de la amplísima obra que culminaban con la labor que fue una constante en los cometidos de la Caja: la atención a la población infantil y a la vejez.

La residencia Parra Grossi pierde los antiguos lazos que la mantenía unida a la antaño acrisolada Caja de Ahorros. Ya digo,continuará atendiendo a los jubilados que esperan pasar sus años postreros de vida bien atendidos, si es que sus exiguas pensiones se lo permiten “que no está el horno para bollos”, como decimos socarronamente los serranos de pueblos colindantes con Ronda.

No son pocos los que se percatan que de que de la antigua Obra Social se desgajan realizaciones de las que presumíamos los rondeños, entre otras esta residencia que don Juan de la Rosa, de perdurable memoria, propició con tino y acendrada inclinación a proteger los más débiles.¿ Seguirá el cierre o la cesión de la Colonia Infantil que permitió a niños de familias depauperadas del interior ver el mar y solazarse con su presencia? Esperemos que esto no ocurra. Conocí y gocé de mar merced a esta Obra Social cuando apenas contaba diez años de edad. Una gratificante experiencia para mí muy difícil de olvidar.

Ahora, vencido por los años, espero culminar mi vida en la residencia Parra Grossi, principio y fin de una existencia que espero colme mis aspiraciones de ser una experiencia feliz.

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El Puente Nuevo de Ronda, otra mirada

El Puente Nuevo de Ronda, otra mirada

Han transcurrido más de dos siglos, años más años menos, desde que el Puente Nuevo de Ronda se abriera al público. Un colosal monumento fruto de la conjunción entre lo natural y la ingeniería del siglo XVIII, que fue desde entonces la estampa más reproducida en folletos y libros que centran sus páginas en la “ciudad soñada” de Rilke, en cualquiera de sus manifestaciones artísticas, culturales o históricas. Es el buque insignia de la ciudad, como asimismo de la Serranía que de cerca la acompaña y la corteja.

El Puente Nuevo, de tan magníficas trazas, además de dividir el caserío rondeño sirve de referente a las sierras que desde él se otean, siendo contrapeso de las moles de caliza y espesa vegetación que las componen. La piedra trabajada con esmero hasta dar forma a una grandiosa obra del hombre, y como contrapeso, las lajas, el roquedo, tal como se configuraron tras los movimientos telúricos y la erosión de milenios en la noche oscura de los tiempos. Profundidad casi insondable y elevaciones pétreas igualmente inmensurables, amalgama que sirve a Ronda y su Serranía mítica como abanderados de su fisonomía en medio mundo.

No es casual que los grandes sillares, armónicamente dispuestos que se elevan y soportan el perfil del puente y su atrevida arquería sobre el impresionante vacío, que como todo lo abismal sobrecoge y suspende el ánimo, haya sido escogido como la estampa que mejor define a la ciudad y una región. La obra del arquitecto turolense, afincado en Málaga, Martín de Aldehuela, brinda el mismo poder evocador que espolea las imaginaciones cuando desde otras fronteras o límites geográficos añoramos o revivimos encuentros con otros lugares. El Puente Nuevo nos retrotrae a Ronda, como hacen a las ciudades en los que se erigen el Cañón del Colorado, el Michu Pichu, el Coliseum de Roma, Acueducto de Segovia o la Mezquita de Córdoba.

Ahora está en planta un proyecto que se presentó días atrás en el Ayuntamiento con la pretensión de que, tras su realización, convierta al Puente de Ronda “en uno de los monumentos más visitados de Andalucía”. No exagera. Y es presumible que el “espectacular proyecto” represente un acicate crucial para el turismo que incluye a Ronda en una de sus rutas preferidas. Se trata de la instalación de unas pasarelas de obra que permitan la bajada a la base, transitar por ella y disfrutar de unas perspectivas hasta ahora inéditas: se podrá contemplar en altura lo mismo que hasta ahora se había hecho en profundidad.

Se cumple así el dicho: Ronda alta y profunda. Encaramada en la meseta que le presta asiento y abismal si nos asomamos a su Tajo. La obra del hombre y la de la Naturaleza se dan la mano para deleite de la mirada.

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Una llamada urgente para la esperanza

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Donde ha decir más alto pero no más claro. Las Hermanitas de los Pobres de Ronda, que no suelen levantar la voz para casi nada, que se puede orar bisbiseando, lo han hecho ahora porque la necesidad de ayuda les agobia, y esperan no clamar en el desierto.

Detrás de ellas un ingente número de ancianos, 80 nada menos, cuyas aportaciones económicas procedentes de exiguas pensiones (los que disfrutan de ellas, que son los menos) no pueden ni de lejos sostener los cuantiosos gastos que soporta la Congregación. Y no sólo faltan las aportaciones dinerarias, cuya mengua está siendo ostensible en los últimos años, sino que que se echa en falta voluntarios que vengan a suplir la falta de personal ocasional,algo que no deja de ser problemático,pese a que la plantilla de trabajadores pasa de la treintena.

El asilo de San José, regentado por las Hermanitas de la Caridad, posee ya una larga trayectoria de hacer el bien a nuestros desamparados mayores. Data menos que desde la última década del siglo XIX, a raíz de la fundación de la Congregación por la hoy Santa Juana Jugan, una referente obligada en el santoral cristiano de quienes lo dieron todo: sacrificio, entrega y caridad para aquellos que menos tienen.

De mis años de mi niñez, tan lejana ya, recuerdo cómo en mi pueblo de la Serranía de Ronda, estas monjas recorrían las calles mendigando limosnas no para ellas sino para los pobres que acogían en su cenobio. Las miraba con la curiosidad viva de la edad temprana. Y en mi mente se quedaros grabadas para siempre su imagen revestida con los ampulosos y negros hábitos y blancas tocas que no ocultaban los canastros con las viandas que conseguían, sobre todo de las fábricas de chacinas, que en Benaoján eran abundantes y sus sueños generosos.

En la súplica que exteriorizan en la confianza de ser escuchada advierten que si las ayudas económicas no llegan y el voluntariado se resiente se verán obligadas a cerrar las puertas del hospicio. Algo que Ronda no puede permitirse de ninguna manera.¿ Adónde irían quienes ahora no disfrutan de pensión o ésta es mínima y precaria?

Recuerdo las palabras de la madre Teresa de Calcuta:” Las cosas con amor traen felicidad y paz.La falta de amor es la mayor pobreza”. Conviene recordarlas para no desoír la llamada angustiosa de quienes consagran su vida al servicios de los más desheredados de la fortuna.


 

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El Castillo de Ronda en la palestra

 

El Castillo de Ronda en  la palestra

No se alarmen, lo de la toma no lleva emparejada ningún acto violento en la Ciudad del Tajo. Empezaremos por relatar una breve historia del colegio  El Castillo y su significado para la vecindad durante los últimos 50 años del pasado siglo hasta que cerró sus puertas a cal y canto en la primera década del actual.

  Su nombre completo al inicio de su etapa como institución docente respondía al de Escuela Hogar del Sagrado Corazón, lo que delata sus orígenes eclesiásticos, pero muy pronto se renunció a esta prolija denominación para acabar con la de El Castillo que ha perdurado hasta nuestros días.

   ¿Y por qué este último nombre? Porque  se escogió para su emplazamiento el lugar de una fortaleza  de prosapia nobiliaria y que fue conocido en su época como el Castillo del Laurel, alcazaba de Ronda. La idea inicial y que apoyó la Fundación Moctezuma era de dotar a la juventud rondeña de un centro de estudios en donde seguir enseñanza primaria y secundaria, extensiva a las de artes y oficios. Y lo logró plenamente.

  En el ínterin desde su fundación hasta tiempos relativamente actuales sentaron cátedras monjes agustinos y salesianos, éstos últimos con mayor predominio (de por medio la intervención del Obispo de Málaga Don Manuel González (beatificado por el papa Juan II en 2001) para que así fuera, quienes dejaron muestras de su buen hacer docente y disciplinario.

  La nómina de gente de Ronda y de otros lugares de España que han pasado por El Castillo sería interminable puesto que familias poco acomodadas así como de prosapia se disputaban una plaza para sus hijos. Fue sinónimo de enseñanza estricta y sus eficaces métodos docentes traspasaron líneas divisoras provinciales. Para los hacendados de la ciudad y de los pueblos colindantes de la Serranía era como un timbre de gloria que sus vástagos se educaran en sus inflaciones y bajo la supervisión  de sus profesores.

   Ahora es noticia porque grupos de políticos y ciudadanos rondeños,  después de que El Castllo cerrara definitivamente sus puertas hace más de 10 años, reivindican para que las instalaciones visiblemente deterioradas  sean utilidad “con fines sociales”.Loable empeño, pero no necesariamente urgente ni necesario: ya existe una cocina social en Ronda que atiende a más de una centena de indigentes, según se han apresurado a ratificar la alcaldesa, Mari Paz Fernández, y no parece que este edificio cargado de historias y vicisitudes de profesos y alumnos, algunos ocupando señalados cargos señeros en la política y la cultura de la ciudad y fuera de ella.

  Otra cosa es que nadie se ocupe de su deterioro pronunciado y se espere a que no quede piedra sobre piedra. El Ayuntamiento no puede expropiarlo por la pertenencia del edificio   a la Fundación Moctezuma, a la que tanto deben por sus actividades y retribuciones el alumnado rondeño, amén de de “otras labores sociales” que tienen como destinatarias las  clases humildes locales.

    Pero si podría colaborar activamente en que el edificio guarde al menos la apariencia decente de sus años de esplendor cuando era un referente del saber y la transmisión de conocimientos. Existe un clamor ciudadano al que no habría que poner sordina: No a la demolición de El Castillo.

 Foto: rondawikia

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Ronda y su oferta museística

No faltan los  museos  en la ciudad de Ronda.Por suerte existen varios y todos cargados de historias y vicisitudes hasta que abrieron sus puertas,  con gran aceptación por parte del público tanto rondeño como foráneo.

   Callejeando sin prisas por la “Ciudad Soñada”( Rilker dixit) siempre dispondremos de un rato para visitar el Museo Municipal de Ronda, enclavado en la parte antigua de la población en un viejo edificio que fuera casa solariega de la nobleza local (los Villasierra y  los Valenzuela, entre otros ilustres linajes) y hoy Palacio de Mondragón.

   El Museo Municipal en la exposición de elementos arqueológicos que le dan razón de ser nos sumerge en un mundo prehistórico que nos muestra modos de vida atávicos  pero que de alguna forma heredaron las civilizaciones desarrolladas posteriores en el perímetro que ocupa el término de Ronda.

   Así en la Sala de las Comunidades Cazadoras y Recolectoras nos muestran aspectos de lo que debió ser la vida de los humanoides y desde luego de la mayoría de los primates que por aquí deambularon y buscaron cobijos en las cuevas que son abundantes en el territorio, entre las que destacan las  de la Pileta y el Gato en Benaoján. La existencia nómada y el hábitat de los primeros pobladores de la zona que encontraron en las grutas defensas del acoso de las fieras nos muestran detalles en el recinto museístico.

   Tienen su lugar en el complejo las sociedades agrarias y las que abordaron y dieron pie a las del Metal y la Metalurgia, como así las plenamente humanas y culturalmente consolidadas como la romana y la árabe y que cimentaron el pleno asentamiento en el lugar como especifican los asentamientos rurales, villas (donde dejaron  muestras del quehacer urbanístico, así como de sus dotes para la arquitectura y la ingeniería de puentes y acueductos), poblados y palacetes, enterramientos y cuanto destacó como motivo particular de su afán de trascendencia, religiosidad, rituales y modus  vivendi.

  Pero hay más museos. Como el de Lara, que abre sus puertas en una antigua casona de los Condes de la Conquista de las Islas Batanes que hunde sus cimientos en el siglo XVIII. Lo asombroso de lo que aquí se expone va desde lo heterogéneo  armas, relojes, arqueología local, instrumentos musicales, documentos escritos…) a la cantidad de lo expuesto: más de 5.000 piezas de regusto antiguo que harán las delicias de los amantes del pasado lejano o más próximo, todo envuelto en el encanto que deja la pátina de los años.

   Los amantes del arte pictórico tienen su lugar en el Museo Joaquín Peinado, dedicado por su Ronda natal a la obra y memoria del pintor y que recoge en el noble palacio de Moztezuma una brillante colección de óleos y dibujos que abarca más de 190 trabajos en los que incluyen realizaciones gráficas que responden al empeño investigador del autor a lo largo de su vida.

    La poesía y la añoranza de un autor preclaro tiene su rincón en el Museo de Rilque, una recreación de la habitación – la 208-  que el poeta alemán ocupó en el hotel Reina Victoria  de Ronda durante su estancia en Ronda – año 1913- buscando en los sanos aires serranos alivio para la afección pulmonar que hacía mella en su naturaleza física. Libros, fotografías y fotocopias y cartas hablan de las vivencias del escritor y de su predilección por la ciudad.

   Pero si hay un museo rondeño que suscite la curiosidad de los visitantes es el del Bandolero. La figura de este personaje, entre la realidad y el mito, es consustancial con la comarca rondeña. El espacio recoge documentos, fotografías,  sucesos y biografías de estos personajes célebres por sus fechorías. José María el Tempranillo, Tragabuches, Flores Arocha, Pasos Largos… tienen aquí su lugar así como el reflejo de los tiempos en los que vivieron y anduvieron por estos parajes hasta ser apresados o muertos por la Guardia Civil en algunos de los picachos inaccesibles de la Serranía de Ronda.

  Y no podía faltar, en una comarca que siempre hizo gala de sus viñedos y la tradicional pisada de la uva para elaborar los más exquisitos caldos, el Museo del Vino. Paso a paso la muestra señala los pasos de la elaboración del vino rondeño hasta que sube a las mesas de los más empingorotados gourmets, los cuales vienen dando cuenta de su calidad, exquisito paladar y textura.

 Foto: Museo del Bandolero/editorial La Serranía.

 

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Una buena nueva para la senectud de Ronda

Se encuentra en vías de tramitación en el Ayuntamiento de Ronda el proyecto de construcción de un geriátrico que abrirá sus puertas presumiblemente en 2016, o sea, que está al caer.

   Lo de geriátrico repele así a brote pronto, por lo que hay que apresurarse a quitarle hierro a la denominación: nada que ver con un psiquiátrico que tiene otras funciones y acoge a personas con afecciones que radican en la mente, aunque bien pensado también los ancianos entre los que voy empezando a militar, no pueden presumir de un estado cognitivo perfecto, que los años, que no perdonan, ha ido restando fuerzas a los músculos y a la psiquis en un proceso parejo e irreversible.

   El término geriátrico -no digamos el de asilo -posee otras connotaciones mejor sonantes para aquellos que barruntando el ocaso de sus días se ven impelidos   de grado o por fuerza a recluirse en uno de estos establecimientos reseñados con la pátina de lo social, tales son residencia,  hogar, casa de acogida… Se pretende con las denominaciones últimas dulcificar, ya digo la trágala de vivir de manera  diferente  a como se ha venido haciendo en los años del esplendor vital.

   Parece que la construcción del edificio presenta todos los visos de ser una realidad más temprano que tarde ya que la empresa que está detrás de ella abonó días atrás una considerable suma – alrededor de 150.000 euros de vellón – en concepto de licencia de obras. Requerirá una inversión de más de 3 millones de euros, que presumiblemente serán los que se necesiten para poner en pie el complejo asistencial de mayores, la cual  contará con un centenar de habitaciones entre dobles y sencillas que será una obligada referencia en la carretera de El Burgo, a dos pasos de la ciudad del Tajo.

   Sin cortapisas por parte del Ayuntamiento, el cual considera de interés que el proyecte cuaje por lo que puede significar para la vecindad ya sea residente en el municipio o en otros colindantes de la Serranía de Ronda y que se traduciría en un servicio social imponderable, amén de un bienestar incontestable para nuestros mayores, habría que ver, si una vez que la residencia abra sus puertas, las plazas que se oferten estén dentro de las posibilidades económicas de los posibles usuarios.

   Porque si los precios resultan prohibitivos, y dado los recortes que el Gobierno central viene imponiendo al sector de mayores dependientes, habríamos hecho un pan como unas tortas.

   

 

 

 

 

 

 

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.