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Un personaje que merece reconocimiento
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José Miguel Aguilar | 22-09-2017 | 11:26| 0

 

Artículo publicado en SUR el viernes 22 de septiembre de 2017


Cañete

 

El idilio de Málaga con la selección en la época más brillante del baloncesto español ha sido intenso en estas dos décadas colmadas de parabienes, medallas y títulos. De hecho, ha sido un amor duradero y fiel. Un personaje de aquí, de El Palo por más señas, se ha hecho un hueco importante en la generación dorada del deporte español, el que ha convivido en verano con Pau Gasol, Jorge Garbajosa, Juan Carlos Navarro, Sergio Rodríguez o los hermanos Hernán Gómez. Se llama Ángel Sánchez Cañete, es el técnico ayudante del combinado nacional y lleva toda su vida en el Unicaja haciendo una labor que todos los entrenadores que lo han tenido a su lado lo agradecen. Ya se sabe la crudeza con la que se vive la vida sentado en un banquillo. Y no está suficientemente valorado. Creo que es hora de que Málaga le rinda honores a un hombre modesto, cabal y recatado, enemigo de las adulaciones y alejado de los focos de las estrellas que alumbran el deporte. Es el secundario que aporta calidad a una película. El montador de cintas indispensable para que el director presuma de su obra.

Cañete, como es conocido en el mundillo de la canasta, no es el único malagueño que en estos últimos lustros ha integrado una selección que aporta mucho valor al deporte español. Desde José Nogales o Manolo Rubia hasta los actuales Enrique Salinas, Carlos Salas, Paco Aurioles, Javi Salvo o José Ignacio Ruiz. Sin olvidar a Javier Imbroda. Médicos, entrenadores, utilleros, delegados… y jugadores que se codearon en la élite mundial con una generación única, la del 80, que da sus últimos coletazos en el podio. Berni Rodríguez, Carlos Cabezas y Germán Gabriel esbozaron esta historia de éxito que dura veinte años con Nacho Rodríguez de punta de lanza y descubridor de emociones fuertes vistiendo la camiseta roja. Ahora se han incorporado Alberto Díaz y Rubén Guerrero, y seguro que en breve lo hará Francis Alonso. Sin entrar en comparaciones que suelen resultar odiosas, pocos deportes como el baloncesto han puesto a Málaga a un nivel tan alto. Del cuello de Cañete cuelgan cinco medallas (una de oro, otra de plata y tres de bronce) repartidas en Eurobasket y Juegos Olímpicos en sus seis participaciones con la selección; en la única que se quedó fuera de los metales la historia hizo un guiño en forma de gesta: por primera vez España venció a un equipo de Estados Unidos integrado por jugadores de la NBA. Ocurrió en Indianápolis 2002 con Javier Imbroda al frente y esa hazaña aún no se ha repetido y permanece indeleble en el recuerdo. Esbozar los motivos por los que Cañete merece un reconocimiento requeriría más espacio, porque son tantos…

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El Unicaja en el año más raro
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José Miguel Aguilar | 15-09-2017 | 17:34| 0

Primer análisis del Unicaja (temporada 2017-2018)

Siempre nos quedará Alberto Díaz

 

Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina. Cada temporada se puede esbozar esa emoción respecto al Unicaja por el interés que despierta todo lo novedoso. Este año esa curiosidad en forma de frase célebre de Gilbert Keith Chesterton torna en duda por la apariencia de temporada extraña achacable a razones de toda índole: calendario apretado, Euroliga exigente, rivales reforzados, plantilla diferente y un escenario en ebullición avivado por la guerra continua de las diferentes ‘facciones’ que rigen el baloncesto europeo y mundial. En un mundo tan globalizado, todo termina afectando a la planificación, preparación y proyección de un equipo como el malagueño que regresa a la élite continental por méritos propios y haciendo una apuesta económica y deportiva que merece, a priori, todos los reconocimientos. Las dudas acerca del papel que jugaría Unicaja Banco en el caso de retornar a la máxima competición europea se disiparon rápido porque la entidad financiera ha vuelto a demostrar la seriedad de su apuesta por un deporte que el año pasado le colmó de alegría con un título que reivindicó toda la ciudad. No hay nada como enseñorear el verde esperanza por todas sus calles.

Para empezar reconozco que la experiencia me invita a ser cauto para valorar el futuro rendimiento del equipo malagueño cuando ha decidido que la dirección del juego recaiga en un estadounidense que por primera vez se atreve a salir de su país para iniciar una aventura de grandes riesgos por la diferencia de baloncesto entre ambos lados del Atlántico. Pero Ray McCallum invita a la confianza por todo lo que se sabe de él, por el interés mostrado antes incluso de llegar y porque transmite lo más importante en un jugador de sus características: confianza en sí mismo y en su forma de entender el juego, alejado del egoísmo. Esta es la prueba del algodón del proyecto: si McCallum consigue generar optimismo, el Palacio de los Deportes volverá a vibrar como en las grandes ocasiones. Con el Carpena encendido no hay agua que apague el fuego en forma de pasión que se desata en las gradas.

La otra duda recae en Augustine por una cuestión de resistencia, no de calidad. En febrero cumplirá 34 años: si aguanta en pista los minutos suficientes en los dos y hasta tres partidos por semana estaremos hablando de refuerzo de lujo. La veteranía es un grado cuando se compagina con la continuidad. En cuanto a Shermadini y Milosavljevic, lo que despiertan es el apetito de verles ya en acción porque prometen saciar el buen gusto por un baloncesto de altura. El papel de Salin puede llegar a ser determinante en situaciones concretas por el buen tono defensivo del finlandés.

Sin desmerecer a nadie aventuro que el mejor fichaje de la temporada en ciernes es la evolución de Alberto Díaz hacia ese abanderado que blande el alma del Unicaja desde la modestia, el sacrificio y la cantera ahora representada también por compañeros como Okouo y Soluade. Ampliar el vestuario hasta hacerlo parecer al de la NBA tiene sus cosas buenas y, una de ellas, es poder disfrutar de más representantes de Los Guindos. No ha sido una mala decisión del club siempre y cuando les guíe la fe ciega en sus posibilidades y no sean meras excusas de relleno para completar una plantilla que por exigencias del guión tiene que ser numerosa (soy de los que piensan que Okouo terminará siendo puntal indispensable en un equipo ambicioso).

Una de las noticias del verano ha sido la continuidad de Joan Plaza, que cumplirá su quinta temporada consecutiva, algo que no se veía en Málaga desde hacía veinte años, cuando Javier Imbroda sembró toda la ciudad de ilusión al osar arrebatarle protagonismo a los grandes del baloncesto español,inaudito entonces. Más de allá de sus extraños coqueteos de última hora que sonaron a chiquillerías, tener a un entrenador tanto tiempo siempre es buena señal, el inequívoco síntoma de que hay muchas cosas que se están haciendo bien. La Eurocup conquistada en Valencia le permitió presumir de su trabajo en forma de trofeo y recibió el premio gordo de volver a la Euroliga. La comunión creada desde el principio entre la afición y el técnico barcelonés –solo deteriorada en algunos momentos de fragilidad por la incertidumbre de cómo acabaría una etapa de gran estabilidad– merecía el epílogo tan bello de esa inolvidable noche en la ciudad del Turia.

Las ventanas abiertas por la FIBA para enturbiar el ambiente en el baloncesto europeo crearán distorsión, y el ruido nunca es bueno. Cómo responderán los clubes de la Euroliga al desafío de las diferentes selecciones será una de las cuestiones que marcará el devenir de la temporada, a lo que se une el impacto de la lesión de Llull en la línea de flotación del Real Madrid, la renovación absoluta de un Barcelona que ansía salir a flote de nuevo tras el hundimiento del curso anterior, la confección de un Valencia con una pinta extraordinaria y el dolor emocional que producirá ver a Granger vestido del azulgrana del Baskonia. Hay jugadores que tocan la fibra más sensible de los ‘cajistas’ y este es uno de ellos. Por eso, antes de empezar lo que promete ser una apasionante temporada, me apunto al final de ‘Casablanca’, y siempre nos quedará Alberto Díaz para restañar todas las heridas que el mercadeo continuo produce en el corazón.

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La afición llevó en volandas al Unicaja hasta que le aguantó las fuerzas: el Real Madrid, finalista
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José Miguel Aguilar | 05-06-2017 | 15:45| 0

 

Unicaja-Real Madrid (3º partido de semifinales), 4 de junio de 2017

 

Tres cuartos de magia

 

Hay pocas escenografías más excitantes que las del Palacio de los Deportes Martín Carpena en plena ebullición. Reúne todos los elementos para dos horas de diversión, de pura locura ambiental con diez mil personas disfrutando de algo único. La música estruendosa, las cartulinas en alto, los ojos vidriosos de emoción, el ruido ensordecedor, la agitación sin tregua, el drama de la eliminación presente en cada acción, el poderío del rival, la superación del momento de debilidad por las bajas propias o la fortaleza del adversario. Todo se agiganta si, además, el que está enfrente es el Barcelona o el Real Madrid. Todo se magnifica si lo que está en juego es el pase a una final de Liga. Lo que empezó siendo la ‘marea verde’ se ha convertido en un ‘infierno verde’ para el que osa visitar el recinto con la intención de alcanzar el éxito. Huelga decir que todo dentro de una deportividad a prueba de árbitros, que no están cogiendo el camino del acierto en estos ‘play-off’.
Todo era magia hasta el minuto 33, cuando el actual campeón de Liga se puso por primera vez por delante en el marcador. Ahí le empezaron a flaquear las fuerzas al Unicaja, porque aguantó en el partido sin juego interior (Omic causó baja y Musli ni está ni se le espera en aventuras de cierta enjundia) y con la defensa como arma fundamental y el rebote como cualidad indispensable para alargar la serie. Más acertados en el triple que en partidos anteriores, los locales terminaron aceptando la superioridad blanca, que sufrió de lo lindo para luchar por el título, y que necesitó de todo su arsenal (Doncic, Randolph, Reyes, Ayón, Llull…) para regresar a Madrid antes de lo previsto.

Futuro
El Unicaja aprovechó uno de los partidos grandes de la temporada para presentar la campaña de abonos de la próxima campaña, que será la del regreso a la Euroliga tras un año de ausencia. La novedad es un abono con un precio único independientemente de los partidos que se jueguen, y las primeras impresiones coincidieron en el acierto del club para promocionar más aforo en el mayor número de partidos posibles.

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Una pesadilla con el fantasma Carroll asustando al Unicaja en Madrid
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José Miguel Aguilar | 05-06-2017 | 15:41| 0

 

Real Madrid-Unicaja (2º partido de semifinales), 2 de junio de 2017

 

¡Cuántas carencias!

 

La historia, tozuda, se encarga de destilar emociones tras una dura derrota o un inesperado triunfo en forma de datos indelebles que marcan el camino de cada equipo en su aventura continua de lograr el único objetivo que nunca se debe olvidar, el de no defraudar. El Unicaja, que decepcionó ayer, se ha acostumbrado a asaltar los cielos en pos de retos otrora imposibles. Ahí están las estadísticas de la última década para avezados en desafíos. El que afrontará a partir de mañana, remontar un 2-0, merece ser tildado de gesta que marcará época en caso de saldar con éxito el intento. Tras un primer partido de mal juego y marcador ajustado, anoche se vivió en el WiZink Center una pesadilla, al principio porque el conjunto que entrena Joan Plaza durante nueve minutos lo hizo todo bien excepto la esencia del baloncesto: meter canastas. Concentrado, dominando el rebote, metiendo los tiros libres, sin una sola pérdida… Pero el marcador no reflejaba esa superioridad. Normal.
De eso se aprovechó primero Llull, otra vez, con 10 puntos en otros tantos minutos, y luego Carroll, que con 21 puntos en el segundo cuarto dejó el partido sentenciado y la final demasiado lejos para la ilusión. Sobre todo por la ausencia de defensa en los visitantes con la que frenar a las estrellas de un Real Madrid más coral que en el primer partido y que no desaprovechó su oportunidad. El Unicaja está disputando una semifinal sin acierto en los lanzamientos y con demasiados jugadores sin el nivel que demanda partidos así. Y esas carencias se terminan pagando frente al actual campeón de Liga.
Recuerdos
Sólo la memoria permite avistar un halo de esperanza en este ‘play-off’. En las dos últimas semifinales del Unicaja de Plaza dio la batalla en el Carpena. Frente al rival de mañana, el Real Madrid, forzó una prórroga en el cuarto partido para volver a la capital, y un año después ante el Barça ganó los dos como local y jugó un quinto partido en el que tuvo opciones. Siempre nos quedará el recuerdo de un tiempo mejor.

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El efecto Layafette diluye al Unicaja en la apertura de las semifinales frente al Real Madrid
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José Miguel Aguilar | 05-06-2017 | 15:38| 0

 

Real Madrid-Unicaja (1º partido de semifinales), 31 de mayo de 2017

 

Así es imposible

 

Habrá quien piense que el Real Madrid necesitó a un Llull extraordinario (28 puntos, la mitad de ellos en el último cuarto) para derrotar al Unicaja y que eso debe fortalecer la confianza del cuadro malagueño en unas semifinales que pueden ser muy largas por las señales de debilidad que desprendió el equipo que entrena Pablo Laso, pero escuchando a Plaza tras el choque y analizando su lectura y preparación de partido no es para sentirse muy optimistas. Su apuesta por Lafayette fue fallida a todas luces. El técnico catalán no tuvo su noche, acorde con el equipo: malas rotaciones, rachas de intensidad nula, falta de reacción para intentar llevar la iniciativa, impotencia para candar el aro y un final inexplicable y extraño dejando pasar el tiempo sin forzar faltas y, por ende, luchar por la victoria dejaron sensaciones agridulces cara al resto de la eliminatoria. El ‘efecto Lafayette’, que sólo salió bien en un partido frente al Iberostar Tenerife, terminó por condenar las aspiraciones visitantes de sorprender al actual campeón de Liga. La defensa del base estadounidense con pasaporte croata a la estrella blanca dejó mucho que desear y diez puntos consecutivos del menorquín al comienzo del último cuarto rompió la igualdad que estableció el Unicaja gracias a un 7-22 y a la defensa, con Okouo y Eyenga destacados, después de que el conjunto blanco amenazara con marcharse en el marcador (36-23) al materializar un parcial de 30-11. Fueron 25 minutos de auténtica montaña rusa.

Demasiado solo
Habrá quien se quede con la diferencia en el marcador para ‘endulzar’ la derrota, pero pocas veces tendrá el Unicaja una ocasión tan pintiparada para derrotar al Real Madrid en su casa y, de paso, invitar a una ronda de optimismo a una afición que espera mucho más de su equipo, pues sólo Nedovic fue capaz de realizar una valoración de dobles dígitos, pero su juego fue intermitente. Y así, sin una aportación coral, es imposible de soñar con el triunfo.

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Ensayo general de la afición del Unicaja: del Iberostar Tenerife al Real Madrid desde el infierno verde
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José Miguel Aguilar | 30-05-2017 | 19:09| 0

 

Mis notas del Unicaja-Iberostar Tenerife (3º partido de cuartos de final, 28 de mayo de 2017)

 

 

Un gran ensayo
Doce partidos de ‘play-off’ y doce victorias locales. Al final, los cuatro mejores equipos de la competición hicieron valer el factor cancha a favor ganado en la temporada regular y serán los que disputen las semifinales. Jugar en casa está siendo más determinante que la tremenda igualdad que se está viendo en todas las eliminatorias. Incluida la del Unicaja, pese a que Iberostar Tenerife solo estuviera 46 segundos por delante en el encuentro decisivo. Y es que una técnica a Nedovic en el segundo cuarto por simular una falta tras anotar un triple encendió el pabellón y reactivó al cuadro local hasta el punto de amasar una ventaja de 16 puntos, que fue definitiva para la suerte del choque y de la eliminatoria, pues supo administrar con gran acierto tan sustanciosa renta. Hasta entonces todo era un amasijo de nervios y tensión con los árbitros de protagonistas.
Con la defensa por bandera una vez más, la segunda clave fue la confianza ganada con el primer triple. Tras errar los tres primeros lanzamientos lejanos, el conjunto que entrena Joan Plaza enlazó una ristra de seis triples en nueve intentos. En momentos de incertidumbre y con un pésimo porcentaje en tiros de dos, el lanzamiento exterior es básico en el aspecto mental. Máxime cuando en este periodo clave del año cambian los roles del equipo con Fogg y Musli sin protagonismo alguno y con Lafayette asumiendo el papel importante que el entrenador le preparó cuando le fichó: su buena actuación fue premiada con una gran ovación, la primera vestido de verde. Suárez estuvo soberbio y Dani Díez ejerció de perfecto escudero a un estelar Nedovic. Además, después de varias semanas de bajón, Omic volvió a encandilar con su trabajo bajo los aros y sus arengas a una afición que enloquece. Y lo de anoche fue ensayo ante lo que se espera frente al Real Madrid en semifinales.
Antipatía
El entrenador del Iberostar Tenerife, Txus Vidorreta, es el nuevo villano para la afición del Unicaja por sus declaraciones sobre el arbitraje en este apasionante ‘play-off’. Fue el más silbado con diferencia al principio y durante la presentación de los equipos y mucho nos tememos que se ha convertido en el nuevo Aíto…
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Cuando se habla más que se juega ocurre lo que ocurre
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José Miguel Aguilar | 28-05-2017 | 16:40| 0

 

Mis notas del Iberostar Tenerife-Unicaja (26 de mayo de 2017)

 

Lo nunca visto
Ocho partidos de ‘play-off’ y ocho victorias de equipos distintos en unos cuartos de final históricos en los que la igualdad prevalece sobre la calidad de las plantillas, independientemente del puesto ocupado al término de la fase regular. Solo cinco minutos se precisaron para comprobar que el Unicaja no iba a ser menos que el resto de participantes en las series por el título. No sería el único en sentenciar en dos encuentros. En esos primeros cinco minutos, Smith y Nedovic se habían cargado con dos faltas y Omic había dejado su sitio a Musli por decisión técnica con solo 83 segundos jugados. ¡Lo nunca visto!. Demasiados cambios que hacían presagiar lo peor. Y así fue, porque a partir de ahí, el Iberostar Tenerife dominó en la pista y en el marcador refugiado en su defensa y al amparo de su afición, que 29 años después está disfrutando de un partido de ‘play-off’ en una temporada histórica, título europeo incluido.
En la primera parte, solo Dani Díez en los visitantes se salió del guión con una actuación digna de la importancia del choque, y al descanso hasta cinco jugadores de tres posiciones distintas se fueron al vestuario con valoración negativa. Frustrado en ataque (en los tres primeros cuartos no superó los 18 puntos), con unos porcentajes horrendos en el tiro, y sin destacar en ningún apartado del juego, el Unicaja apenas inquietó a un rival que fue ascendiendo en confianza hasta creer en la victoria. No es de extrañar que Txus Vidorreta, que antes de empezar el partido celebró con toda su plantilla el premio de mejor entrenador del año, utilizara en el descanso la palabra deseo para analizar la actitud de uno y otro equipo. Pareció que solo Smith le puso ganas en la segunda parte, hasta el punto de que a 55 segundos del final tuvo un triple para estrechar la diferencia y poner nervioso al cuadro insular. Pero falló.
Criterio arbitral
Utilizar el arbitraje como arma arrojadiza en un partido de ‘play-off’ es tan antiguo como inútil. Con trío distintos y criterios diferentes, intentar mediatizar a los colegiados con declaraciones altisonantes es ocultar las miserias propias. Ayer, como ocurrió en Málaga, hubo un mal arbitraje, pero ni entonces ni ayer fueron determinantes para la victoria de uno u otro. ¡Qué ridiculez pensar lo contrario!
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Tremendo impacto de Eyenga en su debut con el Unicaja en el primer partido del play-off el día del homenaje a Berni
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José Miguel Aguilar | 22-05-2017 | 11:00| 0

 

Mis notas del Unicaja-Iberostar Tenerife (1º partido de cuartos de final) 21 de mayo de 2017

 

¡Qué bueno que viniste!

Suele suceder que en el ‘play off’ ocurren cosas extrañas respecto a la temporada regular, y algunas de ellas son extraordinarias y otras difíciles de explicar. Estrellas que no relucen, protagonistas inesperados, secundarios de lujo, arbitrajes que enojan a propios y extraños, estrenos impactantes, cómo analizar una victoria con peor porcentaje de tiro y con menos triples anotados o cómo hacer ver la igualdad de un partido si el marcador señala al final una diferencia clara… Ayer hubo un poco de todo, y por ambos bandos. Si Eyenga se erigió en la figura del partido en su primer encuentro de verde, Kirksay, a sus 37 años, fue el factor desequilibrante de su equipo (su media era de 5 puntos y ayer se fue hasta los 16, 14 en el tercer cuarto), por citar dos ejemplos del contraste que se vivió en el Martín Carpena.
La arrolladora puesta en escena de Eyenga, con cinco puntos en su primer minuto en la cancha como sustituto del lesionado Waczynski, y un impacto en el juego de su equipo ciertamente notable, por lo que aportó recién llegado, fue la nota más destacada de un encuentro en el que al principio su salida fue clave para meter al Unicaja en el choque (10-17) y después para dejar el triunfo en Málaga –14 puntos en el último cuarto–, y ya se sabe de la importancia de ganar primero en una serie tan corta. El congoleño pareció llevar un lustro junto a sus compañeros y era un advenedizo que luego, en su análisis del partido, pecó de humildad aludiendo al sueño vivido. De no ser por él, ahora estaríamos hablando de una pesadilla.
Merecido homenaje
Sus lágrimas de emoción eran un goteo de recuerdos para los miles de malagueños que de 1999 a 2012 disfrutaron con su capitán. El Unicaja saldó por fin la deuda que mantenía con Berni Rodríguez y desde ayer su camiseta permanecerá para siempre en el techo del Palacio de los Deportes y el número 5 jamás será ya utilizado en Málaga. Fue un reconocimiento acorde a la categoría del homenajeado, que realizó un discurso sincero emocionante, lleno de sentimiento y que conmovió a los que vimos en directo este histórico acto.

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El Unicaja necesita la aportación interior frente al Iberostar Tenerife
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José Miguel Aguilar | 22-05-2017 | 10:56| 0

 

Artículo previo a los cuartos de final del play-off entre el Unicaja y el Iberostar Tenerife (21 de mayo de 2017)

 

Ojo a las alturas

 

Un mes y medio de euforia desatada ha elevado la condición del Unicaja de candidato a la irrelevancia a aspirante a todo. Tras ganar la Eurocup son muchos los que ponen al cuadro malagueño por los aires en cuanto a sus opciones de éxito, por razones poderosas y variadas: su estado de forma, su nivel de confianza, su acierto en el triple, su hambre en una campaña que supone un punto de inflexión en la trayectoria del club o la polivalencia de la plantilla que ha terminado por confirmarse como un acierto. Prestigiosos analistas ven al futuro campeón de Liga por la parte del cuadro del ‘play-off’ por la que va el Unicaja, pues en ese cruce de caminos coincide también el Real Madrid, favorito casi unánime por todos los encuestados. Es un elogio al Unicaja inesperado apenas algunas semanas atrás, lo que también supone un punto de orgullo y de recompensa a su esfuerzo primaveral, título europeo incluido con la dificultad sabida de las importantes victorias fuera de casa.

Pero ojo con las alturas y las alabanzas gratuitas. Entre otras cosas porque es precisamente por dentro por donde se puede venir todo el proyecto abajo, ya que Musli y Omic no están brillando con la misma intensidad ahora que la de sus compañeros exteriores, y el rival de cuartos tiene poderosas razones interiores para creer en dar la sorpresa en cuartos de final –solo hay que detenerse en sus estadísticas tras la conclusión de la fase regular de la competición para valorar su clasificación–. No podemos olvidar que el triunfo más importante que logró el Unicaja en la primera parte de la temporada fue en Tenerife, donde entonces nadie ganaba y sí lo hizo el cuadro que entrena Joan Plaza. Esa victoria, a la postre, fue fundamental para alcanzar la cuarta plaza y tener el factor cancha a favor, refrendada con la exhibición en el Palacio frente al cuadro insular en un miércoles perdido en el limbo con el conjunto canario más pendiente de su futuro europeo que de su presente casero. Así que no sirve de referencia para evaluar una eliminatoria con más trampas que certezas, así que ojo a las alturas porque ahí es donde manda Fran Vázquez, que este año llega como rival.

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Una gran racha de victorias y un gran Nedovic permiten al Unicaja ser cabeza de serie en el play-off; pena por el Betis
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José Miguel Aguilar | 15-05-2017 | 10:49| 0

 

Mis notas del Unicaja-Betis (14 de mayo de 2017)

 

Táctica perfecta

 

La ‘táctica Eurocup’, podemos denominarla así, le ha gustado tanto al Unicaja que ha hecho algo parecido en la Liga Endesa y le ha salido perfecta la estrategia, que no es otra que ir todo el año agazapado, sin dar que hablar pero a la vez ir escalando posiciones hasta conseguir su objetivo, que en esta ocasión no era otro que acabar la fase regular con el factor cancha a su favor, aunque haya demostrado que no siempre es factor decisivo. Hasta en seis semanas fue quinto, pero esperó hasta la jornada 33, la penúltima de la competición, para asaltar la cuarta posición y quedársela en propiedad. Desde ahí comenzará la lucha por el título que promete sorpresas.
El partido que consumó la remontada en la clasificación, con la cuarta victoria seguida, siete en los últimos ocho encuentros, no tuvo emoción porque el conjunto que entrena Plaza ve el aro con una piscina y hace de sus lanzamientos triples un argumento demoledor, hasta el punto de batir su récord de la distancia como local y quedarse a uno del total. Un Betis necesitado del triunfo nunca tuvo opciones de éxito porque además se encontró la mejor versión de Nedovic, y eso son palabras mayores para un rival con demasiadas carencias. Si además el resto de compañeros, pese a la baja de Waczynski, se unen a la fiesta la diversión está asegurada. Afortunadamente, queda lo mejor de la temporada. El debut en ACB de Rosa fue la última alegría de una tarde ciertamente especial y extraña.

Día aciago
El Real Betis Energía Plus puso ayer fin a su etapa en la élite tras una temporada decepcionante. El destino, así de caprichoso, quiso que el descenso del equipo sevillano, el más malagueño de su historia, se produjera en el Martín Carpena, palacio que conocen bien Berni Rodríguez, director deportivo del club, y Carlos Cabezas y Alfonso Sánchez. Ya es casualidad que el equipo verdiblanco tenga más malagueños que el propio Unicaja. Ojalá vuelvan pronto a la ACB.

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