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El profesor José María Becerra Hiraldo y Benaoján
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José Becerra | 26-01-2016 | 09:15| 0

El profesor José María Becerra Hiraldo y Benaoján

 

 

 

Nunca que se sepa el Ayuntamiento de Benaoján ha nombrado a un nativo del pueblo Hijo Predilecto. No es que no haya nacido en este pintoresco pueblo de la provincia de Málaga nadie al que le quepa el honor de tamaña distinción. “Haberlos  haylos”. 

   A uno  de ellos  se refieren   estas líneas, que no tienen otro motivo que realzar la personalidad de alguien que sin duda da lustre a esta localidad de la Serranía de Ronda. La alcaldesa, Soraya García, siempre atenta a cualquier movimiento social cultural y humano que tenga como referencia al pueblo seguro que no encontrará cortapisas para promover esta deferencia con alguien que vio las primeras luces en Benaoján pero que hoy por hoy es motivo de orgullo para la  Universidad de Granada, a cuyo  elenco de profesores y catedráticos de prestigio pertenece.

   Siempre se asocia el pueblo de Benaoján, eterno guardián del Guadiaro, cuyas aguas lamen sus tierras de fecundas huertas, y que se extiende perezoso  a la sombra de sierras abruptas y picos insalvables, con gente emprendedora capaz de salvar las limitaciones que el terreno y el hábitat ofrecen. Aquí hubo hombres decididos que pusieron en pie numerosas fábricas de embutidos, cuyos productos se elaboraron, y se siguen elaborando con envíos a  media España. Esta es la tierra de emprendedores que no amilanaron ante la pobreza del terruño y levantaron una industria que fue asombro y envidia de otras regiones.

   Antes, milenios atrás, otros pobladores de su entorno, dejaron muestra de su paso por ella, y  en cuevas tenebrosas idóneas como escondrijos dejaron muestras de un arte incipiente que habría de acaparar la atención de preclaros estudiosos del pasado, maravillados por las realizaciones pictóricas que supieron plasmar en las paredes rocosas de su interior, un imponente mundo de silencio y sombras. Con ellos había nacido el arte prehistórico de la zona que maravilló a hombres de ciencias y antropólogos de prestigio cuya enumeración sería tediosa.

   Pero Benaoján, en fechas más recientes también fue cuna de hombres que hicieron gala de sus conocimientos  más conspicuo y descollaron en el mundo de las ciencias, la historia y la cultura. Uno de estos personajes responde al nombre de José María y ostenta los apellidos de Becerra Hiraldo. Hijo de un modesto pero honrado cartero de pueblo y de no menos modesta madre oriunda del pueblo vecino de Montejaque, supo erigirse con el paso del tiempo en alguien imprescindible para el conocimiento de figuras egregia de autores del habla hispano y del mundo de la lengua y la literatura de nuestro espléndido Siglo de Oro.

   Los pueblos, los pequeños pueblos de la geografía andaluza se distinguen entre sí por la peculiaridad paisajística, orográfica o costumbrista de cada uno. Pueden parecer que responden todos al mismo patrón descriptivo, pero si ahondamos un poco en su idiosincrasia observaremos diferencias fundamentales. Esta es la razón de que existan rivalidades entre ellos y hasta pugnas que, sin embargo, no ocasionan que, por lo general, la sangre llegue al río. Existen así formas de vida diferentes de la  vecindad: los hay industriosos, apegados al terruño y, por ende, al trabajo campesino. Los festejos se celebran en honor de una advocación distinta del santoral, y el habla, con ser compartido por todos los que conviven en la misma comarca, no deja de ser desigual en muchos aspectos: léxico, tono, pronunciación, deje o modismos.

  De esto último sabe mucho José María Becerra, catedrático y profesor de Lengua Española de la Universidad de Granada,  quien ha dedicado luengas etapas de su vida al estudio de la manera de hablar culta y vulgar del español de nuestros días (además de a exhaustivas investigaciones sobre algunas figuras claves de la literatura castellana del siglo  XVI, trabajos de investigación de los que hablaremos enseguida).

   Decía más arriba que los pueblos, sin renunciar a la  semejanza  en muchos aspectos entre sí, ofrecen divergencia a tenor de atributos que les son tan propios como irrenunciables. Y no solo en los aspectos físicos y culturales sino de los que convergen en las personas que los forman. Presumen, como pudieran hacerlo de la vastedad de sus sierras intrincadas, o del blanco impoluto de las fachadas del caserío, o de la iglesita venerada de airosa torre que se levanta sobre las  oscuras tejas moriscas del caserío y llama a la oración, a la fiesta o al duelo. También se ufanan  de las personas oriundas que alcanzaron nombradía en el ejercicio de su profesión o que descollaron en el campo de las letras, la ingeniería, la medicina o la abogacía. O en el de la enseñanza y la investigación como en el  caso que nos ocupa.

   José María es un referente ilustre en la Universidad de Granada( creo que  no me equivoco en afirmar que también en otras de España),  en cuyas aulas viene dando clases  magistrales de Lengua y Literatura  Española, antes como licenciado y ahora en calidad de doctor en Filosofía y Letras, sección de Filología  Románica, título que obtuvo en 1977 con la calificación de “sobresaliente cum laude”, máxima aspiración de un estudioso de la materia que ha ocupado buena parte de su vida profesional y  académica.

   La carrera docente e investigadora de este benaojano esclarecido resulta apabullante. La relación de sus méritos es requeriría innumerables páginas y aún con ellas quedarían flecos de su saber desperdigados imposibles de abarcar en una cronología tan extensa como admirable.

   El “cursus honorum”, que se decía de las magistraturas romanas  en lo que tocaba a la carrera política, si lo aplicamos a su actividad docente sería interminable, todas con el denominador común de la Lengua Española o la Lexicología, Semántica y Lexicografía del español:

   ¿Y qué decir de su actividad investigadora, campo en el que en la Universidad de Granada ha brillado con luz propia? Sólo un vocablo se me ocurre: deslumbrante. Brillaron a gran altura las tesinas y tesis elaboradas por alumnos en cuyas presentaciones fue ponente, y de ello hay constancia escrita y admitida.

   Pero hay una faceta de José María  que resulta particularmente interesante: la de autor de libros que han servido para crear en su torno una aureola de autoridad y sapiencia ganada a pulso. Su libro Las obras latinas literarias de Fray Luís de León en el que desvela que este importante escritor del Renacimiento español no sólo se ocupó de plasmar su obra en latín sino que abrazó el castellano en muchas ocasiones y, a veces,  con disquisiciones en contra del stablishmenteclesiástico imperante.

   El trabajo del erudito oriundo  del pueblo del valle del Guadiaro significó un  antes y un después en lo  que se ha venido publicando sobre el autor  del Beatus Ille horaciano o canto a la vida retirada del  conquense egregio. Esta obra tuvo una segunda parte (Obra mística de Fray Luís de León) que incluye una concienzuda traducción del Cantar que mereció elogios de destacados analistas, amén de nuevos planteamientos de la obra primigenia.

   Pero no acaban ahí sus méritos, justamente reconocidos: los trabajos publicados en revistas y publicaciones  relativos a la Lengua Española, su historia y lo que entran de lleno en la lexicografía y lexicologia del español. Sin olvidar los que abarcan la enseñanza del castellano, ya sean los salidos de la agudeza, perspicacia y rigor propios o en colaboración con otros destacados docentes de la Universidad de Granada, se cuentan por centenares.  La bibliografía de sus obras y escritos son   constantemente utilizadas como estudio de referencia en textos de otros autores de la disciplina.

  Resultan desbordantes los seminarios, comunicaciones, ponencias en Congresos y cursos impartidos: actividades imposibles de abarcar por su extensión. Igualmente cuantiosas son las becas, ayudas y premios recibidos tanto en universidades españolas de rango como en otras allende fronteras (entre las que figuran en el ranking de las 500 más importantes del mundo.

     Pocos de los nacidos en Benaoján (Málaga) y la  comarca de Ronda brillan a la altura de José María en el mundo de la intellentgsia por sus trabajos que ponen en juego  mente  y creatividad. Nadie mejor que él para merecer el nombramiento de “hijo predilecto”, si es que lo acepta,  que la modestia y la humildad es otro de los atributos que adornan su persona. De casta le viene al galgo…

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Osadía de Iglesias y sensatez de Rajoy
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José Becerra | 23-01-2016 | 09:46| 0

 

Osadía de Iglesias y sensatez de Rajoy

¡Acabáramos! Ya sabemos las intenciones de Pablo Iglesias, el indiscutible de Podemos. El mismo que declaraba en voz en grito que su partido solo buscaba el cambio y el bienestar de los desheredados de la fortuna y que no entraba en sus planes pelearse por ocupar sillones o pisar moqueta. Por la boca muere el pez, que dicen los sapientes y pacientes lugareños del lugar, del mío (la Serranía) y el de ustedes, presumo.  Tras la visita al rey Felipe VI, sin guardar las formas elementales de cortesía y respeto a la primera autoridad del país –camisa remangada y pantalones tejanos – y  tras un saludo en un tono coloquial inadmisible – lo que vino a decir es que aboga por la presidencia del Gobierno para Pedro Sánchez, pero que deberá contar con él para ostentar la vicepresidencia; eso, y la concesión de no menos ¡ 6 ministerios, 6 ¡, de las más variadas índoles. Por pedir que no quede… Al fin se quitó la careta, y el que despotricaba de la “casta” quiere entrar en ella con todos los honores, acatando el procedimiento que parecía aborrecer.

    Difícil lo van a tener los socialistas si acceden a las peticiones de Iglesias para que puedan desalojar a Rajoy de la Moncloa y que pueda Sánchez instalarse en la sede presidencial. Ya se oyen voces de los barones, los cuales se están llevando las manos a la cabeza considerando tamaña insensatez, que habría de redundar nefastamente en el partido.

   Ya era hora de que se supiera de qué pie cojea cada uno de los que ahora pululan por la política española y el enrevesado panorama que nos dejó la última consulta electoral, la cual parece haber iniciado un camino insospechado hasta ahora con la negativa de Rajoy de presentarse a la investidura con una sensatez que no deja de ser meritoria.

Rajoy no ve probable su investidura en primera instancia y pospone su aspiración. ¡ A ver cómo te las arreglas!,parece decir a su contrincante.No está mal recordar que, en vista de lo sucedido, Pedro Sánchez advirtió sin tapujos que jamás aceptaría el apoyo de los populistas y causa ahora estupor que le haya abierto los brazos a Podemos. Ahí están las hemerotecas para comprobarlo. Ahora la pelota está en el tejado de los socialistas, ya veremos  si se quiere  estabilidad  y alejar la incertidumbre que a muchos nos desasosiega   o entregarse en los brazos de quienes nos conducirían a una situación muy difícil de prever. Estamos ante una contingencia histórica que es de esperar no nos explote en las manos.

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Futuro incierto
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José Becerra | 21-01-2016 | 09:00| 0

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Futuro incierto

Me refiero en el plano político a unas elecciones anticipadas, algo que tiene todos los visos de que así suceda. Aludo al sudoku que se se nos ha planteado a los españolitos de calle tras la elecciones del 20D en la que no se puede decir que hemos estado muy acertados por mucho que se diga eso de que el pueblo no se equivoca y que el resultado obtenido obedece a la necesidad de un pluralismo político visto el anquilosamiento pertinaz que algunos ven en lo que venía sucediendo hasta ahora.

¿Hacía dónde nos llevan las circunstancias políticas en las que nos movemos? Nunca hasta estos días desde que en el país afloró la democracia por obra y gracia de un consenso entre partidos de uno y otro signo con líderes como Suárez, Fraga, Dolores Ibárruri o Santiago Carrillo,entre otros, imbuidos del más estricto sentido de Estado que hicieron posible con altura de miras la llamada Transición Española que culminó con la promulgación de la Constitución de 1978, nos habíamos encontrado con un panorama tan desolador en España.

No se vislumbran entendimientos para afrontar con un mínimo de éxito los retos que se nos presentan,entre otros el de la disidencia de Cataluña que ha ascendido un grado más después de la investidura del nuevo presidente de la Generalitat. Carles Puigdemont (CDC), que llega con sobradas ínfulas al poder.

A los líderes de las cuatro formaciones políticas encumbradas por los votos de los ciudadanos en la última consulta electoral se les llena la boca con expresiones altisonantes tales como unidad, legalidad, cambio, pluralidad, talante reformista… Pero ninguno da su brazo a torcer y se anda al degüello para que ninguno de sus oponentes se erija presidente del Gobierno. PP y PSOE andan a la gresca y se muestran irreconciliables y Podemos trata de pescar en las aguas revueltas en las que las anteriores partidos se encenagan. Mientras C´s se muestra prudente en la espera de los acontecimientos para apoyar con buen criterio a la fuerza que más votos cosechó en su día en comparación de los obtenidos por las restantes formaciones; sabe que unas nuevas elecciones irían en su contra. Repetición de la consulta electoral que exigiría 100 millones, millón más,millón menos, y la nueva movilización de 800.000 personas, dicho sea de paso.¿Podemos permitírnoslo? Mucho es de temer que no dado la deficiencias de las arcas del Estado, aparte que sería la primera vez que esto ocurriera en el ámbito democrático de los últimos 40 años. Reflejo fiel del desmadre existente en el ámbito político, resultado de las elecciones que no garantizan la viabilidad de un Gobierno estable que venga a poner sosiego en buena parte de la ciudadanía, lo vimos en la tumultuosa primera sesión del Congreso convertida en un vodevil kafkiano: juramentos extraños y estentóreos, rastas, declaraciones insólitas en los pasillos, y no menos escenas pintorescas como la alma máter, o “madre nutricia” en lenguaje paladino, alimentado a su bebé en la bancada, que ha dado que hablar y mucho por lo insólito que unos momentos solemnes reclamaban.

Malos vientos corren para esta España nuestra,cuyos líderes políticos anda dando palos de ciegos sin saber a ciencia cierta hacia dónde van. Se proponen alianzas tan multiformes como descabelladas que no tendrían por menos que crear desconcierto e inestabilidad y propensas a hacer retroceder las inversiones, decapitar las reformas llevadas a cabo con buen criterio y que catapultarían los capitales que buscarían otros escenarios más halagüeños, además de que unos tipos de interés en alza que elevarían la Deuda Pública, tan vulnerable ella, a límites insospechados.´

La tardanza de formar un Gobierno capaz de hacer frente a los retos que se nos presentan es un hándicap que habríamos de lamentar si todos estos rifirrafes no llegan a buen puerto.

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Aceituneros furtivos
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José Becerra | 18-01-2016 | 09:00| 0

 

 

Aceituneros furtivos

Furtivos, que no altivos,como cantaba  Miguel Hernández:  “Decidme en el alma:¿quién / quién levantó los  olivos?/ No los levantó la nada,/ ni el dinero, ni el señor/ sino la tierra callada/ el trabajo y el sudor…” No, no parece que que los ladrones furtivos tengan en cuenta los versos del eximio poeta alicantino.

Robos masivos de aceituna se vienen denunciando en la provincia. Los amigos de  lo ajeno que aprovechan la noche para la fechoría y los sufren olivareros de los distintos pueblos de la provincia.

Enla Serraníade Ronda, con no poco gracejo, llaman “luneros” a los que aprovechan las sombras de la noche y el liviano fulgor dela Lunapara hacerse furtivamente con unos pocos kilos de aceitunas de verdeo, suficientes para el agasajo de la casa; a saber, disponer del fruto del olivo para partirlas, aderezarlas con tomillo, sal, ajos y vinagre y, depositada en tinaja, recurrir a ellas para complementar las comidas durante algunos meses.

Son las aceitunas “luneras”. Se recogen, pues, a media noche, sin  testigos de vista; se llenan las bolsas en la finca del vecino con toda la celeridad que permite el  oficio – son los serranos duchos en este quehacer-, regresando con sigilo al pueblo una vez consumado el hurto.

Casi nadie, no obstante, lo considera como tal y casi ningún propietario de olivar echa cuenta con estos robos, que ya son tradicionales, pero que por insignificantes no causan el mayor quebranto económico y todo lo más que se llega es proferir alguna que otra maldición, y las más de las veces, un comentario jocoso.

Ahora, por lo visto, gente de allende fronteras, se dedica a gran escala al robo de aceitunas pero a gran escala en la zona de Antequera y Achidona y Campillo. Estála Guardia Civiltras las huellas de grupos organizados que arramblan no con unos pocos puñados  de aceitunas para el condumio hogareño, sino de miles de kilos para venderlo bajo precio y con pingüe ganancia  en el mercado negro.

No se conforman estos con saquear los olivos “cenicientos y eternos” sino que aprovechan los montones del fruto, ya sea en el campo o en la almazara para cargar con ellos sus furgonetas.

Nada que ver con los “luneros” serranos. Los  que saltaban una valla de pitas para llenar una talega y tener con qué comerse el gazpacho caliente algunos días. Con estos se ha hecho siempre la vista gorda. Contra los que roban y mercadean como ahora habrá que estar bien atentos.

Las aceitunas “luneras” perdieron el carácter chocarrero de antaño; de su condición, incluso, se hacía pública proclama. De las de ahora hay que hablar con la severidad que alude a lo delictivo sin reservas.

Foto: Infojardín.com

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Bibliotecas de la UMA en el recuerdo
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José Becerra | 13-01-2016 | 09:15| 0

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Añoranzas de un bibliotecario de la UMA

José Becerra

Vaya por delante mi apego a los libros y mi devoción por las bibliotecas. Suscribo las certeras palabras de loa vertidas por Jorge Luis Borges: “UN libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre volúmenes y que pueblan el indiferente universo de las bibliotecas, hasta que da con un lector, con el hombre destinado a sus símbolos”. Más razón que un santo tenía el ilustre escritor argentino.

Echando la vista atrás, que es lo que ya hacemos quienes lucimos canas y espléndidas alopecias y hacemos un alto en el camino para reflexionar sobre lo que fuimos y nos queda ser -ya bien poco,a todas luces-, finalizada nuestra vida laboral vuelvo con frecuencia en el recuerdo a mis años de permanencia en la Universidad de Málaga, en calidad de bibliotecario.

Mi vida anterior hasta bien coronada su mitad si la miro desde ahora desde la distancia no me deparó en lo que se refiere a los trabajos en los que me ocupé la satisfacción que sí me proporcionó mi estancia como bibliotecario en la UMA. En ella trascurrieron más de 15 años de mi vida en constante contacto con los libros, una aspiración que acaricié desde mi ya lejana juventud. Ni siquiera al periodismo activo, que cultivé durante muchos años me resultaron tan gratificantes como los que luego permanecí respirando para mí la sugerente atmósfera de una biblioteca universitaria, tan silenciosa, tan acogedora.

Mis andanzas transcurrieron de una en otra en las diferentes facultades -Económicas, Turismo, Filosofía y Letras, Medicina… – ya que mi trabajo y mero servicio a la grey estudiantil me llevaron sin solución de continuidad de aquí para allá dentro del campus universitario. De mis funciones destaco la catalogación, un rango superior a la prestar servicio como el mero préstamo de libros o la búsqueda y colocación de ejemplares en su anaquel correspondiente en el mar de la infinita letra impresa que constituyen los volúmenes siempre colocados con la perfección de soldados en formación.

Catalogar es la función que dignifica el oficio del bioliotecario,no pocas veces rutinario y anodino. De alguna forma se proyecta la personalidad del catalogador en la tarea de plasmar en muy escasas entradas el meollo del libro que la dirección del centro le confía y que aquél ejecuta echando mano a su leal y saber y entender, lo cual proyecta al ejemplar en cuestión, ya sea en una humilde cartulina, ya en el planificado ordenador de turno.

La descripción del documento persigue en detraer el ejemplar del resto del fondo bibliotecario con el fín de identificarlo y señalar su ubicación exacta para recuperarlo posteriormente. Se rige por las normas de la Descripción Bibliográfica Internacional Normalizada (ISBD),la cual abarca el título de la obra, autor, editorial que lo imprimió,páginas y todo lo que pueda significar un dato para su búsqueda dentro de las atiborrados anaqueles. A destacar la descripción del libro en cuestión con unas muy pocas palabras capaces de captar su contenido; es aquí donde se proyecta la capacidad del catalogador para aprehender el significado de sus páginas y traspasarlo al papel u ordenador fielmente facilitando la tarea del usuario de la biblioteca.

No pocas veces los usuarios de una biblioteca universitaria recurren a quienes se parapetan tras su mesa de trabajo para inquirir sobre el contenido y la situación exacta de un libro que venga a dar cumplida cuenta de sus inquietudes sobre una materia en particular. El biblioteca nato exulta entonces de satisfacción al atenderle puntualmente: ha sabido cumplir con su deber.

Dejé las bibliotecas con profundo pesar, pero la edad es una imposición ineludible. Vaya mi recuerdo para mis compañeros – Estrella, Carmen, Ana Elo, Jorge, Eliseo… – con quienes compartí horas de dedicación y trabajos que no pocas veces resultaban ímprobos, pero siempre gratificantes y sugestivos en la quietud y silencio del recinto académico.

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Viajeras francesas en tierras rondeñas
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José Becerra | 08-01-2016 | 09:15| 0

Viajeras francesas en tierras rondeñas

José Becerra

Una de las viajeras francesas a tierras andaluzas en el siglo XIX ( no todos los escritores que en el siglo que siguió al de las luces, pertenecieron al género masculino, con ser estos los más abundantes que se dejaron caer entonces por estas tierras), Juliette de Robersart, describe su llegada a la ciudad del Tajo con palabras laudatorias: “ Haber venido a Ronda, a esta ciudad de moros, poética e inaccesible..¡Sólo esto basta para colmar la gloria de una vida entera!”. No los menciona pero por la descripción que sigue es probable que de cerca o de lejos recreara la vista con los pueblos aledaños, tal vez por Benaoján, Montejaque o Jimera de Líbar: “Cabalgaba alegremente por senderos imposibles, por escalas de piedras resquebrajadizas y suspendidas sobre precipicios tan pavorosos como bellos, pues en sus flancos se asientan pueblos, naranjos y cultivos bien cuidados…”.

 Habla de majuelos y agavanzos, huertos y predios como si además de verlos los olfateara: “ Todo está verde, fresco, floreciente, embalsamado…”. Y acaba con la impresión que le causa Ronda nada más divisarla: “ ¡ Qué nido de águilas orgullosamente plantado sobre las dos peñas, gigantescos bastiones de esta fortaleza y separados uno del otro por un desgarrón de centenares de pies!”

 Y veamos la impresión que le causa el discurrir del río Guadalevín al fondo de la angostura: “ En el fondo, corre un torrente; ruge, sale furioso de sus tinieblas, se revuelca de roca en roca, humeando y brincando… Se llama el Tajo”. Ante esta visión no duda en afirmar que “ el precipicio atrae y repele, da vértigo y embriaga”.

 Es este marco, idílico si quieren, el que acoge un fenómeno que es consubstancial con la tierra en la que floreció, con más intensidad si cabe que en otras regiones: el contrabando y el bandolerismo, dos ramas del mismo tronco, el primero como salida de una población mísera y depauperada, el segundo, al socaire de las guerrillas que puso al enemigo francés más de una vez contra las cuerdas en la guerra de la Independencia que comenzara en 1808.

 Otra viajera famosa, la también gala Madame de Suberwick, escribe: “Sabed que en España ser contrabandista era un oficio declarado, reconocido; uno se hacía contrabandista como se hacía labrador o soldado, pasaba de padre a hijo…” Concluye afirmando que el español, y más que nadie el andaluz y serrano, ama la libertad, no la que proclama la política, sino la de las aves del campo: “ Si no tiene fortuna, se hace contrabandista; si pierde sus bienes, se hace bandido”.

 La vecindad rondeña respetó y admiró al contrabandista y al bandolero: si se era famoso en una de estas dos actividades, que por muchos no eran consideradas como delictivas; se miraban como a héroes, nunca como gente depravada. Y si esto ocurría siglos atrás, no es de extrañar que Ronda les rinda ahora tributo organizando eventos en su memoria, si bien sea como medio para resaltar una actividad que, seguramente, resulta un señuelo turístico de interés.

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José Becerra | 04-01-2016 | 09:26| 0

Santa Claus vs Reyes Magos

En las sociedades de hoy y sobre todo en las grandes poblaciones españolas el orondo y risueño Papa Noel o Santa Claus, que tanto monta, les están echando un pulso a los Reyes Magos y, por supuesto, al Belén de toda la vida. Se trata de un signo de los novísimos tiempos en los que la desacralización de las costumbres gana terreno por día. Echando la vista atrás se constata que, por ejemplo en los pueblos de mi Serranía de Ronda, eran raras las familias que un rincón de la casa formaban el suyo por muy modesto que fuera, que bastaban las tres figuras sacras del misterio y una covacha rudimentaria.

Los niños dirigen sus cartas ilusionadas a un personaje importado que compite con sus Majestades de Oriente. Tanto monta el uno como los otros, solo que es legítimo reivindicar nuestras tradiciones inveteradas para que permanezcan, aunque se le haga un hueco a las que nos vienen de fuera aires de otras latitudes.

Se veía venir. Las cosas no han ocurrido de la noche a la mañana, sino que tuvieron su tiempo de asentamiento y comparación de unas con otras. Primero asoman tímidamente su imagen sobre el solar patrio y sus tradiciones arraigadas secularmente; tantean el camino con la precaución de conquistadores que ansían fortalezas y reinos que derribar y usurpar. Lo hacen con tiento, seguro de que los aires que soplan en las civilizaciones que presumen de modernas soplan a su favor y de que se alzarán con la victoria final. Luego, tras incruenta batalla, se anexionan de la región, sientan sus reales en ella. Se hacen los amos. Lo último, la decisión de un distrito madrileño en el que en un intento fallido se trató de introducir una Reina Maga en la cabalgata en un excesivo y ridículo prurito de introducir la paridad de sexos, lo que no hubiera sido sino un colosal esperpento.

Viene ocurriendo con otras costumbres, con otros usos bien delimitados en nuestro país, referentes de nuestros modos de vivir y de posesionarnos con el advenimiento de este u otro acontecimiento, con la rememoración de esta o aquella festividad. Halloween o Día de Difuntos, por ejemplo, por citar una fecha o una celebración a la que ahora nos inunda y ensordece. Lo de afuera ganando terreno a lo de adentro, lo que impera en otras latitudes adueñándose de lo que nos pertenece por la consistencia de muchos siglos, por la impronta que nos hace – hacía – diferentes. Doblegamos la cerviz, besamos el suelo porque se nos lo impone allende fronteras. En tan poca consideración nos tienen. Tan quebradiza es la resistencia que nos presuponen.

Ahora papanoeles y santaclaus nos inundan. Vinieron del frío y conquistaron este otro ámbito un poco más cálido, menos desapaciblemente nevado. Escalan los balcones de las viviendas de media España, un adorno de dudoso gusto, esos hombrecitos barrigones de rojo y barba cana. Se enseñorean del comedor, junto al árbol que nada o muy poco dice de nuestras complacencias navideñas, de nuestro amor ancestral por el fuego que hace agradable la estancia y reconfortante el sosiego. Atributos que sí hay que concederle al Belén, el de toda la vida. Unos adornos hablan del helor de otras regiones más inhóspitas, otros, los nuestros, los de siempre, traen consigo calorcillo humano. Sabor entrañablemente familiar.

Lo de menos son las connotaciones religiosas. Pero es que se trata de algo más que una concepción religiosa. Es una querencia secular. Una inclinación hacia algo que formó parte de nuestra manera de ser y pensar. Es lo nuestro, como lo son los pinsapos de la Serranía de Ronda o el Acueducto de Segovia; como lo son el río Tormes y las cordilleras Penibéticas; el gazpacho frío y el jamón de Jabugo.

Inundan el país felicitaciones, incluso provenientes de altas esferas políticas, con motivos navideños que obvian el Portal de Belén de toda la vida. Santa Claus versus la Sagrada Familia de Nazaret. El trineo y los perros contra los entrañables cuadrúpedos que prestaron calorcillo al Dios recién nacido. Una manera más de claudicar ante pujantes innovaciones que arremeten con lo que nos es intrínseco por naturaleza.

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Dilema político y nuevo año
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José Becerra | 01-01-2016 | 10:04| 0

 

 Nuevo y con cariz de  esplendente acaba de comenzar un nuevo año. Desgraciadamente los avatares políticos del que ya finalizó su andadura continuarán en pie en el que ahora acaba de alumbrar sus primeros días. Después de la muy corta tregua que nos deparan las fiestas de finales y comienzos de un nuevo ciclo orbital del planeta tierra los problemas que nos acuciaban siguen siendo candentes. Como dicen en mi rincón nativo de la provincia- la Serranía de  Ronda mítica y legendaria – “hay que volver  a  lo dicho y empezar de nuevo”, un pensamiento de André Gidé, del que nos apropiamos subrepticiamente, seguramente sin saberlo.

   Se levantaron voces antes de la elecciones del 20D sobre para muchos la funesta persistencia del bipartidismo en la más altas instituciones del Estado. Al PSOE le sustituía el PP y viceversa a lo largo de las últimas décadas. Contra esta tendencia clamaron los partidos emergentes – C´s y Podemos – endilgándoles el calificativo peyorativo de “casta”. Miren por donde y visto el turbio y abracadabrante resultado de la consulta electoral última ahora hay quien clama porque vuelva una conjunción de los dos partidos que constituyeron el turnismo político y que nos deparó años de tranquilidad y progreso económico, pese a las lagunas negras de corrupción en las que se debatieron estas ambas formaciones. Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer,que dice un sabio proverbio.

   Se perfilan tres salidas, entre otras menos plausibles, como son, primera, la entente entre PP, PSOE y C´s que vendría a calmar los ánimos un tanto encrespado de buena parte de la ciudadanía que ve en ella una salida satisfactoria al impasse actual. Sin embargo, pese al parecer de los barones socialistas que miran esta solución como posible, se eleva el ego del secretario general , Pedro Sánchez (cuyo mandato hoy por hoy pende de un hilo), que no quiere dar su brazo a torcer ni tender la mano a quien abruptamente tildó de indecente días atrás. Parece que haya declarado odio eterno a Rajoy y a los populares, como siglos atrás declarara Aníbal Barca contra los romanos, y hace oídos sordos a las proclamas del presidente en funciones para llegar a un consenso y a un gobierno de gran coalición defendiendo los “grandes valores constitucionales”,premisas a las que se agarra éste a la desesperada para seguir ostentando su primacía en el gobierno que todavía es pura entelequia.

   Luego se contempla la fórmula, descabellada donde las haya, de un pacto entre PSOE y Podemos y el resto del conglomerado de partidos de escaso significado en lo que se refiere a su aporte de escaños, pero que que harían bascular la balanza en favor de la investidura de Sánchez. Esta coalición tan plural como amorfa presenta el hándicap de que el socio Iglesias no renuncia a su deseo de que haya un referéndum en Cataluña que pueda amparar la separación de España,algo con lo que no comulgan los socialistas y así lo han venido repitiendo alto y claro, salvo que ahora digan digo cuando antes dijeron Diego.

   La tercera opción, en sí misma poco deseable, sería la de celebración de nuevas elecciones con todo lo perjudicial que ello conllevaría para las arcas estatales y los bolsillos del españolito de calle. No son precisamente una bagatela los centenares de miles de y euros que podrían costar y que vendrían muy bien para resolver parte de cuestiones tan peliagudas e imponderables como calamitosas: dependencia, empleo, sanidad, educación…, entre otras igualmente acuciantes, y que de nada servirían porque no es previsible que los resultados que arrojen las urnas no diferirían mucho de los ya obtenidos.

   “¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza/ y que diera un doblón por drescribilla!”, exclamó Miguel de Cervantes ante la tumba de Felipe II en Sevilla. Idéntica exclamación podría salir de nuestros labios no por tamaño asombro ante la realeza yacente, pero sí por la actitud de los políticos a los que les ha llegado la hora de demostrar su valía y talante ante el dilema y lo que de verdad le preocupa al ciudadano. el cual les agradecería dejaran de lado sus ambiciones personales y afán de encumbrarse en aras del bien común y el engrandecimiento del país, amén de su estabilidad, unidad y progreso. 

Foto dreanstimes

a¡Voto

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Enrevesado panorama político
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José Becerra | 29-12-2015 | 09:37| 0

No se habla de otra cosa y entre el estereotipado saludo y deseo de felices fiestas navideñas repetido en corrillos y en círculos políticos se recurre una y mil veces a la monocorde cuestión,que no es otra sino el resultado de las elecciones generales del 20-D. Unos comicios que nos han deparado una situación que más bien parece responder a un maquiavélico plan ideado por algún diosecillo maligno y travieso dispuesto a amargar la existencia de los políticos de turno, y de paso al resto de la ciudadanía, al no arrojar pautas plausibles de seguimiento. A ver cómo se arregla este desaguisado del cual parece refocilarse ese personaje etéreo que lo ha organizado.

Rajoy, presidente en funciones, habla con sus contrincantes tratando de llegar a acuerdos para lograr la investidura que lo catapulte a una nueva legislatura “partiendo el bacalao”, expresión ésta que los serranos rondeños repetimos de alguien que ostenta mando y poder. Es tarea peliaguda según están las cosas. Por lo pronto,Pedro Sánchez, que intenta acercar el ascua a su sardina le espetó un “no” rotundo en el frío y encorsetado encuentro que tuvieron días atrás en la Moncloa. Mientras tanto tantea éste el terreno en los ámbitos respectivos de Albert Rivera y Pablo Iglesias, tratando de ser él el investido con la `toga presidencial´. Algo que los barones socialistas, entre ellos el omnipotente en la sombra Felipe González, no ven con buenos ojos. Lo mismo que Susana Díaz, que desde Andalucía, no admite que el partido se alinee con quienes atentan contra la unidad de España. Sobre todo calculando que el varapalo recibido por los socialistas en las elecciones le aproxima a ser ella la cabeza de cartel en el partido una destronado Sánchez.

Rivera, por su parte, permanece expectante y anuncia que se abstendrá en la investidura de Rajoy. Teme que se tenga que recurrir a un nueva consulta electoral – algo que también temen los socialistas -, en lo que las cosas les podrían ir peor obteniendo aún menos escaños. Para ambas formaciones políticas el adelanto electoral podría resultar nefasto, ya que es presumible un descalabro más ostentoso.

Iglesias, cual felino agazapado vigila a sus presas, ojo avizor, para saltarles a la yugular a unos y otros. Sabe que puede erigirse como paladín de la izquierda en España, arrinconado a un PSOE que se desmorona a ojos vista. Y así, a grandes rasgos, se dibuja( o desdibuja) la realidad política de España. Una España para la que el Rey Felipe VI ha reclamado con muy buen criterio espíritu de entendimiento entre todos, concordia y altura de miras para que llegue a buen puerto esta nave y se aleje el temor de la zozobra ahora amenazante en lontananza. Lo dicho, un enrevesado político que no se sabe dónde nos conducirá.

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Estabilidad y consenso
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José Becerra | 26-12-2015 | 10:05| 0
Resultado de imagen de imagenes de los cuatros políticos españoles delas elecciones,

“Hablando se entiende la gente” , un axioma que repetimos hasta la sociedad y que está siempre en boca de mis paisanos  de la Serranía de Ronda, cuando se trata de mediar en un asunto en que dos se enrocan en sus pretensiones despreciando las razones del contrario sin posibilidad de entendimiento.

Densos nubarrones se ciernen sobre la gobernabilidad de España. El resultado del D-20 ha ensombrecido el cariz del país a remolque de unas posiciones de unos y otros que de no mediar la cordura pueden proporcionarnos serias dificultades a muy corto plazo. Por lo pronto el Ibex 35 se disparó días atrás y le siguió el  la prima de riesgo que ascendió inusitadamente y que de seguir la tendencia alcista va a repercutir negativamente en el costo de los intereses de los montantes que se nos prestan y que tiene mucho que ver con el mantenimiento de las pensiones y la atención social. Bruselas, por su parte, avisa de que se pone en riesgo el arraigo de las reformas iniciadas si el panorama no se encauza más temprano que tarde.

Se dice en lo que toca a las elecciones que el pueblo en su  veredicto nunca se equivoca y que sabe responder atinadamente a la consulta respectiva. Pero esta vez hay que reconocer que esto no se ha cumplido y que, sin que sirva de precedente, se equivocó – nos equivocamos – de medio a medio. Suelen señalar el derrotero  a seguir, algo que ahora ha fallado estrepitosamente al establecerse un endiablado puzle que muy dificultosamente  pergeña la senda a la hora de establecer el Gobierno que más nos conviene en estos difíciles momentos.

Hay quien clama por pactos entre partidos como la tabla de salvación ya que la lista más votada – PP- no puede gobernar por sí sola. Para formar Gobierno estable sin que se produzca una hecatombe por la amalgama de partidos en liza se requiere la aquiescencia de los socialistas, y por lo pronto, su líder acaba de decirla Rajoy que “nones”. En aras de la estabilidad que redundaría en beneficio de todos, a causa de los momentos álgidos que España atraviesa en lo que toca en lo económico y social, el PSOE debería obviar su frenética animadversión  contra Rajoy encontrando un punto de entendimiento, al que se sumaría con seguridad Ciudadanos, actitud que le honra, mostrando su talante conciliador ante una situación que exige altura de miras. Es lo se espera, lejos de aventuras que no se sabe muy bien dónde nos conducirían. Desde luego no muy cerca de la estabilidad y consenso que hoy por hoy son deseable.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.