Diario Sur
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Fecha: marzo, 2017
A ritmo de Amaral, el Unicaja echó de menos a Musli y a Nedovic en la final de la Eurocup (1ª parte)
José Miguel Aguilar 29-03-2017 | 6:21 | 0

 

Mis notas del Valencia-Unicaja (28 de marzo de 2017, primer partido de la final de la Eurocup)

SIN TI NO SOY NADA

Sin ti no soy nada, una gota de lluvia mojando mi cara, mi mundo es pequeño y mi corazón pedacitos de hielo. La letra de Amaral penetra en el alma del Unicaja para explicar la situación con la que afronta una final europea tres lustros después, sin el mejor jugador interior lesionado y con el líder espiritual diezmado por un inoportuno percance en un entrenamiento. Sin ti no soy nada, le decían sus compañeros con la mirada a Musli, primero, y a Nedovic, después, en un vestuario abatido por la grandeza que exhibió en la Fonteta pero que no le bastó para superar a un Valencia que toma ventaja en la lucha por el título. Con estas importantes ausencias, el conjunto malagueño tiró de estrategia para desequilibrar un choque que terminó siendo dominado por el mejor jugador que pisó la cancha, Dubljevic. Tardó ocho minutos en anotar, pero en el último cuarto fue decisivo con sus triples, recurso que añade a su imponente juego cerca del aro, y eso que Omic firmó unos números extraordinarios.

Pese a no ganar ningún cuarto, el equipo que entrena Plaza cerró mejor el rebote en la segunda parte y tuvo opciones de victoria: desaprovechó dos rechaces ofensivos, un tiro exterior lanzado sin oposición y una gran defensa que culminó en falta personal. Son pequeños detalles, igual que el sábado, que dictan conclusiones: el Valencia lleva 5 victorias consecutivas esta temporada frente a un Unicaja que cada vez está más cerca de su rival pese que le resulta insuficiente para consumar el triunfo.

 

BANQUILLO RIVAL

El rictus de Pedro Martínez durante todo el partido delataba la sensación que tenía de la superioridad del rival. De ahí su gesto final con la victoria en el bolsillo, ya que el mejor entrenador de la Eurocup este año era consciente de la presión del primer partido de la eliminatoria. Siempre es el más difícil.

TRIPLES DECISIVOS

Hasta ocho jugadores del Unicaja anotaron algún triple, dos más que en el Valencia: la diferencia estuvo en que al descanso sólo había acertado Sastre por los locales y luego se le unieron cinco compañeros más.

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El Unicaja le planta cara al Valencia, pero desperdicia una gran oportunidad de ganar
José Miguel Aguilar 27-03-2017 | 6:24 | 0

 

 

Mis notas del Valencia-Unicaja (25 de marzo de 2017)

Buena señal

Pocas veces unos cuantos pequeños detalles –un par de pérdidas, un rebote, un tiro precipitado– decidieron tanto un partido tan igualado. El Unicaja sólo cedió un cuarto, el fatídico tercero, el que siempre le costó la derrota frente al Valencia en los cuatro enfrentamientos de la temporada, pero le faltó decisión para afrontar un choque que, aunque parece en medio de la nada cuando se avista una final europea, tiene mucha trascendencia cara a la clasificación.
La preparación del partido, además, marcó el desarrollo del mismo, ya que con el resultado aún abierto, pues sólo había cuatro puntos de diferencia, Plaza reservó a Omic y Nedovic en los momentos transcendentales. Resultó demasiado evidente que la mente giraba hacia el martes, hacia el comienzo de lo más bonito que va a vivir el Unicaja en una década. El partido deparó varias sorpresas y todas fueron protagonizadas por los visitantes, empezando por el factor Lafayette, que volvió a jugar y lo hizo a un nivel excelso, anotando 11 puntos sin fallo en menos de ocho minutos, y luego por la contundencia de Omic, que por momentos hizo olvidar la ausencia de Musli, aunque a la postre resulte vital para la suerte de su equipo.
El Valencia, que no capturó su primer rebote ofensivo hasta el minuto 25, entre otras cosas porque acumulaba un 73% de acierto en tiros de dos, no jugó nunca cómodo, y ese será el mejor aval para la próxima semana de un Unicaja que se mostró muy competitivo durante los cuarenta minutos. Por primera vez este año, el cuadro malagueño dio la impresión de que podía ganarle al rival con el que se va a jugar el título de la Eurocup, y eso es una buena señal.
Futuro
Okouo volvió a demostrar que será una baza importante para el Unicaja a la vuelta de la esquina. Le queda mucho por aprender, pero mientras se le enseña puede aportar cosas.
Decepción
El partido de Suárez y de Waczynski fue para olvidar, el primero por sus pérdidas y su falta de tino y el segundo por su ineficacia en el triple.

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El Unicaja disputa hoy en Valencia el partido más importante de la década
José Miguel Aguilar 25-03-2017 | 2:03 | 0

Reservar fuerzas, guardar recursos tácticos o ir a por todas. Bendita tesitura, difícil decisión. Los equipos grandes tienen eso, que su devenir en la élite es la continua toma de opciones a cual más complicada. El azar, el destino, la suerte, la fortuna, o lo que sea, ha querido que el Unicaja y el Valencia se encuentren en la Liga a cuatro días de dirimir una final europea. Además se da la paradoja de que en una semana se enfrentarán tres veces, que durante la temporada se han visto las caras otras tantas y que el miércoles 5 de abril pueden volver a jugar en el partido definitivo por el título de la Eurocup. Y, por supuesto, hay muchas posibilidades de que el ‘play-off’ vuelva a reunirlos en una eliminatoria, bien de cuartos o de semifinales, porque en la final se antoja una utopía.

Esta tarde el encuentro de Liga es tan importante para el Unicaja como para el Valencia. El equipo malagueño no puede permitirse el lujo de dejarse llevar en la clasificación y caer hasta el séptimo puesto porque su andadura en la fase por el título de Liga sería una vereda de espinas sin flor alguna que engalane su camino; el cuadro ‘taronja’ tiene serias opciones de terminar la fase regular como líder, con todo lo que supone cara a la competición nacional y a las posibilidades cuantiosas de volver a la Euroliga la próxima temporada (se puede acceder a la misma ganando la Eurocup o siendo el mejor equipo de la Liga tras Real Madrid, Barcelona y Baskonia).

Y la tesitura se plantea irremediablemente: el Unicaja acumula tres derrotas frente al Valencia esta temporada y cinco en total; si pierde hoy afrontaría la final en unas condiciones que afectarían a la moral del equipo, porque en la mente se acumularían sensaciones negativas difíciles de borrar. Hay quien piensa que si gana hoy es más difícil volver a ganar el martes en el primer partido de la final de la Eurocup, pero es una teoría sin argumentos deportivos sólidos porque el rival presenta un balance demoledor frente al conjunto que entrena Plaza. Y amenaza con prolongar su racha de victorias frente al club de Los Guindos.

Más allá de los resultados de esta semana, el destino de ambos equipos vuelve a cruzarse en un momento trascendental para ambos. Hay que recordar que el Unicaja ganador de títulos gravitó a costa del Valencia, cuando en la temporada en la que aterrizó Scariolo en Málaga fue capaz de ganar la eliminatoria de cuartos de final sin importarle que el equipo de la ciudad del Turia tuviera el factor campo a favor. Esa victoria (16 de mayo de 2004) dio paso a un ciclo exitoso que duró hasta 2007 e incluso 2008.

Una década después, Unicaja y Valencia pugnan por ser el cuarto en discordia de la élite del baloncesto español para asaltar la plaza que pone en juego la Euroliga junto a los mejores del continente en una competición que este año ha sorprendido a propios y extraños por su competitividad y su atracción para el espectador, atónito ante la igualdad, las sorpresas y el talento que exporta esta renovada Euroliga.

Diez años después, la suerte de Unicaja y Valencia puede cambiar a mejor en un enfrentamiento directo que puede dejar graves secuelas para el perdedor. Por eso, quizás el de esta tarde sea el partido más importante de una década. Para mí, incluso más importante que el del martes, porque el de hoy puede ser un encuentro definitivo –achucharía la clasificación liguera, rompería la tónica vencedora del Valencia, daría un golpe en la mesa, acallaría la Fonteta y dejaría muchas dudas en el equipo que entrena Pedro Martínez- y el de la próxima semana es el primero de una serie de tres en el que si pierdes el primero puedes ganar los dos siguientes y llevarte el título y la gloria. Fue lo que hizo el Unicaja de Scariolo (ganó el cuarto y el quinto definitivo de aquellos cuartos de final del ‘play-off’) antes de contemplar en todo su esplendor la belleza de la gloria que representaron la conquista de la Copa del Rey, de la Liga y de la presencia en la ‘Final Four’ de Atenas. Ojo, no olviden que soñar es lo único que es gratis en esta vida. Y, además, reconfortante y recomendable.

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Málaga detuvo el tiempo para gozar con la clasificación del Unicaja para una nueva final europea
José Miguel Aguilar 18-03-2017 | 12:10 | 0

 

Mis notas (17 de marzo de 2017, Unicaja-Lokomotiv Kuban, partido de vuelta de las semifinales de la Eurocup)

 

La hora detenida

Y el reloj se paró en una noche mágica que quedará almacenada en el baúl de las emociones. Málaga detuvo el tiempo para gozar con la clasificación del Unicaja para una nueva final europea. Y en casa el gusto es una exquisitez para el paladar. Fue el partido soñado, con una salida en tromba, un Palacio de los Deportes a rebosar, un ambiente ensordecedor con una afición incólume al desaliento que se divirtió de lo lindo y un rival maniatado por la avalancha de triples con la que el conjunto local encauzó un triunfo que supone el pasaporte para un sueño. El título de la Eurocup espera a la vuelta de la esquina e, inopinadamente, puede ir a parar a las remozadas vitrinas de Los Guindos. Falta solo un último esfuerzo. ¡Quién lo diría hace un mes tras ver la trayectoria del equipo en este torneo en el que debuta esta temporada! Con un 9-0 para empezar y un 32-13 para marcar territorio, con Nedovic en plan estelar, Fogg de protagonista inesperado en ataque y Omic soportando sobre sus hombros todo el peso del juego interior, el Lokomotiv Kuban tardó tanto en reaccionar que convirtió el encuentro en una fiesta de la afición malagueña, incrédula por el desarrollo dulce del choque, pero que también supo sufrir en esos momentos en los que el cuadro ruso apuró sus opciones gracias a Baburin, el único entonado al principio, y a Jones, que cuajó una gran segunda parte. De nuevo, el Unicaja se aferró a la defensa para solventar la crucial baja de Musli, y aunque perdió el rebote fue una consigna técnica luchar por cada balón que escupía el aro. Fue tanto el empeño que puso el Unicaja en agradar a su afición que el partido pasó tan rápido en esa hora detenida en la que el gozo alcanzó el clímax.

 

Vuelta de honor

Plaza, como los toreros antes de salir por la puerta grande, recorrió el Palacio aplaudiendo a la afición su apoyo, que ayer fue en número de 10.361 espectadores. El ambiente fue el de las grandes ocasiones. Recordó a la noche mágica del triple de Pepe Sánchez frente al Barcelona que supuso acudir a la ‘Final Four’ de Atenas en una Euroliga de ensueño.

 

29.000 puntos

No podía ser otro. El mejor jugador del partido, Nedovic, anotó el punto 29.000 del Unicaja en Europa. Fue un tiro libre que subió al marcador el 11-3 y entró en la historia del club. Además, el serbio acumula ya 303 puntos en competición continental vestido de verde.

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El sueño y la fábula del Unicaja en Krasnodar con una final europea en juego
José Miguel Aguilar 15-03-2017 | 10:25 | 0

 

 

Mis notas (14 de marzo de 2017, Lokomotiv Kuban-Unicaja, primer partido de semifinales)

Apareció el conejo

El difunto Manel Comas ideó una teoría para partidos como el de ayer del Unicaja, en el que fue de menos a más y terminó sorprendiendo en su cancha de manera rotunda al Lokomotiv Kuban, que sólo sumó 38 puntos en los últimos 30 minutos. El entrenador catalán, apodado el ‘sheriff’, la denominó la teoría del conejo, que no es otra cosa que estar agazapado hasta dar el golpe definitivo. La frialdad con la que empezó el cuadro malagueño (ni una sola asistencia y ni un rebote ofensivo en el primer cuarto) y la facilidad con la que anotaba el conjunto ruso no hacían presagiar nada bueno. Además, la baja de Suárez restaba poder defensivo, Nedovic apenas lucía por falta de chispa y Alberto Díaz no era el de otras ocasiones. Sin embargo, en el encuentro en el que más equilibrio mostró el cuadro que entrena Plaza –no solo no abusó del triple sino que tiró con criterio– se sobrepuso a todas las circunstancias y se aferró a una labor colectiva encomiable apenas vista esta temporada. La lesión de Musli en el minuto 24 (con 39-38 en el marcador) fue la espoleta que terminó por detonar el juego visitante, con Brooks en plan imperial, Omic sólido en el rebote defensivo y los tiradores (Dani Díez, Fogg y Smith) acertando en los momentos precisos: como ejemplo, el único triple que metió Wacynski, en el minuto 33, sirvió para elevar la renta hasta los 13 puntos. El Unicaja desató la tormenta perfecta para desactivar a su rival, que encajó un 7-21, y ganar de forma plácida e inesperada en una semifinal europea, provocando una pésima imagen del cuadro de Krasnodar en el último cuarto.

Triunfos destacados
Solo tres veces ha ganado el Unicaja por 16 puntos en Europa, aunque la de ayer es la primera fuera de casa. Casualmente, el primer triunfo por ese tanteo fue frente al Barcelona en el ‘play-off’ de cuartos que desembocó en la ‘Final Four’ de Atenas; el segundo fue frente al Panathinaikos en un ‘Top 16’ de la Euroliga.

Táctica
Detalles: Lafayette volvió a quedarse inédito en otro partido importante y Dani Díez jugó minutos de ‘4’ por la baja de Suárez.

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