Skip to content

Ya hace un año…

2012 abril 11
por IgnacioLillo
yo en mi bici

Hola amigos, este mes de abril se cumple un año desde que, medio por convicción medio por salud (sí, lo reconozco, me sobraban algunos kilos, y me siguen sobrando de hecho) me lancé a esto de pedalear, no por ocio, sino como medio de transporte. Para ello, saqué del trastero la Boomerang Folder (plegable) que mi mujer me había regalado las navidades anteriores (a petición expresa, porque ya tenía el firme compromiso de lanzarme a esta aventura personal).

He hecho un itinerario fijo, de unos dos kilómetros de ida y otros dos de vuelta, desde mi casa, en la zona de Fuente Olletas, hasta el diario SUR, en Martiricos. A veces también he ido al Centro e incluso a Vialia. Pero lo normal es que la utilice casi todas las tardes, de lunes a viernes, y solo por las tardes, puesto que por las mañanas tengo que estar callejeando y para eso utilizo una moto.

Con la perspectiva de estos doce meses puedo hacer algunas reflexiones que quizás sirvan a aquellos que todavía se lo estén pensando:

1.- Tenía un miedo atroz a llegar sudando al trabajo. Efectivamente, al principio se suda un poco, y si te agobia siempre puedes llevar una camisa o camiseta de repuesto. Pero solo al principio, porque luego el cuerpo se acostumbra.

2.- Tampoco es cuestión de pegarte palizas: la bici está indicada para recorridos de hasta cinco kilómetros por cada itinerario.

3.- Cualquiera puede moverse en bici. ¡En peor forma que estaba yo no estaba nadie!

4.- Se puede circular por las carreteras, con cuidado. porque los carriles bici realmente solo sirven para el que tenga uno a mano, y no es mi caso. En este tiempo he tenido un accidente leve, porque un majara se  metió a contravía y me tuve que tirar de la bici para que no me arrollara. Pero nada más peligroso que moverse en moto.

5.- Sinceramente, me he ahorrado una pasta en gasolina. Calculo que mis itinerarios en bici suponen de media un euro al día (en gasolina, mantenimientos, etc) de cualquier otro vehículo. De manera que si la hubiera usado 200 días, son 200 euros, que es justo lo que costó la bici. Por tanto, ya la tengo amortizada! Y a partir de ahora todo es ahorro neto.

6.- En cualquier caso, la satisfacción personal de hacer ejercicio, de quitar coches de la carretera y de tener un gesto con el medio ambiente no tienen precio.