La condena del Unicaja
Esto es lo que tenemos. Hoy todo lo que se cuece alrededor del Unicaja huele a podrido. Lo que antes era dulce para el paladar, ahora es agrio para el estómago. El pesimismo envuelve a un club al que algunos imputan delitos contra la humanidad. Lejos de reclamar responsabilidades, se le hace un juicio sumarísimo abocado a la mayor de las condenas.
Yo no creo que este Unicaja sea tan diferente, tan distinto al que ganó la Liga. Se terminó una etapa con Sergio Scariolo, plena de éxitos en forma de títulos y de gestas, y repleta de acusaciones mutuas que cada verano derivaban en una guerra pública ante el escozor de los más pudorosos, cuyos dos últimos años se vio que era un proyecto agotado en su estructura.
Y se abre una nueva era con Aíto García Reneses como punta de lanza hacia otros retos. Y el primer año se bordeó la gloria, a una canasta en cada competición de hollar cumbre, Copa, Euroliga y Liga. Yo creo que nadie salió disgustado de ese primer año del ‘ogro’ Aíto.
Y llega el segundo año y todo sale mal. Planificación, fichajes, pésimo juego, mala política de comunicación del club –esto no tiene nada que ver con el departamento de prensa, faltaría más–, decepciones, dolorosas eliminaciones y derrotas que llevan la ira a la afición.
Y yo me pregunto: ¿A un club modélico como el Unicaja en muchas cosas no se le puede consentir un mal año?
Esto no viene a reivindicar ninguna política del club. Que siga Berdi o que se vaya Juanma es una decisión de la entidad financiera. Que se renueve a Berni o se traiga a Cabezas debe ser consensuado por la dirección deportiva. El cambio en la presidencia o la continuidad del máximo dirigente ya sabemos quién tomará la decisión.
Al aficionado le queda apoyar al equipo si le gusta lo que ve o criticar el juego si le no le convence. De ahí a ese radicalismo que existe en una parte de la afición va un abismo, que además reclama un sometimiento a sus ideas, alejadas de un club como el Unicaja.
A veces tratamos al Unicaja como un club histórico de Europa -tipo Maccabi, CSKA o Real Madrid, me refiero-, cuando es un club en crecimiento, con picos altos de éxitos y abismos profundos de fracasos. Pero si miramos atrás, sigue una línea regular en busca de la definitiva consolidación. Yo me quedo con eso, y a la espera de tiempos mejores, que estoy convencido de que vendrán, porque se está trabajando en ello.

