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Día aciago
José Becerra 30-10-2017 | 1:17 | 0

Día aciago

JOSÉ BECERRA

Cuando una parte del cuerpo humano padece una afección, no digamos una amputación, el dolor se generaliza con mayor o menor intensidad en todo el organismo. Ocurre lo mismo cuando este estado catatónico lo experimenta toda una nación al corroerse por el delirio enfermizo de una parte lacerada que indubitablemente viene a trastocar su corporeidad total, considerada ésta como la integración de múltiples factores constituyentes de una entidad única, entre los que no son los menos importantes los que atañen a principios afectivos, sociales o anímicos. Son los que se materializaron el viernes pasado en Cataluña y que vinieron a atentar con alevosía contra las normas democráticas que en su día se recogieron en el corpus legislativo de la nación, para asombro y pesar del resto de los españolitos de a pie.

Pero afortunadamente, ante tamaña desfachatez de quienes proclamaron sin ambages la república catalana saltándose a la torera la Constitución que en su día nos dimos, se ha erigido el imperio de la Ley recurriéndose a ese artículo 155, que en estos días viene adquiriendo especial relevancia y que el presidente Rajoy acaba de poner en marcha con rotundidad y sin dilación contra los amotinados que amenazan con subvertir nuestra convivencia, anulando todas sus prerrogativas con el ánimo de cercenar la desfachatez con la que trataron de soliviantar al resto de los españoles. Respiramos así, aliviados. Cuanto más que se anuncian elecciones autonómicas inminentes – 21 de diciembre – para que sean las urnas las que proclamen sin subterfugios la forma de gobierno que venga poner freno a una situación tan aciaga como la ha que se ha venido viviendo en los últimos meses.

La intervención del Gobierno, regido por Rajoy, con tiento y prudencia, pero con determinación, ha sabido atajar el lacerante mal que atenazaba a una región española y que amenazaba con quebrantar al resto del país. Es de esperar que su intervención arroje los frutos de concordia por todos apetecidos y que del día aciago del 27 de octubre de 2017 solo quede como recuerdo de una pesadilla de la que se supo despertar a tiempo y que del Puigdemont insumiso solo quede una lejana memoria de su sueño imposible.

 

 

 

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“… y no hubo nada”, o un Rajoy inconmovible
José Becerra 08-05-2017 | 10:03 | 0

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 “… y no hubo nada”,  o un Rajoy inconmovible

JOSÉ BECERRA

No se arredra el presidente del Gobierno ante los tropiezos que vienen jalonando el andar reciente de su partido. Es como si las corruptelas de algunos de sus gerifaltes no hiciesen la menor mella en su persona, ni por supuesto en su semblante. Van cayendo los otrora halcones del PP madrileño por sus desmanes pero él se mantiene incólume  como si nada tuviese que ver con aquéllos. Genio y figura que decimos los castellanos parlantes (y piel de paquidermo como acaba de reconocer en él su homóloga alemana Angela Merkel), cuando vemos cómo  sabe capear el temporal que abate a su partido sin torcer el gesto y como si la cosa con él no fuera. Está a punto de sacar a flote, si es que no lo ha hecho ya, los Presupuestos de 2017; eso sí, prometiendo el oro y el moro al diputado Quevedo de Nueva Canaria, al mismo tiempo que obsequia con desparpajo al PNV con la friolera de 1.400 millones, a sabiendas que con el dinero baila el perro. Que algunas dádivas se imponen para lograr resultados imposibles.

No le arredran los traspiés de los presuntos golfos de su partido, ya entre rejas en la prisión de Soto del Real, y asombra la capacidad de este político de raza de sortear los escollos del camino haciendo caso omiso a las diatribas y baladronadas de las formaciones políticas que lanzan contra él dardos envenenados un día sí y otro también.

Sabe capear el mar de los Sargazos (un océano para los marinos avezados, sinónimo de muerte y desesperación) en los que ahora se mueve el PP, haciendo hincapié, y sus adláteres más cercanos hacen lo propio,  en lo que para ellos  resulta incuestionable: no todo es corrupción en el partido.

Se suceden en estos días los dardos hirientes contra el Partido Popular de Madrid y de rechazo contra toda la formación política en el ámbito nacional. Creemos que es una exageración. Porque algunos políticos corruptos, escudados tras las siglas del partido ahora puesto en la picota, hayan abusado de la confianza en ellos depositadas no es necesariamente dar por hecho una corrupción generalizada en aquél. Tampoco es justo creer que las tropelías en otros partidos empañen la trayectoria de políticos honrados y fieles cumplidores de su deber, caso del PSOE u otras formaciones políticas en el candelero, dicho sea esto de paso.

Juega  a favor de los populares la creciente creación de empleo – en abril la mayor caída mensual del paro de la historia  – y a remontada evidente de la economía en el país. Tal vez por ello Rajoy saque pecho y se muestre impasible en grado sumo ante el acoso y derribo de quienes como Pablo Iglesias y sus conmilitones de Podemos le lancen sin parar dardos envenados.

Un Rajoy en estado puro que como el caballero del que hablaba Cervantes, ante el túmulo  de Felipe II, rezongaba tranquilamente y sin aspavientos  aquello de: “Y luego, incontinente caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese, y no hubo nada”.

 

 

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Rajoy se muestra condescendiente
José Becerra 12-10-2016 | 9:58 | 0

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Rajoy se muestra condescendiente

El presidente en funciones se ha apresurado a enmendar la plana a sus subalternos más directos que habían empezado por exigir al PSOE algo más que la simple abstención. Se envalentonaron éstos al ver cómo los socialistas  en una desigual lucha interna, atrincherados, irrumpían cada cual en posiciones propias e irreductibles, tras los sucesos que acabaron con el destronamiento del obseso Pedro Sánchez. Se mostraron ufanos y presumieron de tener bien sujeto el rábano por las hojas. Pero he aquí que Rajoy, con muy buen criterio (eso es lo que se nos antoja), puso fin a los cabildeos de sus subordinados, dando por seguro que no iba a exigir nada al PSOE más allá de apoyar con la abstención su investidura.

   No entraba en sus cálculos machacar a los oponentes en nuevas elecciones que, seguramente, se llevaría de calle, ni hacer leña del árbol caído. Sí,  hablar con Javier Fernández, cabeza visible de los socialistas en estos momentos, y consensuar la formación de un nuevo gobierno que el país necesita como agua de mayo en tiempos de sequeral.  Los presupuestos de 2017 pueden esperar algo más y lo urgente es la constitución de ese gobierno que todos anhelan y todo lo demás vendrá por añadidura, incluido la feroz oposición que sin duda enarbolarán los adversarios como bandera de un anunciado acoso y derribo de su persona.

   Por otra parte, Rajoy, que lleva meses insistiendo en la necesidad de que España tenga gobierno sin más aplazamientos, no sería coherente con sus convicciones si de entrada pone trabas que vayan más allá de la consecución de la investidura. Por lo que se tiene por menos pensar que está obrando con cordura. Sensatez,  o sea, que es lo que se espera de quienes tienen en sus manos los hilos del poder, para sacarnos de esta aberrante situación política e institucional en la que nos encontramos. La condescendencia del presidente en funciones hace abrigar esperanzas de que se  obre el milagro y  todos, tirios y troyanos,  se avengan a razones.

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El esperado paso atrás para un Gobierno estable
José Becerra 21-09-2016 | 9:55 | 0

El paso atrás esperado para un Gobierno estable

JOSÉ BECERRA

“Dar un paso atrás” es una expresión popular con la que se reconoce como un mérito de alguien que ante una situación adversa para él o para un hipotético grupo de personas que pueda  representar opta por una actitud condescendiente que debe adoptar en beneficio propio y de todos, aún en menoscabo de sus propios intereses. Pero esta virtud de la que hablamos no parece que la pongan en práctica los líderes políticos en el  momento arduo en el que nos encontramos. No les suscita entusiasmo y es repelida sin miramientos aun a sabiendas que rondamos ya el año sin gobierno y sin que nada haga entrever que nos encaminemos más pronto que tarde a su constitución. ”Largo me lo fiais…”, que diría Tirso de Molina cuando la espera de algo que se espera se dilata en el tiempo sin asomo de materializarse.

“Dar un paso atrás” no parece que rece como una palmaria y exigente verdad en el frontispicio de la agenda de deberes y buena conducta de nuestros líderes principales. Y por fuerza hay que aludir a las dos primeras figuras que hoy se enseñorean en el panorama político español. Sí, acierta usted, querido lector, en pensar, como no podía ser de otra forma, en Rajoy y Sánchez. El primero, esgrimiendo como una tabla de salvación para él y su partido, el derecho a presidir el Gobierno por el número de votos y escaños obtenidos en las últimas elecciones, olvidando que esta condición no es válida para un sistema político parlamentario y no presidencialista. Y luego cuentan (¡y de qué manera!) los casos de hedor que exhalan de su partido; los últimos, los que atañen al exministro Soria y Rita Barberá, la otrora poderosa alcaldesa de Valencia. Tufillo que se acrecienta en lo cualitativo en lo que toca a la Junta de Andalucía y sus máximos gerifaltes, a saber Chaves y Griñán, enjuiciados y condenados recientemente por los ERE fraudulentos, ahora en el disparadero de la actualidad. Es decir, que ambos partidos tienen razones para callar y no flagelar sin conmiseración al adversario.

Resultado de este conflicto latente es la imposibilidad de que se forme un Gobierno estable por las intransigencias de unos y otros y el bloqueo  inmutable consiguiente. Una situación, que de alargarse en el tiempo, algo que cabe esperar dado las actitudes irresolutas de líderes obtusos en dar ese paso atrás que muchos esperan, tanto dentro como fuera de sus respectivos partidos, no puede sino acarrearnos perjuicios que ya vienen aflorando y que competen a la economía (ya ralentizada a ojos vista, a decir de Guindos), y de rebote, al desempleo, las pensiones y las remesas pecuniarias  a Autonomías y Corporaciones locales para solventar sus posibles déficits y a las relaciones con Europa, que no son asuntos menores.

Así que, con todo el candor del mundo, seguros de que es no retrocederán en su empeño, se podría pedir  que tanto Rajoy como Sánchez diesen ese anhelado paso atrás y sean otros los que dirijan desde la más alta administración del Estado la urgente operación de sacarnos del horrísono  socavón en el que el país se encuentra sin visos de salir de él por el momento por mor de la obcecación de ambos. El esperado paso atrás sigue en el aire sin cuajar irremisiblemente.

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No con mi voto
José Becerra 06-08-2016 | 11:40 | 0

 

 

No con mi voto

No es que vaya a faltar al ineludible deber de acudir a la cita con las urnas si hay, como parece, terceras elecciones. Asistiré a la ceremonia, sobre en ristre, y me acercaré con beatitud a practicar la liturgia a la que, previsiblemente como digo, se nos convocará en breve tiempo. Eso sí, esta vez, en mi sufragio no aparecerán nombres: limpio y refulgente como una patena. En otras palabras, votaré en blanco, sin el menor escozor: el plantel de políticos y partidos convocantes no suscitan mi atención de ninguna manera, después de asistir al teatrillo  de la confusión que nos ha ofrecido en los últimos meses.

El restablecimiento de la democracia obedeció en España, como fue notorio, por muchas y variadas razones. Detrás estaban cambios económicos y sociales de indudable alcance, y, también, entre otros, la necesidad imperiosa de un comienzo colectivo en el país. Un deseo uniformemente admitido de pasar página a una situación política que lastraba el entendimiento entre sí de todos los españoles. Esas eran las premisas clave: pactos y consenso, algo que brilla por su ausencia entre quienes aspiran a regir ahora nuestro destino. Sus peroratas insustanciales nos abruman y aburren sobremanera, cuando no se pierden en el vacío más absoluto, producto del hartazgo insondable que nos producen.

¿No se han percatado aun de que no nos hacen mella y que se pierden en el vacío más absoluto? ¿No de aperciben de que ya contemplamos con aburrimiento y hastío sus soflamas? Lo último los desplantes de Sánchez y Rivera a los propuestas de quienes de manera ostensible ganaron los últimos comicios. El secretario general del PSOE enrocado en su “no” permanente, aún a sabiendas de que próceres del partido de otros tiempos señalan el camino a seguir, que no es otro que facilitar que Rajoy gobierne, aunque luego le salten a la yugular sin miramientos. Le importa un ardite, al parecer, que se aprueben el techo de gastos y los consiguientes presupuestos del Estado, de los que dependen el mantenimiento de pensiones, aunque sea con raquíticos aumentos, o las asignaciones para las Comunidades Autónomas y ayuntamientos, entre otras providencias urgentes e inaplazables y que repercuten en el bienestar ciudadano.

Siguen firmen en sus convicciones que a más de uno nos parecen descabelladas e insólitas, entre otras cosas porque van a  impedir la formación de un nuevo gobierno que necesitamos como el  estiaje pertinaz ansía las aguas de mayo.  ¿Estaríamos condenados otra vez, en el caso de que le sigamos el juego, a oír, que no escuchar, sus argumentos tan vacíos como anodinos? ¿Creen que se podría soportar por tres veces consecutivas las ensartas de desatinos que hemos tenido que soportar va ya para un año?

Con mi voto, no. Decididamente.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.