Diario Sur
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El Unicaja disputa hoy en Valencia el partido más importante de la década
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José Miguel Aguilar | 25-03-2017 | 17:47

Reservar fuerzas, guardar recursos tácticos o ir a por todas. Bendita tesitura, difícil decisión. Los equipos grandes tienen eso, que su devenir en la élite es la continua toma de opciones a cual más complicada. El azar, el destino, la suerte, la fortuna, o lo que sea, ha querido que el Unicaja y el Valencia se encuentren en la Liga a cuatro días de dirimir una final europea. Además se da la paradoja de que en una semana se enfrentarán tres veces, que durante la temporada se han visto las caras otras tantas y que el miércoles 5 de abril pueden volver a jugar en el partido definitivo por el título de la Eurocup. Y, por supuesto, hay muchas posibilidades de que el ‘play-off’ vuelva a reunirlos en una eliminatoria, bien de cuartos o de semifinales, porque en la final se antoja una utopía.

Esta tarde el encuentro de Liga es tan importante para el Unicaja como para el Valencia. El equipo malagueño no puede permitirse el lujo de dejarse llevar en la clasificación y caer hasta el séptimo puesto porque su andadura en la fase por el título de Liga sería una vereda de espinas sin flor alguna que engalane su camino; el cuadro ‘taronja’ tiene serias opciones de terminar la fase regular como líder, con todo lo que supone cara a la competición nacional y a las posibilidades cuantiosas de volver a la Euroliga la próxima temporada (se puede acceder a la misma ganando la Eurocup o siendo el mejor equipo de la Liga tras Real Madrid, Barcelona y Baskonia).

Y la tesitura se plantea irremediablemente: el Unicaja acumula tres derrotas frente al Valencia esta temporada y cinco en total; si pierde hoy afrontaría la final en unas condiciones que afectarían a la moral del equipo, porque en la mente se acumularían sensaciones negativas difíciles de borrar. Hay quien piensa que si gana hoy es más difícil volver a ganar el martes en el primer partido de la final de la Eurocup, pero es una teoría sin argumentos deportivos sólidos porque el rival presenta un balance demoledor frente al conjunto que entrena Plaza. Y amenaza con prolongar su racha de victorias frente al club de Los Guindos.

Más allá de los resultados de esta semana, el destino de ambos equipos vuelve a cruzarse en un momento trascendental para ambos. Hay que recordar que el Unicaja ganador de títulos gravitó a costa del Valencia, cuando en la temporada en la que aterrizó Scariolo en Málaga fue capaz de ganar la eliminatoria de cuartos de final sin importarle que el equipo de la ciudad del Turia tuviera el factor campo a favor. Esa victoria (16 de mayo de 2004) dio paso a un ciclo exitoso que duró hasta 2007 e incluso 2008.

Una década después, Unicaja y Valencia pugnan por ser el cuarto en discordia de la élite del baloncesto español para asaltar la plaza que pone en juego la Euroliga junto a los mejores del continente en una competición que este año ha sorprendido a propios y extraños por su competitividad y su atracción para el espectador, atónito ante la igualdad, las sorpresas y el talento que exporta esta renovada Euroliga.

Diez años después, la suerte de Unicaja y Valencia puede cambiar a mejor en un enfrentamiento directo que puede dejar graves secuelas para el perdedor. Por eso, quizás el de esta tarde sea el partido más importante de una década. Para mí, incluso más importante que el del martes, porque el de hoy puede ser un encuentro definitivo –achucharía la clasificación liguera, rompería la tónica vencedora del Valencia, daría un golpe en la mesa, acallaría la Fonteta y dejaría muchas dudas en el equipo que entrena Pedro Martínez- y el de la próxima semana es el primero de una serie de tres en el que si pierdes el primero puedes ganar los dos siguientes y llevarte el título y la gloria. Fue lo que hizo el Unicaja de Scariolo (ganó el cuarto y el quinto definitivo de aquellos cuartos de final del ‘play-off’) antes de contemplar en todo su esplendor la belleza de la gloria que representaron la conquista de la Copa del Rey, de la Liga y de la presencia en la ‘Final Four’ de Atenas. Ojo, no olviden que soñar es lo único que es gratis en esta vida. Y, además, reconfortante y recomendable.