El periódico de cada día

 

El periódico de cada día

JOSÉ BECERRA

No faltan sombríos agoreros que predicen el fin no muy lejano de la letra impresa, el crepúsculo indubitable del negro sobre blanco, ya sea en las páginas de un libro, ya en las de un periódico. En la meteórica carrera de las tecnologías de la comunicación, el caballo desbocado de Internet nos depara cada día avances impensables. La era digital enseñoreada de editoriales y redacciones trastoca por día conceptos que se creían firmes e inalterables.

Hablar de letra impresa, libro impreso, periódico impreso era hasta ahora redundante por lo obvio.  Ahora no, ahora se impone la distinción necesaria, inapelable. ¿Libro o diario impreso o libro digital?  ¿Desplegar las páginas del rotativo preferido o irse a la página escogida a golpes de obediente ratón? ¿Caerá la galaxia  Gutenberg aplastada por la invasión desbordante de la era virtual?  ¿Tendremos que adiestrarnos en aprender de memoria la Divina Comedia o El Quijote como lo hicieron los protagonistas de Fahrenheit 451 porque no habrá otro medio de reproducirlos y que esté más a la mano si no es por el frío e impreciso impulso de un teclado?

Siempre habrá quien se resista al cambio, quien prefiera el regodeo de comprar un libro, eligiendo entre centenares de títulos – hojeándolos todos, sopesándolos, calibrando la perfección de la impresión o sus defectos  de premura, sintiendo el tacto limpio o ajado de su cubierta si nos acercamos a una librería de novedades o a otras de viejo, tan sugerente, tan sugestiva… -, aquél que responde a la apetencia del momento. Sentirlo bajo el brazo y empezar su lectura en el momento escogido, abandonarla y volver a ella, subrayar el párrafo que nos llamó la atención, señalar la página a la que será precisa volver… No, no me privarán de este placer, por mucho que se soplen los  nuevos vientos.

Tampoco de acercarme cada día al quiosco a comprar el periódico y regocijarme como las cabeceras de disputan el espacio de exhibición, que cada vez es menor y comparar ofertas y promociones que cada vez son mayores. La película, el fascículo, la pieza de colección, que hay que agarrar al lector, que dicen las estadísticas que no andan muy equiparados, tirando a la baja, con los que aparecen en las listas europeas.

Llegué para mi pesar a la edad longeva,  pero he tenido la suerte de que un periódico, que no siempre fue el mismo, llegase con la regularidad de lo inmarcesible a mi hogar. Y si no llegó, lo busqué – en las bibliotecas, al grito de homosexual el último, en el bar de la esquina teniendo que soportar las miradas de inquina de quienes no pudieron adelantarse, cuando  no era yo quien las emitía por el contratiempo de llegar tarde– para leerlo en silencio o con el telón de fondo del humo de los churros y el sonido de las cucharillas impacientes del primer desayuno.

Foto autor:  Periodista digital

Pueblos que languidecen a ojos vista

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Pueblos que languidecen a ojos vista

Son las aldeas y pueblos del sur peninsular emplazados en confines hacia el sur de Despeñaperros, ese macizo que separa a la España próspera de otra menos rica y esplendente enmarcada hacia el sur con límites en el Mediterráneo, las que languidecen a ojos vista por mor de economías depauperadas imperantes. Las mismas que, por estas razones, ven como merma el número de habitantes de sus comarcas, empujados éstos hacia zonas centrales o norteñas en las que los índices de bienestar son manifiestamente más halagüeños. Esta despoblación de aldehuelas y caseríos pobres que finiquitan a pasos lentos pero irrefrenables por mor de malvivir en tierras pobres de pan llevar, culmina en el traslado de sus habitantes hacia los pueblos del contorno geográfico. Pero éstos, que también se debaten si no en la miseria, sí en la parquedad de recursos, no colman sus intenciones de bienestar, lo que les impele a a su vez, por la imperiosa necesidad de nuevos horizontes de vida, hacia otras más regiones más al norte: las ciudades, en donde legítimamente se espera prosperar. Un periplo inacabable de la España más deteriorada hacia otra más prometedora en pos de circunstancias más favorables. Una aspiración legítima, pero que acabará por desertizar regiones inexorablemente. Una contextura territorial en quiebra que no puede sino proporcionar quebrantos para quienes la sufren. Mientras nuestros políticos, ensalzados en otras cuestiones que no siempre son las que importan de verdad a los ciudadanos de a pie, se muestran insensibles al fragrante problema que hoy por hoy se ceba en esas regiones españolas abatidas que no ven soluciones para salir del impasse en el que se encuentran y padecen. Los postergados pueblos de de la Serranía de Ronda o de la Axarquía malagueña son un ejemplo palmario de ello. Esperan para ser redimidos de su letargo de siempre y postración actual el grito, si no bíblico sí institucional, de ¡levántate y anda!

Exaltación de la Serranía de Ronda

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Exaltación de la Serranía de Ronda

José Becerra

Quienes hemos nacido dentro del ancho solar serrano al que se circunscribe  la ciudad de Ronda, eje sobre el que gira el resto de sus pueblos, no podemos por menos de sentirnos satisfechos por un reciente escrito aparecido en las páginas de este diario días atrás y en el   que se exaltaba la Serranía con el rigor académico propio de un docto mentor, como es el caso de José Antonio Castillo. Se hacía esta exaltación dando de lado a ambigüedades y estereotipos que no con poca frecuencia venían refiriéndose a tan emblemático y sugerente lugar, no pocas veces, como digo, envuelto en leyendas fecundas, obra de la imaginación más calenturienta. En contra de quienes solo se detienen en las apariencias e imágenes propias de un romanticismo exacerbado y finiquitado, y casi nunca en el meollo de la conformación geográfica de estas tierras tantas veces insufladas de un folklorismo, que con ser sustancial, daba de lado a aspectos que este geógrafo aludido pone de relieve con la puntual prestancia de un erudito en la materia. Pero reconozcamos que preciso es hacerlo, en que lo erudito y lo estrictamente descriptivo se conjugan para una perfecta descripción de tan singular paraje.

Como no podía ser de otra forma dado el carácter didáctico del escrito mencionado se hace hincapié en las particularidades geológicas del macizo aludidas. Queden esas características, que consideramos imprescindibles, para estudiosos del ecosistema en cuestión y lo que ofrece a investigadores las particularidades de su flora y fauna. Quedémonos los que por esta comarca transitamos desde niños y los que por ella se adentran cada día con lo que, sin estímulos científicos, imprescindible, como digo, para su cabal conocimiento, con lo que se ofrece a nuestra vista, suficiente para catalogarla como excepcional dentro del territorio nacional.

La describieron con pelos y señales los escritores trotamundos británicos y galos que por estas tierras se adentraron entre los siglos XVIII y XIX dejándonos en las páginas de sus libros estampas idílicas de la región. Por ejemplo, las que nos describe Francis Carter en su libro “A journey from Gibraltar to Málaga”; o las que bosquejó C. Rochfort- Scott en su obra “Excursións in the mountains of Ronda”, ambas incidentes en las características propias de los habitantes del Sur de España, y por ende, poniendo el acento en ésta ciudad como santo y seña de las sierras que la circundan y le conceden personalidad intransferible.

Porque Ronda en su conjunto no es solo la síntesis de un arte monumental visible en el núcleo urbano, sino que ofrece en sus alrededores estampas únicas de bosques de pinsapos catalogados como insólitos en el territorio peninsular y que se autentifican en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, que es su epicentro pese a ser un nombre desgajado del originario y secular de Serranía de Ronda. Es esta denominación la  que abarca siglos de perenne y trascendental historia para ensalzar unos parajes,  los cuales  obligadamente se deben catalogar con la designación del nombre de  la ciudad que junto a ellos se erige desde tiempo inmemorial.

 

Francisco de la Torre, un alcalde septuagenario en plenitud de facultades para gobernar

 

Imagen de archivo de Francisco de la Torre. /

 

Francisco de la Torre, un alcalde septuagenario en plenitud de facultades

Llegar a los 70 años y superarlos con creces era algo que a mediados del pasado siglo constituía una excepción. En los pueblos de la Andalucía profunda, en la que se ubica la Serranía de Ronda, sede de mis antepasados, llegar a esa edad en condiciones óptimas de salud y facultades mentales se veía como una rareza, y si se lograba sobrevivir hasta superarla, los pocos que lo lograban ofrecían una estampa de decadencia plena, poco menos que de muertos vivientes. Pero luego vinieron otros tiempos y las mejoras en la alimentación y la sanidad imperante hicieron aflorar una calidad de vida que en la actualidad se asienta como paradigma de gente pletórica ofreciendo una fisonomía que nada tiene que ver con la de antaño: exultan de salud y de ganas de vivir, nada que ver con los setentones de antes que arrastraban decadencia y decrepitud manifiesta.

Superados o sensiblemente disminuidos con la edad achacosa fenómenos naturales en la persona que fueron indelebles cuando se disponía de las facultades físicas y mentales plenas como era el instinto o la lucidez, nos queda ahora otra aptitud que, con frecuencia, perdura de forma indeleble. Me refiero a la facultad de los sentimientos que llevan aparejados la sensibilidad – que no la sensiblería vacua -, que nos conduce a mantener recuerdos gratos de momentos pasados, no pocas veces impregnados de nostalgias que son ineludibles, pero que también nos retrotraen a momentos felices que en el magín nos reconforta y no tienen por menos que conducirnos a una vida interior que en el recuerdo nos retrotraen a momentos de contento y paz.

Llegada a la edad longeva, que no provecta ni mucho menos decrépita, como lo demuestra cada día en el ejercicio y buen hacer de sus funciones al frente del Ayuntamiento de Málaga, se había extendido el rumor de que Francisco de la Torre se encontraba entre un sí y un no de presentar su candidatura como primer edil en las elecciones municipales próximas. Pero he aquí, que unos días atrás, el PP de Málaga, sabedor de la valía de este hombre al frente de la Corporación, ha manifestado de manera oficial su petición de que sea candidato a las elecciones municipales del año venidero. Sabía decisión.

Hace bien el partido, que De la Torre es un valor en alza reconocido por todos los malagueños y nada parece haber en contra de su continuidad, y menos que nada su condición de septuagenario. Es un ejemplo vivo y concluyente de que, aún superada esa edad, se pueden llevar a cabo todo lo que se podría exigir a un regidor en sus funciones. “Salud, proyectos y cariño de la gente”, han sido las realidades incuestionables que le adornan al calibrar la propuesta de su continuidad en la Alcaldía de la capital. Así lo acaba de afirmar y es lo que deseamos, esperamos y manifestamos quienes hemos seguidos su trayectoria política, animándole para que siga con el bastón de mando en sus manos para provecho de todos los malagueños.

En palabras de Juanma Moreno, líder andaluz del PP andaluz, “De la Torre es uno de nuestros buques insignia de la política andaluza, malagueña y española”. Le sobra razón, y la damos por buenas quienes hemos seguido su trayectoria, sobre todos lo que como él ya somos setentones y no nos postergamos ante la edad por muchas que fueren las primaveras (e inviernos gélidos) vividas. Su servicio al bien común de los malagueños, y del que tantas pruebas hemos tenido, deseamos que se prolongue sine die, o como decimos los castizo” hasta que el cuerpo aguante”.

“Dejad a los gobiernos central y regional que administren la política abstracta de las grandes palabras, y dejad a los Ayuntamientos que nos ocupemos de la vida diaria y concreta de las personas, porque jamás aspiramos a más alto honor”, es argumento de un pensador argentino, Horacio Amezúa, que se adecua a la trayectoria de nuestro regidor malagueño y que no tenemos por menos hacerlo nuestro en lo que a él se refiere.

 

 

 

 

 

Larga vida al libro en Málaga

 

 

Larga vida al libro en Málaga

JOSÉ BECERRA

Se celebran con periodicidad  con la pompa que el evento se merece el Día de las Librerías por cuanto son cenáculos vivos y lugar de exposición del libro, ese compendio de páginas aunadas que como soldados en formación nos aguardan en las estanterías en espera de que el lector lo acoja entre sus manos, ávido de adentrarse en el montón de hojas que invitan a adentrarse en el maravilloso mundo del conocimiento, o en el no menos prodigioso de la imaginación fluida y siempre versada de su autor en una materia determinada. En el Egipto milenario a las bibliotecas, precursoras de nuestras librerías de ahora, se les conocía como el ”tesoro de los remedios del alma”; curaban el peor y más radical de los males: la ignorancia.

No está exenta la ciudad de Málaga de editoriales de prestigio que en nada tienen que envidiar a las de otras regiones como la madrileña o barcelonesa. Naturalmente, en estas dos últimas el número de editoriales es significativamente mayor, acorde con la importancia económica y poblacional de los territorios; pero Málaga no les va mucho a la zaga: la presencia de editoriales en Andalucía tienen primer y más importante acomodo en esta ciudad nuestra. Destacan por su implantación en el mercado librero firmas ya acrisoladas, entre las que cabe destacar sellos como Arguval, bajo la batuta ésta de su regente, Francisco Argüelles, que vino a poner una pica en Flandes en 1982 y que a partir de entonces viene imprimiendo anualmente más de medio centenar de títulos.

Conviene resaltar la importancia del editor a la hora de analizar la obra que hasta él llega para su publicación, algo que suele pasar inadvertido cuando el ejemplar impreso de rutilante portada por lo general se coloca en los estantes de las librerías para su venta, después  del perentorio paso por la linotipia.  De por medio una labor callada de examen exhaustivo de la obra que hasta él llega y de la que debe calibrar y sopesar los pros y los contras para su publicación. No es sencilla la labor del editor que se precie: su trabajo no tienen parangón con cualquier otro. Exige, además de vocación, un sinfín de habilidades y conocimientos a la vez que de un demonio de dos materias aparentemente desvinculadas entre sí: empresa y arte. Conjugando sabiamente ambos elementos,  el editor de raza y artífice de la letra impresa saldrá airoso de su primer examen de la obra que se le confía y que tiene entre sus manos expertas, a ellas confiada por  quien  pergeñó la obra en cuestión y en las que cifró sus esperanzas de verla salir a la luz, o sea, el autor.

El trabajo de editor no se parece a ningún otro. Obra ímproba es la suya. Pocos oficios requieren un abanico mayor de habilidades y conocimientos, pocos exigen a la vez, un dominio pleno del mundo de la empresa y del arte que para este menester se aúnan y complementan. La forma más sencilla de comprender lo que implica ser editor es conocer una editorial desde dentro y aprender de la mano de editores que estén al frente de sus respectivas entidades.

A Arguval le acompañan otras empresas editoras  malagueñas capaces de satisfacer las exigencias de lectores con un abanico extenso de  publicaciones, como ICI editorial, Exlibric, Sallybooks y La Calle, entre otras, aptas para cubrir necesidades de lectores y ofrecer soporte a autores de las más diversas temáticas con un objetivo común, promover la difusión de la cultura, las letras y la formación profesional: Exlibric, Sallybooks y Editorial La Calle.

No puede quedar en saco roto una editorial que viene pegando fuerte en el sector editorial en los últimos años y que tiene su sede en Ronda. Se trata de la editorial La Serranía, la cual de la mano de su fundador, José Manuel Dorado, imprime libros con las más variadas temáticas, pero con predominio, como no podía ser de otra forma, en los que atañen a la historia, las costumbres, la gastronomía y el paisajes siempre evocador de la comarca rondeña. Dorado ha sabido poner una pica en Flandes, como se dice comúnmente, cuando en un terreno dificultoso y multiforme alguien sobresale merced a su empeño, dedicación y buen hacer.

Larga vida, pues, al libro en Málaga, merced a editoriales de prestigio que lo hacen posible para satisfacción y gozo de lectores por la edición concienzuda que  se lleva a cabo cada día en sus empresas.

Decía un literato y autor dramático inglés (Josepb Adisson) que “un buen libro es un regalo precioso que hace el autor a la humanidad”. Habría que añadir que este obsequio no sería posible sin la mediación de editoriales que lo hacen posible cada día.

 

Urgencias colapsadas

Urgencias colapsadas

JOSÉ BECERRA

Si durante el transcurso de la vida nos preocupa el caer inopinadamente enfermo, este temor se acrecienta considerablemente una vez llegada le edad provecta. Cuando nos consideramos pletóricos de salud obviamos estas aprensiones, pero hacen acto de presencia sin remisión cuando oteamos en el horizonte el descenso  más o menos próximo de nuestras constantes vitales, antes exultantes. Cuando estos momentos llegan no pueden por menos de alarmarnos noticias como la que en estos días de este desapacible invierno, que inopinadamente nos está mostrando un cariz insólito en media España, pero que también hace acto de presencia en Málaga y su provincia, nos enteramos de que en los hospitales de la capital ven sus urgencias colapsadas y proporcionan imágenes poco menos que de países tercermundistas. Si bien desde el Servicio Andaluz de Salud se apresuran a decir que se trata de una situación coyuntural, lo cierto es que nos desazona bastante, como no podía ser de otra manera. El CSIF ha puesto la voz en grito y denuncia que las medidas adoptadas por la  Junta de Andalucía para paliar el candente problema no atajan ni mucho menos la acrimonia que provoca en buena parte de la ciudadanía malagueña, entre ellos los que, como digo, nos encontramos más vulnerables por nuestro estado avejentado por la edad. Las protestas tienden a multiplicarse por el “problema estructural”, según las voces alzadas,  al que no se le concede la solución oportuna y se ralentiza su solución en espera de que en los próximos meses, naturalmente más cálidos, vengan a resolver el acuciante problema de ahora. Se esperan movilizaciones sindicales  y se activa la Mesa de Urgencias para que las reivindicaciones, a todas luces oportunas y justas, encuentren vías de solución y las mejoras se hagan efectivas cuanto antes, sin esperar a que caliente el sol y las salas de urgencias dejen de aparecer totalmente atiborradas.

Guardia Civil, siempre eficaz y necesaria

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Guardia Civil, siempre eficaz y necesaria

La Guardia Civil acaba de probar su eficacia contra quienes delinquen y se saltan a la torera principios y leyes establecidas. Ha sabido, poniendo el empeño y buen hacer que honra y caracteriza a la institución, resolver el horripilante caso de la muerte violenta de Diana Quer y detener al presunto homicida, hoy entre rejas. Sin prisas pero sin pausas ha resuelto un caso que había traído en vilo a la familia de la desafortunada víctima y ocasionado el interés de media España. La ciudadanía no puede por menos que admirar y agradecer el empeño y la tenacidad de los agentes que han logrado esclarecer el tenebroso y luctuoso suceso.

“El honor es mi divisa” reza como un timbre de gloria en el opúsculo que ensalza la labor y entrega de la Guardia Civil en beneficio del bienestar ciudadano. Servicio y sacrificio son distintivos del instituto armado que tantas pruebas de lealtad y heroísmo ha venido transmitiendo a lo largo de su historia desde su fundación en 1845 a manos del Duque de Ahumada. Pero mucho antes de mediar el siglo XIX, la que posteriormente sería conocida con el apelativo de “Benemérita”, había destacado por la defensa a ultranza de los caminos enrevesados del suelo patrio dando fiel testimonio de su celo en defensa de cuantos cruzaban de norte a sur la accidentada geografía peninsular.

Acabada la Guerra de la Independencia obscuros y caóticos tiempos se adueñaron de sendas y caminos del solar patrio; en ellos establecieron sus reales bandidos y facinerosos de la más violenta calaña. Pero allí para hacerles frente estaba la Guardia Civil que con denuedo combatió sus desmanes. Y así hasta nuestros días dando pruebas evidentes de perseverancia en su trabajo y eficiencia en el seguimiento de desmanes hasta esclarecerlos, merced además con el conocimiento del terreno en el que se mueven y su compromiso indeleble con la democracia que en su día nos dimos.

Bajo estrictos criterios de calidad y selección, que imperan hoy día, el instituto armado garantizó siempre con entrega y honor la defensa de vidas y haciendas amenazadas o puestas en peligro por la delincuencia o transgresión de las leyes. ¡Larga vida a los cuarteles de la Guardia Civil en las ciudades más populosas hasta los pueblos menos poblados y recónditos! Siempre fueron y serán garantes de nuestra defensa y seguridad. Algo que siempre hemos de agradecer y exaltar sin tapujos.

 

Monumentos que desafían al tiempo en Montejaque

 

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Monumentos que desafían al tiempo en Montejaque

Crestas calizas dominan las casas del pueblo,  recortadas indolentes bajo las laderas de la Sierra de Libar. Se antojan por su relieve disforme el lomo erizado de un dinosaurio prehistórico, tales son sus formas picudas y ondulantes que horadar el cielo figuran. El roquedo, que no amenaza sino que acoge como techos protectores a las viviendas en lo más alto y antiguo del pueblo, le presta a éste un telón de fondo pétreo espectacular dando pie a rincones altamente sugestivos. Más abajo se alinea el resto del caserío más reciente al que domina el templo de Santiago que data del siglo XVI y en el que se dan la mano los estilos gótico – la bóveda de terceletes que cubre el presbiterio –, y el barroco, presente en la capilla decorada con llamativos motivos pictóricos.

Coexisten en las afueras Montejaque compitiendo con campos de cereales, olivos, viñedos y campos de girasoles, dos estructuras que llaman poderosamente la atención a quienes, ya en automóvil, ya a pie, las contemplan desde la carretera que une a este singular pueblo de la comarca serrana con la ciudad de Ronda. Una debida a la Naturaleza en su incesante ímpetu transformador de lo creado desde los tiempos obscuros del Cosmos: se trata de la gruta del Hundidero, boca enhiesta que engulle con avidez en tiempos de copiosas lluvias las aguas del afluente Gaduares, las cuales tras atravesar vericuetos insondables y tenebrosas salas que suspenden el ánimo, vienen a recalar en su hermano mayor, el río Guadiaro, tras precipitarse en el lago que antecede a la celebérrima Cueva del Gato, ya en el término municipal de Benaoján. Ambos pueblos comparten relieves y paisajes únicos y rivalizan en lo sugestivo de rincones e inveteradas tradiciones.

La otra estructura distintiva de Montejaque entra en el terreno de la ingeniería: la Presa de los Caballeros, que data de los prolegómenos del siglo pasado, y que supuso en hito constructivo para domeñar las aguas del Gaduares con fines de producción de energía eléctrica y facilitar el regadío de la zona pero que constituyó un rotundo fracaso a causa de filtraciones que la inutilizaron por completo. Hoy se erige y se contempla en la carretera que une al pueblo con Ronda, inútil pero colosal en su forma y reflejo de un mastodóntico proyecto insólito en el resto de la España de entonces.

Hoy por hoy, la pretensión formulada por la Asociación de Turismo y Calidad de la Serranía de Ronda y apoyada sin tapujos por el Ayuntamiento de Montejaque, se ha alzado hasta las administraciones públicas superiores, y en primer lugar a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía para que se otorgue el atributo de Monumento Natural a la Cueva del Hundidero, emporio de espeleólogos que con asiduidad recorren sus tenebrosos y sorprendentes salas y angosturas. Así mismo se pretende otra mención para la Presa de los Caballeros, cita en las inmediaciones del Hundidero en forma de adscripción en el catálogo de Bienes de interés Cultural (BIC, para los allegados).

Portentos ambos, uno natural y otro debido a la mano del hombre, éste   desafiando al tiempo y que se considera pionero en España. Merecen ambos a todas luces ser rescatados del olvido y concederles la importancia que se reclama.

Foto: Andalucía Rústica

 

Alivio para el bolsillo en pueblos malagueños

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Alivio para el bolsillo en pueblos malagueños

Recuerdo como una imagen de humildes pueblos de la España irredenta del pasado siglo la imagen de vecinos que cada año no era raro que a cuenta de atender el recibo de la “contribución” – que así se reconocía por aquellos desolados tiempos – debían de restringir el condumio de alimentos básicos por algunos días. Caminaban ese día nefasto con paso indeciso hacia el Ayuntamiento, lugar en el que el recaudador de turno se aposentaba en espera de los depauperados contribuyentes llegarán para cumplir son Hacienda mal que les pesara; la mayoría de ellos por poseer una vivienda que se caía a pedazos.

Afortunadamente, a remolque de los nuevos tiempos estas imágenes de una España decadente pasó a la historia: ahora se atiende a estos recibos contributivos en la caja o banco de turno, pero la malquerencia hacia ellos sigue siendo lo mismo, aunque eso sí, los moradores de algunos municipios malagueños que ostenten la propiedad de una vivienda o un terreno van a comprobar cómo se mitiga parte de esa carga soportada con el mayor estoicismo del mundo. La rebaja impositiva a más de una treintena de pueblos de la provincia se produce merced a factores de corrección aprobados por el último Consejo de Ministros del año que acaba de finiquitar a instancias de responsables municipales de términos afectados por gabelas desmedidas.

La presión fiscal que atañe al ámbito inmobiliario de este sector dará un respiro notorio a los contribuyentes. Revisados a la baja el ´catastrazo´ de hace ya una década, que muy bien podría considerarse de oprobiosa, las aguas perecen volver a su cauce, y el IBI, que cada verano venía sobrecogiendo a las familias menos boyante, y con este tributo, otros del mismo jaez, como la plusvalía municipal que es obligado satisfacer por mor de la venta de una casa o cuando se recibe graciosamente un inmueble en herencia, tienden a limar sus fauces siempre abiertas y horripilantes. Otra cosa es que las alcaldías de manera y forma que la medida atañe a la base imponible del tributo en cuestión, decidan alterar, como es de esperar por lo legislado, su importe a la baja. Cuestión ésta que afortunadamente es lo esperable en el solar malagueño. Un alivio para el bolsillo de la vecindad de cada pueblo de Málaga, que no tienen por menos que recibir la buena nueva con alborozo.

Foto: Málaga hire

 

 

Carreteras maltrechas en la Serranía de Ronda

El desprendimiento de una roca corta la carretera entre San Pedro y Ronda

Un desprendimiento en la carretera de San Pedro meses atrás (Twuitter)

 

Carreteras maltrechas  en la Serranía de Ronda

Es de suponer que será como clamar en el desierto, que hasta ahora maldito caso que se han hecho a las sucesivas reclamaciones sobre el lastimoso estado de las carreteras que cruzan la comarca de Ronda y la que también de manera azarosa la unen con Málaga. Aventurado es transitar por ellas porque pueden convertir en un día aciago a quienes lo osen, caso de ese infortunado joven que  pereció días atrás  en el tramo que une Benaoján con Ronda conduciendo su moto. Circular por ella se ha convertido en los últimos tiempos en una odisea, que algunas veces culmina en un accidente mortal, como ese último que hay que lamentar. Hasta ahora han sido plataformas políticas las que han dirigido quejas sobre las lamentables condiciones de los viales a las administraciones públicas (Diputación y Comunidad Autónoma) que no han logrado sino la callada por respuestas, o en mejor de los casos, dar largas a la pretensión sine díe de llevar a cabo ña realización de proyecto alguno.

Ahora son los ciudadanos quienes cargados de razón reclaman un plan que ponga fin a una situación que se muestra insostenible a todas luces y que, además de luctuosos sucesos como el reseñado, está resultando un serio hándicap para el desarrollo económico de los pueblos de la comarca, muchos debatiéndose en la más absoluta inopia. ¿Sería mucho pedir que las promesas de gobiernos de los más distintos signos cuajasen al fin con la realización de una autovía que una Ronda con la populosa Costa del Sol? Con grandes alharacas se anunció además la posible llegada del AVE a la ciudad, lo que permitiría llegar a Madrid por este medio en poco más de 3 horas, las mismas que se emplean en la actualidad para llegar a Málaga desde la ciudad del Tajo en trenes añosos. De nada ha servido hasta ahora que la población rondeña haya superado los 30.000 habitantes; por lo visto no son suficientes para que desde las altas instancias administrativas nos saquen de la mengua de comunicaciones que, con ese vecindario,   no tiene parangón en el resto de España en donde sí gozan de ese privilegio.

Consternados por el silencio de las administraciones públicas (Diputación y Comunidad Autónoma) a las reiteradas demandas de alcaldes y ciudadanos, acaba de tomar cuerpo una plataforma reivindicativa – una más de las que ya tomaron cuerpo años atrás – para conseguir una regeneración de estos viales que ahora se muestran como un serio hándicap para el desarrollo económico de la zona, aparte de garantizar la seguridad de cuantos con sus vehículos transitan por ella. Apoyan estas reivindicaciones, que ya son históricas, alcaldes de la comarca rondeña, impelidos por la urgencia de acabar con estas irregularidades que coartan o ponen en peligro vidas y haciendas de la ciudadanía del entorno.