Larga y onerosa

Larga y onerosa

Si echamos la vista atrás en la historia próxima y lejana veremos que jamás una campaña electoral había durado tanto tiempo, ni siquiera en los tiempos más convulsos  que precedieron a la España de ambas Repúblicas. Desde que Zapatero anunció las elecciones y la disolución del Congreso y el Senado van a transcurrir cerca de cinco meses, en los que si bien no se procedió a la pega de carteles en esquinas y plazas,  nuestros políticos viven en pleno delirio electoral, atendiendo tan solo a arrimar el ascua a su sardina. No se alza una voz para apuntar el deterioro imparable del tejido laboral y social y arbitrar soluciones para poner remedio desde  ya y no aplazarlo hasta cuando las urnas le premien.

   Oído al dato que dijo el clásico: El proceso electoral para el 20-N nos va a costar a los españoles 125 millones de euros. Un dispendio absurdo en una situación económica límite que no va a servir para casi nada, sino para reafirmar una intención de voto que ya está tomada.

   Ninguno de los dos grandes  partidos en liza, pero sobre todo, el que todavía tiene la obligación de gobernar, arbitra medidas creíbles para sacarnos del impasse en el que nos encontramos. No oímos sino promesas del uno y otro lado, pero cuando las urnas muestren su veredicto. Entre medias,  el paro crece irremediablemente, el empleo juvenil continúa por los suelos, la Seguridad Social pierde cotizantes, los jubilados temen por sus prestaciones, la Sanidad flaquea y los bancos – emporios todopoderosos- niegan los créditos para que las empresas se reconstituyan y el sector inmobiliario se reactive para que así se puedan crear puestos de trabajo.

 

Un benaojano cabal

Un benaojano cabal

Cuando la banda terrorista ETA parece que se encuentra exangüe y pronta a  desaparecer aplastada  por el Estado de Derecho y el tesón y valentía  de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado,  parece obligado que los benaojanos recordemos la figura del guardia civil y luego Jefe de Policía de Pasajes (Guipúzcoa), Juan Jiménez Gómez. Este paisano ejemplar  vio la primera luz  en Benaoján, pueblo del valle del alto Guadiaro. Abrió entre otros habitantes de la Serranía de Ronda, la crónica negra de serranos asesinados  por la banda criminal, en una alevosa y cobarde acción perpetrada en 1978.

Los hechos se sucedieron a partir del atentado mortal que sufrió un subordinado suyo, policía local en ejercicio.  Se le acusaba de una mezquina maniobra que Juan Jiménez no estuvo dispuesto a tolerar y no dudo en enfrentarse abiertamente a la banda mediante una carta que sin tapujos  dirigió  al Diario Vasco, defendiendo la bonhomía del policía a sus órdenes asesinado.  Pocos días después dos esbirros les descerrajaron sendos disparos  a quemarropa en su despacho de las dependencias  policiales. Acabaron con su vida de manera vil y artera como ya se había caracterizado el  modus operandi de la sádica organización.  

Desmentir a ETA y enfrentarse a sus miembros, cuando éstos ya habían venido dando muestra de sus felonías, era algo que muy pocos osaban hacer. Lo hizo este benaojano  cabal, aun a sabiendas que ponía en riesgo su vida.

   Nuestra admiración y respeto hacia su persona. Y nuestro recuerdo. Ahora que, merced a la abnegación de tantos como él, lograron, pasó a paso, escribir nuevas paginas de libertad y paz en el país vasco y en España.

Pobreza

“La alimentación es una condición que toca el fundamental derecho a la vida”. Es la percepción que Benedicto XVI tiene sobre la cuestión. Los ricos comen, los pobres se alimentan, decimos nosotros. ¿A quién no le ocurrido en los últimos tiempos? En la parada del autobús alguien, en un susurro, que casi es un sollozo en el que se ahoga la dignidad reprimida, nos pide algo de dinero. Son quienes se estrenan en el menester de pedir cuando nunca lo habían ejercido antes. Se les nota. La diferencia con los que piden habitualmente son abismales.

Ensayan pretextos inverosímiles: “He perdido el monedero” o “Pensaba que no tenia la cartera vacía” o “¿Podría dejarme 50 céntimos que me faltan para el ticket ¿Quienes tienen valor – cabeza gacha, mirada huidiza – hablan directamente al hambre que padecen. No hay duda de que la necesidad mas perentoria que es la de llevarse algo a la boca para subsistir está golpeando al primer mundo, ahora como novedad. El hambre se esta mostrando como un azote en pueblos y ciudades españolas. La crisis viene golpeando con más virulencia que nunca a un mayor numero de gente.

Cáritas ha recibido en 2010 más de 6,5 millones de peticiones. ¿Cuántas se formalizaron en Ronda y sus pueblos de influencia? Es de suponer que algunas miles porque la crisis castigó la zona con desigual virulencia. La cifra de solicitudes de atención básica de contingencia de materia de alimentos, sanidad o vivienda ha superado los dos millones. El secretario general de la organización, Sebastián Mora, habla ante este desolador incremento del hambre que cada vez adquiere tintes de crónica “contribuyendo a un nuevo mundo en el que los pobres son cada vez más pobres”. Pobreza y vulnerabilidad se acrecientan alarmantemente, mientras las ayudas publicas disminuyen; no así las donaciones de particulares que toman conciencia del mal que nos aqueja y extiende. Quizás hayan entendido que como, sentenció Orwell “lo característico de la vida actual no son la inseguridad y la crueldad, sino el desasosiego y la pobreza”.