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Carreteras maltrechas en la Serranía de Ronda
José Becerra 17-01-2018 | 10:23 | 0

El desprendimiento de una roca corta la carretera entre San Pedro y Ronda

Un desprendimiento en la carretera de San Pedro meses atrás (Twuitter)

 

Carreteras maltrechas  en la Serranía de Ronda

Es de suponer que será como clamar en el desierto, que hasta ahora maldito caso que se han hecho a las sucesivas reclamaciones sobre el lastimoso estado de las carreteras que cruzan la comarca de Ronda y la que también de manera azarosa la unen con Málaga. Aventurado es transitar por ellas porque pueden convertir en un día aciago a quienes lo osen, caso de ese infortunado joven que  pereció días atrás  en el tramo que une Benaoján con Ronda conduciendo su moto. Circular por ella se ha convertido en los últimos tiempos en una odisea, que algunas veces culmina en un accidente mortal, como ese último que hay que lamentar. Hasta ahora han sido plataformas políticas las que han dirigido quejas sobre las lamentables condiciones de los viales a las administraciones públicas (Diputación y Comunidad Autónoma) que no han logrado sino la callada por respuestas, o en mejor de los casos, dar largas a la pretensión sine díe de llevar a cabo ña realización de proyecto alguno.

Ahora son los ciudadanos quienes cargados de razón reclaman un plan que ponga fin a una situación que se muestra insostenible a todas luces y que, además de luctuosos sucesos como el reseñado, está resultando un serio hándicap para el desarrollo económico de los pueblos de la comarca, muchos debatiéndose en la más absoluta inopia. ¿Sería mucho pedir que las promesas de gobiernos de los más distintos signos cuajasen al fin con la realización de una autovía que una Ronda con la populosa Costa del Sol? Con grandes alharacas se anunció además la posible llegada del AVE a la ciudad, lo que permitiría llegar a Madrid por este medio en poco más de 3 horas, las mismas que se emplean en la actualidad para llegar a Málaga desde la ciudad del Tajo en trenes añosos. De nada ha servido hasta ahora que la población rondeña haya superado los 30.000 habitantes; por lo visto no son suficientes para que desde las altas instancias administrativas nos saquen de la mengua de comunicaciones que, con ese vecindario,   no tiene parangón en el resto de España en donde sí gozan de ese privilegio.

Consternados por el silencio de las administraciones públicas (Diputación y Comunidad Autónoma) a las reiteradas demandas de alcaldes y ciudadanos, acaba de tomar cuerpo una plataforma reivindicativa – una más de las que ya tomaron cuerpo años atrás – para conseguir una regeneración de estos viales que ahora se muestran como un serio hándicap para el desarrollo económico de la zona, aparte de garantizar la seguridad de cuantos con sus vehículos transitan por ella. Apoyan estas reivindicaciones, que ya son históricas, alcaldes de la comarca rondeña, impelidos por la urgencia de acabar con estas irregularidades que coartan o ponen en peligro vidas y haciendas de la ciudadanía del entorno.

 

 

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Excelencias del “pata negra” ibérico
José Becerra 26-11-2017 | 12:37 | 0

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Excelencias del “pata negra” ibérico

José BECERRA

Cuando exclaman  en tono risueño con toda propiedad “¡jamón, jamón!” los entendidos de la manduca y el buen yantar, tras deleitarse con una loncha de esta joya del cerdo ibérico alimentado en sus años de dehesa con bellota, acreditan que se ingiere un bocado exquisito, que junto con el aceite y el vino, componen el triunvirato de los alimentos por excelencia de esta España nuestra.

Se trata del alimento más sabroso y apetecible de los que pueden ofrecer al paladar una mesa en cuyos manteles ocupa lugar preeminente por la predilección que le otorgan los comensales. Pero el jamón ibérico, con el calificativo de “pata negra”, no siempre responde al crédito que se le concede cuando se nos ofrece en una cuchipanda amistosa, y el pernil solicitado no siempre responde a esas cualidades apuntadas. Porque puede ser, según nos apuntan tanto en Benaoján como en Montejaque, centros chacineros por excelencia de la Serranía de Ronda, que sea jamón “blanco” o “de cebo” engordados con piensos compuestos de cereales y leguminosa, pero no “negro” o “ibérico”, engordado éste al 100% con bellotas, y lo que es más importante si cabe, que en su ascendencia genealógica figuren los padres del cerdo como de Raza Ibérica acreditada. Ese es el sello indubitable de su autenticidad y la garantía de que la loncha que ofrecemos a las pituitarias gustativas responden al calificativo de excelencia.

Para que no nos den gato por liebre, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente (Mapama, para los amigos) aprobó en su día un método de control para que se pueda discernir la calidad de este sabroso bocado. Lo atestiguan los precintos que, con diferentes colores, se exigen para atestiguar la índole del jamón, y de los cuales el negro es el que determina el “pata negra”, valga la redundancia, que acredita su calidad y evita el fraude que no pocas veces se comete a los no versados en esta cuestión de la manduca del producto en cuestión. Precintos que obligadamente se exigen a mataderos y empresas cárnicas y que, por ende, ofrecen plena garantía a quienes se solazan con el consumo de tan preciada pieza de la complexión del cerdo (vulgo “cochino”) del que se dice, y con razón que “gustan hasta los andares”.

Larga vida al “pata negra”, que casi se reverencia en pueblos cercanos a Ronda, y que desde aquí se difunde a media España para regusto de los aficionados a la buena mesa y a la ingesta de productos chacineros marcados con el marchamo de una calidad que satisface a quienes les hacen objeto de su predilección: un bocado para los paladares más exigentes y sibaritas de la buena mesa.

 

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El recurrente plato de garbanzos en la Serranía de Ronda
José Becerra 22-03-2017 | 9:05 | 0

 

 

El recurrente plato de garbanzos en la Serranía de Ronda
JOSÉ BECERRA
Nadie prestó atención a la decisión de Naciones Unidas de calificar el ya finiquitado año 2016 como el de las legumbres. Inútil pretensión: nadie hizo el menor caso. Piensa uno, empero, que había que reivindicarlas como un sustento de los humanos tan conveniente para su desarrollo físico como mental. Las clases adineradas y, por ende, afortunadas las borraron de su dieta con olímpico desprecio; eso se están perdiendo, allá ellos. La olla de garbanzo o el potaje de alubias (habichuelas, que es como se bautiza a este guiso en la comarca rondeña) sucumbieron ante el avance imparable de las comidas rápidas y menús precocinados elaborados a contrarreloj y con aditamentos más que dudosos para la salud.
Heredera directa de la “olla podrida”(un nombre sospechoso que se esfumaba cuando humeante se ofrecía a los comensales, ya que lo de podrida como señalan los recetarios antiguos “no es corrupción de la olla sino del lenguaje, ya que debe decirse podrida, que viene a significar poderosa”) se mantuvo durante pasados siglos – XVI y XVII – y era el plato obligado a diario tanto por familias pudientes como menesterosas hasta hace muy pocos años con la distinción de los aditamentos que unas y otras podían aportar a la hora de colocar la vasija sobre las brasas.
Las familias acomodadas añadían a los garbanzos, que eran insustituibles, muslos y pechugas de gallina vieja o pollo picantón o tomatero, amén de morcillo de vaca, tocino veteado, hueso de jamón, papada, rabo y oreja de cerdo y las verduras sin las cuales el cocido dejaba de ser apetecible: calabaza, chícharos (judías verdes), zanahorias, puerros, repollo y un diente de ajo.
A este tenor hay que señalar que Balzac, el escritor francés de tendencia realista (siglo XIX) la estimaba como “un plato obligado de un Grande de España, especialmente de Castilla, y formaba parte de los banquetes oficiales de la representación diplomática de España”. Ahí es nada. Las clases humildes debían contentarse con las legumbres remojadas previamente, recurriéndose al tocino, que las más de las veces era amarillento y añejo y las verduras que tenían más a mano.
En los años de nuestra Guerra Civil e inmediatamente posteriores, tiempos de escasez y penurias sin cuento, cuando alguna familia podía añadir carne a la olla, siempre en muy escasa cantidad, se procedía a su reparto: el cabeza de familia guardaba en su mano tantos palillos como miembros se sentaban alrededor de la mesa y disfrutaba de la “pringá” con tocino y carne aquél que sacaba el palillo más largo, el resto tenía que contentarse con el primero, que amarillento y amojamado no debería ser muy apetecible. Esto me lo refería un viejo conocido del lugar, el cual se congratulaba de “haber comido la olla durante todos los días de su vida”, que ya era luenga y habría que decir muy saludable según se desprendía de su aspecto físico y anímico.

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“Si Ronda tuviera mar…”
José Becerra 28-04-2015 | 9:40 | 0

Si Ronda tuviera mar…”

JOSÉ BECERRA


Ronda y la comarca, un conglomerado de pueblos cobijados en un conjunto de sierras que como pocas en la geografía hispana espolean la imaginación. Dicen quienes se enamoraron de estas tierras que para hablar de ellas, sus paisajes y sus monumentos naturales y debidos a la mano del hombro “hay que enjuagarse la boca con agua de colonia”. 

   Desde la Ronda meseteña y los valles del norte a los valles del sur se abrazan sin solución de continuidad, atemperados por la piedra que platea el cielo, olivos centenarios y no menos longevos encinares, alcornoques y castaños. Un paisaje que contemplado en la lejanía podría parecer áspero y sombrío, pero que se humaniza y gana en tintes acogedores en cuanto gozamos de su proximidad. La sequedad aparente la suavizan enseguida los valles, al pie de lomas y soto montes cuyos pies lo riegan ríos que como el Genal y Guadiaro todavía permiten no muy lejos de sus riberas la existencia de higueras y árboles frutales – el famoso pero de Ronda, que de lo que tuvo retuvo – retenes de rientes paisajes de antaño.

   Más allá de las leyendas que envuelven a Ronda y su zona de influencia – hombres echados al monte a lo largo de la historia y que la revistieron con la pátina del romanticismo que se encargaron de transmitir los viajeros anglosajones al lugar a medio mundo; toreros famosos que encandilaron a mozas dicharacheras retrecheras al mismo tiempo que pusieron la pica del valor humano en lo más alto; gente bravía que puso en jaque a los poderes establecidos o que se rebelaron contra el invasor de turno…-, más allá, incluso, de lo que ni anales ni docta documentación archivística recogen, hay que considerar el paisaje – omnipresente, eternamente previsible por lo atormentada orografía – y el componente humano que en él el se movió y mueve desde Paleolítico Superior – vestigios de las cuevas de la Pileta y el Gato – hasta nuestros días.

Agricultura y ganadería conformaron el sustrato económico durante siglos. Por lo general, predominó el cultivo incentivo – cereales, legumbres, hortalizas – en pequeñas heredades de las que obtenía el sustento familiar, complementándose con los aportes de sueldos obtenidos en trabajos por cuenta ajena. Corcho en los montes de Ronda y de Cortes de la Frontera, dehesas de encinas y bellotas para el cerdo de crianza montanera, sustento de una industria chacinera que traspasó los límites locales: chorizos de Ronda y Arriate, lomo frito de Benaoján, morcillas y jamones de Montejaque.

   La riqueza agropecuaria que nunca fue de altos vuelos pero siempre bien aprovechada. Y junto a ella los trabajos de artesanía, que con la eclosión turística de los últimos años está constituyendo un sustrato económico floreciente. Labores de esparto y pleita gozan de gran tradición en buena parte de los pueblos de la geografía serrana. La forja y los trabajos de madera rondeñas es un buen ejemplo de la perduración de artesanos reclamados por constructores que quieren perpetuar, siquiera sea como muestra, la ornamentación con materiales nobles con sabor de antaño.

   Nada le faltaría a la Serranía de Ronda si a su relieve complejo vinieran a besarle los pies las olas del mar. Si de desde lo alto de la altiplanicie sobre la que se emplaza la Ciudad Soñada de Rilke, cuyo hermoso casco urbano corta en dos el profundo tajo que el río Guadalevín ha ido excavando a lo largo de milenio, pudiese otearse el ancho piélago, sus aguas pacíficas o embravecidas. El abrazo húmedo sobre la aspereza de los riscos. Navecillas empujadas por Eolo, el guardián mitológico de los vientos, arribando presurosas a las proximidades del paisaje calizo, siempre variable merced a la mano del hombre que creó y transforma continuamente la cubierta vegetal. Un sueño imposible.

   No, no le dio al Hacedor por conceder el mar a Ronda. Pero, bien mirado, no fue un castigo: la majestuosidad de sus sierras, la bravura de las escarpaduras, las envalentonadas agujas de las cumbres (a las que se oponen en repentino contraste la placidez de los valles), fue a todas luces una dádiva divina. Perdimos el gratificante influjo de la inmensidad del mar pero ganamos la grandioso de las eternas cimas.

   Apoyado sobre las balaustradas del honditronante Tajo los versos de José Salas y Guirior me vienen a la mente, palabras que resbaban sobre mí como las olas templadas que el poeta preconiza: Si Ronda tuviera mar ¡qué mar tan azul seria! Un viento verde de olivos temblando lo rizaría. Bandoleros de la mar, piratas de serranía- -catite y ojo tapado- -las sirenas robarían. Sirenas que a romero y a mejorana olerían. en el pelo un clavel verde salado de alga marina, y una. cola de lunares nadando por bulerías. A la grupa de un delfín, cantando las llevarían. Lores del Almirantazgo sacarían fotografías si Ronda tuviera mar,!Qué mar tan azul sería”.

Foto: Hotel Bandolero

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Luciano Alonso hace caso omiso al estado de las carreteras de Ronda y la Serranía
José Becerra 23-02-2015 | 8:09 | 0

El consejero Luciano Alonso hace caso omiso al estado de las carreteras de Ronda

 

Los políticos con sus argucias y verdades a medias intentan las más de las veces enredarnos o tomarnos por tontos, si no es que consideran que estamos ciegos. Con motivo de una visita a Ronda para tratar de ver in situ la situación de las empresas locales, el consejero Luciano Alonso, el cual ostenta varias carteras que por su variedad omito excepto la de Turismo que la que por el caso nos interesa, ha venido a decir que las carreteras comarcales de la zona no impiden una eficaz comunicación con el resto de las del entono provincial y regional. Lo que lleva a pensar que este sangrante problema es para el consejero socialista cosa de la exageradas y extemporáneas pretensiones de nuestros ayuntamientos comarcales,regidos por alcaldes no afines a su partido.

No fueron estas exactamente sus palabras pero es lo que se desprende de sus declaraciones formuladas cuando los periodistas preguntaron por la situación precaria y evidente de las vías interurbanas de la zona. No debió tener preparada la respuesta adecuada porque contestó un tanto precipitadamente y desde luego saliendo,iba a a decir por los cerros de Úbeda como es el dicho,pero sí por los de la Serranía que son los que pillo más cerca.

Dijo más: “He tardado en llegar menos de una hora desde el aeropuerto de Málaga”, una afirmación sí reproduzco textualmente. Los que no tenemos coches supersónicos ni aparatos ultraligeros hemos de poner esa afirmación en entredicho.Luego habló del reto de la Junta de Andalucía de incrementar las visitas turísticas en la comunidad un 5%. Cabe pensar que el deplorable estado más que evidente de algunas carreteras resulten un serio hándicap para lograr ese fin. ¿No tendrán un carácter disuasorio para un turismo que concede particular relevancia a las vías que le conducen al destino elegido?

Al consejero Alonso no se le debería escapar  que los rondeños y los serranos cifran el despegue de su economía, entre otros factores, en el óptimo estado de sus carreteras. Así que no vale que se echen balones fuera declarando que se tarda muy poco de Málaga a Ronda y dando por hecho – es lo que se desprende de sus palabras- , que la Junta no va a dedicar partidas presupuestarias a este menester, por lo menos por lo pronto. Con lo que se habrá hecho un pan como unas tortas. Va en contra de lo que se postula en el proyecto “Ronda Infinita”, el cual persigue catapultar aquí y allá los méritos que concurren en la ciudad y los pueblos de su entorno para conseguir un turismo que no sea de ida y vuelta en un solo día sino que aquí permanezca todo el tiempo necesario para disfrutar de todo lo que se le brinda que es mucho y atractivo en grado sumo.

Resultado de imagen de imágenes de las carreteras de Ronda y la serraníaFotos Serranía de Ronda.inf.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.