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Arrastra su bici pinchada 6 kilómetros por Málaga al no poder subirla al autobús

2014 enero 22
por Ángel de los Ríos

“Vengo a pedir que revisen y cambien la normativa de la EMT para poder subir bicicletas a los autobuses en casos de necesidad”. Esto reza la hoja de quejas que ayer mismo firmaba José Luis Gálvez en las oficinas de la empresa municipal de transportes. Y habla la voz de la experiencia. Domingo a mediodía: un pinchazo a kilómetros de casa, sin móvil y con unas pocas moneda encima. Así comienza su odisea.

El pasado 12 de enero, circulando con su bicicleta por el Paseo Marítimo Antonio Banderas, José Luis escuchó el ruido. Vaya, un reventón. “No había forma de cambiar la cámara, yo llevo una siempre conmigo, pero es que además se rajó la cubierta, cuenta. José Luis sabe perfectamente que la normativa prohíbe que se suban bicicletas a los autobuses de la EMT, pero de cualquier forma se acercó a la parada más cercana de la línea 15, porque de su casa, en Martiricos, le separaban casi 6 kilómetros a pie. Era ya la una de la tarde y “el autobús estaba vacío y además era de esos dobles, articulados”. Pero el conductor se negó a subirlo. “Que no y que no… Cabía al fondo del autobús, cabía en la parte de enmedio y donde los carritos. Incluso le propuse desmontarla”, pero no hubo forma.

Miguel Ruiz, gerente de la EMT, ha querido aclarar que “el conductor se limitó a cumplir la norma”. La EMT, en palabras del responsable, ha intentado comprobar la viabilidad de subir bicicletas al autobús, “aún cuando la normativa de circulación prohíbe expresamente hacerlo”. “Pero, todos los estudios que se han pedido son negativos y una bici en un autobús se convierte en un peligro”, añade Ruiz. Afirma que no hay un sistema de anclaje universal que permita transportar las bicicletas en el interior y de forma segura, dado que cada una es distinta, pero concluye que “las plegables sí que están permitidas”.

José Luis, de 24 años y técnico en telecomunicaciones, entiende que “éste era un caso excepcional”. De ahí su queja. “¡Tardé una hora y media en llegar andando a casa!”, recuerda. “Sé que el conductor estaba cumpliendo órdenes, de ahí mi reclamación: deberían ser más flexibles”, apostilla.

La EMT, de momento, mantiene su apuesta por su sistema de bicicletas de alquiler pero no contempla que los usuarios suban sus propios vehículos al autobús, mientras que servicios como el Cercanías de RENFE a Fuengirola y, en un futuro, MetroMálaga, sí lo hacen. El gerente de la EMT ha querido añadir que “en cuanto a seguridad y espacio, nada tienen que ver un metro y un autobús“.

Y tú, ¿crees necesario que los autobuses permitan subir bicicletas a bordo?