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Sánchez

La ambigüedad de Sánchez
José Becerra 28-06-2018 | 10:14 | 0

 

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La ambigüedad de  Sánchez    Foto: Diario SUR

JOSÉ BECERRA

Nada que objetar a la llegada de Pedro Sánchez a la más alta magistratura del Estado: lo hizo en buena lid y, por recurrir a un símil taurino, como “mandan los cánones”. Otra cosa es que, una vez instalado en él, no asalten al ciudadano de a pie una serie de interrogantes sobre sus primeras actuaciones como presidente del Gobierno, o de las artimañas que se vio obligado a echar mano para lograrlo. Buenas intenciones no le faltaron y así lo explicitó una y mil veces antes, durante, y después de la moción de censura que le valió el destierro del por él y sus huestes denostado partido de Rajoy. Que hubo complicidad con fuerzas políticas que lo auparon al poder parece hoy por hoy una realidad incuestionable. Auspiciado por ellas, ahora se ve en la necesidad de tenderles la mano en cómplice  reciprocidad. Es lo que se puede pensar, sin ir muy descaminado, ante las prisas del novísimo mandatario, tales sus apremios  por decretar medidas que afectan a los presos de ETA en cuanto al acercamiento en prisiones vascas, y las que tocan al procés catalán y a la estancia de sus valedores más conspicuos en prisión. Estas decisiones no parecen resultar halagüeñas para la España del más inmediato futuro. Puede que se resquebraje la consistencia y  concordia reinante. Es de temer que así ocurre al entrar en  juego populismos, pro etarras e independentistas reclamando el favor concedido (“do ut des”) al advenimiento de los socialistas al poder  por su mediación. Si Sánchez tiende su mano en demasía a los elementos discordantes mucho es de temer que lo pague en próximos enfrentamientos electorales, esos que son de prever no tardarán mucho en producirse cuando se evidencie con rotundidad  que el presidente hace comiso a sus requisitorias y acuerdos presumiblemente establecidos, como todo hace pensar que así ha ocurrido. Nubes que presagian tormentas nos sobrevuelan. Arrestos y perseverancias asisten a Sánchez, pero cabe preguntarse si en su arribada a la presidencia no han entrado en juego apoyos de quienes de una manera u otra amenazan con socavar los cimientos del Estado asentados sobre la unidad y el mantenimiento de las directrices que hasta ahora han sido firmes e  irrevocables en su estructura. La ambigüedad de Sánchez propicia cientos de interrogantes. No es la menor, su decisión de contentar a nacionalistas e independentistas, claramente emparentada con el populismo, lo que puede provocar, si es que no lo hace ya, que las minorías impongan su voluntad a las mayorías, que pueden acabar soterradas  sin remisión.

FOTO. DIARIO SUR

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Vuelve Sánchez con renovados ímpetus
José Becerra 31-05-2017 | 12:01 | 0

Pedro Sánchez

Vuelve Sánchez con renovados ímpetus

 

JOSE BECERRA

El renovado Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, ha optado en sus primeros días de su vuelta al poder en aliarse con el presidente Rajoy tendiéndole la mano en el caso del secesionismo catalán y presentar batalla a los que porfían por su consecución desde Puigdemon para abajo. ¿Es una ilusión pasajera o una realidad lo de tender lazos con la derecha en casos puntuales y que atentan contra la integridad de España?     

    Y de este interrogante a otro teniendo en mente su deriva de ataque a ultranza del Partido Popular en los días que precedieron a su defenestración: ¿Beneficia o perjudica al ciudadano de calle la vuelta al primer plano político la figura de Pedro Sánchez? Ardua cuestión ¡vive Dios!, que exclamaría el espadachín enamoradizo Don Juan ante una cuestión de obscuro porvenir. Ya enseñaron los cuchillos cachicuernos los tres aspirantes a regir los destinos del partido socialista cada uno empeñado en conquistar la Secretaría General. Un duelo a tres que siguió con expectación media España sabedora de que el debate habría de torcer los destinos del partido, fuese cual fuere el elegido por la militancia que masivamente acudió a las urnas. Como así ha sido finalmente. Porque Pedro Sánchez, el preferido por la “hinchada” del puño y la rosa mucho es de temer que imprima a sus partidarios nuevos rumbos que ya apuntaron en su trayectoria política antes de que fuese defenestrado.

   Por lo pronto, y este es un hecho insólito, el resultado de la votación de Sánchez ha significado la derrota clamorosa no de Susana Díaz, que también y sobre todo, sino el descalabro de la vieja guardia socialista, con el ínclito Felipe  González a la cabeza, quien no ocultaba su desdén al que ha sabido llevar su gato al agua, aupado por la militancia, y recuperar el timón de la nave que mostraba todos los visos de zozobrar en el mar peligroso de los sargazos, no se sabe a ciencia cierta si con buen tino. Naturalmente, la contingencia subsiste y superado el escollo de elegir el guía por las bases los obstáculos persisten y la remontada sigue estando en el aire. Algo que para Sánchez pasa indubitablemente a tenor de su machacona insistencia por atacar con denuedo al Partido Popular y perseguir hasta la extenuación la caída de Rajoy. Algo que está por ver ya que éste se atrinchera y afirma que no habrá convocatoria de elecciones por lo menos con la premura que Sánchez podría reclamar ante la premura de éste a entrar de nuevo en un Congreso, en el que se ve  hasta ahora desterrado, muy a su pesar.

   Se dice, y con razón, que las primarias las carga el diablo y así debe ser en este caso, en las que se ha optado por el candidato más radical del elenco aupado por los militantes más combativos. Obviaron éstos en su elección, o lo votaron precisamente por ello,  que Sánchez  tiene declarada la guerra a la derecha y que no dudará en aliarse con el diablo, léase Pablo Iglesias, o con los que claman por la independencia de Cataluña para llegar a alojarse en la Moncloa más temprano que tarde.

   Está por ver si las aspiraciones de Sánchez, que muchos consideran nefastas para España, llegan a buen puerto. Por lo pronto, hay que rendirse a su tesón y mañas para nadar en río de aguas revueltas. Vuelve el “no es no” y la intolerancia a las filas socialistas remolcados por un líder menoscabado que vuelve con renovadas ínfulas. Es un dilema por el momento el que nace con su vuelta a la primera fila política, aunque para muchos no hay dudas de que proseguirá con su intolerancia a la derecha, a los derroteros normales de su partido y al establishment  hasta ahora imperante.

  Que se robustezca o debilite el partido con su presencia es una incógnita que se barrunta tendremos que esperar poco tiempo para que se desvele. “Tha´t the question” que dicen  los anglosajones. Lo que sí es cierto es que vuelve con renovados ímpetus.

 

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El PSOE a la deriva
José Becerra 29-09-2016 | 12:06 | 0

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El PSOE a la deriva

JOSÉ BECERRA

Los resultados obtenidos en los comicios gallegos y vascos de la formación política que comanda Pedro Sánchez  no podían ser más catastróficos. Ha sido vapuleada a ojos vista y es algo que el secretario general del partido tendría que hacérselo mirar antes de proseguir en su enquistada actitud del “no es no” a Rajoy y al partido que, por el contrario del suyo, ha obtenido el beneplácito de los votantes en ambas circunscripciones respectivas. Era de suponer que el quebranto le haría bajar la cerviz y dejaría de poner piedras en el camino del PSOE, un partido constitucionalista con muchos años honrosos – más de  130- a sus espaldas, que gobernó España durante muchos años, que trajo igualdad, bienestar y nos metió de lleno en la Unión Europea, entre otras contribuciones políticas, económicas y sociales que están en la mente de todos, y que con luces y sombras, nadie discute. Pero no ha ocurrido así, como vemos

He  aquí que Sánchez, sin amilanarse, no es que no dimita sino que sigue impertérrito en su idea de formar gobierno acudiendo a Podemos y los independentistas catalanes. Mientras tanto crujen las arboladuras de la nave socialista a punto de naufragar en el mar de los Sargazos en el que se encuentra, sumida en el marasmo que le impide avanzar o retroceder en el trance.

No solo no se desalienta Sánchez ante el batacazo electoral  sino que arremete contra la vieja guardia socialista que de forma clara o sotto voce le vienen indicando un día sí y otro también la salida como secretario general. Pide que el Comité Federal del partido, el órgano no va más entre congresos, se celebre el primer día del próximo octubre y reclama la celebración de unas primarias para elegir secretario general, a las cuales él se presentaría, con el convencimiento que el grueso de la militancia seguiría prorrogándole el mandato sine die.

El enfrentamiento de Sánchez con los barones de su partido se intensificará sin la menor duda. Temen  que su  intransigencia no haga sino acelerar la descomposición del PSOE promovida por sus ambiciones personales y narcisismo a ultranza.

Se necesita la remontada del socialismo, ahora en horas bajas, para retomar la firme oposición a Rajoy y los populares en el todavía hipotético Gobierno que éstos puedan constituir, subvirtiendo así las ambiciones de otros partidos extravagantes que no harían sino sumirnos en la desazón. Y Sánchez no debería poner trabas para su consecución, permitiendo que vengan otros miembros autorizados del partido para enderezar la deriva a ninguna parte de su partido.

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El insondable empecinamiento de Sánchez
José Becerra 25-09-2016 | 11:38 | 0

 

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El insondable empecinamiento de Sánchez

No se entiende bien el comportamiento de Pedro Sánchez y su ofuscación permanente contra Rajoy y el Partido Popular, que mire por donde se mire, le superó y con creces –nada menos que con 50 escaños de diferencia- en las últimas elecciones de las del rosario de ellas que, si alguien no lo remedia, estaremos obligados a soportar hasta el logro de resultados que no admitan dudas sobre sobre una victoria clara de alguno de los partidos que concurrentes. Algo, que según van las cosas en el panorama político actual es una realidad harto difícil de conseguir. Al tiempo.

La contumacia de Sánchez no parece tener límites. Oye como quien oye llover las voces de los barones de su partido, que algo deberán saber sobre los entresijos de la política y  trayectoria del PSOE a lo largo de la historia reciente, con sus luces y sombras, para tratar de encauzar los derroteros del partido que la petulancia del actual secretario general mucho es de temer que lleva si no al despeñadero, sí a sufrir serias derrotas en los distintos comicios generales y autonómicos, como se viene constatando en los últimos tiempos. Se escuda en las bases del partido que en su día le dieron manga ancha para hacer y deshacer y hace oídos sordos a experimentados jerarcas socialistas, muchos de los cuales ya han anunciado su salida del partido de proseguir su actitud inmutable y ajena a toda advertencia de cordura y sentido común. Sigue erre que erre empeñado ahora -¡otra vez!- en una alucinante tentativa de sumar fuerzas con partidos diametralmente opuestos al ideario socialista para  subyugar a Rajoy y los suyos o resistir numantinamente como secretario general. Más que nunca se evidencia que solo piensa en sí mismo y su prevalencia en el partido, importándole un ardite que estemos todos peligrosamente asomados al precipicio. Aboga por una consulta a la militancia o un congreso exprés a celebrar el próximo día 1 de octubre, confiado en que se llevará al huerto a los principales oponentes a su rocambolesca pretensión.

Las elecciones de Galicia y País Vasco, a tenor de las encuestas, no parece que Sánchez obtenga precisamente un respaldo clamoroso; es por lo que adelanta, en un su ir y venir constante a donde dije digo, digo Diego, la peligrosa mano tendida de Podemos, buscando un pacto a la desesperada. Ya ven ustedes, un partido éste que es ahora un corral de gallitos encrespados que no van a  ceder en sus pretensiones de acorralar al PSOE o arrancarles dádivas como la obtención de cargos alto rango ministerial, entre otras sinecuras, en el hipotético caso de formar Gobierno. Algo impensable, pero que Sánchez acaricia como el más feliz de los sueños, importándole un ardite lo que venga detrás. Obcecación total.  Ya veremos a lo que nos lleva a quienes contemplamos atónitos su envite, tras una retahíla de derrotas electorales.

 

 

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Desvarío enquistado
José Becerra 17-07-2016 | 12:09 | 0

Desvarío enquistado

 

Como era de esperar (solo una minoría optimista esperaba un milagro), Pedro Sánchez ha vuelto a decir no de forma categórica y contundente a Rajoy en la entrevista que ambos han mantenido este miércoles. De nada han valido las prédicas de viejas glorias del PSOE aconsejando que le tendiera la mano al presidente en funciones, en aras de esquivar la pesadumbre de unas nuevas elecciones que revolotean sobre las cabezas de los líderes políticos y sobre todo por las de los sufridos votantes que, entre los me cuento, contemplamos una situación tan adversa como irracional no sin rabia y malestar.

   La obcecada obsesión por vetar a Rajoy parece, empero, que se ha diluido un tanto. Afirmó algo así como “hoy por hoy nos opondremos”. Lo que no quita, al parecer, que cambien en el último momento tan radical decisión.

    El PSOE ha servido a España fielmente durante décadas. Siempre ha sido un partido cohesionado en la defensa y los intereses del pueblo. Ahora se encuentra en un dilema: apoyar a su adversario o no hacerlo conduciéndonos a nuevos comicios. ¿Están seguros de que esta segunda actitud no les perjudicará en el futuro? Las cosas han rodado de manera y forma que el electorado, el suyo de siempre, tal vez no vería con malos ojos que diera su brazo a torcer, aunque fuesen unos pocos parlamentarios lo que se abstuvieran. Los suficientes para frenar el carro que ahora avanza y amenaza caer en el despeñadero.

   Albert Rivera ha sido, por el contrario, consecuente con la irracional situación que vivimos. Aunque se ha quedado corto a nuestro modesto entender. Pese a sus enconadas diatribas contra Rajoy y los populares supo soslayarlas, por lo menos por lo pronto, en aras de llegar a un acuerdo satisfactorio. Ha dejado claro que no desea sillones ni prerrogativas, aunque sí llegar a entendimientos con el partido ganador de las elecciones en materias que se reflejan en su programa y que el presidente en funciones haría bien en aceptar.   Lo que no acabamos de entender es su decisión de aplazar hasta la segunda convocatoria la aceptación de la presidencia de Rajoy. Si Ciudadanos decidió al fin abstenerse, ¿por qué no hacerlo patente en la primera votación?  Y yendo un poco más lejos: ¿Si no desea que se repitan las elecciones porque no apoyan decisivamente al presidente en funciones, sabedor que si con su ayuda éste obtendría los 170 escaños? A ver quién le discute al PP su derecho de acceder a la gobernanza del país en esa tesitura, aunque sea a trancas y barrancas, algo que se constaría en el día a día del  Congreso con una oposición tan extensa como implacable. Rivera, bien mirado, tiene la llave, para la gobernabilidad anhelada. Y está bien que se haga rogar, pero que no extreme su postura hasta el infinito. Sería descabellado para él y su partido.

   Rajoy, por su parte, ha deslizado la conjetura de no presentarse  a la investidura de persistir la actitud beligerante de sus oponentes. ¿Una argucia para impelerles a apretar filas a su favor?

   Por el bien de este país que languidece a ojos vista en lo económico y social habría que rogarles a los intervinientes en el desaguisado que se pongan de acuerdo. Tendrán tiempo luego de enrocarse en el Parlamento en arduas batallas dialécticas arrimando cada cual el ascua a su sardina.

    Deberían  saber que estamos hastiados de tanto desvarío de unos y otros. Y que a hemos empezado a poner en entredicho la capacidad de nuestros políticos de ahora en sacarnos las castañas del fuego, afirmándonos en el sentir de que todos nos hacen sino bucear en el mar encrespado de la malhadada situación que atravesamos para su provecho personal.  Desvarío enquistado para nuestra desgracia.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.