img
Etiquetas de los Posts ‘

Montejaque

Monumentos que desafían al tiempo en Montejaque
José Becerra 26-01-2018 | 10:10 | 0

 

Resultado de imagen de imagenes de la presa de montejaque

 

Monumentos que desafían al tiempo en Montejaque

Crestas calizas dominan las casas del pueblo,  recortadas indolentes bajo las laderas de la Sierra de Libar. Se antojan por su relieve disforme el lomo erizado de un dinosaurio prehistórico, tales son sus formas picudas y ondulantes que horadar el cielo figuran. El roquedo, que no amenaza sino que acoge como techos protectores a las viviendas en lo más alto y antiguo del pueblo, le presta a éste un telón de fondo pétreo espectacular dando pie a rincones altamente sugestivos. Más abajo se alinea el resto del caserío más reciente al que domina el templo de Santiago que data del siglo XVI y en el que se dan la mano los estilos gótico – la bóveda de terceletes que cubre el presbiterio –, y el barroco, presente en la capilla decorada con llamativos motivos pictóricos.

Coexisten en las afueras Montejaque compitiendo con campos de cereales, olivos, viñedos y campos de girasoles, dos estructuras que llaman poderosamente la atención a quienes, ya en automóvil, ya a pie, las contemplan desde la carretera que une a este singular pueblo de la comarca serrana con la ciudad de Ronda. Una debida a la Naturaleza en su incesante ímpetu transformador de lo creado desde los tiempos obscuros del Cosmos: se trata de la gruta del Hundidero, boca enhiesta que engulle con avidez en tiempos de copiosas lluvias las aguas del afluente Gaduares, las cuales tras atravesar vericuetos insondables y tenebrosas salas que suspenden el ánimo, vienen a recalar en su hermano mayor, el río Guadiaro, tras precipitarse en el lago que antecede a la celebérrima Cueva del Gato, ya en el término municipal de Benaoján. Ambos pueblos comparten relieves y paisajes únicos y rivalizan en lo sugestivo de rincones e inveteradas tradiciones.

La otra estructura distintiva de Montejaque entra en el terreno de la ingeniería: la Presa de los Caballeros, que data de los prolegómenos del siglo pasado, y que supuso en hito constructivo para domeñar las aguas del Gaduares con fines de producción de energía eléctrica y facilitar el regadío de la zona pero que constituyó un rotundo fracaso a causa de filtraciones que la inutilizaron por completo. Hoy se erige y se contempla en la carretera que une al pueblo con Ronda, inútil pero colosal en su forma y reflejo de un mastodóntico proyecto insólito en el resto de la España de entonces.

Hoy por hoy, la pretensión formulada por la Asociación de Turismo y Calidad de la Serranía de Ronda y apoyada sin tapujos por el Ayuntamiento de Montejaque, se ha alzado hasta las administraciones públicas superiores, y en primer lugar a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía para que se otorgue el atributo de Monumento Natural a la Cueva del Hundidero, emporio de espeleólogos que con asiduidad recorren sus tenebrosos y sorprendentes salas y angosturas. Así mismo se pretende otra mención para la Presa de los Caballeros, cita en las inmediaciones del Hundidero en forma de adscripción en el catálogo de Bienes de interés Cultural (BIC, para los allegados).

Portentos ambos, uno natural y otro debido a la mano del hombre, éste   desafiando al tiempo y que se considera pionero en España. Merecen ambos a todas luces ser rescatados del olvido y concederles la importancia que se reclama.

Foto: Andalucía Rústica

 

Ver Post >
Montejaque, cántaros y gastronomía
José Becerra 28-02-2016 | 10:31 | 0

Montejaque,  cántaros y  gastronomía
JOSÉ BECERRA


Este singular pueblo celebra el próximo día 29, con motivo del Día de Andalucía, su tradicional Juego de los cántaros. Un motivo para dejarse caer por este rincón de la provincia de Málaga, siempre atrayente y evocador, para presenciar lo que es ya es una enquistada y divertida costumbre que viene llamando poderosamente la atención en los últimos tiempos.
  Montejaque, fronterizo entre la comarca de Ronda y la gaditana Sierra de Grazalema, mira al valle del Guadiaro desde el pie de los roquedales del Hacho bebiendo los vientos norteños que hasta las casas llegan resbalando por el espolón vertical de Tavizna, mole piramidal que le sirve, en la lejanía, de peñascoso telón de fondo. Las casas, con el blanco impoluto de la cal, llegan hasta las estribaciones de las sierras de Montalate y Juan Diego, y en general, todo el pueblo parece cobijarse entre peñascos.

   No se contempla Montejaque hasta que no se avizoran sus primeras casas; de ahí el nombre ´Montexaquez”, de raíces árabes, que significa `montaña perdida”. Tal vez por estas razones la brisa nocturna, que en la Serranía suele descolgarse de los altos picos, alivia los rigores del día y hace sumamente agradable la permanencia en la plaza pública. Una plaza que es testigo fiel de los acontecimientos que se suceden a lo largo del año, como las fiestas patronales que se celebran ahora en torno al 15 de agosto, en honor de la milagrosa Virgen de la Concepción. Milagrosa porque detuvo una virulenta epidemia, cuya extinción originó una tradicional romería en la ermita de las Escarigüelas, con total vigencia en nuestros días. Y, además, es conocida la plaza por el Juego del Cántaro, costumbre rescatada del acervo cultural y popular del pueblo, la cual “ no parece haber tendido parangón en la provincia”, según afirmación generalizada.

   Con “El Juego del Cántaro” se reverdece  la costumbre que tenían las mujeres del lugar de ir a la fuente pública – una fuente que aún conserva los viejos caños de fresca agua – a recoger el líquido elemento en la época en que éste no llegaba a las casas. Se acercaban a la fuente hasta con tres cántaros que llevaban uno sobre la cabeza descansando sobre un rodete y los dos restantes sobre el cuadril. Tan frecuente era esta imagen que llegó a ser como la seña de identidad del mujerío local que no se arredraba ante el esfuerzo físico ni por los más penosos trabajos.

 Pero los cántaros son ahora motivos de divertimiento y atracción turística, sobre todo en los días de Carnaval. Se forman equipos de seis o tantas personas como cántaros haya disponibles en el juego. Se marca el centro de la plaza con una gran cruz y alrededor de éste se forma un círculo con las participantes. Se lanza el cántaro lleno de agua unas a otras y si éste no se rompe, se amplían los círculos concéntricos haciendo que cada vez el juego sea más complicado. Paulatinamente se van eliminando a las que el cántaro se les hace añicos antes de llegarles a las manos.

   Al hablar de los platos de Montejaque se impone la selección “que viene de muy antiguo” como nos decía tiempo atrás María Hidalgo, funcionaria del Ayuntamiento y que no es otra que la del guiso de patas de cerdo, como remembranza de la tradición chacinera; los embutidos, las tortas de chicharrones (residuo muy frito que queda después de derretirse la manteca de los trozos de piel del cerdo, convenientemente mezclados con masa de pan, azúcar y zumo y ralladura de cítricos y canela); “y los molletes artesanales, junto a las bebidas, como la mistela, que antes era obligada en las amonestaciones y en las bodas y que consiste en una perfecta conjunción de anís seco, azúcar, matalahuga y yerbas aromáticas”.

 Para postres obligado acabar mencionado las mermeladas que “Al- Jaque” elabora y de las que podrán hacer provisión los ocasionales visitantes, con la seguridad de que se llevarán a su casa un manjar sorprendente tanto por su exquisitez como por su rareza. “ Además de las tradicionales mermeladas por todos conocidas, elaboramos las de cebolla, berenjena y tomate, de las que creemos no tienen paralelo en ningún lugar”, nos dice una de las tres operarias de la singular fábrica artesanal que endulza el paladar de media Andalucía.

 ¿Pero cuáles son los atractivos del pueblo, aparte del más innegable, que radica en el núcleo poblacional? Son casas que respetan la tradición arquitectónica popular, algunas con fachadas blasonadas como el hotelito de Mañara, residencia que fue de Don Miguel de Mañara, aventurero y señor de rancio abolengo, en cuya figura y hazañas muchos autores creen ver la fuente de inspiración para el Don Juan Tenorio de Zorilla.

  Hay que salir al entorno y llegarse, entrando por la vieja y estrecha vía que sale de Ronda a Sevilla, al poso de cruzar el alcornocal de Bogas Bajas, al embalse o mal llamado”pantano” de Montejaque. Es ésta una obra tan colosal como inútil levantada en tiempos de la dictadura de Primo Rivero para detener las aguas del río Gaudares. No se consiguieron domeñarlas por las filtraciones del terreno arcilloso, y el caudal corre libre por la hendidura del Hundidero, hasta desembocar en el Charco Azul de la cueva del Gato, en Benaoján. Un paisaje insólito, montaraz y misterioso por el tajo que abre las entrañas de la tierra, pero no exento de encanto por la fascinación de la cueva, negada para aquellos que no sean expertos en espeluncas y curtidos en el riesgo y la aventura.

Foto.Málaga.es

Ver Post >
Al Jaque, un toque de buen gusto
José Becerra 12-11-2015 | 9:55 | 0

mermeladas

Al Jaque, un toque de buen gusto

JOSÉ BECERRA

“No solo de chorizos vive el hombre”. Es lo que presumiblemente se dijeron en Montajaque un grupo de mujeres emprendedoras para ponerse acto seguido  manos a la obra con decisión. Se dedicaron a fabricar unas mermeladas que por su sabor genuino a los más variados frutos vegetales que es susceptible de ofrecernos la Naturaleza, pusieron una pica en Flandes, que es lo que se dice cuando se logran aspiraciones que, catapultadas hasta el infinito, concluyen siendo una realidad y culmen de una aspiración que parecía imposible.

   Montejaque, pueblecito enclavado en el corazón de la Serranía de Ronda, “ fulgor de fachadas blancas y reverbero de oscuras techumbres moriscas”, posee muchos méritos para ser admirado. Quieto, mansamente soportando el dominio de las crestas calizas que se recortan contra las laderas de la sierra de Libar, “animal antediluviano de espinoso lomo”, vive de sus olivares, de pequeños viñedos y de campos dedicados al cultivo del cereal y el girasol. Antaño gozó de una industria chacinera que alcanzó relieve en el mercado provincial y los jamones de la chacinería “Jiménez” alcanzaron nombradía. Hoy la fábrica se remodeló en un coquetón hotel con resabios históricos del siglo XIX y que mantiene remembranzas señoriales de personajes ilustres afincados en la villa como don Miguel de Mañara, el condestable que inspiró a Zorrilla su universal Don Juan.

    Pero no ese el único mérito. Arquitectura venerable del templo de Santiago; vericueto de empinadas calles que buscan la querencia del monte Hacho – más lejos, el Tavizna, guardián piramidal y eterno, testigo y pétreo vigía del pueblo -, el asombro de la cueva del Hundidero, cuyas tenebrosidades subterráneas le une con el pueblo hermano de Benaoján y el prodigio de la cueva del Gato; Virgen milagrosa de las Escarigüelas; trasunto de un pueblo alemán- Knittlinger – en donde reside el núcleo de sus emigrantes y al que dedicó su principal avenida… Y creación de una industria de confituras que hoy por hoy le concede brillo y prestigio a golpe de reconocimientos y distinciones.

   Una de las últimas deferencias hacia el pueblo serrano ha sido concederle, años atrás, a la cooperativa Al- Jaque, dedicada a la fabricación de conservas vegetales, el Galardón al Desarrollo Sostenible del Parque Natural de Sierra de Grazalema, dentro de cuyos límites se ubica. Más de una veintena de productos diferentes se alinean en sus anaqueles dispuestos a su comercialización y todos, como no duda en señalar la directora de esta insólita empresa (formada por tres mujeres), Inés Gómez, “empleándose materias primas ecológicas”.

   Mermeladas elaboradas con las recetas tradicionales “ de la abuela”, y algunas otras exquisiteces que sorprenden por su rareza, como podría ser la mermelada de cebolla, o la de berenjena y tomate, de las que seguramente no existen parangón en la Península. Animosa empresaria y fémina entusiasta, Inés Gómez ha sabido encauzar un movimiento local para sacar a la mujer de su ostracismo y el desempleo, tanto por motivos de decadencia de la industria de embutidos como por su papel desempeñado en los pueblos, y que la obligaban a enclaustrarse en el hogar, condenándolas a eternas y monótonas labores domésticas.

   El reto de estas mujeres decididas a romper a moldes e irrumpir en el mercado de la alimentación con sus novedosos productos parece que se ha visto ya coronado por el éxito. Montejaque, que siempre tuvo a gala el fuerte carácter de sus mujeres – no en vano es una figura prototipo de su firmeza y entereza la imagen de las “cantareras”, acarreando agua en voluminosos cántaros tanto en el cuadril como en la cabeza – tiene un motivo más para enorgullecerse. Al – Jaque, es todo un símbolo de la superación personal y la consolidación de una empresa nacida del entusiasmo y del axioma “si quiero, puedo”.

  Le deseamos a esta empresa, fruto del empeño y la constancia, toda la larga vida que merece. Lo dicho, vengan a Montejaque para relamerse de puro gusto degustando in situ unas mermeladas cuya fama traspasa fronteras.

Ver Post >
Caminos de pezuñas
José Becerra 17-10-2015 | 12:07 | 0

 

 

Caminos de pezuñas

 JOSÉ BECERRA (foto: Diario SUR)

Caminos y veredas imposibles, senderos tortuosos que permitían no sin peligro ascender por terrenos montuosos que conducían a pueblos perdidos en la inmensidad de la Serranía de Ronda, o a cortijadas y casas solariegas que buscaron la paz o el terruño de pan llevar allí donde la civilización del ocio jamás osó franquearlos.

Proliferaron las carreteras y los caminos vecinales que conducían a las propiedades o a los pueblos próximos entre sí, pero las sendas de siempre se resistieron al paso demoledor del tiempo y se resisten a perecer. Son las que hollaron arrieros, contrabandistas y algunos que otros bandoleros serranos, los cuales dejaron su impronta en los cronicones de la época y que los lugareños reconocen como “caminos de pezuña”, o sea los que transitaron animales de carga conducidos por peones o gente de mal vivir.

Son estas vías y cañadas las que ahora, siglos después, reivindican quienes sustentan el aprecio de la Serranía Romántica organizando andaduras sobre ellas ataviados a la antigua usanza y con

ánimo de reverdecer aquellos tiempos finiquitados pero que permanecen intactos en la memoria colectiva de los moradores de estos lugares montaraces.

Ejemplo de estas remembranzas son las actividades que llevan a cabo Turismo de Ronda y la Asociación Senderista Pasos Largos. La última de éstas tomó forma en las más de un centenar de personas que recorrieron días atrás el trayecto que separan los pueblos serranos de Montejaque y Grazalema. Arrieros y jumentos ataviados a la antigua usanza pusieron color y sabor a través de sendas pedregosas casi intransitables, escoltados en los últimos tramos de la caminata por remedos de bandoleros que acentuaron el brillo de la conmemoración.

Una jornada épica en la memoria que unieron a dos pueblos con un pasado histórico compartido.

Ver Post >
Fuentes de antaño en el interior de la provincia
José Becerra 02-07-2015 | 12:11 | 0

Fuentes de antaño en el interior de la provincia

 

¿Qué pueblo del interior de la provincia de Málaga no presumía de su fuente? ¿Cuál no deleitaba los oídos de los viandantes cercanos con el gorgoteo de su agua fresca y cantarina además de aliviar su sed? ¿Qué mujer no se acercó a ella, cántaro en ristre, para hacer provisión del liquido elemento y satisfacer las necesidades del hogar?

Pero se acrecentó la población y consecuentemente los conductos subterráneos llevaron el agua a todos los hogares: la fuente pública dejó de ser insustituible para solventar las necesidades del pueblo. Quedaron como reliquias antiguas los cántaros de barro que habían servido para transportarla y que tan decisivo papel desempeñaron durante siglos. Y el agua escaseó al compás del crecimiento urbano, y se hizo insalubre, acarreando la presencia simultánea de las botellas de plástico que acabaron por emponzoñar la Tierra: vinieron para quedarse definitivamente y acarrear problemas de contaminación insolubles.

En la comarca de Ronda, por la que me muevo con frecuencia y con la que no deseo romper mis lazos, solo quedan fuentes que son objeto casi de veneración, pero a las que ya no se acercan las mujeres con el cántaro ya en la cabeza, ya en el cuadril para hacer acopio del bendito y líquido elemento. En Ronda, La Fuente de los Ocho Caños, recuerda su antiguo esplendor en la calle Real: sus carcomidas piedras que enmarcan las rosetas que encuadran los escaños, data de los tiempos de Felipe V y no dejan de ser un testimonio fiel de la ciudad y de su pasada historia.

En Benaoján desapareció la fuente de la Plaza de la Iglesia (un desacierto evidente por parte de un regidor municipal que habría que lamentar) en aras de aumentar las plazas de aparcamientos. Una aberración. En las inmediaciones del pueblo desapareció el nacimiento-fuente de La Fresnadilla, un lugar idílico donde transcurrieron momentos agradables de mi mocedad incipiente merced a las aguas frías como cuchillos que de ella manaban.

En el vecino Montejaque,perdura, sin embargo y con buen juicio de los consistorios sucesivos,la Fuente de los Tres Caños, en cuyo frontal,en una cerámica ajada aparece una inscripción que habla por sí sola de su antigüedad conminando a la vecindad que haga mal uso de ella con la multa de “1 peseta”. En este municipio,que hace gala de enquistadas tradiciones, se celebra con asiduidad, el Juego de los Cántaros, en los que se reverdecen las idas y venidas a la fuente de las féminas del lugar con estos recipientes en la cabeza y sobre las caderas, haciendo alarde de fuerza y destreza.

Ya no se entona la pegadiza cancioncilla de jovenzuelos enamoradizos cuando escuchaban el alegre borboteo de la fontana del pueblo: “ Ya no va mi niña a la fuente, ya no no va, ya no se divierte…”. Sencillamente porque las fontanas fueron desaparecieron de la faz de los pueblos paulatinamente a remolque de los nuevos tiempos.

Fuentes cargadas de historias y recuerdos imperecederos: ¡ Cuántas citas en sus inmediaciones! ¡Cuántas correrías de niños en su torno! ¡ Cuántas idas y venidas en las noches calurosas del estío cuando los gaznates sedientos ansiaban el agua refrescante que tonificaba el cuerpo y además era gratis!

Las botellas de plástico invadieron el planeta, obviamente también llegaron a los pueblos dormidos al sol de la provincia de Málaga, emponzoñado el entorno. Ese es nuestro pesar ya inconmovible porque no hay vuelta atrás.

Los que ya peinamos canas o nos quedamos sin pelambrera en la cabeza mantenemos en nuestras retinas la imagen del hontanar que animó nuestros días de la infancia y lo añoramos como un bien que se nos arrebató injusta y arbitrariamente. En silencio, contemplando el lugar que ocupara en su día el Pozo de la Ermita benaojana, sitio de mis esparcimientos infantiles, musito para m,is adentros los versos del poeta Gerardo Diego: “ Tiene nombre de mujer, aguas pura, cristalina, de maravillosa gota, es naturaleza y vida”.

Ver Post >
Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.