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Un nuevo año mejor
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José Becerra | 02-01-2012 | 11:10| 0

 

 

Ha sido este un año aciago en el que culminaron los desastres que ya mantuvo su antecesor en el cómputo del tiempo. Para muchos, ese año que se nos escapó de las manos, será para no recordar o para recordarlo con pesadumbre. Que lo digan si no esos cinco millones de parados y las miles de familias en desamparo o las apreturas que durante su transcurso se vieron sometidos los hipotecados que tuvieron que volver al seno del hogar paternal después de ver cómo perdían la casa que les costó sudor y lágrimas conseguir.

      Digamos que el sentido del dolor y del sufrimiento humano siempre estuvo presente como un desafío de la fe cristiana. El dolor del mundo es cierto que nos acongoja y nos hace formularnos preguntas cuyas respuestas, por nuestras limitaciones humanas, jamás llegaremos a entender. Los justos padecen hambre y miseria y los que no lo son regurgitan  bienestar. Es algo que por mucho que nos devanemos la cabeza no llegaremos nunca a entender-

   Sin embargo, porque los humanos solemos envalentonarnos cuando las desgracias nos acosan y no  nos arredramos fácilmente hemos encarado las fiestas navideñas sólo un poco más  comedidas en los dispendios que ellas traen consigo. No hay que amilanarse, que este es tiempo de esperanza. Si unos sistemas de vida fracasaron,  empeñémonos en otros distintos y superiores. Saldremos de esta. Y hay que repetirlo con convicción cuando expresemos nuestros deseos de paz y prosperidad para el 2012.

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El grito de Cáritas
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José Becerra | 30-12-2011 | 19:12| 0

No es estentóreo pero sí claro, diáfano, incisivo. La organización no gubernamental tutelada por la Iglesia católica se encuentra desbordada. También en Málaga. Sus reservas se resienten ante al aluvión in crescendo de solicitudes para remediar casos apremiantes de comida, ayudas para pagos de alquiler e hipotecas y salud deteriorada por inanición. A sus puertas se agolpan los necesitados de siempre, componentes de esas “bolsas de pobreza” que son el rayo que no cesa en nuestras ciudades y pueblos, a los que hay que sumar los indigentes vergonzantes de nueva cuña que buscan en las horas nocturnas la complicidad de las sombras como queriendo aminorar el impacto a una dignidad ultrajada muy a su pesar. Son los parados de larga duración o los que vieron agotadas sus prestaciones con un horizonte más que lóbrego.

   A favor de esta humanidad doliente Cáritas alza la voz. En 2011 sirvió para atender de urgencia a muchos miles de personas. Pero las reservas no son inagotables, y además sufren  el zarpazo de la crisis galopante que nos acongoja. Arrimemos el hombro, que para nuestros políticos la mayor preocupación es arrojarse insultos entre sí y discutir sobre si unas décimas más o menos de crecimiento económico o las fluctuaciones del PIB y la deuda pública,  van a venir a solucionarnos o no la desastrosa situación del país. Palabras, humo y vaciedad.

   Por su “lucha contra la injusticia y la pobreza”, Cáritas mereció el Premio Príncipe de Asturias”.Y sigue recogiendo sonrisas de agradecimiento, allí en donde otros sembraron incuria y desolación. Cooperar con ella es, simple y llanamente,  cuestión de humanidad. 

 

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El habla popular de la Serranía
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José Becerra | 29-12-2011 | 12:04| 0

No se pueden buscar el origen de las palabras que siguen si no es en la tradición oral. Son palabras que los hijos oyeron a sus padres y estos, a su vez, a los suyos. Y así hasta los tiempos pretéritos a los que es imposible ponerles fecha fija, porque como cualquier otro elemento de cultura de los pueblos, se conocen sus fundamentos pero se diluyen como en agua los azucarillos si se trata de ahondar en sus raíces. La tradición oral se comporta como las ramas de un frondoso árbol: se sustentan y vive de la sabia que el tronco les suministra, pero que a su vez contribuye a su esplendor cuando de los ramajes brotan las flores y los frutos que enriquecen el conjunto. El habla popular, en el caso del español, toma su esencia del castellano; de él se nutre, pero luego lo enriquece aportando la peculiaridad de cada región, de cada pueblo. Surge así la palabra que es propia de cada lugar, tan propia como la iglesia que centra el espacio de cada pueblo, o como la montaña que le sirve de regazo a sus casas. Una pertenece a un estilo arquitectónico universal, la otra a una cordillera grandiosa, pero nadie confundirá su iglesia y su montaña con cualquiera otra.

La palabra, el vocablo nacido allí en donde la necesidad lo hizo urgente y preciso, para luego tomar vida propia incardinándose en las costumbres como el paisaje mismo en el sentir de quienes lo contemplan cada día.

Empecemos por la A, reina del alfabeto castellano, puesto que ella tiene presencia como ninguna otra letra, también en el habla popular de la Serranía de Ronda.

                                A

 

A LA REBUSCA. Recoger con el permiso de los dueños lo que queda en el campo después de la recolección. Se dice especialmente de la aceituna.” Mañana voy al Acebuchal a la rebusca”.

ABANCALAR: Preparar un terreno pendiente en bancales para su aprovechamiento. “Si no abancalo las tierras no podré sembrar las lechugas

ABANDONAO. Persona dejada, poca limpia o escrupulosa. “Ahí lo tienes, un abandanao, desde que se le murió la mujer”.

ABARRUNTAR. Predecir con tiempo cualquier cosas“ Abarrunta la lluvia como nadie”

ABEJARRUCO: Abejorro. Escarabajo. “ Los abejarrucos  negros traen mala suerte

ABERRUNTE. Capricho, manía. “ Le ha dao un aberrunte  y ha dejao a la novia”.

ABENATE. Arrebato. Locura.” Le dio un abenate y salió detrás de nosotros con un garrote”.

ABOCHORNAR: Causar sonrojo o vergüenza. “ Has abochornao al muchacho

ABOMBAO. Desorientado, confundido. “ Si no entiendes lo que digo es que estás abombao”.

 

 

 

 
 

 

ABORREGAO. Cielo cubierto a trechos de nube blancuzcas. “ El cielo está aborregao, seguro que mañana llueve”.

ABRIERO DE BOCA. Bostezo. “ Se nota que tienes hambre o sueño porque ¡vaya abrieros de boca que tienes!.

ABRIGAO. Económicamente desahogado. “ No hay más que ver el coche que tiene para saber que está bien abrigao”.

ABUERO. Agujero. “ Por este abuero se escapó el conejo

ABUJA. Aguja. “ Como no veo bien necesito la abuja con el ojo grande

ABURRÍO. Se dice de alguien tristón y cabizbajo, sin ganas. “ No sé que hacer esta tarde; estoy aburrío”

ACEBUCHAL. Lugar en donde abundan los acebuches. Hay un acebuchal en casi todos los pueblos. “ Por la verea del acebuchal me saltó  ayer una liebre así de grande”

ACEBUCHINA. Aceituna menuda del acebuche, que no se aprovecha. “ Las acebuchinas para los mirlos”.

ACELERAO. Acelerado, nervioso. “ Yo en cuanto escucho voces me pongo acelerao.”

ACERCARSE. Llegarse. Ir. “ Me voy acercar a la plaza a ver si lo veo”.

ACHANCARSE. Ante una discusión o pelea, eludirla. “Viendo las de perder acabó por achancarse y se marchó”.

ACHARES. Dar vergüenza de hacer o decir algo: “ Me da achares”.

ACHICHARRAR. Quemarse algo, un alimento, o la piel al sol. “ Me achicharré al sol”.

ACHICHURRÍO. Aburrido. “ No sé qué le pasa a Antonio; lo veo achichurrío”. De las plantas sin riegos se dirá asimismo que “están achichurrías”.

ACHINAO. Persona, casi siempre femenina, apretada en carnes y de buen ver. “ ¿Has  visto a Carmelilla? Achiná está y hay que ver cómo luce todo lo que se pone.”

ACHUCHAERO. Relaciones que no se esperan entre personas. “ En cuanto les pase el achuchaero se tirarán los trastos a la cabeza, como siempre.”

ACIGUATAR. Asegurar (es voz propia de Montejaque) “ Esa carambola a tres bandas la tienes que aciguatar”.

ACLARÓN. Pausa en una lluvia pertinaz. “ Hay que aprovechar el aclarón para irnos  a la casa”.

ACORCHAO: Hormigueo en alguna de las extremidades. “ Se me ha quedao acorchá la mano”

A COSA HECHA. Intencionadamente. “ Me has metido en el charco a cosa hecha”.

ACRISTIANAR: Bautizar a un niño.”Mañana voy al pueblo para acristianar a un chaval de la familia de la parienta”.

ACUMUAO. Acomunado. Pastor o porquerizo de poca edad empleado con poco sueldo y comida en un cortijo.” De chico    estuve acomuao en el cortijo del Arroyo del Agua”.

ACURRUCAO. Escondido en posición fetal. Junto, cuerpo con cuerpo, con otra persona a la que se profesa afecto. “ Ven y acurrúcate aquí conmigo”

ACUSÓN. Chivato. “Todo se supo por el acusón de Frasquito”.

AELFA. Adelfa. “ Las aelfas no dejan ver el río.

A ESPETAPERROS. Exp. Salir corriendo como perro apaleado.” No esperó ni un segundo, y salió a espetaperros.

AFILAÓ:  Afilador. Todavía recorren la Serranía afiladores subidos en bicicletas en las que acondicionan la muela para afilar cuchillos y tijeras. En Benaoján dicen que traen mala suerte. “ Ha venío un afilao, ya veremos quien se va al cortijo de los callaos (cementerio)”.

AFORAÓ. Persona entendida en aforar las hectáreas y cuartillas de un terreno y establecer lo que han de cobrar los segadores por su trabajo.” El aforao dijo que había catorce fanegas de trigo”

AFOTO. Foto. “ Yo nunca salgo bien en las afotos”

AGALLAS. Condición de quien no se arredra ante nada: “ Tiene agallas el tío”.

AGARRAERAS. Influencia, poder. “ Ha conseguido el puesto en el ayuntamiento porque tiene agarraeras.”

AGAVILLAR. Hacer gavillas, por ejemplo, de trigo en la siega. “ Hay que agavillar antes del mediodía”

AGAZAPARSE. Encogerse detrás  de algo, por lo común tras una piedra para que nadie lo vea. “Agazápate, que allí viene la pareja de la Guardia Civil”

AGONIZANTE. Impaciente, ansioso. “ Si te pararas a pensar cómo te pones no serías tan agonizante por nada”.

AGOSTAERO. Agostadero. Lugar de rastrojos que aprovecha el ganado en los veranos. “Las cabras tendrán su agostaero para julio en la finca del Canchal

AGUA CALAERA. Lluvia tranquila pero constante. Es la que prefieren los labriegos tras una temporada de sequía. “ ¡ Y que es calaera! La mejor que podía caer para el olivar”.

AGUA HARINIYA. Lluvia fina, sin consistencia. “ Con esta hariniya ni para mojar la suela de los zapatos.”

AGUAERA. Aguadera. Soporte de madera o esparto que se coloca sobre una caballería para transportar cántaros de agua, leche o vino. “Estas aguaeras no aguantan una semana más”.

AGUAERO: Venta, figón o taberna a donde se va a beber cualquier cosa, menos agua.” Nos vemos luego en el aguaero”.

AGUAR.  Echar agua al vino. “Con este vino aguao se escagarrusa uno”.

AGUARDAR:  Esperar. “ En la esquina te aguardo”.

AGUARDIENTE. Bebida de alta graduación que se obtiene por destilación. “ De Faraján, el aguardiente”.

AGÜELO. Abuelo. “ El  niño se fue con el agüelo”

AHIJAO. Los neófitos o recién bautizados respecto a sus padrinos. “ Ese muchacho es mi ahijao”.

AHOGAGATOS. Melindroso, hipocondríaco. “Eres un ahogatos que no hay quien aguante”.

 

 

 

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Compotas de las huertas de Ronda, un postre de tenedor
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José Becerra | 27-12-2011 | 18:52| 0

membrillo membrillos

El membrillo, alma de  la compota

 

Mucho antes de que cayera como fruta madura ante el empuje de los Reyes Católicos en 1485 y desde que como taifa se incorporara a los dominios del rey-poeta Al Mutámid, las huertas que se extienden alrededor  de la pequeña meseta en la que se alza la ciudad, gozaron de especial predilección.

  Fue la obra  callada de mudéjares y moriscos que recogieron la rica herencia cultural nazarí  y que dejaron,  no sin dolor, que  se incorporaban a las propiedades  rústicas de las familias cristianas acomodadas acrecentado el valor de sus residencias campestres. También fueron a parar a manos de gentes de humilde cuna que en las labranzas de las ubérrimas tierras cifraron su sostén de vida.

   Higueras, perales – el famoso pero de Ronda que traspasó fronteras regionales instalándose  en el mercado frutero  nacional por su jugosa textura  – y lozanos membrillos  constituyeron hasta hoy mismo referencias obligadas de la fruticultura local. Hasta aquí llegaron hasta ayer mismo los tentáculos de la bien asentada industria membrillera de Puente Genil para abastecer de materia prima a sus numerosas factorías. Se recurrió a ellos, los  orondos y carnosos membrillos serranos que, todavía hoy, cuando las huertas  se agostan  y sufren del más feroz de los absentismos, sobreviven para que podamos relamernos con uno de los postres  más genuinamente caseros que por el lugar se conocen: la campota.

   La campota  desde el inicio del otoño hasta bien avanzada la estación invernal  un postre al que raramente renuncian las amas de  casa  de la comarca rondeña. Requiere frutos sanos y sin picaduras a los que previamente se les habrá limpiado de la pelusa que cubre como tegumento protector. Convenientemente troceados. Se les añade azúcar – medio kilo por cada kilo de membrillo, canela en rama  y clavos de comer a discreción. Abundante y fuego lento  capaz de mantener una ebullición constante  durante 15 o 20 minutos hará el resto. Así de rápido y fácil.

  La compota es uno de los pocos postres que requieren tenedor y cuchara: uno para el fruto en cuestión y la otra para el almíbar en el que se esponja. Concédelo esto cierto refinamiento que no ha dejado de sorprender a quienes con ideas preconcebidas poco favorables a la cocina de la Serranía y sus usos y costumbres llegaron a estos lares procedentes de otras latitudes. Hoy, aunque sigue  siendo un plato netamente hogareño, se puede degustar en mesones y ventas del lugar si es que se ocupó de encargarlo con la suficiente antelación.

 

             

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Chorizos rondeños al vino
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José Becerra | 26-12-2011 | 11:41| 0

Chorizos rondeños al vino

En los pueblos de la comarca de Ronda la fiesta hogareña de la matanza anual del cerdo ha perdurado hasta ayer mismo.  El rito cruento que acaba con la vida del ejemplar más lustroso de la porqueriza, mimado durante años, se ha mantenido incólume en los hogares hasta que muy recientes disposiciones legislativas obligaron a comparecer en los mataderos autorizados para efectuar el sacrificio. ¡ Adiós al ruido de perolas, denuestos de los matarifes ocasionales, gritería de las féminas atareadas entre cacharrerías y limpieza de tripas para los embutidos, gruñidos agonizantes de los puercos  y carreras atropelladas de la gente menuda que madrugó para el evento!

   Pero si la tradición está a punto de truncarse, aunque se afianza al pasado y resiste denodadamente y cabe pensar que esté en riesgo un motivo etnográfico serio del pueblo serrano, lo cierto es que se mantienen las antiguas recetas transmitidas de padres a hijos y es seguro que éstas no se pierdan jamás.

   Como, por ejemplo, la del chorizo que con la denominación “ de Ronda” conquistó merecida fama  en media España y parte de la otra. Con muy pocas variantes, el chorizo rondeño, que todavía hay quien lo elabora recurriendo a procedimientos artesanales, brinda su óptimo sabor si se siguen paso a paso las siguientes instrucciones: Tómese un kilo de carne magra de cerdo recién descuartizado y medio de gordo; se pica todo concienzudamente  y se sazona con sal, pimienta molida, pimentón, un poco de pimiento picante, orégano a discreción y tres dientes de ajo machacados en el mortero. Se deja reposar la pasta obtenida alrededor de 15 horas para que los sabores se mezclen convenientemente. Se llenan a renglón seguido  las tripas dándoles la forma y el grosor preferido, exponiéndose finalmente al sol  hasta el secado.

  Los chorizos ensartados, recibiendo el calorcillo de un  sol templado del medio día y expuestos al airecillo frío y fresco de la sierra, pueden contemplarse todavía en plena calle de  muchos pueblos de la comarca ( o en las azoteas de las fábricas modestas). Es este un espectáculo natural y gratuito que se mantiene en plena vigencia.

   Para prepararlos al vino no hay sino que ponerlos en una cacerola y cubrirlos con vino blanco de baja graduación. Habrá que esperar a que, con el fuego lento comience a hervir; es el momento de prenderle fuego, cuidando que mientras éste dure continúe el hervor. Consumido el vino casi en su totalidad está listo para subir a los manteles.

   Como acompañante recomendable un Moriles, cuya transparencia y frescura presta tono y contraste al paladar, atemperando al mismo tiempo el posible exceso de grasa. Entreverado con aceitunas aliñadas con tomillo, ajos y vinagre, entenderemos que nos sentamos ante uno de los platos más genuinos de la cocina rondeña y serrana.

  

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Belén Viviente solidario en Cortes
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José Becerra | 23-12-2011 | 18:59| 0

 

 

 Escena del Belén Viviente (Foto.Málaga.es)
 

 

 

Cortes dela Frontera, situado en las estribaciones dela Serraníade Ronda, rodeado por las sierras Blanquilla, los Pinos, y Líbar y regado por el Guadiaro, que marca la trayectoria en alguno de sus meandros la divisoria entre las provincias de Málaga y Cádiz, posee muchos méritos  de los que enorgullecerse. Su término municipal es uno de los mayores de la zona (más de17.000 hectáreas) y su entorno montuoso forma parte del  Parque Natural de Los Alcornocales, rico en corcho y con una considerable población de gamos.  

    El corcho proporciona trabajo y sustento a muchas familias y los ciervos dan  pie a una afición cinegética bien enraizada. La tradición venatoria lo convierte en centro de cazadores procedentes de buena parte de las provincias de Andalucía. Griegos y  romanos dejaron sus huellas en la población (antigua  ciudad de Saepona). También la dominación árabe dejó constancia de su paso (torre del Paso) hasta su conquista por Rodrigo Ponce de León en 1485, en nombre de Fernando el Católico. Ayuntamiento de fachada barroca  e iglesia parroquial del Rosario, de sobrias trazas y torre de dos cuerpos, coronada por una esbelta aguja, completan, entre otros ( fiestas patronales en honor de San Roque y San Sebastián, con la atracción del toro ensogado)  los ribetes de un pueblo con tintes de un  pasado histórico y noble-

   Una ocasión para visitarlo es ahora con motivo del Belén Viviente que se representa el domingo día 25 y que se muestra a propios y extraños con el fin de recaudar fondos destinados ala Asociaciónde Ayuda al Cáncer, con sede en Ronda. Se aúnan así ceremonial religioso y componentes artísticos en escenas que vienen acaparando la atención año tras años en fiestas tan señaladas como las presentes y que dan buena muestra de una solidaridad ya acendrada para con los enfermos y sus familiares.

 

 

 

 

 

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Incursión en las cocinas del interior
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José Becerra | 22-12-2011 | 18:52| 0

José Becerra  

Las Navidades son los días de antonomasia de la buena comida y la cuchipanda desbordada. Un día es un día, decimos y nos decimos, y a los alimentos a los que durante todo el año les impusimos el veto más férreo les abrimos las puertas de nuestras despensas con el mayor alborozo. También nos acordamos de aquellos lugares de la provincia en los que tradicionalmente en los días que preceden a estas fechas memorables se afanan en elaborar unos productos que habrán de disputarse el honor de subir a las emperifolladas mesas haciéndose hueco entre otras viandas más exóticas y extrañas pero también ufanamente recibidas.

    También se nos puede antojar ahora hacer aquella visita al interior que por una u otra cosa fuimos aplazando. No podrán encontrar mejor ocasión. De igual forma que existe una alternativa válida para el turismo de sol y playa, o sea la del interior o de la naturaleza, hay otra capaz de sustituir en condiciones de igualdad a la del´pescaito´. Siquiera sea por el atractivo de la alternancia, seguro que el disfrute de sabrosas lonchas de pata  negra, de lomo frito o del jugoso conejo al ajillo  lo agradece el paladar. Cambiando asimismo de escenario, la playa por la sierra, el chiringuito por la venta al borde del camino, aunque solo sea por unas horas, se garantiza la complacencia de los sentidos.   

   De los castellanos del Medievo se heredó la afición por la carne de cerdo, “olivo de cuatro patas” para los ganaderos de hoy, tal es la repercusión de la fabricación de embutidos y sus excelentes resultados culinarios. De ellos nos llegó también la harina, las legumbres y el vino. De árabes y moriscos proceden el aceite de oliva, las verduras, las almendras y la miel. La trilogía mediterránea – olivo, trigo y vid – siempre presente hace  que la famosa dieta, propugnada por sus excelencias cardiovasculares por estudiosos de la nutrición humana sea una constante en estos parajes. Con estos ingredientes básicos, a los que se añadieron otros netamente autóctonos, se elaboran recetas, transmitidas de generación en generación y que hoy dan forma a una rica y variada gastronomía todavía sin la difusión que por sabrosa y saludable se merece.

    Manjares como la olla de tagarninas, o la “pringá”, el salmorejo, la tortilla de mollejas, los pimientos fritos (” pajaritos de huerta”), las migas, los potajes de hinojos, sopa de la olla y gazpacho caliente sopeado con aceite, la caldereta, las gachas con miel o los calostros – primera leche de la cabra o vaca recién parida primorosamente preparada con migas de pan y  canela –  son comunes en buena parte de los municipios rondeños.

    Pero abundan otros con un toque especial que establecen claras diferencias. El gazpacho o sopa de vinagre, por ejemplo. Con los mismos ingredientes de sobras conocidos fue yantar obligado de segadores en las calurosas tardes de las campiñas y hoy el más barato y reconfortante recurso para mitigar los efectos de las calores. En El Burgo se conoce como “de cebolla”, en Algatocín “campero”, en Benalauría “mojado”, en Benoján, y Montejaque”de vinagre, y en Atajate “de pan”. En Yunquera se dan maña  única para el “malcocinao”; en Cartajima para el conejo guisado; y la caldereta de venado es propia de Cortes de la Frontera. A Pujerra se va, entre otras cosas, a comer guiso de chivo y a Faraján y a los pueblos de la cabecera del Guadiaro a dar cuenta de un excelente conejo al ajillo.

   En Arriate, Montejaque y Benaoján hay que probar el lomo frito, el chorizo al vino, la longaniza y los guisos de patas. De Cortes son los mejores quesos de oveja y de los pueblos del Genal, la trucha a la serrana, además de una larga serie de delicadezas culinarias que tienen en la castaña su principal valedor.

   Para los golosos hay que citar los “suspiros” de Jimera de Líbar, las mermeladas y frutas confitadas de Montejaque, los pestiños de Alpandeire, las tortas de aceite y chicharrones de Benaoján, el mostachón de Montejaque, el queso de almendras de Atajate y, de paso por Ronda, las celebérrimas yemas del Tajo y la dulcería  `celestial´ de las monjitas de los cenobios rondeños. Todo un lujo para el sabor y una tentación para los gastrónomos ante la que es una obligación abdicar en estos días.

    Y, según la época, para degustar el mejor  mosto no salga del Genal. En la comarca es seguro que encontrará la ocasión de saborear este vinillo fresco y afrutado que encierra en su aroma puras  esencias  de la Serranía.

     Foto:Despensa de Dulcinea

Lomo frito en aceite

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Azul, que te quiero azul
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José Becerra | 20-12-2011 | 19:31| 0

 

 

 Júzcar de azul(Diario SUR)
 
 

 JOSÉ BECERRA

Parangonando los versos de Lorca que exaltaban el color verde, los habitantes de Júzcar sin echar mano a la lírica ni a la composición poética, esgrimen un deseo igualmente encumbrado: ha decidido por mayoría absoluta que las casas del pueblo sigan luciendo el azul fúlgido exigido por la productora de  `Los pitufos 3 D´ para los planos exteriores imprescindibles en la película. Contados juzcareños se han echado atrás, reivindicando el blanco impoluto que de siempre lució en las fachadas del pueblo, como por otra parte, ha venido ocurriendo en la mayor parte del caserío de los pueblos andaluces.

    Pero la “pela es la pela” que dicen los catalanes intransigentes y aquí se ha comprobado que el azul llovido del cielo está proporcionando trabajo y dividendos al pueblo. Es más, hay quien afirma que el pequeño pueblo perdido en las estribaciones de la Serranía de Ronda se ha dado a conocer al mundo entero, un privilegio del que no pueden presumir las pequeñas poblaciones de su entorno. El alcalde, David Fernández,  orgulloso, esgrima las excelencias del turismo sostenible del que ahora se benefician todos y la vecindad se muestra encantada del maná que  llovido del cielo  se está derramando sobre ellos merced a las múltiples visitas que se están generando desde allende los límites del municipio.

   ¿ Y dónde se sitúa el Júzcar, ahora tocado por el talismán de la diosa Fortuna? En el alto Genial, no muy lejos de la sierra del Oreganal, de la que sobresale, enhiesto y altanero por sus 1.400 metros de altura, el pico Jarastepar, eterno vigía de un paisaje muy variado, que llega hasta los castañares de Sierra Bermeja. Pinos y encinares lo flanquean, amén de olivos sempiternos, entre los que se esponja a 140 kilómetros de Málaga y tan solo a 22 de Ronda. La acusada pendiente del terreno en la que está emplazado obliga a las casas a estar separadas por considerables desniveles, lo que obliga a que   algunas calles  recurrieran a los peldaños.

   Sobre los tejados de irregular trazado, coronados por caballetes pintados con cal (¿ habrá llegado hasta esto ellos el azul que campea en las fachadas?) destacan las grandes chimeneas con  humeros que imprimen personalidad rasgos propios a la arquitectura de la zona y que aquí resultan extremadamente vistoso.

   ¿Ha renunciado Júzcar a su pasado histórico, posiblemente anterior a la época árabe, y que desde la conquista cristiana y la unificación de los diversos asentamientos dispersos se aglutinaron en el lugar actual? Desde entonces el empleo de la cal fue generalizado pero ahora ha sido desplazada. Y es que se ha decidido que el pueblo siga los derroteros de los nuevos tiempos si eso le da de comer. Azul, que te quiero azul, hasta que la fiebre dure.

   
 

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El cristal de don Manuel
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José Becerra | 19-12-2011 | 09:32| 0

 

Soy uno de los muchos que cada día empiezan la lectura  de SURpor la última página. Antes se sumergirme en la barahúnda de noticias y el resto del contenido servido con asepsia periodística tengo el hábito de salir al encuentro de Manuel Alcántara y su columna diaria. El color con el que el ilustre escritor  encara los acontecimientos de cada momento me prepara para adentrarme en el resto de páginas noticiosas con el ánimo de saber que existen otras maneras de enjuiciar la actualidad que el día nos depara.

   Sin acritud – me imagino a don Manuel tecleando su vieja Olivetti, de cara a los búhos de su colección, con el sempiterno cigarrillo en los labios y el esbozo de la sonrisa que casi siempre dibujan sus facciones -, con ironía, con ocurrentes frases y palabras, que pudieran parece sencillas, pero que enjaretarlas  es un don sólo dado a un maestro del buen decir periodístico y hacer literario. Confieso que me cautiva su forma de precisar sobre situaciones y actuaciones de políticos, la pirueta de sus juicios, la salida inesperada de sus reflexiones, en suma, el acierto de sus dardos que nunca son envenenados pero que surten el mismo efecto que si lo fueran.

   “Bastante amarga es la vida para que encima se trate con acritud”, me dijo una vez que tuve el honor de compartir con él unos pocos minutos, camino de sui casa, frente al mar y junto al túnel del Rincón. Es el cristal limpio, mordaz  a veces,  que emplea en su diario quehacer, para ver lo que ocurre a su alrededor,  lo que le caracteriza y moldea su estilo único.

   Gracias, don Manuel, por alegrarnos un poquito  de cada mañana. Larga vida para el contento de sus lectores.

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Dulcería del interior
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José Becerra | 16-12-2011 | 18:53| 0

 

 
 Borrachuelos de Benadalid, una exquisita delicateseen serrana (Foto:Málagaweb)
 
 
No todo es piedra, con ser sempiterna y abundante. Ni región casi selvática – no hay más que ver, qué digo ver, contemplar los parajes de los Alcornocales y la Sauceda, en Cortes dela Frontera – o depositaria de un espécimen arbóreo que abjuró de otras latitudes y aquí encontró acomodo: el pinsapo, escalador de laderas y vigilante de montes grandiosos.
   Tampoco son todos senderos entre breñas y escarpaduras, o  veredas sinuosas por las que adentrarse en un mundo desconocido, variable a tenor de la estación; siempre sorprendente por lo que  nos puede asaltar al paso: una cabra montés, un meloncillo – la simpática mangosta nocturna que los serranos asustadizos confundieron sin fundamento con una terrible vívora, seguramente para amedrentar a niños y curiosos que pudieran asomarse a heredades y viñedos-, una jineta o un corzo desmochado; a lo mejor, una perdiz  patiquebrada huyendo de un águila perdiguera.

      No hay que esperar que todo sea población perennifolia de castañares, encinas o “cenicientos” olivares, que cantara Machado.

      Ni pueblos blancos dormidos al sol. También son muchas las leyendas, sucedidos de contrabandistas, bandoleros y toreros célebres.  Pero no es todo, ya digo.La Serraníade Ronda, además de suscitar la admiración por todo eso y más, al mismo tiempo que  sustenta la imaginación y eleva el alma es capaz de alimentar el cuerpo con platos que alegran los ojos y levantan el ánimo.

      Los dulces, la dulcería popular rondeña, que nació con resabios moriscos y que creció en fogones emperifollados para los días de fiestas medio paganas medio religiosas; luego sus recetas se propagarían de madres a hijas o se recogerían en los conventos de monjas en donde se guardarían como oro en paño para ser manejadas por primorosas manos. De esta forma se dio contextura deliciosa a los buñuelos y meloja (miel, calabaza o tajadas de melón) en Algatocín; en Alpandeire a los borrachuelos y el rosquillón del Niño del Huerto; en Ardales, la torta de almendras y aceite; en Arriate, a los rosquillos de vino. Destaca Atajate por sus quesos de almendra y Benadalid por el arroz con leche y los borrachuelos, mientras que en Benaluría hay que gustar la exquisita torta de masa. Otra torta es significativa en Benaoján: la  de chicharrones, como corresponde a un pueblo de gran tradición chacinera.

     En otros pueblos del ancho y pródigo Guadiaro hay que solazarse, como en Cortes dela Fronteracon el milhojas o el postre flameado; en Montejaque, con las finas confituras y mermeladas de frutas propias y exóticas fabricadas por delicadas y expertas manos femeninas; y en Jimera de Libar con la levedad y el sabor del suspiro de clara montada. Tostones de Pujerra, yemas del Tajo de Ronda; los roscos blancos de Gaucín…

    Un mundo de sensaciones olorosas y gustativas en el que vale la pena adentrarse si de verdad se quiere profundizar en el sustrato cultural y costumbrista de nuestros pueblos más al sur del sur. Sobre todo en estos días navideños.

    Pero, ¿cuáles son los aditamentos que “se le echan” a la harina, auténtica matrona de los fogones dulceros rondeño, que como tal se queda querer si bien ha de obedecer al requisito inexorable expresado en el “la que admita” en la composición de los manjares mencionados? Básicos son la almendra, la castaña, la miel y el huevo, y cómo no al aceite de oliva. Y junto a ellos, el azúcar usado a discreción, y las especias como la canela o las plantas que aromatizan platos y pasteles.

 

 

 En Benaoján pregunte por la torta de chicharrones. (Foto: Blogs SUR)

    Ahí están la humilde matalahúga, o el clavo, o el ajonjolí, sin el cual no tendrían la apariencia que los caracteriza los mantecados caseros. Y qué decir del limón, a cuya piel frita o rayada se recurre constantemente; lo mismo que a la de la naranja, en pos de ese toque mágico que pone el justo equilibrio entre lo amargo y lo delicado que acaba por cautivar el paladar.

     Para final dejo un postre que, autóctono por completo del Guadiaro, resultó siempre por su fino sabor lo que se llamó en boca de los goumerts “bocatto di cardinalle”. Me refiero a los calostros, elaborado por las hacendosas amas serranas a partir de la primera leche de vaca o cabra después de haber parido, a la que se le añade, después de la cocción, canela y pan rayado. Un plato, que saboreado en frío lo catapulta a regiones insólitas de lo más exquisitamente natural.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.