Diario Sur

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Mi análisis de la situación del Unicaja tras la eliminación en la Copa del Rey por el Barcelona
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José Miguel Aguilar | 21-02-2017 | 17:25

Copa del Rey 2017 (19 de febrero de 2017)

Fin de trayecto

El Unicaja se ha encontrado con tres meses extras para preparar el siguiente proyecto tras la abrupta confirmación del fracaso de esta temporada por la dolorosa eliminación frente al peor Barcelona de la última década. La Copa del Rey se presentaba como la ocasión para corregir los numerosos errores cometidos en estos meses de resultados poco acordes al potencial del equipo por culpa de un juego que a veces causa desazón y otras hasta sonrojo. Su patente irregularidad cercena cualquier atisbo de ilusión en las dos competiciones en las que aún participa. En Europa tiene el factor cancha en contra en cada eliminatoria que avance, y este equipo fuera deja mucho que desear; en la Liga, con los ‘play-off’ encauzados, necesitaría suerte y una machada para pasar ronda en la lucha por el título.
Mucha culpa, o toda, de esto la tiene Joan Plaza, que puso fin a su proyecto tras el encuentro en Vitoria. No dimitió, pero su incapacidad para enderezar la marcha del equipo, sus declaraciones contra Musli culpándolo de la eliminación en la Copa y sus desacertadas decisiones en la pista y en los despachos son señales muy evidentes de este fin de trayecto. La apuesta del entrenador por Lafayette en sustitución de un Markovic querido por la afición y con un alto rendimiento en la cancha es la culminación de que este proyecto está agotado. El día más importante de la temporada no jugó un solo minuto. Sobran las palabras.
La planificación de la plantilla fue criticada desde el comienzo y el paso del tiempo ha confirmado todos los temores. Sin defensa ni pívots no puedes aspirar al éxito, y Plaza –cuyo mayor mérito en sus diez años en la élite es su trabajo defensivo– decidió contar con muchos exteriores con potencial ofensivo pero con poca capacidad de sacrificio atrás y arriesgarlo todo a un solo jugador interior de calidad, Musli, pero blando para candar el propio aro. Su idea estaba condenada al fracaso. Muchos de los que conocen la trayectoria de Plaza están absortos por la confección del equipo.
No hay que olvidar la responsabilidad alta del club en tanto despropósito. La indignacion de la afición tras el varapalo ante el Barça fue manifiesta, como pocas veces antes, y tiene preocupado a un consejo de administración que debe reaccionar ya y reconocer este fin de trayecto: de uno, de algunos o de todos.