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Incongruencias de la Junta y alcaldes desinformados
José Becerra 23-12-2017 | 10:44 | 0

Resultado de imagen de imagenes de la alcaldesa de benaojanSoraya García, alcaldesa de Benaoján

Foto de Benaolla

Incongruencias de la Junta y alcaldes desinformados

José BECERRA

¿Quiénes habrían de ser informados antes que nadie cuando los organismos administrativos superiores traen entre manos actuaciones que inciden directamente en el día a día económico y social de los pueblos de la región que aquellos comandan? La respuesta es obvia, o debería serlo, pero se da la circunstancia pasmosa de que a veces son las corporaciones municipales inferiores en las que presumiblemente van a recaer las decisiones tomadas en las altas instancias, las que se mantienen en la inopia hasta que se decide informarles de lo que se ha fraguado a sus espaldas, venga o no a solucionar sus asuntos o a prolongarlos en el tiempo. Es lo ha venido a ocurrir ahora cuando la Junta de Andalucía proyecta un Plan de Ordenación del Territorio de la Serranía de Ronda (POT, para los amigos), y se encuentra en vías de seleccionar el equipo técnico capaz de encauzar felizmente esta gestión para lo que se barajan media docena de empresas competentes para la tarea requerida. Solivianta, a este tenor, que de la cuestión no ha dicho ni mu a los regidores de los consistorios de los municipios a los que incumben las medidas que finalmente se aprueben al respecto.

La cuestión es que los primeros ediles de la comarca no han recibido el menor informe sobre el proyecto que concierne a cada pueblo por lo que vienen mostrando su descontento por mantenerles obcecadamente olvidados, habida cuenta de que tienen mucho que decir, sobre todo por lo que respecta a las infraestructuras viarias, y que por sus deficiencias manifiestas vienen motivando reiteradas protestas.

Una actitud incongruente de la Junta que rechazan quienes se ven obligados habitualmente a transitar por carreteras que entrañas dificultades extremas cuando no peligros evidentes, caso del trayecto que une Ronda con San Pedro, transcurrido entre hondonadas y curvas interminables e inquietantes a todas luces. Temor del que se viene haciendo eco los alcaldes de la comarca, entre otros los alcaldes de diferentes signos políticos, caso de Pedro Godino (PP) de Gaucín, o Soraya García (PSOE) de Benaoján, veladas o claramente manifiestas. Ésta última no duda en afirmar que el susodicho Plan, del que por lo visto no ha sido informada pertinentemente cuando ya está en vías de resolución, no debería obviar la atención que requieren la regeneración de las comunicaciones, vitales para el desarrollo del territorio rondeño en cualquiera de todas sus manifestaciones. Algo que suscribe sin tapujos la vecindad de las distintas poblaciones afectadas.

 

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Nuevas caras para las elecciones municipales
José Becerra 21-01-2015 | 11:28 | 0

Se vislumbran ya en la lontananza los comicios llamados a remover de su asiento a alcaldes y concejales desde el villorrio más insignificante a la más populosa ciudad. Y en esta tesitura a corto plazo- mayo está a la vuelta de la esquina – los ciudadanos cabreados y desafectos por los políticos que siempre han venido copando las diversas estancias del poder en lo que toca a las elecciones municipales y autonómicas tengo para mí que verían con buenos ojos que al panorama político de nuestros pueblos, provincias y autonomías se asomen caras nuevas.

No parece prudente por muy democráticas que sean las formas de su elección que los políticos se perpetúen en sus poltronas indefinidamente. La gente está harta de corrupciones, mangoneos y trapisondas que con muy honrosas excepciones -no todos responden al mismo patrón, afortunadamente- se vienen produciendo entre los ediles en el ejercicio de sus funciones en los últimos tiempos en algunas de las numerosas administraciones públicas.

Nuevos tiempos, calamitosos por cierto, demandan urgentemente caras nuevas, solo por ver si las cosas cambian de rumbo y se enderezan allí donde venían siendo perniciosas para los munícipes.

En los pueblos de poca monta los concejales ejercen su trabajo, como decimos los rondeños, “ por amor al arte”, o sea con sin beneficios pecuniarios, aunque la satisfacción personal sea de consideración. Otra cosa es distinta en lo que se refiere al primer edil, el cual si tiene derecho a puntual soldada mensual. Pero como de las listas más votadas saldrán el mayor número de concejales,además de los pactos entre formaciones que nunca faltan tras los comicios, y como en éstos recae la misión de elegir alcaldes, mucho importa que se asomen al panorama político de los municipios nuevas caras que impulsen gobiernos distintos de los que hasta ahora se han sucedidos y en los que se perpetuaron figuras de alcaldes que ya deberían pasar a la reserva con el agradecimiento de los servicios prestados.

Vaya como colofón una frase de un pensador argentino, Horacio Amezúa, que no me resisto a reproducir Todo aquello por lo que luchamos y en lo que creemos -la libertad, la igualdad, la justicia- encuentra su máxima expresión en el despacho de un concejal, pues es allí dónde todos esos valores se concretan en personas con rostro” .

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Alcaldes elegidos por el pueblo
José Becerra 15-09-2014 | 12:05 | 0

Presumo que en el titular que escojo para estas líneas encierra el meollo de la cuestión. De lo que se trata es de que a la hora de elegir un alcalde de una población de mayor o menor envergadura, sean los ciudadanos de a pie quienes decidan. En otras palabras, que los políticos queden en segundo plano y sea la vecindad quien ocupen el primer lugar llegada la hora de a cercarse a las urnas para decidir a los que  han de regir su destino en un periodo de cuatro años.

   O sea, elección directa, que es lo que propugna el presidente del Gobierno y sus incondicionales del partido. Naturalmente, como no podía ser de otro modo,  le han saltado a la yugular tanto el PSOE (curiosamente defendió la misma propuesta a capa y espada en su programa electoral en años cuando acariciaba el poder, año 2004) como alguno de los partidos emergentes, caso de Podemos (que no oculta sus proclamas de que los políticos se acerquen al pueblo y no echen en saco roto sus anhelos, con lo que no se puede dejar de ver una flagrante discordancia).

   De aprobarse esta ley, que vendría a reformar lo que prescribe la Constitución al respecto (artículo 140: la elección de los alcaldes la harán los concejales o los vecinos) se sabría el nombre del alcalde (o de los dos alcaldes aspirantes, si se exige una segunda vuelta) en el mismo momento en culmine el recuento de votos sobre la consulta.

  Se acabará así con los conciliábulos y camarillas  en los despachos en los que unos pocos eligen a aquél que ha de ostentar la vara de mando durante los próximos cuatro años dándoles las espaldas al electorado, ajeno a los pactos hasta que no se hacen públicos, y que no pocas veces proclaman el  descontento y el rechinar de dientes.

   No es que se proscriban los pactos, pero a condición de que se establezcan antes y no después de consumados los comicios, o sea a toro pasado. Para que el desencanto no aflore en el rostro de quienes decidieron ejercer su sacrosanto derecho al voto y se vean burlados en sus intenciones.

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Alcaldes por elección directa
José Becerra 06-07-2014 | 10:20 | 0

 

 

En los procelosos tiempos de la dictadura franquista los alcaldes accedían al principal sillón de los consistorios cuanto eran tocados por la varita omnipotente del gobernador de la provincia correspondiente, la mayoría de las veces a instancias del cacique de pueblo de  turno, que era, en términos coloquiales “el que partía el bacalao”, en la vecindad. Tiempos oscuros, ya digo, que hay que desterrar al olvido.

  Luego, se implantó la democracia en los años 80 del pasado siglo y el juego del nombramiento del primer edil se desarrolló en otros términos bien distintos: los elegía el pueblo, pero de manera muy indirecta, de tal forma que llegaba al ejercicio de sus funciones, subvirtiendo la intención de los votantes, cuando en última instancia eran los partidos los que definitivamente le aupaban al poder municipal tras las oportunas elecciones.

   Se coaligaban las formaciones participantes  entre sí, sin hacer ascos a la ideología de los  adversarios, siempre y cuando se obtuvieran rendimientos políticos en el arbitrario mejunje. Resultado: los votantes, merced  a cuyo apoyo el partido había alcanzado la victoria, no pocas veces se quedaban con un  palmo de narices. Que se quiera que no el cabreo  era considerable: de nada habían servido que su candidato hubiera alzado con la lista más votada. Evidentemente, la democracia participativa cojeaba clamorosamente.

   Las coaliciones posteriores a las elecciones, maquinadas en los consistorios, hacían que los munícipes vieran con asombro que la alcaldía venía a parar a manos de quién menos se pensaban. Algo legal, contra la que nada se podía objetar, pero que revolvía los ánimos: per sé la norma llevaba implícita la inestabilidad consistorial como se ha visto en innumerables ocasiones.

   He venido  hablando en pasado porque  esta preceptiva condición lleva el camino de desaparecer. En las proposiciones que acaba de hacer público Mariano Rajoy, entre otras de índole económico y fiscal, a rebufos de la huída estrepitosa de votantes, evidentes en los comicios europeos, se desgranan las que se refieren a un plan de regeneración democrática que devuelva a los desencantados el prestigio de partidos e instituciones de manera y forma que la elección de alcaldes se haga de manera directa sin los rocambolescos tejemanejes que han perdurado hasta hoy.

   Haría muy bien el presidente del Gobierno en cristalizar estas reflexiones – como la reducción del número de aforados – para que lleguen a buen puerto. Como es de esperar  que la oposición las de por buenas y se muestren a favor sin tapujos. Unos y otros habrían dado un estimable paso a que se aminore la desafección a los políticos que hoy es clara y notoria.

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Agravio comparativo
José Becerra 13-11-2013 | 12:20 | 2

 

 

¿Qué tiene Montejaque, a dos pasos de Benaoján, para atraer de forma desproporcionada las atenciones de la Diputación de Málaga y que el presidente de esta entidad supramunicipal, Elías Bendodo, se encariñe con él mientras da de  lado al otro? Lo hace de forma descarada, sin cortapisas ni subterfugios, con  lo que el agravio comparativo entre los dos pueblos del Guadiaro se hace más evidente y descarnado, sobre todo por la proximidad entre ambos, que también otros municipios de los aledaños no tan cercanos entre sí han puesto el grito en el cielo por tamaña desconsideración.

    Una de dos, o el alcalde de Montejaque sabe “trabajarse” a Bendodo o el de Benaoján, Francisco Gómez,  y los del  resto de demarcaciones serranas no se muestran diestros en el cuerpo a cuerpo con la autoridad provincial, por lo que fracasan estrepitosamente en el intento. Porque  Diego Sánchez, que se sepa no figura en las filas del PP, si no en un grupo independiente (ADIA) por lo que no cabe interpretar el hecho como un trato preferente  como fruto de una  militancia compartida.

   Los hechos son que para Montejaque fueron a parar casi un millón de euros desde que el año en curso empezó a contar meses y en  semanas atrás fueron a engrosar las arcas del Ayuntamiento 250.000 euros como inversión destinada al

 Pabellón Deportivo, según informa Benaolla, una publicación que se proclama de   carácter independiente que suele poner los puntos sobre las íes en asuntos que competen a buena parte del territorio serrano.

   Los vecinos de Benaoján se quejan de que el deterioro del pueblo avanza imparablemente y, por supuesto, no se apenan de que las inversiones en Montejaque sigan un ritmo creciente, pero sería de desear que Bendodo y sus acólitos se acordaran  también de otros pueblos serranos que permanecen casi en  la inopia como si un hado maligno les negara el pan y el agua: “Ahí te pudras”.

   Claro que si se observan gastos que pueden parecer banales como los  exigidos por la  embajada en “Municipalia” de hace unos días, es posible que desde arriba se muestren reticentes a la hora de establecer asignaciones.

   Olvidan, si es así, que este encuentro en la Muestra catalana  puede producir claros beneficios  en cuanto se exhiben en los diversos stands todo cuanto es necesario para el mejor funcionamiento de los ayuntamientos, y por ende, en las mejoras que éstos están obligados a llevar a cabo en los pueblos, dispensando así una más completa satisfacción a los munícipes de los que dependen.

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.