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Categoría: Serranía de Ronda
Alivio para el bolsillo en pueblos malagueños

 

Alivio para el bolsillo en pueblos malagueños

Recuerdo como una imagen de humildes pueblos de la España irredenta del pasado siglo la imagen de vecinos que cada año no era raro que a cuenta de atender el recibo de la “contribución” – que así se reconocía por aquellos desolados tiempos – debían de restringir el condumio de alimentos básicos por algunos días. Caminaban ese día nefasto con paso indeciso hacia el Ayuntamiento, lugar en el que el recaudador de turno se aposentaba en espera de los depauperados contribuyentes llegarán para cumplir son Hacienda mal que les pesara; la mayoría de ellos por poseer una vivienda que se caía a pedazos. Afortunadamente, a remolque de los nuevos tiempos estas imágenes de una España decadente pasó a la historia: ahora se atiende a estos recibos contributivos en la caja o banco de turno, pero la malquerencia hacia ellos sigue siendo lo mismo, aunque eso sí, los moradores de algunos municipios malagueños que ostenten la propiedad de una vivienda o un terreno van a comprobar cómo se mitiga parte de esa carga soportada con el mayor estoicismo del mundo. La rebaja impositiva a más de una treintena de pueblos de la provincia se produce merced a factores de corrección aprobados por el último Consejo de Ministros del año que acaba de finiquitar a instancias de responsables municipales de términos afectados por gabelas desmedidas. La presión fiscal que atañe al ámbito inmobiliario de este sector dará un respiro notorio a los contribuyentes. Revisados a la baja el ´catastrazo´ de hace ya una década, que muy bien podría considerarse de oprobiosa, las aguas perecen volver a su cauce, y el IBI, que cada verano venía sobrecogiendo a las familias menos boyante, y con este tributo, otros del mismo jaez, como la plusvalía municipal que es obligado satisfacer por mor de la venta de una casa o cuando se recibe graciosamente un inmueble en herencia, tienden a limar sus fauces siempre abiertas y horripilantes. Otra cosa es que las alcaldías de manera y forma que la medida atañe a la base imponible del tributo en cuestión, decidan alterar, como es de esperar por lo legislado, su importe a la baja. Cuestión ésta que afortunadamente es lo esperable en el solar malagueño. Un alivio para el bolsillo de la vecindad de cada pueblo de Málaga, que no tienen por menos que recibir la buena nueva con alborozo.

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Potenciar los pueblos de la Serranía de Ronda

Los pueblos, nuestros pequeños pueblos de la provincia de Málaga, los más alejados de la costa y su esplendor, no pocas veces se ven agobiados e impotentes para hacer valer la grandeza del marco natural en que se encuentran enclavados de cara a posibles visitantes que anhelen la paz y el sosiego del interior, valores intrínsecos que éstos pueden proporcionarles sin tasa. Se las ven y desean los municipios del interior para hacer valer el incomparable marco en el que se asientan porque esta es una tarea ardua que necesita apoyo y financiación exterior cuando las posibilidades pecuniarias propias son insuficientes o no existen de ninguna manera. En 2017, el año que finiquitó días atrás, para suplir estas agobiantes carencias, el Consejo de Gobierno aprobó el nuevo Decreto de Municipio Turístico que viene ahora si no a rebatir a un nuevo dictamen como fue el del 2002, sí a potenciarlo con una novedad importante: pueden acogerse a esta nueva resolución las poblaciones de menos de 5.000 habitantes, las mismas a las que hasta ahora se les negaba el pan y el agua para acrecentar sus infraestructuras y revitalizar su contorno y facilitar la arribada de turistas a su ámbito local.

Naturalmente, existen unos requisitos que cada municipio deberá acreditar a tenor de las pernoctaciones y visitas que reciba durante el año, algo que no es problemático en los que configuran la Serranía de Ronda dado el tirón de visitantes que durante ese periodo anual se constata. En Jimera de Líbar, Benaoján, Montejaque, Cortes de la Frontera, y así hasta una docena de localidades del paraje serrano podrían justificar fehacientemente las imposiciones que se exigen para optar a los beneficios que se ofrecen: durante el año la media de estancias en alojamientos deberán alcanzar el 10 % de la población habitual durante tres meses al año, condición ésta que cumplen las localidades enumerada, así como el total de visitas que deberán ser superior a la vecindad inscrita en el censo al menos 30 días durante el periodo anual. Exigencias que superan estos territorios con creces dado el favor que les merecen a quienes, por ejemplo, visitan cada año a los pueblos de Benaoján y Montejaque, donde florecieron como margaritas en mayo lugares de alojamientos y restaurantes al socaire de su peculiar paisaje de montaña, debido al tirón de dos elementos substanciales: la Cueva del Gato, remanso de Guadiaro y marco de sosiego y frescura en los meses del estío, y La Pileta, morada prehistórica de homínidos ancestrales y cuya fama trasciende fronteras.

Toca ahora a los consistorios presentar en organismos superiores la idoneidad del municipio en cuestión planes que reflejen los atributos de toda índole capaces de optar al marchamo de calidad turística exigida en su entorno. Está en las manos de los alcaldes respectivos potenciar los recursos de toda índole que puedan resultar atrayentes para que el Gobierno Autonómico y la Consejería de Turismo y Deporte conjuntados apoyen el proyecto en cuestión. Mostrarán así los ediles respectivos su apuesta y dedicación a la tarea de regenerar y remodelar la población y su hábitat. Los habitantes optaron en su día por su buen hacer y disposición para lograr beneficios que redundasen en la asistencia a la comunidad que rigen y tutelan: esperan que obren en consecuencia. Potenciar los pueblos del interior se alza como una tarea ineludible.

 

 

 

 

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Incongruencias de la Junta y alcaldes desinformados

Resultado de imagen de imagenes de la alcaldesa de benaojanSoraya García, alcaldesa de Benaoján

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Incongruencias de la Junta y alcaldes desinformados

José BECERRA

¿Quiénes habrían de ser informados antes que nadie cuando los organismos administrativos superiores traen entre manos actuaciones que inciden directamente en el día a día económico y social de los pueblos de la región que aquellos comandan? La respuesta es obvia, o debería serlo, pero se da la circunstancia pasmosa de que a veces son las corporaciones municipales inferiores en las que presumiblemente van a recaer las decisiones tomadas en las altas instancias, las que se mantienen en la inopia hasta que se decide informarles de lo que se ha fraguado a sus espaldas, venga o no a solucionar sus asuntos o a prolongarlos en el tiempo. Es lo ha venido a ocurrir ahora cuando la Junta de Andalucía proyecta un Plan de Ordenación del Territorio de la Serranía de Ronda (POT, para los amigos), y se encuentra en vías de seleccionar el equipo técnico capaz de encauzar felizmente esta gestión para lo que se barajan media docena de empresas competentes para la tarea requerida. Solivianta, a este tenor, que de la cuestión no ha dicho ni mu a los regidores de los consistorios de los municipios a los que incumben las medidas que finalmente se aprueben al respecto.

La cuestión es que los primeros ediles de la comarca no han recibido el menor informe sobre el proyecto que concierne a cada pueblo por lo que vienen mostrando su descontento por mantenerles obcecadamente olvidados, habida cuenta de que tienen mucho que decir, sobre todo por lo que respecta a las infraestructuras viarias, y que por sus deficiencias manifiestas vienen motivando reiteradas protestas.

Una actitud incongruente de la Junta que rechazan quienes se ven obligados habitualmente a transitar por carreteras que entrañas dificultades extremas cuando no peligros evidentes, caso del trayecto que une Ronda con San Pedro, transcurrido entre hondonadas y curvas interminables e inquietantes a todas luces. Temor del que se viene haciendo eco los alcaldes de la comarca, entre otros los alcaldes de diferentes signos políticos, caso de Pedro Godino (PP) de Gaucín, o Soraya García (PSOE) de Benaoján, veladas o claramente manifiestas. Ésta última no duda en afirmar que el susodicho Plan, del que por lo visto no ha sido informada pertinentemente cuando ya está en vías de resolución, no debería obviar la atención que requieren la regeneración de las comunicaciones, vitales para el desarrollo del territorio rondeño en cualquiera de todas sus manifestaciones. Algo que suscribe sin tapujos la vecindad de las distintas poblaciones afectadas.

 

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Vejez y soledad, ¿dos males de nuestro tiempo?

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José BECERRA

La sociedad en la que nos acomodamos hoy día no contempla con mucha  fruición que digamos  el estado de la vejez propia, no pocas veces relacionada con la soledad. Se sienten solos muchos de los que traspasamos la barrera de los 70 años, entre los que me cuento. Iba a decir para mi pesar, pero rectifico, no me siento ni muchos menos pesaroso por haber escalado esa edad, ni me siento  expulsado de la sociedad, un sentimiento éste connatural con quien traspasa luengas barreras de la vida;  un temor que vislumbramos cuando ya se acerca la edad de la jubilación, pero que luego, no digo que no sea haciendo de tripas corazón, llegamos al momento de dejar el trabajo que nos ocupó media vida con el contento de haber podido llegar sano y salvo del todo, que la edad provecta no viene caso nunca sin el acompañamiento de algún tipo de dolencia, pero sí con ánimos de mantenernos en esta vida pese a quien pese. Y  desde luego, eludiendo en lo posible ese espantajo de la soledad, que no pocas veces ronda a quienes desembocan en una holganza obligada que se muestra insoslayable.    

   También es cierto que la soledad con ser mala consejera hay quien,  por las más diversas circunstancias la abraza sin que se pueda decir que obre en detrimento de su vida diaria, al mismo tiempo que defiende como legítima la decisión de no vivir en compañía de otra persona y rechaza la vida marital en compañía de consorte. En otras palabras, que tan plausible puede ser el celibato como la vida en común con otra persona, eso sí, sin caer en la misoginia, algo que ya toca los linderos de lo netamente psicológico y temperamental.

   Aconsejan quienes de esta cuestión saben bastante que mantenerse activo es un remedio eficaz para sentir de cerca la compañía de alguien, aunque esta presunción sea mera entelequia. Un amigo que siempre tuvo fama de sentencioso (que los hay abundancia) en la comarca rondeña  de donde ambos somos oriundos, pero que por diversas razones nos trasladamos a Málaga, el cual ya presume de no tener que cumplir el septuagésimo cumpleaños porque lo rebasó con creces, me aseguraba que la soledad es asimismo un estado que puede ser buscado y que es  una opción tan legítima como vivir en compañía de alguien del sexo contrario. Comparto su criterio, aunque no lo describa de cabo a rabo.

   En nuestra sociedad de hoy, sin embargo, vivir solo no se mira con buenos ojos. No es raro que se contemple a quien optó por este estado como un bicho raro, un misántropo introvertido que rechaza el contacto de sus congéneres o semejantes, o bien se le tacha como alguien a quien su conciencia le acusa de algún hecho delictivo o deshonroso, de ahí su terquedad en refocilarse en su soledad. Empero,  pueden existir otras razones para que alguien se vea abocado a un  soledad no buscada: la ausencia de un ser querido  con quien se  compartía vida e ilusiones al desaparecer  por muerte fortuita puede provocar un aislamiento no deseado que arrastra tras de sí momentos de pesadumbre y angustia. No se trata entonces de una soledad anhelada, sino impuesta por una fatalidad  fortuita, pero que no hay más remedio que acatar.

   Sesudos investigadores concluyen en que la soledad menoscaba la seguridad emocional y acarrea quebrantos como las apneas del sueño o la depresión, amén de problemas cognitivos; puede ser, pero  discrepo de estas aseveraciones funcionales sean extensibles para toda la sociedad. Comparto la premisa de que no es raro que a los mayores no se les conceda la atención que merecen después 40 o 50 años arrimando el hombro  cooperando para   el progreso del país siquiera sea en el ínfimo aporte de cada uno para este menester, un problema social que importa atajar. Admito esa premisa, pero  tengo que decir renglón seguido que me encuentro a gusto en mi soledad. Tal vez porque, lejos de ambiciones personales ya finiquitadas, encuentro en mis años de retraimiento alivio recurriendo a hábitos que recomiendo, como el de mantenimiento de la amistad o lectura. “Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer”,     es una sentencia de Francis Bacon que, ya en las postrimerías de la vida, suscribo sin reservas y que animo a seguirla a mis congéneres; otra es de  Fray Luis de León: “Que descansada vida la del que huye del mundanal ruido y sigue la apartada senda por la que fueron los pocos sabios que en el mundo  han sido” , un canto al retiro y al estar con uno mismo abominando de  injerencias extrañas. Para terminar con otra igualmente sabia de las muchas que llegan a mis oídos con frecuencia provenientes de paisanos de mi tierra serrana y rondeña cuando el tema sale a colación: “El buey solo bien se relame”, dicen concisa pero certeramente, no sin un deje de socarronería.

  Pueden ser la soledad y la vejez dos males insoslayables, es cierto; pero también lo es que esta certidumbre no la compartimos todos.

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Feria de la Chacina de Benaoján, un lujo para los sentidos

Feria de la Chacina de Benaoján, un lujo para los sentidos

 

Benaoján, el pueblo serrano a escasa distancia de la Ronda histórica y señorial,  se reviste  de lujo los próximos días 9 y 10 de Diciembre para dar cabida a la Feria de la Chacina, un evento que ha sido anunciado poco menos que a bombo y platillo por la alcaldesa, Soraya Garcia, en la presentación celebrada días atrás, en la que estuvo presente el delegadado del Gobierno andaluz, José Luis Ruíz Espejo.

 

 

 

La feria en cuestión llega a su décimo quinta edición y se espera que alcance las cotas de asistencia que ya fueron signiticativas en pasadas ediciones. La primera edil del Ayuntamiento puso de relieve en  el acto de exposición  la importancia de este acontecimiento festivo en el que además se da cabida a productos de otros municipios, entre los que descuellan la artesanía de la comarca o las mermeladas de la vecina localidad de Montejaque.

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La singular fiesta chacinera es el escaparate idóneo es el mejor escaparate con el que puede contar el pueblo a la hora de mostrar las exquisiteces gastronómicas que aquí se fabrican desde siglos atrás. Merecen ser recordados la nómina de  los pioneros de la industria chacinera que en su día asombró el mundo y no conoció fronteras. Curro Sánchez, Rafal Carrasco, Manolo Melgar, Manuel Carrasco – -éste antiguo cacique del pueblo y figura preeminente entre la vecindad- y Victoriano Aguilar, entre otros destacados chacineros del Benaoján del antaño convertido en un centro industrial preeminente pese a lo exiguo de sus habitantes. A estos precursores de la chacinería benaojana siguieron sus pasos firmas ya acrisoladas en el buen hacer y comerciar productos como pueden ser, entre otros, la de Matoso, Icarben o El Cerdito Andaluz, que surten de sus elaborados a media España, merced a la calidad de sus productos.

Deje atrás la ajetreada vida de las ciudades populosas y sus a veces insolubre atmósfera a la que nos exponemos se quiera o no, y venga a deleitarse con apetitosos platos a la vista de todos, para que la que se dan exquisistas mañas las operarias – descendientes de las antiguas “menuderas” de profunda tradición en la localidad –  a la vista de todos, para estimular  los sentidos: olor y sabor de delicados productos.

    Chorizos fritos, orondas morcillas, lomo en manteca, embuchado y un largo etcétera de productos que ofrecen ese animal hozador del que se dice  gustan hasta los andares, amén de otras delicateseen del mismo pueblo o de los adyacentes en un espléndido  muestrario en la plaza de la Iglesia del Rosario que es lo que el visitante puede encontrar y degustar, acompañado de actuaciones artísticas, música y diversión a gogó.

Si existen muchas razones para dejarse caer por Benaoján, el singular pueblo blanco de la Serranía a un tiro de honda de Ronda por sus múltiples atractivos como son un paisaje único de montaña, un par de cuevas que sirvieron de morada a remotísimos antepasados prehistóricos – las del Gato y la Pileta, asombro perenne de propios y extraños-,   los cuales nos dejaron   sus modos de sentir el  entorno y las ansias de aprehender el misterio de la vida mediante el arte animalista y a veces críptico que  han perdurado hasta nuestros días, si todo este atractivo se suma ahora el de la Feria de la Chacina, no podría encontrar mejor momento para la visita.

 Luego déjese ganar por el paisaje bucólico de su entorno: Sierra de Líbar, majestuosa, coronada en su parte más oriental con las enigmáticas Cruces Blancas; las Canchas, telón de fondo pétreo;  el Tajo del Zuque, colosal; o el imponente trasfondo del Picacho del Rayo o Conio, nebuloso en la lejanía. Fueron mudos  testigos todos del paso vacilante del Neandertal, o también del Homo Sapiens que por aquí anduvieron en el pasado nebuloso de los tiempos.

   Haga acopio a renglón seguido de la mejor chacina para llevar a casa o para agasajar a sus amistades: seguro que  le agradecerán tan suculento obseguio adquirido in situ en uno de las poblaciones que   posee como timbre de Gloria la excelencia de los productos que salen de sus fábricas.

 

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¡Llueve!

¡Llueve!
José BECERRA
Se hizo esperar, pero llegó. El chisporroteo de la lluvia sacude los cristales de mi ventana, con todo lo deleitable que eso puede ser después de un largo y terco verano  que ni por asomo daba muestras de perecer.   A muchos este ruidillo pertinaz  les sonará a salmodia gloriosa. No es para menos. Dijo adiós el verano y deseamos que se vaya con viento fresco y no muestre su cariz agotador por mucho tiempo.
   Dicen sapientes meteorólogos que este invierno que acaba de pintar  trazos ciertos de llegada – la lluvia en Málaga y provincia está siendo copiosa y benéfica pese a contratiempos ocasionado a viandantes por calles anegadas y tráfago difícil  – merced esta estación invernal que se inicia, va ser pródigo en lluvias. Pero estos vaticinios, como tales, no siempre se cumplen a rajatabla; y aunque acierten, no podemos obviar una cuestión que hoy por hoy aletea sobre este planeta  nuestro y que no es otra que la amenaza latente de un aumento de la temperatura. A nivel global el clima sufre trastornos evidentes y hora es ya de que se establezcan soluciones para hacer frente a una sequía que poco a poco está tendiendo sus tentáculos con prolongados períodos sobre la sufrida corteza terráquea.
   Lo que importa ahora es que el agua, que a veces es una bendición del Cielo, si no que se lo digan a los agricultores que sembraron cultivos de invierno y languidecían a ojos vista por el sequeral imperante; lo que conviene ahora, digo, es que se preserve esa agua para cuando regresen los tiempos secos o de tormentas impetuosas con el líquido elemento imposible de detener en su discurrir hasta el mar. O sea, que urge una nueva política del agua, para que este bien convenientemente domeñado se trasvase a pantanos construidos ad hoc, que posibiliten una reserva para cuando vuelvan los meses áridos, que volverán  y de nueve nos cogerán desprevenidos si no hay quienes le remedien. 
  Los políticos que  sientan sus reales en Gobierno y Parlamento deberían preocuparse por el clima en España y sentar las bases para solucionar un problema decisivo, el del agua, que venga a poner coto a situaciones críticas del campo y la ciudad condenados al baldío, los incendios y la polución más desaforada.
     Llueve, sí, pero que esa agua nos beneficie a la larga si  han sabido ser consecuentes y  precavidos quienes nos rigen desde las altas instituciones políticas ya sean las  del Estado o de la Comunidad Autónoma correspondiente.

 

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.