img
Etiquetas de los Posts ‘

Benaoján

Apogeo del “pata negra” benaojano
José Becerra 23-12-2018 | 11:08 | 0

 

Resultado de imagen de FOTOS DE ICARBEN

Apogeo del “pata negra” benaojano

JOSÉ BECERRA

A este pueblo enclavado en plena Serranía de Ronda se puede venir por innumerables razones. Paisajes de montaña y encrespadas crestas calizas jalonan su entorno. En él se abren para asombro del visitante dos cuevas que concitan la admiración de propios y extraños. La del Gato es propicia durante los meses de estío para refrescarse en limpias y frías aguas: vomitadas por las fauces siempre abiertas de un  pétreo felino vienen a remansarse en un charco que ofrece baños placenteros a quienes se sumergen en el frío elemento como elemento principal de un paraje que se diría idílico. La otra espelunca, La Pileta, abre sus fauces unos escasos 3 kilómetros del pueblo. Resulta placentero y  obligado sumirse en un universo de piedras y sombras, lagunas insondables entre un laberinto de estalactitas y estalagmitas, que desembocan en suntuosas y lóbregas salas en cuyas paredes nuestros antecesores prehistóricos nos dejaron pruebas fehaciente de su arte. Dibujos geométricos y figurativos se suceden – capra hispánica, bisonte, yegua preñada – para  suspendernos en el ánimo en muda contemplación. Ambas grutas ofrecen un tirón imparable para quienes desea regodearse con vestigios del pasado o vivir atmósferas que desde la más remota antigüedad han venido regodeando la estancia del hombre que vivió sus inmediaciones.

Pero además del contemplativo  como carácter que define al hombre y que es inherente a todos los que se dejan caer por estos andurriales de montaña, existen otros que asimismo les son propios. Caso de la manduca o el buen comer, placeres  que también ofrece  Benaoján a lo largo del año. Fábricas de embutidos jalonaron sus calles o se elevaron en  ensanches próximos  y fueron siempre  pura tentación para los amantes del buen comer. Desde tiempo inmemorial aquí se fabrican productos para deleitar los paladares más exigentes a partir de las carnes sabiamente condimentadas de ese animal orondo y gruñón  sempiterno que es el cerdo.

De estas estos productos del cerdo  destaca la paleta del cerdo asada de una factoría puntera – ICARBEN –, un bocado singular y reputado que hoy por hoy se distribuye en los mercados de Andalucía y el resto del país con plena aceptación de los sibaritas que entienden del buen yantar. Algo que ofrece este mamífero de cuatro patas sempiterno bobalicón y gruñón, pero que hace las delicias de todos cuando sus jamones, después de la reglamentaria curación merced a los aíres saludables  de la montaña, lo ponen a punto y dispuesto para hincar el diente.

Para impulsar este yantar de dioses y ofrecer un plato que refleja la sabiduría benaojana en lo que toca a los productos del cerdo, la Diputación de Málaga acaba de publicar un recetario – “Cocina como chef “ – que recoge hasta una docena platos típicos de la zona serrana y rondeña que tienen como principal componente la paleta de cerdo asada. Un acierto indudable de una empresa chacinera que vio la luz alrededor de decenas de años atrás, y que hoy es puntera en la provincia. Algo que ratifica director comercial de ICARBEN, José Manuel Castaño, quien no duda en afirmar que desde que figuran como  integrantes de este movimiento a favor de la producción chacinera a escala nacional, y que responde al epígrafe de “Sabor a  Málaga”,  la firma benaojana ha escalado un puesto notable,  fruto de su  impacto en el mercado nacional. Asistimos al apogeo de un producto chacinero que ha puesto la pica de la fama en lugares muy elevados de la gastronomía nacional.

Resultado de imagen de FOTOS DE ICARBEN

Ver Post >
Benaoján: una feria para comérsela
José Becerra 09-12-2018 | 10:50 | 0

 Foto:Europa Press.diario SUR

 

Benaoján: una feria para comérsela

JOSÉ BECERRA

Va a resultar obligado trasladarse los próximos días 8 y 9 de diciembre  a este pueblo que no tiene parangón en lo que se refiere a la fabricación de embutidos de calidad provenientes de las carnes de ese simpático y rechoncho cuadrúpedo que es el cerdo. El pueblo serrano que se erige “entren peñas escondidos”, como reza en una cancioncilla que habla de su pintoresca situación geográfica, a escasa distancia de la Ronda histórica y señorial, se reviste con sus mejores galas para dar cabida a la Feria de la Chacina, que ahora llega a su décima sexta edición. Un evento éste que ha sido exaltado por la alcaldesa, Soraya García, en una alocución de rigor sobre  la tradición chacinera del pueblo desde tiempo inmemorial, a la que se sumó el delegado del Gobierno andaluz, Francisco Fernández, quien, a través de una distendida charla, destacó la dedicación plena del pueblo a esta industria artesanal admirada por propios y extraños. “Algo a lo que habría que sumar los atractivos naturales de la población –paisaje, orografía y monumentos prehistóricos _  hoy admiración del mundo”.

Tan  singular fiesta chacinera es el escaparate idóneo  con el que puede contar el pueblo a la hora de mostrar las exquisiteces gastronómicas que aquí se fabrican desde siglos atrás. Merecen ser recordados la nómina de  los pioneros de la industria chacinera que en su día asombró el mundo y no conoció fronteras. Curro Sánchez, Rafal Carrasco, Manolo Melgar, Manuel Carrasco – -éste antiguo cacique del pueblo y figura preeminente entre la vecindad- y Victoriano Aguilar, entre otros destacados chacineros del Benaoján de antaño convertido en un centro industrial preeminente pese a lo exiguo de sus habitantes. A estos precursores de la chacinería benaojana siguieron sus pasos firmas ya acrisoladas en el buen hacer y comerciar productos como pueden ser, entre otros, la de Matoso, Icarben o El Cerdito Andaluz, que surten de sus elaborados a media España, merced a la calidad de sus productos.

Deje atrás la ajetreada vida de las ciudades populosas y sus a veces insolubre atmósfera a la que nos exponemos se quiera o no, y venga a deleitarse con apetitosos platos a la vista de todos, para que la que se dan exquisistas mañas las operarias – descendientes de las antiguas “menuderas” de profunda tradición en la localidad –  a la vista de todos, para estimular  los sentidos: olor y sabor de delicados productos.

    Chorizos fritos, orondas morcillas, lomo en manteca, embuchado y un largo etcétera de productos que ofrecen ese animal hozador del que se dice  gustan hasta los andares, amén de otras delicateseen del mismo pueblo o de los adyacentes en un espléndido  muestrario en la plaza de la Iglesia del Rosario que es lo que el visitante puede encontrar y degustar, acompañado de actuaciones artísticas, música y diversión a gogó.

   Si existen muchas razones para dejarse caer por Benaoján, el singular pueblo blanco de la Serranía a un tiro de honda de Ronda por sus múltiples atractivos como son un paisaje único de montaña, un par de cuevas que sirvieron de morada a remotísimos antepasados prehistóricos – las del Gato y la Pileta, asombro perenne de propios y extraños-,   los cuales nos dejaron   sus modos de sentir el  entorno y las ansias de aprehender el misterio de la vida mediante el arte animalista y a veces críptico que  han perdurado hasta nuestros días, si todo este atractivo se suma ahora el de la Feria de la Chacina, no podría encontrar mejor momento para la visita.

 Luego déjese ganar por el paisaje bucólico de su entorno: Sierra de Líbar, majestuosa, coronada en su parte más oriental con las enigmáticas Cruces Blancas; las Canchas, telón de fondo pétreo;  el Tajo del Zuque, colosal; o el imponente trasfondo del Picacho del Rayo o Conio, nebuloso en la lejanía. Fueron mudos  testigos todos del paso vacilante del Neandertal, o también del Homo Sapiens que por aquí anduvieron en el pasado nebuloso de los tiempos.

   Haga acopio a renglón seguido de la mejor chacina para llevar a casa o para agasajar a sus amistades: seguro que  le agradecerán tan suculento obsequio adquirido in situ en uno de las poblaciones que   posee como timbre de gloria la excelencia de los productos que salen de sus fábricas.

   Degustaciones de productos típicos, exposición de coches antiguos, catas de queso de la zona y un sinfín de actividades lúdicas teniendo como fondo un singular paisaje de montañas y riscos de alturas insondables, les esperan. No se lo pierdan.

Ver Post >
Las seculares fiestas patronales de Benaoján y Montejaque
José Becerra 06-10-2018 | 11:28 | 0

 Las seculares fiestas patronales de Benaoján y Montejaque

JOSÉ BECERRA

De de los cincos pueblos que conforman el territorio del valle del Guadiaro, dos – Benaoján y Montejaque – están condenados, por la escasa distancia que los separa, a entenderse. No siempre ha sido así, sin embargo, ya que existen referencias lejanas y próximas que hablan de los antagonismos entre ambos. Muchas veces tuvo uno la sensación de que se dan la mano, pero con la otra guardan la piedra para lanzársela sin contemplaciones. Recuerdo en los ya lejanos años de mi edad la rivalidad que existía entre los equipos de fútbol de uno y otro pueblo: los partidos las más de las veces terminaban en batalla campal. Y así, siempre se alimentaron discordias y celos entre el uno y el otro, por la forma de ser de sus habitantes, por su forma de hablar y de comportarse ante las situaciones cotidianas, y más que nada, por el aspecto de sus calles y rincones.

    Pero por encima de estas rencillas vecinales no se pueden negar los lazos que los unen, tejidos sobre todo en las tradiciones, historia y leyendas y  usos y oficios compartidos secularmente. Más cercanos a nuestros días habría que citar los numerosos matrimonios celebrados entre vecinos de uno y otro pueblo y la distribución de servidumbres entre ambos, lo que vino a limar asperezas y frenar enfrentamientos.

    Tiene Benaoján una fiesta en honor de la Virgen del Rosario – se celebra durante los días 6 al 8 de octubre – y Montejaque que las organiza en torno a la Virgen de la Asunción, mediado el mes de agosto. Dos advocaciones marianas que se mantienen en ambos pueblos desde el siglo XVI y que en lo que toca a su servicio y mantenimiento recaen sobre una figura compartida: la mayordoma. Para las fiestas abrileñas en honor a San Marcos son los mayordomos los que, con la misma tradición ininterrumpida desde tiempo inmemorial, se hacen cargo de los festejos que cada año refulgen con mayor intensidad si cabe.

Las mayordomas del alto Guadiaro, encargadas de la continuidad de los festejos, son cuatro: dos casadas y dos solteras. Se nombran unas  a otras, o sea, que se pasan el testigo anualmente para que en ningún momento se quiebre el hilo conductor de unas fiestas que por sí solas hablan del apego de las respectivas poblaciones al mantenimiento de un evento entre religioso y profano que las distingue entre otras de provincia. La diferencia radica en que recae en las mayordomas todo el peso de la organización de las fiestas y los respectivos ayuntamientos, aunque presten su colaboración, se inhiben de ellas. Las mayordomas, muchas veces mediante un trabajo ímprobo y no pocas veces descuidando sus ocupaciones domésticas e, incluso laborales, tienen la obligación de recolectar los medios económicos suficientes para el sostenimiento de los tres días de fiestas. Hacen sorteos, piden de puerta en puerta, contratan los puestos de feriantes y las bandas de música; una labor que se ejercita durante todo el año, pero que intensifica a medida que las fechas de las celebraciones se aproximan.

    Llegado el día señalado cobran su recompensa. Esta no es otra que ocupar un lugar de honor en la iglesia el día de la misa mayor en honor de la Patrona y presidir asimismo la procesión posterior con la imagen por las principales calles del pueblo. El atuendo: traje de fiesta, mantilla española y peineta. Durante el recorrido lloverán los piropos, cosa que obtendrá las más amplias sonrisas como reflejo de su satisfacción.

    Bailes en la plaza del Ayuntamiento, actuaciones artísticas para niños y mayores, degustaciones gratuitas de los productos típicos de la zona (el nunca bien ponderado chorizo rondeño), concursos y zarabandas propias de un pueblo en fiesta: Benaoján a rebosar de gente durante todo el fin de semana, ya que el poder de convocatoria de estas fechas siempre ha sido manifiesto en buena parte de la comarca rondeña. Como el tiempo se muestra propicio hasta se podrá dar un paseo por la cueva del Gato, cuyos alrededores son espléndidos en cualquier época del año.

    Las mayordomas nombradas para el próximo año, un día después de que las fiestas toquen a su fin ponen manos a la obra para que las próximas sean las mejores. Un sueño mantenido y un orgullo que garantiza la persistencia del acontecimiento festivo. Es sobre lo que se reafirma la alcaldesa benaojana, Soraya García, que no pocas veces se ha pronunciado sobre este evento, siempre para recalcar el ímprobo trabajo de las mayordomas y su tesón para mantener incólume  la continuidad de los festejos con la ayuda – a veces escasa y efímera – de la corporación que preside. Motivo que siempre aprovecha para resaltar las excelencias de la industria chacinera del pueblo, sin olvidar hacer hincapié en lo genuino del entono del municipio y lo atractivo de su paisaje natural con los broches de oro que le otorgan dos cuevas famosas – Gato y Pileta – que concitan la admiración de cuantos se dejan caer por  estos parajes únicos.

 

Ver Post >
Feria de la Chacina de Benaoján, un lujo para los sentidos
José Becerra 05-12-2017 | 12:20 | 0

Feria de la Chacina de Benaoján, un lujo para los sentidos

 

Benaoján, el pueblo serrano a escasa distancia de la Ronda histórica y señorial,  se reviste  de lujo los próximos días 9 y 10 de Diciembre para dar cabida a la Feria de la Chacina, un evento que ha sido anunciado poco menos que a bombo y platillo por la alcaldesa, Soraya Garcia, en la presentación celebrada días atrás, en la que estuvo presente el delegadado del Gobierno andaluz, José Luis Ruíz Espejo.

 

 

 

La feria en cuestión llega a su décimo quinta edición y se espera que alcance las cotas de asistencia que ya fueron signiticativas en pasadas ediciones. La primera edil del Ayuntamiento puso de relieve en  el acto de exposición  la importancia de este acontecimiento festivo en el que además se da cabida a productos de otros municipios, entre los que descuellan la artesanía de la comarca o las mermeladas de la vecina localidad de Montejaque.

Resultado de imagen de fotos de la feria de la chacina de benaojan

 

La singular fiesta chacinera es el escaparate idóneo es el mejor escaparate con el que puede contar el pueblo a la hora de mostrar las exquisiteces gastronómicas que aquí se fabrican desde siglos atrás. Merecen ser recordados la nómina de  los pioneros de la industria chacinera que en su día asombró el mundo y no conoció fronteras. Curro Sánchez, Rafal Carrasco, Manolo Melgar, Manuel Carrasco – -éste antiguo cacique del pueblo y figura preeminente entre la vecindad- y Victoriano Aguilar, entre otros destacados chacineros del Benaoján del antaño convertido en un centro industrial preeminente pese a lo exiguo de sus habitantes. A estos precursores de la chacinería benaojana siguieron sus pasos firmas ya acrisoladas en el buen hacer y comerciar productos como pueden ser, entre otros, la de Matoso, Icarben o El Cerdito Andaluz, que surten de sus elaborados a media España, merced a la calidad de sus productos.

Deje atrás la ajetreada vida de las ciudades populosas y sus a veces insolubre atmósfera a la que nos exponemos se quiera o no, y venga a deleitarse con apetitosos platos a la vista de todos, para que la que se dan exquisistas mañas las operarias – descendientes de las antiguas “menuderas” de profunda tradición en la localidad –  a la vista de todos, para estimular  los sentidos: olor y sabor de delicados productos.

    Chorizos fritos, orondas morcillas, lomo en manteca, embuchado y un largo etcétera de productos que ofrecen ese animal hozador del que se dice  gustan hasta los andares, amén de otras delicateseen del mismo pueblo o de los adyacentes en un espléndido  muestrario en la plaza de la Iglesia del Rosario que es lo que el visitante puede encontrar y degustar, acompañado de actuaciones artísticas, música y diversión a gogó.

Si existen muchas razones para dejarse caer por Benaoján, el singular pueblo blanco de la Serranía a un tiro de honda de Ronda por sus múltiples atractivos como son un paisaje único de montaña, un par de cuevas que sirvieron de morada a remotísimos antepasados prehistóricos – las del Gato y la Pileta, asombro perenne de propios y extraños-,   los cuales nos dejaron   sus modos de sentir el  entorno y las ansias de aprehender el misterio de la vida mediante el arte animalista y a veces críptico que  han perdurado hasta nuestros días, si todo este atractivo se suma ahora el de la Feria de la Chacina, no podría encontrar mejor momento para la visita.

 Luego déjese ganar por el paisaje bucólico de su entorno: Sierra de Líbar, majestuosa, coronada en su parte más oriental con las enigmáticas Cruces Blancas; las Canchas, telón de fondo pétreo;  el Tajo del Zuque, colosal; o el imponente trasfondo del Picacho del Rayo o Conio, nebuloso en la lejanía. Fueron mudos  testigos todos del paso vacilante del Neandertal, o también del Homo Sapiens que por aquí anduvieron en el pasado nebuloso de los tiempos.

   Haga acopio a renglón seguido de la mejor chacina para llevar a casa o para agasajar a sus amistades: seguro que  le agradecerán tan suculento obseguio adquirido in situ en uno de las poblaciones que   posee como timbre de Gloria la excelencia de los productos que salen de sus fábricas.

 

Ver Post >
Benaojan, entre peñas escondidos…
José Becerra 27-10-2017 | 9:51 | 0

 

Benaojan, entre peñas escondidos…

JOSÉ BECERRA

Días atrás fue noticia el desprendimiento desde la Sierra de Juan Diego- telón de fondo pétreo de Benaoján-  una roca de considerables dimensiones que vino a desembocar, presumiblemente con gran estrepito, en medio de la carretera que une  entre sí a este pueblo de la Serranía de Ronda con Jimera de Líbar, en las cercanías de la famosa cueva de la Pileta, un tesoro prehistórico, por más señas. No es la primera vez que sucesos de estas  características se producen en las inmediaciones de Benaoján, o incluso impactando con las casas de su interior, afortunadamente ahora sin que hayan producido daños a sus habitantes.

Es lo que ocurre en los pueblos en los que peñas, quebraduras y pináculos que al cielo parecen horadar sirven de telón pétreo  de fondo a las casas que a sus cobijos  se acogen no sin temor y recelo de sus moradores, pese a que bajo su imagen ven transcurrir su existencia. Me viene a la memoria una coplilla que en uno de estos pueblos aún se tararea porque los riscos forman sus señas de identidad más conspicuas. “Benaoján, entre peñas escondido, la Pileta es tu nido, monumento nacional…” Efectivamente, la piedra desnuda, las cumbres inaccesibles y brumosas en la lejanía, las agujas que  taladrar el cielo parecen, son una constante en Benaoján desde los más alejados y obscuros tiempos de su historia. Y claro, ocurre lo que ocurre: grandes bloques de piedra, desencajados de su núcleo vienen a parar a las inmediaciones del pueblo cuando no, como digo,  impactan directa y peligrosamente en  las casas.

Ocurrió en 1947, un enorme bloque de granito sobrevoló un par de casas del pueblo, para venir a alojarse en los bajos de una casa, en cuya parte superior dormía tranquilamente Ramón la Estanquera, que así se le conocía en Benaoján y que milagrosamente resultó ileso de la terrible acometida. El suceso ocupó la portada del diario SUR de entonces; como lo hizo años después – 1967 – cuando otro bloque granítico impacto sobre la techumbre de una de las muchas fábricas chacineras de la localidad, milagrosamente en la hora del medio día en la que los operarios aprovechaban para el almuerzo: otro portento que permanece incólume en la memoria de los benaojanos que ya peinan canas.

Quienes visitan el pueblo de manera ocasional se maravillan de la belleza monumental del anfiteatro pétreo que  lo circunda y que son sus señas de identidad más significativas y recelan, al mismo tiempo de la proximidad de las rocas. Algo que a los vecinos del pueblo no les causa el menor temor, quizás acostumbrados a su proximidad: están familiarizados con ellas y con su proximidad conviven sin el menor recelo.

Foto de J. Bullón y Vanesa Melgar

 

Ver Post >
Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.