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Una renovada guardería en Martín Carpena
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José Becerra | 19-03-2018 | 19:28| 0

Una renovada guardería  en Martín Carpena
En realidad no es nueva en la zona, ya que el parvulario venía brindado su buen hacer a buena parte de los padres que en él residen. Solo que ahora, sin alejarse de aquélla,  se deslinda del Hospital Quirón a la que había permanecido unida muchos años y cobra personalidad  propia en la concurrida barriada que va a más cada día, a dos pasos de su antiguo emplazamiento, en el meollo del ensanche del distrito de Martín Carpena, y en concreto asentada en la  malagueña Avenida Imperio Argentina. Y lo hace con novísima imagen, tras la construcción a marchas forzadas de las instalaciones realizadas durante el pasado verano con la intención de abrir sus puertas en el nuevo curso escolar, algo que ya es una espléndida  realidad en el septiembre último, mes en que comenzó su andadura.
Si era atrayente la guardería anterior por sus instalaciones, y modélica además merced al   plantel de profesionales que la servían, los mismos atributos se perfilan en la nueva etapa que ahora comienza en el recién acabado edificio que se inauguró recientemente, a dos pasos del centro escolar Clara Campoamor, lo que la hace mucho más atractiva para los padres que a ella van seguir confiando el cuidado de sus vástagos. Porque desde  este centro de Enseñanza Primaria se trasladan cada día hasta una veintena de niños a la recién inaugurada y anexa Guardería Cinco Chupetes para la pitanza de cada día, tras permanecer 5 horas bajo la tutela y enseñanza de la “seño” María Inés, de modélica trayectoria en su quehacer de cada día. Son los mismos pequeños que iniciaron su primigenia aventura del saber en el antiguo local que ahora acaba de ser transformado.
Con líneas constructivas modernas y decoración apropiada para el menester que ha sido concebida, la nueva “5 Chupetes” ha de marcar un paradigma para este tipo de edificaciones en Málaga, ya que nada tiene que envidiar al kindergarten o parvulario de cualquiera otra parte dentro y fuera de nuestras fronteras.
Y lo que es más importante si cabe: la continuidad del conjunto de cuidadoras, cocineras y educadores que dieron muestras de su saber y entender en la protección y enseñanza de los críos que se le encomiendan. Aquí juegan un papel encomiable Belén, Pedro, Yolanda, Tamara y la cocinera Ana: un plantilla de profesionales eficientes  con su directora, Raquel,     a la cabeza. Conscientes plenamente de sus funciones y sabedoras de lo que supone para los padres dejar a sus hijos al cuidado de otras personas por motivos ineludibles de trabajo o carencia de familiares cercanos, ejecutan con dedicación plena sus tareas y por unas horas responden fielmente a las exigencias de cuidado y protección requeridas a los infantes de tan escasa edad.
Asistimos padres y abuelos al inicio de una nueva etapa de la guardería que acogió desde los primeros años de vida a nuestros peques. Remozada convenientemente acaba de abrir sus puertas para seguir haciéndolo con la probidad y dedicación que venía caracterizando a sus empleados en el desempeño de sus funciones.
Volveremos a respirar tranquilos cada mañana al confiarlos a su cuidado, sabiendo que recibirán la atención más exquisita. La novísima planta y los flamantes dispositivos y módulos así lo confirman.  Algo que es de agradecer. El  empeño en hacer grata la estancia de nuestros  pequeños seres más queridos  es digna de encomio y es preciso reconocerlo.
Es obligado resaltar el trabajo de las cuidadoras de esta guardería ejemplar que ahora acaba de estrenar nueva sede. Y habría que hacerlo ya que su labor diría la ejecutan con una sempiterna sonrisa en los labios y un gesto amable en el rostro, sin el menor atisbo de fastidio, prueba evidente de su buen hacer y de la total dedicación a una  labor que puede ser ímproba, pero que, pensamos, también gratificante a quienes a ella dedican su tiempo con una aplicación digna de todo elogio.

Mi nieto Mario y una veintena de amigos suyos comparten espacios en el colegio Campoamor y 5 Chupetes. Diariamente contemplo la alborozada marcha que transcurre entre uno y otro lugar para la pitanza de cada día. Primero aprender las letras y los números; luego, atender las necesidades del estómago. Profesoras y cuidadoras ser dan buenas mañas para completar diariamente el ciclo exigido por la pequeña y ruidosa  tropa.

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José Becerra | 19-03-2018 | 18:20| 0

Una renovada guardería  en Martín Carpena
En realidad no es nueva en la zona, ya que el parvulario venía brindado su buen hacer a buena parte de los padres que en él residen. Solo que ahora, sin alejarse de aquélla,  se deslinda del Hospital Quirón a la que había permanecido unida muchos años y cobra personalidad  propia en la concurrida barriada que va a más cada día, a dos pasos de su antiguo emplazamiento, en el meollo del ensanche del distrito de Martín Carpena, y en concreto asentada en la  malagueña Avenida Imperio Argentina. Y lo hace con novísima imagen, tras la construcción a marchas forzadas de las instalaciones realizadas durante el pasado verano con la intención de abrir sus puertas en el nuevo curso escolar, algo que ya es una espléndida  realidad en el septiembre último, mes en que comenzó su andadura.
Si era atrayente la guardería anterior por sus instalaciones, y modélica además merced al   plantel de profesionales que la servían, los mismos atributos se perfilan en la nueva etapa que ahora comienza en el recién acabado edificio que se inauguró recientemente, a dos pasos del centro escolar Clara Campoamor, lo que la hace mucho más atractiva para los padres que a ella van seguir confiando el cuidado de sus vástagos. Porque desde  este centro de Enseñanza Primaria se trasladan cada día hasta una veintena de niños a la recién inaugurada y anexa Guardería Cinco Chupetes para la pitanza de cada día, tras permanecer 5 horas bajo la tutela y enseñanza de la “seño” María Inés, de modélica trayectoria en su quehacer de cada día. Son los mismos pequeños que iniciaron su primigenia aventura del saber en el antiguo local que ahora acaba de ser transformado.
Con líneas constructivas modernas y decoración apropiada para el menester que ha sido concebida, la nueva “5 Chupetes” ha de marcar un paradigma para este tipo de edificaciones en Málaga, ya que nada tiene que envidiar al kindergarten o parvulario de cualquiera otra parte dentro y fuera de nuestras fronteras.
Y lo que es más importante si cabe: la continuidad del conjunto de cuidadoras, cocineras y educadores que dieron muestras de su saber y entender en la protección y enseñanza de los críos que se le encomiendan. Aquí juegan un papel encomiable Belén, Pedro, Yolanda, Tamara y la cocinera Ana: un plantilla de profesionales eficientes  con su directora, Raquel,     a la cabeza. Conscientes plenamente de sus funciones y sabedoras de lo que supone para los padres dejar a sus hijos al cuidado de otras personas por motivos ineludibles de trabajo o carencia de familiares cercanos, ejecutan con dedicación plena sus tareas y por unas horas responden fielmente a las exigencias de cuidado y protección requeridas a los infantes de tan escasa edad.
Asistimos padres y abuelos al inicio de una nueva etapa de la guardería que acogió desde los primeros años de vida a nuestros peques. Remozada convenientemente acaba de abrir sus puertas para seguir haciéndolo con la probidad y dedicación que venía caracterizando a sus empleados en el desempeño de sus funciones.
Volveremos a respirar tranquilos cada mañana al confiarlos a su cuidado, sabiendo que recibirán la atención más exquisita. La novísima planta y los flamantes dispositivos y módulos así lo confirman.  Algo que es de agradecer. El  empeño en hacer grata la estancia de nuestros  pequeños seres más queridos  es digna de encomio y es preciso reconocerlo.
Es obligado resaltar el trabajo de las cuidadoras de esta guardería ejemplar que ahora acaba de estrenar nueva sede. Y habría que hacerlo ya que su labor diría la ejecutan con una sempiterna sonrisa en los labios y un gesto amable en el rostro, sin el menor atisbo de fastidio, prueba evidente de su buen hacer y de la total dedicación a una  labor que puede ser ímproba, pero que, pensamos, también gratificante a quienes a ella dedican su tiempo con una aplicación digna de todo elogio.

Mi nieto Mario y una veintena de amigos suyos comparten espacios en el colegio Campoamor y 5 Chupetes. Diariamente contemplo la alborozada marcha que transcurre entre uno y otro lugar para la pitanza de cada día. Primero aprender las letras y los números; luego, atender las necesidades del estómago. Profesoras y cuidadoras ser dan buenas mañas para completar diariamente el ciclo exigido por la pequeña y ruidosa  tropa.

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Trágico final de Gabriel
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José Becerra | 16-03-2018 | 09:07| 0

Trágico final de Gabriel

 

España entera ha vivido con desazón y angustia la desaparición del pequeño Gabriel y luego la rabia y el dolor ante su muerte violenta presuntamente a manos de una despiadada y cruel homicida que en todo momento, en la exhaustiva búsqueda de las fuerzas del orden y vecinos, se mostró tranquila pese haber cometido tan horrendo crimen. Acabó la vida, presumiblemente con la frialdad que en todo momento ha mantenido ante los medios, de un inocente con pocos años de existencia en este mundo. Si todos los crímenes nos parecen execrables, este último a todo buen nacido nos ha parecido horrendo en grado sumo. Ha sido este día en el que se supo el trágico final del muchacho uno de los más negros de cuantos pueden sacudir la conciencia de un país, que en este caso por su horripilante acaecer ha removido la conciencia y la rabia de todo bien nacido. Ante este hecho luctuoso que ha ensombrecido amargamente al país, el cual ha seguido con la conmiseración consiguiente la pesadumbre y el dolor incontenible de los padres del muchacho asesinado, cabe preguntarse si esa pretendida iniciativa de desterrar la prisión permanente revisable que abanderan PSOE, Podemos y PNV, con el beneplácito soterrado de Ciudadanos, tiene razón de ser en contra de los deseos del Partido Popular que opta por mantenerla e incluso agudizar el alcance de sus prescripciones. Se pretende hacer oídos sordos a la ingente cantidad de firmas – 2 millones- recogidas por los padres de Diana Quert y Marta del Castillo, quienes persiguen el mismo fin de no ceder ante la presión de los partidos que se oponen a su derogación. Acabar de manera violenta con la vida de un semejante no puede sino exigirse para quien ejecuta el criminal acto la máxima pena sin cortapisas para llevarse a la práctica, obedeciendo solo las normas hasta ahora establecidas en tiempo y forma tendentes a una reinserción en la sociedad con plenas garantías en el futuro de la salvaguarda de sus congéneres.

  

 

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Imperecedera artesanía rondeña
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José Becerra | 11-03-2018 | 08:46| 0

Imperecedera artesanía rondeña

 Que nadie  se llame a engaño: la artesanía rondeña no ha muerto. Cierto es que los artesanos de la Ciudad del Tajo se puedan contar con los dedos de la mano, pero ahí están, dando muestras de su saber ancestral heredado en buena hora de sus padres y abuelos para dar testimonio de un arte que tuvo sus orígenes en las familias y que se desarrolló dentro de las paredes de sus modestas  moradas.

  Las tradiciones del pueblo enquistadas en el devenir de los siglos llegan hasta nuestros días guardando fielmente las esencias de un hacer y  modelar que sientan sus bases en unas manos expertas capaces de infundir a sus obras ese hálito de lo tradicional capaz de transportarnos a otros tiempos y a distintas circunstancias históricas. Todo  sin renunciar a la esencia del sentir de los artífices de este arte – que lo es sin la menor duda – capaces de hacernos retrotraernos a momentos y espacios finiquitados con trabajos que fueron imprescindibles en la vida cotidiana de la gente pero que adquirieron la valía de todo lo que es producto de la imaginación creadora y el afán de superación personal.

Los canales comerciales sólo en parte acogen la producción artesanal, si bien en Ronda existen tiendas especializadas donde se exhibe y están al alcance de quienes se sienten interesados por objetos creados  a mano por estos artífices.  Contra viento y marea mantienen su quehacer despreciando las técnicas modernas de producción en serie que tanto desvirtúan lo que es intrínsico al sentir popular serrano en cualquiera de sus múltiples manifestaciones. Tampoco faltan quienes en ratos libros se entregan en cuerpo y alma a dar rienda suelta a su espíritu creativo dando forma a pequeñas obras de arte, sea cualquiera la materia prima utilizada, con el único fin de satisfacer sus inclinaciones artísticas ya sea para adorno del hogar,  ya para que sirvan como  presente a sus amistades y allegados.

   El recurso a la madera, particularmente a la de olivo al que se le tributa poco menos que veneración en la comarca,  es proverbial entre los artesanos rondeños. Recurriendo a ella se fabrican muebles con la pátina de lo antiguo respondiendo a la demanda de quienes desean adornar sus hogares con los elementos que hablan de prosapia y de una alta consideración social.

   El mueble rondeño le disputa preeminencia a cualquiera otro fabricado en las distintas regiones andaluzas y españolas. El mueble rondeño ofrece hechuras que les son propias a los artesanos de la comarca. La madera artísticamente labrada brinda, además de muebles, útiles y objetos de adornos, además de instrumentos de cuerda codiciados por músicos de los más distintos pelajes. No es casual en este contexto que fuera el m rondeño Vicente Espinel,  eximio autor de la novela picaresca Vida del escudero  Marcos de Obregón, quien añadiera la quinta cuerda a la guitarra; instrumento musical éste de reconocido prestigio por su equilibrado sonido  y viveza. Marquetería y taracea, procedimiento éste basado en insertar particularmente en la madera pequeñas piezas de un material cualquiera – incrustación – con fines decorativos.

   Más abundante si cabe que la madera merece especial mención la alfarería. Expertos anónimos que conocieron todos los secretos de la modelación de la arcilla previo endurecimiento por cocción de este material terroso  nos legaron artísticas piezas de cerámica primitiva o de  carácter popular hoy exhibidas en museos arqueológicos, o dedicadas a la decoración de interiores.

  ¿Y qué decir de la orfebrería rondeña, una  categoría artesanal que traspasó fronteras por su originalidad y remoto  abolengo? ¿Qué constructor o decorador  que se precie a la hora de diseñar una vivienda, una fachada o un interior  de los que se esperan responda a  cánones añosos o de noble raigambre prescindiría de la forja de rejería rondeña? Maestros especializados – herreros, fundidores y forjadores-  mantienen la tradición de tiempos finiquitados que beben la influencia de los trabajos comunitarios que se iniciaron en los tiempos de la conquista de la Península durante la etapa  la Roma Imperial y que han perdurado con altibajos hasta nuestros días. No hay más que darse un paseo por la variopinta calle de la Bola para admirar estos trabajos de forja en   las ventanas de algunos de sus edificios emblemáticos. Rejas, faroles,

   Tampoco se queda atrás Ronda y su comarca aledaña en la artesanía que se elabora con filamentos vegetales. En la ciudad y en los pueblos que la circundan y bajo su influencia permanecen se sigue echando mano a la palma, el mimbre, la pita o las varetas de los olivos, entre otras fibras para confeccionar infinidad de útiles, enseres y objetos de uso diario para uso propio o la venta callejera.   

    Canastos, cestas, serones para las bestias de carga, capachos para el transporte de los productos de la huerta, abarcas, soplillos para los braseros de carbón, esportillas para albañilería, talegos, soportes para macetas, apliques… Un sinfín de enseres que siguen los cánones de las labores tradicionales y que sirven las necesidades más perentorias del hogar y  el trabajo en el campo o la ciudad, además de satisfacer el gusto y el apego por las cosas hechas a mano que proporcionan todo el placer de la recurrencia a objetos alejados de la producción en serie y la mercadería habitual y omnipresente.

   Igualeja, a dos pasos de ronda, sobresalió en la fabricación de artículos de cuero, los cuales pasaban a ser comercializados en Ubrique, el de las Petacas (Cádiz). Hasta la Ciudad del Tajo llegan desde los pueblos limítrofes las labores de talabarteros como las sillas de montar o los arneses que lucen corceles  en la feria septembrina. Alazanes que arrastran  calesas en las que lucen sus encantos las Damas Goyescas o dibujan alegres cabriolas,  obedientes  al   bocado que dirige sus pasos merced al antojo de  jinetes  ataviados a la antigua usanza vaquera.

   Es cierto, buena parte de las labores artesanas rondeñas abandonaron los hogares en las que permanecieron durante siglos y fueron a parar a salas de museos o las vitrinas de coleccionistas donde ahora se guardan celosamente. Pero todavía existen tiendas de antigüedades  de Ronda donde pueden sorprendernos con objetos hechos a mano  que salieron de hornacinas  polvorientas muchos años atrás y que hoy suponen  un regalo para la vista y un tesoro para quienes andan en pos de rarezas para su propia satisfacción y lucimiento personal. Imperecedera   artesanía rondeña que los siglos legitiman como única en el ancho mundo.

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Pensionistas en pie de guerra
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José Becerra | 07-03-2018 | 09:00| 0

Los pensionistas toman la calle

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Andamos los pensionistas cabizbajos porque bien mirado la hucha de las pensiones que cada mensualidad nos permite un  respiro (cada vez más entrecortado y efímero, todo hay que decirlo, porque el aumento anual de la percepción es extremadamente exangüe) se muestra  a ojos vista raquítico a más no poder. Se suele decir que quien avisa no es traidor y no podemos considerar como tales a quienes desde todos los medios de comunicación – radio, prensa y televisión – sesudos economistas nos advierten de  que el porvenir del susodicho receptáculo se presenta más que sombrío tenebroso del todo. Pedro Sánchez, en sus más recientes apariciones públicas – pocas, hay que decirlo, que el líder socialista parece estar perdiendo comba tras el fracaso de la formación en Cataluña- viene reclamando un serio pacto sobre las pensiones. Asegura que si no se lleva a cabo serán pura entelequia para nuestros hijos y nietos. “Que deje de engañar a las personas mayores” ha dicho poco menos que a voz en grito en un claro alegato en defensa de los pensionistas paupérrimos merced a los designios del Ejecutivo de Rajoy.

Y es que ahora, coincidiendo con el inicio de año, el Gobierno central estableció por decreto que las pensiones aumentaran un 0,25 por cierto. O sea, una cantidad irrisoria a todas luces que a los sumo sirve para comprar una bolsita de pipas en el quiosco de la esquina. Si cotejamos el salario mínimo interprofesional que asciende a poco más de 735 euros al mes nos encontramos para aflicción de los pensionistas de poca monta, entre los que me cuento para mi pesar, que lo se nos concede nada graciosamente el papá Estado es inferior a esa cantidad calificada por nuestros sesudos político como “imprescindible” para vivir con decoro. Alrededor de 150.000 pensionistas malagueños tenemos que conformarnos sin rechistar a recibir una cantidad inferior a ese salario interprofesional señalado de por sí considerablemente menguado para afrontar las necesidades de cada día, que no son pocas en familias poco menos que menesterosas.

Los pensionistas de las principales ciudades españolas se han echado a la calle para reivindicar a voz en grito una subida honrosa de sus desmedradas pensiones más allá de ese misérrima subida que es lo acordada por el gobierno central. En Madrid, ciudad de la que se dice es rompeolas de todas las Españas, sin enfrentamientos con los agentes del orden público, pero sin arredrarse por la presencia de éstos en las inmediaciones del Congreso, quisieron dejar claro sus justas reivindicaciones. El colectivo agrupado ante la sede en la que asientan sus reales quienes nos gobiernan dejó bien claro que la pérdida del poder adquisitivo de sus mermadas pensiones les obliga a llevar una vida poco menos que miserable ante el hecho indubitable del aumento del coste de los elementos vitales para la subsistencia.

Tampoco los pensionistas malagueños extorsionados por la sensible pérdida de esa facultad que les permite afrontar las necesidades diarias se quedaron en sus  casas: hicieron acto de presencia en la calle para sustentar una reivindicación que sacude  estratos sociales que en estos días demuestran su poder de convocatoria en la vieja ‘piel de toro’ esa de la que hablaban los clásicos autores de la España pretérita que no se doblegaba ante injustas imposiciones.

Los pensionistas de aquí y allá, que sufren las imposiciones que vienen de arriba han desenterrado el hacha de guerra, hartos de las incurias a las que se ven sometidos. Razón nos le falta en esta lucha desigual que hasta ahora eran ellos los vencidos y postergados injustamente.

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El espeto malagueño reclama reconocimiento universal
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José Becerra | 02-03-2018 | 13:06| 0

El espeto malagueño reclama reconocimiento universal

¿Quién disfrutando de un día de asueto en las innumerable playas de la costa malagueña no se ha sentido atraído y caído en la tentación de degustar un plato de sardinas previamente sometidas a las brasas? El espeto malagueño es todo un arraigado símbolo malagueño de nuestras tradicionales culinarias que ha venido cautivando a quienes investigan todo aquello que resulta sustancial con una región o comarca de nuestra ancha y prolífica España en las que tantos usos y costumbres arraigaron desde la noche obscura de los tiempos.

La Comisión Cultural del Senado aprobó días atrás una propuesta que no podía ser más bien recibida de cuantos conceden capital importancia a las costumbres y tradiciones inveteradas en el suelo patrio mantenidas a capa y espada por quienes forman parte sustancial de ellas.

Una tradicional manera de preparar las sardinas cuando todavía conservan el hálito de las profundidades marinas, y que se pretende le abra sus páginas el libro que acoge a cuantas realidades y hechos son dignos de figurar en unas páginas en las se refleja todo lo insólito que sobre cultura popular florece y se populariza en el ancho mundo. Compendio que lleva el membrete de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, ahí es nada, que custodia y ratifica la Unesco y que acogerá, por iniciativa de miembros de la Cámara Alta, un plato netamente playero y español, el espeto de sardina, que merece figurar con todos los honores en ese privilegiado catálogo de rarezas de todo tipo mantenidas en el mundo para asombro de quienes lo inspeccionan con fruición.

La noble faena de los espeteros malagueños figurará con todos los honores en el sumario al lado de otros elementos españoles como El Misterio de Elche, El Silbo Gomero, El Consejo de Hombres Buenos de la Huerta de Murcia, El Tribunal de las Aguas de la Huerta de Valencia, o el Cante Flamenco, entre otras particularidades sin parangón en el conjunto de países del mundo mundial. Una vez afirmada la pretensión lo que importa es que llegue hasta el Gobierno y éste la reafirme en os foros internacionales.

No será fácil el proceso, pero lo que importa es que ya se ha puesto en el camino adecuado para conseguir un final feliz. Espeteros y chiringuitos, alineados en nuestras costas malagueñas de norte a sur, están de enhorabuena por esta iniciativa: sus imágenes tan representativas de lo nuestro se expandirán por doquiera en cuanto sean acogidas como Patrimonio de la Humanidad. Un atributo único e intransferible éste de los muchos que ofrece nuestra variopinta región costera malagueña. La reclamación efectuada no lleva visos sino de prosperar.

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El periódico de cada día
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José Becerra | 25-02-2018 | 11:06| 0

 

El periódico de cada día

JOSÉ BECERRA

No faltan sombríos agoreros que predicen el fin no muy lejano de la letra impresa, el crepúsculo indubitable del negro sobre blanco, ya sea en las páginas de un libro, ya en las de un periódico. En la meteórica carrera de las tecnologías de la comunicación, el caballo desbocado de Internet nos depara cada día avances impensables. La era digital enseñoreada de editoriales y redacciones trastoca por día conceptos que se creían firmes e inalterables.

Hablar de letra impresa, libro impreso, periódico impreso era hasta ahora redundante por lo obvio.  Ahora no, ahora se impone la distinción necesaria, inapelable. ¿Libro o diario impreso o libro digital?  ¿Desplegar las páginas del rotativo preferido o irse a la página escogida a golpes de obediente ratón? ¿Caerá la galaxia  Gutenberg aplastada por la invasión desbordante de la era virtual?  ¿Tendremos que adiestrarnos en aprender de memoria la Divina Comedia o El Quijote como lo hicieron los protagonistas de Fahrenheit 451 porque no habrá otro medio de reproducirlos y que esté más a la mano si no es por el frío e impreciso impulso de un teclado?

Siempre habrá quien se resista al cambio, quien prefiera el regodeo de comprar un libro, eligiendo entre centenares de títulos – hojeándolos todos, sopesándolos, calibrando la perfección de la impresión o sus defectos  de premura, sintiendo el tacto limpio o ajado de su cubierta si nos acercamos a una librería de novedades o a otras de viejo, tan sugerente, tan sugestiva… -, aquél que responde a la apetencia del momento. Sentirlo bajo el brazo y empezar su lectura en el momento escogido, abandonarla y volver a ella, subrayar el párrafo que nos llamó la atención, señalar la página a la que será precisa volver… No, no me privarán de este placer, por mucho que se soplen los  nuevos vientos.

Tampoco de acercarme cada día al quiosco a comprar el periódico y regocijarme como las cabeceras de disputan el espacio de exhibición, que cada vez es menor y comparar ofertas y promociones que cada vez son mayores. La película, el fascículo, la pieza de colección, que hay que agarrar al lector, que dicen las estadísticas que no andan muy equiparados, tirando a la baja, con los que aparecen en las listas europeas.

Llegué para mi pesar a la edad longeva,  pero he tenido la suerte de que un periódico, que no siempre fue el mismo, llegase con la regularidad de lo inmarcesible a mi hogar. Y si no llegó, lo busqué – en las bibliotecas, al grito de homosexual el último, en el bar de la esquina teniendo que soportar las miradas de inquina de quienes no pudieron adelantarse, cuando  no era yo quien las emitía por el contratiempo de llegar tarde– para leerlo en silencio o con el telón de fondo del humo de los churros y el sonido de las cucharillas impacientes del primer desayuno.

Foto autor:  Periodista digital

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Pueblos que languidecen a ojos vista
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José Becerra | 20-02-2018 | 08:51| 0
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Pueblos que languidecen a ojos vista

Son las aldeas y pueblos del sur peninsular emplazados en confines hacia el sur de Despeñaperros, ese macizo que separa a la España próspera de otra menos rica y esplendente enmarcada hacia el sur con límites en el Mediterráneo, las que languidecen a ojos vista por mor de economías depauperadas imperantes. Las mismas que, por estas razones, ven como merma el número de habitantes de sus comarcas, empujados éstos hacia zonas centrales o norteñas en las que los índices de bienestar son manifiestamente más halagüeños. Esta despoblación de aldehuelas y caseríos pobres que finiquitan a pasos lentos pero irrefrenables por mor de malvivir en tierras pobres de pan llevar, culmina en el traslado de sus habitantes hacia los pueblos del contorno geográfico. Pero éstos, que también se debaten si no en la miseria, sí en la parquedad de recursos, no colman sus intenciones de bienestar, lo que les impele a a su vez, por la imperiosa necesidad de nuevos horizontes de vida, hacia otras más regiones más al norte: las ciudades, en donde legítimamente se espera prosperar. Un periplo inacabable de la España más deteriorada hacia otra más prometedora en pos de circunstancias más favorables. Una aspiración legítima, pero que acabará por desertizar regiones inexorablemente. Una contextura territorial en quiebra que no puede sino proporcionar quebrantos para quienes la sufren. Mientras nuestros políticos, ensalzados en otras cuestiones que no siempre son las que importan de verdad a los ciudadanos de a pie, se muestran insensibles al fragrante problema que hoy por hoy se ceba en esas regiones españolas abatidas que no ven soluciones para salir del impasse en el que se encuentran y padecen. Los postergados pueblos de de la Serranía de Ronda o de la Axarquía malagueña son un ejemplo palmario de ello. Esperan para ser redimidos de su letargo de siempre y postración actual el grito, si no bíblico sí institucional, de ¡levántate y anda!

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Exaltación de la Serranía de Ronda
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José Becerra | 16-02-2018 | 11:05| 0
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Exaltación de la Serranía de Ronda

José Becerra

Quienes hemos nacido dentro del ancho solar serrano al que se circunscribe  la ciudad de Ronda, eje sobre el que gira el resto de sus pueblos, no podemos por menos de sentirnos satisfechos por un reciente escrito aparecido en las páginas de este diario días atrás y en el   que se exaltaba la Serranía con el rigor académico propio de un docto mentor, como es el caso de José Antonio Castillo. Se hacía esta exaltación dando de lado a ambigüedades y estereotipos que no con poca frecuencia venían refiriéndose a tan emblemático y sugerente lugar, no pocas veces, como digo, envuelto en leyendas fecundas, obra de la imaginación más calenturienta. En contra de quienes solo se detienen en las apariencias e imágenes propias de un romanticismo exacerbado y finiquitado, y casi nunca en el meollo de la conformación geográfica de estas tierras tantas veces insufladas de un folklorismo, que con ser sustancial, daba de lado a aspectos que este geógrafo aludido pone de relieve con la puntual prestancia de un erudito en la materia. Pero reconozcamos que preciso es hacerlo, en que lo erudito y lo estrictamente descriptivo se conjugan para una perfecta descripción de tan singular paraje.

Como no podía ser de otra forma dado el carácter didáctico del escrito mencionado se hace hincapié en las particularidades geológicas del macizo aludidas. Queden esas características, que consideramos imprescindibles, para estudiosos del ecosistema en cuestión y lo que ofrece a investigadores las particularidades de su flora y fauna. Quedémonos los que por esta comarca transitamos desde niños y los que por ella se adentran cada día con lo que, sin estímulos científicos, imprescindible, como digo, para su cabal conocimiento, con lo que se ofrece a nuestra vista, suficiente para catalogarla como excepcional dentro del territorio nacional.

La describieron con pelos y señales los escritores trotamundos británicos y galos que por estas tierras se adentraron entre los siglos XVIII y XIX dejándonos en las páginas de sus libros estampas idílicas de la región. Por ejemplo, las que nos describe Francis Carter en su libro “A journey from Gibraltar to Málaga”; o las que bosquejó C. Rochfort- Scott en su obra “Excursións in the mountains of Ronda”, ambas incidentes en las características propias de los habitantes del Sur de España, y por ende, poniendo el acento en ésta ciudad como santo y seña de las sierras que la circundan y le conceden personalidad intransferible.

Porque Ronda en su conjunto no es solo la síntesis de un arte monumental visible en el núcleo urbano, sino que ofrece en sus alrededores estampas únicas de bosques de pinsapos catalogados como insólitos en el territorio peninsular y que se autentifican en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, que es su epicentro pese a ser un nombre desgajado del originario y secular de Serranía de Ronda. Es esta denominación la  que abarca siglos de perenne y trascendental historia para ensalzar unos parajes,  los cuales  obligadamente se deben catalogar con la designación del nombre de  la ciudad que junto a ellos se erige desde tiempo inmemorial.

 

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Francisco de la Torre, un alcalde septuagenario en plenitud de facultades para gobernar
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José Becerra | 13-02-2018 | 17:17| 0

 

Imagen de archivo de Francisco de la Torre. /

 

Francisco de la Torre, un alcalde septuagenario en plenitud de facultades

Llegar a los 70 años y superarlos con creces era algo que a mediados del pasado siglo constituía una excepción. En los pueblos de la Andalucía profunda, en la que se ubica la Serranía de Ronda, sede de mis antepasados, llegar a esa edad en condiciones óptimas de salud y facultades mentales se veía como una rareza, y si se lograba sobrevivir hasta superarla, los pocos que lo lograban ofrecían una estampa de decadencia plena, poco menos que de muertos vivientes. Pero luego vinieron otros tiempos y las mejoras en la alimentación y la sanidad imperante hicieron aflorar una calidad de vida que en la actualidad se asienta como paradigma de gente pletórica ofreciendo una fisonomía que nada tiene que ver con la de antaño: exultan de salud y de ganas de vivir, nada que ver con los setentones de antes que arrastraban decadencia y decrepitud manifiesta.

Superados o sensiblemente disminuidos con la edad achacosa fenómenos naturales en la persona que fueron indelebles cuando se disponía de las facultades físicas y mentales plenas como era el instinto o la lucidez, nos queda ahora otra aptitud que, con frecuencia, perdura de forma indeleble. Me refiero a la facultad de los sentimientos que llevan aparejados la sensibilidad – que no la sensiblería vacua -, que nos conduce a mantener recuerdos gratos de momentos pasados, no pocas veces impregnados de nostalgias que son ineludibles, pero que también nos retrotraen a momentos felices que en el magín nos reconforta y no tienen por menos que conducirnos a una vida interior que en el recuerdo nos retrotraen a momentos de contento y paz.

Llegada a la edad longeva, que no provecta ni mucho menos decrépita, como lo demuestra cada día en el ejercicio y buen hacer de sus funciones al frente del Ayuntamiento de Málaga, se había extendido el rumor de que Francisco de la Torre se encontraba entre un sí y un no de presentar su candidatura como primer edil en las elecciones municipales próximas. Pero he aquí, que unos días atrás, el PP de Málaga, sabedor de la valía de este hombre al frente de la Corporación, ha manifestado de manera oficial su petición de que sea candidato a las elecciones municipales del año venidero. Sabía decisión.

Hace bien el partido, que De la Torre es un valor en alza reconocido por todos los malagueños y nada parece haber en contra de su continuidad, y menos que nada su condición de septuagenario. Es un ejemplo vivo y concluyente de que, aún superada esa edad, se pueden llevar a cabo todo lo que se podría exigir a un regidor en sus funciones. “Salud, proyectos y cariño de la gente”, han sido las realidades incuestionables que le adornan al calibrar la propuesta de su continuidad en la Alcaldía de la capital. Así lo acaba de afirmar y es lo que deseamos, esperamos y manifestamos quienes hemos seguidos su trayectoria política, animándole para que siga con el bastón de mando en sus manos para provecho de todos los malagueños.

En palabras de Juanma Moreno, líder andaluz del PP andaluz, “De la Torre es uno de nuestros buques insignia de la política andaluza, malagueña y española”. Le sobra razón, y la damos por buenas quienes hemos seguido su trayectoria, sobre todos lo que como él ya somos setentones y no nos postergamos ante la edad por muchas que fueren las primaveras (e inviernos gélidos) vividas. Su servicio al bien común de los malagueños, y del que tantas pruebas hemos tenido, deseamos que se prolongue sine die, o como decimos los castizo” hasta que el cuerpo aguante”.

“Dejad a los gobiernos central y regional que administren la política abstracta de las grandes palabras, y dejad a los Ayuntamientos que nos ocupemos de la vida diaria y concreta de las personas, porque jamás aspiramos a más alto honor”, es argumento de un pensador argentino, Horacio Amezúa, que se adecua a la trayectoria de nuestro regidor malagueño y que no tenemos por menos hacerlo nuestro en lo que a él se refiere.

 

 

 

 

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.