Diario Sur
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La afición llevó en volandas al Unicaja hasta que le aguantó las fuerzas: el Real Madrid, finalista
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José Miguel Aguilar | 05-06-2017 | 15:45

 

Unicaja-Real Madrid (3º partido de semifinales), 4 de junio de 2017

 

Tres cuartos de magia

 

Hay pocas escenografías más excitantes que las del Palacio de los Deportes Martín Carpena en plena ebullición. Reúne todos los elementos para dos horas de diversión, de pura locura ambiental con diez mil personas disfrutando de algo único. La música estruendosa, las cartulinas en alto, los ojos vidriosos de emoción, el ruido ensordecedor, la agitación sin tregua, el drama de la eliminación presente en cada acción, el poderío del rival, la superación del momento de debilidad por las bajas propias o la fortaleza del adversario. Todo se agiganta si, además, el que está enfrente es el Barcelona o el Real Madrid. Todo se magnifica si lo que está en juego es el pase a una final de Liga. Lo que empezó siendo la ‘marea verde’ se ha convertido en un ‘infierno verde’ para el que osa visitar el recinto con la intención de alcanzar el éxito. Huelga decir que todo dentro de una deportividad a prueba de árbitros, que no están cogiendo el camino del acierto en estos ‘play-off’.
Todo era magia hasta el minuto 33, cuando el actual campeón de Liga se puso por primera vez por delante en el marcador. Ahí le empezaron a flaquear las fuerzas al Unicaja, porque aguantó en el partido sin juego interior (Omic causó baja y Musli ni está ni se le espera en aventuras de cierta enjundia) y con la defensa como arma fundamental y el rebote como cualidad indispensable para alargar la serie. Más acertados en el triple que en partidos anteriores, los locales terminaron aceptando la superioridad blanca, que sufrió de lo lindo para luchar por el título, y que necesitó de todo su arsenal (Doncic, Randolph, Reyes, Ayón, Llull…) para regresar a Madrid antes de lo previsto.

Futuro
El Unicaja aprovechó uno de los partidos grandes de la temporada para presentar la campaña de abonos de la próxima campaña, que será la del regreso a la Euroliga tras un año de ausencia. La novedad es un abono con un precio único independientemente de los partidos que se jueguen, y las primeras impresiones coincidieron en el acierto del club para promocionar más aforo en el mayor número de partidos posibles.