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Políticos renuentes con las oposiciones
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José Becerra | 19-03-2017 | 10:53| 0

 

Políticos renuentes con las oposiciones

 

Si ya de por sí son agotadoras – y caras – para los opositores prepararse para ocupar un puesto en la Administración ya sea del Estado o de la Junta, imaginen lo que serán si ahora se añaden la incertidumbre de que la convocatoria de plazas están al borde  de convertirse en papel mojado. Después de saberse que a cuatro meses de los exámenes para obtener una plaza de maestro (2.300 plazas se anunciaron a bombo y platillo para este colectivo) ahora sale la Junta diciendo que si no hay Presupuestos Generales del Estado  los maestros tendrán que esperar hasta una nueva ocasión. SI para estudiar machaconamente como cualquier oposición libre exige se añade ahora el dilema de no saber para qué, a ver quién se concentra ahora en los libros como es menester en estas circunstancias.

   La Junta advierte y así lo ha hecho saber a los sindicatos que si no hay presupuestos la oferta de empleo será pura entelequia, o sea, que se volatizará como por ensalmo. Así que  no queda otra, para no dar con la puerta a las narices a los opositores en ciernes que el Gobierno de la nación, o en su caso las más altas instancias de Educación desbloqueen esta situación funesta para tantos aspirantes a un puesto de trabajo recabándose, si no hay presupuestos generales de por medio, “un marco legal” para que la convocatoria sea una realidad más pronto que tarde.

   No se pueden poner en en solfa  los intereses y el trabajo desmedido de tanta gente que de buena fe creyeron en la oportunidad que les ofrecen las instituciones.  Los políticos, maestros en este gatuperio de culpar al contrario como tabla de salvación para dirigir la ira y el crujir de dientes a sus contrarios como causantes de, en este caso, crear inseguridad  y que se pongan en tela de juicio el legítimo derecho a lograr un trabajo digno. Una pretensión que para más inri exigió dispendios, tiempo y dedicación plena. Y, por supuesto, permitió alimentar ilusiones, que ahora es posible que se vayan al garete.

   No se puede jugar con las legítimas aspiraciones de quienes aspiran a tener un puesto de trabajo y emplean recursos inimaginables para lograrlo. Que el gobierno central legisle pronto al respecto y que el autonómico obre en consecuencias. Es lo que se espera para solventar este impasse que tantos perjuicios está ocasionando.

 “El éxito no está en vencer siempre sino en desanimarse nuca”. Esta frase lapidaria la dijo, como saben, Napoleón Bonaparte a su ejército en el inicio de una de sus múltiples batallas, una arenga que viene a pelo para animar a los incontables aspirantes a una plaza de la Junta que ahora se debaten entre el desánimo y la adversidad ante unas oposiciones siempre cruentas, pero que se esperan con ilusión. El Ministerio de Educación y la Junta tienen la última palabra para no truncar tantas esperanzas.

   

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Genal y Guadiaro, dos ríos maltratados
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José Becerra | 15-03-2017 | 18:45| 0

 

Genal y Guadiaro, dos ríos maltratados

JOSÉ BECERRA

Fueron ambos ríos limpios y caudalosos en los cuales era un puro placer desfrutar de baños en los veranos que suelen ser tórridos en la Serranía de Ronda. Pero eran otros tiempos. Dejaron de suscitar la atención cuando los torrentes que los alimentaban fenecieron y sus aguas bajaron pobres y no pocas veces contaminadas. En las últimas décadas pasadas las escenas que cada verano se ofrecían  a la vista eran dignas del mejor pintor costumbrista. Ignacio Zuloaga, el maestro indiscutible del costumbrismo español, de pasar por sus riberas, hubiera captado con su maestría el colorido, la agitación y el bullicio de quienes bajaban de los pueblos limítrofes a gozar de un día de asueto y comilona, junto a tan cristalinas aguas. Hoy por hoy, hubiese renunciado a ese menester porque ya no ofrecen el menor atractivo para tan digna paleta.

El saneamiento integral de la provincia estará inconcluso hasta que no se materialicen las depuradoras que en su día- ya ha llovido- se previeron para los ríos Genal y Guadiaro, pero que nunca se llevaron a cabo pese ser declaradas de interés tanto por el Estado como por el ente autonómico andaluz. Si te vi no me acuerdo parecen decir ambas administraciones que  hacen oídos sordos, cada una por su lado, ante legítimas exigencias para que un problema arduo que incide en los pueblos de la Serranía de Ronda, sometidos a la arbitrariedad de responsables políticos que vienen jugando con sus intereses, se solucione de una vez por todas (iba a decir “de una puñetera vez”, que es lo que argumenta la vecindad que viene sufriendo la postergación  desde mucho tiempo atrás.

Los agricultores de la provincia de Málaga han levantado la voz para que las instituciones andaluzas tomen en serio la necesidad de agua de sus pequeñas fincas de regadío que jalonan el curso del río, el cual nace en la Serranía de Ronda, recibe los aportes de su hermano menor, el Genal, hasta desembocar en el Campo de Gibraltar en su búsqueda ávida del mar. Arguyen con razón que se puede aprovechar el excedente de aguas “respetando siempre el caudal ecológico necesario para subsistencia de la biodiversidad  existente”

Si este río tiene capacidad para colmar las aspiraciones de los regantes de tierras bajas, es algo que nos alegra a quienes vivimos cercanos a sus orillas, pero consideramos que ha sufrido una gran transformación sobre todo en las inmediaciones con pueblos como Benaoján, Jimera de Líbar o Cortes de la Frontera, los cuales pueden considerarse lugares altos del curso. Otra cosa son los aportes que reciba en latitudes bajas, que sí alegran, al parecer, el derrotero de sus aguas, que son copiosas y son las que se exigen para su aprovechamiento en zonas de regadíos.

El Guadiaro, otrora de aguas impetuosas incluso en verano, por lo menos por el municipio malagueño y serrano de Benaoján, entró en franca decadencia años atrás. Escasez de lluvias en el entorno, aportes de arroyos contaminados y la consiguiente transmutación geomorfológica del suelo verificaron su mutación y acabaron con su apogeo de antaño.

El Guadiaro a su paso por el término municipal benaojano, lugar donde transcurrieron mis años de niñez y mocedad, ejerció siempre una gran atracción para la vecindad. En sus limpias aguas se deslizaban a placer barbos escurridizos y rubicundos cangrejos. Era apto para la pesca de una y otra especie y en él me cobré mis primeras capturas con el entusiasmo propio de la temprana edad. Se bajaba hasta el río, sobre todo en los meses del estío, para disfrutar de un relajante baño en los múltiples “charcos” que jalonaban su curso; allí se remansaban las aguas, se tornaban profundas y no podían ser más propicias para los chapuzones reconfortantes y el bucear placentero.

Los “charcos” del Guadiaro a su paso por el término municipal de Benaoján eran numerosos y se adaptaban a la edad del bañista a tenor de su edad. Creo que desde que la mía era muy corta y hasta que pude presumir de mozalbete ascendí río abajo y río arriba empezando por el “charquito de Emilia”, con aguas hasta las rodillas o poco más hasta llegar hasta el Charco del Túnel, profundo y turbulento; detrás quedaban otros en los que la vecindad se solazaba por las arenas de su fondo, lo cristalino de sus aguas o el paraje impresionante de adelfas, junqueras y mimbreras que los envolvía: Azul, Redondo, La Molineta, o La Fresnadilla, nacimiento de agua éste último en la que se podía apagar la sed y en cuyas inmediaciones se organizaban almuerzos y merendolas.

Desgraciadamente estos remansos de paz fueron desapareciendo con el tiempo. Ni rastro de ellos quedó. Solo guarda su esplendor de antaño el Charco Azul, a los pies de la efigie de piedra del Gato, que da nombre a una cueva que constituye el más conocido distintivo del pueblo, al que presta vida el cauce del afluente Gaduares o Campobuche, que tanto monta. Sur orillas y aledaños continúan siendo propicios para, además del baño relajante, inverosímilmente frío, lugar propicio para comilonas festivas.

Los más viejos del lugar ya no tenemos reparos en afirmar que “éste no es mi Guadiaro, que me lo han cambiado”. Nos asiste la razón por la visión decadente que el río ofrece, otrora vistosa y atrayente.” Los ríos son la vida que van a dar al mar, que es el morir”, cantó el poeta Manrique con pesadumbre. Nuestro Guadiaro languidece antes de llegar al piélago que lo acoge.

¿Culpables de esta sinrazón? Es posible que las lluvias que no son tan intensas y frecuentes como en la pasada centuria estén detrás, pero no hay que echar en saco roto la desidia de las administraciones locales que se mostraron remisos a tomar el toro por los cuernos de su regeneración.

No se puede decir, empero, que sea un río contaminado. No lo es hasta el presente. Pero si echamos de menos su imagen de lustros atrás. Solo nos queda el consuelo del Charco Azul a los pies de la Cueva del Gato, en esencia el mismo de siempre. Aguas limpias y frías y un paraje de peñas y vegetación envolvente que le siguen prestando la apariencia de un rincón casi paradisíaco.

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Genal y Guadiaro, dos ríos maltratados
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José Becerra | 15-03-2017 | 18:41| 0

Genal y Guadiaro, dos ríos maltratados

JOSÉ BECERRA

Fueron ambos ríos limpios y caudalosos en los cuales era un puro placer desfrutar de baños en los veranos que suelen ser tórridos en la Serranía de Ronda. Pero eran otros tiempos. Dejaron de suscitar la atención cuando los torrentes que los alimentaban fenecieron y sus aguas bajaron pobres y no pocas veces contaminadas. En las últimas décadas pasadas las escenas que cada verano se ofrecían  a la vista eran dignas del mejor pintor costumbrista. Ignacio Zuloaga, el maestro indiscutible del costumbrismo español, de pasar por sus riberas, hubiera captado con su maestría el colorido, la agitación y el bullicio de quienes bajaban de los pueblos limítrofes a gozar de un día de asueto y comilona, junto a tan cristalinas aguas. Hoy por hoy, hubiese renunciado a ese menester porque ya no ofrecen el menor atractivo para tan digna paleta.

El saneamiento integral de la provincia estará inconcluso hasta que no se materialicen las depuradoras que en su día- ya ha llovido- se previeron para los ríos Genal y Guadiaro, pero que nunca se llevaron a cabo pese ser declaradas de interés tanto por el Estado como por el ente autonómico andaluz. Si te vi no me acuerdo parecen decir ambas administraciones que  hacen oídos sordos, cada una por su lado, ante legítimas exigencias para que un problema arduo que incide en los pueblos de la Serranía de Ronda, sometidos a la arbitrariedad de responsables políticos que vienen jugando con sus intereses, se solucione de una vez por todas (iba a decir “de una puñetera vez”, que es lo que argumenta la vecindad que viene sufriendo la postergación  desde mucho tiempo atrás.

Los agricultores de la provincia de Málaga han levantado la voz para que las instituciones andaluzas tomen en serio la necesidad de agua de sus pequeñas fincas de regadío que jalonan el curso del río, el cual nace en la Serranía de Ronda, recibe los aportes de su hermano menor, el Genal, hasta desembocar en el Campo de Gibraltar en su búsqueda ávida del mar. Arguyen con razón que se puede aprovechar el excedente de aguas “respetando siempre el caudal ecológico necesario para subsistencia de la biodiversidad  existente”

Si este río tiene capacidad para colmar las aspiraciones de los regantes de tierras bajas, es algo que nos alegra a quienes vivimos cercanos a sus orillas, pero consideramos que ha sufrido una gran transformación sobre todo en las inmediaciones con pueblos como Benaoján, Jimera de Líbar o Cortes de la Frontera, los cuales pueden considerarse lugares altos del curso. Otra cosa son los aportes que reciba en latitudes bajas, que sí alegran, al parecer, el derrotero de sus aguas, que son copiosas y son las que se exigen para su aprovechamiento en zonas de regadíos.

El Guadiaro, otrora de aguas impetuosas incluso en verano, por lo menos por el municipio malagueño y serrano de Benaoján, entró en franca decadencia años atrás. Escasez de lluvias en el entorno, aportes de arroyos contaminados y la consiguiente transmutación geomorfológica del suelo verificaron su mutación y acabaron con su apogeo de antaño.

El Guadiaro a su paso por el término municipal benaojano, lugar donde transcurrieron mis años de niñez y mocedad, ejerció siempre una gran atracción para la vecindad. En sus limpias aguas se deslizaban a placer barbos escurridizos y rubicundos cangrejos. Era apto para la pesca de una y otra especie y en él me cobré mis primeras capturas con el entusiasmo propio de la temprana edad. Se bajaba hasta el río, sobre todo en los meses del estío, para disfrutar de un relajante baño en los múltiples “charcos” que jalonaban su curso; allí se remansaban las aguas, se tornaban profundas y no podían ser más propicias para los chapuzones reconfortantes y el bucear placentero.

Los “charcos” del Guadiaro a su paso por el término municipal de Benaoján eran numerosos y se adaptaban a la edad del bañista a tenor de su edad. Creo que desde que la mía era muy corta y hasta que pude presumir de mozalbete ascendí río abajo y río arriba empezando por el “charquito de Emilia”, con aguas hasta las rodillas o poco más hasta llegar hasta el Charco del Túnel, profundo y turbulento; detrás quedaban otros en los que la vecindad se solazaba por las arenas de su fondo, lo cristalino de sus aguas o el paraje impresionante de adelfas, junqueras y mimbreras que los envolvía: Azul, Redondo, La Molineta, o La Fresnadilla, nacimiento de agua éste último en la que se podía apagar la sed y en cuyas inmediaciones se organizaban almuerzos y merendolas.

Desgraciadamente estos remansos de paz fueron desapareciendo con el tiempo. Ni rastro de ellos quedó. Solo guarda su esplendor de antaño el Charco Azul, a los pies de la efigie de piedra del Gato, que da nombre a una cueva que constituye el más conocido distintivo del pueblo, al que presta vida el cauce del afluente Gaduares o Campobuche, que tanto monta. Sur orillas y aledaños continúan siendo propicios para, además del baño relajante, inverosímilmente frío, lugar propicio para comilonas festivas.

Los más viejos del lugar ya no tenemos reparos en afirmar que “éste no es mi Guadiaro, que me lo han cambiado”. Nos asiste la razón por la visión decadente que el río ofrece, otrora vistosa y atrayente.” Los ríos son la vida que van a dar al mar, que es el morir”, cantó el poeta Manrique con pesadumbre. Nuestro Guadiaro languidece antes de llegar al piélago que lo acoge.

¿Culpables de esta sinrazón? Es posible que las lluvias que no son tan intensas y frecuentes como en la pasada centuria estén detrás, pero no hay que echar en saco roto la desidia de las administraciones locales que se mostraron remisos a tomar el toro por los cuernos de su regeneración.

No se puede decir, empero, que sea un río contaminado. No lo es hasta el presente. Pero si echamos de menos su imagen de lustros atrás. Solo nos queda el consuelo del Charco Azul a los pies de la Cueva del Gato, en esencia el mismo de siempre. Aguas limpias y frías y un paraje de peñas y vegetación envolvente que le siguen prestando la apariencia de un rincón casi paradisíaco.

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Escolares acosados
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José Becerra | 15-03-2017 | 12:07| 0

Escolares acosados
JOSE BECERRA
Niños que sufren amenazas de sus compañeros de colegio cuando no agresiones son el pan nuestro de cada día, según la frecuencia con que los medios de comunicación vienen denunciando. Lo último, el acoso que venía sufriendo un alumno de un instituto de Fuengirola, al que se le venía sistemáticamente haciéndole la vida imposible con asedios, acosos y humillaciones por parte de los que supuestamente habría que considerar como compañeros de clase. Horroriza saber que incluso se llegó a ponerle presuntamente al infortunado una navaja al cuello. Simultáneo a este suceso que nos horripila  padres y abuelo, otro idéntico en Estepona, protagonizado por chicos que hacen de su colegio un gueto propio donde zaherir a sus compañeros con saña y sin miramiento alguna, quedando sus hazañas en buena medida del todo impune. Meses atrás nos despertamos con la noticia de que otro menor se arrojó al vacío desde una vivienda situada en los altos de un inmueble dejando patente que el mobbing (palabreja que aquí se ha instalado procedente del Reino Unido), había convertido su vida en un infierno. Asedio, acoso, acorralamiento que no tienen por menos que causar terror y desprecio de los hostigadores a quienes hacen blanco de sus afrentas, como digo, no pocas veces impunemente.
    Nos desvivimos los progenitores para que  nuestros descendientes de escasa edad no sufran antes de tiempo los zarpazos que la vida ha de depararles con toda probabilidad y llegan unos inconscientes desalmados que nos lo maltratan cuando apenas se han asomado al mundo.
    Algo habría que hacer para evitar estas acciones. Cierto que existen protocolos en escuelas e institutos para hacer frente a estos acosadores, que casi siempre se resuelven con el cambio de clase o del colegio en cuestión al hostigado y, en cambio, incomprensiblemente los hostigadores se quedan; cuando debería ser todo lo contrario, con lo que no es raro, que después de breves apartamientos vuelvan de nuevo a las andadas.
   Los profesores bastante tienen con impartir sus lecciones y asesorar y dirigir la orientación educativa. Sin embargo, una nueva figura en el  ámbito académico se impone: una persona que vigile de cerca el comportamiento de los chavales, antes, durante y después de las clases correspondientes para evitar que los más desalmados abusen de compañeros que se ven obligados a bajar la cerviz ante sus desmanes.
   Los padres tenemos derecho a que nuestros hijos no sufran maltrato en lugares en los que los dejamos para formarse y no para que en su lugar padezcan afrentas que les marcarán indeleblemente. Mucho nos jugamos en el empeño.
   Que nadie mire para otro lado en un tema tan candente como reprobable. Está en juego la integridad física y psíquica de nuestros hijos ante los ataques de depravados que por no haber cumplido los 14 años obran a su libre albedrío.
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Las bibliotecas, mi biblioteca
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José Becerra | 10-03-2017 | 08:27| 0

 

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Las bibliotecas, mi biblioteca

José Becerra

Puesto a pensar y echando la vista atrás creo que mi vida ha estado siempre  vinculada a una biblioteca. Entiéndaseme: no es que viviese siempre en el interior de ese espacio que se dedica a la difusión de la lectura de libros (aunque en mi existencia, en los años que van de la juventud a la senectud transcurriese entre las paredes de una o varias de ellas, no.) Primero fue la que mis padres poseían en mi pueblo natal y de la que yo tuve con conocimiento apenas dar los primeros pasos en la vida y tuve clara conciencia de ello. Recuerdo que era un mueble no demasiado grande y destartalado  pintado de color marrón obscuro con media docena de baldas y que ocupaba un rincón de la casa junto a una ventana que permitía el paso de la luz proveniente de un olivar vecino que se perdía en la lejanía y venía a morir a los pies de las escabrosidades de una sierras cuyas altas aristas se me antojaba que llegaban hasta el cielo. No creo que pueda olvidar jamás los libros que ocupaban las despintadas repisas de madera.

Conocí así apenas me adentre en el maravilloso mundo de la lectura a escritores de los más variados estilos y obras de las más variopintas temáticas. Julio Verne, Pío Baroja, Valera, Clarín, Pardo Bazán, Galdós… No descubro nada si digo que la lectura es uno de los placeres que más puede contentar al hombre y tengo que decir que afortunadamente llegue a ellos desde muy temprana edad. Ahora, cuando ya peino canas y me asomo al irreversible mundo de la ancianidad vienen a corroborar la atracción que siempre sentí por la letra impresa sabiendo que existe una explicación científica a esta inclinación.

Viene  decir el estudio llevado a cabo por la Universidad de Búfalo (EEUU) y que recogió días atrás la revista Psychological Science, cuando leemos un libro nos adentramos psicológicamente en la comunidad que describe y nos hace experimentar la convicción de  pertenencia a un grupo, con lo que eso conlleva de satisfacción al complementar una necesidad humana innata que redunda en la mejora de nuestro estado de ánimo. No es un secreto por tanto que la lectura produce placer, amén de distracción y proporcionarnos conocimientos y enseñanzas para mejor entender el mundo que nos rodea y potenciar nuestra relación con los demás.

   He vivido en las bibliotecas una buena parte de mi vida, unas veces como lector habitual y otras como bibliotecario de la Universidad de Málaga, así que creo poder hablar de estos templos del saber con conocimiento de causa. Uno de los avispados lectores que era asiduo de la Biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Información me dijo un día que “los bibliotecarios sois como los guías turísticos de todo el conocimiento”. No le faltaba razón: ese era el prototipo al  que todos los que ejercíamos el oficio aspirábamos. Otro me espetó un día algo así como que “en el tsunami de la información, los bibliotecarios ofrecen flotadores y enseñan a nadar”. No podía haber recibido mayor alago.

  He comprobado durante años la paz que se respira en una biblioteca pública. En ciertos  momentos por su espesura casi se podría cortar el silencio, aun cuando las bancadas estuvieran ocupadas. En estos momentos de quietud solía pasear la mirada por los lectores que frente a mí hojeaban con fruición sus libros. Un pensamiento me era recurrente en esos momentos: una biblioteca puede ser muchas cosas, entre ellas no está  la de recurrir a ellas en los días de lluvia, pretexto este que puede ser recurrente. Pero sobre todo  es un lugar donde los libros viven, y puedes ponerte en contacto con otra gente, con otros pensamientos y con otras ideas con las que contrastar las tuyas propias.

   Después de mi obligada jubilación vuelvo a las bibliotecas con frecuencia. Nada es comparable a la quietud que en ellas impera. Y si como dijo Cicerón “si cerca tenéis un jardín ya no os faltará de nada”, afirmación que   comparto sin reservas ya que la biblioteca que ahora frecuento en mis ratos de asueto lo tiene. Miel sobre hojuelas.

  

 

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Puerta a la esperanza
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José Becerra | 06-03-2017 | 11:37| 0

Puerta  a la esperanza

JOSE BECERRA

La historia refrenda que siempre existieron enfermedades endémicas que asolaron a los mortales habitantes de este mundo. Algo tan cierto como que costando Dios y ayuda existieron médicos y científicos preclaros que consiguieron  paliar sus efectos o desterrarlas para contento de la humanidad sufriente. Se consiguió batir al  tétano, la lepra, la malaria, el cólera y el sida, entre otras lacras que diezmaron la población allí donde hacían actos de presencia. El cáncer en sus diversas manifestaciones orgánicas viene siendo la bête noir, que dicen  los franceses, o la bestia negra que decimos los hispanos parlantes, que se resiste a ser extirpada cuando extiende sus tentáculos en cualquiera de las partes de la anatomía humana.

    Sabemos ahora que experimentados oncólogos del Hospital Marañón de Madrid, junto con los de la Clínica Universitaria de Navarra,  mantienen abiertos estudios relevantes sobre una de las líneas actuales de investigación más firmes y esperanzadoras para el tratamiento de tumores con metástasis, o sea, como se sabe,  la diseminación del cáncer desde el sitio primario del lugar donde empezó hasta otras partes del cuerpo.  El paso siguiente es probar en enfermos el primer fármaco de inmunoterapia contra el cáncer, algo de lo que se puede presumir que se ha diseñado y desarrollado  íntegramente en España,  lo que no tiene por menos que llenarnos de orgullo.

   Por lo pronto el fármaco en cuestión, tras unas pruebas metódicas en animales, se constató sus efectos antitumorales, con lo que se está llegando dentro de los servicios hospitalarios oncológicos a la fase final, esto es a efectuarse un ensayo clínico en humanos. Algo que de resultar plenamente satisfactorio podría llevar a su comercialización más temprano que tarde.

   Se abre así una puerta a la esperanza para hacer frente a esta terrible enfermedad que no pocas veces ha venido siendo mortal de necesidad. Un avance científico que hace abrigar fundadas esperanzas.

Que ustedes y yo lo veamos.

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Ganas de amargarnos el día
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José Becerra | 02-03-2017 | 10:06| 0

 

Ganas de amargarnos el día

Es de suponer que no haya peligro inminente, pero a sabiendas de ello no deja de ser preocupante que la Asociación Española de Ingeniería Sísmica, de la mano de la Diputación Provincial, haya editado un mapa en el que se detalla la peligrosidad sísmica a la que están expuestas buena parte de las comarcas y pueblos de Málaga. Más de una veintena de municipios aparecen en el susodicho mapa y la verdad es que, no es que haya intranquilizado en demasía a sus ocupantes, pero sí que han puesto un punto de preocupación en sus existencias dado los catastróficos resultados que se desprenden de un terremoto sobre todo si es de gran magnitud.

Ya sabemos que un movimiento sísmico obedece por la repentina liberación de energía acumulada durante un largo tiempo. Las placas tectónicas se deslizan y encabritan, por decirlo de forma llana, y como resultado del encontronazo de unas contra otras, originan una eclosión que produce cambios sustanciales en la topografía más próxima. A grandes rasgos este es el mecanismo de los terremotos que serás de mayor o menor envergadura, algo que se mide por la archisabida escala Richter que señala, entre movimientos apenas perceptibles y destrucción total allí donde hace repentino acto de presencia.

Las placas tectónicas se acomodan, según los expertos en sismología- una ciencia desconocida hasta hace pocas décadas-, en un período que abarca millones de años y que fueron dando forma a la superficie de nuestro planeta que hoy conocemos. Dislocadas estas placas por fenómenos naturales, la tensión provocada está en la raíz de los terremotos que sacuden al mundo en cualquiera de sus ámbitos y cuyos efectos contemplados aunque sean distancia no dejan de espeluznarnos.

Siglos atrás se consideraban como un castigo al hombre por rebelarse contra la divinidad. Hoy sabemos que obedecen a movimientos sísmicos imprevisibles. En mi pueblo de la Serranía de Ronda, los más viejos del lugar conocen la sacudida terrestre anómala como “movimiento de la Tierra”. No está lejos su apreciación  de la realidad.

La cuestión es que esta previsión que ahora se nos hace y que recae en más de una veintena de municipios malagueños no puede por menos de ser alarmante, sobre todo, porque nada se puede hacer al respecto y solo toca esperar que cuando estas sacudidas nos lleguen se sitúen en la tabla más baja de la escala de Richter, a saber, las que nos hace sentirla pero sin causar daños importantes al entorno.

Con todo el anuncio que se nos hace no deja, como digo de alarmarnos un tanto. Otra cosa sería que junto a estas predicciones se nos advirtiera con tiempo de cómo esquivar las convulsiones. Pero se nos antoja que esto sería pedirles peras al olmo. Nos amargan un tanto la jornada, pero es lo que hay y habremos de conformarnos más o menos sumidos en la incertidumbre.

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Discrepancias de partidos sobre subvenciones a Ronda y la Serranía
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José Becerra | 27-02-2017 | 09:53| 0
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Discrepancias de partidos  sobre subvenciones a Ronda y la Serranía

JOSÉ BECERRA

Que los partidos políticos de distinto signo arriman el ascua a su sardina es un hecho irrefutable. Se dice una cosa y la contraria según proceda de cada uno de las formaciones que ahora están en liza, también sobre .Ronda, como no podía ser de otra manera. Al enemigo si agua, parecen decir unos y otros considerando que el que está en frente es causante de todos los males habidos y por haber que puedan aquejar  la ciudad. Y en medio de las diatribas desaforadas el ciudadano de a pie sin saber a ciencia cierta con qué carta quedarse y casi siempre optando, ante la disyuntiva, de no hacer caso a las peroratas enfrentadas.

Nos desayunábamos días atrás con las declaraciones del diputado provincial del PSOE, Cristóbal Fernández, fruto del examen de las inversiones efectuadas por la Diputación de Málaga, con mandato del PP, como se sabe, en los pueblos de la provincia durante el pasado año y el dictamen no podía ser más demoledor: “La provincia ha sido duramente castigada” dijo, señalando a renglón seguido que en las subvenciones directas Ronda fue relegada ya que no se atendieron las dos terceras partes de las solicitudes formuladas. De “arbitrarios y discrecionales” tildó los repartos efectuados por la entidad supramunicipal en los pueblos de menos de 20.000 habitantes, que son mayoría en la Serranía de Ronda.

Por su parte el Partido Popular ha salido al quiebro diciendo que la Junta de Andalucía, regentada por el partido socialista, ha vuelto a dejar a Ronda y su Serranía fuera de la creación de los llamados grupos de desarrollo rural. Desde la presidencia del PP rondeño se ha insistido en esta discriminación señalándose que es la única comarca que ha quedado excluida y, por ende, relegada y sin posibilidad de acceder a la millonaria ayuda proveniente de Europa para los años 2014 y 2020. De “marginación por parte de la Junta” ha tachado María de la Paz Fernández, presidenta del grupo  popular rondeño, esta exclusión sin duda impactante en  el sentir ciudadano.

Lo dicho, cada partido político, esgrimiendo sus invectivas y  razones y los ciudadanos sin saber a ciencia cierta con qué carta quedarnos. Viene a cuento aquello que en cierta ocasión dijo Bernard Shaw: “Si un partido político se atribuye el mérito de la lluvia, no debe extrañarse que sus adversarios le hagan culpable de la sequía”.

 

 

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Un impuesto injusto en Andalucía
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José Becerra | 23-02-2017 | 08:44| 0
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Un impuesto injusto en  Andalucía

JOSÉ  BECERRA

No es la primera vez que traigo a colación desde el humilde espacio que ocupo en este diario la existencia de un impuesto que atenta contra la igualdad de los españoles en  el suelo patrio. Abriendo el texto de la Constitución de 1978, que tantas cuestiones obsoletas venía a desterrar, vemos en su Título I, artículo 14, que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. No podía ser más explícito y taxativo el susodicho artículo; sin embargo, hay quien se lo salta a la torera o haciendo de su capa un sayo lo manipula y distorsiona a su antojo.

Porfiaron los políticos andaluces a grito pelado exhibiendo las excelencias de sus programas con los que trataron de convencer al ciudadano. Alardearon de las bondades de sus propuestas electorales tratando de arrimar el ascua a su sardina o lo que es lo mismo convencer de que la opción de su partido es la mejor que se podía tener, como si ya no se estuviera ahíto de propaganda altisonante y vacía que luego se transforma en pura agua de borrajas. Lo que les importaba es presentar un abanico de promesas que obscurecieran las que presentaban los adversarios en liza. O sea, deslumbrar y a ver quién pesca más y mejor en las revueltas aguas que son propias de todos los períodos electorales.

Se repitió hasta la saciedad como un mantra cansino que se bajarán los impuestos, seguros de que lo que más apreciamos es que no nos rasquen los bolsillos con contumacia, pese a que estemos convencidos de que los tributos son indispensables para que exista, por ejemplo obra social, educación o sanidad, aunque unas y otras pensemos que son con frecuencia mejorables.

Pero las imposiciones pecuniarias no deberían ser excesivas porque nos llevaría a pensar que poco importa que los políticos hablen de solidaridad si el Estado no la tiene con los contribuyentes.

Viene este exordio a cuento porque en Andalucía se está pagando un impuesto que bate el récord si lo contraponemos con el de otras comunidades, incluida la de Madrid. Me refiero, en fin, al de sucesiones y donaciones. Aquí pagamos más del 30% de lo que heredamos de nuestros padres. Tanto es así que hay mucha gente andaluza se empadrona en ciudades de otras regiones donde este gravamen no pasa del 1%. Como resultado de tan colosal e injusta imposición hay quien renuncia a la posesión de una vivienda heredada por sus mayores porque le resulta imposible hacer frente a la carga que conlleva.

   Trato injusto a los andaluces, a los que nos queda otra que agachar la cerviz y acatar el abuso que nos viene desde arriba.

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Carrera ostensible hacia Ferraz
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José Becerra | 20-02-2017 | 09:29| 0

 

Carrera ostensible hacia Ferraz

Bien mirado, los aspirantes a ocupar el cargo de secretario general del PSOE, los cuales ya velan armas para lograrlo, no parece que generen mucho entusiasmo en el partido que ahora parece navegar en el Mar de los Sargazos, ubicado éste en el temible triángulo de las Bermudas, que se tragaba a barcos y navegantes, según la leyenda.  Debidos a las quiebras que en el seno de esta formación política se  vienen produciendo   desde luengo tiempo atrás no sabe uno bien si logrará sacudir el marasmo que lo abate. Viene dando palos de ciego a raíz de sus repetidos descalabros electorales y si no hay un mentor nuevo y decidido que enderece su declive mucho es de temer que su travesía futura entrañe peligros serios para su regeneración y supervivencia.

   En la ´parrilla de salida´ hacia Ferraz calientan motores Pedro Sánchez, quien después de su ´espantá´ tras ser destronado del cargo como secretario general y constitución subsiguiente de la gestora dirigida por Javier Fernández, figura ésta del PSOE  que brilla por su  talante moderado y ecuánime, todo hay que decirlo, inició un periplo a medias por el suelo patrio proclamando las virtudes de su oferta para captar votos entre los militantes que sabía les eran incondicionales para auparle de nuevo al cargo y optar a presentarse de nuevo a las elecciones. Por lo menos hay que reconocer el carácter indomable de míster NO ES NO, quien a buen seguro volvería a la varga contra el Partido Popular al que le tiene jurado odio eterno´, emulando al joven Ánibal, quien hizo este juramento (“odio eterno a Roma, hasta su decadencia”) como acontecimiento histórico del pasado. Nada parece indicar, que Sánchez  no vuelva a las andadas sin tener en cuenta el desastre en el que se sumió su partido tras su paso como cabeza visible en él.

   Tampoco parece que tenga muchas opciones de llegar a Ferraz coronado como secretario general Patxi López, lastrado por su trayectoria anodina en el País Vasco( donde fue lendakari merced al apoyo del Partido Popular, algo que no habría que echar en saco roto) y su paso efímero y de escaso lustre en el Congreso de los Diputados.

   Nos queda la cuestión de Susana Díaz que apunta y no dispara, presumiblemente porque es  mucho de temer que no las tenga todas consigo para ser considerada por  Madrid, rompeolas de todas las Españas, como lideresa indiscutible del partido. En su lastre cuenta y mucho ganar las elecciones pero gobernar en coalición en Andalucía y la sombra alargada sobre el territorio, secularmente socialista, de dos expresidentes socialistas enjuiciados.

   Malos tiempos corren para el PSOE, una deducción ostensible alimentada por los sucesivos fracasos electorales que ha venido cosechando últimamente: los que aún no llegaron a la cincuentena de años le vuelven la espalda y apuntan en sus preferencia a partidos de nuevo cuño, tales Podemos y Ciudadanos; y los que remontaron esa edad muestran en buena medida su predilección por el Partido Popular.

    La carrera, cruenta a todas luces, hacia Ferraz ha comenzado. Contemplaremos cómo sus tres principales protagonistas se dejarán la piel para llegar el primero. Lucharán con uñas y dientes para lograrlo aunque disimulen el encono entre sí.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.