Aceituneros furtivos

 

 

Aceituneros furtivos

Furtivos, que no altivos,como cantaba  Miguel Hernández:  “Decidme en el alma:¿quién / quién levantó los  olivos?/ No los levantó la nada,/ ni el dinero, ni el señor/ sino la tierra callada/ el trabajo y el sudor…” No, no parece que que los ladrones furtivos tengan en cuenta los versos del eximio poeta alicantino.

Robos masivos de aceituna se vienen denunciando en la provincia. Los amigos de  lo ajeno que aprovechan la noche para la fechoría y los sufren olivareros de los distintos pueblos de la provincia.

Enla Serraníade Ronda, con no poco gracejo, llaman “luneros” a los que aprovechan las sombras de la noche y el liviano fulgor dela Lunapara hacerse furtivamente con unos pocos kilos de aceitunas de verdeo, suficientes para el agasajo de la casa; a saber, disponer del fruto del olivo para partirlas, aderezarlas con tomillo, sal, ajos y vinagre y, depositada en tinaja, recurrir a ellas para complementar las comidas durante algunos meses.

Son las aceitunas “luneras”. Se recogen, pues, a media noche, sin  testigos de vista; se llenan las bolsas en la finca del vecino con toda la celeridad que permite el  oficio – son los serranos duchos en este quehacer-, regresando con sigilo al pueblo una vez consumado el hurto.

Casi nadie, no obstante, lo considera como tal y casi ningún propietario de olivar echa cuenta con estos robos, que ya son tradicionales, pero que por insignificantes no causan el mayor quebranto económico y todo lo más que se llega es proferir alguna que otra maldición, y las más de las veces, un comentario jocoso.

Ahora, por lo visto, gente de allende fronteras, se dedica a gran escala al robo de aceitunas pero a gran escala en la zona de Antequera y Achidona y Campillo. Estála Guardia Civiltras las huellas de grupos organizados que arramblan no con unos pocos puñados  de aceitunas para el condumio hogareño, sino de miles de kilos para venderlo bajo precio y con pingüe ganancia  en el mercado negro.

No se conforman estos con saquear los olivos “cenicientos y eternos” sino que aprovechan los montones del fruto, ya sea en el campo o en la almazara para cargar con ellos sus furgonetas.

Nada que ver con los “luneros” serranos. Los  que saltaban una valla de pitas para llenar una talega y tener con qué comerse el gazpacho caliente algunos días. Con estos se ha hecho siempre la vista gorda. Contra los que roban y mercadean como ahora habrá que estar bien atentos.

Las aceitunas “luneras” perdieron el carácter chocarrero de antaño; de su condición, incluso, se hacía pública proclama. De las de ahora hay que hablar con la severidad que alude a lo delictivo sin reservas.

Foto: Infojardín.com

Bibliotecas de la UMA en el recuerdo

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Añoranzas de un bibliotecario de la UMA

José Becerra

Vaya por delante mi apego a los libros y mi devoción por las bibliotecas. Suscribo las certeras palabras de loa vertidas por Jorge Luis Borges: “UN libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre volúmenes y que pueblan el indiferente universo de las bibliotecas, hasta que da con un lector, con el hombre destinado a sus símbolos”. Más razón que un santo tenía el ilustre escritor argentino.

Echando la vista atrás, que es lo que ya hacemos quienes lucimos canas y espléndidas alopecias y hacemos un alto en el camino para reflexionar sobre lo que fuimos y nos queda ser -ya bien poco,a todas luces-, finalizada nuestra vida laboral vuelvo con frecuencia en el recuerdo a mis años de permanencia en la Universidad de Málaga, en calidad de bibliotecario.

Mi vida anterior hasta bien coronada su mitad si la miro desde ahora desde la distancia no me deparó en lo que se refiere a los trabajos en los que me ocupé la satisfacción que sí me proporcionó mi estancia como bibliotecario en la UMA. En ella trascurrieron más de 15 años de mi vida en constante contacto con los libros, una aspiración que acaricié desde mi ya lejana juventud. Ni siquiera al periodismo activo, que cultivé durante muchos años me resultaron tan gratificantes como los que luego permanecí respirando para mí la sugerente atmósfera de una biblioteca universitaria, tan silenciosa, tan acogedora.

Mis andanzas transcurrieron de una en otra en las diferentes facultades -Económicas, Turismo, Filosofía y Letras, Medicina… – ya que mi trabajo y mero servicio a la grey estudiantil me llevaron sin solución de continuidad de aquí para allá dentro del campus universitario. De mis funciones destaco la catalogación, un rango superior a la prestar servicio como el mero préstamo de libros o la búsqueda y colocación de ejemplares en su anaquel correspondiente en el mar de la infinita letra impresa que constituyen los volúmenes siempre colocados con la perfección de soldados en formación.

Catalogar es la función que dignifica el oficio del bioliotecario,no pocas veces rutinario y anodino. De alguna forma se proyecta la personalidad del catalogador en la tarea de plasmar en muy escasas entradas el meollo del libro que la dirección del centro le confía y que aquél ejecuta echando mano a su leal y saber y entender, lo cual proyecta al ejemplar en cuestión, ya sea en una humilde cartulina, ya en el planificado ordenador de turno.

La descripción del documento persigue en detraer el ejemplar del resto del fondo bibliotecario con el fín de identificarlo y señalar su ubicación exacta para recuperarlo posteriormente. Se rige por las normas de la Descripción Bibliográfica Internacional Normalizada (ISBD),la cual abarca el título de la obra, autor, editorial que lo imprimió,páginas y todo lo que pueda significar un dato para su búsqueda dentro de las atiborrados anaqueles. A destacar la descripción del libro en cuestión con unas muy pocas palabras capaces de captar su contenido; es aquí donde se proyecta la capacidad del catalogador para aprehender el significado de sus páginas y traspasarlo al papel u ordenador fielmente facilitando la tarea del usuario de la biblioteca.

No pocas veces los usuarios de una biblioteca universitaria recurren a quienes se parapetan tras su mesa de trabajo para inquirir sobre el contenido y la situación exacta de un libro que venga a dar cumplida cuenta de sus inquietudes sobre una materia en particular. El biblioteca nato exulta entonces de satisfacción al atenderle puntualmente: ha sabido cumplir con su deber.

Dejé las bibliotecas con profundo pesar, pero la edad es una imposición ineludible. Vaya mi recuerdo para mis compañeros – Estrella, Carmen, Ana Elo, Jorge, Eliseo… – con quienes compartí horas de dedicación y trabajos que no pocas veces resultaban ímprobos, pero siempre gratificantes y sugestivos en la quietud y silencio del recinto académico.

Viajeras francesas en tierras rondeñas

Viajeras francesas en tierras rondeñas

José Becerra

Una de las viajeras francesas a tierras andaluzas en el siglo XIX ( no todos los escritores que en el siglo que siguió al de las luces, pertenecieron al género masculino, con ser estos los más abundantes que se dejaron caer entonces por estas tierras), Juliette de Robersart, describe su llegada a la ciudad del Tajo con palabras laudatorias: “ Haber venido a Ronda, a esta ciudad de moros, poética e inaccesible..¡Sólo esto basta para colmar la gloria de una vida entera!”. No los menciona pero por la descripción que sigue es probable que de cerca o de lejos recreara la vista con los pueblos aledaños, tal vez por Benaoján, Montejaque o Jimera de Líbar: “Cabalgaba alegremente por senderos imposibles, por escalas de piedras resquebrajadizas y suspendidas sobre precipicios tan pavorosos como bellos, pues en sus flancos se asientan pueblos, naranjos y cultivos bien cuidados…”.

 Habla de majuelos y agavanzos, huertos y predios como si además de verlos los olfateara: “ Todo está verde, fresco, floreciente, embalsamado…”. Y acaba con la impresión que le causa Ronda nada más divisarla: “ ¡ Qué nido de águilas orgullosamente plantado sobre las dos peñas, gigantescos bastiones de esta fortaleza y separados uno del otro por un desgarrón de centenares de pies!”

 Y veamos la impresión que le causa el discurrir del río Guadalevín al fondo de la angostura: “ En el fondo, corre un torrente; ruge, sale furioso de sus tinieblas, se revuelca de roca en roca, humeando y brincando… Se llama el Tajo”. Ante esta visión no duda en afirmar que “ el precipicio atrae y repele, da vértigo y embriaga”.

 Es este marco, idílico si quieren, el que acoge un fenómeno que es consubstancial con la tierra en la que floreció, con más intensidad si cabe que en otras regiones: el contrabando y el bandolerismo, dos ramas del mismo tronco, el primero como salida de una población mísera y depauperada, el segundo, al socaire de las guerrillas que puso al enemigo francés más de una vez contra las cuerdas en la guerra de la Independencia que comenzara en 1808.

 Otra viajera famosa, la también gala Madame de Suberwick, escribe: “Sabed que en España ser contrabandista era un oficio declarado, reconocido; uno se hacía contrabandista como se hacía labrador o soldado, pasaba de padre a hijo…” Concluye afirmando que el español, y más que nadie el andaluz y serrano, ama la libertad, no la que proclama la política, sino la de las aves del campo: “ Si no tiene fortuna, se hace contrabandista; si pierde sus bienes, se hace bandido”.

 La vecindad rondeña respetó y admiró al contrabandista y al bandolero: si se era famoso en una de estas dos actividades, que por muchos no eran consideradas como delictivas; se miraban como a héroes, nunca como gente depravada. Y si esto ocurría siglos atrás, no es de extrañar que Ronda les rinda ahora tributo organizando eventos en su memoria, si bien sea como medio para resaltar una actividad que, seguramente, resulta un señuelo turístico de interés.

Santa Claus vs Reyes Magos

En las sociedades de hoy y sobre todo en las grandes poblaciones españolas el orondo y risueño Papa Noel o Santa Claus, que tanto monta, les están echando un pulso a los Reyes Magos y, por supuesto, al Belén de toda la vida. Se trata de un signo de los novísimos tiempos en los que la desacralización de las costumbres gana terreno por día. Echando la vista atrás se constata que, por ejemplo en los pueblos de mi Serranía de Ronda, eran raras las familias que un rincón de la casa formaban el suyo por muy modesto que fuera, que bastaban las tres figuras sacras del misterio y una covacha rudimentaria.

Los niños dirigen sus cartas ilusionadas a un personaje importado que compite con sus Majestades de Oriente. Tanto monta el uno como los otros, solo que es legítimo reivindicar nuestras tradiciones inveteradas para que permanezcan, aunque se le haga un hueco a las que nos vienen de fuera aires de otras latitudes.

Se veía venir. Las cosas no han ocurrido de la noche a la mañana, sino que tuvieron su tiempo de asentamiento y comparación de unas con otras. Primero asoman tímidamente su imagen sobre el solar patrio y sus tradiciones arraigadas secularmente; tantean el camino con la precaución de conquistadores que ansían fortalezas y reinos que derribar y usurpar. Lo hacen con tiento, seguro de que los aires que soplan en las civilizaciones que presumen de modernas soplan a su favor y de que se alzarán con la victoria final. Luego, tras incruenta batalla, se anexionan de la región, sientan sus reales en ella. Se hacen los amos. Lo último, la decisión de un distrito madrileño en el que en un intento fallido se trató de introducir una Reina Maga en la cabalgata en un excesivo y ridículo prurito de introducir la paridad de sexos, lo que no hubiera sido sino un colosal esperpento.

Viene ocurriendo con otras costumbres, con otros usos bien delimitados en nuestro país, referentes de nuestros modos de vivir y de posesionarnos con el advenimiento de este u otro acontecimiento, con la rememoración de esta o aquella festividad. Halloween o Día de Difuntos, por ejemplo, por citar una fecha o una celebración a la que ahora nos inunda y ensordece. Lo de afuera ganando terreno a lo de adentro, lo que impera en otras latitudes adueñándose de lo que nos pertenece por la consistencia de muchos siglos, por la impronta que nos hace – hacía – diferentes. Doblegamos la cerviz, besamos el suelo porque se nos lo impone allende fronteras. En tan poca consideración nos tienen. Tan quebradiza es la resistencia que nos presuponen.

Ahora papanoeles y santaclaus nos inundan. Vinieron del frío y conquistaron este otro ámbito un poco más cálido, menos desapaciblemente nevado. Escalan los balcones de las viviendas de media España, un adorno de dudoso gusto, esos hombrecitos barrigones de rojo y barba cana. Se enseñorean del comedor, junto al árbol que nada o muy poco dice de nuestras complacencias navideñas, de nuestro amor ancestral por el fuego que hace agradable la estancia y reconfortante el sosiego. Atributos que sí hay que concederle al Belén, el de toda la vida. Unos adornos hablan del helor de otras regiones más inhóspitas, otros, los nuestros, los de siempre, traen consigo calorcillo humano. Sabor entrañablemente familiar.

Lo de menos son las connotaciones religiosas. Pero es que se trata de algo más que una concepción religiosa. Es una querencia secular. Una inclinación hacia algo que formó parte de nuestra manera de ser y pensar. Es lo nuestro, como lo son los pinsapos de la Serranía de Ronda o el Acueducto de Segovia; como lo son el río Tormes y las cordilleras Penibéticas; el gazpacho frío y el jamón de Jabugo.

Inundan el país felicitaciones, incluso provenientes de altas esferas políticas, con motivos navideños que obvian el Portal de Belén de toda la vida. Santa Claus versus la Sagrada Familia de Nazaret. El trineo y los perros contra los entrañables cuadrúpedos que prestaron calorcillo al Dios recién nacido. Una manera más de claudicar ante pujantes innovaciones que arremeten con lo que nos es intrínseco por naturaleza.

Dilema político y nuevo año

 

 Nuevo y con cariz de  esplendente acaba de comenzar un nuevo año. Desgraciadamente los avatares políticos del que ya finalizó su andadura continuarán en pie en el que ahora acaba de alumbrar sus primeros días. Después de la muy corta tregua que nos deparan las fiestas de finales y comienzos de un nuevo ciclo orbital del planeta tierra los problemas que nos acuciaban siguen siendo candentes. Como dicen en mi rincón nativo de la provincia- la Serranía de  Ronda mítica y legendaria – “hay que volver  a  lo dicho y empezar de nuevo”, un pensamiento de André Gidé, del que nos apropiamos subrepticiamente, seguramente sin saberlo.

   Se levantaron voces antes de la elecciones del 20D sobre para muchos la funesta persistencia del bipartidismo en la más altas instituciones del Estado. Al PSOE le sustituía el PP y viceversa a lo largo de las últimas décadas. Contra esta tendencia clamaron los partidos emergentes – C´s y Podemos – endilgándoles el calificativo peyorativo de “casta”. Miren por donde y visto el turbio y abracadabrante resultado de la consulta electoral última ahora hay quien clama porque vuelva una conjunción de los dos partidos que constituyeron el turnismo político y que nos deparó años de tranquilidad y progreso económico, pese a las lagunas negras de corrupción en las que se debatieron estas ambas formaciones. Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer,que dice un sabio proverbio.

   Se perfilan tres salidas, entre otras menos plausibles, como son, primera, la entente entre PP, PSOE y C´s que vendría a calmar los ánimos un tanto encrespado de buena parte de la ciudadanía que ve en ella una salida satisfactoria al impasse actual. Sin embargo, pese al parecer de los barones socialistas que miran esta solución como posible, se eleva el ego del secretario general , Pedro Sánchez (cuyo mandato hoy por hoy pende de un hilo), que no quiere dar su brazo a torcer ni tender la mano a quien abruptamente tildó de indecente días atrás. Parece que haya declarado odio eterno a Rajoy y a los populares, como siglos atrás declarara Aníbal Barca contra los romanos, y hace oídos sordos a las proclamas del presidente en funciones para llegar a un consenso y a un gobierno de gran coalición defendiendo los “grandes valores constitucionales”,premisas a las que se agarra éste a la desesperada para seguir ostentando su primacía en el gobierno que todavía es pura entelequia.

   Luego se contempla la fórmula, descabellada donde las haya, de un pacto entre PSOE y Podemos y el resto del conglomerado de partidos de escaso significado en lo que se refiere a su aporte de escaños, pero que que harían bascular la balanza en favor de la investidura de Sánchez. Esta coalición tan plural como amorfa presenta el hándicap de que el socio Iglesias no renuncia a su deseo de que haya un referéndum en Cataluña que pueda amparar la separación de España,algo con lo que no comulgan los socialistas y así lo han venido repitiendo alto y claro, salvo que ahora digan digo cuando antes dijeron Diego.

   La tercera opción, en sí misma poco deseable, sería la de celebración de nuevas elecciones con todo lo perjudicial que ello conllevaría para las arcas estatales y los bolsillos del españolito de calle. No son precisamente una bagatela los centenares de miles de y euros que podrían costar y que vendrían muy bien para resolver parte de cuestiones tan peliagudas e imponderables como calamitosas: dependencia, empleo, sanidad, educación…, entre otras igualmente acuciantes, y que de nada servirían porque no es previsible que los resultados que arrojen las urnas no diferirían mucho de los ya obtenidos.

   “¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza/ y que diera un doblón por drescribilla!”, exclamó Miguel de Cervantes ante la tumba de Felipe II en Sevilla. Idéntica exclamación podría salir de nuestros labios no por tamaño asombro ante la realeza yacente, pero sí por la actitud de los políticos a los que les ha llegado la hora de demostrar su valía y talante ante el dilema y lo que de verdad le preocupa al ciudadano. el cual les agradecería dejaran de lado sus ambiciones personales y afán de encumbrarse en aras del bien común y el engrandecimiento del país, amén de su estabilidad, unidad y progreso. 

Foto dreanstimes

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Enrevesado panorama político

No se habla de otra cosa y entre el estereotipado saludo y deseo de felices fiestas navideñas repetido en corrillos y en círculos políticos se recurre una y mil veces a la monocorde cuestión,que no es otra sino el resultado de las elecciones generales del 20-D. Unos comicios que nos han deparado una situación que más bien parece responder a un maquiavélico plan ideado por algún diosecillo maligno y travieso dispuesto a amargar la existencia de los políticos de turno, y de paso al resto de la ciudadanía, al no arrojar pautas plausibles de seguimiento. A ver cómo se arregla este desaguisado del cual parece refocilarse ese personaje etéreo que lo ha organizado.

Rajoy, presidente en funciones, habla con sus contrincantes tratando de llegar a acuerdos para lograr la investidura que lo catapulte a una nueva legislatura “partiendo el bacalao”, expresión ésta que los serranos rondeños repetimos de alguien que ostenta mando y poder. Es tarea peliaguda según están las cosas. Por lo pronto,Pedro Sánchez, que intenta acercar el ascua a su sardina le espetó un “no” rotundo en el frío y encorsetado encuentro que tuvieron días atrás en la Moncloa. Mientras tanto tantea éste el terreno en los ámbitos respectivos de Albert Rivera y Pablo Iglesias, tratando de ser él el investido con la `toga presidencial´. Algo que los barones socialistas, entre ellos el omnipotente en la sombra Felipe González, no ven con buenos ojos. Lo mismo que Susana Díaz, que desde Andalucía, no admite que el partido se alinee con quienes atentan contra la unidad de España. Sobre todo calculando que el varapalo recibido por los socialistas en las elecciones le aproxima a ser ella la cabeza de cartel en el partido una destronado Sánchez.

Rivera, por su parte, permanece expectante y anuncia que se abstendrá en la investidura de Rajoy. Teme que se tenga que recurrir a un nueva consulta electoral – algo que también temen los socialistas -, en lo que las cosas les podrían ir peor obteniendo aún menos escaños. Para ambas formaciones políticas el adelanto electoral podría resultar nefasto, ya que es presumible un descalabro más ostentoso.

Iglesias, cual felino agazapado vigila a sus presas, ojo avizor, para saltarles a la yugular a unos y otros. Sabe que puede erigirse como paladín de la izquierda en España, arrinconado a un PSOE que se desmorona a ojos vista. Y así, a grandes rasgos, se dibuja( o desdibuja) la realidad política de España. Una España para la que el Rey Felipe VI ha reclamado con muy buen criterio espíritu de entendimiento entre todos, concordia y altura de miras para que llegue a buen puerto esta nave y se aleje el temor de la zozobra ahora amenazante en lontananza. Lo dicho, un enrevesado político que no se sabe dónde nos conducirá.

Estabilidad y consenso

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“Hablando se entiende la gente” , un axioma que repetimos hasta la sociedad y que está siempre en boca de mis paisanos  de la Serranía de Ronda, cuando se trata de mediar en un asunto en que dos se enrocan en sus pretensiones despreciando las razones del contrario sin posibilidad de entendimiento.

Densos nubarrones se ciernen sobre la gobernabilidad de España. El resultado del D-20 ha ensombrecido el cariz del país a remolque de unas posiciones de unos y otros que de no mediar la cordura pueden proporcionarnos serias dificultades a muy corto plazo. Por lo pronto el Ibex 35 se disparó días atrás y le siguió el  la prima de riesgo que ascendió inusitadamente y que de seguir la tendencia alcista va a repercutir negativamente en el costo de los intereses de los montantes que se nos prestan y que tiene mucho que ver con el mantenimiento de las pensiones y la atención social. Bruselas, por su parte, avisa de que se pone en riesgo el arraigo de las reformas iniciadas si el panorama no se encauza más temprano que tarde.

Se dice en lo que toca a las elecciones que el pueblo en su  veredicto nunca se equivoca y que sabe responder atinadamente a la consulta respectiva. Pero esta vez hay que reconocer que esto no se ha cumplido y que, sin que sirva de precedente, se equivocó – nos equivocamos – de medio a medio. Suelen señalar el derrotero  a seguir, algo que ahora ha fallado estrepitosamente al establecerse un endiablado puzle que muy dificultosamente  pergeña la senda a la hora de establecer el Gobierno que más nos conviene en estos difíciles momentos.

Hay quien clama por pactos entre partidos como la tabla de salvación ya que la lista más votada – PP- no puede gobernar por sí sola. Para formar Gobierno estable sin que se produzca una hecatombe por la amalgama de partidos en liza se requiere la aquiescencia de los socialistas, y por lo pronto, su líder acaba de decirla Rajoy que “nones”. En aras de la estabilidad que redundaría en beneficio de todos, a causa de los momentos álgidos que España atraviesa en lo que toca en lo económico y social, el PSOE debería obviar su frenética animadversión  contra Rajoy encontrando un punto de entendimiento, al que se sumaría con seguridad Ciudadanos, actitud que le honra, mostrando su talante conciliador ante una situación que exige altura de miras. Es lo se espera, lejos de aventuras que no se sabe muy bien dónde nos conducirían. Desde luego no muy cerca de la estabilidad y consenso que hoy por hoy son deseable.

Escenario político obscuro, tirando a negro

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Panorama político incierto

Habló el pueblo y lo hizo en una especie de trabalenguas, valga el símil, que va a costar trabajo descifrar. Hablaron las urnas y el resultado arroja una situación que veremos cómo llega a buen término, porque todo está en el aire y, más que nunca, la ciudadanía no sabe con qué carta quedarse para vislumbrar lo que se nos deparará en los próximos días. Ganó el PP,sí, pero que consiga formar Gobierno estable es algo que está en al aire. Ahora entendemos la insistencia de Rajoy en vocear que debería ganar la fuerza política más votada. Barruntaba lo que iba a suceder y quiso curarse en salud.

Se abre un panorama tan incierto como preocupante. PP y PSOE, podrían ir de la mano para la consecución de un gobierno estable – “gran coalición” a la alemana – que alejase la preocupación de buena parte de los españolitos de a pie una situación política caótica que supondría un serio hándicap para mantener los logros económicos y sociales obtenidos en los últimos tiempos. Pero esta conjunción de los dos partidos hasta ahora turnantes en el poder es una probabilidad harto difícil. Podría haber un acuerdo de entre los populares, socialistas y Ciudadanos,pero ya se saben los inconvenientes que están por medio. No dan su brazo a torcer,o por lo menos es lo que dejaron a entender durante la campaña electoral, ni sería posible para sumar la mayoría requerida.

Se consumó el fin del bipartidismo, pero para no caer en el abismo de un Parlamento atomizado que sería una olla de grillos que redundaría en perjuicio de todos se impone la altura de miras de nuestros políticos que deberán “bajarse de sus respectivos burros”,como decimos los serranos rondeños cuando se impone la necesidad de ceder en sus pretensiones, y caminar juntos para el logro de un fin común satisfactorio capaz de lograr mantener a flote los intereses generales y la estabilidad del país.

ATAJATE, un pueblo pequeño pero muy sugerente

ATAJATE, un pueblo pequeño pero muy sugerente

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El pueblecito, que no tiene más allá de 200 habitantes, lo encontramos a dos pasos de Ronda, a poco más de 20 kilómetros, y a poco más de 15 minutos en coche de la estación de RENFE de Jimera de Libar, al borde la carretera que comunica la comarca rondeña con Algeciras. El caserío, blanco y compacto, de oscuras tejas morunas, busca el cobijo de colinas que jalonan su demarcación municipal y que se muestran ubérrimas en arbolado. Donde el suelo lo permite crece la vid, el cereal y el olivar, sostén de vida de la exigua población.

Pero no siempre fue la agricultura modesta el sustento de la vecindad, que la historiografía documenta que existieron en el lugar antiguas minas de hierro, hoy del todo abandonadas. Y si nos remontamos a la prehistoria, las mismas fuentes documentales hablan de útiles de piedra en el subsuelo y de restos de cerámica y monedas en los tiempos de la égida de Roma en la península. Menos alejados del tiempo de estos vestigios hay que hablar de un Atajate moruno, aunque no se conserve ninguna construcción que atestigüe este pasado remoto. No existen, pues, indicios de castillo o fortaleza, cuyas huellas se muestran visibles en otros pueblos de la zona. Existen, eso sí, restos de una torre vigía o defensiva en la cúspide de la altura de Santa Cruz, cuya ya se columbran los límites del pueblo vecino de Benadalid.

Asentado en una vaguada abierta al Valle del Genal, el pueblo duerme plácidamente a la sombra del Cerro del Cuervo; más alejado, el Pico de Peñas Blancas, que se confunde con el azul del cielo o se pierde en la lejanía en los días brumosos. Fue arrasado por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la independencia, en el siglo XIX, y a raíz de ella sirvió de refugio a bandoleros y huidos de la justicia, con lo que la pátina de la Ronda romántica lo envuelve netamente.

Hay que venir a Atajate en cualquier época del año para disfrutar de un singular paisaje de montaña y de un entorno rural que cautiva los sentidos lejos del “ mundanal ruido” del que habló Fray Luis de León, quien glosó La Vida Retirada de Horacio(Beatus ille) y que aquí toma cartas de naturaleza. Pero como no sólo de la paz y el sosiego vive el hombre se impone la visita a mediados de agosto para divertirse en las fiestas patronales. Antes, en Semana Santa, como en otros pueblos de la Serranía, se disputan el terreno los moros y cristianos en una vistosa epopeya con todo el sabor y el colorido de unos festejos enquistados en el pueblo desde siglos atrás.

Y en todo tiempo, y para los aficionados a la buena mesa, anotamos los típicos “enreaíllos”, las gachas y las migas; sin olvidar el queso de almendra, difícil de encontrar en cualesquiera otro lugar de la Serranía.

 Fotos: Atajate.es y Código Postal

Inadmisible agresión a Rajoy

Inadmisible  agresión a Rajoy

Cobarde e inadmisible  agresión al presidente del Gobierno, que lo sigue siendo hasta que hablen los votos, que muy bien podrían autorizarle a seguir en el alto cargo para la próxima legislatura. Fanática acción de un descerebrado mozalbete que no ostentará la mayoría de edad pero que no ha sido óbice para asestar un traidor golpe a la faz de Rajoy, el cual estuvo a punto de besar el suelo. Una foto que será recogida por los rotativos de medio mundo y que hablará a las claras de un ataque a la máxima autoridad de España, después del Rey, y que servirá para calibrar la intransigencia y tozudez de una pequeña parte del  país  que se constituye -aplausos de los ultras a su  “héroe”- enemiga de las libertades y la convivencia ciudadana, amén de la vida democrática.

De nuevo la actitud cerril de algunos componentes de la España negra y  goyesca que resuelve sus diferencias con el adversario recurriendo al garrote para dejar constancia de sus creencias y animadversión, animado por una claque vociferante.

Hay algo, no obstante que nos llama la atención. Sin poner en duda la eficacia de la guardia que preserva la integridad física del presidente, resulta inexplicable que alguien pueda acercarse tanto a su persona para ejecutar tan alevosa acción. ¿No se supo captar a tiempo el ataque felón del desconocido? Algo debió haber fallado para que su aproximación e intenciones al estadista no fuese advertida a tiempo.

Por otra parte, y sin señalar a nadie, no hay duda de que el execrable  ataque es fruto de la animadversión que de todos contra todos está dando muestra esta campaña electoral más encarnizada que cualesquiera otra anterior en el tiempo. Los resultados de la consulta son más indescifrables que nunca, tierra abonada para la exacerbación del ánimo y el aflorar  de la inquina.