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Categoría: Serranía de Ronda
Corchero: un penoso oficio perenne en la Serranía de Ronda

Corchero: un penoso oficio perenne en la Serranía de Ronda

JOSÉ BECERRA

No hacen mella en el oficio pese que se practica desde siglos atrás en el ámbito rural de la Serranía de Ronda. Un quehacer duro donde los haya,  que se hereda de padres a hijos, y que cada año con el comienzo de los calores y hasta bien entrado agosto se lleva a cabo como un rito que concede a esta región, abrupta pero sugerente, personalidad propia. Se reviven cada año ancestrales costumbres que mantienen contra viento y marea un trabajo arduo y penoso – el sol que flagela los rostros, pero que no entumece los músculos, prestos al esfuerzo colosal a los que se les somete – que rondeños aguerridos en la dura labor, ofrecen cada verano.  Estampas rurales que bien merecen figurar con todos los honores en el catálogo de los menesteres campesinos, esos que jamás son  pagados como merecen, efectuados como es el caso, bajo los ardores de un  sol de justicia. Exigen un esfuerzo corporal sobrehumano, nunca  correspondido  con las exiguas ganancias producidas a quienes lo practican.

Pasan años y siglos y los corcheros de Ronda y la Serranía continúan  subiendo al monte  bien entrado el verano y sin temor a los días de rigurosa canícula, dispuestos para llevar a cabo  la saca del corcho antes  que transcurra  el tiempo propicio para esta penosa labor.

Ascienden las reatas de animales de carga por senderos casi imposibles, arreados por quienes tienen como misión desnudar el alcornoque de su coraza de corcho, algo que  hacen  con el pundonor y ritual  de quien arrebata su vestimenta a una vestal que gana gracilidad y gentileza expuesta al deleite del  airecillo de la sierra.
Oficio antiguo donde los haya, el corchero de Ronda o de los pueblos limítrofes en este quehacer atávico cuya enseñanza se transmite de padres a hijos y se aprende allí donde el monte – destellos  de sol atravesando la floresta creando irisaciones antes de acariciar el erial montuoso – se despuebla de presencia humana y el silencio reinante no se quiebra sino es por el trino suave de un estornino atrevido o el graznar bronco de un aguilucho que atraviesa el aire con la rapidez de una flecha, espantado quizás por la intromisión de desconocidos en su predio montaraz y que fugazmente busca la salvación en el cielo que cubre la foresta.

Pero el corcho rondeño y serrano, más allá de la sublimación de un oficio  ancestral con toda la carga romántica que conlleva lo antiguo e imperecedero posee una vertiente económica nada despreciable. Que se lo digan si no a los ayuntamientos de Ronda, Montejaque y Cortes de la Frontera y el importante arrimo que significa para sus arcas no siempre boyantes.

Substanciales sumas de euros vendrán a engrosar el Consistorio de Ronda en concreto con la “saca del corcho” de los Montes de  Propio, que en la temporadas actual ha resultado ser de excelente calidad como puede verse en los “patios” donde se exhiben más que se amontonan para que se pueda apreciar lo especial de su textura.
Hachas al hombro, única herramienta empleada hasta hora por mucho que la mecanización trate de imponerse, los corcheros otean en las madrugadas el tajo que les ocupará durante buena parte del día. Los pasos cansinos de los jumentos que luego transportarán la carga siguen a los suyos no menos decaídos, monte arriba, hasta llegar al lugar propicio para la labor. Luego rucios y dueños bajarán más apesadumbrados por la carga pero barruntando quizás el descanso y el renuevo de fuerzas para el día siguiente.

¿Serán conscientes de que brindan  cada año por estas fechas una de las estampas más sugerentes de una perdurable  tradición y cimientan la continuidad de un duro oficio que se mantiene desde siempre con pocos cambios y sin solución de continuidad?

 

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Esencias de la sierra en la mesa

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Esencias de la sierra en la mesa

 Nuestras sierras, las de Málaga y su interior que, ariscas, se asoman o no al Mediterráneo – Mijas, Abdalagís, Ronda –, o la que a caballo entre unas y otras, como la Bermeja,  se enseñorea en forma de anfiteatro calizo sobre un mar de pinsapos, ofrecen en los rellanos de sus pliegues y en laderas más expuestas a las   influencias del Sol y los vientos marinos, un sinfín de hierbas y plantas arbustivas   con las que el hombre en cada momento histórico de su deambular por estos parajes ha ido modificando los sabores de su mesa o curándose de estados anémicos y morbosos.

   A la vez que, sin proponérselo, daba pie a la aparición de una cocina que se ha mostrado como uno de los documentos más fidedignos a los que se recurrir para calibrar la particularidad de la etnia mediterránea.

Para conjugar sabor y aroma se echó mano para los caldos y las sopas de la hierbabuena (también para los consomés, del perejil, el ajo y el apio, que son los mismos aditivos que entran en la elaboración de los purés).

   El ajo resultó un elemento indiscutible para el buen cocinar desde el esplendor de al- Andalus, junto con la cebolla y cebolleta en potajes – alubias, garbanzos o lentejas- y en ensaladas y salsas. ¿Y qué decir de la inclusión de esta raíz bulbosa en la preparación de platos que tienen como principal componente a la carne? Sencillamente, que sin su olor y sabor una serie de platos no existirían o en tendrían un paladar que en nada se parecería al que la costumbre de su uso nos tiene acostumbrado.

   Cito, por ejemplo, el cordero asado o en caldereta, el lomo frito y adobado, los estofados, el rabo de toro rondeño, el guisado de cabrito lechal o el del conejo silvestre, entre un sinfín de suculentos platos que se pueden elaborar partiendo de la carne de cerdo – guisada y embutidas – , las aves de corral y la caza en general. Insustituible, ya digo. Lo dice el refranero del campo: “Como ajo y beber vino no es desatino”; “Gran placer es el agasajo y comer migas con ajos”; “Ni adobo sin ajos, ni campana sin badajo, ni viudita sin majo”… Y con el refranero serrano se va a misa.

El pescado, ya sea frito, asado, en salsa, al horno, rebozado o a la parrilla es deudor bien del orégano bien del tomillo que crece sin trabas en serrezuelas y montes. El apio, el laurel, la guindilla y el ajo- ¡siempre el ajo! – resultan imprescindibles para mariscos, crustáceos y moluscos. Díganlo si no la merluza, el rape, el rodaballo, la trucha, las almejas y hasta la propia langosta, cuyo sabor no sería tal sin la contribución de esas especias aromáticas y comestibles.

Para los licores caseros – la mistela de la Serranía de Ronda, por ejemplo, imprescindible en amonestaciones y casorios – se recurre a la hierbaluisa y para los dulces y repostería, a la matalahúga. Al perifollo, el estragón, hierba de canónigos, el mate, la centella o la valeriana y adormidera se echa mano para los más variados usos, incluido el ansiolítico y la consecución de un sueño profundo y reposado.

 

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Interpretando la Prehistoria desde Benaoján

 

Interpretando la Prehistoria desde Benaoján

JOSÉ BECERRA

Si existe un lugar en la comarca  de la Serranía de Ronda en la que el llamado homo sapiens anduvo a sus anchas por él, este es sin duda, Benaoján, del que se dice con razón “entre peñas escondido”. Lo atestigua la existencia de dos cuevas que ofrecen muestras evidentes del paso  por ellas de nuestros ancestros;  allí dejaron  muestras irrefutables de sus modos de vida y de sus incipientes dotes artísticas, reflejos fieles éstas de un espíritu de observación que hoy no deja de maravillarnos. Consciente de ello, dirigentes políticos provinciales, encabezados por el presidente de la Diputación,Elías Bendodo, a instancias del Ayuntamiento regido por Soraya García, en una visita al pueblo en cuestión han retomado la ya añeja cuestión de crear un merecido Centro de Interpretación de la Prehistoria.  Trazas prehistóricas, en efecto, presentan las dos espeluncas existentes en el término municipal – La Pileta y la del Hundidero- Gato, que comparte ésta última sus vericuetos con el pueblo vecino y hermano de Montejaque– ambas con méritos para maravillar a quienes hasta ellas se acercaron para transitarlas.

Hay que decir al respecto  que esta mano tendida que desde la Diputación se brinda a los alcaldes bajo el paraguas de centros de interpretación obedece a las demandas de los pueblos para hacer valer  recursos naturales y culturales que les son propios. Se persigue con ello aumentar la oferta turística como motor dinamizador del entorno. Una gestión ésta del ente provincial que en Benaoján ya se hizo valer mediante la concesión de una importante cifra para la construcción de una pasarela de acceso a la Cueva del Gato, a la vez que potenciaba la conservación del entorno enmarcado en el espectacular paisaje de montaña de su entorno. Hoy una esplendente realidad que facilita el paso a la carretera que une a la población con Ronda.

La puesta en valor de ambas cuevas, facilitando su acceso y el conocimiento por profesionales no pude por menos que repercutir en las condiciones socio-económicas del pueblo, con repercusiones  ciertas en los ámbitos culturales y ambientales. Cuestiones que repercutirán a buen seguro y que, como atracción turística de imponderable valor,  han de provocar seguro impacto en el desarrollo económico de la zona. Un albergue turístico ya sin utilidad en las cercanías de la estación de RENFE  será el cuartel general desde que se impulsará este ambicioso proyecto que dinamiza  la Prehistoria. Larga vida lo asista.

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El libro, protagonista en Ronda

El libro, protagonista en Ronda

JOSÉ BECERRA

Todos los días se celebran eventos festivos y culturales de cariz diferente a lo largo y ancho de la geografía hispana. Se dedican a una u otra advocación religiosa o efeméride histórica y la vecindad acude en masa para celebrar el día como corresponde. También el libro tiene su día – 23 de Abril) y la emblemática y rondeña plaza del Socorro acoge una muestra que tiene como protagonista indubitable a ese montón de hojas impresas que de tantas cuestiones nos hablan, relatan y educan, o de hacen pasar momentos gratos: el libro. Van a permanecer en los estands hasta el 1 de mayo, y se encargan de ello editoriales como “La Serranía” de raigambre rondeña y dirigida, por José Manuel Dorado, infatigable editor que no se arredra ante las dificultades y que viene dando muestras de su buen hacer,   y librerías, tales “Imagine” y “Dumas”. Ofrecerán las últimas novedades salidas de las linotipias, además de las que componen los extensos catálogos de obras que se ocupan de Ronda, su gente y su historia, amén de un sinfín de temas que han de atraer y seducir al más heterogéneo público, que hasta el 1 de mayo se acerque a las instalaciones.

Redondeando el acontecimiento librero, sapiente y entretenido – se exponen libros dentro de una inimaginable gama de contenidos – se celebrarán charlas y presentaciones de libros de autores rondeños y nacionales que de seguro acapararán la atención del visitante. El saber, la distracción, el aprendizaje y el puro encuentro con las tradiciones de Ronda y los pueblos de su entorno serán motivos de interés y disfrute de cuantos de acerquen a las instalaciones.

Proclamó una escritora estadounidense (Harrier Beecher) del siglo XIX que “los libros no se han hecho para servir de adorno; sin embargo, nada hay que embellezca tanto como ellos el interior de un hogar”. Si a esto se añade  que un buen libro es un regalo precioso que el autor hace a la humanidad habrá que considerar que es un motivo más para acercarnos a esta Feria y adquirir el libro que más nos llame la atención.

Ronda acoge el pensamiento y el saber de innumerables autores rondeños, malagueños y nacionales. Vale la pena acercarnos y comprobar el legado que nos dejaron en letra impresa.

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San Marcos, un sonado y secular festejo en la Serranía de Ronda

San Marcos, un sonado festejo en la Serranía de Ronda

Posiblemente,  muchos de los benaojanos que se entregan en cuerpo y alma a los festejos que cada 25 de abril, y los días que anteceden o suceden a esta fecha, no hayan hecho muchas investigaciones sobre la vida y obra del Santo Evangelista. A ellos les es suficiente saber que es el Patrón del pueblo desde tiempo inmemorial (posiblemente desde que fue construida la iglesia del Rosario, allá por la primera centuria del siglo XVI, aunque se sometió a reformas hasta fechas muy recientes) y que la tradición manda que ese día señalado San Marcos, cuando culmina la mañana, en sitial a hombros de mozos del pueblo, seguido muy de cerca por los mayordomos que cada año se suceden en el cargo y sobre los que cae la organización del festejo, abandona  el templo,  y en devota procesión    por las principales calles del pueblo hasta llega hasta Pozo que lleva su nombre,m situado en la antigua entrada del caserío. Y que el trono tiene que permanecer repleto de claveles a los pies del santo varón y al lado del león, su símbolo. Y que la ininterrumpida coheteada ha de durar todo el tiempo del itinerario, hasta el encierro de la imagen en el templo.

Lo de menos es saber que el autor del segundo Evangelio fue uno de los primeros que abrazaron la religión de Jesús y que como el resto de los seguidores del Maestro tuvo que soslayar la ira de los perseguidores y permanecer escondido durante sus batidas. Dicen las fuentes consultadas que su conversión se debió a la predicación de San Pedro en Jerusalén y que se convirtió desde entonces en traductor del Apóstol que tenía escasos conocimientos del griego. Esta amistad hizo posible que Marcos, siguiendo al pie de la letra las instrucciones de Pedro, escribiera el Evangelio, durante su estancia en Roma. Y que, luego, fue primer Obispo de Alejandría, en donde murió.

Benaoján lo que busca en estos días, aparte de mostrar su veneración y respeto a San Marcos, es la diversión. De eso se encargan los mayordomos, que organizan bailes con reputadas orquestas en ya en la plaza del Ayuntamiento, ya en la Caseta de Feria. Y en ofrecer a la concurrencia tanto la propia como la extraña – visitantes ocasionales – degustaciones gratuitas de la chacinería local. Si viene bien se recurre a concursos de dominó o de tiro al plato, o a iluminar la noche serrana con el centellear de los fuegos artificiales.

Los emigrantes vuelven por estas fechas a su lugar de nacimiento. Y ese es otro motivo de contento familiar. Todos se muestran orgullosos de haber sido bautizados “en la pila de San Marcos”, un timbre de gloria para muchos. También, venga o no al caso, además de los vítores al Patrón, todavía hay quien, a viva voz, recita la sentencia entre sacra e irreverente que hicieron suyo desde, mucho tiempo atrás la gente del lugar: “ San Marcos Bendito, Patrón Soberano, si no nos echas agua, al pozo te echamos”. Es lo que se clamaba, cuando las fiestas coincidían con temporadas de sequía tenaz en el exacto lugar en donde se emplazaba un antiguo pozo (hoy arbitraria y desgraciadamente desaparecido) al lado de los predios sembrados, lugar hasta donde se hacía llegar la imagen del santo.

 

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Pueblos que languidecen a ojos vista

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Pueblos que languidecen a ojos vista

Son las aldeas y pueblos del sur peninsular emplazados en confines hacia el sur de Despeñaperros, ese macizo que separa a la España próspera de otra menos rica y esplendente enmarcada hacia el sur con límites en el Mediterráneo, las que languidecen a ojos vista por mor de economías depauperadas imperantes. Las mismas que, por estas razones, ven como merma el número de habitantes de sus comarcas, empujados éstos hacia zonas centrales o norteñas en las que los índices de bienestar son manifiestamente más halagüeños. Esta despoblación de aldehuelas y caseríos pobres que finiquitan a pasos lentos pero irrefrenables por mor de malvivir en tierras pobres de pan llevar, culmina en el traslado de sus habitantes hacia los pueblos del contorno geográfico. Pero éstos, que también se debaten si no en la miseria, sí en la parquedad de recursos, no colman sus intenciones de bienestar, lo que les impele a a su vez, por la imperiosa necesidad de nuevos horizontes de vida, hacia otras más regiones más al norte: las ciudades, en donde legítimamente se espera prosperar. Un periplo inacabable de la España más deteriorada hacia otra más prometedora en pos de circunstancias más favorables. Una aspiración legítima, pero que acabará por desertizar regiones inexorablemente. Una contextura territorial en quiebra que no puede sino proporcionar quebrantos para quienes la sufren. Mientras nuestros políticos, ensalzados en otras cuestiones que no siempre son las que importan de verdad a los ciudadanos de a pie, se muestran insensibles al fragrante problema que hoy por hoy se ceba en esas regiones españolas abatidas que no ven soluciones para salir del impasse en el que se encuentran y padecen. Los postergados pueblos de de la Serranía de Ronda o de la Axarquía malagueña son un ejemplo palmario de ello. Esperan para ser redimidos de su letargo de siempre y postración actual el grito, si no bíblico sí institucional, de ¡levántate y anda!

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.