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Exaltación de la Serranía de Ronda
José Becerra 16-02-2018 | 11:32 | 0

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Exaltación de la Serranía de Ronda

José Becerra

Quienes hemos nacido dentro del ancho solar serrano al que se circunscribe  la ciudad de Ronda, eje sobre el que gira el resto de sus pueblos, no podemos por menos de sentirnos satisfechos por un reciente escrito aparecido en las páginas de este diario días atrás y en el   que se exaltaba la Serranía con el rigor académico propio de un docto mentor, como es el caso de José Antonio Castillo. Se hacía esta exaltación dando de lado a ambigüedades y estereotipos que no con poca frecuencia venían refiriéndose a tan emblemático y sugerente lugar, no pocas veces, como digo, envuelto en leyendas fecundas, obra de la imaginación más calenturienta. En contra de quienes solo se detienen en las apariencias e imágenes propias de un romanticismo exacerbado y finiquitado, y casi nunca en el meollo de la conformación geográfica de estas tierras tantas veces insufladas de un folklorismo, que con ser sustancial, daba de lado a aspectos que este geógrafo aludido pone de relieve con la puntual prestancia de un erudito en la materia. Pero reconozcamos que preciso es hacerlo, en que lo erudito y lo estrictamente descriptivo se conjugan para una perfecta descripción de tan singular paraje.

Como no podía ser de otra forma dado el carácter didáctico del escrito mencionado se hace hincapié en las particularidades geológicas del macizo aludidas. Queden esas características, que consideramos imprescindibles, para estudiosos del ecosistema en cuestión y lo que ofrece a investigadores las particularidades de su flora y fauna. Quedémonos los que por esta comarca transitamos desde niños y los que por ella se adentran cada día con lo que, sin estímulos científicos, imprescindible, como digo, para su cabal conocimiento, con lo que se ofrece a nuestra vista, suficiente para catalogarla como excepcional dentro del territorio nacional.

La describieron con pelos y señales los escritores trotamundos británicos y galos que por estas tierras se adentraron entre los siglos XVIII y XIX dejándonos en las páginas de sus libros estampas idílicas de la región. Por ejemplo, las que nos describe Francis Carter en su libro “A journey from Gibraltar to Málaga”; o las que bosquejó C. Rochfort- Scott en su obra “Excursións in the mountains of Ronda”, ambas incidentes en las características propias de los habitantes del Sur de España, y por ende, poniendo el acento en ésta ciudad como santo y seña de las sierras que la circundan y le conceden personalidad intransferible.

Porque Ronda en su conjunto no es solo la síntesis de un arte monumental visible en el núcleo urbano, sino que ofrece en sus alrededores estampas únicas de bosques de pinsapos catalogados como insólitos en el territorio peninsular y que se autentifican en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, que es su epicentro pese a ser un nombre desgajado del originario y secular de Serranía de Ronda. Es esta denominación la  que abarca siglos de perenne y trascendental historia para ensalzar unos parajes,  los cuales  obligadamente se deben catalogar con la designación del nombre de  la ciudad que junto a ellos se erige desde tiempo inmemorial.

 

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José Becerra 01-01-2018 | 10:12 | 0

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Potenciar los pueblos de la Serranía de Ronda

Los pueblos, nuestros pequeños pueblos de la provincia de Málaga, los más alejados de la costa y su esplendor, no pocas veces se ven agobiados e impotentes para hacer valer la grandeza del marco natural en que se encuentran enclavados de cara a posibles visitantes que anhelen la paz y el sosiego del interior, valores intrínsecos que éstos pueden proporcionarles sin tasa. Se las ven y desean los municipios del interior para hacer valer el incomparable marco en el que se asientan porque esta es una tarea ardua que necesita apoyo y financiación exterior cuando las posibilidades pecuniarias propias son insuficientes o no existen de ninguna manera. En 2017, el año que finiquitó días atrás, para suplir estas agobiantes carencias, el Consejo de Gobierno aprobó el nuevo Decreto de Municipio Turístico que viene ahora si no a rebatir a un nuevo dictamen como fue el del 2002, sí a potenciarlo con una novedad importante: pueden acogerse a esta nueva resolución las poblaciones de menos de 5.000 habitantes, las mismas a las que hasta ahora se les negaba el pan y el agua para acrecentar sus infraestructuras y revitalizar su contorno y facilitar la arribada de turistas a su ámbito local.

Naturalmente, existen unos requisitos que cada municipio deberá acreditar a tenor de las pernoctaciones y visitas que reciba durante el año, algo que no es problemático en los que configuran la Serranía de Ronda dado el tirón de visitantes que durante ese periodo anual se constata. En Jimera de Líbar, Benaoján, Montejaque, Cortes de la Frontera, y así hasta una docena de localidades del paraje serrano podrían justificar fehacientemente las imposiciones que se exigen para optar a los beneficios que se ofrecen: durante el año la media de estancias en alojamientos deberán alcanzar el 10 % de la población habitual durante tres meses al año, condición ésta que cumplen las localidades enumerada, así como el total de visitas que deberán ser superior a la vecindad inscrita en el censo al menos 30 días durante el periodo anual. Exigencias que superan estos territorios con creces dado el favor que les merecen a quienes, por ejemplo, visitan cada año a los pueblos de Benaoján y Montejaque, donde florecieron como margaritas en mayo lugares de alojamientos y restaurantes al socaire de su peculiar paisaje de montaña, debido al tirón de dos elementos substanciales: la Cueva del Gato, remanso de Guadiaro y marco de sosiego y frescura en los meses del estío, y La Pileta, morada prehistórica de homínidos ancestrales y cuya fama trasciende fronteras.

Toca ahora a los consistorios presentar en organismos superiores la idoneidad del municipio en cuestión planes que reflejen los atributos de toda índole capaces de optar al marchamo de calidad turística exigida en su entorno. Está en las manos de los alcaldes respectivos potenciar los recursos de toda índole que puedan resultar atrayentes para que el Gobierno Autonómico y la Consejería de Turismo y Deporte conjuntados apoyen el proyecto en cuestión. Mostrarán así los ediles respectivos su apuesta y dedicación a la tarea de regenerar y remodelar la población y su hábitat. Los habitantes optaron en su día por su buen hacer y disposición para lograr beneficios que redundasen en la asistencia a la comunidad que rigen y tutelan: esperan que obren en consecuencia. Potenciar los pueblos del interior se alza como una tarea ineludible.

 

 

 

 

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Plaza y calle mayor de los pueblos del interior de Málaga
José Becerra 02-02-2015 | 11:53 | 0

Plaza y calle mayor de los pueblos del interior de Málaga

 Plaza de Benaoján

Perdieron su rango tanto una como otra. La plaza y la calle principal de los pueblos del interior malagueño perdieron sus atributos a medida que se buscaba sitio en las zonas colindantes, casi siempre terrenos de labrantíos y tierras de pan llevar, para acomodar a una población que como ley de vida crecía paulatinamente. En detrimento de su peculiaridad cedieron la importancia que habían mantenido durante siglos a los lugares del alrededor erigidos en zonas más idóneas para ensanche y el asentamiento de edificios públicos y privados de nueva factura.

La plaza fue siempre lugar obligado de reunión para la vecindad tanto en días de trabajo (antes de partir para la ocupación diaria, ya fuese a las heredades próximas, ya al regreso de ellas), sobre todo en las festividades. Desde las primeras a horas del día por la proximidad del horno un grato grato olorcillo a pan caliente se expandía por sus cuatro costados, al que pronto se unían los efluvios de los churros provocados por la modesta industria familiar de turno que sacaba sus trebejos a la calle y a los que los más madrugadores acudían como moscas a la miel.¡ Ay, aquéllos churros de María, la Tejeringuera, de mi Benaoján natal, que mi madre me llevaba, solícita, y que se me antojaban ruedas tan enormes como apetitosas!

En la plaza se levantaban edificios tanto de índole civil – el Ayuntamiento -, como religioso – la Iglesia- amén de otros destinados a satisfacer las horas de ocio de la vecindad, como fondas y bares, algunos de estos llamados pomposamente `casinos´, aunque solo hubiese cuatro mesas despintadas

y comidas la superficie por las quemadura de los cigarrillos de los tertulianos. Tampoco era raro que ocupara un lugar preeminente una sucursal del antiguo Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Ronda, que con los nuevos tiempo puso pies en polvorosa buscando acomodo en otros lugares más propicios.

Así que entre los que venían a resolver sus cuitas en el Consistorio, como los que querían solazarse jugando al dominó o al julepe entre trago y trago de vinillo peleón, a lo que había que sumar el tumulto de los niños que buscaban amplitud para sus juegos y correrías, la plaza era un lugar de estancia y tránsito que contrastaba con la quietud del resto de las calles, sumidas en el sopor ya fuese del medio día o atardecer.

La calle principal, así llamada pomposamente por sus moradores aunque muy poco difería en anchura y longitud con otras del pueblo en cuestión, acogía las viviendas de los vecinos más pudientes y era la elegida – faltaría más – por el cacique o el hacendado de turno, o bien para instalarse el cuartel de la Guardia Civil o la del médico de lugar, que los centros de salud eran pura entelequia.

Era esta calle la única del pueblo en la que las noches de verano – durante las horas del día se mostraba vacía y silenciosa – convertía en un hervidero humano. Callejeaban parejas de novios amartelados y acicaladas mocitas de buen ver que intercambiaban miradas escurridizas entre risitas disimuladas con los posibles mozalbetes que las rondaban. Las amas de casas se arrellanaban en los escalones de las viviendas buscando el refrescante airecillo que a altas horas de la noche se resbalaba perezoso de las alturas circundantes.

Tomar el fresco” era una costumbre inveterada que se perdió con el tiempo, en parte porque buena parte de la población basculó hacia las afueras. Como lo hicieron bares, tabernas y tiendas, dejando la plaza y la calle principal mustia y desarbolada de viandantes.

Languidecen así lugares que gozaron de bulla y esplendor. Ni huellas quedan de su pasado, y mustias son solo sombra de lo que fueron. Lo que no impide que pasear por ellas sea una distracción placentera, siquiera sea para añorar tiempos pasados: en la calle principal y en la plaza del pueblo no somos pocos los que vimos transcurrir muchas horas de nuestra existencia.

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“Podemos” sugestiona a los pueblos del interior
José Becerra 05-01-2015 | 10:31 | 0

La formación política que dirige Pablo Iglesias, el cual es aclamado por sus hueste como líder indiscutible, está ejerciendo notable influencia en los pequeños pueblos del interior, entre ellos los que se alinean a lo largo y ancho de la provincia de Málaga. En un principio pareció que descartaban presentarse a las elecciones municipales de mayo del año que ya se estrena, pero el tirón de “Podemos” que no conoce líneas divisorias peninsulares y propicia que florezcan candidatos por doquier y como margaritas en mayo, da a entender que obvian esta pretensión inicial.

Tal vez persuadidos por quienes denostan a los partidos tradicionales, PP, PSOE e IU, entre otros de menor solvencia y predicamento y se sienten atraídos en las pequeñas demarcaciones territoriales por la política, juzgan necesario un cambio radical en los grupos que hasta ahora venían ostentado el poder en los consistorios, auspiciando nuevas caras y distintos idearios. Quizá sea eso lo que ha hecho que la directiva del partido emergente haya cambiado sus primigenias intenciones. Nació “Podemos” con las ganas de barrer en todas partes, arrinconando lo que ellos tildan con desprecio como la “casta” y no parece que vaya hacer oídos sordos a la demanda que como un clamor surge en buena parte de los territorios peninsulares.

Ya no se necesita acudir a denominaciones rimbonbantes (proguesistas y similares) para bautizar los grupos que vayan apareciendo. Se viene a dar por descontado que la designación de “Podemos” es suficiente para aglutinar las apetencias reivindicativas que se enarbolarán como respuesta quienes aspiren a ocupar el sillón de primer edil o el de sus acólitos en los salones de plenos municipales.

Grupos vecinales, hartos de los políticos de siempre a quienes dirigen su encono, seguramente abrazarán la novísima formación en pueblos de mayor o menor enjundia. Otra cosa es que logren desbancar a los partidos tradicionales que sentaron sus posaderas en los ayuntamientos hasta ahora. Pero existen claros indicios de que lo intentarán a toda costa.

Los de “Podemos” lo tienen fácil. Estamos ante un fenómeno nuevo que ha sabido atraer todas las miradas, sobre todo los de quienes no pueden ni quieren disimular la rabia hacia buena parte de los políticos hasta ahora encumbrados. Esa es su principal baza, y sin duda intentarán aprovecharla al máximo. Otra cosa es que su ideario prospere o sus propuestas sean realizables. Si gobiernan ya se verá. Por lo pronto no dejan de ser sugestivas.

Foto: Vox populi

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“Podemos” en los pueblos del interior
José Becerra 05-01-2015 | 10:14 | 0

 

Podemos” en los pueblos del interior

La formación política que dirige Pablo Iglesias, el cual es aclamado por sus hueste como líder indiscutible, está ejerciendo notable influencia en los pequeños pueblos del interior, entre ellos los que se alinean a lo largo y ancho de la provincia de Málaga. En un principio pareció que descartaban presentarse a las elecciones municipales de mayo del año que ya se estrena, pero el tirón de “Podemos” que no conoce líneas divisorias peninsulares y propicia que florezcan candidatos por doquier y como margaritas en mayo, da a entender que obvian esta pretensión inicial.

Tal vez persuadidos por quienes denostan a los partidos tradicionales, PP, PSOE e IU, entre otros de menor solvencia y predicamento y se sienten atraídos en las pequeñas demarcaciones territoriales por la política, juzgan necesario un cambio radical en los grupos que hasta ahora venían ostentado el poder en los consistorios, auspiciando nuevas caras y distintos idearios. Quizá sea eso lo que ha hecho que la directiva del partido emergente haya cambiado sus primigenias intenciones. Nació “Podemos” con las ganas de barrer en todas partes, arrinconando lo que ellos tildan con desprecio como la “casta” y no parece que vaya hacer oídos sordos a la demanda que como un clamor surge en buena parte de los territorios peninsulares.

Ya no se necesita acudir a denominaciones rimbonbantes (proguesistas y similares) para bautizar los grupos que vayan apareciendo. Se viene a dar por descontado que la designación de “Podemos” es suficiente para aglutinar las apetencias reivindicativas que se enarbolarán como respuesta quienes aspiren a ocupar el sillón de primer edil o el de sus acólitos en los salones de plenos municipales.

Grupos vecinales, hartos de los políticos de siempre a quienes dirigen su encono, seguramente abrazarán la novísima formación en pueblos de mayor o menor enjundia. Otra cosa es que logren desbancar a los partidos tradicionales que sentaron sus posaderas en los ayuntamientos hasta ahora. Pero existen claros indicios de que lo intentarán a toda costa.

Los de “Podemos” lo tienen fácil. Estamos ante un fenómeno nuevo que ha sabido atraer todas las miradas, sobre todo los de quienes no pueden ni quieren disimular la rabia hacia buena parte de los políticos hasta ahora encumbrados. Esa es su principal baza, y sin duda intentarán aprovecharla al máximo. Otra cosa es que su ideario prospere o sus propuestas sean realizables. Si gobiernan ya se verá. Por lo pronto no dejan de ser sugestivas.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.