img
Norman Bethune, héroe y filántropo para no olvidar
img
José Becerra | 08-02-2017 | 09:34| 0

Norman Bethune, un héroe para no olvidar

Resultado de imágenes de imagenes de norman bethune

 

Se cumplen ahora 80 años de la huida a la desesperada huida  que desde Málaga  a Almería sufrieron miles de malagueños que quisieron dejar un infierno en casa para encontrarse con otro mucho más virulento en la carretera que bordeando el mar llegaba hasta Almería. Hombres y mujeres con el horror pintado en el rostro, niños harapientos y ancianos que no podían ni con la ropa que llevaban puesta vivieron un periplo trágico que les marcaría para el resto de sus vidas.

    Málaga y su provincia contrajeron décadas atrás una deuda impagable con Norman Bethune, médico canadiense que sumido en el fragor de la Guerra Civil Española (año 1937) dejó constancia de su sapiencia y humanitarismo practicando transfusiones de sangre en circunstancias aciagas pero que no obstante salvaron innumerables vidas. Alrededor de su destartalada camioneta transformada en improvisado hospital de campaña zumbaban las ametralladoras -moscardones de muerte- o las explosiones de bombas diezmaban a una población indefensa que, fustigada, corría despavorida como animales acosados que inútilmente buscaban refugio a la desesperada. Lo hacían camino que por estos sucesos mereció para la posteridad el sobrenombre de la “Carretera de la Muerte”.
    Ocurrió este suceso tristemente histórico cuando los días de la República en Málaga tocaban su fin. Columnas franquistas asediaban la ciudad. Desmontada la resistencia republicana y sin posibilidad del Gobierno local de hacer frente al enemigo, los malagueños no adictos al Movimiento Nacional huyeron despavoridos por la carretera que bordeaba el mar y que transcurría hasta la provincia de Almería.
    Una familia de Benaoján, un pequeño municipio perdido entonces en las sinuosidades de la Serranía de Ronda, vivió aquéllos estremecedores sucesos unas veces por carreteras inviables y otras a campo través. La componían los padres – él maestro de escuela – y sus dos hijos de muy pocos años.
    Partieron del pueblo que bordea el Guadiaro, vía fluvial que imprime vivacidad y color a la abrupta Serranía de Ronda y a sus picos inaccesibles, hasta desembocar por caminos imposibles, junto a otras familias del pueblo que se vieron amenazadas en su integridad física por el imparable avance del enemigo, en la carretera de San Pedro Alcántara, que culebreaba entre barrancos insondables, recogiendo una ingente muchedumbre procedente de localidades limítrofes.

   Dieron pie al proceso calamitoso que en la zona se conoció como “la huida”, un término con connotaciones tétricas que perduró en la mente de los lugareños casi hasta nuestros días. El éxodo se organizó en Málaga con toda la precipitación que requería el sentir que los llamados nacionales pisaban los talones a los que huían con tan solo los pobres bártulos que podían sostener sus espaldas cuando éstas no eran ocupadas por los niños de corta edad incapaces de caminar por sí solos.
    La familia serrana que aludo vivió en sus carnes una despiadada persecución por mar y aire- las fragatas Canarias, Baleares y Almirante Cervera y los aviones de caza de la Legión Cóndor alemana y sus lenguas de fuego – que diezmó a la muchedumbre despavorida en todo su tránsito por la carretera de Almería desde el Peñón del Cuervo, en las proximidades de la Cala del Moral hasta llegar a su destino final. Es lo que nos relata Juan – que hoy cuenta más de 80 años- , el hijo menor de la familia que entre otras muchas sufrió la ominosa persecución. No pudo evitar que una lágrima furtiva, que trató de disimular con un manotazo, resbalase por sus curtidas y apergaminadas mejillas.
     Ensalzó la figura de Norman Bethune, que llegó a conocer personalmente y sus esfuerzos infrahumanos para salvar vidas. “Dispuso en un desvencijado vehículo todos los instrumentos necesarios para practicar transfusiones de sangre, operación ésta en la que él fue precursor en su Toronto natal, amén de otros utensilios de cirugía apropiados para atender a los soldados heridos en campaña a los que recurrió en la fatídica carretera de Almería”, recuerda con lágrimas en los ojos.
     Juan se desplazó hasta Málaga, venciendo sus achaques de la edad, cuando el Ayuntamiento de la capital dispuso años atrás un homenaje a la figura del médico filántropo y abnegado. No quiso perderse el acto que conmemoró la filantrópica hazaña.      

  Junto a un lozano olivo y un pizpireto arce, cara al Peñón del Cuervo, una placa con una lacónica inscripción: ”Paseo de los Canadienses”. El anciano, la mirada errabunda, susurró unas palabras entrecortadas pero nítidas: “El recuerdo de Norman ha sido para mí imperecedero”.

Ver Post >
La encina Vallecillo de Parauta desafía al tiempo
img
José Becerra | 05-02-2017 | 10:50| 0

 

La encina Vallecillo de Parauta desafía al tiempo

JOSÉ BECERRA

Resistió la encina los embates de los años y las acometidas de las inclemencias meteorológicas: lluvias torrenciales, sequedad y duras venticas no pudieron con su porte desafiante, inalterable hasta hoy mismo. Hablamos de la encina mal llamada de Vallecillo cuyo porte sirve como santo y seña de Parauta, el pueblo de origen morisco que se asienta, perezoso, en un fecundo valle que amorosamente riega el río Genal: un idílico vergel que columbra por su proximidad el Parque Natural de la Sierra de las Nieves, colosal altiplanicie que se alza desafiante al este de la Ronda milenaria.

Cada pueblo posee uno varios signos en su morfología y naturaleza  que lo hace diferente a los demás. Su historia, paisaje y el entorno propio les imprimen diferencias, aunque mantengan parecidos entre sí en razón de  circunstancias advenidas, las cuales tienen que ver con su fundación o formas de vida que son intrínsecas a la comarca en la que se asientan.

Sale  a relucir el nombre de tal o cual pueblo y en la mente se nos dibuja ipso facto aquello que lo hace diferente y único sin parangón posible con el vecino más o menos lejano. Ocurre con la famosa Cueva del Gato de Benaoján, el monten Hacho de Montejaque, el Torcal de Antequera, el Tajo de Ronda o el barroco Ayuntamiento de Cortes de la Frontera… Son todas imágenes tras las que se esconde con mayor nitidez la historia pasada y reciente de cada municipio y que hacen que nos asalten a la imaginación apenas oír su nombre.

La encina Vallecillo tiene en Parauta tanto o más poder evocador que el conocimiento que se tiene del pueblo de ser, según eruditos, cuna de Omar Ben Hafsun, cabecilla de los muladíes que se rebelaron en el siglo IX contra la aristocracia cordobesa y que fundara un reino que abarcaba gran parte de la Andalucía oriental.

Este árbol, que los botánicos catalogan recurriendo a la designación latina como Quercus ilex, adquiere  unas dimensiones que la hacen única – 26 metros de altura y hojarasca que sustenta un tronco que llega a los 1,30 metros- y cuenta una edad que muy bien pudiera superar los 4 siglos, que ya ha llovido.

¿Y cuáles con los remedios medicinales que la longeva fagácea propicia tanto para trastornos internos como externos ya recurriendo a la áspera corteza de su tronco para infusiones o de sus hojas y fruto, la oronda bellota? Hay una larga enumeración desde las indigestiones a las diarreas, pasando por eccemas, faringitis y picor vaginal, entre otras indisposiciones del cuerpo.

La vieja encina de Parauta parece mirar con soberbia y displicencia a los que se acercan a su proximidad para contemplarla, murmurando por lo bajo: 400 años os contemplan.

Ver Post >
El PSOE andaluz en su laberinto
img
José Becerra | 01-02-2017 | 07:56| 0

 

El PSOE andaluz en su laberinto

No nos extraña que le vayan mal las cosas a los socialistas andaluces. Es una tendencia generalizada en el país que parece haber llegado a tierras andaluzas con ánimos de quedarse. Mal pintan las cosas para este PSOE sin rumbo, descabezado y de pasos inciertos,  y en las tierras bien llamadas de María Santísima anda de capa caída. Es lo que dicen reciente encuestas que delatan la caída del voto en favor de un partido político que antaño gozaba del favor generalizado del pueblo con mayorías aplastantes en los comicios y que ahora ve cómo pierde terreno visiblemente copado por su eterno rival, el Partido Popular. Pero 30 años de mandato absoluto son muchos años, y si  esto añadimos las trapisondas de algunos de sus políticos señeros, llegamos a esta situación que deja mucho que desear merced a su visible decadencia.

La cantidad de votos, unos pocos más o menos, que irían a parar a las formaciones políticas que hoy por hoy se disputan con primacía el poder en Andalucía, a saber socialistas y populares, no difieren entre sí gran cosa. Susana Díaz, que apunta y no dispara en lo que toca a irse a Madrid para disputar el liderazgo a Patxi López v y a Pedro Sánchez, que ya ha anunciado su vuelta al ruedo hispano por los distintos senderos del país, culpa a éste y a la crisis prolongada del despego ya recalcitrante del ciudadano andaluz al PSOE por la crisis manifiesta del partido que no levanta cabeza a ojos vista.

Habría que decirle a la presidenta de la Junta  de Andalucía que si se para a pensarlo no concluiría con una certidumbre que es generalizada en la región que rige entre buena parte de sus habitantes: en el descrédito del partido socialista y la espantá del voto que tradicionalmente iba a sus filas está detrás el aumento del paro en el territorio, la educación sin derroteros concluyentes, la corrupción desmedida de los ERE y los cursos de formación y, entre otras bagatelas, tener que soportar la ciudadanía la tiranía de los impuestos más elevados del país, entre los que descuella el de sucesiones y donaciones, los cuales están detrás de la decisión de muchos de ir a tributar a otras regiones porque lo que se hereda de los mayores fallecidos más que un bien es una completa ruina.

Menos pandereta y folklore alimentados por Canal Sur con sueldos astronómicos de los que coadyuvan a sus insípidos programas y más atención a lo que realmente cuenta y es válido, como todo lo que se dedica a la formación de jóvenes sin futuro, ayudas a los emprendedores y las tecnologías y sostén económico para la industria. Es lo que sería deseable para sacudir el atraso que nos atenaza.

El aterrizaje de Susana Díaz en Madrid parece inminente: teme un descalabro en Andalucía ya venga del Partido Popular, ya de Podemos: ambos partidos velan armas para arrebatarle el poder en la tierra que la viera nacer y a la que ha gobernado a su antojo en los últimos tiempos. La capital de España no es, empero, comparable con su feudo andaluz. Aquí es presumible que no encuentre  las lisonjas que recibe en las tierras al sur de Despeñaperros, sino un despiadado enfrentamiento con quienes les vendrán disputar el poder en la secretaría general y como figura preponderante en el PSOE nacional.

Pedro Sánchez, el desterrado meses ha, vino al sevillano pueblo de Dos Hermanas, feudo tradicional socialista, a proclamar que conserva intacta la voluntad de alzarse con la Secretaría General, para lo que reta tanto a Díaz como a Patxi López. No se achanca el hombre, como vemos. Hace oídos sordos quienes despotrican de él y sus intenciones – ´L´État c´est moi`, que dijo el Rey Sol – y que aquí podríamos suscribir con ´El PSOE soy yo´ dando a entender que él es la persona más indicada para levantar al decaído partido y que se ataca a éste atacándole  él. No le falta  presunción y soberbia, ya digo. No se acaba de enterar que su famoso “no es no” ya está finiquitado y enterrado merced a socialistas sensatos que vieron a tiempo la inutilidad de su desaforado empeño que una y otra vez se encontró con un rechazo creciente en las urnas.

Ver Post >
Pensionistas cariacontecidos
img
José Becerra | 27-01-2017 | 11:16| 0

 

Pensionistas cariacontecidos

En más de una ocasión, por ser un tema candente y que preocupa a millones de pensionistas- entre los me cuento, a mi pesar – hemos sacado a relucir la cuestión de la enflaquecida hucha de la que sale cada mes el subsidio que nos permite soportar, no sin quebrantos, las exigencias monetarias que la vida nos impone para subsistir siquiera sea medianamente bien  en los contados años que nos quedan por transitar en este mundo. Hay ya quien clama al cielo por la desazón producida   porque cualquier día venga a cerciorarse de que la módica cantidad que cobraba cada mes se menguó aún más o desapareció como por ensalmo.

Que no cunda el pavor dicen a su vez los expertos y economistas avezados: se puede aún consolidar el sistema público de pensiones con nuevas y drásticas reformas que vengan  a paliar la cuantiosa merma de ingresos en el sistema a raíz de la destrucción masiva de empleos de la recesión que todos afirman se está superando. Si no hay dinero en la hucha de pensiones seguirán atendiéndose como se hacía años ha acudiéndose a las arcas del Estado que si flaquean siempre se podrá pedir prestado. Eso, y apretar las tuercas a los cotizantes como ya se estudia echándose mano al Pacto de Toledo y poniéndose en planta severas políticas fiscales  confiscatorias, o sea, recurriéndose al lenguaje llano, “crujir” al ciudadano sin contemplaciones mediante exacciones de toda índole.

No le falta razón a Aznar, últimamente mostrándose como el elemento que chirría dentro del Partido Popular y no tiene pelos en la lengua para remover en las arenas movedizas del clan, que “impuestos altos, deuda disparada e incontrolado déficit” se vienen mostrando como un serio hándicap para su remontada.

Lo cierto es que, hoy por hoy, alrededor de cinco millones de pensionistas, entre los que milito, digo, cobran menos del salario mínimo interprofesional, a saber, menos de 700 euros mensuales. Pero los hay que cobran aún  menos: un millón tienen que conformarse, que quiera que no, con 350 euros: poco menos que lo que se necesita para pagar el recibo de la electricidad encarecida hasta el infinito en las últimas semanas severamente invernales, bête noir de los que menos tienen.

Esté o no el riesgo el sistema lo cierto es que andamos los pensionistas con la mosca tras la oreja, cariacontecidos cuando no apesadumbrados.

Ver Post >
El despotismo de las eléctricas
img
José Becerra | 23-01-2017 | 09:02| 0

El despotismo de las eléctricas

Hay familias en el país que tiritan   a causa de exiguos emolumentos que no les permiten encender la estufa para atajar los zarpazos del frío, que se ceba en los que menos tienen. Algunos hogares les prestan por lo menos cobijo, pero otros, sobre todo en las ciudades, los sin techo, que suman caterva (en los pueblos diminutos siempre se puede echar mano a un brazado de leña en la campiña próxima) se ven obligados a hacer frente a la gélida ventisca cubierto con endebles y miserables cartones.

A fuer que nos tilden de lerdos no llegábamos a entender  que hubiese quien sucumbiera de frío porque se les cortó el suministro eléctrico mientras las eléctricas se embolsan cada año más de 4.000 millones de euros. Cierto que esta triste realidad se ha solventado en parte mediante el Real Decreto aprobado días atrás por el Gobierno en el que se establece el nuevo bono social de electricidad para los consumidores vulnerables que impide la supresión del suministro eléctrico. Loado sea dicho plan. Pero ello no soluciona la raíz del problema que reside en que hay muchas familias que se las ven y desean para llegar a fin de mes y que han de soportar la quita del recibo de la luz, el cual se ha disparado en los últimos días por mor de la cruda temporada invernal que nos acosa, en la que el frío y las neviscas hacen estragos.

Lo que ahora se reclama por diversas asociaciones vecinales mediante manifestaciones con voz en grito es que se impida por el Gobierno las tarifas abusivas del sector eléctrico a las familias que bastante tienen con adquirir con dificultad los alimentos para la subsistencia diaria. Algo que vendría a paliar lo que exige esta necesidad perentoria si se aplicase un IVA reducido (el actual es el del 21%) como sería el de solo el 4%, lo que significaría un respiro para las familias cuyos recursos flaquean ante el agobio económico imperante en el seno de un número incalculable de ellas.

Tamaña aspiración sería como pedir peras al olmo. Sujetan el rábano por las hojas con el beneplácito de quienes nos  mandan, los cuales prefieren recortar  gravámenes en otras materias y dejar a su libre albedrío a las eléctricas para que rijan un servicio mínimo para vivir como es  la luz que nos alumbra y calienta.

 

 

Ver Post >
Ronda, alta y fría
img
José Becerra | 19-01-2017 | 10:04| 0

 

 

Ronda, alta y fría

 

JOSÉ BECERRA

Llegaron las nevadas a Ronda con nocturnidad, pero sin alevosía ya que eran esperadas. Los copos de nieve se descolgaron por la ciudad con las sombras nocturnas y dejaron su bella impronta en la ciudad y en los pueblos de su entorno. El frío intenso se adueña de la comarca como ocurre en el resto de la provincia de Málaga. Se sucederán como es previsible los días gélidos que dejarán una estampa atrayente e insólita en la serranía rondeña y los picos de las sierras se revestirán (ya lo están) con ese manto de armiño característico que tanto aviva las imaginaciones.

   Tal vez no lo haga con  la saña de otras ocasiones, cuando las sierras se teñían de un espeso y níveo manto   y así permanecían incluso semanas. Ahora, puedo que lo haga con timidez avisando que las nieves pueden ir a más si se lo proponen, fruto del frío intenso que por estas fechas suele aposentarse en la comarca de cara a los iracundos vientos  que soplan desde el norte.

   Primero serán los picos de las sierras, macizos escarpados que anteceden a Ronda por la carretera que por San Pedro la une a la costa, los que se revestirán con el blanquecino ropaje. No tardarán en hacerlo, que el invierno envió ya sus heraldos anunciadores bien provistos de adargas y afiladas lanzas que aguijonean la piel y entrecortan el aliento.

   El `Arunda fortis et fidelis` campea en el escudo de la ciudad de Ronda desde que, mediados el siglo XV, cayera en manos de los Reyes Católicos, que pusieron fin por entonces al reino nazarí. Fuerte y fiel, dice bien en letras de oro. Habría que añadir otros adjetivos menos señoriales, pero igualmente certeros. `Ronda, alta y fría´ también describiría a la ciudad soñada de Rilke. Ronda meseteña, erigida sobre la planicie sin proximidad inmediata de sierras o montes que la cobijen o sirvan de valladar al frío norteño. Cuando se deja sentir, fino y lacerante, rasga la piel como fino bisturí y hiela el aliento.

Ponte la bufanda y abrígate bien que en Ronda hace mucho frío”, solía decirme mi madre, solícita  cuando pensaba dejarme caer por la ciudad, años atrás, ascendiendo hasta ella desde uno de los pueblos que ciñen  sus casas a la querencia del Guadiaro. El consejo era necesario y siempre bien recibido. Efectivamente, en días crudos de invierno, en Ronda hacía más frío que en cualquiera otro lugar de la provincia malagueña. Titiritaba uno en el Puente Nuevo, seguía la tiritera corriendo de arriba abajo la calle de La Bola y castañeaban los dientes en la estación de RENFE cuando se disponía el regreso. ¡Dios, qué frío hacía en la estación! Lejos todavía el despliegue de carreteras y la utilización de los automóviles, un destartalado andén y un no menos vetusto tren, prolongaban el frío hasta llegar y refocilarme con el amor del hogar.

   Me vienen estos recuerdos callejeando por la Ronda de hoy, sumida en el frío que abate a la Península por entero. Como era de esperar, aquí, cuando hace frío, lo sigue haciendo de verdad. Lo confirman los noticiarios que recurren a reporteros que se nos aparecen ateridos, sacudiéndose del gorro los copos de nieve, con un trasfondo blanco y el agobio de quienes tratan de conducir por carreteras cortadas. Belleza y atascos, imprecaciones y jolgorio. Cara y cruz de una situación que en Ronda no es rara pero que no deja por eso de impactar.

   El frío relente vaciará la siempre bien concurrida calle de La Bola, en la que hay que recalar cada día, casi por obligación, cuando el tiempo no hostiga. El flagelo del frío arrojará a los pocos que se aventuran a salir hacia el calorcillo de los bares. Nadie se para delante de los escaparates, el vendedor de cupones de la Once busca aterido la complicidad de los vanos de las puertas y el  de menudencias vegetales, que ya forma parte, por su asiduidad al mismo sitio, de la imagen de la transitada calle, maldice el día y levanta el tenderete con prisas y corriendo. Nadie en el estanco de Marcos Morilla, el fiel referente de la vía desde más de un siglo a esta parte.

   Ronda desafía a la ventisca a pecho descubierto. No tiene muy cerca, ya digo, las sierras que abrigan a los pueblos próximos. Le cogen lejos las escarpaduras de las sierras de Grazalema; el escudo de Tavizna que protege a Montejaque; las de Juan Diego que acunan a Benaoján, o los Alcornocales que mitigan el acoso gélido en el Cortes de la Frontera señorial. Se alza Ronda soberbia en su meseta y paga cara su arrogancia cuando arrecia el temporal y campea el cierzo sin trabas ni componendas.

Ver Post >
Reformas en “La Manquita”
img
José Becerra | 16-01-2017 | 08:38| 0
Resultado de imágenes de imagenes de la catedral de málaga

 

Reformas en “La Manquita”

Sean bienvenidas las reformas estructurales que se han de llevar a cabo en la emblemática Catedral de Málaga, comúnmente conocida como “La Manquita”, por no haberse construido en su día la torre sur como saben, que debía emparejarse con la que, airosa y magnificente, se alza al cielo en su fachada norte. Bien está que de esta joya renacentista, orgullo de los malagueños,  se repare su techumbre, y su disposición interior cambie y se acomode a los retos que el tiempo ha venido incidiendo en su colosal imagen tanto interior como exterior. Que se acomoden los espacios a las necesidades del culto y se reparen las filtraciones que obran en detrimento de su cubierta son reformas que no admiten dilación posible. Nadie parece estar en contra de esa determinación.

Otra cosa es la pretendida construcción de la torre sur pergeñada por los arquitectos de la talla de Egas, Diego de Siloé, y el mismo Andrés de Vandelmira, amén de otros grandes maestros renacentistas andaluces que intervinieron en el santo recinto malagueño, y que no llegó a perfilarse jamás, entre otras cosas porque las intervenciones procedentes del Gobierno central, o en su defecto, de la Junta de Andalucía  han brillado por su ausencia, pese a su condición incuestionable de primer templo de la ciudad: en esta cuestión se encuentra a la cola en la lista de los templos andaluces.

El campanario, que por su ausencia imprime carácter propio a “La Manquita”, no es, empero, una necesidad perentoria, como con muy bien criterio se ha venido a afirmar desde el Obispado. Sí lo es, por el contrario, un análisis pormenorizado de las deficiencias del templo en lo que, como digo, toca a su estructura y que  muestran el carácter urgente de la intervención, algo que el cabildo catedralicio, feligreses y visitantes ocasionales agradecerían en grado sumo.

La torre sur puede esperar, entre otras cosas, porque la existente, la cual se eleva hasta los 85 metros de altura, siendo la más alta de España, si obviamos la Giralda de Sevilla, viene imprimiendo personalidad propia al templo y es el referente obligado que no deja de cautivar a quienes la contemplan desde las bases del señero monumento religioso. A nadie se le ocurría, acudiendo a un ejemplo de construcciones que llaman poderosamente la atención, “enderezar” la famosa torre inclinada de Pisa: así se observa desde su construcción hace la friolera de 800 años, constituyendo el santo y seña de la ciudad que se asienta en la región italiana de  la Toscana.

Que siga siendo, pues, “La Manquita” para muchos años como imagen imperecedera de la ciudad a la que otorga particular sello y singularidad.

Ver Post >
Cláusulas suelo: tsunami en los bancos
img
José Becerra | 11-01-2017 | 09:38| 0

 

 

Cláusulas suelo: tsunami en los bancos

El anuncio del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE)) hecho público días atrás sobre la retroactividad de indemnizaciones a las que están obligados a satisfacer a los afectados por cláusulas luego ha dejado (con perdón) con el culo al aire a muchos bancos. Se ha comenzado ya a establecer sentencias que aplican la susodicha resolución que viene a hacer posible la devolución a los afectados escorando la del Tribunal Supremo. Una sentencia que ha sido  acogida con alborozo, como no podía ser de otra manera, por los miles de afectados por esta (mala) praxis bancaria que van a ver cómo vuelven a sus bolsillos importantes cantidades a las que creían irremisiblemente perdidas.

El Gobierno, que no ha hecho oídos sordos (como debe ser) a las irregularidades practicadas por las entidades financieras a este respecto aprobará de manera inminente un Código de Buenas Prácticas, auspiciadas por su portavoz, Iñigo Méndez de Vigo, que pondrá negro sobre blanco que “con celeridad” se devuelva a los afectados las cantidades improcedentes que vinieron  a acrecentar con desmesura en su día la deuda contraída con las entidades financieras en cuestión. Un Real Decreto Ley que se ha hecho esperar pero que ya se aprueba y que viene en auxilio de los afectados, tras la sentencia consecuente.

Se estima por los entendidos en la cuestión,  que ahora han salido a la palestra y dictaminan con rigor,  que el impacto sufrido por la banca hasta el punto de hacer trastabillar sus cimientos asciende   a más de 4.000 millones de euros. Y nos preguntamos con  toda la candidez del mundo: ¿no serán culpables de este desaguisado bancario los ejecutivos señeros que gozan de los salarios más elevados en el país? Ahí queda la pregunta en el aire.

suelo: tsunami en los bancos

Ver Post >
El nuevo hospital de Ronda a trancas y barrancas
img
José Becerra | 07-01-2017 | 08:49| 0

 

Resultado de imágenes de imagenes del nuevo hospital de Ronda, diario sur

 

El  nuevo hospital de Ronda a trancas y barrancas

José Becerra

No acaba de arrancar el nuevo hospital de Ronda. Hace tiempo que escuchó el “levántate y anda”, pero sigue lánguido y postergado. Está en manos de la Junta y en concreto de la Consejería de Salud quien determine la licencia de primera ocupación y, por ende, el plácet para que con instalaciones justifiquen de una vez por todas las necesidades  para las que fueron creadas años atrás. Desde el Consistorio, el delegado de Obras y Urbanismo, Francisco Márquez,  ha señalado algo así como que la pelota está en el tejado de la Consejería de Salud, de quien se espera la última palabra al respecto. “Qué largo me lo fiais”, que dijo el clásico.

Se está, pues, a la espera, una vez que el Ayuntamiento ha dictaminado el final de las obras, incluidas las del acceso- un serio tropiezo, que parece haberse solucionado con su adecuada construcción- y las de las oportuna electrificación y saneamiento, condiciones sine qua non para que el nuevo centro sanitario abriera sus puertas definitivamente, se autorice su traslado al lugar definitivo, lo que va exigir una nueva espera. La Consejería de Salud estima en  12 semanas el plazo para que el funcionamiento pleno se verifique. Cuatro meses, o sea, para que los rondeños y serranos de los pueblos limítrofes puedan ser atendidos debidamente en las flamantes instalaciones hospitalarias.

Con todo, una cuestión candente sigue sin determinarse adecuadamente: el paso de peatones que permita el fácil acceso soterrado al centro en cuestión. Será la Diputación quien deberá aportar la financiación requerida. Algo en lo que  confía el Ayuntamiento rondeño, pero que todavía está en el aire ya que la administración supramunicipal no ha dicho esta boca es mía al respecto. Una nueva espera que habrá que afrontar con la resignación a la que ya  estamos acostumbrados.

Ver Post >
Matanzas caseras en la Serranía de Ronda
img
José Becerra | 03-01-2017 | 10:02| 0

Matanzas caseras en la Serranía de Ronda

JOSÉ BECERRA

Siempre sometiéndose a lo legislado al respecto en lo que toca a la salubridad de la tradición, inveterada en la Serranía de Ronda, desde tiempo inmemorial, la matanza de cerdos en el ámbito familiar acaba de ser autorizada por la delegación municipal de Ganadería de Ronda, desde hoy y hasta que apunte en el calendario la época primaveral.

Una sempiterna tradición hizo posible que padres e hijos se dieran la mano para que jamás feneciera esta costumbre que hoy día, quizá con menor auge que en tiempos pasados, pero que todavía resulta  normal contemplarla en los pueblos que se estrechan y acogen a la querencia de la serranía rondeña.

Las escenas de las matanzas caseras son dignas de los pinceles de un pintor costumbrista. La renovación del paisaje a través de la luz, y la caracterización y afanes  del paisanaje campesino, fueron captados con maestría por pintores como Degrain, Sorolla o Regoyos. Dignas de ser captadas por ellos, en tiempos de Navidad y por consiguiente de fríos y nevadas, las matanzas que se llevan a cabo en la Serranía de Ronda  en casas de campos y antiguas cortijadas que difícilmente mantienen sus muros piedra sobre piedra. Se recurre a ellas  para los días festivos que señala el calendario, y para buena parte del resto del año. Una costumbre ancestral, que va perdiendo consistencia por mor de los nuevos tiempos, en los que se prefiere comprar los productos ya elaborados, “pero que no tienen ni por asomo el sabor de los que hacemos en nuestras casas”, asegura Martín Benítez, que del rito de la matanza sabe un rato.

Todavía se empeña la noche en quedarse y se muestra remisa a las claridades del día. Rebotan éstas en las colinas de las sierras reclamando su derecho a alborear. Martín Benítez, agricultor, arriero y matarife si la ocasión se tercia, al rayar el alba, arrecia el paso. Divisa ya envuelta en la bruma de la amanecida que desprende el río Guadiaro en su despertar, la cortijada a la que dirige sus pasos, cuyas aristas de antigua casa labriega ya se columbran en lontananza. Hasta ella dirige sus pasos, la bolsa con los avíos de su trabajo, bamboleándole en las espaldas: dos facas de anguloso y afilado acero y navaja cachicuerna capaz de cortar un pelo en el aire.

Camina de prisa Martín, acostumbrado a trochas y veredas como la que ahora le conduce, pocos pasos más allá a las corralizas del cortijo. Los perros anuncian su llegada con desaforados ladridos. Duran poco, que la figura enjuta, la boina negra con la que se cubre, y los andares del hombre les son familiares.
-“Dios guarde”, saluda. Y los cuatro o cinco hombres, a la puerta del corralón, a pocos metros de la casa – una sonrisa, una mueca amigable – le devuelven el saludo: -“Ven con Dios”.

No hay más conversación, que son los serranos parcos en palabras, cuanto más que ya estaba dicho todo. Uno de ellos abre la portezuela del corral y desde su interior el estruendo del ganado asustado sacude el silencio del día en ciernes. “¿Cuál va a ser?”, pregunta Martín. Le señalan un cochino que a duras penas trata de rehuir de los recién llegados. “En la romana ha dado más de 15 arrobas”, le dicen.

En la Serranía, antes de la matanza anual todavía acostumbran a pesar echando mano a la romana, un artilugio con pesas que inventaron los romanos, de ahí el nombre y que perdura aquí hasta nuestros días. Martín hace las cuentas mentalmente: “Una arroba once kilos y medio, el cochino pesará sus buenos ciento setenta y cinco kilos. Y engordado con bellota de la montanera. Buen tocino para la olla, y mejores jamones para el invierno”.

Cuando Martín hunde el cuchillo en la yugular del puerco, además de los cuatro hombres que lo sujetan, las mujeres y los niños de la cortijada irrumpen en la escena repleta de sangre y gruñidos. Las mujeres recogen en grandes cuencos la sangre – Martín buscó con su cuchillo el punto exacto del corazón del animal – para las morcillas, mientras los niños, ajenos a los últimos estertores de muerte del animal, chillan y ríen alborozados. Puede que para éstos últimos las escenas de degüellos del noble animal hozador sea algo que se debería ocultar a sus ojos porque la crueldad se muestra ostensible. Si todas las muertes causan un silencio respetuoso, no es el caso de la del cerdo, que no va a tardar a ser descuartizado. Madrugaron para no perderse la fiesta y miran sin disimulo con admiración y respeto al matarife. Muerto el animal, lo
colocan en una mesita baja. Empieza la fiesta de la matanza, el ceremonial pantagruélico del “comamos y bebamos, que luego moriremos” que cantaban en el medioevo.

Se desuella el cuerpo inerte, restregándolo con cepillos tupido de púas y agua hirviendo. Es el primer paso. Luego, cuatro hombres, a las órdenes de Martín – severo, circunspecto – van a desmembrar al animal. Un sol tibio se derrama sobre la escena, que sigue animada por los gritos de la chiquillería y las consejas de las mujeres. Maestro y sabedor de su anatomía, a los precisos tajos de Martín y los que le acompañan, el cebón va mostrando sus tesoros escondidos: jamones, paletas, asaduras, tocillo y pella…Unos trinchan, otros amasan; y las mujeres embuten y enristran los chorizos y las morcillas.

En poco más de cuatro horas – el sol dueño absoluto del cielo limpio invernal – la especie humana ha revivido la lucha contra la escasez, garantizando la propia supervivencia. Colgados los jamones y embutidos en oscuras vigas, sólo queda esperar el paso del tiempo para que el airecillo seco de la Serranía, apriete las carnes y acelere su curación.

Ver Post >
Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.