Consecuencias del estigma de las corrupciones

Consecuencias del  estigma de las corrupciones

José Becerra

Las corrupciones, que son el plato  que se nos ha servido, ya caliente, ya frío, en los últimos tiempos, además de su inequívoca maldad, está haciendo florecer otras consecuencias que obran en detrimento del sentir del ciudadano de a pie que venía confiando en el buen hacer de sus políticos elegidos para desempeñar cargos en la Administración del Estado en cualesquiera de los  distintos escalafones que la componen. Que está bien que se luche con denuedo contra esa lacra que ha venido socavando el entramado que componen las diversas ramificaciones que desde lo más alto de las instituciones estatales llegaron hasta las menos descollantes, caso de ayuntamientos de escasa significación, pongo por caso. Que es necesario y perentorio que se luche contra la putrefacción que se ha venido dando en los diversos estamentos públicos cuyos altos responsables se pusieron por montera la honradez y la decencia necesarias para ejercer el cargo que le fue concedido por decisión de la ciudadanía a la que debe su elección. Está bien que se vele por la decencia y el buen hacer en sus funciones.

   Pero ocurre que a raíz de esta cruzada de diferentes partidos políticos, que puede ser bien intencionada, se están cercenando en su raíz proyectos ofertados  en favor  del desarrollo económico, social y cultural de ciudades y sus entornos; con lo que esta exagerada persecución de posibles casos delictivos puede significar una sinrazón, ya que ni por asomo persiguen objetivos fraudulentos, con lo se está obteniendo consecuencias adversas a su desarrollo.

    Se están bloqueando cantidades exorbitantes de euros – se habla de más de 14.000 millones- en inversión en obras que, por este motivo, las empresas promotoras se las ven y desean para  iniciar su cometido. Los casos de oposición a proyectos fallidos se han venido sucediendo en un paroxismo infundado contra los propios intereses de ciudades como Madrid – caso del magnate chino Wang Jianlin – Zaragoza, La Coruña o Cádiz, entre otras, en las que las inversiones en ladrillo se volatizaron en un prurito de salvaguarda no se sabe bien qué  tipo de intereses.

   Para ver un caso flagrante en esta cruzada exageradamente engendrada con fines que se nos escapan, no tenemos que irnos demasiado lejos. En Málaga acaba de saltar por los aires un  proyecto cultural del celebérrimo actor Antonio Bandera, quien hastiado de que se le pusieran trabas insalvables, lo suficientemente adversas como  para que desistiera de sus encomiables intenciones de apadrinar un centro destinado a la formación de intérpretes y artes escénicas, amén de otros elementos de carácter instructivos, optó por la renuncia. Un loable empeño tirado por la borda para desgracia de la ciudad. Un propósito honrado y loable del que Málaga se beneficiaría y que se ha ido al garete por un prurito de transparencia totalmente infundado. Seguro que otras capitales españoles acogerán la plausible oferta del actor, seguros de los bienes que le aportaría.

   Un sinsentido tras otros  que prejuzga de antemano y  lleva a extremos inconcebibles de negación a  propósitos honrados que habrían de reportar bienes culturales y beneficios sin cuento, al mismo tiempo de  propulsar, por ejemplo,  la creación de puestos de trabajo.

   Es un sano anhelo  luchar contra la corrupción, pero también debe serlo discernir si ésta hace o no  acto de presencia en proyectos que nos benefician a todos. Su estigma no campea para nuestra suerte por doquier.

 

 

Consecuencias del estigma de las corrupciones

 

José Becerra

La corrupción que es un   plato  que se nos ha servido, ya caliente, ya frío, en los últimos tiempos, además de su inequívoca maldad, está haciendo florecer otras consecuencias que obran en detrimento del sentir del ciudadano de a pie que venía confiando en el buen hacer de sus políticos elegidos para desempeñar cargos en la Administración del Estado en cualesquiera de los  distintos escalafones que la componen. Que está bien que se luche con denuedo contra esa lacra que ha venido socavando el entramado que componen las diversas ramificaciones que desde lo más alto de las instituciones estatales llegaron hasta las menos descollantes, caso de ayuntamientos de escasa significación, pongo por caso. Que es necesario y perentorio que se luche contra la putrefacción que se ha venido dando en los diversos estamentos públicos cuyos altos responsables se pusieron por montera la honradez y la decencia necesarias para ejercer el cargo que le fue concedido por decisión de la ciudadanía a la que debe su elección. Está bien que se vele por la decencia y el buen hacer en sus funciones.

   Pero ocurre que a raíz de esta cruzada de diferentes partidos políticos, que puede ser bien intencionada, se están cercenando en su raíz proyectos ofertados  en favor  del desarrollo económico, social y cultural de ciudades y sus entornos; con lo que esta exagerada persecución de posibles casos delictivos puede significar una sinrazón, ya que ni por asomo persiguen objetivos fraudulentos, con lo se está obteniendo consecuencias adversas a su desarrollo.

    Se están bloqueando cantidades exorbitantes de euros – se habla de más de 14.000 millones- en inversión en obras que, por este motivo, las empresas promotoras se las ven y desean para  iniciar su cometido. Los casos de oposición a proyectos fallidos se han venido sucediendo en un paroxismo infundado contra los propios intereses de ciudades como Madrid – caso del magnate chino Wang Jianlin – Zaragoza, La Coruña o Cádiz, entre otras, en las que las inversiones en ladrillo se volatizaron en un prurito de salvaguarda no se sabe bien qué  tipo de intereses.

   Para ver un caso flagrante en esta cruzada exageradamente engendrada con fines que se nos escapan, no tenemos que irnos demasiado lejos. En Málaga saltó por los aires  un  proyecto cultural del celebérrimo actor Antonio Bandera, quien hastiado de que se le pusieran trabas insalvables, lo suficientemente adversas como  para que desistiera de sus encomiables intenciones de apadrinar un centro destinado a la formación de intérpretes y artes escénicas, amén de otros elementos de carácter instructivos, optó por la renuncia. Un loable empeño tirado por la borda para desgracia de la ciudad.

   Un sinsentido tras otros  que prejuzga de antemano y  lleva a extremos inconcebibles de negación a  propósitos honrados que habrían de reportar bienes culturales y beneficios sin cuento, al mismo tiempo de  propulsar, por ejemplo,  la creación de puestos de trabajo.

   Es un sano anhelo  luchar contra la corrupción, pero también debe serlo discernir si ésta hace o no  acto de presencia en proyectos que nos benefician a todos. Su estigma no campea para nuestra suerte por doquier.

 

El estigma de la corrupción

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Consecuencias del  estigma de la corrupción 

José Becerra

La corrupción que es un   plato  que se nos ha servido, ya caliente, ya frío, en los últimos tiempos, además de su inequívoca maldad, está haciendo florecer otras consecuencias que obran en detrimento del sentir del ciudadano de a pie que venía confiando en el buen hacer de sus políticos elegidos para desempeñar cargos en la Administración del Estado en cualesquiera de los  distintos escalafones que la componen. Que está bien que se luche con denuedo contra esa lacra que ha venido socavando el entramado que componen las diversas ramificaciones que desde lo más alto de las instituciones estatales llegaron hasta las menos descollantes, caso de ayuntamientos de escasa significación, pongo por caso. Que es necesario y perentorio que se luche contra la putrefacción que se ha venido dando en los diversos estamentos públicos cuyos altos responsables se pusieron por montera la honradez y la decencia necesarias para ejercer el cargo que le fue concedido por decisión de la ciudadanía a la que debe su elección. Está bien que se vele por la decencia y el buen hacer en sus funciones.

   Pero ocurre que a raíz de esta cruzada de diferentes partidos políticos, que puede ser bien intencionada, se están cercenando en su raíz proyectos ofertados  en favor  del desarrollo económico, social y cultural de ciudades y sus entornos; con lo que esta exagerada persecución de posibles casos delictivos puede significar una sinrazón, ya que ni por asomo persiguen objetivos fraudulentos, con lo se está obteniendo consecuencias adversas a su desarrollo.

    Se están bloqueando cantidades exorbitantes de euros – se habla de más de 14.000 millones- en inversión en obras que, por este motivo, las empresas promotoras se las ven y desean para  iniciar su cometido. Los casos de oposición a proyectos fallidos se han venido sucediendo en un paroxismo infundado contra los propios intereses de ciudades como Madrid – caso del magnate chino Wang Jianlin – Zaragoza, La Coruña o Cádiz, entre otras, en las que las inversiones en ladrillo se volatizaron en un prurito de salvaguarda no se sabe bien qué  tipo de intereses.

   Para ver un caso flagrante en esta cruzada exageradamente engendrada con fines que se nos escapan, no tenemos que irnos demasiado lejos. En Málaga saltó por los aires  un  proyecto cultural del celebérrimo actor Antonio Bandera, quien hastiado de que se le pusieran trabas insalvables, lo suficientemente adversas como  para que desistiera de sus encomiables intenciones de apadrinar un centro destinado a la formación de intérpretes y artes escénicas, amén de otros elementos de carácter instructivos, optó por la renuncia. Un loable empeño tirado por la borda para desgracia de la ciudad.

   Un sinsentido tras otros  que prejuzga de antemano y  lleva a extremos inconcebibles de negación a  propósitos honrados que habrían de reportar bienes culturales y beneficios sin cuento, al mismo tiempo de  propulsar, por ejemplo,  la creación de puestos de trabajo.

   Es un sano anhelo  luchar contra la corrupción, pero también debe serlo discernir si ésta hace o no  acto de presencia en proyectos que nos benefician a todos. Su estigma no campea para nuestra suerte por doquier.

Foto:Diario SUR

 

 

Vuelve Sánchez con renovados ímpetus

Pedro Sánchez

Vuelve Sánchez con renovados ímpetus

 

JOSE BECERRA

El renovado Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, ha optado en sus primeros días de su vuelta al poder en aliarse con el presidente Rajoy tendiéndole la mano en el caso del secesionismo catalán y presentar batalla a los que porfían por su consecución desde Puigdemon para abajo. ¿Es una ilusión pasajera o una realidad lo de tender lazos con la derecha en casos puntuales y que atentan contra la integridad de España?     

    Y de este interrogante a otro teniendo en mente su deriva de ataque a ultranza del Partido Popular en los días que precedieron a su defenestración: ¿Beneficia o perjudica al ciudadano de calle la vuelta al primer plano político la figura de Pedro Sánchez? Ardua cuestión ¡vive Dios!, que exclamaría el espadachín enamoradizo Don Juan ante una cuestión de obscuro porvenir. Ya enseñaron los cuchillos cachicuernos los tres aspirantes a regir los destinos del partido socialista cada uno empeñado en conquistar la Secretaría General. Un duelo a tres que siguió con expectación media España sabedora de que el debate habría de torcer los destinos del partido, fuese cual fuere el elegido por la militancia que masivamente acudió a las urnas. Como así ha sido finalmente. Porque Pedro Sánchez, el preferido por la “hinchada” del puño y la rosa mucho es de temer que imprima a sus partidarios nuevos rumbos que ya apuntaron en su trayectoria política antes de que fuese defenestrado.

   Por lo pronto, y este es un hecho insólito, el resultado de la votación de Sánchez ha significado la derrota clamorosa no de Susana Díaz, que también y sobre todo, sino el descalabro de la vieja guardia socialista, con el ínclito Felipe  González a la cabeza, quien no ocultaba su desdén al que ha sabido llevar su gato al agua, aupado por la militancia, y recuperar el timón de la nave que mostraba todos los visos de zozobrar en el mar peligroso de los sargazos, no se sabe a ciencia cierta si con buen tino. Naturalmente, la contingencia subsiste y superado el escollo de elegir el guía por las bases los obstáculos persisten y la remontada sigue estando en el aire. Algo que para Sánchez pasa indubitablemente a tenor de su machacona insistencia por atacar con denuedo al Partido Popular y perseguir hasta la extenuación la caída de Rajoy. Algo que está por ver ya que éste se atrinchera y afirma que no habrá convocatoria de elecciones por lo menos con la premura que Sánchez podría reclamar ante la premura de éste a entrar de nuevo en un Congreso, en el que se ve  hasta ahora desterrado, muy a su pesar.

   Se dice, y con razón, que las primarias las carga el diablo y así debe ser en este caso, en las que se ha optado por el candidato más radical del elenco aupado por los militantes más combativos. Obviaron éstos en su elección, o lo votaron precisamente por ello,  que Sánchez  tiene declarada la guerra a la derecha y que no dudará en aliarse con el diablo, léase Pablo Iglesias, o con los que claman por la independencia de Cataluña para llegar a alojarse en la Moncloa más temprano que tarde.

   Está por ver si las aspiraciones de Sánchez, que muchos consideran nefastas para España, llegan a buen puerto. Por lo pronto, hay que rendirse a su tesón y mañas para nadar en río de aguas revueltas. Vuelve el “no es no” y la intolerancia a las filas socialistas remolcados por un líder menoscabado que vuelve con renovadas ínfulas. Es un dilema por el momento el que nace con su vuelta a la primera fila política, aunque para muchos no hay dudas de que proseguirá con su intolerancia a la derecha, a los derroteros normales de su partido y al establishment  hasta ahora imperante.

  Que se robustezca o debilite el partido con su presencia es una incógnita que se barrunta tendremos que esperar poco tiempo para que se desvele. “Tha´t the question” que dicen  los anglosajones. Lo que sí es cierto es que vuelve con renovados ímpetus.

 

Ronda Romántica, hechizo de la vuelta al pasado

 

 

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 Foto:Diario SUR

Ronda Romántica, hechizo de la vuelta al pasado

JOSÉ BECERRA

 Se abrió la V edición de Ronda Romántica y para ello se tuvo la suerte de contar con el actor Manuel Bandera para pronunciar el pregón de apertura ataviado a la usanza que requería el caso: a la bandolera, como el resto de los que se reunieron en el Convento de Santo Domingo para dar el pistoletazo de salida al evento.

   Si la Real Feria de Ganado de Mayo es la de la exposición intensiva de ganados y las transacciones consiguientes con el tira y afloja consiguiente entre el que compra y vende dando pie a unas imágenes que hablan por sí solas de la reciedumbre de estas transacciones a plein air,  o sea en mitad del campo, cuando no a la sombra de un tabuco en los que paladear un vinillo serrano que alegra y aligera el habla contumaz tanto del que vende como el del que compra, la que conmemora la Ronda Romántica persigue otros fines e intervienen otros personajes no menos interesantes y que vienen dando lustre a la historiografía local  de los dos últimos siglos. Se celebra sin solución de continuidad a la ganadera, cuando no se entremezcla con aquélla y los actos de una y otra tienen lugar al  unísono para regocijo de quienes se aproximan a  la ciudad del Tajo durante los finales días de mayo. Este año desde el día 25 al 28, para más señas.

   Bandoleros y  arrieros, ataviados a la antigua usanza, recordarán a los   que animaron los inextricables caminos de la Serranía de Ronda de antaño. Vestidos a la antigua usanza, prestarán color y prestancia  a una feria, que junto a la ganadera coloca a la ciudad con preferencia en el candelero de las festividades que en el mes de mayo afloran   a lo largo y ancho de la geografía española. Se exalta la figura del Majo Rondeño que recupera la vestimenta del siglo XVIII en un alarde de reverdecer lo genuinamente español y la indiferencia de las modas que nos venían del exterior. Una reacción casticista a las indumentarias ajenas y de exaltación de las propias, la cuales se extendieron por todo el solar andaluz como una eclosión que tuvo como epicentro la Serranía de Ronda y el Campo de Gibraltar.

   En las  señas de identidad de la Serranía de Ronda, tan extensas ellas como determinantes de la idiosincrasia de sus pueblos, figuran con preeminencia la figura del bandolero decimonónico. La particular orografía de la región, abrupta y poco transitable, facilitó la existencia de quienes perseguidos por la justicia buscaron en sus recovecos protección para sus borrascosas vidas.  Por aquí deambularon figuras tan tristemente célebres como José Ulloa “Tragabuches”, Juan Mingolla “Pasos Largos”, o José María “El Tempranillo”, que aquí comenzó sus andanzas antes de dar el salto a Sierra Morena para formar parte de la célebre banda  “Los Siete Niños de Écija” que  camparon a sus anchas por toda Andalucía.

   Los escritores románticos quedaron anonadados con la contemplación de “estas tierras grandiosas”. Coinciden en afirmar, trasladando a los lectores esta apreciación, su atractivo peculiar y les invitan a que vengan a visitarla no importa desde qué rincón de Europa. Fue el suyo un regalo descriptivo que nunca agradeceremos bastante. Desfiladeros imponentes y majestuosas sierras no les asustaban, sino que como afirma la viajera Madame de Suberwick (que también hubo damas viajeras que se dejaron ganar por el bravío paisaje que contemplaban), afirmó que “parajes más que asustarle le cautivaban”. De la misma opinión es Richard Ford, posiblemente el viajero más conocido por sus antiguas guías de viaje por España.      

    Ronda, que tiene mucho que ofrecer, ahí están los monumentos naturales – el Tajo, símbolo que la catapulta tanto al interior del país como allende fronteras – como debido a la mano del hombre- Puente Nuevo, vetustos conventos, suntuosas iglesias, palacios y casas solariegas cargadas de años e historia… – solo tendrá que poner en juego sus encantos para que lleguen a todas las latitudes.

  Con un valor añadido, el del interior comarcal – pueblos blancos alineados a lo largo y ancho de la Serranía- cuyo mérito se está poniendo merecidamente en valor y que obran como acicate a las miradas tanto del interior como exterior de nuestro suelo patrio. Tradiciones y hechizo no le faltan.

  

La Real Feria de Mayo de Ronda y el valor de la palabra

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La Real Feria de Mayo y el valor de la palabra

JOSÉ BECERRA

Bulle Ronda desde sábado día 19 al  lunes 22 de mayo. Esplendor en la Ciudad del Tajo que en estos días es centro de la atención y confluencia de gentío de todos los puntos de la provincia malagueña y no de pocos desde el resto de Andalucía. Los acontecimientos festivos se sucederán sin solución de continuidad en estas jornadas. Que esta feria en el meollo de la primavera tiene mucho que ofrecer, no es una exageración sino una realidad tangible.

   Aquí  la venta de productos genuinamente elaborados en la comarca rondeña, amén de la exposición de artículos artesanales del buen comer y beber- los embutidos y la cerveza artesanal –  que hablan por sí solos de las tradiciones culinarias que proceden de los ancestros de la región y que son celebradas en medio mundo; allí, la muestra de reses pajunas, raza autóctona de las sierras andaluzas, y la cabra payoya, originaría (de la Sierra de Grazalema y de la Serranía de Ronda (Montejaque y Benaoján), pueblos éstos que se consideran  cuna de la raza,  o el cerdo rubio andaluz, que proporciona, previo tratamiento y elaboración de sus carnes en chorizos y  morcillas de acrisolada fama.

     Del resto de los actos  y exhibiciones que se sucederán a lo largo de estas jornadas en las que Ronda se alza con brillo propio – lucimiento de las damas goyescas, doma vaquera, música en directo…- me quedo con la efervescencia  del mercado de ganado, meollo del singular festejo.

   Ni documento alguno ni intervención de escribano. Entre el comprador de un caballo toldo, una yegua de pelaje  rucio o un asno mohíno solo se alza la diligencia del tratante de ganado  que media entre las aspiraciones del vendedor y las pretensiones del comprador. Son los tres protagonistas únicos del `trato´, mediante el cual el animal de carga o montura pasará de unas manos a otras en un pispás. Sobran los escritos,  a excepción de la guía expedida por el veterinario de turno y que recoge las características del cuadrúpedo en venta, la cual  que pasa de unas manos a otras, cuando ya el precio está  ajustado y  los dineros se traspasan al bolsillo del vendedor.

   Con el ronzal en la mano, el comprador  puede disponer a su antojo del rocín o la acémila adquirida. La tradición popular se mantiene después de más de 500 años, nada más recoger sus bártulos la media luna y huir en polvorosa merced a las huestes de los Reyes Católicos que reconquistaron por entonces el lugar serrano. En el mercado renacentista que sucedió al netamente medieval no podía faltar la feria del ganado, un elemento que servía a una economía pobre y trashumante.

    Hoy medida con distintos parámetros, llegado el siglo XXI, Ronda celebra su feria ganadera en los días que van del 20 al 22 de mayo, una feria que en esencia  ha variado bien poco. La compra y venta – aquel caballo cuatralbo, aquella vaca lucera -, se sigue realizando al aire libre, sin más techo que el cielo y sin más escenario que el natural de una explanada en donde no es rara la proliferación vegetal.  En el   convenio, vistoso, con innegables trazos policromos dignos de  Madrazo o  Sorolla, manda el tira y afloja (“esto quiero”,  “esto te cuesta”, “esto te doy”) culmina con el apretón de mano, para muchos de mayor validez y garantía que una real cédula.

   De por medio la palabra. Primero la del tratante, carismática, elogiosa y entendida. Alaba sin reservas las cualidades del cuadrúpedo, su pujanza, la fortaleza de su constitución si se ha de destinar a la carga, la firmeza de los  remos, su mansedumbre, la garantía de sus pocos años – para lo que se hurgará en las  quijadas poderosas- o lo lustroso de sus ancas… Para esta ceremonia, cuando a la compra sólo le faltan algunos flecos adicionales,  casi nunca falta la visita a la taberna más cercana, templo en donde se consuma el negocio, al arrimo de un vinillo peleón y unos tacos de queso rondeño o rodajas de chorizo rondeño.

   Sobraron los “papeles”, que esta es una transacción en la que cuenta la palabra. El verbo que  compromete, la expresión de la que se exigirá cuenta si se ocultó la verdad. Al contrario del dicho popular que la palabra se la lleva el viento, aquí es sinónimo, primero del juego que anima la oferta y la demanda del bien en cuestión, y luego   del compromiso firme que cierra una venta.

   Para acabar con el apretón de mano que rubrica un convenio con más   peso para quienes fueron sus protagonistas que la constancia de un letrado. En Ronda se refugia en estos días esta manera de hacer las cosas en una feria que tiene mucho de rito religioso y magia de la palabra dada.

 

 

¡Chapó, Don Manuel!

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¡Chapó,  Don Manuel!

 

En la tierra de los galos se diría “chapeau”, como saben,  pero por estos lares acostumbramos a desembarazarnos de letras que nos parece superfluas y nos sale el ¡chapó! sin que se cambie un ápice el significado del vocablo con el que acompañamos el gesto  de quitamos el sombrero en señal de respeto y admiración por una personalidad que, en este caso, brilla con luz propia en el firmamento de las letras españolas. Ahora el poeta y articulista Manuel Alcántara, ese cuyo rostro (y lo que sigue) buscamos cada día en la última página de SUR antes de adentrarnos en la barahúnda de noticias consiguientes, acaba de recibir una distinción más, ahora  de la mano de una institución extranjera – «First Amendment Awards»- que desde Nueva York esta vez, trata de hacer brillar en el universo mundo el periodismo “libre y riguroso”, bajo la premisa de la libertad de expresión y el buen hacer de quienes dedican buena parte de  su vida a verter en diarios de manera genuinamente ingeniosa las impresiones que los acontecimientos de toda índole que el día a día de la actualidad  ofrecen a su atención.

Queden para los analistas las referencias a su vida en Madrid y su paso por las redacciones de los diarios Arriba, Pueblo o Ya y la simultánea actividad periodística con maestros columnitas de la talla, por ejemplo, de Cesar Ruano, Camba y otros de parecida alcurnia, o su maestría como poeta siguiendo de cerca los pasos de alguien que muchos consideran como su mentor, a saber Antonio Machado, pese  que a sus versos siguieron distintos derroteros.

Confluyen en Alcántara las dotes del escritor nato en el que  la poesía y el artículo van cogidos de la mano. Para la composición encuentra siempre la palabra exacta y la expresión certera e incisiva revestidas de fina ironía, idóneas para transmitir su pensamiento mostrándonos un compendio  de sutilezas que el lector no tiene por menos que celebrar. La belleza de las palabras y el perfecto dominio de la morfosintaxis les son propios, como así mismo hace gala de perfecta armonía en la composición poética y en la creación y el justo empleo de imágenes literarias y la transmisión de su pensamiento y posición ante el acontecer cotidiano de la vida, a veces de la suya propia, como estos decidores versos suyos: “Manuel, junto a la mar, desentendido; hubo una vez un niño en la bahía…”

Retoma cada día la palabra el maestro del buen decir, de las ocurrencias felices, de los conceptos precisos y de la ironía y la crítica que abjuraron de la acritud y el encono. ”Bastante amargura hay en el mundo para que se incida sobre ella en los escritos”, me dijo un día, la primera vez que mantuve una conversación con él, en un paseo inesperado que me deparó y dispensó en un encuentro fortuito, camino de su casa. (Luego, en otra ocasión, me abrió las puertas de su hogar – un santuario para mí dado mi admiración por el maestro, que no vacilo en confesar -, había ido yo a llevarle tres o cuatro cintas para su Olivetti, resto de una antigua papelería de mi propiedad, sabedor de su necesidad imperiosa de ellas).

Ese es su estilo: lo más grave, lo que puede causar dolor, iracundia o incitar a un agrio ataque se diluye en su lenguaje, y el tono escogido en pirueta que la desposee de acritud. Sin merma en su entendimiento y en la consecución de su último objetivo hace que con sus palabras cambiemos el desabrimiento por una sonrisa. Milagro del buen hacer de un articulista “amanuense de sí mismo”, como alguien dijo de él con justicia.

Más de cincuenta años dando la esencia de su ser a golpe de Olivetti, tras la leve neblina de su sempiterno cigarrillo, y las más de las veces tras las cristaleras de su despacho que da al mar (“Bajamar de la desgana: las olas cerca de mí, yo lejos del agua clara”), y la presencia impávida de sus búhos, mudos, ojiabiertos, enigmáticos.

En mis paseos por las cercanías de los túneles de Rincón de la Victoria, cerca de los cuales tiene su morada el articulista y poeta, cuando veo iluminado su despacho me lo imagino así en su quehacer diario (“a las siete sale cada tarde mi artículo a su destino “, me confesó el día de mi feliz tropiezo con él); y, en ocasiones, me paro para contemplar la difusa luz de su lugar de trabajo. “¿Habrá puesto ya el maestro el punto final en su artículo de cada día? ¿De qué tratará? ¿Con qué ocurrencia nos sorprenderá mañana? ¿Con qué chispa o agudeza nos hará pensar?”, me pregunto.

Mi felicitación, don Manuel, y mi deseo que ver durante muchos años más la luz de su despacho iluminada. Hoy, esta tarde, mientras paseo, me vienen a la memoria otros versos suyos. Los voy musitando mientras me alejo: “NO pensar nunca en la muerte / y dejar irse las tardes / mirando como atardece. / Ver toda la mar enfrente / y no estar triste por nada / mientras el sol se arrepiente. / Y morirme de repente / el día menos pensado. / Ése en el que pienso siempre”.

¡Chapó, Don Manuel! Y que ese día menos pensado le llegue lo más tarde posible, para su bien y el contento de la infinidad de sus lectores.

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La editorial Serranía de Ronda navega de nuevo

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La editorial Serranía de Ronda navega de nuevo

JOSÉ BECERRA

Como lo hacen la gente de mar a los  no le arredran tropiezos ni circunstancias adversas, la editorial La Serranía  emprende con renovado denuedo y tesón la marcha, dando ejemplo su fundador y mentor, José Manuel Dorado,  de una  tenacidad y amor al oficio que le honra a todas luces y de los que ha venido ofreciendo indudables muestras a través del tiempo. La nave varada vuelve a navegar.

Ronda, alta y señorial, no se concibe sin algunos de los aspectos que fueron labrando  su  trayectoria histórica, social, política y económica. Sin sus palacetes linajudos,  recatados conventos, vetustas iglesias y edificios solariegos no sería Ronda,  si no otra ciudad ilustre de las muchas que se levantan en el viejo  solar de la Andalucía antigua y moderna, pero no Ronda.

   Tampoco sería la Ciudad del Tajo, ni la del Puente Nuevo, ni la de la Puerta de Almocábar, ni la de los Baños Árabes si algunos de estos monumentos le faltara o no se hubiese recogidos por panegiristas ilustres  y avezados relatores de tanta belleza encerrada entre sus murallas o en el largo recorrido de  calles y avenidas históricas.

   Y por supuesto sería otra sin el Templete de la Virgen de los Dolores, la Posada de las Ánimas, la Fuente de los Ocho Caños o el Palacio del Rey Moro y la Mina…,  por no mencionar sino de pasada todo aquello que la impregna y da sentido a su genuina apariencia.

   De toda esta riqueza monumental y entrañable  la editorial La Serranía se hizo eco facilitando la publicación de obras cuyo contenido respondía a ese ideario variopinto y fructífero en sus resultados  de dar a conocer a los cuatro vientos cuanto de magnificente se encerraba en la Ciudad Soñada del poeta Rainer  María Rilque, inmortalizada expresión que de  tan de manera cierta evoca sus encantos imperecederos.

   Otro tanto se podría decir de las verdades y leyendas que se tejieron en torno a sus caminos transitados por avezados contrabandistas y bandoleros célebres, y que hoy componen el caudal mundialmente reconocido que alimenta el  conjuro de la Ronda romántica. De todo ello  se hizo puntualmente  eco la editorial La Serranía dando cabida a los manuscritos de  una pléyade de autores  oriundos de la Serranía o avecindados en ella,  que recalaron en la realidad cambiante e insólita de la ciudad y su entorno.

Historiografía, pues, y  personajes célebres, gastronomía, costumbres, arte,  tradiciones y, sobre todo la descripción de paisajes, senderos, vericuetos  y caminos laberínticos e imposibles fueron perfilando  el catálogo de una editorial, paradigma de empresa familiar, que trató con la mano de sus autores,  de ahondar- y lo logró con creces – en el meollo dela Ronda eterna impasible al paso de los siglos en estos aspectos, pero cambiante en cuanto lo  imponía el desarrollo vivido  en los últimos tiempos sin anclajes en el pasado.

   Vencidas las dificultades, que no fueron pocas y que llegaron a paralizar su maquinaria, La Serranía, otrora pujante, vuelve por sus fueros. Volvieron a la actividad computadoras e impresoras y el tufillo a tinta se expande de nuevo por sus instalaciones.

    Viento en popa y a toda vela, que dijo el poeta, la nave de la editorial cuyo timón ha vuelto José Manuel a enfilar hacia mares ignotos, sí, pero más bonancibles que los de los últimos tiempos,  vuelve a navegar después de esquivar escollos que parecían insalvables.

¡Feliz travesía!

“… y no hubo nada”, o un Rajoy inconmovible

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 “… y no hubo nada”,  o un Rajoy inconmovible

JOSÉ BECERRA

No se arredra el presidente del Gobierno ante los tropiezos que vienen jalonando el andar reciente de su partido. Es como si las corruptelas de algunos de sus gerifaltes no hiciesen la menor mella en su persona, ni por supuesto en su semblante. Van cayendo los otrora halcones del PP madrileño por sus desmanes pero él se mantiene incólume  como si nada tuviese que ver con aquéllos. Genio y figura que decimos los castellanos parlantes (y piel de paquidermo como acaba de reconocer en él su homóloga alemana Angela Merkel), cuando vemos cómo  sabe capear el temporal que abate a su partido sin torcer el gesto y como si la cosa con él no fuera. Está a punto de sacar a flote, si es que no lo ha hecho ya, los Presupuestos de 2017; eso sí, prometiendo el oro y el moro al diputado Quevedo de Nueva Canaria, al mismo tiempo que obsequia con desparpajo al PNV con la friolera de 1.400 millones, a sabiendas que con el dinero baila el perro. Que algunas dádivas se imponen para lograr resultados imposibles.

No le arredran los traspiés de los presuntos golfos de su partido, ya entre rejas en la prisión de Soto del Real, y asombra la capacidad de este político de raza de sortear los escollos del camino haciendo caso omiso a las diatribas y baladronadas de las formaciones políticas que lanzan contra él dardos envenenados un día sí y otro también.

Sabe capear el mar de los Sargazos (un océano para los marinos avezados, sinónimo de muerte y desesperación) en los que ahora se mueve el PP, haciendo hincapié, y sus adláteres más cercanos hacen lo propio,  en lo que para ellos  resulta incuestionable: no todo es corrupción en el partido.

Se suceden en estos días los dardos hirientes contra el Partido Popular de Madrid y de rechazo contra toda la formación política en el ámbito nacional. Creemos que es una exageración. Porque algunos políticos corruptos, escudados tras las siglas del partido ahora puesto en la picota, hayan abusado de la confianza en ellos depositadas no es necesariamente dar por hecho una corrupción generalizada en aquél. Tampoco es justo creer que las tropelías en otros partidos empañen la trayectoria de políticos honrados y fieles cumplidores de su deber, caso del PSOE u otras formaciones políticas en el candelero, dicho sea esto de paso.

Juega  a favor de los populares la creciente creación de empleo – en abril la mayor caída mensual del paro de la historia  – y a remontada evidente de la economía en el país. Tal vez por ello Rajoy saque pecho y se muestre impasible en grado sumo ante el acoso y derribo de quienes como Pablo Iglesias y sus conmilitones de Podemos le lancen sin parar dardos envenados.

Un Rajoy en estado puro que como el caballero del que hablaba Cervantes, ante el túmulo  de Felipe II, rezongaba tranquilamente y sin aspavientos  aquello de: “Y luego, incontinente caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese, y no hubo nada”.

 

 

Ayuntamientos que apuestan por la sostenibilidad

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Ayuntamientos que apuestan por la sostenibilidad

JOSÉ BECERRA

Desarrollo sostenible son términos de reciente cuño que persiguen a largo plazo una transformación paulatina pero imparable de los núcleos de producción atentos a la lucha erradicar la pobreza en su ámbito a través de la remodelación de los  modos  de producción que llevan emparejados hacer frente al cambio climático, por otra parte evidente, junto a la cooperación y el respeto a los derechos humanos. Suenan bien los conceptos como un objetivo a alcanzar, pero que por desgracia hacen de ellos caso omiso las potencias universales enzarzadas en  guerras cruentas cuando no en nacionalismos exasperantes  que eliminan cualquier conato de ensayar tentativas encaminadas al entendimiento y la ayuda recíproca entre los pueblos.

Existe una Agenda de Desarrollo Sostenible que vio la luz va ya para dos años impulsada por la ONU, pero que se ha convertido en papel mojado porque de ella  se hecho caso omiso. Sus postulados no parecen interesar ni poco ni mucho a unos políticos y una sociedad que no mira sino a su propio ombligo, pese a que estén en juego, ahora más que  nunca, la mera estabilidad  que habría de venir del apoyo mutuo y la observación de los derechos, que en su ausencia obran en detrimento de los pueblos y del entendimiento entre sí.

Por suerte, esta agenda de desarrollo sostenible lo están haciendo propias organismos que figuran a nivel inferior de los netamente gubernamentales del país. Se perfilan en este concepto ciudades y municipios de mayor o menor relevancia, cuyos ayuntamientos se encuentran inmersos en la tarea de potenciar la participación ciudadana a requerimientos de la Federación Española de Municipios y Provincias. A este tenor cabe hacer hincapié en que las ciudades y pueblos que contemplan nuestros medios de producción y participación política sigan derroteros diferentes hasta los hoy existentes.

En este empeño es justo reconocer que también los pueblos de la provincia de Málaga, y como no podía ser de otra manera, los que conforman el conjunto de estas entidades  que aglutina la Serranía de Ronda, responden a las exigencias de los respectivos gobiernos locales en respuesta a los objetivos fijados de participación local, los cuales redundarán en beneficio de todos. Diputados provinciales y alcaldes y alcaldesas están señalando el camino a seguir en el futuro más inmediato.