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Estado de Derecho ultrajado
José Becerra 02-11-2017 | 1:06 | 0

 

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El Estado de Derecho ultrajado

JOSÉ BECERRA

Sentenció Winston Churchill, premier británico y premio Nobel de Literatura merced a su dominio de la descripción histórica y biográfica, a la vez que por su brillante oratoria y defensa a ultranza de los valores humanos, reseñó, digo, que “la democracia es el peor gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás”. Albert Einstein, por su parte, dejó claro que su ideal político era el democrático: “Todo el mundo debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado”. Mentes preclaras que nos llevan a afirmar al resto de los mortales que todos somos iguales ante la ley y que nadie debe mancillar la democracia como sistema de organización política que en su día nos dimos los españoles. Por estas razones, resulta oprobioso que Puigdemont, ahora huido y dejando a sus principales seguidores en la estacada, venga a quebrantar el Estado de Derecho, alzándose en un arrebato infantil como depositario de una democracia de la que en España tratan de arrebatarle opresivamente. Puerilidad manifiesta, no exenta de cobardía, como se ha vuelto a ratificar enviando a sus consejeros a Madrid para responder a la Justicia de sus desafueros, y él eludiendo una responsabilidad que le incumbe como principal insurrecto, quedarse tan campechano en Bruselas o dondequiera que haya establecido su morada en espera de que pase la borrasca. Que no va a pasar para él, como se apunta en los medios judiciales españoles que están detrás de su pista, como no podía ser de otra  manera  ante tan fementido personaje, que además se escabulle dando buenas muestras de que nada quiere arriesgar para defender su ideario, por otra parte tan descabellado como irreal.

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Norman Bethune, un héroe para el recuerdo
José Becerra 16-04-2016 | 9:53 | 0


Norman Bethune, un héroe para el recuerdo

Málaga y su provincia contrajeron décadas atrás una deuda impagable con Norman Bethune, médico canadiense que sumido en el fragor de la Guerra Civil Española (año 1937) dejó constancia de su sapiencia y humanitarismo practicando transfusiones de sangre en circunstancias aciagas pero que no obstante salvaron innumerables vidas. Alrededor de su destartalada camioneta transformada en improvisado hospital de campaña zumbaban las ametralladoras -moscardones de muerte- o las explosiones de bombas diezmaban a una población indefensa que, fustigada, corría despavorida como animales acosados que inútilmente buscaban refugio a la desesperada. Lo hacían camino que por estos sucesos mereció para la posteridad el sobrenombre de la “Carretera de la Muerte”.
Ocurrió este suceso tristemente histórico cuando los días de la República en Málaga tocaban su fin. Columnas franquistas asediaban la ciudad. Desmontada la resistencia republicana y sin posibilidad del Gobierno local de hacer frente al enemigo, los malagueños no adictos al Movimiento Nacional huyeron despavoridos por la carretera que bordeaba el mar y que transcurría hasta la provincia de Almería.
Una familia de Benaoján, un pequeño municipio perdido entonces en las sinuosidades de la Serranía de Ronda, vivió aquéllos estremecedores sucesos unas veces por carreteras inviables y otras a campo través. La componían los padres – él maestro de escuela – y sus dos hijos de muy pocos años.
Partieron del pueblo que bordea el Guadiaro, vía fluvial que imprime vivacidad y color a la abrupta Serranía de Ronda y a sus picos inaccesibles, hasta desembocar por caminos imposibles, junto a otras familias del pueblo que se vieron amenazadas en su integridad física por el imparable avance del enemigo, en la carretera de San Pedro Alcántara, que culebreaba entre barrancos insondables, recogiendo una ingente muchedumbre procedente de localidades limítrofes. Dieron pie al proceso calamitoso que en la zona se conoció como “la huida”, un término con connotaciones tétricas que perduró en la mente de los lugareños casi hasta nuestros días. El éxodo se organizó en Málaga con toda la precipitación que requería el sentir que los llamados nacionales pisaban los talones a los que huían con tan solo los pobres bártulos que podían sostener sus espaldas cuando éstas no eran ocupadas por los niños de corta edad incapaces de caminar por sí solos.
La familia serrana que aludo vivió en sus carnes una despiadada persecución por mar y aire- las fragatas Canarias, Baleares y Almirante Cervera y los aviones de caza de la Legión Cóndor alemana y sus lenguas de fuego – que diezmó a la muchedumbre despavorida en todo su tránsito por la carretera de Almería desde el Peñón del Cuervo, en las proximidades de la Cala del Moral hasta llegar a su destino final. Es lo que nos relata Juan – que hoy cuenta más de 80 años- , el hijo menor de la familia que entre otras muchas sufrió la ominosa persecución. No pudo evitar que una lágrima furtiva, que trató de disimular con un manotazo, resbalase por sus curtidas y apergaminadas mejillas.
Ensalzó la figura de Norman Bethune, que llegó a conocer personalmente y sus esfuerzos infrahumanos para salvar vidas. “Dispuso en un desvencijado vehículo todos los instrumentos necesarios para practicar transfusiones de sangre, operación ésta en la que él fue precursor en su Toronto natal, amén de otros utensilios de cirugía apropiados para atender a los soldados heridos en campaña a los que recurrió en la fatídica carretera de Almería.
Juan se desplazó hasta Málaga, venciendo sus achaques de la edad, cuando el Ayuntamiento de la capital dispuso años atrás un homenaje a la figura del médico filántropo y abnegado. No quiso perderse el acto que conmemoró la filantrópica hazaña. Junto a un lozano olivo y un pizpireto arce, cara al Peñón del Cuervo, una placa con una lacónica inscripción: ”Paseo de los Canadienses”. El anciano, la mirada errabunda, susurró unas palabras entrecortadas pero nítidas: “El recuerdo de Norman ha sido para mí imperecedero”.

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Crónica de una huida
José Becerra 22-06-2012 | 11:31 | 0

 

 

 

 
 Hoy, 22 de junio,  si me lo permitís, quiero hablaros de mi libro ´Crónica de una huida` del que se ocupa la periodista Marina Martínez , haciendo gala de su buen hacer de siempre, en las páginas de SUR (edición papel y digital, sección Cultura y Sociedad).Reproduzco el artículo en cuestión y animo a los que se ocupan de la memoria histórica lo adquieran. Está editado por la editorial Vértice de Málaga (952 040480) y se puede adquirir en las librerías de Málaga  Luces, Rayuela, Agapea. Y en las librerías de Ronda. Si no lo disponen de momento pueden encargarlo y enseguida lo tendrán. 

 

CULTURA Y ESPECTÁCULOS

José Becerra novela el episodio de la carretera de Almería

El escritor malagueño relata la «odisea» de una familia de Ronda en su huida tras la toma del bando nacional en 1937
22.06.12 – 01:30 –

M. M. | MÁLAGA.

 

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Tras ‘Hablando de Ronda’, en apenas dos meses José Becerra vuelve a las librerías con ‘Crónica de una huida’, un alegato sobre los horrores de la guerra vividos por una familia de la Serranía en la llamada ‘carretera de la muerte’. Su intención era recordar un hecho «que en su día suscitó un impacto social» en la España de los inicios de la Guerra Civil y posteriores. Pero quiere dejar claro Becerra desde el primero momento que «en aquella guerra fratricida y los sucesos de represión que acarrearon ambas partes contendientes tuvieron su parte alícuota».
Se ha escrito mucho sobre la Guerra Civil. Sin embargo, el escritor malagueño avisa que él se basa en un acontecimiento que, a su juicio, «no ha sido convenientemente aireado». Como resume el propio autor, «una familia pueblerina de la Serranía de Ronda se ve inmersa en la columna de civiles que, por la carretera Málaga- Almería, huye a la desbandada por temor a los perseguidores del llamado bando nacional que acababan de tomar Málaga en febrero de 1937». «Les empujaba a todos el horror contagiado, pese a que no habían participado en hechos delictivos algunos», apunta el escritor, que se apoya en el testimonio de un anciano de Benaoján que transitó por aquella carretera.
Con lo puesto
A partir de ahí, relata la «odisea» de la familia del personaje, conocido en el pueblo por su indumentaria oscura como Juan José el Mirlo. Y, por tanto, la de «familias enteras huyendo a la desesperada de unas represalias por motivos que no llegaban a calibrar». «Huían con lo puesto, algunas mantas y lo que se había podido guardar en maletas para el sustento de algunos pocos días. Pero esta calamidad no era la peor. La carretera Málaga-Almería fue una ignominia por el hostigamiento a que sometieron a una población indefensa mediante la persecución por el mar y el aire durante más de diez días».
Pero además del protagonista, destaca otro personaje real en la novela, Norman Bethune, un médico canadiense que «con muy escasa ayuda sanitaria recorrió la fatídica carretera decenas de veces con una destartalada camioneta en la que practicaba transfusiones de sangre a los heridos a la par que curaba sus heridas». «Salvó muchas vidas. Un héroe real que no merece permanecer en el olvido», añade.

 

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Carretera Málaga-Amería, 75 años
José Becerra 05-02-2012 | 11:59 | 0

 

    

 El ya jubilado periodista y escritor José Becerra Gómez ( Benaoján, 1941) acaba de sacar a luz su novela,  ´Crónica de una huida, en la que describe con pelos y señales la desbandada vivida por una familia serrana  abandonando  el pueblo natal para,  atravesando  parte de la Serranía de Ronda, unirse a los  miles de personas que  en febrero de 1937 tuvieron que abandonar Málaga por el avance imparable de las fuerzas nacionales y enfilar   la carretera de Almería.

   “ Para escribir esta novela y partiendo de mi propia experiencia familiar   me introduje en la piel  de uno de los centenares de niños que junto a sus padres tuvieron que vivir los días de angustia y horror que depararon una fuga a la desesperada, muy cerca del mar,   siempre soportando el hostigamiento inmisericorde de barcos y aviación y convertidos en una blanco fácil e indefenso”, confiesa el autor. `Crónica de una huida`(editorial Vértice) narra la historia de Juan José el Mirlo, que de la mano de sus padres, sufrió en sus carnes los horrores de una guerra que padeció y  nunca llegó a entender.

   Reconoce el autor que “ es una novela con muchos puntos autobiográficos” ya que lo tocó vivir el desastre de la Guerra Civil y, sobre todo sus secuelas,  en un pequeño pueblo de la provincia malagueña donde se dieron,  como en el resto de España,  las circunstancias que impusieron los tiempos de silencio, opresión “ y de toga, tricornios y sotanas que estuvieron en el trasfondo de aciagos acontecimientos”, comenta.

   Escribir la novela fue una forma de aplicar sus estudios (periodismo e historia) a unas páginas oscuras no siempre justamente recordadas. Y concluye:  “Unos hechos  que no merecen  ser  recordados si no fuera porque ante la pesadilla de la huida, un héroe, el médico canadiense Norman Bethune, exponiendo su vida en la fatídica carretera, dejó fehacientes muestras de su bonhomía salvando vidas mediante curas y transfusiones de sangre realizadas en una destartalada camioneta, que sirvió además para transportar heridos y niños a lugares más seguros”.

 

La novela de José Becerra, `Crónica de una huida ´ se puede adquirir por Internet.

Basta acceder a través de Google en Editorial Vértice y pinchar en Librería on line y echar el libro en la cesta de compra. Además en  venta de Librería Luces de Málaga.

 

 

 

 

 

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.