Puerta a la esperanza

Puerta  a la esperanza

JOSE BECERRA

La historia refrenda que siempre existieron enfermedades endémicas que asolaron a los mortales habitantes de este mundo. Algo tan cierto como que costando Dios y ayuda existieron médicos y científicos preclaros que consiguieron  paliar sus efectos o desterrarlas para contento de la humanidad sufriente. Se consiguió batir al  tétano, la lepra, la malaria, el cólera y el sida, entre otras lacras que diezmaron la población allí donde hacían actos de presencia. El cáncer en sus diversas manifestaciones orgánicas viene siendo la bête noir, que dicen  los franceses, o la bestia negra que decimos los hispanos parlantes, que se resiste a ser extirpada cuando extiende sus tentáculos en cualquiera de las partes de la anatomía humana.

    Sabemos ahora que experimentados oncólogos del Hospital Marañón de Madrid, junto con los de la Clínica Universitaria de Navarra,  mantienen abiertos estudios relevantes sobre una de las líneas actuales de investigación más firmes y esperanzadoras para el tratamiento de tumores con metástasis, o sea, como se sabe,  la diseminación del cáncer desde el sitio primario del lugar donde empezó hasta otras partes del cuerpo.  El paso siguiente es probar en enfermos el primer fármaco de inmunoterapia contra el cáncer, algo de lo que se puede presumir que se ha diseñado y desarrollado  íntegramente en España,  lo que no tiene por menos que llenarnos de orgullo.

   Por lo pronto el fármaco en cuestión, tras unas pruebas metódicas en animales, se constató sus efectos antitumorales, con lo que se está llegando dentro de los servicios hospitalarios oncológicos a la fase final, esto es a efectuarse un ensayo clínico en humanos. Algo que de resultar plenamente satisfactorio podría llevar a su comercialización más temprano que tarde.

   Se abre así una puerta a la esperanza para hacer frente a esta terrible enfermedad que no pocas veces ha venido siendo mortal de necesidad. Un avance científico que hace abrigar fundadas esperanzas.

Que ustedes y yo lo veamos.

Ganas de amargarnos el día

 

Ganas de amargarnos el día

Es de suponer que no haya peligro inminente, pero a sabiendas de ello no deja de ser preocupante que la Asociación Española de Ingeniería Sísmica, de la mano de la Diputación Provincial, haya editado un mapa en el que se detalla la peligrosidad sísmica a la que están expuestas buena parte de las comarcas y pueblos de Málaga. Más de una veintena de municipios aparecen en el susodicho mapa y la verdad es que, no es que haya intranquilizado en demasía a sus ocupantes, pero sí que han puesto un punto de preocupación en sus existencias dado los catastróficos resultados que se desprenden de un terremoto sobre todo si es de gran magnitud.

Ya sabemos que un movimiento sísmico obedece por la repentina liberación de energía acumulada durante un largo tiempo. Las placas tectónicas se deslizan y encabritan, por decirlo de forma llana, y como resultado del encontronazo de unas contra otras, originan una eclosión que produce cambios sustanciales en la topografía más próxima. A grandes rasgos este es el mecanismo de los terremotos que serás de mayor o menor envergadura, algo que se mide por la archisabida escala Richter que señala, entre movimientos apenas perceptibles y destrucción total allí donde hace repentino acto de presencia.

Las placas tectónicas se acomodan, según los expertos en sismología- una ciencia desconocida hasta hace pocas décadas-, en un período que abarca millones de años y que fueron dando forma a la superficie de nuestro planeta que hoy conocemos. Dislocadas estas placas por fenómenos naturales, la tensión provocada está en la raíz de los terremotos que sacuden al mundo en cualquiera de sus ámbitos y cuyos efectos contemplados aunque sean distancia no dejan de espeluznarnos.

Siglos atrás se consideraban como un castigo al hombre por rebelarse contra la divinidad. Hoy sabemos que obedecen a movimientos sísmicos imprevisibles. En mi pueblo de la Serranía de Ronda, los más viejos del lugar conocen la sacudida terrestre anómala como “movimiento de la Tierra”. No está lejos su apreciación  de la realidad.

La cuestión es que esta previsión que ahora se nos hace y que recae en más de una veintena de municipios malagueños no puede por menos de ser alarmante, sobre todo, porque nada se puede hacer al respecto y solo toca esperar que cuando estas sacudidas nos lleguen se sitúen en la tabla más baja de la escala de Richter, a saber, las que nos hace sentirla pero sin causar daños importantes al entorno.

Con todo el anuncio que se nos hace no deja, como digo de alarmarnos un tanto. Otra cosa sería que junto a estas predicciones se nos advirtiera con tiempo de cómo esquivar las convulsiones. Pero se nos antoja que esto sería pedirles peras al olmo. Nos amargan un tanto la jornada, pero es lo que hay y habremos de conformarnos más o menos sumidos en la incertidumbre.

Discrepancias de partidos sobre subvenciones a Ronda y la Serranía

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Discrepancias de partidos  sobre subvenciones a Ronda y la Serranía

JOSÉ BECERRA

Que los partidos políticos de distinto signo arriman el ascua a su sardina es un hecho irrefutable. Se dice una cosa y la contraria según proceda de cada uno de las formaciones que ahora están en liza, también sobre .Ronda, como no podía ser de otra manera. Al enemigo si agua, parecen decir unos y otros considerando que el que está en frente es causante de todos los males habidos y por haber que puedan aquejar  la ciudad. Y en medio de las diatribas desaforadas el ciudadano de a pie sin saber a ciencia cierta con qué carta quedarse y casi siempre optando, ante la disyuntiva, de no hacer caso a las peroratas enfrentadas.

Nos desayunábamos días atrás con las declaraciones del diputado provincial del PSOE, Cristóbal Fernández, fruto del examen de las inversiones efectuadas por la Diputación de Málaga, con mandato del PP, como se sabe, en los pueblos de la provincia durante el pasado año y el dictamen no podía ser más demoledor: “La provincia ha sido duramente castigada” dijo, señalando a renglón seguido que en las subvenciones directas Ronda fue relegada ya que no se atendieron las dos terceras partes de las solicitudes formuladas. De “arbitrarios y discrecionales” tildó los repartos efectuados por la entidad supramunicipal en los pueblos de menos de 20.000 habitantes, que son mayoría en la Serranía de Ronda.

Por su parte el Partido Popular ha salido al quiebro diciendo que la Junta de Andalucía, regentada por el partido socialista, ha vuelto a dejar a Ronda y su Serranía fuera de la creación de los llamados grupos de desarrollo rural. Desde la presidencia del PP rondeño se ha insistido en esta discriminación señalándose que es la única comarca que ha quedado excluida y, por ende, relegada y sin posibilidad de acceder a la millonaria ayuda proveniente de Europa para los años 2014 y 2020. De “marginación por parte de la Junta” ha tachado María de la Paz Fernández, presidenta del grupo  popular rondeño, esta exclusión sin duda impactante en  el sentir ciudadano.

Lo dicho, cada partido político, esgrimiendo sus invectivas y  razones y los ciudadanos sin saber a ciencia cierta con qué carta quedarnos. Viene a cuento aquello que en cierta ocasión dijo Bernard Shaw: “Si un partido político se atribuye el mérito de la lluvia, no debe extrañarse que sus adversarios le hagan culpable de la sequía”.

 

 

Un impuesto injusto en Andalucía

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Un impuesto injusto en  Andalucía

JOSÉ  BECERRA

No es la primera vez que traigo a colación desde el humilde espacio que ocupo en este diario la existencia de un impuesto que atenta contra la igualdad de los españoles en  el suelo patrio. Abriendo el texto de la Constitución de 1978, que tantas cuestiones obsoletas venía a desterrar, vemos en su Título I, artículo 14, que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. No podía ser más explícito y taxativo el susodicho artículo; sin embargo, hay quien se lo salta a la torera o haciendo de su capa un sayo lo manipula y distorsiona a su antojo.

Porfiaron los políticos andaluces a grito pelado exhibiendo las excelencias de sus programas con los que trataron de convencer al ciudadano. Alardearon de las bondades de sus propuestas electorales tratando de arrimar el ascua a su sardina o lo que es lo mismo convencer de que la opción de su partido es la mejor que se podía tener, como si ya no se estuviera ahíto de propaganda altisonante y vacía que luego se transforma en pura agua de borrajas. Lo que les importaba es presentar un abanico de promesas que obscurecieran las que presentaban los adversarios en liza. O sea, deslumbrar y a ver quién pesca más y mejor en las revueltas aguas que son propias de todos los períodos electorales.

Se repitió hasta la saciedad como un mantra cansino que se bajarán los impuestos, seguros de que lo que más apreciamos es que no nos rasquen los bolsillos con contumacia, pese a que estemos convencidos de que los tributos son indispensables para que exista, por ejemplo obra social, educación o sanidad, aunque unas y otras pensemos que son con frecuencia mejorables.

Pero las imposiciones pecuniarias no deberían ser excesivas porque nos llevaría a pensar que poco importa que los políticos hablen de solidaridad si el Estado no la tiene con los contribuyentes.

Viene este exordio a cuento porque en Andalucía se está pagando un impuesto que bate el récord si lo contraponemos con el de otras comunidades, incluida la de Madrid. Me refiero, en fin, al de sucesiones y donaciones. Aquí pagamos más del 30% de lo que heredamos de nuestros padres. Tanto es así que hay mucha gente andaluza se empadrona en ciudades de otras regiones donde este gravamen no pasa del 1%. Como resultado de tan colosal e injusta imposición hay quien renuncia a la posesión de una vivienda heredada por sus mayores porque le resulta imposible hacer frente a la carga que conlleva.

   Trato injusto a los andaluces, a los que nos queda otra que agachar la cerviz y acatar el abuso que nos viene desde arriba.

Carrera ostensible hacia Ferraz

 

Carrera ostensible hacia Ferraz

Bien mirado, los aspirantes a ocupar el cargo de secretario general del PSOE, los cuales ya velan armas para lograrlo, no parece que generen mucho entusiasmo en el partido que ahora parece navegar en el Mar de los Sargazos, ubicado éste en el temible triángulo de las Bermudas, que se tragaba a barcos y navegantes, según la leyenda.  Debidos a las quiebras que en el seno de esta formación política se  vienen produciendo   desde luengo tiempo atrás no sabe uno bien si logrará sacudir el marasmo que lo abate. Viene dando palos de ciego a raíz de sus repetidos descalabros electorales y si no hay un mentor nuevo y decidido que enderece su declive mucho es de temer que su travesía futura entrañe peligros serios para su regeneración y supervivencia.

   En la ´parrilla de salida´ hacia Ferraz calientan motores Pedro Sánchez, quien después de su ´espantá´ tras ser destronado del cargo como secretario general y constitución subsiguiente de la gestora dirigida por Javier Fernández, figura ésta del PSOE  que brilla por su  talante moderado y ecuánime, todo hay que decirlo, inició un periplo a medias por el suelo patrio proclamando las virtudes de su oferta para captar votos entre los militantes que sabía les eran incondicionales para auparle de nuevo al cargo y optar a presentarse de nuevo a las elecciones. Por lo menos hay que reconocer el carácter indomable de míster NO ES NO, quien a buen seguro volvería a la varga contra el Partido Popular al que le tiene jurado odio eterno´, emulando al joven Ánibal, quien hizo este juramento (“odio eterno a Roma, hasta su decadencia”) como acontecimiento histórico del pasado. Nada parece indicar, que Sánchez  no vuelva a las andadas sin tener en cuenta el desastre en el que se sumió su partido tras su paso como cabeza visible en él.

   Tampoco parece que tenga muchas opciones de llegar a Ferraz coronado como secretario general Patxi López, lastrado por su trayectoria anodina en el País Vasco( donde fue lendakari merced al apoyo del Partido Popular, algo que no habría que echar en saco roto) y su paso efímero y de escaso lustre en el Congreso de los Diputados.

   Nos queda la cuestión de Susana Díaz que apunta y no dispara, presumiblemente porque es  mucho de temer que no las tenga todas consigo para ser considerada por  Madrid, rompeolas de todas las Españas, como lideresa indiscutible del partido. En su lastre cuenta y mucho ganar las elecciones pero gobernar en coalición en Andalucía y la sombra alargada sobre el territorio, secularmente socialista, de dos expresidentes socialistas enjuiciados.

   Malos tiempos corren para el PSOE, una deducción ostensible alimentada por los sucesivos fracasos electorales que ha venido cosechando últimamente: los que aún no llegaron a la cincuentena de años le vuelven la espalda y apuntan en sus preferencia a partidos de nuevo cuño, tales Podemos y Ciudadanos; y los que remontaron esa edad muestran en buena medida su predilección por el Partido Popular.

    La carrera, cruenta a todas luces, hacia Ferraz ha comenzado. Contemplaremos cómo sus tres principales protagonistas se dejarán la piel para llegar el primero. Lucharán con uñas y dientes para lograrlo aunque disimulen el encono entre sí.

 

Compromisos incumplidos con la Serranía de Ronda

 

Compromisos incumplidos con la Serranía de Ronda

JOSÉ BECERRA

La cuestión de las depuradoras en la comarca rondeña se alarga en el tiempo y no se atisba no ya su final sino su principio. Es algo en que, por lo visto, es la Diputación de Málaga quien tiene que arrimar el hombro, pero que viene mostrándose remisa y sus actuaciones al respecto brillan por su ausencia. Cierto es que la institución provincial tiene las manos atadas en un asunto cuya resolución en buena medida recae en el Gobierno central, que es quien en los Presupuestos Generales tiene que establecer el montante necesario para asistir a esta, que lo es, urgente necesidad de buena parte de los pueblos de la Serranía.

Saneamiento, carreteras y turismo son materias que copan, a juicio de Francisco Conejo, cabeza visible del PSOE en la Diputación, las necesidades en infraestructuras que los pueblos serranos vienen reclamando insistentemente, sin que de momento haya indicios evidentes de que se vayan a acometer con celeridad. Se ha recordado por el portavoz socialista un compromiso datado en 2013 entre el organismo provincial y el Ministerio de Medio Ambiente para dotar de depuradoras a  casi una veintena de pueblos que carecían de ellas o de existir se mostraban deficientes y que colaborarían para ello de manera proporcional a tenor del rango de ambos organismos: 20 millones aportaría el Gobierno de España y 5 la Diputación.

Pero del dicho al hecho… No hay actuaciones ni proyectos y los planes languidecen sin que se formulen fechas para su puesta en marcha, a pesar de que los respectivos ayuntamientos ofrecieron terrenos para facilitar la realización de las depuradoras pero que, al parecer duermen el sueño de los justos; se les sigue haciendo caso omiso pese a que aquéllos no cejan en su empeño, conscientes como son de la urgencia de dotar a los respetivos municipios – Alpandeire, Algatocín, Benaoján, Montejaque, Cartajima, Jimera de Líbar, y hasta una decena más de ellos – de las depuradoras que vengan a resolver el  acuciante problema originado por la ausencia de plantas de aguas residuales que obran en desdoro de sus apariencias, aparte de incidir en la insalubridad del entorno.

No vamos a entrar en las disquisiciones de los partidos políticos echándose en cara las tropelías o dejadez en sus funciones de unos a otros. En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas, que dicen en mi pueblo serrano… La Diputación provincial no pocas veces ha sabido sacar de los atolladeros económicos de los ayuntamientos, cuyos medios propios no le permitían hacerlo por sí propio. Solo que las dilaciones se imponen y hay que esperar momentos propicios. Naturalmente están en su derecho los socialistas que desde sus bancadas en el organismo provincial reclamen actuaciones más rápidas y eficaces ante problemas que se les antojan insolubles y que no tienen por menos que indignar al ciudadano de calle.

Hace bien el PSOE en acuciar al PP malagueño para que este asunto de las depuradoras se resuelva cuanto antes. Están en su derecho de hacerlo y no es malo que espoleen  a sus contrincantes para que esta cuestión tenga una solución más pronto que tarde.

 

 

Marcha atrás de la Junta de Andalucía

 

Marcha atrás de la Junta

 

Si ya de por sí son agotadoras – y caras – para los opositores prepararse para ocupar un puesto en la Administración ya sea del Estado o de la Junta, imaginen lo que serán si ahora se añaden la incertidumbre de que la convocatoria de plazas están al borde  de convertirse en papel mojado. Después de saberse que a cuatro meses de los exámenes para obtener una plaza de maestro (2.300 plazas se anunciaron a bombo y platillo para este colectivo) ahora sale la Junta diciendo que si no hay Presupuestos Generales del Estado  los maestros tendrán que esperar hasta una nueva ocasión. SI para estudiar machaconamente como cualquier oposición libre exige se añade ahora el dilema de no saber para qué, a ver quién se concentra ahora en los libros como es menester en estas circunstancias.

   La Junta advierte y así lo ha hecho saber a los sindicatos que si no hay presupuestos la oferta de empleo será pura entelequia, o sea, que se volatizará como por ensalmo. Así que  no queda otra, para no dar con la puerta a las narices a los opositores en ciernes que el Gobierno de la nación, o en su caso las más altas instancias de Educación desbloqueen esta situación funesta para tantos aspirantes a un puesto de trabajo recabándose, si no hay presupuestos generales de por medio, “un marco legal” para que la convocatoria sea una realidad más pronto que tarde.

   No se puede jugar con los intereses y el trabajo desmedido de tanta gente que de buena fe creyeron en la oportunidad que les ofrecen las instituciones.  Los políticos, maestros en este gatuperio de culpar al contrario como tabla de salvación para dirigir la ira y el crujir de dientes a sus contrarios como causantes de, en este caso, crear inseguridad  y que se pongan en tela de juicio el legítimo derecho a lograr un trabajo digno. Una pretensión que para más inri exigió dispendios, tiempo y dedicación plena. Y, por supuesto, permitió alimentar ilusiones, que ahora es posible que se vayan al garete.

   No se puede jugar con las legítimas aspiraciones de quienes aspiran a tener un puesto de trabajo y emplean recursos inimaginables para lograrlo. Que el gobierno central legisle pronto al respecto y que el autonómico obre en consecuencias. Es lo que se espera para solventar este impasse que tantos perjuicios está ocasionando.

 “El éxito no está en vencer siempre sino en desanimarse nuca”. Esta frase lapidaria la dijo, como saben, Napoleón Bonaparte a su ejército en el inicio de sus múltiples batallas, una arenga que viene a pelo para animar a los incontables aspirantes a una plaza de la Junta que ahora se debaten entre el desánimo y la adversidad ante unas oposiciones siempre cruentas, pero que se esperan con ilusión. El Ministerio de Educación y la Junta tienen la última palabra para no truncar tantas esperanzas.

   

 

 

Viaje a la Serranía de Ronda

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Viaje a la Serranía de Ronda

JOSÉ BECERRA

Han transcurrido cuatro décadas desde que aquel aciago día de 1976 una expedición compuesta por cinco jóvenes vivieron angustiosos días en el interior de la Cueva del Gato, a un tiro de honda de Benaoján.

Ahora – el día 4 de Febrero de 2017- se rememora el luctuoso trance – uno de los cinco espeleólogos pagó con su vida el hollar las ariscadas entrañas de la gruta – y en el pueblo se ha querido revivir aquellas trágicas jornadas con diversos actos, entre los que se cuenta la proyección de una película del luctuoso suceso, entre otros actos auspiciados por el Ayuntamiento.

A raíz de este trágico suceso hilvané una novela –“Viaje a la Serranía de Ronda” -, naturalmente incorporando elementos imaginativos, los cuales, empero,  de alguna manera reflejaban parte de la realidad vivida.

Estas son las primeras páginas de un  infausto suceso que me movieron a relatar – cambiando situaciones y hechos – los acontecimientos que conmocionaron no solo  a Benaoján, sino a buena parte del país.

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Los vecinos de Benaoján, los curiosos que pasaban por la carretera de Ronda a este pueblo de la Serranía de Ronda, los automovilistas que se paraban a comer en la venta “Joselete”, a dos pasos de la cueva del Gato, habían mantenido una continua presencia en las inmediaciones del lago Azul.

        Desde hacía cuatro días duraba la búsqueda del joven desaparecido en el interior de la cueva y todos los esfuerzos para dar con su paradero habían resultado inútiles.

         “El Gato, que se ha cobrado otra víctima”, decían unos a otros, los que ya sabían lo sucedido a los que se acercaban a preguntar sobre lo que estaba ocurriendo. “Ni los submarinistas de la Guardia Civil han podido encontrarlo”. El pesimismo se generalizaba a medida que transcurrieron las horas. Había quien se acercaba a los familiares del joven desaparecido y se interesaban por lo sucedido y pronunciaban palabras de aliento.” Están ahí desde que lo avisaron. Se lo llevan de noche para que descanse algo, pero solo por pocas horas. No se retiran”.

      Los familiares, extenuados por la espera y el cansancio agradecían las muestras de solidaridad de la gente. Pero rechazaban cuanto les ofrecían. “Beban este caldo caliente, les reanimará un poco. No pueden continuar así un día y otro.”

    “Un día y otro…”, se  le oía decir a una anciana demacrada, que nadie sabía cómo podía resistir tanto. Con mano que le temblaba perceptiblemente se llevaba la taza de caldo a la boca, para no beber sino unos pocos sorbos.

    Fue en uno de estos momentos, en la tarde del cuarto del día de búsqueda, cuando se paralizó el  movimiento de la anciana en su gesto de llevarse la taza a la  boca. El líquido impregnó sus ropas al caer sobre ella, y los familiares que estaban a su lado no pudieron evitar que se pusiera enérgicamente de pie con un grito ahogado.

    Ante se habían oídos otros gritos, gritos precipitados, que se atropellaban unos a otros y que hizo moverse a los corrillos de gente que hasta ese momento habían permanecido expectante, como si se hubiese dado un pistoletazo de salida para iniciarse una competición.” ¡Ya vienen los guardias”, decían!, exclamaban.” “¡Ya lo traen!”, “ “ ¡Lo han encontrado!” “! Ya lo traen”, decían.

Los submarinistas de la Guardia Civil descendían las escaleras que unen la entrada de la cueva del Gato con la explanada terrosa y el charco Azul que se abren a sus pies. Hubo un movimiento repentino de agitación entre los que esperaban, pero los intentos para acercarse a los que bajaban eran inútiles. La Policía Local, que en los últimos días se había unido a los agentes de la Guardia Civil y había servido como apoyo y retén nocturno, impedía la aproximación.

    Sólo los familiares  pudieron acercarse; la anciana, sostenida por los padres del joven cuyo cuerpo acababa de ser rescatado, y un hombre bajo y mofletudo, con bigote negro y calvo, que durante todos los días de la espera, había permanecido junto a ellos y que fue quien en todo momento inquiría sobre los acontecimientos de la búsqueda e informaba a la prensa sobre ellos. Tampoco los equipos de televisión, cámaras en ristre, congregados en las inmediaciones durante los dos últimos días lograron abrirse paso. “Por favor, -decían – tenemos que verlo de cerca”. “Ya lo harán, ahora esperen ahí, como todo el mundo”. Los agentes municipales abrían los brazos y se mostraban enérgicos y tajantes.

    El equipo de salvamento, ante la expectación de los que miraban sin pestañear dejó en el suelo, unas camillas en la que se podía ver el cuerpo del joven, con tez demacrada y los ojos cerrados. Eran las camillas que esperaban. Fue la razón que en la barahúnda de voces, requerimientos y gritos, nadie se apercibiera, que alguien, desde lo alto de la boca del gato, justo donde el río empieza a despeñarse en el lago lanzara atropellados gritos y órdenes a los compañeros de abajo.

    “ ¡Traed mantas, deprisa, hay más cuerpos que bajar!. ¡Rápido, no hay tiempo que perder!”.

     A los gritos de los de arriba, se superponían los de abajo sumidos en un frenético ajetreo.

    “¡Está  vivo! ¡Respira! ¡La ambulancia!, ¡La ambulancia!”, reclamaban con gritos.

    Los gritos de guardias y enfermeros que rodeaban las camillas se repitieron como un eco convulso entre los que aguardaban. “¡Vivo, lo han encontrado vivo!”. Nadie lo esperaba porque todos temían, se lo habían venido diciendo entre sí, que después de cuatro días en el interior del Gato lo que este dejara ver sería un  cadáver.

Norman Bethune, héroe y filántropo para no olvidar

Norman Bethune, un héroe para no olvidar

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Se cumplen ahora 80 años de la huida a la desesperada huida  que desde Málaga  a Almería sufrieron miles de malagueños que quisieron dejar un infierno en casa para encontrarse con otro mucho más virulento en la carretera que bordeando el mar llegaba hasta Almería. Hombres y mujeres con el horror pintado en el rostro, niños harapientos y ancianos que no podían ni con la ropa que llevaban puesta vivieron un periplo trágico que les marcaría para el resto de sus vidas.

    Málaga y su provincia contrajeron décadas atrás una deuda impagable con Norman Bethune, médico canadiense que sumido en el fragor de la Guerra Civil Española (año 1937) dejó constancia de su sapiencia y humanitarismo practicando transfusiones de sangre en circunstancias aciagas pero que no obstante salvaron innumerables vidas. Alrededor de su destartalada camioneta transformada en improvisado hospital de campaña zumbaban las ametralladoras -moscardones de muerte- o las explosiones de bombas diezmaban a una población indefensa que, fustigada, corría despavorida como animales acosados que inútilmente buscaban refugio a la desesperada. Lo hacían camino que por estos sucesos mereció para la posteridad el sobrenombre de la “Carretera de la Muerte”.
    Ocurrió este suceso tristemente histórico cuando los días de la República en Málaga tocaban su fin. Columnas franquistas asediaban la ciudad. Desmontada la resistencia republicana y sin posibilidad del Gobierno local de hacer frente al enemigo, los malagueños no adictos al Movimiento Nacional huyeron despavoridos por la carretera que bordeaba el mar y que transcurría hasta la provincia de Almería.
    Una familia de Benaoján, un pequeño municipio perdido entonces en las sinuosidades de la Serranía de Ronda, vivió aquéllos estremecedores sucesos unas veces por carreteras inviables y otras a campo través. La componían los padres – él maestro de escuela – y sus dos hijos de muy pocos años.
    Partieron del pueblo que bordea el Guadiaro, vía fluvial que imprime vivacidad y color a la abrupta Serranía de Ronda y a sus picos inaccesibles, hasta desembocar por caminos imposibles, junto a otras familias del pueblo que se vieron amenazadas en su integridad física por el imparable avance del enemigo, en la carretera de San Pedro Alcántara, que culebreaba entre barrancos insondables, recogiendo una ingente muchedumbre procedente de localidades limítrofes.

   Dieron pie al proceso calamitoso que en la zona se conoció como “la huida”, un término con connotaciones tétricas que perduró en la mente de los lugareños casi hasta nuestros días. El éxodo se organizó en Málaga con toda la precipitación que requería el sentir que los llamados nacionales pisaban los talones a los que huían con tan solo los pobres bártulos que podían sostener sus espaldas cuando éstas no eran ocupadas por los niños de corta edad incapaces de caminar por sí solos.
    La familia serrana que aludo vivió en sus carnes una despiadada persecución por mar y aire- las fragatas Canarias, Baleares y Almirante Cervera y los aviones de caza de la Legión Cóndor alemana y sus lenguas de fuego – que diezmó a la muchedumbre despavorida en todo su tránsito por la carretera de Almería desde el Peñón del Cuervo, en las proximidades de la Cala del Moral hasta llegar a su destino final. Es lo que nos relata Juan – que hoy cuenta más de 80 años- , el hijo menor de la familia que entre otras muchas sufrió la ominosa persecución. No pudo evitar que una lágrima furtiva, que trató de disimular con un manotazo, resbalase por sus curtidas y apergaminadas mejillas.
     Ensalzó la figura de Norman Bethune, que llegó a conocer personalmente y sus esfuerzos infrahumanos para salvar vidas. “Dispuso en un desvencijado vehículo todos los instrumentos necesarios para practicar transfusiones de sangre, operación ésta en la que él fue precursor en su Toronto natal, amén de otros utensilios de cirugía apropiados para atender a los soldados heridos en campaña a los que recurrió en la fatídica carretera de Almería”, recuerda con lágrimas en los ojos.
     Juan se desplazó hasta Málaga, venciendo sus achaques de la edad, cuando el Ayuntamiento de la capital dispuso años atrás un homenaje a la figura del médico filántropo y abnegado. No quiso perderse el acto que conmemoró la filantrópica hazaña.      

  Junto a un lozano olivo y un pizpireto arce, cara al Peñón del Cuervo, una placa con una lacónica inscripción: ”Paseo de los Canadienses”. El anciano, la mirada errabunda, susurró unas palabras entrecortadas pero nítidas: “El recuerdo de Norman ha sido para mí imperecedero”.

La encina Vallecillo de Parauta desafía al tiempo

 

La encina Vallecillo de Parauta desafía al tiempo

JOSÉ BECERRA

Resistió la encina los embates de los años y las acometidas de las inclemencias meteorológicas: lluvias torrenciales, sequedad y duras venticas no pudieron con su porte desafiante, inalterable hasta hoy mismo. Hablamos de la encina mal llamada de Vallecillo cuyo porte sirve como santo y seña de Parauta, el pueblo de origen morisco que se asienta, perezoso, en un fecundo valle que amorosamente riega el río Genal: un idílico vergel que columbra por su proximidad el Parque Natural de la Sierra de las Nieves, colosal altiplanicie que se alza desafiante al este de la Ronda milenaria.

Cada pueblo posee uno varios signos en su morfología y naturaleza  que lo hace diferente a los demás. Su historia, paisaje y el entorno propio les imprimen diferencias, aunque mantengan parecidos entre sí en razón de  circunstancias advenidas, las cuales tienen que ver con su fundación o formas de vida que son intrínsecas a la comarca en la que se asientan.

Sale  a relucir el nombre de tal o cual pueblo y en la mente se nos dibuja ipso facto aquello que lo hace diferente y único sin parangón posible con el vecino más o menos lejano. Ocurre con la famosa Cueva del Gato de Benaoján, el monten Hacho de Montejaque, el Torcal de Antequera, el Tajo de Ronda o el barroco Ayuntamiento de Cortes de la Frontera… Son todas imágenes tras las que se esconde con mayor nitidez la historia pasada y reciente de cada municipio y que hacen que nos asalten a la imaginación apenas oír su nombre.

La encina Vallecillo tiene en Parauta tanto o más poder evocador que el conocimiento que se tiene del pueblo de ser, según eruditos, cuna de Omar Ben Hafsun, cabecilla de los muladíes que se rebelaron en el siglo IX contra la aristocracia cordobesa y que fundara un reino que abarcaba gran parte de la Andalucía oriental.

Este árbol, que los botánicos catalogan recurriendo a la designación latina como Quercus ilex, adquiere  unas dimensiones que la hacen única – 26 metros de altura y hojarasca que sustenta un tronco que llega a los 1,30 metros- y cuenta una edad que muy bien pudiera superar los 4 siglos, que ya ha llovido.

¿Y cuáles con los remedios medicinales que la longeva fagácea propicia tanto para trastornos internos como externos ya recurriendo a la áspera corteza de su tronco para infusiones o de sus hojas y fruto, la oronda bellota? Hay una larga enumeración desde las indigestiones a las diarreas, pasando por eccemas, faringitis y picor vaginal, entre otras indisposiciones del cuerpo.

La vieja encina de Parauta parece mirar con soberbia y displicencia a los que se acercan a su proximidad para contemplarla, murmurando por lo bajo: 400 años os contemplan.