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Tremendo impacto de Eyenga en su debut con el Unicaja en el primer partido del play-off el día del homenaje a Berni
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José Miguel Aguilar | 22-05-2017 | 11:00

 

Mis notas del Unicaja-Iberostar Tenerife (1º partido de cuartos de final) 21 de mayo de 2017

 

¡Qué bueno que viniste!

Suele suceder que en el ‘play off’ ocurren cosas extrañas respecto a la temporada regular, y algunas de ellas son extraordinarias y otras difíciles de explicar. Estrellas que no relucen, protagonistas inesperados, secundarios de lujo, arbitrajes que enojan a propios y extraños, estrenos impactantes, cómo analizar una victoria con peor porcentaje de tiro y con menos triples anotados o cómo hacer ver la igualdad de un partido si el marcador señala al final una diferencia clara… Ayer hubo un poco de todo, y por ambos bandos. Si Eyenga se erigió en la figura del partido en su primer encuentro de verde, Kirksay, a sus 37 años, fue el factor desequilibrante de su equipo (su media era de 5 puntos y ayer se fue hasta los 16, 14 en el tercer cuarto), por citar dos ejemplos del contraste que se vivió en el Martín Carpena.
La arrolladora puesta en escena de Eyenga, con cinco puntos en su primer minuto en la cancha como sustituto del lesionado Waczynski, y un impacto en el juego de su equipo ciertamente notable, por lo que aportó recién llegado, fue la nota más destacada de un encuentro en el que al principio su salida fue clave para meter al Unicaja en el choque (10-17) y después para dejar el triunfo en Málaga –14 puntos en el último cuarto–, y ya se sabe de la importancia de ganar primero en una serie tan corta. El congoleño pareció llevar un lustro junto a sus compañeros y era un advenedizo que luego, en su análisis del partido, pecó de humildad aludiendo al sueño vivido. De no ser por él, ahora estaríamos hablando de una pesadilla.
Merecido homenaje
Sus lágrimas de emoción eran un goteo de recuerdos para los miles de malagueños que de 1999 a 2012 disfrutaron con su capitán. El Unicaja saldó por fin la deuda que mantenía con Berni Rodríguez y desde ayer su camiseta permanecerá para siempre en el techo del Palacio de los Deportes y el número 5 jamás será ya utilizado en Málaga. Fue un reconocimiento acorde a la categoría del homenajeado, que realizó un discurso sincero emocionante, lleno de sentimiento y que conmovió a los que vimos en directo este histórico acto.