1 de Mayo en Kreuzberg

El 1 de Mayo, un día tan bonito para nosotros (sí, no hay que currar normalmente), se convierte en algunas ciudades europeas en una locura.
Manifestaciones para protestar por cambios sociales o en contra de ciertas ideologías políticas.

Aquí en Berlín, y más concretamente en el barrio de Kreuzberg, cada 1 de Mayo se celebra una gran manifestación en contra de la ideología nazi. O más concretamente en contra de los neonazis.
Ya días antes se pueden ver carteles anunciando la hora y lugar del evento. Otros en contra del capitalismo e ideas similares.
Ese día se celebra una gran fiesta en el Parque Gorlitzer. Desde temprano, miles de personas se juntan en dicho lugar para pasar un buen rato. La música suena por todos lados, cervecitas, algo de comida y muy buen ambiente. Eso sí, un tanto apretados.

Por supuesto, los grupos neonazis no se quedan al margen y preparan siempre alguna cosilla, que suele terminar con batalla campal a las tantas de la noche. Los lanzamientos de botellas y piedras son típicos de este día. Es por eso que durante las últimas horas, y según las noticias, más de 100.000 botellas habían sido retiradas de las calles de Berlín, para prevenir posibles y más que probables problemas.
Por ello en este día acuden a Berlín miles de policías para garantizar la seguridad de la manifestación y de los turistas que se pasan a verla.

A eso de las 19 horas empieza la manifestación, que transcurre con total normalidad. El recorrido tampoco es demasiado largo, lo cual facilita el asunto. Y la llegada al destino trancurre sin problemas.

Ya llegando la noche se pone la cosa un poco más tensa. Lanzamientos de botellas y piedras, algún contenedor quemado, gente lanzado cosas desde los tejados.
Al final sólo un policía es herido de gravedad en la espalda, por una piedra. Mucho mejor que otros años, por lo visto.

Y al día siguiente, aquí no ha pasado nada. Sólo la basura del suelo, la cual algunas personas muy voluntariosas se afanan en recoger, recuerdan a la noche anterior.

¡Un saludo!

Visita a Málaga

En Abril me disponía a hacer una visita a Málaga con motivo de la comunión de un primo. Así aprovecharía la coyuntura para ver a la familia y amigos, que tras seis meses aquí se van echando de menos.
Pero claro, si todo hubiese ido normal, pues la cosa no tendría ninguna gracia. Así que un volcán que se aburría allá por Islandia se puso a dar por saco. Y las consecuencias ya las sabéis todos.
No pasa nada, se cambia el billete para la semana siguiente. La lástima es que me perdí la comunión…y con ella el banquete que mi tío tan bien había preparado…agrrr..quien pillara una gamba…¡mi vida por una gamba!

En fin, cuando llegué a la semana siguiente ya me tenían otro banquete particular preparado, así que no hubo que lamentar nada ni hacer reclamaciones a easyjet por daños y perjuicios, jajaja.

Ni que decir que los tres días que estuve fueron geniales. La comida….ah, la comida. Aquí en Berlín te puedes apañar muy bien de comer…pero no es lo mismo, ni de lejos. Y el pescaito…paro que si no me pongo a llorar.
Después siempre corriendo de un sitio para otro para intentar ver a todo el mundo, aunque fue imposible.
Y yo, tonto, muy tonto de mí, me olvidé de lo más importante. Llevaba semanas diciéndolo…Javi, la Heladería Inma, que no se te olvide ir a la heladería…y el día de la llegada igual, y el siguiente….pues nada, a tomar por saco, se me olvido el último día. Si alguien fuese tan amable de mandarme unos litros de helado de tarta de fresa y otros cuantos de kinder….

La vuelta a Berlín decidí hacerla en coche. Y así me lo traía para futuras excursiones por Alemania. Ni que decir tiene que una locura…pero también fue muy bonito. 3000 Km prácticamente, en tres días. El maletero lleno de comida…un jamón, queso, embutidos, tortas de Algarrobo….la vez que me hicieron un control en la frontera, me dijo el policía…”qué, nos llevamos un buen jamón eh!”…ni que lo dudes.
Espectaculares el sur de Francia y casi toda Alemania. Qué alegría de paisajes. Y casi no me perdí, lo cual es un triunfazo teniendo en cuenta mi “talento” para ello.
No puedo esperar para recorrerme Hamburgo, Dresden, Leipzig…..poquito a poco.

Y una vez aquí, vuelta a la rutina, pero ya menos rutina. Acabada la escuela, a buscar trabajo y a seguir disfrutando de la ciudad y de la gente. ¡Queda tantísimo por ver!
Es más, me piro ahora mismo a dar una vuelta.

¡Hasta pronto!

¡Besitos!

Ya es primavera….en el Corte Inglés

Bueno, en teoría la primavera entró allá por Marzo, aunque Berlín parece no haberse enterado todavía de qué va el tema.
Si en Abril, cuando me pasé por Málaga estábamos casi a 30ºC y se podía uno bañar en la playa tranquilamente (bajo riesgo de coger cualquier infección de la piel, porque vaya si tenía porquería), aquí hay días que echamos por debajo de 10ºC, y el mosqueo de la gente se deja notar en el ambiente.

Pero, a pesar de este fresquito, la ciudad se ha puesto de un bonito espectacular. Se me hace imposible pasear por las calles y no quedarme prendado.
Ya desde mi ventana sólo veo verde y más verde. El árbol que tengo delante no me deja mirar mucho más allá de él.
Pero es que pasear por cualquiera de los parques de Berlín ahora es una gozada (bueno, todos todos no, Gorlitzer Park…casi que no).
No me extraña que a la mínima que sale el sol la gente vaya en tropel y los abarrote. Y es que la idea de tumbarse en el césped del Tiergarten para hacer un picnic es espectacular.
Aquí todos mis amigos y yo esperamos la oportunidad de hacer uno, y de darnos una vuelta por alguno de los lagos que hay alrededor de Berlín. Y es que a falta de playa…

Desgraciadamente todas las fotos que tengo ocupan demasiado como para colgarlas aquí, pero iré pronto a hacer algunas nuevas para el blog, para que podáis haceros una idea de cómo está esto.

¡¡Un saludillo!!

Oishii

El pasado 20 de Febrero me invitó una amiga de la escuela de alemán a su fiesta de cumpleaños.
Una japonesa que iba a cumplir sus 28 añitos en Berlín, y quería hacerlo rodeado de sus amigos, e invitarnos a probar típica comida japonesa. En este caso, “Nabe”.

Total, que ese sábado nos reunimos en su casa unas 18 personas. Había mucha gente de Japón, por supuesto, pero también alemanes, suizos, koreanos, un austríaco y un ruso.
Y con tanta gente, y tan buena, es imposible no pasárselo en grande.
Cuando llegué, sobre las 20h, no había mucha gente todavía, y la comida no estaba lista, así que me puse a ayudar a prepararla. Pero claro, ¿qué es lo que pasa cuándo están hablando en japonés-alemán-inglés? Pues que te haces un lío y no te enteras de nada. Consecuencia…lo has hecho mal, Javi. Vuelta a empezar. Menos mal que tenía remedio.
A eso de las 21h ya está casi todo preparado, y casi todo el mundo ha hecho acto de presencia por el salón. Así que llevamos la comida a la mesa. Soja, tofu, carne, mucha verdura y otras cosas que no se ni qué son. Y, en medio de todo eso, una olla muy curiosa como de barro, con su infernillo abajo calentando una sopa hecha con algas.
El plan es el siguiente. La olla va calentando el agua, y tú vas poniendo en ella lo que te apetece. Los ingredientes se hacen en un momento, y se van sacando y metiendo nuevos cada dos por tres.
La gente coge sus palillos y empieza a comer con muchas ganas (normalmente comen sobre las 19h, por lo que estamos hambrientos). Uno, que ha utilizado palillos para comer dos veces en su vida, ve cómo la gente termina sus platos mientras a mí se me cae la soja otra vez. Cuestón de práctica. Pero bueno, para la segunda tanda ya está la cosa más pareja.

Brindamos con vino, cerveza y algo de agua. Cantamos cumpleaños feliz (en inglés) y nos desperdigamos por toda la casa.
Mientras siguen saliendo algunos postres, nos mezclamos todos un poco y contamos de donde venimos, qué hacemos y por qué carajo estamos en Berlín y no en el Caribe, con el frío que hace.

Y tras unas horas estupendas, vuelta a casita y hasta la próxima.

Si es verdad que en Berlín este invierno ha hecho un frío de morirse, también es verdad que con cosas como ésta el invierno se ha pasado volando. Y es que muchos venimos de sitios muy diferentes, pero estamos en situaciones muy parecidas, por lo que al final nos acabamos convirtiendo, de alguna manera, en una familia.

Por cierto, sobre la comida.. Oishii!!!! (delicioso, en japonés).

¡¡Un abrazo!!

Apañando de comer

Una de las cosas que más hecho de menos de Málaga, por supuesto, es la comida. Y es que eso de ir andando por la calle, pasar al lado de una ventana, y oler el pucherito o el potaje de turno no tiene precio.

Aquí en Berlín si se quiere comer un buen guiso, lo mejor es hacérselo uno mismo. Y para ello hay que buscar bien.
En los supermercados pasa un poco como en España. La verdura y la fruta, salvo en contadas ocasiones, dejan bastante que desear. Para el resto de cosas sí está bien, puede que incluso algo más barato. Pero claro, uno no puede alimentarse sólo de pasta y gofres.
Por cierto, del pescado, mejor ni hablamos….

Para comprar fruta y verdura sin duda la mejor opción es recurrir a los puestos turcos. Por lo general tienen las cosas más frescas y, de paso, baratas. por ejemplo en Hermannplatz, en el límite entre los barrios de Kreuzberg y Neukölln. O en el mercado que ponen los martes y viernes en Maybachufer Strasse, en Kreuzberg. Ahí se pueden encontrar buenos alimentos, incluyendo algo de carne y pescado. Aunque el pescado fresco suele ser algo caro.

Cuando hecho algo de menos de la tierra más concretamente, me voy al mercado “Mittelmeer”, en Invaliden Strasse. En este mercado, situado en una gran nave, se pueden comprar muchísimos tipos de productos procedentes sobre todo de Italia y España.
Vinos, cervezas, aceitunas, chorizo, jamoncito, turrón de almendras….y hasta paté de Casa Tarradellas. Me emocioné cuando lo ví. Tienen una selección de pescado y marisco congelado bastante barato para lo que cuestan en otros sitios de aquí. También otras cosas como paellas e instrumentos de cocina varios.

Y, si apetece probar cosas nuevas, hay muchísimos restaurantes por todos sitios. Japoneses, tailandeses, indios, mexicanos y un largo etcétera.
Por ejemplo, en Zossener Strasse. Ahí comí en un japonés llamado “Cube” donde nos hinchamos de sushi y sake por un precio muy económico. Y todo delicioso.

Próximamente, en Abril, viajo a Málaga para una comunión. No puedo esperar a irme de cervecitas por ahí el día de mi llegada.
Mientras tanto, aquí seguiremos apañándonos.
¡Un abrazo enorme!

Un poquito de deporte

Buenas de nuevo. Hace ya bastante que no escribo, pero la verdad es que enero ha sido un mes bastante entretenido, teniendo en cuenta que con el frío que hace no apetece mucho salir a dar una vuelta.
Sin embargo, entre las clases, que me ocupan cada mañana de lunes a viernes, y estudiar a parte y dar vueltas por la cuidad, se me ha pasado volando y no he reparado mucho en el blog.

Ahora casi todo el tiempo se centra en el estudio. Cuando llegué y me puse a buscar piso, con el inglés podía apañarmelas en prácticamente todo. La verdad es que aquí todo el mundo lo habla. Mejor o peor (generalmente mejor) te puedes entender con casi cualquiera. A veces da la sensación de que hasta las palomas lo entienden.
Pero ya pasó el tiempo del inglés, desde hace un par de meses no hablo ni una palabra. Aunque tenga que hacer señas. Así que nada, estudiando que es gerundio.

Pero claro, eso es sólo una parte del día. ¿Y el resto qué? Pues, por supuestísimo, ir de ruta por la ciudad. Eso siempre está genial. Pero..seamos sinceros…¿quién se echa a la calle en pleno invierno con menos quince grados a dar un paseillo? No apetece demasiado. Aunque de vez en cuando es necesario para no volverte loco.

Así que cada vez que hace “bueno” (es decir, cada vez que subimos de menos 5) me doy una vueltecilla por ahí, a ver qué encuentro.
Y una de las cosas que más hago cuando tengo la oportunidad es irme a hacer deporte a algún parque.
En Málaga solía hacer bastante, pero aquí la verdad es que cosas como irte a jugar a futbito con los colegas o al tenis, pues ahora mismo son un poco prohibitivas. Unas por su precio (el tenis ahora solo se puede jugar en pista cubierta, evidentemente, lo cual es bastante caro) y otras porque simplemente no se pueden por las condiciones.
Sin embargo, esto no desanima a mucha gente, y cada uno se busca la habichuelas como puede.
Yo, particularmente, aprovecho y me voy con la bici al Treptower Park, un parque enorme y precioso situado en el barrio de Treptow (de ahí el nombre), al Este de Berlín.

Me compré una bici de segunda mano y con ella me muevo por la ciudad, ya que está adaptada en casi su totalidad con carriles bici. Incluso hay una página web donde se pueden encontrar itinerarios para ir exclusivamente por carriles bicis en Berlín, eligiendo entre vías principales o calles secundarias (en cuanto recuerde cuál era la pondré).
Así que, con la bici y mucha ropa de abrigo, me dirijo desde el Gorlitzer Park por Wiener Str. y cojo el camino que pasa junto a la Puschnik Allee, que une los barrios de Kreuzberg (donde vivo) y Treptow, y en diez minutos estoy plantado en el parque.
Por el camino me entretengo a veces en el canal que pasa a lo largo del barrio, y que va a parar al río Spree. Ahora mismo, tras una semana de un frío bastante intenso, se puede ir andando sobre él. Es bastante extraño ver la superficie de todo el canal llena de huellas de pisadas. Pero es increíblemente divertido…aunque un poquito de congoja siempre queda. En cuanto oyes un pequeño “crack”…pitando para arriba.
Y, una vez en el parque, hay muchas opciones. Hacer un poco de jogging (siempre hay gente corriendo por todas partes, a cualquier hora del día aunque esté nevando, impresionante), o correr con la bici por medio del prado lleno de nieve.
Y, por supuestísimo, hay que aprovechar para visitar el monumento a los soldados rusos que hay dentro del parque.
A esa zona no se puede acceder con la bici, así que hay que dejarla aparcada fuera, pero es solo un minuto, así que sin problema.
Es simplemente precioso. Estás caminando tan tranquilo por el parque y te encuentras con una zona vallada con varios bloques de piedra esculpidas con escenas de guerra y, al fondo, una estatua enorme desde cuyo pedestal se puede ver buena parte de los alrededores.

Por supuesto, cualquier parque está genial para hacer algo de deporte. En Firdrichshain se encuentra el Volkspark, en el que la gente va a tirarse en trineo desde las lomas e, incluso, a hacer esquí de fondo. Desgraciadamente, en el mío, el Gorlitzer park, si vas a hacer algo de deporte probablemente termines algo cansado de decir que no quieres nada a los camellos que se ponen por ahí. Aunque de día no hay ningún problema.

Y ahora voy a seguir al lío, que me queda mucho por aprender aquí. Espero escribir algo más a menudo. Algún sitio donde comer, por ejemplo.

¡Un saludo enorme!

PD: las fotos son de hace un par de meses. Ahora hay muchísima más nieve, ni punto de compración :D

El Bugatti

Sábado por la tarde.Acabo de almorzar y me planteo qué puedo hacer antes de la fiesta de esta noche. Podría quedarme tumbado viendo la tele, pero la verdad es que hay ganas de salir por ahí. Después de toda la semana en el curso, empollando alemán (madre mía, no me cunde), tengo ganas de que me dé un poco el aire.

Así que me pongo a darle vueltas a la cabeza…¿cojo la bici y me voy al parque de Treptow o a Tiergarten? ….de fondo escucho..”hace falta valor, ha-ce falta valor” y pienso, joder qué razón tienen los de Radio Futura. A veces, poner una lista de música en el Youtube puede ayudar.
Descartada la opción de la bicicleta sigo a lo mio….¿el “Arcaden” de Postdamerplatz, el KaDeWe..???…ahora escucho….”el coleeeegio poco me eeeeenseñó…” joé Fito, no ayudas nada, tú siempre a tu bola.
Así que decido ir a “piñón fijo” y me voy a Unter den Linden, una avenida espectacular y muy turística en el centro de Berlín.

Me abrigo como si fuera la última vez que voy a abrigarme en mi vida. Me pongo las botas de nieve, chaquetón, gorro, bufanda…todo el equipo. Y me voy camino del U-1, el metro que me pilla más cerca, con intención de ponerme a resguardo lo antes posible. Me pregunto a quién me encontraré hoy en el metro. Normalmente en esta línea suelen subirse bastantes personajillos. Ójala me encuentre a la mujer que canta, es la que más gracia tiene. Esta señora va con su mochila a cuestas a lo largo de toda la línea U-1. A ambos lados de la mochila unos altavoces pequeñitos, y dentro una radio con la música de tres canciones que suenan una y otra vez…”Dime cuándo tú vendrás, Bamboleo y otra de Rafaela Carrá de la cual he olvidado el nombre”. Cuando las puertas del metro se cierran, esta señora empieza a cantarlas mientras va bailando dentro del vagón. La verdad es que es muy divertida.
Desgraciadamente hoy no ha habido suerte. Otra vez será.

Después de hacer trasbordo llego finalmente a la parada de Alexanderplatz, al lado de la Torre de la Televisión (Fernsehturm) y me dirijo a Unter den Linden, que está a unos pocos metros. No puedo evitar pensar lo bonita que debe verse Berlín de noche subido a esa torre. Lo haré en el futuro, pero ahora sigo a lo mío.
Paso la Catedral de Berlín, imponente, preciosa, y me meto de lleno en la avenida.

A la derecha está la Universidad de Humboldt. Con una pinta increíblemente bonita.
Y más adelante, a lo largo de más de un kilómetro, se encuentran infinidad de bares, restaurantes, tiendas, hoteles, cafés y un larguísimo etcétera. Eso y miles de turistas. Probablemente el lugar más turístico de Berlín. Desde Humboldt hasta su fin el la Puerta de Brandenburgo.
Callejeando un poco, muy cerquita, se encuentra el “Gendarmenmarkt”, una plaza preciosa. La había visto poco después de mi llegada, en otoño, pero ahora, después de haber nevado, está mucho más bonito (gracias Jose).
Un poco más adelante se encuentra una de las calles (si no la que más) lujosas de Berlín. Friedrichstrasse. Ahí están las tiendas de las grandes marcas de ropa, joyas y coches. Y ahí me ha pasado una cosa muy curiosa.
De pequeño, yo quería ser maestro, por encima de todo. De historia. Más adelante fueron cambiando las cosas. Arqueólogo, guía turístico, biólogo…..hasta que he pasado por delante de “su” escaparate y he comprendido cual era el sentido de mi vida, y por qué el destino me había traído a Berlín.
Ahí plantado, inmenso, precioso, en blanco y rojo…un Bugatti Veyron. ¡Vaya cochazo! Había pasado por delante de la tienda de Ferrari varias veces, pero esta me parecía aún más bonita. Estaba ahí, a apenas unos metros, tan cerca….y a la vez tan lejos.
Miro dentro y veo a un par de dependientas. Una me mira y sonríe, como diciendo… “sí, sí, tú mira, que mirar es gratis”. Yo meto la mano en mi bolsillo y saco unas monedas. Las cuento…uno, dos,..dos treinta…Scheisse!! Tenía que haberme traido el monedero grande.
Total, que con todo mi pesar me voy y dejo el Bugatti ahí aparcado. Me dirijo a la Puerta de Brandenburgo.
De noche la puerta luce muy bonita. Bueno, de noche…son las 18:00, pero aquí a las 16:30 no diferencio ya a treinta metros a un burro de un piano.
Al lado de la puerta, a parte de cientos de personas…qué digo cientos, docenas, están las típicas mujeres que van pidiendo dinero a todo turista que pase a menos de diez metros de ellas. Miro a una, me enfila, y me pregunta…¿Englisch?…niego con la cabeza. ¿Deustsch?, me pregunta de nuevo. Vuelvo a negar…..¿Spanisch? ¡La madre que te trajo! ¿Cuántos idiomas hablas? Con la vana esperanza de que me deje en paz me hago literalmente el sordo y utilizo el lenguaje de los signos (sólo las dos palabras que sé) y si, cágate lorito, viene otra colega suya y me dice algo con las manos. Me piro rápidamente antes de seguir haciendo el tonto y pasar más fatiga.
Y nada, vuelta al metro, a casa, y a comer antes de ir a la fiesta de esta noche.

La verdad es que aquí nunca te aburres. Y yo intentaré seguir sin hacerlo.

Un beso muy fuerte. ¡Chao!

Los Mercados de Navidad

Reconozco que, a veces, soy como un niño pequeño. Una de las cosas que más ganas tenía de ver desde mi llegada a Berlín era el ambiente navideño.
En Málaga, a pesar de los alumbrados de las calles y la decoración en las tiendas, todo precioso, se me hace difícil sumergirme en la atmósfera propia de estas fechas.
Y es que, paseando por la playa, en manga corta, a veintipico grados… da la sensación de que seguimos en verano, aún en el mes de noviembre.

Por eso tenía muchísima ilusión por pasar el invierno aquí en Berlín. Por fín unas navidades “como tienen que ser”, con frío (muchísimo frío, hasta -15ºC hemos llegado a tener), nieve, gente abrigada hasta la coronilla, buscando un lugar donde pedir algo caliente para hacer más llevadero el camino al trabajo o a casa y, por supuestísimo, los mercados navideños.

Sin duda lo que más me gusta del invierno en Berlín, al menos hasta ahora. Los hay en muchos de los barrios, algunos enormes, otros más modestos, pero todos fantásticos.
El hecho de ir por la calle, “pelado” de frío, y pasar por uno de ellos, oliendo a chocolate, dulces, caramelos, sopas y demás platos calientes típicos de las fechas es maravilloso.
Algunos, los más grandes, son una mezcla de bares, tiendas de souvenirs y pequeños parques de atracciones.
En mi opinión, los más bonitos son los de Charlottenburg y Alexanderplatz, siendo este último mi preferido.

Es un gran mercado, lleno de tiendas donde probar cosas típicas de estas fechas. Nada más entrar por el flanco más próximo a la Torre de la Televisión, te llega el olor a salmón cocinado a fuego lento, que hay en un puesto a mano derecha.
Nos seguimos adentrando y pasamos al lado de tiendas de dulces (con pasteles llenos de frutos), el puesto de la fruta con chocolate (creo que lo he probado todo de aquí, las manzanas, plátanos, piña, uvas, fresas….creo que no me dejo nada, jeje), las tiendas de pendientes, gorros, bufandas y recuerdos varios.
Y, a medida que nos adentramos, encontramos los puestos con comidas algo más elaboradas. Guisos con carne, champiñones, patatas y otras cosas con muy buena pinta. El puesto de pan de Dresden, relleno de queso con jamón o champiñones. Los puestos de salchicas (las hay de medio metro, madre mía), vino caliente (el glühwein, que tan bien entra con el frío), caramelos, y miles de cosas más….
y, por supuesto, los “carrichoches”, para los niños y no tan niños.
En el centro del mercado se encuentra una fuente formada por varias esculturas, alrededor de la cual se ha puesto una pista de patinaje sobre hielo. En dicha pista, previo pago de unos 4 ó 5 euros, puedes estar algo así como hora y media dando vueltas, deslizándote por el hielo o, en mi caso, cayéndote de culo cada dos por tres. Y siempre sonando alguna música de fondo (un vals, una villancico…una vez se coló una canción de Barry White que era más propia de otro tipo de situaciones)
Alrededor de ésta, y a lo largo del mercado, hay un tren para los más peques, carruseles, puesto de fotos donde disfrazarse de personajes de la realeza, y la noria, que puede verse desde bastante lejos.
Además, cada cierto tiempo (desconozco cuánto exáctamente), un Papá Noel surca los cielos de la plaza, montado en su trineo, en compañia de una elfa, para felicitar a toda la gente que ahí se encuentra, y contar algunas curiosidades sobre la plaza y sus alrededores.
La verdad es que queda bastante bien, pues el trineo despide unas llamaradas que le impulsan y que hace que se desplace por el cable que recorre la plaza.

En definitiva, si eres la clase de persona a la que le gustan estas cosas, Berlín es un sitio fantástico donde disfrutar de ellas. No se si en próximos años seguiré por aquí, pero lo que si sé es que, mientras esté, voy a aprovecharlo al máximo.

Un saludo enorme. Fröhe Weihnachten! (¡Feliz Navidad!)

Un malagueño en Berlín

Buenas tardes a todos,

Me llamo Javi. Soy un chaval de Vélez-Málaga, que hace cosa de tres meses decidió cambiar la soleada costa malagueña por estas tierras teutonas, algo mas fresquitas ahora mismo.

En este blog trataré de plasmar mis experiencias en Berlín, una ciudad increíble en la que vivo desde hace ya casi dos meses.
Pasearemos juntos por sus barrios, visitaremos sus monumentos, sus calles más famosas, parques y ríos….y, sobre todo, nos sumergiremos en sus costumbres, su gente, y trataremos de aprender todo lo posible de esta gran y cosmopolita urbe.

Será un placer compartir todo ésto con vosotros, y espero que también me ayudéis a descubrir los secretos y las maravillas que Berlín esconde.

Pronto volveréis a tener noticias mías.

Un abrazo enorme. ¡Feliz Navidad!

Diario SUR

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