Diario Sur
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Fecha: abril 7, 2017
Omic, la defensa y la mentalización: así ganó el Unicaja al Valencia una Eurocup épica
José Miguel Aguilar 07-04-2017 | 9:39 | 0

 

 

Crónica del día después del título de la Eurocup conquistado por el Unicaja

 

El valor del miedo pudo con el miedo al fracaso

 

Plaza convenció a los jugadores de que el Unicaja podía superar al Valencia pese a las derrotas previas

 

El día de una final se vive de forma diferente porque la tensión impide el descanso y la noche se hace larga, demasiado. Pero el miércoles no parecía una jornada trascendental. Joan Plaza se levantó pronto, bajó a desayunar y repasó en un bloc de notas y en unos cuantos folios sueltos los últimos detalles de un partido que podía marcar el proyecto deportivo del Unicaja. El técnico barcelonés reflejaba serenidad en un rostro castigado por el cansancio, mientras Antonio Herrera a su lado apuntaba algunas cosas. Es más que un ayudante. Pronto se unió Ángel Sánchez Cañete, que representa mucho más que un entrenador asistente; después también se sentaron en la mesa varios miembros del club que acompañaron al Unicaja hasta Valencia (Ndong prefirió departir con los jugadores). Más allá de detalles, del increíble final del encuentro, de los condicionantes de una semana de pasión o del rendimiento individual de algún jugador, existe unanimidad en que el éxito en la final de la Eurocup ha sido un triunfo del cuerpo técnico al completo, con el entrenador catalán a la cabeza.
El nombre del hotel era premonitorio, el NH Las Artes y Las Ciencias, ubicado en la misma avenida de la Fonteta, escenario de varias de las gestas más importantes del equipo malagueño. Hubo mucho de ambas, de arte y de ciencia, en esta eliminatoria que ha entrado en la historia. Era tanta la tranquilidad que mostraba Plaza que cuando degustó el último sorbo de café pasadas las nueve y pico de la mañana se levantó y se sentó en otra mesa junto a los pocos aficionados que viajaron en chárter junto al equipo. Era visible su cordialidad. Abrió su portátil y, misterioso, les mostró un vídeo, el mismo que luego les enseñaría a los jugadores como práctica habitual de motivación antes de una gran cita.
Acto de supervivencia
Las imágenes no tenían sonido, ya que el mensaje era tan explícito que sobraban las palabras. Una iguana en mitad del páramo escapa de una trampa que le tienden decenas de serpientes en una persecución sin tregua. De hecho, el reptil llega incluso a ser atrapado, pero se escabulle y corre que se las pela hasta una cima desde la que, orgullosa de su gesta, contempla su victoria: entre la vida y la muerte pudo el acto de supervivencia que siempre se mantiene intacto en todo ser vivo.
Así se ha sentido Plaza en este último año y medio. Un superviviente. Incomprendido en sus numerosas decisiones, perseguido por las críticas por el juego del equipo. Muchas veces solo, aunque no le faltara compañía. La ausencia en la Copa del Rey de La Coruña terminó de desquiciar la situación. Tras dos temporadas en las que no hubo títulos pero sí la comunión de antaño entre plantilla y afición, el empeño máximo por ganar la Supercopa en Málaga desvarió todos los planes. La derrota terminó en tal frustración que se pagó el resto de temporada.
En verano, se decide variar la fórmula para reconducir la situación. Podía ser su último año en Málaga y no quería irse de vacío. La composición de la plantilla levantó polvaredas por alejarse del estilo que Plaza había impuesto hasta entonces en todos sus equipos. Como entrenador vive bajo un lema: el ataque te puede proporcionar victorias, pero la defensa es la que posibilita el triunfo final. Muy pocos creyeron que este equipo de tiradores compulsivos en el perímetro pudiera candar su propio aro con fiabilidad. Las semanas pasaban demasiado deprisa, el problema físico y posterior corte de Mbawke complicó el juego interior, el fichaje de Ndiaye resultó un fiasco y la desilusión de hacer historia en la Copa de Vitoria ante el Barcelona terminó por desbaratar el puzle que se intentaba componer.
Pero apareció la pieza que podía hacer encajar todo, Omic, un jugador que aporta cualidades de las que carecía el equipo, pese a que su conducta refleje aspectos infantiles. «Necesitábamos su punto de locura», cuentan para definir su impacto en el plantel. Además, aportaba dureza en la labor más ingrata, la defensiva. Hasta su llegada, solo Alberto Díaz reflejaba ese espíritu que pretendía el entrenador, porque hasta Suárez sufría un bache de juego demasiado profundo (desde luego se desquitó con creces en el último cuarto de la final en su ingrata labor frente a Dubljevic).
Coincidió el momento de la incorporación de Omic con un trabajo específico en el aspecto mental cuando llegaron las eliminatorias de la Eurocup, que con el factor cancha en contra suponían una prueba importante para un equipo que no había respondido a las exigencias. Comenzó a cobrar protagonismo el esfuerzo defensivo, se empezaron a ensayar algunas defensas zonales y empezó a instalarse en el vestuario la sensación de que podían hacer algo grande porque había la suficiente química entre los jugadores como para compensar ciertas adversidades (las imágenes del corro formado por jugadores celebrando algún triunfo son elocuentes). Y la lesión de Musli evidenció que el equipo estaba muy unido, como los continuos percances de Nedovic que le impedían rendir al cien por cien.
Momento clave
Los protagonistas coinciden en que los cuatro minutos previos al descanso en el segundo partido de cuartos de final frente al Bayern lo cambiaron todo. Con Alberto Díaz como precursor de la filosofía de que nada se consigue sin esfuerzo, volteó la dinámica del partido, de la serie y del torneo gracias a una defensa que amilanó al rival. Se ganó ese encuentro y en Alemania se culminó la remontada. Luego llegó el gran partido en Krasnodar y el remate en Málaga para alcanzar la final europea tras superar al Lokomotiv. Se esperaba rival, y todos querían al Valencia.
Pese a la racha de cinco derrotas consecutivas frente al conjunto taronja, había razones poderosas para creer que se le podía vencer. En el argot común, «se sabía cómo se le podía meter mano». Poco a poco el Unicaja le fue comiendo terreno al cuadro que entrena Pedro Martínez y tácticamente empezaron a aparecer los aspectos trabajados. Se instaló una teoría que alguien denominó ‘la del valor del miedo’. Infundir en el rival la sensación de que su superioridad no era tal. El temor al fracaso se disipó a costa de elevar el aspecto mental, como se comprobó en la remontada de 13 puntos en nueve minutos. De ahí la imagen de Plaza, un técnico que delega y que necesita seguridad en su entorno, abrazado al trofeo en la soledad de su vestuario tras el alborozo de la celebración. Es un gesto que resume el sufrimiento pasado y la satisfacción de haber superado tantas circunstancias negativas en la travesía de una Eurocup culminada por un título inesperado, pero justo.

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El Unicaja gana la Eurocup: Las gestas tienen nombres de princesas y las derrotas suenan a madrastras
José Miguel Aguilar 07-04-2017 | 9:35 | 0

 

 

 

La contracrónica de una final increíble

 

Derroche de pasión

 

El Unicaja salda con su cuarto título, segundo europeo en dos torneos distintos, la octava final de su historia en los últimos veintidós años

Hasta 12 entrenadores tienen en su trayectoria algún partido continental con el equipo malagueño

 
Las gestas tienen nombres de princesas y las derrotas suenan a madrastras, narra el trovador. Por eso el paladar de los aficionados del Unicaja se relame cuando se escuchan Vrsac, Zaragoza y Vitoria. Y desde ayer Valencia también parecerá música celestial. Cuatro títulos con el denominador común de celebraciones fuera de casa. Y eso que Málaga sabe a belleza, al rocío de una flor, a salitre, y además se disfruta del baloncesto, pero nunca se levantan Copas. Será parte de nuestra idiosincracia.
Hay quien dice que así se goza el doble, el día de la victoria y en el posterior partido cuando el título se dedica a una afición ávida de agradecer a su equipo el éxito. Cuando el palmarés no presume de exuberancia se recuerda mejor cada logro y el año de la alegría. Como un mantra. Es como un himno que se recita en tertulias de verano o en mañanas de partido mientras se espera que el balón se ponga en juego. Y su recuerdo perdura indeleble porque son cuatro galardones diferentes en distintas épocas del club. En 2001 llegó la Copa Korac en la patria de su entrenador, un Bozidar Maljkovic que era adorado tanto en Croacia, donde nació, como en Serbia, donde se labró una carrera única en el baloncesto europeo.
Muy cerquita de Belgrado, en una localidad conocida por la farmacéutica que patrocinaba el equipo, jugaba el Hemofarm, un modesto que hace 16 años alcanzó el cielo, aunque no holló la cima. Se quedó lejos porque el cuadro malagueño venció por 30 en la ida y volvió a ganar en el partido de vuelta, en una eliminatoria que se decidía a los puntos, no por victorias como esta Eurocup que culmina una travesía del desierto de tres lustros sin subir a lo más alto del podio.
Un premio gordo
Este premio en forma de trofeo retorcido para que una vez alzado al aire permanezca para siempre inhiesto reconforta una trayectoria que por momentos llegó a ser pésima. El cuarto título de la entidad va acompañado de una pedrea que proporciona más placer, o el mismo al menos, como es el regreso a la Euroliga, la máxima competición, solo un año después de abandonarla.
Este 2017 será recordado como cuando en 2005 el equipo de Scariolo acudió a Zaragoza como octavo clasificado y ganó la Copa del Rey sorprendiendo a propios y extraños, sobre todo a Maljkovic y a Bullock, que formaban parte del conjunto rival cuando poco antes proporcionaron mucha felicidad al club de Los Guindos. Así es el destino de caprichoso.
O como cuando en 2006 se levantó en Vitoria una Liga que culminó un ciclo glorioso, ampliado a 2007 cuando la ‘Final Four’ de Atenas se convirtió en el sueño europeo más placentero para esa Andalucía que ama el baloncesto. No es de extrañar la devoción que despierta Sergio Scariolo por estos lares.
Este es el cuarto título del Unicaja en ocho finales disputadas, lo que deja una impronta de un equipo ganador pese a sus comienzos, ya que desde 2005 ha ganado todas las finales que ha disputado excepto la de la Copa del Rey de Madrid 2009.
Este gran éxito de Joan Plaza, que antes alcanzó Scariolo y Maljkovic, tiene mucho de ese plantel de entrenadores que han permitido el crecimiento del conjunto malagueño, como Javier Imbroda, Pedro Ramírez, Paco Alonso, Chus Mateo, Mario Pesquera, Aíto García Reneses, Jasmin Repesa, Curro Segura o Chechu Mulero. Todos ellos pusieron una pica en Flandes. Hoy toca disfrutar de este derroche de pasión. No siempre es fiesta. Ha habido que esperar once años para levantar un nuevo trofeo.

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La gloria espera al Unicaja en las calles de Málaga
José Miguel Aguilar 07-04-2017 | 9:33 | 0

Previa del acto de celebración por el título

Fiesta en la plaza de La Marina para celebrar el título

El Unicaja recorrerá la ciudad en autobús descapotable esta tarde con parada en la sede del banco y en el Ayuntamiento
Faltan los últimos pormenores, pero el Unicaja tiene más o menos organizada la fiesta de celebración por el título de la Eurocup. A lo largo del día se conocerán todos los detalles. Esta tarde, al cierre de esta edición faltaba concretar la hora, un autobús descapotable recorrerá todo el centro de Málaga para que la afición pueda rendir honores a los campeones. Once años después el equipo que entrena Joan Plaza vuelve a subirse a lo más alto del podio. Por cuarta vez en su historia tras la Copa Korac de 2001, la Copa del Rey de 2005 y la Liga ACB de 2006.
El ritual protocolario recoge que antes de que la ciudad ovacione al ganador del torneo europeo el Unicaja al completo se hará una foto histórica en Los Guindos con todos los equipos de la cantera, un guiño al lugar de donde salió el MVP de la final, Alberto Díaz. Un ejemplo, además, para aquellos que se aferran a la esperanza de triunfar en el equipo de su tierra. Ya tenemos un nuevo profeta del que presumir. Y además es humilde y lleva la modestia por bandera.
A partir de ahí, el autobús tomará rumbo a la sede de Unicaja, en la avenida Andalucía, donde realizarán la primera parada de la tarde. Es de recibo el protagonismo de la entidad financiera que es uno de los patrocinadores más importantes del deporte europeo y santo y seña del baloncesto en Málaga. Luego volverán a montarse en el autobús para dirigirse al Ayuntamiento, desde donde se dirigirán de nuevo a la afición como es de rigor.
La sorpresa final se producirá en la plaza de la Marina, donde está prevista la gran fiesta que culminará con la comunión entre equipo y afición. Una pantalla gigante recogerá todo el recorrido del equipo y luego montados en la pasarela celebrarán junto a la ciudad un título histórico por la forma en la que se consiguió y por lo inesperado del éxito.
El Unicaja tiene previsto celebrar el título al estilo de cómo la selección española de fútbol celebró el Europeo y el Mundial en Madrid. La noche acabará con una cena de todo el equipo para festejar el título ya de forma íntima y culminar una celebración que comenzó en la Fuente de San Luis, ya para siempre un pabellón de grato recuerdo para la marea verde, continuó anoche en el centro de la ciudad y en el aeropuerto, adonde también tenían previsto acudir los aficionados, porque el equipo al completo regresó anoche.

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El Unicaja gana un título y la cantera encumbra a una leyenda: Alberto Díaz
José Miguel Aguilar 07-04-2017 | 9:31 | 0

 

 

Mis notas del Valencia-Unicaja (5 de abril de 2017, tercer partido de la final de la Eurocup)

 

Traca final

 

El panteón de los dioses tiene desde ayer nuevos inquilinos. Ese lugar donde residen los elegidos visten de verde y proceden de Málaga. El Unicaja obró anoche la mayor gesta de su historia. Y eso que le persiguen hazañas a lo ancho y largo de su trayectoria, algunas frente al Valencia, como ayer. Pero esta final de la Eurocup será recordada para siempre al ganar tres eliminatorias consecutivas con el factor cancha en contra y por una final con un desenlace de película tras ganar dos encuentros seguidos frente a un rival que le había vencido las siete ocasiones anteriores. Épica en estado puro. Baloncesto como sinónimo de pasión.
Sin Musli, con Nedovic diezmado y con Omic descalificado en el minuto 28 al cometer un error infantil -saltó a la pista desde el banquillo para evitar un rifirrafe entre Martínez y Nedovic-, el Unicaja se vio trece puntos abajo en el minuto 31. Entonces Plaza sentó a Fogg y Nedovic y optó por Alberto Díaz y Smith y este equipo que en febrero apenas oponía resistencia -sólo unos pocos creyeron que se podía revertir la situación- se vistió de héroe para ejecutar una remontada histórica con un increíble parcial de 0-18 con Dani Díez y Smith desatados en ataque y todo el quinteto aferrado a la esperanza de victoria ante la descomposición local y la incredulidad de la afición ‘taronja’.
Once años después el Unicaja volvió a derramar lágrimas de alegría. Cuarto título para el club de Los Guindos. Nadie dirá que este equipo no es justo merecedor de la Eurocup y del premio añadido de volver a la Euroliga solo un año después. En Valencia llegó la traca final.
El mejor
La portada de SUR de este histórico 5 de abril de 2017 recogía una foto de Alberto Díaz con el puño apretado en alto simbolizando el orgullo malagueño que representa su ascenso a la élite. Ese era el título. Su premio de MVP de la final es la recompensa a su enorme sacrificio y a su portentosa evolución en una cancha de baloncesto. Alguna que otra vez suceden los milagros.

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