img
La vida en rosa, por fin…
img
José Miguel Aguilar | 17-09-2006 | 18:08

Del rosa al ocre sólo hay un paso, el de mezclar en una paleta diversos colores que ofrezcan la tonalidad pretendida. En el baloncesto ocurre algo similar. Hay jugadores de cuyo rendimiento el club está más que satisfecho, pero a los que rechazan por culpa de su ?entorno?. Este habitualmente tiene que ver con el lado femenino que tenemos todos los hombres, sí todos. En su día se acuñó la famosa frase: «Queremos una buena persona», como si los malos no jugaran bien al baloncesto, en fin…

De historias de mujeres, la de los mujeres lógicamente, tendría el Unicaja un libro para escribir, con el gran inconveniente que ninguno de su miembros se atrevería a escribir una sola línea. Forma parte de la confidencialidad que debe regir toda relación.

Obviamente, por mi trabajo y por el trato con la mayoría de los personajes en cuestión, sé de muchas historias, algunas bastantes serias, que deben seguir guardadas en el baúl de los secretos. Hay otras que se enmarcan en el trabajo nacional, el del cotilleo. Las menos van en función de la personalidad de quien las hace y las entiende. Sea como fuere, estaréis conmigo, el secreto del sumario nunca debe ser desvelado. Se cuenta el pecado, no el pecador, dice el rico refranero español.

  1. A Málaga llegó una mujer que creó el mayor revuelo que yo jamás vi en una cancha de baloncesto. Situada en una de las equinas del fondo, eran muchos los aficionados que en los tiempos muertos o en el descanso se acercaban a sus inmediaciones para observarla, aunque tuvieran que recorrer todo el pabellón o subir o bajar unas cuantas decenas de escalones. Al final del choque, su contorneo deslizante sobre las gradas hacía caer la baba a aquellos que la esperaban para verla descender. Lo curioso del caso es que su marido creaba tanta o más admiración entre las féminas, a las que no le importaba su estado, casado, para hacerle todo tipo de proposiciones…. Era una pareja, y sigue siéndolo creo, con glamour.
  2. El Unicaja fichó un día a un jugador bonachón, buena gente, que se dice por aquí. Intachable en su actitud, hasta se echó novia en Málaga. El lado oculto de su personalidad tardó varios meses en ser descubierto, y fue porque un día apareció una que dijo era su mujer, que procedía de su país natal, y que el club desconocía ese aspecto. Un miembro del cuerpo técnico acudió raudo a avisarle, consciente de que su novia malagueña estaba cerca. Cuál no sería la sorpresa cuando se lo encontró con otra diferente, a la que intentaba despistar de la que se creía era su novia. Así, antes de un partido, se encontró que el buen hombre tenía a tres mujeres que reclamaban su presencia como única y propia. Hoy, la historia despierta hasta una sonrisa, pero entonces el disgusto fue serio, aunque ninguna de las tres llegó a percartarse de sus oponentes… Eso se llama habilidad, tanto del jugador en cuestión como del club.
  3. En Los Guindos se han vivido las historias más destornillantes, hilarantes y sorpresivas. Allí está la sede del club, y es donde acuden todos y todas para negociar todo tipo de cosas. Desde reclamar que se le ha averiado algún electrodoméstico a preguntar por cualquier consulta médica que sale de la meramente deportiva. Por eso a algunas de las mujeres de los deportistas se les teme más que a sus maridos, y eso que al que contrata el Unicaja es al jugador, que si no…
  • P.D.: Estas líneas sólo pretenden el entretenimiento, ni mucho menos la investigación o el enfado.