La “chacha” del PSOE

El video electoral de los socialistas en que han echado mano a una típica chacha de familia señorial que acompaña a un niño encorbatado y repelente peca, en primer lugar, de algo que los partidos políticos deberían tener en cuenta: recurrir a los niños para utilizarlos como señuelo para propagar un ideario. No resulta demasiado ético que digamos, ni siquiera correcto.  Luego, no se ve el menor atisbo de reseñar la desigualdad entre la enseñanza pública y privada que es lo que intentan usar como arma arrojadiza contra el partido popular. Sí queda claro el sustrato de la lucha de clases que como partido de izquierda subyace siempre en su discurso.

Y de refilón expande un tufillo notorio  a demagogia barata. Sabemos muy bien que empingorotados líderes del PSOE – también del PP, todo hay que decirlo – llevan sus criaturas a colegio privados y de alto standing para que tengan acceso a una educación elitista. Y es que, como dicen, en mi tierra al sur del sur, una cosa es predicar y otra dar trigo. O del dicho al hecho, un gran trecho.

La castaña del Genal: objeto de deseo

Apoteosis de la castaña en el Genal

 Se asentó definitivamente el otoño y con él,  soplando por las esquinas los primeros fríos un olorcillo inconfundible asalta las glándulas pituitarias. Es el que exhalan las castañas tostadas provenientes de los improvisados puestos estratégicamente situados en la ciudad y que, a su vez, activan  las gustativas que por este tiempo añora el sabor de un fruto que  nunca falta y que imprime al entorno urbano la más clara señal del cambio del tiempo meteorológico. Es por lo que junto a las primeras castañas degustadas mientras esperamos el autobús o enfilamos presurosos hacia el coche concurren otras cotidianidades parejas, como echar mano de las prendas de abrigo,

   De pronto nos vemos con un cucurucho de bienolientes castañas cuyo calorcillo -recién salidas de la casi siempre desconchada olla con la base sabiamente agujereada puesta al fuego- las manos agradecen. Las castañas no admiten espera: hay que comerlas en el mismo momento, si es que queremos refocilarnos con el sabor de la reciente tostadura. Las castañas, a diferencia de las pipas, los cacahuetes o las palomitas de maíz que nos sirven para seguir las secuencias de la película de torno bien arrellanados en el sofá del hogar, no admiten dilación, como digo: hay que pelarlas y comerlas en la misma calle, ya digo, entre ajetreo ciudadano, voces de transeúntes y frenéticos cláxones de automóviles. Pero este condumio urbano del carnoso fruto, que de ninguna manera debe entrar por su naturaleza en la acepción de “chuches” para los menores expendidas por cualquier quiosco, no vale para los pueblos del interior.

   En la región del Genal y en menor medida, aunque también, en la del Guadiaro en donde el castaño tiene menor asentamiento, el aprecio y casi veneración que se siente por este fagáceo perennifolio llega hasta elevar su fruto al rango de manjar, asociado siempre a fiestas y solemnidades, para deleitarse con él de puertas adentro.

    Recolectores de castañas de toda la vida coinciden en afirmar el buen momento que vive este singular fruto perfectamente aclimatado al paraje serrano. Hablan de la demanda de castaña, no solo por parte de los mercados nacionales, sino de los de Europa,  incluso allende los mares. Un futuro risueño se abre para este sabroso  fruto que es apetecido desde labriegos – el potaje de castañas rondeño-, hasta las clases empingorotadas – el refinado marrón glacé -, seduciendo a los más famosos chefs de la cocina internacional que no dudan en darle cabida en menús elaborados para los paladares más exigentes.

    Me coincide la noticia del auge de los castañares en el Valle del Genal con la lectura de un libro – El buen comer regional -, que se ocupa de la cocina internacional de todos los tiempos. Se debe a la autorizada pluma de Nestor Luján, cuyo fallecimiento años atrás, dejó un gran vacío entre los eruditos que se afanan por desentrañar la magia del buen comer en el solar hispano.

   De las recomendaciones para felices ágapes entresaco una que, miren ustedes por donde, aúna la tradición chacinera del otro valle hermano de la Serranía, el del Guadiaro, con la castañera del Genal. El plato tiene un nombre que evoca a los dos parajes rondeños en donde uno y otro, respectivamente, reflejan sus señas de identidad más perfecta en el arte de la manducatoria, además de ponernos en contacto con otra región histórica como lo es por tantos motivos Asturias ( “en la cocina nacional hay platos que no tienen menos interés que un grabado, una medalla o un sepulcro”, apuntó el antropólogo Caro Baroja). El plato en cuestión es lomo con castañas.

    No me resisto a facilitarles la receta. Ingredientes: l kg. de lomo de cerdo, 100 grs. de mantequilla, l kg,  de castañas, l vaso generoso de cidra, nuez moscada, sal, pimienta negra. Espolvoree el lomo con sal, nuez moscada y pimienta y póngalo en una fuente de horno, rociándolo con la mitad de la mantequilla derretida. Introdúzcalo en el horno  y dórelo a alta temperatura, regándolo de vez en cuando con la sidra. Escalde las castañas y cuécela, añadiendo una pizca de sal con la mantequilla restante. Póngalas en el plato  alrededor del lomo, rociando el plato final con la salsa de cocción del lomo filtrada. Un lujo para la mesa.

    Si nos asomamos a la cocina francesa, culta ella, de prosapia aristocrática y burguesa, nos encontramos con la sopa de castaña Saint Josephine o las tortas de castañas de La Rôchelle. Si a la italiana, sobrada de imaginación, nos sorprende el puré de castañas napolitano, que hace honor a la raigambre popular de sus fogones, no faltos, empero, del toque lírico y refinado.

     Pincelada sabrosa que es la que da la organización de mujeres emprendedoras Al-Jaque, a sus mermeladas de castañas, en Montejaque, a un tiro de honda de Ronda, sin ir más lejos. Pura exaltación del orondo y gustoso fruto serrano.

 

 

 

Larga y onerosa

Larga y onerosa

Si echamos la vista atrás en la historia próxima y lejana veremos que jamás una campaña electoral había durado tanto tiempo, ni siquiera en los tiempos más convulsos  que precedieron a la España de ambas Repúblicas. Desde que Zapatero anunció las elecciones y la disolución del Congreso y el Senado van a transcurrir cerca de cinco meses, en los que si bien no se procedió a la pega de carteles en esquinas y plazas,  nuestros políticos viven en pleno delirio electoral, atendiendo tan solo a arrimar el ascua a su sardina. No se alza una voz para apuntar el deterioro imparable del tejido laboral y social y arbitrar soluciones para poner remedio desde  ya y no aplazarlo hasta cuando las urnas le premien.

   Oído al dato que dijo el clásico: El proceso electoral para el 20-N nos va a costar a los españoles 125 millones de euros. Un dispendio absurdo en una situación económica límite que no va a servir para casi nada, sino para reafirmar una intención de voto que ya está tomada.

   Ninguno de los dos grandes  partidos en liza, pero sobre todo, el que todavía tiene la obligación de gobernar, arbitra medidas creíbles para sacarnos del impasse en el que nos encontramos. No oímos sino promesas del uno y otro lado, pero cuando las urnas muestren su veredicto. Entre medias,  el paro crece irremediablemente, el empleo juvenil continúa por los suelos, la Seguridad Social pierde cotizantes, los jubilados temen por sus prestaciones, la Sanidad flaquea y los bancos – emporios todopoderosos- niegan los créditos para que las empresas se reconstituyan y el sector inmobiliario se reactive para que así se puedan crear puestos de trabajo.

 

Un benaojano cabal

Un benaojano cabal

Cuando la banda terrorista ETA parece que se encuentra exangüe y pronta a  desaparecer aplastada  por el Estado de Derecho y el tesón y valentía  de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado,  parece obligado que los benaojanos recordemos la figura del guardia civil y luego Jefe de Policía de Pasajes (Guipúzcoa), Juan Jiménez Gómez. Este paisano ejemplar  vio la primera luz  en Benaoján, pueblo del valle del alto Guadiaro. Abrió entre otros habitantes de la Serranía de Ronda, la crónica negra de serranos asesinados  por la banda criminal, en una alevosa y cobarde acción perpetrada en 1978.

Los hechos se sucedieron a partir del atentado mortal que sufrió un subordinado suyo, policía local en ejercicio.  Se le acusaba de una mezquina maniobra que Juan Jiménez no estuvo dispuesto a tolerar y no dudo en enfrentarse abiertamente a la banda mediante una carta que sin tapujos  dirigió  al Diario Vasco, defendiendo la bonhomía del policía a sus órdenes asesinado.  Pocos días después dos esbirros les descerrajaron sendos disparos  a quemarropa en su despacho de las dependencias  policiales. Acabaron con su vida de manera vil y artera como ya se había caracterizado el  modus operandi de la sádica organización.  

Desmentir a ETA y enfrentarse a sus miembros, cuando éstos ya habían venido dando muestra de sus felonías, era algo que muy pocos osaban hacer. Lo hizo este benaojano  cabal, aun a sabiendas que ponía en riesgo su vida.

   Nuestra admiración y respeto hacia su persona. Y nuestro recuerdo. Ahora que, merced a la abnegación de tantos como él, lograron, pasó a paso, escribir nuevas paginas de libertad y paz en el país vasco y en España.

Pobreza

“La alimentación es una condición que toca el fundamental derecho a la vida”. Es la percepción que Benedicto XVI tiene sobre la cuestión. Los ricos comen, los pobres se alimentan, decimos nosotros. ¿A quién no le ocurrido en los últimos tiempos? En la parada del autobús alguien, en un susurro, que casi es un sollozo en el que se ahoga la dignidad reprimida, nos pide algo de dinero. Son quienes se estrenan en el menester de pedir cuando nunca lo habían ejercido antes. Se les nota. La diferencia con los que piden habitualmente son abismales.

Ensayan pretextos inverosímiles: “He perdido el monedero” o “Pensaba que no tenia la cartera vacía” o “¿Podría dejarme 50 céntimos que me faltan para el ticket ¿Quienes tienen valor – cabeza gacha, mirada huidiza – hablan directamente al hambre que padecen. No hay duda de que la necesidad mas perentoria que es la de llevarse algo a la boca para subsistir está golpeando al primer mundo, ahora como novedad. El hambre se esta mostrando como un azote en pueblos y ciudades españolas. La crisis viene golpeando con más virulencia que nunca a un mayor numero de gente.

Cáritas ha recibido en 2010 más de 6,5 millones de peticiones. ¿Cuántas se formalizaron en Ronda y sus pueblos de influencia? Es de suponer que algunas miles porque la crisis castigó la zona con desigual virulencia. La cifra de solicitudes de atención básica de contingencia de materia de alimentos, sanidad o vivienda ha superado los dos millones. El secretario general de la organización, Sebastián Mora, habla ante este desolador incremento del hambre que cada vez adquiere tintes de crónica “contribuyendo a un nuevo mundo en el que los pobres son cada vez más pobres”. Pobreza y vulnerabilidad se acrecientan alarmantemente, mientras las ayudas publicas disminuyen; no así las donaciones de particulares que toman conciencia del mal que nos aqueja y extiende. Quizás hayan entendido que como, sentenció Orwell “lo característico de la vida actual no son la inseguridad y la crueldad, sino el desasosiego y la pobreza”.