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Una salida plausible: Sánchez, presidente del Congreso de los Diputados
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José Becerra | 01-07-2016 | 08:32| 0

 

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Una salida plausible: Sánchez, presidente del Congreso de los Diputados

No parece descabellada la solución a que algunos politólogos del momento han llegado visto el enrevesado resultado que los últimos comicios han deparado. Cierto es que Rajoy se ha alzado como ganador indiscutible al alcanzar su partido los 137 escaños ante el asombro de muchos tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, pero no lo es menos que mucho tiene que allanar el camino para poder seguir siendo inquilino de la Moncloa. Ahora está obligado, una vez que ha consentido, esta vez sí, someterse al rito de la investidura, a convencer a tirios y troyanos para que le apoyen en la empresa. Tarea que sigue siendo ardua pese a la victoria conseguida.

Contra las voces que ¡todavía! se alzan provenientes del PSOE y C´s oponiéndose a la investidura del hoy presidente en funciones ya sea por acción activa o pasiva está el sentir del pueblo llano que está hasta las narices de esta situación rocambolesca que se creía superada con el resultado exultante de los comicios que otorgaban al PP suficiencia para el intento con éxito de continuar ejerciendo el mandato.

Resulta inaudito que tanto Sánchez como Rivera se mantengan en sus trece, manteniendo una postura de recalcitrante negativa, en contra de argumentos sólidos e irrefutables que son los que esgrimen los populares con toda la razón del mundo y que para los votantes resultan palmarios, sobre todo para los millones de votantes que eligieron que aquéllos rigiesen sus destinos en la próxima legislatura.

Es cosa sabida que Sánchez ambiciona el poder, se le vió incluso a lo lejos, por su actitud abierta hacia Pablo Iglesias y su ánimo de doblegarse a sus disparatadas intenciones. Cierto que luego rectificó tendiendo la mano a Rivera. Ahora, después de la hecatombe electoral de su partido, entre las propuestas que se barajan para satisfacer sus ansias de permanencia como secretario general del PSOE noqueado, hay, como digo, quienes esgrimen la posibilidad que facilite la investidura de Rajoy obteniendo a su vez (si no se contenta con ser jefe de la oposición), la presidencia del Congreso de los Diputados, que no lo olvidamos es un cargo de máxima relevancia institucional después de la jefatura del Estado y presidente del Gobierno. Su prestigio permanecería incólume en su partido y en excelente posición de cara a próximas elecciones.Quien no se contenta in extremis  es porque no quiera,que decimos los malagueños provincianos.

De paso, vendría a poner punto final a este infortunio que vivimos los que no anhelamos sino que los políticos se entiendan de una vez por todas y acabando con sus malquerencias apunten hacia reformas políticas y sociales todos a una resolviendo nuestros problemas de cada día que no son pocos ni intrascendentes.

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Se impone el entendimiento
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José Becerra | 28-06-2016 | 08:00| 0

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  • Todavía no se han apagado los ecos de los últimos comicios con su bullanguero ir y venir de votantes y ya empezamos con los dislates de quienes fueron sus protagonistas, a saber, los políticos que se jugaban mucho en la porfía. Unidos Podemos, que se dio un memorable batacazo, rechaza cualquier aproximación con Rivera, el cual tampoco salió muy airoso de la conquista, pero que ya se apresura a dar por hecho que a Rajoy ni por asomo le va a tender la mano para que gobierne, despreciando olímpicamente a los casi ocho millones que sí lo hicieron. En cuanto al PSOE hora es ya que aparque su rechazo visceral al PP y en concreto a su presidente y se avenga a dirigir la oposición abandonando personalismos que agraven aún más la trayectoria actual de su partido que no vive ni por asomo sus mejores momentos.

  • Hablaron las urnas y lo hicieron con claridad meridiana y sin ambages para que no haya lugar a dudas ni tergiversaciones. El Partido Popular ganó las elecciones con margen suficiente como para que no se le discuta la presidencia del partido tanto desde dentro (que hubo voces de disidentes, eso sí solapadas) como desde fuera. Tampoco parece posible que se pongan en entredicho(números cantan) su aspiración a la presidencia del Gobierno. Ha ganado en buena lid y sería sensato que así lo reconocieran sus adversarios. La mancha azul, distintiva del PP, se extendió por Andalucía, incluida la provincia de Málaga,en cuyos pueblos de mayor o menor enjundia cosechó mayor número de votos.

  • Lo que ahora toca es que los restantes partidos que le negaron el pan y el agua e hicieron imposible el entendimiento, una actitud de muy dudosa legitimidad por cierto, depongan ahora sus diatribas y arrimen el hombro para que la infumable situación que se ha vivido toque a su fin. Entre otras cosas porque el país lo necesita más pronto que tarde dado los acontecimientos económicos y sociales que nos embargan y que se acrecientan ahora con las turbulencias llegadas desde allende fronteras y que nos afectarán sin la menor duda, y que no hace falta que se incida en ellas por estar en la mente de todos.

  • Se imponen los pactos. Y todos están obligados a dar su brazo a torcer, que es lo que decimos los malagueños aldeanos cuando se impone la razón a los empecinados pareceres. Toca facilitar las cosas al PP, que ganó con contundencia los comicios y no vale enrocarse de nuevo haciendo imposible una salida del impasse que hemos tenido que soportar durante meses y que venía obrando en detrimento de la estabilidad del país.

  • No ha lugar para que se siga con la pretensión de acoso y derribo al PP de Rajoy cuando es el pueblo el que, sometido a fijar sus preferencias, ha consentido en mayoría a que siga gobernando. Hablaron las urnas, no hagan oídos sordos a su claro y contundente veredicto. Que los Sánchez, Iglesias y Rivera, se guarden sus malquerencias para otra ocasión. Por el bien de todos. Llegada es la hora de entenderse.

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Dos nuevos Monumentos Naturales en la provincia
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José Becerra | 24-06-2016 | 09:38| 0

Dos nuevos Monumentos Naturales en la provincia

José Becerra

¡Albricias! ¡Se logró! No se sabe si obedeciendo a esa cascada de promesas que nos inundan en tiempos de elecciones, desde la Junta de Andalucía se anuncia que el Tajo de Ronda y la cueva del Hundidero de Montejaque lograrán el marchamo de Monumentos Naturales. Ocurre tras años de ser solicitado por las autoridades competentes de ambas demarcaciones municipales. Han sido años de espera pero al fin parece, seas como fuere, que el reconocimiento se materializa. Es lo que se desprende de la promesa del consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, José Fiscal, efectuada días atrás en una visita a la ciudad del Tajo.

Ambos espacios ostentan las características que se exigen para ser considerados como tales, a saber, singularidad, rareza y belleza del paisaje, elementos que aglutinan con creces,amén de los geológicos, geográficos y ecoculturales. En lo que toca al Tajo hay que resaltar su profundidad (alrededor de 100 metros) como resultado de la acción erosiva del río Guadalevín, patente desde épocas pretéritas, posiblemente antediluvianas, sin olvidar la avifauna que nidifica en la angostura aprovechando las escabrosidades sinuosas, sobre todo (y son certezas de ornitólogos de prestigio), como cernícalos, halcones peregrinos, búhos reales y otras especies que se encuentran a gusto y seguros en las oquedades profusas que el singular espacio les ofrece.

 El Tajo, colosal hendidura que labró el río en la roca viva durante el transcurso de siglos, quizás de milenios, como digo,es el distintivo que con mayor propiedad refleja la imagen que de Ronda se tiene aquí y allende fronteras. Y sobre él, silueteando el zigzagueante cauce del río, que busca ansioso el caudal del Guadiaro,el Puente Nuevo, cabalgando con soltura y despreciando la levedad del espacio.

Tajo y Puente, postal fiel que refleja la cara de una ciudad que resulta ser una de las cuatro más reputadas en el panorama variopinto de las ciudades de Andalucía.

Han transcurrido más de dos siglos, años más años menos, desde que el Puente Nuevo de Ronda se abriera al público. Un colosal monumento fruto de la conjunción entre lo natural y la ingeniería del siglo XVIII,  que ha sido  desde entonces la estampa  más reproducida en folletos y libros que centran sus páginas en la “Ciudad Soñada” de Rilke, en cualquiera de sus manifestaciones artísticas, culturales o históricas. Es el buque insignia de la ciudad, como asimismo dela Serraníaque de cerca la acompaña y la  corteja.

  El  Puente Nuevo, de tan magníficas trazas,  además de dividir el caserío rondeño sirve de referente a las sierras que desde él se otean como  contrapeso a las moles de caliza  y espesa vegetación que las componen.  La piedra trabajada con esmero hasta dar forma a una grandiosa obra del hombre,  y como equivalencia,  las lajas, el roquedo, tal como se configuraron tras los  movimientos  telúricos y la erosión  de milenios en la noche oscura de los tiempos.  Profundidad casi insondable y elevaciones pétreas igualmente recónditas, amalgama que sirve a Ronda y su Serranía mítica como abanderados de su fisonomía en medio mundo.

No es casual que los grandes sillares, armónicamente dispuestos que se elevan y soportan el perfil del puente y su atrevida arquería sobre el impresionante vacío, que como todo lo abismal, sobrecoge y suspende el ánimo, haya sido escogido como la estampa que mejor define a la ciudad y una región. La obra del arquitecto turolense, afincado en Málaga, Martín de Aldehuela, brinda el mismo poder evocador que espolea las imaginaciones cuando desde otras fronteras o límites geográficos añoramos o revivimos encuentros con otros lugares. El Puente Nuevo nos retrotrae a Ronda, como igual lo hacen a sus ciudades en las que se erigen el Cañón del Colorado, el Machu Pichu de Cuzco,  el Coliseo de Roma, el Acueducto de Segovia o la Mezquita de Córdoba.

¿Y qué decir de la cueva del Hundidero, hermana de la espelunca del Gato, a las que une las corrientes, a veces salvajes, del río Gaduares o Campobuche y que atraviesa las sierras abruptas de Montejaque y Benaoján? Ambas conforman un singular sistema de galerías tenebrosas de impresionante vistosidad y que reflejan un mundo asombroso y mágico que se antoja rebelde a las leyes naturales. Un mundo oculto rayano en el misterio, celoso de su grandiosidad, de ahí el peligro que entraña adentrarse en él si no se es avezado en la aventura de hollar las entrañas de la Tierra.

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El terral, antesala del infierno
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José Becerra | 20-06-2016 | 07:53| 0

 

 

El terral, antesala del infierno

José Becerra

Los vientos, el aire en movimiento, como nos enseñaban en la clase de Geografía Descriptiva, se producen por diferencias de presión atmosférica, fenómeno que se atribuye a temperaturas desiguales. También nos enseñaban que los vientos se clasificaban en cuatro clases principales: dominantes (alisios); estacionales (los monzones del mar de la China); ciclónicos ( huracán, tornado), y, por último, locales (vientos de levante y de terral, por ejemplo).

   Los vientos – y esto es de manual de sicología – influyen en el carácter de las personas, inciden en su ánimo y perturban el normal transcurso de sus vidas en determinados momentos, sobre todo los de índole local.

   La ventisca local que en el interior de la provincia malagueña más se teme, tanto en el invierno como en el verano, es el de levante. Es este un viento que encrespa los ánimos, que solivianta, que pone los nervios a flor de piel. Seco, sofocante aun en días invernales es este un viento, casi siempre racheado, levantisco que perturba y desazona como ningún otro.

   Su hermano, en Málaga capital y ciudades ribereñas de la provincia, es el terral, que sólo sopla en verano pero que nos llega de poniente a lo sumo media docena de veces a lo largo de la estación y con una duración que casi nunca llega a dos días consecutivos. A veces, no dura sino horas. Suficientes, sin embargo, para que se le considere como la “bete noir”, que dirían los gabachos, para el agradable estío que, por lo general, brinda la capital de la Costa del Sol. Hemos tenido una muestra días atrás y nos ha enseñado los dientes, ¡y de qué manera!

   Uno, que no cree ya en el infierno, se acuerda cuando era niño cómo los curas de otros tiempos anatematizaban desde el púlpito a sus fieles flagelándoles con los males del castigo de ir a parar a este lugar si se incurría en pecados mortales. Sintiendo las mordeduras del terral, piensa en el terral como algo muy parecido a aquellas desdichas con las que nos amenazaban antaño. Vivirlo, si no se cuenta con la tecnología que lo hace más soportable, es como vivir unos días infernales.

   Cuando sopla el terral, arisco y denso, las calles de la capital y las de los pueblos costeros próximos, castigadas implacablemente tienden a quedarse desiertas. Los pocos viandantes que se aventuran a salir de sus viviendas caminan presurosos y maldicen entre dientes. El viento caliente que azota el rostro como una cataplasma impone su ley, pero no es ruidoso como otros vientos, los que hacen crujir las maderas de las ventanas y sacuden sin piedad sus batientes, no, el terral, ni llega ni se hace notar de forma aparatosa. Pero eso no le exime de su felonía: en cuanto hace acto de presencia abofetea la cara sin contemplaciones; al cuerpo lo hace más grávido, a las entendederas más lentas. Estrecha el cerco contra las personas, que se sienten de pronto atrapadas, inmersas en una sensación agobiante, en una desazón que atenaza y de la que se ansía escapar, cada cual recurriendo a los medios que pueda tener a su alcance.

   Al viento de terral no hay quien no le tema. “Seca la mollera”, dicen los más viejos en los pueblos de la costa. Con él anda la gente cabizbaja y caminan como perro apaleado. Duelen las muelas, reaviva las dolencias del cuerpo, saca la tripa de los quebrados, se revuelve inquieta la parturienta, interrumpe el ciclo menstrual femenino y escurre las ubres del ganado. “Mala cosa el terral”, dicen unos y otros, cuando se tropiezan en el camino. “Vaya si lo es”.

   Pero el díscolo viento malagueño cuando de verdad desespera es de noche. Si no se dispone de aire acondicionado es inútil que se abran las ventanas, ni que funcione el ventilador; no se hará con estos pobres recursos sino transportar a mayor velocidad la atmósfera candente que lo envuelve todo. Ahuyenta el sueño, roba el descanso, se empapan las sábanas de sudor; una y otra vez buscamos en la nevera que el frío de un líquido alivie por lo menos con su tránsito el ardor de la garganta, con lo que no logramos sino sentirnos congestionados, ahítos. Rezongos, imprecaciones, mala leche.

Con el terral el taciturno se hace más huraño, el inquieto más irritable. Los pensamientos  se lentecen y los deseos inocentes se enturbian.

Foto: Diario Sur

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“Arrieritos somos…”
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José Becerra | 15-06-2016 | 10:04| 0

Arrieritos somos…”

JOSÉ BECERRA

Uno tras otro, Ronda, y en concreto su Ayuntamiento y asociaciones culturales, no cejan en su empeño de reverdecer el pasado romántico de la ciudad, convocando eventos que tienen como trasfondo ese momento histórico-social y cultural que nos vino de Europa pero que arraigó profundamente en la España de la segunda mitad del XIX.

Unas breves pinceladas sobre el período romántico podrían familiarizarnos con este movimiento que posee connotaciones evidentes tanto sociales como políticas y económicas. El pensamiento europeo bascula entre el idealismo de Hegel y el materialismo de Feuernbach. Existe una nítida separación entre nobleza, burguesía y proletariado, este último sustentado por la Revolución Industrial, la cual a su vez engendra el liberalismo al unísono con la aparición de las doctrinas socialistas. Se observa una exacerbación de sentimientos y pasiones que culminan con la exaltación del yo y las ansias de libertad, rasgos que conviven con una vuelta a la Naturaleza y a la predilección por bosques perdidos y frondosos y escenarios exóticos. Lo que importa ahora son las peculiaridades del pueblo propio y la vuelta a tradiciones y costumbres fenecidas y tratar de rescatar del olvido a toda costa. Es la sublimación del yo y la aparición de personajes tales como bandoleros, contrabandistas y arrieros que se empeñan en despreciar los cánones establecidos por las clases sociales superiores.

Estamos ante una comarca del interior malagueño que desde siglos pasados viene ejerciendo una poderosa atracción, no solo para quienes habitan en cualesquiera de las provincias españolas sino que, remontando fronteras, esta Serranía de Ronda, siempre mítica y misteriosa, fue objeto de admiración por parte de viajeros extranjeros que no dudaron en adentrarse en su interior encandilados por sus intrincados reductos y pasmados ante la colosal estampas de sus enriscadas alturas pétreas. Eso sin mencionar la pléyade de escritores románticos, sobre todos británicos y franceses, que de estos parajes se ocuparon en profundidad y con delectación durante el siglo decimonónico, entre los que destacaron por sus acertadas descripciones Washington Irwing, Alejandro Dumas, George Sand y Teophile Gautier.

La “Ruta Arriera de la Serranía de Ronda”, que periódicamente organiza la Asociación Senderista Pasos Largos, a la que presta su colaboración el Consistorio rondeño, no persigue sino rescatar del olvido antiquísimos caminos en su día transitado por gente de mal vivir como bandoleros de mal renombre, o quienes cifraron en el contrabando del tabaco o la arriería su medio de vida.

Esta ruta con sabor santiguo que se viene convocando periódicamente me retrotrae a mis años imberbes cuando contemplaba extasiado el paso de arrieros por los senderos y calles de mi pueblo, esponjado entre los recovecos y pliegues pétreos de la Serranía de Ronda siempre mítica y misteriosa. Bestias de carga cansinas trasportaban sobre sus lomos, a veces de manera inmisericorde, leña, arena, toneles de vino mosto,costales de trigo o harina y mochilas de tabaco. Detrás o a horcajadas jinetes arreándolas o azotando sin piedad sus ancas con finas varas de membrillo; adusta la tez, el ojo avizor, porque no siempre el transporte era legítimo y honrado.

Pocos habitantes de los pueblos de la Serranía pueden presumir que sus antepasados no fueron arrieros en alguna ocasión, entre otras cosas porque los vehículos de tracción mecánica brillaban por su ausencia y era obligado recurrir a los animales de carga. Así que veredas y caminos daban forma a unas bulliciosas y ajetreadas escenas que fueron trasladadas fielmente al lienzo por pintores malagueños de la talla de Moreno Carbonero o Guillermo Gómez Gil; los óleos de “La fuente de Reding” o “Campesino”, son buenos ejemplos de ello.

De aquéllos tiempos remotos nos llega el dicho socarrón y avieso “Arrieritos somos y en el caminito nos encontraremos”. Algo que tarde o temprano tenía que ocurrir porque los pedregosos caminos eran un medio obligado de tránsito de personas y lentos jumentos o caballos briosos, característicos de una época ya fenecida y que no existe sino en la memoria. La evocamos con no poca delectación.

Foto: Diario SUR

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La Serranía de Ronda relega huellas del pasado
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José Becerra | 10-06-2016 | 07:41| 0

JOSÉ BECERRA

En cualquiera otra zona de la ancha España se sentirían orgullosos de poseer en su término municipal un rico tesoro prehistórico y desde siempre lo habrían puesto en valor. No echan en saco roto lo que Cicerón pensaba al respecto un siglo antes de nuestra Era: “La historia… testigo de los tiempos, luz la verdad, vida de la memoria, testigo de la antigüedad”. Pero ya digo, hay lugares, por ejemplo en la montaraz y legendaria Serranía de Ronda, en la que las administraciones públicas pasan olímpicamente de esta premura y arrastran su existencia en el más completo de los olvidos. Hay una excepción que es obligado relatar: existe un tesoro prehistórico a la que se dedica particular atención, y no es otro que la espelunca de La Pileta, maravilla natural para propios y extraños de la morada de nuestros antepasados desde la noche obscura de los tiempos hasta hoy mismo. Pero este cuido se debe a una familia- los Bullón- que se dedican en cuerpo y alma a su conservación, lo que les honra.

En la Serranía de Ronda existen no menos de 20 dólmenes sumidos en el olvido. Ni instituciones públicas ni privadas se ocupan de su conservación. Ahí permanecen desafiando el paso del tiempo, pero sufriendo la incuria de todos y carcomidos por los agentes naturales que acabarán por hacerlos desaparecer, privándonos de testigos antediluvianos de lo que fueron costumbres y ritos ancestrales de nuestros antepasados. Estas grandes mesas pétreas llevaban emparejadas unos modos de vida y unas creencias que los estudiosos del fenómeno coinciden en que no se purde dilucidar. Pero una cosa es segura: mesas de piedras, menhires y dólmenes son los monumentos megalíticos más antiguos de la humanidad y debería ser un deber insoslayable su conservación.

Colosales mesas, altares o tumbas de indescifrable significación al estar al aire libre y sin la menor vigilancia,como ocurre en la Serranía de Ronda, aunque se alcen propiedades privadas son objetos de expolio de ajuar funerario y reliquias que se puede presuponer habían de existir en sus inmediaciones y que podrían venderse al mejor postor. O sea, una cultura ancestral expuesta al antojo de desaprensivos para lucro personal.

En las proximidades del Genal, hermano de la cuenca del Guadiaro, se erige el dólmen de Encinas Borrachas, un curioso nombre para una formación arbustiva que en épocas pretéritas merced al empuje de los vientos inclinó sus follaje hacia uno de los lados, de ahí lo de “borrachas”, respondiendo al gracejo de los nativos del serrano pueblo Alpandeire, a un tiro de Ronda. Data el dólmen, según los estudiosos del megalitismo en la zona, de la época del calcolítico y las excavaciones en sus cercanías permitió dar a luz un enterramiento de varios individuos cuyos restos óseos daban muestras de irregularidades en la configuración corporal.

La necrópolis de La Planilla, sin salirnos de la comarca rondeña, fue datada a principios de la Edad del Bronce y supone un conjunto de cuatro enterramientos con similitudes de los hallazgos de este tipo en el casco histórico de Ronda, lo que evidenciaría una relación directa con los asentamientos de homínidos, noción ésta con vinculaciones a la evolución del ser humano o primates superiores cercanos al Homo Sapiens.

Sea como fuere, lo cierto es que no es patente una preocupación en la zona por perpetuar sin menoscabo de su integridad estas reliquias que hablan de nuestro pasado y que en otros lugares de la misma provincia son evidentes, tales los Dólmenes de Antequera y su conjunto arqueológico,bien protegido por autoridades y nativos. En Ronda se debiera secundar el ejemplo y no relegar indiscutibles huellas de su pasado.

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Malos tiempos para las librerías de Málaga
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José Becerra | 06-06-2016 | 07:49| 0

Malos tiempos para las librerías de Málaga

JOSÉ BECERRA

El código Morse viene lanzando la llamada urgente de socorro de las librerías españolas. Grito de angustia que señala el cierre continuado de las empresas libreras por un descenso brutal de las ventas sin que las administraciones muevan un dedo para evitarlo o aminorar en lo que cabe su asfixia. El impacto ha sido elocuente en Málaga: cerró Libritos, una carismática librería de la ciudad y están en vilo otras de igual abolengo. Detrás se mueven enemigos poderosos como las poderosas multinacionales que venden a través de Internet y que,para más inri, tributan allende fronteras nacionales, lo que alimenta una competencia desleal y,por consiguiente, la quiebra de los comercios libreros de toda la vida, que no tienen por menos que acusar el impacto.

Es lo que se deduce de la información facilitada por la Federación de Gremios y Editores(FGEE) que acusan un alarmante descenso de ventas. Se pretende un mayor apoyo institucional y que sen pongan en marcha planes que promuevan la lectura con acicates que vuelvan a encaminar los pasos hacia las librerías que ahora se las ven y desean para subsistir por sus propios medios.

El cierre en toda España podía abarcar a 300 o 500 establecimientos libreros, y nos sorprendería mucho, pero son más. Las librerías que cerraron sus puertas el pasado año rondan casi el millar, en concreto 912, según se deja ver en el Mapa de las Librerías de España presentado a la prensas meses atrás por la Federación Andaluza de Libreros(FAL-Cegal), lo que además de causarnos desagradable sorpresa nos da mucho que pensar.

¿Leen ahora menos que nunca los españoles? Encuestas recientes realizadas por diferentes círculos de lectores coinciden en apuntar que en nuestro país se lee poco y mal y por ende se compran menos libros,algo que confirma el Centro de Investigaciones Sociológicas(CIS), el cual saca la conclusión de que el 35% de los españoles no lee nunca o casi nunca. Supera esta cifra, por poco, bien es cierto, los que compran más de un libro a lo largo del año, pero más de la mitad lo hacen para regalarlos o para adornar los anaqueles del saloncito de estar. Así mismo es considerable el número de lectores que los abandonan ante de leerlos de cabo a rabo.

Puede,empero, que la malhadada crisis que viene azotándonos tenga mucho que ver con que la gente encamine mucho menos sus pasos hacia la librería de la esquina para adquirir esa novela de la que tanto se habla en cualquier momento: “Ya habrá quien me la preste o que la suban a la biblioteca pública”, se dirán. Y, claro se compran menos libros, y por ende, se cierran librerías como efecto más inmediato.

Por otra parte para entregarnos a una reposada lectura se necesita sosiego y paz circundante, algo que con la trepidante actividad a la que nos somete la vida moderno es casi impensable.

Cuando un amigo se va algo se nos muere en el alma”,es lo que dice la cancioncilla popular y pegajosa añorando la ausencia de alguien apreciado. Lo mismo cabría decir cuando se produce el cierre de una librería: una sensación de melancolía nos invade. Un mundo maravilloso,el de la letra impresa,o sea el libro, cuyas pastas más de una vez acariciamos con la misma delicadeza que a un ser que amamos, se extingue cuando una librería echa definitivamente el cerrojo.

La librería Espinel, (ese era su nombre, si la memoria no me falla) de Ronda bajó por última vez la persiana de su escaparate años ha. Allí compré mis primeros libros cuando apenas había concluido mi etapa escolar. Y seguí haciéndolo durante muchos años. Llegados los de la madurez, en todos y cada uno de mis viajes a Ronda, desde Benaoján, escondido en las escabrosidades de la Serranía de Ronda, continué visitándola y cada vez salía de ella con un libro bajo el brazo. Ahora en mis tardíos y melancólicos paseos a la ciudad miró con añoranza el lugar que ocupaba en la siempre populosa calle de la Bola, y no puedo evitar una sensación de desazón.

Idéntica sensación es la que experimento cuando echa el cierro una editorial. Más de dos años ha estado inactiva una que fue orgullo de Ronda durante un par de décadas. La empresa editora La Serranía, santo y seña de la edición de libros cuidados hasta el último detalle y dedicados a la difusión de senderos, avifauna,vegetación, gentes y paisajes de las abruptas sierras de la comarca de la comarca rondeña dejó de surtir a librerías por motivos que ahora no vienen al caso. Pero se superaron las trabas,que fueron muchas y que parecían insalvables, y recomenzó su labor para gozo de lectores y del plantel de sus autores que vieron sus obras catapultadas a Andalucía y al resto de España merced al tesón de su fundador, José Manuel Dorado,indomable y firme en su afán de reflotar la editorial y que ha dejado evidentes muestras de tenacidad. Empeño logrado: hoy los libreros ya pueden cursar sus pedidos porque abrió las puertas de nuevo y las máquinas para imprimir volvieron a funcionar escasos meses atrás.

La pena es que muchas librerías en España no encuentren sostén económico para prolongar sus existencia y se encuentren abocadas al cierre. Un panorama desolador para quienes amamos los libros que por fuerza hará que que se resienta la creación literaria o meramente descriptiva.

El panorama se muestra desolador: menos títulos, cierre de editoriales y escasos autores que vean plasmado merced a la imprenta lo que se fraguó en su caletre después de días y noches en vela para dar forma a un libro, que según Balzac, “ es una victoria ganada en todos los campos de batalla del pensamiento humano”. Ahí queda eso.

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Palmitos y espárragos silvestres de la Serranía de Ronda
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José Becerra | 01-06-2016 | 07:54| 0

 

Palmitos y espárragos silvestres de la Serranía de Ronda

JOSÉ BECERRA 

Cuando llueve intensamente en los días primaverales y acaba por salir el sol en un cielo espléndido  no son pocos los que en los pueblos de la Serranía de Ronda aprovechan la tregua para salir al campo  y hacer gratuita provisión de tagarninas, setas, palmitos o espárragos silvestres, vegetales éstos últimos que con prodigalidad ofrece la Madre Naturaleza sin nada a cambio, descontado el esfuerzo en recogerlo, predominantemente en zonas de encinas.

   El palmito, palmera minúscula de tronco comestible, exige extraerlo de raíz después de prenderle fuego y limpiarlo de hojarascas inútiles. Son comestibles las aneas y la parte central de tronco, que tierno y de particular  sabor, se constituyó un postre generalizado en los años 40 del pasado siglo cuando las hambrunas castigaron a la España irredenta de la posguerra. Hoy se consume por puro exotismo y hay quien los recolecta y exponen como soldados en formación en las esquinas y plazuelas de los pueblos serranos. Captan sin duda la atención de los viandantes, los cuales no regatean su precio para ofrecerlo como agasajo en el  entorno familiar destinado al consumo ya como postre, ya como merienda.

     La otra planta cuyo tallo herbáceo es comestible es la esparraguera. Nadie se ocupa de sembrarlo ni labrarla, solo la Madre Naturaleza que es sabia y se muestra espléndida siempre, permite que florezcan y broten en los inicios de la primavera, particularmente a la sombra de espesos encinares. Hablamos del espárrago silvestre, que con las primeras lluvias primaverales, tieso y firme, aparece altanero para proporcionar un plato suculento en la serranía de Ronda, sobre todo si se cocina con huevos fritos o se mezcla con el gazpacho campero de pan duro, aceite, tomates y ajos a discreción. O digamos si con ellos se cocinan y consumen con delectación ya en tortillas, ya en gazpachos calientes de pan troceado, pimientos, tomates, ajos a discreción y el chorreón generoso de aceite de oliva.

   Llegado el tiempo propicio, en los pueblos serranos – Montejaque, Benaoján, Alpandeire, Júzcar…- se organizan rastreos para localizarlos en los alrededores montuosos, navajas afiladas en ristre para cercenarlos casi a la altura de su raíz y completar con ellos  lo que se llama “una maceta”  redonda y maciza.  Sirven bien para el consumo propio, bien para venderla de puerta en puerta al mejor postor. Por lo común son cabreros o grupos de desocupados los que se ocupan de este menester, éstos últimos organizados en lo que responde a su búsqueda y recolección.

   Los espárragos como los palmitos constituyeron un alimento en años de depauperación  como fueron los que siguieron a la Guerra Civil del 36, pero siguen subiendo puntualmente a las mesas pobres y emperifolladas del terruño singular serrano y rondeño.

    Venga a Ronda y su Serranía y deléitese con estos vegetales sanos y  espontáneos de la tierra. Cómase un gazpacho caliente con espárragos y, si tercia, acompáñelos con un plato de ´pescaíto´ frito. Bocato di cardinalle, que dijo el poeta epicúreo.

  

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Carta de un votante escéptico a un candidato confiado
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José Becerra | 28-05-2016 | 09:36| 0

Carta de un votante escéptico a un candidato confiado

Lo normal es que en vísperas de elecciones, sea del tipo que sean, cuando lo que está en juego es (perodona que te tutue, atrevido que es unio) tu acceso o permanencia a una posición encumbrada, distinta a la del resto de la vecindad de un pueblo, de una comunidad o de una nación, lo normal, digo, es que seas tú quien nos envíe una misiva muy personal que venga a corroborar lo que durante una quincena has venido exteriorizando en tus mítines. Juzgo, oportuno, sin embargo, escribirte a mi vez como respuesta a tus requerimientos.

¿No te has parado a pensar, que creo que sí, aunque no lo manifiestes abiertamente, que ahora, en este día, en este momento en que estoy llamado al colegio electoral más próximo a mi domicilio, me erijo sobre ti y puedo darme el postín de hacerlo como lo hace un señor sobre su vasallo? Poseo mis prerrogativas y las ejerzo sobre quien va a depender de mis decisiones.

Durante el resto del tiempo, ese que va entre el día en que accedes al poder o te mantienes en él merced a mi voto, permaneces como muy alejado de mí y de los que fueron a votar convencidos como de la práctica de un rito religioso. Cierto, te esfuerzas, al menos lo aparentas, en legislar para nosotros, en gobernarnos, en atajar, si estás en la oposición, las arbitrariedades de quienes ostentan el poder; en fin, en proporcionarnos el bien y el bienestar, dando por sentada tu honradez, a los que como ciudadanos teóricamente tenemos derecho. Pero siempre desde la distancia, desde la atalaya que institucionalmente ocupas y nos avizoras. Te contemplamos, desde abajo, como inaccesible y poderoso, en nuestra insignificancia de ciudadano de a pie, perdido entre millones de otros de igual naturaleza.

Ahora, sin embargo, te ves obligado a bajar de tu pedestal y a ras del suelo compartir el mismo plano. No sé si tú lo has dicho, pero da lo mismo, lo habrá hecho otro con iguales aspiraciones que las tuyas. Es eso de que un voto vale un gobierno. Me alegra que lo reconozcas y que concedas a mi voto el valor que merece. Ese que puede influir en tu destino, para bien o para mal. Por eso nos buscas en la calle, en los mercados, en donde quiera que el pueblo se reúne y traba sus amistades y conocimientos. Hay que aprovechar porque no volveremos a verte el pelo, por lo menos hasta la próxima convocatoria electoral.

Con mi voto en la mano me siento importante, qué quieres que te diga. Que en ello radica la grandeza de la democracia. Puede ser valedor de tu nombre o el del tu contrario. Lo puedo dirigir hacia una u otra formación política. O puedo no sustentar a ninguna, haciendo uso del voto en blanco. Incluso, puedo meterlo en la urna o no, absteniéndome de participar en la ceremonia. Para los que no ejercemos la política, este sobre que ahora mismo blando en mis manos nos convierte en poderosos hacedores del acontecer político del futuro más próximo. Es nuestro momento de gloria por muy anónimo que sea.

Buena suerte.

P.D. Los partidos mayoritarios, de los que se espera arramblen con los más altos porcentajes de votos, no han llevado a una campaña electoral,que es muy probable que sea tan visceral como la de de hace poco más de cuatro meses. Van a profilar las zancadillas y los golpes bajos, cuando no la exhibición de las navajas cachicuernas( es un decir truculento) No es eso, no es eso, habría que gritar. Así que mi voto en un brete.

 

fOTO. m.POLÍTICO.COM

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Deficiencias hospìtalarias
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José Becerra | 25-05-2016 | 08:23| 0

Deficiencias hospìtalarias

 

Tenemos en España una Sanidad que para sí quisieran otros países del mundo. Sin embargo, aquí y ahora,a tenor de lo que estamos sabiendo un día sí y otro también, no es oro todo lo que reluce al respecto. Pruebas al canto,que dicen los lugareños de mi parroquia serrana cuando quieren aportar pruebas irrefutables sobre una u otra cuestión en el candelero.

Se hacen ecos los informativos varios malagueños del accidente ocurrido días atrás en el Hospital Materno y en el que una parturienta sufrió una caída que provocó el parto tras la rotura del tobillo a causa de un soporte desvencijado. No es éste un caso aislado sino que se vienen sucediendo a causa del material en uso desfasado o deteriorado como se denuncia desde el Sindicato de Enfermería(Satse).

Por otra parte y a tenor de estas deficiencias que ahora han salido a la luz pública hago hincapié en la áspera pregunta que en una reciente sesión parlamentaria el Presidente del PP-A, Juanma Moreno, dirigió a la Presidenta de la Junta, Susana Díaz, relativa a la atención sanitaria en esta Andalucía nuestra, y que deja entrever que no vive precisamente sus mejores momentos.

No milito en el PP ni es mi intención zaherir al PSOE andaluz que como todos los partidos políticos tiene sus envés y revés en sus actuaciones como es normal que ocurra en todos las formaciones políticas ahora en la palestra. Sin embargo, llaman la atención las acusaciones vertidas por el líder popular en torno a la Sanidad que como andaluces nos coge más cerca y que de ser ciertas – no parece que hayan motivos para dudar de la veracidad -, como que ponen un punto de desasosiego en el ánimo.

Viene as decir Moreno que en los últimos tiempos “se han recortado 1.600 millones de euros en Sanidad”, pero no queda ahí la cosa y lanza al rostro de la presidenta de la Junta otra grave acusación: “se han eliminado 1.400 camas de los hospitales andaluces” y “ se han perdido 6.500 puestos de trabajo en los profesionales sanitarios” con las consiguientes aumentos de las listas de espera (habló de 30.000 en espera de una prueba diagnóstica).

El panorama que nos pinta el líder del PP andaluz de ajustarse a la realidad no dejan de ser altamente preocupante. Decía Esquilo, mucho antes de nuestra Era que “ la mejor salud tiene un límite; la enfermedad lo anda rondando siempre”. Lo que nos lleva, sobre todo a los que dejamos atrás la sexta década de la existencia, a andar cabizbajo ante la duda de lo que nos puede deparar el destino más pronto que tarde.

Foto: Diario SUR

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.