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Loables intenciones de Pedro Sánchez

 

Pedro Sánchez, ayer en la asamblea abierta en Granada a la que asistió el alcalde de la ciudad, Francisco Cuenca ./EFEFoto de EFE(DIARIO SUR)

 

Loables  intenciones de Pedro Sánchez

JOSÉ BECERRA

Es algo archisabido que para hacer frentes a candentes problemas y carencias de los gobernados no basta con traer a colación una retahíla de buenos propósitos. Las intenciones de acometer los problemas que azuzan al pueblo, no bastan. Los dichos son unas cosas y los hechos otras, algo palmario que nuestros políticos de vieja y nueva ola no desmienten con sus acciones. Soliviantados andamos quienes seguimos la retahíla de propósitos del adalid del PSOE, hoy aposentando sus reales en la Moncloa. Por manifestar objetivos que no quede; otra cosa es que cobren realidad con la premura que el pueblo ansía.

Sánchez, en sus tareas de gobierno, no parece que haya hecho oídos sordos al clamor que le llega de la calle. Han salido a relucir incluso cifras que muy bien podrían venir a solventar peliagudos problemas que abaten a la ciudadanía; pero el problema surge cuando si se hacen cuentas de lo que acarrearían habría que pararse a pensar si es un objetivo plausible a la hora de cumplir los objetivos de déficit que la Comisión de la UE señala con férrea voluntad de que no se traspasen alegremente, como atinadamente apuntan los expertos ante las circunstancias económicas  que ahora imperan

Una cuestión candente por lo actual es el de la inmigración ilegal, esa que nos llega sin interrupción procedente de los países subdesarrollados del  África menos distante del ámbito europeo. Una multitud hambrienta y desharrapada necesitada de todo lo elemental para sobrevivir se echa cada día al mar en pos de nuevos horizontes en países cuya prosperidad les permita vivir sin hambrunas ni la acuciante necesidad de comer cada día siquiera sea poseyendo lo más elemental para atender este menester. Ante este problema humanitario ¿tiene claro Sánchez y los suyos los pasos a seguir? Cierto es que se trata de un conflicto que no solo atañe a España, pero ¿se tiene claro en el gobierno el paradigma de persistir y obrar en consecuencia? Más bien parece que no. Demuestra, al contrario,  una actitud indeterminada y mudable  para abordar y remediar los problemas en su origen, como ponen de manifiesto y requieren los distintos países europeos  a los que atañe el problema.

¿Y qué decir sobre el conflicto catalán, reverdecido por día? ¿Convencen a los levantiscos de la región la actitud de Sánchez que no es otra que el “ laisser faire, laisser passer” (dejar hacer, dejad pasar”) de nuestros vecinos galos, clave del liberalismo económico en su momento. La contundencia brilla por su ausencia, algo que, por otra parte, es signo inequívoco y secuela  de la nimiedad de un gobierno como consecuencia de su insignificancia parlamentaria a tenor de escaso número que la componen: un valladar a la hora de sacar adelante proyectos que no  los frenen, sobre todo cuando no es menor la tesitura de que los vascos intenten transitar por los mismos derroteros de desafección a cualquier proyecto de unidad con el resto de las comunidades autónomas.

Pese a su ya antigua pretensión de convocar elecciones anticipadas de la que hizo bandera cuando aún no acariciaba el poder en el que hoy se arrellana presumiblemente con placer, nada de nada; y  pese a que las encuestas de diversos medios consultivos le barruntan un éxito sin cortapisas. Alguna borrasca debe presentir en el lontananza cuando se descabalga de aquéllas primigenias intenciones.

Sus intenciones no dejan de ser loables; sólo que a nadie se le escapa que el modus vivendi de la política actual no le permitiría conducir el barco al barlovento que sopla y en pos de una arribada a puerto seguro.

 

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Málaga, feria y fragancias de biznagas

 

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Málaga, feria y fragancias de biznagas

JOSÉ BECERRA

De nuevo, un año más, Málaga, acicalada y esplendente sumergida en  la feria agosteña. Ese evento multicolor y jaranero que despierta la atención de media España (y encandila a quienes allende fronteras nos visitan) por cuanto en ella luce: mujerío galano, alazanes briosos y carrozas engalanadas; mocitos pintureros y bailes a tutiplén  que tientan a pintores coloristas, esos que  a lo largo de la historia aprehendieron tan luminosos  momentos para hacerlos eternos en sus lienzos y fueron admiración del mundo conocido.

   Un conglomerado de sensaciones abiertas como abanico multicolor a la vista del calidoscopio al que dan pie las engalanadas calles de Málaga, además de impregnar agradablemente el olfato merced a esa planta genuina que es la biznaga. Está presente la flor en la Alameda,  se enseñorea  del parque, remolonea en la Alameda y  se constata en la calle Marqués de Larios, a la que impregna de su cálida presencia;  en la Alcazaba, alta y altanera; cerca de la catedral, portento de sillares y entablamentos, arquerías, columnas, cúpula y armonía de proporciones. La fragancia y forma de la flor, esbelta, rutilante, símbolo de la Málaga en feria que cautiva; y se me antoja, esbelta en la pala de chumberas en las que lucen su esplendor, el símbolo por antonomasia de la feria agosteña. Lástima que en su visita a Málaga en 1910, Joaquín Sorolla, el pintor por excelencia de los claroscuros, no nos dejara muestras de su arte captando esos momentos de Málaga y los biznagueros que catapultan la ciudad a los dos hemisferios.

Es sabido que la palabra “biznaga” es oriunda del mundo árabe, que viene a catalogarla como “regalo de Dios”, ahí es nada. De ahí pasó a ser uno de los símbolos más conspicuos  de Málaga, cantado nada menos que por poeta Vicente Aleixandre, premio Nobel de Literatura, en sonoro versos: “Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos. Colgada del imponente monte, apenas detenida en tu vertical caída las ondas azules…”.

La biznaga se forma de manera artesanal  con flores de jazmín – el más utilizado el Real, blanco y que desprende suave fragancia – y un espigado tallo de cardo silvestre – el nerdo- cuando conserva su color verdoso y que adquiere forma de bola. Es el momento de insertar las flores en el bulbo el cual se abre y esponja de noche, perfumando el ambiente que lo rodea. Las paseará el  “biznaguero”, una figura peculiar e intrínseca de la Málaga del verano y, por supuesto, de su singular feria agosteña. No es una flor natural, sino el resultado de la feliz conjunción de jazmines ensartados en la planta espinosa que los acoge y que colocadas en los cactus deslumbran a propios y extraños, además de extasiarlos con su penetrante olor.

No hay para mí recuerdo próximo o lejano de la Málaga que hizo florecer calles y personajes históricos y entrañables, templos y paseos, tiendas y tabernas antiguas, feria agosteña, – “ esplendor y crisol de luz y color”- y procesiones semanasanteras – “ vahído de emoción y exaltación sin límites de los  sentidos”-,  librerías de viejo, posadas y patios de vecinos al que no se anteponga como preámbulo feliz de dicha amistosa, estética y sensual la espigada biznaga, inundando y enseñoreándose de mi ánimo y predisponiéndolo a la evocación más sentida.

Quién me dice que no estaría sumido en la fragancia de la biznaga  Aleixandre cuando en Sombra del paraíso  dio forma a  versos sublimes a Málaga dedicados: “ Calles apenas, leves, musicales, jardines / donde flores tropicales elevan sus juveniles palmas gruesas,/ Palmas de luz que sobre las cabezas, aladas, / mecen el brillo de la brisa y suspenden / por un instante labios celestiales que cruzan / con destino  a las islas remotísimas, mágicas, / que allá en el azul índigo, libertadas, navegan”.

 

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Cueva del Gato: un prodigio con justas y restrictivas medidas

 

Cueva del Gato: un  prodigio con justas y restrictivas medidas

El prodigio natural que conforma la Cueva del Gato, junto con las aguas desatadas que de su interior manan merced al río Gaudares (o Campobuche para los amigos), caudal que desciende desde la circunscripción del vecino pueblo de Montejaque, municipio con el que Benaoján comparte historia, tradiciones y costumbres ancestrales y que lo atraviesa de parte a parte, merecía que se extremaran las medidas para preservarlo. Cuidado que se exige ahora particular y expresamente, cuando se intensifica la afluencia de visitantes a tan paradigmático lugar.

Las visitas aumentan en grado potencial, que son muchos los atractivos que la espelunca y sus alrededores ofrecen en épocas veraniegas. Razonable parece que, por estas circunstancias, el Ayuntamiento de Benaoján, el serrano y chacinero pueblo en cuya circunscripción geográfica figura la gruta y su paradisíaco entorno,  a instancias de su alcaldesa, Soraya García, haya decido cobrar un módico  canon a quienes, buscando la frescura y placidez del lugar en días en los que las calores aprietan de manera  inmisericorde, optan por el disfrute de una  plácida jornada de asueto en tan singular escenario natural. El lugar lo merece en cuanto como por ensalmo se mitigan los ardores del  verano y el sequeral de la naturaleza circundante.

Las ventajas que gozan quienes deciden disfrutar de momentos sumidos en plena Naturaleza (con mayúscula), y además gozar de un lugar en óptimas condiciones de estancia, merced al cuidado de vigilantes que ex profeso cuidan del paraje y vigilan para que nada enturbie el día de asueto –seguridad y atención sanitaria incluidas, en caso de accidente fortuito – merecen el exiguo coste que se exige. Cuanto más que las cantidades obtenidas no engrosan las arcas del Ayuntamiento más allá del importe del estipendio que se otorga a quienes prestan  el servicio ofrecido a los visitantes, según se desprende de las manifestaciones del Consistorio, y se deduce de las declaraciones  que al respecto acaba de hacer la alcaldesa benaojana.

Obligado es reseñar que la Cueva del Gato se encuentra catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC) y que es un enclave capital dentro de los que se agrupan en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, territorio prolijo en vestigios históricos de todos los tiempos, tantos los debido a la mano del hombre  como al ecosistema reinante que lo engloba.

La gruta en cuestión,  a un tiro de piedra de Benaoján y a poco más de Ronda, gana enteros por días en la nómina de las maravillas de Málaga. En la pugna de quienes  la prefieren para que se catalogue como tal dentro de  los variopintos monumentos que se asientan  merced a la naturaleza y sin asomo de la intervención del hombre en la provincia, es notorio su ascenso diario.   Tan famosa gruta, asombro para unos e inquietante fascinación para otros, no puede por menos de llenar de orgullo a quienes tuvimos la suerte de nacer en sus inmediaciones y crecer teniéndola de telón de fondo de excursiones y comilonas campestres. Porque si existe un monumento natural, no digo en la provincia, sino en buena  parte de la Península al que se le pueda sacar mayor provecho, es esta cueva en donde, aparte de su contemplación, se puede permanecer durante todo un día disfrutando de un microclima excelente. Propiciado éste por lo abrigado de su situación entre rocas y dehesillas,  sobre todo en tiempos de farragosa canícula, es un alivio para el cuerpo por la sensación  de las aguas, frías como cuchillos, que dispensa y dispone el  ánimo para el sosiego y la relajación más placentera.

¿De qué potentes cinceles se sirvió la naturaleza para esculpir en la roca viva la colosal efigie desdentada y horripilante de un felino dispuesto a saltar sobre su presa? ¿Qué fenómenos telúricos y qué coincidencias en geomorfología  tuvieron que coincidir para que por las fauces del Gato rocoso escupiera un torrente de forma tal que asemejara el vómito eterno de lo más profundo de sus entrañas? ¿Quién modelaría la inmensidad de una oquedad que hoy maravilla y en la que suceden salas y lagos, fantasmagóricas unas y fascinantes los otros, cuando no peligrosos y mortales para los osados que, sin destreza ni experiencia, se aventuren en su interior? No existe otro adjetivo que el de pasmo, por ser esta la sensación que experimenta  quien por primera vez se enfrenta a la espelunca.

Y a sus pies, sin solución de continuidad, el Charco Azul. Limpias y refrescantes aguas que en cualquier época del año se precipita en vistosa cascada, dando lugar a un escenario idílico con un verde proscenio de adelfas y mimbreras,  que desde siempre hicieron las delicias de quienes sabían de  las excelencias  del remanso. Aquí cuentan los cronicones medievales que acamparon las tropas de Pompeyo  para invernar,  antes de su enfrentamiento con la de César en Munda, el  Monda de hoy. Pero antes anduvieron por sus intrincadas galerías nómadas del Paleolítico y del Calcolítico posterior y allí nos dejaros muestras evidentes de sus inquietudes ante el misterio de la vida.

Monumento natural sin reservas, substrato histórico, sugerente lugar para quienes todavía sueñan con paraísos perdidos, ameno rincón para contrarrestar los calores, no sería descabellado que el Gato figurase en el índice de maravillas malagueñas dignas de disfrutarse en la nomenclatura de espacios – ahora eficazmente protegido éste –  entre los que descuellan en la Península Ibérica y que son causa de admiración y pasmo.

 

 

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¿De verdad se eliminará el copago farmacéutico?

 

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¿De verdad se eliminará el copago farmacéutico?

JOSE BECERRA

Se escuchó por el Gobierno que hoy por hoy nos rige el aumento de las pensiones. Poca cosa ha sido, bien es verdad, pero menos da un piedra. Cumplieron desde las más altas instituciones gobernativas con la clamorosa petición que llenó calles y plazas del país de abolir el abominable 0,25 % que anunciaron Rajoy y los suyos antes de que Sánchez escalara hacia arriba los peldaños del poder. Vieron – vemos – los pensionistas que nos llega el atraso acumulado desde principios de años, que junto al leve incremento de la retribución calmó los ánimos y los con razón iracundos pensionistas volvieron a sus casas abandonando la justa reivindicación. No es que se den – nos demos – por contentos, pero es lo que hay, y habrá que resignarse a que vengan tiempos más bonancibles para nuestros raídos bolsillos.

La cuestión es que existe otro resquemor entre los setentones. Es el de que el Gobierno de Pedro Sánchez se las ve y desea para contentarnos anunciando por boca de la ministra de Sanidad, Carmen Montón, algo que esperamos que cuaje más pronto que tarde. Afirma que se trata de “un objetivo en  la hoja de ruta”, y que viene a colmar los deseos de quienes se ven  obligados a atender el importe de sus medicamentos siquiera sea por una ínfima cantidad. Es el copago farmacéutico, gabela que soportamos estoicamente desde 2012, que ya ha llovido. Apostilló Montón que la idea es volver al punto de origen de la cuestión y volver al camino que el Partido Popular cercenó de un tajo. O sea, que no tengamos rasgarnos los bolsillos a la hora de adquirir el medicamento prescrito para toda la vida como podría serlo el que nos preserva que la tensión arterial se nos desboque y nos dé un sobresalto, siendo éste el menor riesgo que  nos puede sobrevenir en una anatomía ya ostentosamente desvencijada. Si el Consejo de Ministros último estuvo enfocado en su mayor parte a  los problemas económicos de la sociedad española y se materializó en su curso el eliminar este copago afrentoso, hay razones parta que los jubilados más vulnerables abriguen la esperanza de ir a la farmacia más próxima sin el monedero que hasta ahora ha venido siendo imprescindible.

Sin embargo, los jubilados como que  no acabamos de creerlo. Los mismos farmacéuticos se sonríen escépticos ante la cuestión, cuando la dejamos caer en su presencia. “No es lo mismo predicar que dar trigo” nos advierten. Una obviedad que asumimos cariacontecidos. Y habría que recordar a quienes ahora nos mandan que lo que importa son los hechos y no promesas, que tantas veces se las lleva el viento. “Largo me lo fiais, amigo Sancho”, que dijo nuestro excelso Quijote ante la fragilidad y volatilidad de las promesas de los humanos, no digamos ya de los políticos.

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Revés para una ansiada línea ferroviaria

Una larga lista de compromisos Archivo SUR

Revés para una ansiada línea ferroviaria

JOSÉ BECERRA

Se venía afirmando por sirios y troyanos que el eje ferroviario Bobadilla-Algeciras, o al contrario que tanto monta, sería una realidad más temprano que tarde. El Gobierno, bajo los auspicios de Rajoy, lo consideraba como “prioridad económica absoluta”, afirmando que los Presupuestos Generales atenderían esta demanda con premura por muy restringidos que fuesen. Nuestro gozo en  un pozo. No parece que la renovación de esta línea que nadie pone en duda vaya a tomar cuerpo en los próximos años, o si lo hace avance a paso de tortuga. Unos y otros partidos se tiran los tiestos de esta cuestión  a la cabeza, la cual  permanece enquistada sin que vislumbre pronta solución. Más allá de que quienes  ostentaban el poder en España antes y los que presumen de ello ahora, culminado el resultado de la moción de censura ganada por el PSOE, hayan manifestado la necesidad de potenciar este enclave de conexión; es más, lo soslayan, haciendo caso omiso las exigencias de la Unión Europea que determinó, tras revisar el desarrollo de la Red Europea de Transporte, la solución del problema antes del año 2020. Largo me lo fiais, parecen decir los políticos de uno u otro signo que se inculpan unos a otros, y “la casa sin barrer” que decimos por los lares malagueños, ya que no se atisba que nadie quiera mover un dedo para hacer frente a tan inaplazable cuestión que afecta de lleno el desarrollo económico del Campo de Gibraltar, y de rechazo, al de  Andalucía. Desde el Partido Popular se pone de manifiesto con voz en grito que entre PSOE y Podemos se hayan confabulado para no dejar rastro en los Presupuestos Generales de los 350 millones destinados “a agilizar y acelerar la finalización del tramo ferroviario entre Bobadilla y Algeciras antes de 2021”, cuando, si las hemerotecas no nos engañan,  eran los socialistas quienes reclamaban aumentar las partidas económicas para esta cuestión, en fechas en las que  ni soñar podrían llegar a regir los destinos del país en 2018. Lo que nos hace pensar que quienes ahora lo lograron hacen caso omiso a la pretensión, borrándolo de los Presupuestos, no sabe uno bien con qué intenciones. ¿Habría que incidir en la cuestión  de que esta línea férrea de alrededor de 180 kilómetros resulta esencial para enlazar Algeciras con el resto de Europa? ¿Son conscientes quiénes ponen palos a las ruedas del progreso (nunca mejor empleada la metáfora) de la zona gaditana, malagueña, y por ende, andaluza, obviando este eje, obran en detrimento de su desarrollo y progreso en las próximas décadas?

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El respeto que los médicos merecen

El  respeto que  los médicos merecen

No siempre concedemos a los médicos y al personal clínico en  general el respeto que merecen. No pocas veces obviamos las buenas maneras hacia estos profesionales que se ocupan de algo tan crucial como es atendernos cuando nuestro estado de salud se resquebraja procurando su imprescindible atención para restituirla. Resulta del todo inadmisible que soslayemos comportamientos educados cuando asistimos a una consulta o nos mostremos despectivos con alguien que no pretende otra cosa que paliar los quebrantos corporales y psíquicos  que a lo largo de la vida nos acechan recurriendo a su leal saber y entender para remediar la anomalía que en nuestro interior o visiblemente se opera.

Nada más recomendable que para que esta actitud ante el personal clínico se vigorice a lo largo del tiempo es  infundir en los primeros estadios de la vida el aprecio y la estima que estos profesionales de la medicina se merecen.  Atendiendo a esta premisa insoslayable un par de  ayuntamientos de la Serranía de Ronda – los de Benaoján y Cortes de la Frontera – atendiendo a la Unidad de Gestión  Clínica que ambos hicieron suyas, están propiciando con buen criterio que alumnos de educación infantil se acerquen de manera guiada a los Centros de Salud para conocer de primera mano los entresijos de estos dispensarios.

Es posible que buena parte de este alumnado tenga en mente sus primeras visitas estos consultorios de la mano o en el regazo de sus padres para someterse al tratamiento de afecciones consustanciales con su corta edad. Ahora de lo que se trata es que sin el temor que siempre infunde un dispensario de esta índole en los menores, estos se acerquen distendidos y nada temerosos para conocer de primera mano instalaciones, consultas y personal sanitario con el objeto de concienciarlos con centros dispensadores de atención  que a buen seguro habrán de visitar más de una vez a lo largo de la vida. Y de paso reconocer la labor de quienes se ocupan de nuestra integridad física para que en contrapartida se sepa respetarlos y concederles el aprecio y estima que merecen por su inestimable labor.

Con no escasa frecuencia saltan a los medios informativos afrentas verbales, o incluso agresiones, ocasionadas al personal sanitario por parte de algún descerebrado no conforme con el proceder de algunos de sus miembros. Estos iracundos pacientes no se paran en mientes y no dudan en zaherir a quienes le atienden vaya usted a saber porqué razones. Estos motivos, entre otros, como los de mostrar a los menores el día a día de los profesionales de la salud, de manera y forma que no resulte un trauma para aquéllos llegado el momento de procurar remedio para sus afecciones, son los que espera conseguir con esta Unidad de Gestión que han puesto en marcha dos pueblos de la Serranía  en un proyecto que juzgamos de interés para el resto de la comarca, incluida la ciudad de Ronda.

Los menores en edad escolar van a entender con este contacto prematuro una advertencia a modo de premisa que hoy por hoy se difunde en forma de cartulina y en la que puede leerse bajo la figura de un profesional de la medicina la leyenda “Respétame: soy tu médico, no me agradas, no me insultes”. Para acabar con un  epitome  claro y contundente: ES DELITO.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.