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Las matanzas caseras en la Serranía de Ronda
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José Becerra | 09-12-2011 | 19:27| 0

               

 

 
 Chacina casera tradicional de la comarca de Ronda (Foto Carmen Ocaña (SUR)


Tiempo de Navidad y por consiguiente tiempo de fríos y nevadas, el más apropiado para que en la Serranía de Ronda, quizás su último reducto, en casas de campos y antiguas cortijadas que difícilmente mantienen sus muros piedra sobre piedra, se recurra a la matanza casera del cerdo. Para los días festivos que señala el calendario, y para buena parte del resto del año. Una costumbre ancestral, que va perdiendo consistencia por mor de los nuevos tiempos, en los que se prefiere comprar los productos ya elaborados, “pero que no tienen ni por asomo el sabor de los que hacemos en nuestras casas”, asegura Martín Benítez, que del rito de la matanza sabe un rato.

Todavía se empeña la noche en quedarse y se muestra remisa a las claridades del día. Rebotan éstas en las colinas de las sierras reclamando su derecho a alborear. Martín Benítez, agricultor, arriero y matarife si la ocasión se tercia, al rayar el alba, arrecia el paso. Divisa ya envuelta en la bruma de la amanecida que desprende el río Guadiaro en su despertar, la cortijada a la que dirige sus pasos, cuyas aristas de antigua casa labriega ya se columbran en lontananza. Hasta ella dirige sus pasos, la bolsa con los avíos de su trabajo, bamboleándole en las espaldas: dos facas de anguloso y afilado acero y navaja cachicuerna capaz de cortar un pelo en el aire.

Camina de prisa Martín, acostumbrado a trochas y veredas como la que ahora le conduce, pocos pasos más allá a las corralizas del cortijo. Los perros anuncian su llegada con desaforados ladridos. Duran poco, que la figura enjuta, la boina negra con la que se cubre, y los andares del hombre les son familiares.
-“Dios guarde”, saluda. Y los cuatro o cinco hombres, a la puerta del corralón, a pocos metros de la casa – una sonrisa, una mueca amigable – le devuelven el saludo: -“Ven con Dios”.

No hay más conversación, que son los serranos parcos en palabras, cuanto más que ya estaba dicho todo. Uno de ellos abre la portezuela del corral y desde su interior el estruendo del ganado asustado sacude el silencio del día en ciernes. “¿Cuál va a ser?”, pregunta Martín. Le señalan un cochino que a duras penas trata de rehuir de los recién llegados. “En la romana ha dado más de 15 arrobas”, le dicen.

En la Serranía, antes de la matanza anual todavía acostumbran a pesar echando mano a la romana, un artilugio con pesas que inventaron los romanos, de ahí el nombre y que perdura aquí hasta nuestros días. Martín hace las cuentas mentalmente: “Una arroba once kilos y medio, el cochino pesará sus buenos ciento setenta y cinco kilos. Y engordado con bellota de la montanera. Buen tocino para la olla, y mejores jamones para el invierno”.

Cuando Martín hunde el cuchillo en la yugular del puerco, además de los cuatro hombres que lo sujetan, las mujeres y los niños de la cortijada irrumpen en la escena repleta de sangre y gruñidos. Las mujeres recogen en grandes cuencos la sangre – Martín buscó con su cuchillo el punto exacto del corazón del animal – para las morcillas, mientras los niños, ajenos a los últimos estertores de muerte del animal, chillan y ríen alborozados.

Si todas las muertes causan un silencio respetuoso, no es el caso de la del cerdo, que no va a tardar a ser descuartizado. Madrugaron para no perderse la fiesta y miran sin disimulo con admiración y respeto al matarife. Muerto el animal, lo
colocan en una mesita baja. Empieza la fiesta de la matanza, el ceremonial pantagruélico del “comamos y bebamos, que luego moriremos” que cantaban en el medioevo.

Se desuella el cuerpo inerte, restregándolo con cepillos tupido de púas y agua hirviendo. Es el primer paso. Luego, cuatro hombres, a las órdenes de Martín – severo, circunspecto – van a desmembrar al animal. Un sol tibio se derrama sobre la escena, que sigue animada por los gritos de la chiquillería y las consejas de las mujeres. Maestro y sabedor de su anatomía, a los precisos tajos de Martín y los que le acompañan, el cebón va mostrando sus tesoros escondidos: jamones, paletas, asaduras, tocillo y pella…Unos trinchan, otros amasan; y las mujeres embuten y enristran los chorizos y las morcillas.

En poco más de cuatro horas – el sol dueño absoluto del cielo limpio invernal – la especie humana ha revivido la lucha contra la escasez, garantizando la propia supervivencia. Colgados los jamones y embutidos en oscuras vigas, sólo queda esperar el paso del tiempo para que el airecillo seco de la Serranía, apriete las carnes y acelere su curación.

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Málaga más solidaria en Navidad
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José Becerra | 08-12-2011 | 19:05| 0

 

   El drama de la pobreza en Málaga, un rayo que no cesa ( Foto de Libertadsinira) 

  Resulta alentador que con el reclamo de la Navidad se avive el sentimiento de solidaridad para con los que menos tienen.  Vivimos días procelosos, acuciados por una crisis económica  que no da atisbos de desaparecer y cada vez son más las familias que sucumben a sus zarpazos y vienen  a engrosar la cifra fatídica de la pobreza en la capital y su provincia.

Se podría afirmar sin temo a equivocarnos que no hay nadie que no conozca en su entorno la penosa situación de alguna familia  desarraigada que arrastra la penosa situación de alguno de sus miembros,  cuando no todos, subsumido en el paro. Pero hay, por fortuna,  quien considera  que ayudar con sus aportaciones económicas o en especie a quienes sucumbieron muy a su pesar a un estado mísero, forma parte de su manera de entender la vida haciendo suyo el sufrimiento de su semejante.

Y las ayudas se muestran más cuantiosas que nunca en estos días. No el “hombre un lobo para el hombre” que dedujo Hobbes, al ver el comportamiento de sus congéneres,  sino “el hombre sagrado para el hombre” como  nos iluminó Séneca antes del advenimiento de la Cristiandad.

Las aportaciones a los necesitados  se han multiplicados a rebufo de las fiestas navideñas. Y en esta circunstancia juegan un papel primordial las ONG que canalizan la generosidad multiplicada de todos hacia  quienes la esperan como un maná divino.

Se desviven Manos Unidas, Bancosol, Cáritas, entre otras organizaciones altruistas, que sirven de correa de transmisión para que la fidelidad de miles de personas a la causa común de asistencia al necesitado se verifique sin demora  y puntualmente. Merecen nuestra adhesión y agradecimiento más profundo.

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Otoño triste en la Serranía de Ronda
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José Becerra | 07-12-2011 | 12:09| 0

 

 

 La Serranía de Ronda sumida en el otoño-invierno (Andalucía rústica)
 
 El mar, su proximidad inquietante o lejana, dulcifica en la larga costa sus tonos. Se retrasa, parece que llega, pero se vuelve y se rezaga. El otoño no es el mismo cuando asoma cerca del mar que cuando lo hace en la lejana montaña. El piélago, profundo y calentado, apacigua su brusca entrada y parece decirle con voz atiplada: Espera un poco, camarada. Es menos visible, aunque las hojas de los árboles también se caigan. Quizá su presencia más evidente sea el regreso de las gaviotas a la playa. Recuperan la arena, largamente usurpada.    Llega sin avisar el otoño a la montaña. Un día hace calor, fuego en las alturas y en las laderas hurañas, y al otro, el frío extiende su albedrío con saña. Sin transición, casi sin pausa.

De la noche a la mañana. No se veía ayer, y hoy es cosa clara. Al amanecer tenues gotas de rocío entorpecen del segador el corte de la guadaña. ¿Cómo tan pronto ha cambiado el color de la hojarasca? De verde brillante, en un soplo los tonos del caqui ( en el Japón de donde es oriundo y luego enla Serranía) planta santa, se pasó a la pátina amoratada. Se desnuda la higuera con parsimonia pero sin pausa. Le descolgaron los últimos higos que azúcar rezumaban. El almendro, los chopos de las riberas, las encinas ancianas, (no así los olivos cenicientos y machadianos que ganaron en galanura) y los abedules perdieron su prestancia.

    Las colosales sierras que al cielo arañan impiden que la luz se entretenga antes de despedirse hasta mañana. Es lo que enlos pueblos de la costa pasa. En los de la montaña anochece antes porque se esconden y las alturas incitan para que las sombras antes de tiempo los invadan.

     Sopla el aire frío y a su paso todo lo arrastra. Los que vienen de la costa les coge de sorpresa esta asta actitud rebelde y temprana. “Todavía hay gente en la playa”, dicen con destemplanza. “No es lo mismo en la sierra”, le contestan los de Ronda, Montejaque, Alpandeire y Parauta. Aquí es más triste y de más temprana pisada. No, no es lo mismo el otoño en la costa que en la montaña.

 

 

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Lucha contra el SIDA
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José Becerra | 05-12-2011 | 18:55| 0

El Jinete del Apocalipsis de la modernidad  que se ha llevado por delante a más de 25 millones de personas en el mundo desde que empezó a diezmar la población 30 años atrás ha comenzado a ser vencido. El malhadado virus VIH destructor y temido parece que está encontrando la horma del zapato. Naturalmente que, para nuestra desgracia, aún no ha sido derrotado del todo, como lo demuestra el hecho de que cada día en  el mundo se infectan alrededor de 8.000 personas cada día.

En la provincia de  Málaga el número de afectados por este mal considerado como la peste del siglo XX, como lo han recordado las asociaciones altruistas en el día dedicado a su conmemoración (1º de diciembre) alcanzó los 3.000 en las tres últimas décadas (37 casos en el último año).

Un tabú, una maldición que castiga sin distinción de razas ni colores ala Humanidad.Perose ha logrado hacerlo pasar de enfermedad mortal de necesidad  a crónica. Un adelanto que hay que agradecer a los avances científicos (los antirretrovirales, un arma contundente para las defensas) que están logrando frenar su avance y rigor. Las muertes han empezado a declinar.

Pero las cifras de los infectados siguen siendo, para nuestra desgracia, inquietantes, sobre todo en algunas partes del continente africano, donde la enfermedad se da la mano con el hambre y la miseria enquistadas. Cifras terroríficas de defunciones que  se podían evitar  si la industria farmacéutica atendiera un poco menos a cuadrar sus beneficios y atendieran la demanda de genéricos para poner al alcance de millones de afectados fármacos más baratos para atajar el mal que destruye física y socialmente.

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El escollo de las Comunidades Autónomas
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José Becerra | 04-12-2011 | 19:26| 0

Corren malos tiempos para las Comunidades Autonómicas,  en su día un acierto para contrarrestar el poder omnímodo emanado del  centralismo político. Pero han cambiado muchos las cosas: hoy más que una solución han llegado a significar una rémora para el Estado.

Tenía que ocurrir: la sangría de caudales que ocasionaron virreyes territoriales sin sentido alguno de la contención y la prudencia, a la larga, produjeron efectos catastróficos. Cadenas de televisión y radio sin mesura – la voz del amo de cada territorio autónomo, provincial y local -, consejeros, empresas subsidiarias, coches oficiales, y ominosos  gastos superfluos que no vale la pena enumerar porque yacen en la mente de todos, han abocado a los organismos en cuestión a una situación de ruina que todo indica que puede ser irreversible, hasta el punto que se piensa muy en serio la devolución de algunas competencias a la alta institución social de donde procedieron.

   Fracasó el Consejo  de Política Fiscal y Financiera de forma estentórea. Y la solución que se ha acabado por ofrecer- elaborada “ad hoc”para cada Comunidad – no puede ser más contradictoria y casi se podría decir que extravagante. El Instituto de Crédito Oficial (ICO, para los allegados) dependiente del Estado y que se financia con la deuda pública que éste emite, concede préstamos a los entes autonómicos para que estos   a vez satisfagan las deudas contraídas con el propio Estado. No deja ser esta cuestión un flagrante contrasentido.

Un enrevesado asunto que dista mucho de ser entendido, como lo son, por otra parte, muchas de las decisiones que este Gobierno en funciones viene adoptando en los últimos meses, en una gestión que por fuerza ha de parecernos desnortada.

 

 

 

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Benaoján, escaparate del buen yantar
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José Becerra | 02-12-2011 | 19:07| 1

 Benaoján, cielo y sierras

Pasó la crisis del agua en Benaoján y de los grifos volvió a brotar el agua saludable que siempre fue una bendición en el pueblo.  Una localidad serrana, a un tiro de piedra de Ronda que ahora, durante los días 3 y 4 de diciembre se convierte en un vistoso y apetecible escaparate de los productos chacineros que tradicionalmente se vienen elaborando en sus fábricas desde el pasado siglo.

 

 Operarias en plena labor

Vengan y disfruten del jamón de bellota “pata negra”, del lomo de cerdo en manteca, del chorizo rondeño,  la morcilla y el morcón elaborado con carnes selectas, productos que en estas fiestas navideñas podrán subir con todos los honores a los  manteles de las comidas festivas propias de los días que van a transcurrir.

 Pero no solo del cerdo vive el hombre y aunque siendo los productos de este animal hozador que hasta el rabo se aprovecha los productos que con mayor despliegue se exhibirán (incluido el proceso de elaboración de algunos, como es el caso del chorizo, a la vista de los visitantes) también podrán  encontrar en la muestra las tortas de chicharrones genuinamente benaojanas, los molletes y el pan casero de alguno de los pueblos limítrofes.

Se celebra en la localidad de la Cueva del Gato, recién nombrada Monumento Natural por la grandiosidad de sus salas, lo laberíntico de sus galerías y el portento geológico que la envuelve, la Feria de la Chacina Tradicional, y es un buen motivo para visitar este bello pueblo serrano, ubicado en el corazón de la Serranía de Ronda, rodeado de un agreste paisaje que encandila como pocos  las imaginaciones.

 

 

 

 

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Al calorcillo del mosto serrano
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José Becerra | 01-12-2011 | 11:19| 0

 Al calorcillo del mosto serrano

Faraján

Caserío de Faraján a pocos kilómetros de Ronda, donde se celebra cada otoño la fiesta del mosto

 

 

Se celebra en estos días en los pueblos de Atajate, Faraján y Pujerra la fiesta del mosto. Se trata de una celebración que rememora la tradición y las artes de las  que se servían sus habitantes desde siglos atrás para dar cuerpo y sabor a un vinillo dulzón con reflejos tornasolados elaborados con medios artesanales transmitidos de padres a hijos. Unos procedimientos que se hicieron extensivos a la mayor parte de las localidades de dela Serraníade Ronda.

 

Hubo un tiempo, treinta o cuarenta años atrás, que en dehesillas próximas a los ríos que dan nombre a los valles a los que colmatan sus ricas tierras, las pequeñas explotaciones familiares de vid sustentaron un animado mercado vinícola que surtió de mosto a todala Serraníarondeña. Hicieron posible un trasiego, primero de vendimiadores expertos y, luego, de arrieros por sus caminos llevando a lomos de bestias de carga los melosos y cálidos caldos cuya uva se maceraron en sus lagares y adquirieron paladar y frescura en  las viejas  barricas de las  bodegas.

   Fueron famosas las bodegas de Las Caballerías, en las proximidades de la meseta sobre la que se asienta la ciudad de Ronda, y también, la de Los Bizcos, a dos pasos de la cueva del Gato de Benaoján. Hoy, derrumbados sus muros, comidos el maderamen por el musgo, consumidos sus recovecos por las alimañas, muestran las huellas de un quehacer y una  producción que, a juzgar por las reliquias que perduran, fue, sin duda, floreciente.

   Sin embargo, la vendimia no se erradicó de estos lares. A los plantones que fenecieron por el ataque feroz de la filoxera a finales del XIX surgieron otros al filo de los años 80 y 90 del pasado siglo. Plantados estos por los familiares de los vendimiadores de antaño, la vid volvió a florecer en pequeñas parcelas de Montejaque, Benaoján, Cartajima, Faraján, Atajate… y se reverdecieron los prados por años arruinados por el abandono y las sequías.

    Ahora de la mano de minúsculas explotaciones familiares con auténtico carácter artesano, obedeciendo a esa singular manifestación que no es privativa de estas tierras sino de todas aquellas en las que la necesidad y la penuria llevó a sus moradores de entender, a veces con el carácter de la especialización más exigente, de todas las faenas de laboreo campesino.

   La vendimia tradicional llevada a cabo por familias con un reducido predio que dedican al cultivo de la vid y que a lo mejor heredaron de sus mayores (como es el caso que nos ocupa y que hemos tomado como ejemplo), reúne en la casa a hijos casados y solteros y nietos en edad de trabajar; todos dispuestos a “arrimar el hombro”.

La reunión mañanera es en la casa de labor en donde se observa la mezcolanza de lo moderno con lo antiguo sin detrimento de uno u otro. Se dan la mano la nevera y la alacena para guardar en las mejores condiciones los víveres y el cántaro de barro “que hace el agua más fresca y que se llena periódicamente en la fuente más cercana; el televisor o el transistor no muy lejos de los aperos de labranza; las ristras de chorizo de la matanza anual colgadas junto a manojos de hierbas medicinales y las que sirven para las preparaciones culinarias  – la manzanilla, el poleo, el tomillo, el laurel…- al lado de la lámpara fluorescente, la cual no es óbice para que cuelgue de uno de los muros de la pared el candil con aceite y torcía para alumbrarse si fuese necesario como lo hicieron  los ancestros en las interminables noches de los inviernos campesinos.

 

 

 La uva de la que se exprimirá el cálido mosto
 

 

   La viña, a la que se dirigen los miembros de la familia y algunos amigos que se sumaron a la faena convirtiendo la jornada en una fiesta, se encuentra a un par de kilómetros de la casa. Es una hondonada del terreno arcillosa dela Dehesilla benaojana en la que la vid encuentra el terreno propicio para su desarrollo. Resguardada de los intensos fríos invernales pero expuesta plenamente  al sol del estío.

Como ocurre en las matanzas caseras, la mujer, no importa su edad, tiene un papel insustituible en las faenas de recolección de la uva. Hoy visten pantalones vaqueros, pero años ha la indumentaria era distinta: “ Mi abuela venía a vendimiar y se ponía unos pantalones de mi abuelo debajo de la falda, así podía agacharse sin temor de que se le vieran los muslos”. Es ésta una precaución pundonorosa que aún observan las féminas de la serranía en la recogida de la aceituna o cuando encalan las casas y han de agacharse o subirse en unas escaleras.

 

   Para vendimiar es suficiente armarse con una navaja para cortar el racimo y una canasta al pie para recogerlo. Hombres, mujeres y niños avanzan por las “calles” que forman las cepas exhibiendo sus turgentes frutos. “Hay que hacer el trabajo a hecho, sin dejarse un racimo atrás”. El más viejo de la cuadrilla conduce un burro provisto de angarillas y los más jóvenes le cargan las canastas repletas de racimos, mientras se van dejando las vacías en el mismo lugar.

La escena no puede tener un carácter más festivo. Se cantan coplillas, se cuentan chistes y entre canasta y canasta se da buena cuenta del  vino enresta(d)o, o sea, el que quedó de la pasada vendimia, si es que duró para este momento; “ si no, se echa mano del vino blanco del Condado, que aquí tiene buena aceptación”. Un cuadro ufano y costumbrista, abigarradamente colorista, que haría las delicias de Goya o Sorolla o sus seguidores, que a buen seguro no perderían la oportunidad de inmoralizar con pinceles tan pintorescas escenas campestres, comunes por la euforia contagiosa que destilan a toda faena de recolección.

El lagar, sala principal de la bodega, casi siempre fue un cobertizo construido ex profeso junto al resto de las dependencias. Se trata de una obra de dimensiones variable con reborde de mampostería, siempre de forma cuadrada y de suelo de cemento. Una leve inclinación de éste hacia un caño situado en  uno de los laterales facilita el paso del caldo; en el centro se alza una pequeña prensa accionada por una palanca  en la parte posterior. La prensa es imprescindible para las faenas de molturación de la uva, si bien  ésta se pisaba antes de someterla a la presión.

    Ahora, contrariamente, se utiliza una sencilla máquina provista de brazos y manejada por volantes para deshacer la uva, una vez que ésta es depositada en la tolva a golpe de horca*. “ Aquí es preciso decir que hay que echar una embozada de yeso de albañilería para conseguir  que el vino no salga turbio”. Acto seguido se pisa la uva “como se ha venido haciendo toda la vida”. Si la recogida del fruto era risueña y emotiva no digamos el “pisado” en el que intervienen hombres y mujeres, aquellos con los pantalones arremangados hasta las rodillas y las féminas con las faldas recogidas hasta la misma altura. Un cuadro entre festivo y jaranero “ que nadie de la casa, incluido los niños, quieren perderse”.

    El transporte del mosto por las veredas dela Serraníase perdió al mismo tiempo que dejó de existir la arriería. Fue, sin embargo, un oficio que por extinguido, como la de los vendimiadores y vinateros de antaño,  no se borró del todo de la mente de los más viejos de los lugares por donde transitaron. L

Las reatas de acémilas por los caminos del Guadiaro o el Genal, haciendo paradas obligadas en posadas y aguaduchos en donde el oloroso caldo de la tierra siempre era bien recibido, constituyeron unas imágenes bien festivas. A la vez,  desvelaban un incipiente sistema de intercambio industrial en una economía tan precaria como la dela Serraníade los años cuarenta y cincuenta. Se veía en ellas, el trabajo y esfuerzo de unas faenas como la vendimia y un oficio como el de bodeguero, trasuntos de unos modos de vida tan antiguo como lo son todos lo que emplean sus brazos para lograr la propia subsistencia y la de su familia más allegada. Hoy, lejos de la comercialización, es el calorcillo del mosto lo que hace posible el milagro de la reunión familiar, lo que nos poco, siquiera sea mientras  dura en la bota y se pueda escanciar en una copa.

 

 

 

 

 

 

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Excelencias del cerdo
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José Becerra | 29-11-2011 | 19:50| 0

 

    

 

  •  El `patra negra´ universalmenete reconocido

 

Los ácidos grasos insaturados – omega-3 para los amigos – altamente beneficiosos para salud humana y que hasta ahora se sabía que se encontraban algunos peces – el atún y la sabrosa sardina, por poner un ejemplo entre un casi cetáceo y una minúscula criatura, inquilinos ambos de las profundidades más o menos ignotas del mar – y también en proporción variable en los distintos tipos de aceites comestibles, sobre todo nuestro aceite andaluz de oliva virgen extra, también puede ser hallados en cerdos.

 

     Sin adentrarnos en disquisiciones científicas – sabio tiendela Iglesia– la noticia de que los cerdos pueden ser fuente de esa grasa omega-3, tan necesaria para el organismo, según publica una revista del docto saber, es una noticia que aumenta las excelencias de la carne porcina.

  El cerdo bellotero, fuente de Omega-3

Una carne que, por otra parte ya es conocida en buena parte del mundo – ahí está el “pata negra” universalmente reconocido – ser un tributo particular a la humanidad de ese olivo de cuatro patas que es el cerdo, vulgo cochino, puerco, gorrino, marrano, animal de bellota, porcallón, tunco, gurriato, rostrizo, tostón…, y un puñado más de definiciones de las que injustamente se apropiaron los humanos para insultar a sus semejantes.

    El afamado, y no sin causa, médico y literato don Gregorio Marañón, solía decir que no había mejor remedio para curar las anemias y otras dolencias y afecciones cursadas con situación blandengue del paciente que colgarle de la cabeza de la cama un jamón curado y que de él se sirviera a su buen y leal saber y entender. Mano de santo.

    Se crió uno en un pueblo, Benaoján, en donde por fuerza tuvo que familiarizarse con la estampa del cerdo en piaras transitando por las calles en busca del matadero de turno. Los niños, por citar un ejemplo de la utilización total que del cerdo se hacía en los años ya casi tenebrosos de los 40 o 50, jugábamos a modo de balón, con la vejiga urinaria del porcino convenientemente inflada.

 

No se desperdiciaba nada, ni tan siquiera las cerdas que eran desecadas al sol y enviadas a diferentes industrias nacionales no se sabe bien con qué fines industriales. Del cerdo hasta lo andares. Así reza un dicho, que no estoy seguro de su origen, pero que muy bien pudo ser en este pueblo que lleva siglos viviendo del cerdo y sus transformaciones y elaboraciones cárnicas.

    Ahora, ya ven, se añada un nuevo motivo para su consumo. Imagínense, chorizo rondeño, y lomo frito, y morcilla, y no digamos el jamón, que además de las virtudes de siempre en cuanto a la recuperación de estados anímicos encierra componentes que pueden combatir el colesterol y bajar la hipertensión, los grandes males de nuestro tiempo.

    No cabe duda de que, como dijo el castizo, las ciencias avanzan que es una barbaridad. Pero para encontrar una ventaja más de las  muchas que ya encerraba este animal tozudo y hozador no se habrán tenido que hacer muchas lucubraciones sesudas.

 

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Nueva Mayoría Socialista
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José Becerra | 28-11-2011 | 16:45| 0

 

Los socialistas malagueños de prosapia  se están moviendo para hacer frente a las elecciones andaluzas de marzo que por fuerza contará con el hándicap de la derrota clamorosa del partido sufrida por  el partido en el 20-N.

Los nervios tras la debacle sonada están  a flor de pie, seguramente porque extrapolando los resultados de los comicios recién celebrados a Andalucía parece más que probable que el batacazo vuelva a producirse al sur de Despeñaperros.

En definitiva, la marabunta interna que sopla con furor en el caso de Málaga y su provincia con fuerza de renovación a ultranza  ya piensa que Griñán puede ser un obstáculo más que un  valor para la remontada del partido por estos pagos.

   “Nueva Mayoría Socialista”, grupo político que ha visto la luz en Málaga y en el que milita Diego Martín Reyes, otrora presidente de la gestora del Ayuntamiento de Marbella, entre otros socialistas de pro, estudia la organización de un acto para pedir sin ambages al presidente dela Juntaque imprima nuevos derroteros al partido o que abandone su cargo antes de la celebración de las elecciones autonómicas.

No pueden parecernos más razonables estas intenciones, en línea con las premisas de su fundación, entre otras, la que se refiere al modelo de dirección basada “ en un liderazgo que responda a las exigencias actuales, que, además, de ascendente moral, incorpore solvencia, capacitación y conocimiento”.

 

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Puerta Única para la esperanza de los Sin Techo
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José Becerra | 27-11-2011 | 18:59| 0

 

 
 

Se rememora el día 27 de noviembre, a las puertas del mes de Navidad, cuando la llamada a la caridad y al amor fraternal entre los humanos se hace  más evidente (sin distinción de razas ni colores), el Día de los Sin Techo. Una jornada para recordar que hay una humanidad afligida que es la  de los que nada tienen y arrastran su desdicha y soledad como una maldición cuya imposición no llegan a entender.

Cuanto más estrellado esté el cielo y más plena luce la Luna  en las noches de invierno más penetrante será el relente, y en la madrugada el frío se convertirá en puñales que buscaran ávido los cuerpos de los sin techos, indefensos  a sus hostigamientos, porque poco pueden  proteger unos cartones recogidos junto al contenedor de basura más cercano.

   Lo saben las más de 250 personas que solo en Málaga  cada noche no poseen otro hogar en donde resguardarse que el pequeño habitáculo de una entidad financiera,  la cornisa alargada de un edificio en ruinas o el follaje  de una conífera urbana. El verano resulta más clemente para muchas familias que la crisis acabó por desahuciarle de sus hogares y se vieron en la necesidad de  buscarse el techo en la calle, siempre fría e inmisericorde para con los que nadie tienen.  El invierno es ingrato, cruel y no conoce la compasión para quienes lo viven al sereno.

Antes de buscar un rincón en el que cobijarse se habrán disputados con los que como ellos viven la deplorable situación a la que se han visto arrojados los desechos de un supermercado, no pocas veces teniéndose que habérselas con perros vagabundos igualmente afanados en la búsqueda de un mendrugo de pan o una bandeja de salchichas caducadas.

La pobreza se ha acomodado, fría y tenaz, en la provincia malagueña. Cáritas alza la voz (esperemos que no en el desierto) para denunciar que 50.000 familias carecen de lo más elemental para subsistir. La indigencia se enseñorea de calles y plazas y las escenas que contemplamos cada deberían ser una aldabonazo  para las conciencias. Por suerte,  esta marea de gente silenciosa que arrastra su miseria y permanece sin posible acceso a derechos fundamentales (derechos que no clemencias) como la asistencia social y la protección de jueces y  tribunales, sí tiene quien les eche un capote, nuca mejor empleado el  término cuando la intemperie y el frío son enemigos mortales para muchos indigentes.

La Agrupaciónde Desarrollo para Personas sin Hogar, gestionada por Puerta Única y  que aglutina hasta una decena de entidades colaboradoras (Arrabal, Cáritas, Málaga Acoge, Cruz Roja…) acaba de alzar la voz para persistir en la necesidad de que se reconozca esta realidad la más de las veces sumida en la invisibilidad cuando no en la indiferencia. Se trata de gente sin asideros al devenir de una realidad que los relega y arrincona, hombres sin trabajo y mujeres y niño sin hogar que reciben de la asociación benéfica, además de alimentos, ropas y recurso para el aseo personal, asesoramiento legal, laboral y social para ayudarles en la medida de lo posible a que encuentren algún calor de sus congéneres cuando perdieron el que proporciona la tranquilidad de un hogar propio.

Puerta Única, a un año de su recorrido (fue fundada en octubre de 2010) ofrece un balance alentador: Se atendieron a más de 2.000 personas en la capital, entre ellas 118 familias desahuciadas de hogares, emolumentos y cualquier otro tipo de ayuda. La Unidad de Calle en un  mes ha proporcionado techo y asistencia a cerca de 150 ciudadanos que arrastraban su infortunio por la vía pública, huérfanos de esperanza.

Hay quien no hace  oídos sordos al clamor silencioso de los sin techo. Hay quien  de  una manera altruista dedica tiempo y esfuerzo personal sin cuentos a la ayuda a esa sociedad menesterosa que sufre en sus carnes y de la manera más virulenta los estragos de los tiempos difíciles que nos han tocado vivir. El concejal de Derechos Sociales del Ayuntamiento, Francisco Pomares,  clama porque no nos mostremos indiferente ante la cruda realidad que nos asola: “ Es posible contrarrestar las cifras preocupantes de los  desasistidos, si entre todos aunamos medios, esfuerzos y seriedad”, ha manifestado. No lo echemos en saco rato.

 

 

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.