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200 viajes del Unicaja en Europa
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José Miguel Aguilar | 17-11-2017 | 11:28

*****Artículo publicado en SUR el jueves 16 de diciembre de 2017

 

18 países, 65 ciudades y 200 viajes

 

El Unicaja alcanza hoy en Madrid el segundo centenar de partidos europeos fuera de casa, en una trayectoria que refleja cómo ha cambiado el viejo continente en el último cuarto de siglo

 

 

Es enriquecedor admirar la trayectoria europea del Unicaja bajo el prisma geopolítico por el que se ha movido el viejo continente en estas décadas. Países nuevos, ciudades sacadas del anonimato, clubes desaparecidos, alternativas a los poderosos que representan a los países emergentes y un sinfín de anécdotas y experiencias que narrar… Un recorrido por su historia esboza una imagen fidedigna de los cambios registrados en los países que conforman el entorno deportivo del conjunto de Los Guindos, y ahora que cumple 200 partidos lejos de Málaga merece la pena echar un vistazo al listado de naciones y ciudades que ha visitado y a los rivales a los que se han enfrentado. Esta noche, frente al Madrid, no solo cumplirá una efeméride, sino que el encuentro en la capital de España es un guiño al destino en forma de cifra redonda que llega en un momento crucial en este comienzo de temporada.

Los 199 partidos jugados por el Unicaja como visitante hasta hoy se reparten en tres competiciones, desde aquellos de la Copa Korac recordados con nostalgia (32 viajes) hasta los 155 de la remozada Euroliga, pasando por los 12 exitosos de la Eurocup de la pasada campaña. El club malagueño luce en sus vitrinas los trofeos conquistados de los dos torneos menores, y tiene como orgullo haber luchado por el título más elitista en esa ‘Final Four’ inolvidable disputada en 2007 en Atenas.

Es Grecia donde más partidos ha disputado lejos de casa, hasta 27 (incluidos los dos prestigiosos en ese mítico 2007), con Italia en segundo lugar con 25, y con España completando el podio con hasta 21 visitas a Madrid, Barcelona, Vitoria, Valencia, Badalona, Bilbao y Murcia, que acogieron encuentros europeos con el Unicaja como adversario. Después está Turquía, con 20, Alemania (19), Rusia (17), Francia (13), Israel (11), Lituania (10), Croacia (9), Bélgica (7), Serbia (6), Polonia (5), Eslovenia (4), Montenegro (2) y Portugal, Holanda y Austria con un encuentro. En total, 18 países.
En cuanto a las ciudades, 65 han acogido algún partido europeo del Unicaja, con Atenas en cabeza con 24 –incluidos los del Pireo contra el Olympiacos–, seguida por Estambul con 20, y Moscú con 13.

El balance es irregular, ya que ha ganado 76 partidos lejos de casa (solo el 38%) y ha perdido 123 encuentros como visitante (el 62%), con la Copa Korac como espejo que refleja los mejores registros obviamente, ya que disputó dos finales y conquistó un título.

Al equipo que más veces se ha enfrentado como visitante es al CSKA de Moscú, en 13 ocasiones, después al Panathinaikos, en 11, y al Olympiacos, en 10. Se da la circunstancia de que ha viajado veinte veces a Estambul para medirse a seis equipos distintos: Besiktas, Darussafaka, Efes Pilsen, Fenerbahce, Galatasaray y Ulker, alguno ya desaparecido y otros fusionados.

En cuanto al último partido continental, por fin se vio a un gran McCallum. Aunque fue irregular, su carácter y personalidad en el último cuarto fueron claves para que el Unicaja forzara la prorroga frente al Zalguiris. El estadounidense batió su marca anotadora al lograr 19 puntos, y sólo Nedovic ha logrado más canastas de la actual plantilla en un encuentro europeo.

Un apunte de la pasada jornada liguera referente al criterio arbitral: en dos partidos diferentes, el Retabet Bilbao-Valencia y el Movistar Estudiantes-Montakit Fuenlabrada, se produjeron situaciones similares en finales igualados. Y los tríos arbitrales tomaron decisiones contradictorias al aplicar la regla de la antideportiva: Jiménez-Serrano-Sánchez Monserrat favorecieron al colíder de la Liga, que terminó ganando; Cortés-Araña-Sánchez Mohedas no señalaron una acción al cuadro visitante en el derbi madrileño, que pese a salir perjudicado terminó llevándose la victoria. No se trata de ganar o perder, sino de sincronizar la norma para no volver loco al espectador que asiste atónito a dos finales resueltos de forma distinta.