Diario Sur

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Autor: JoseMiguelAguilar
Ya toca
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José Miguel Aguilar | 04-06-2015 | 10:35| 0

Si osas comentar a algún miembro del Unicaja que este año toca eliminar al Barça –aunque el tango dice que veinte años no es nada a algunos nos parecen una eternidad–, te llaman loco, parafraseando a Pablo Alborán. No podríamos titular esta crónica como hizo Carlos Gardel con Volver, aunque uno siente en carne propia que «con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi sien». Y es que cada uno de los aficionados malagueños tiene una historia de frustración frente al Barcelona, pues en competición nacional siempre salió victorioso –en Europa se logró disputar la ‘Final Four’ de Atenas a costa del cuadro azulgrana, con el triple de Pepe Sánchez como recuerdo entrañable de una noche mágica–.
Veinte años después del triple de Ansley ya toca escribir una letra de balada con final feliz, como las historias de amor de juventud, que se quedan grabadas hasta cuando la memoria se enmaraña en la vejez. Si se observan los números de estos veinte años las lágrimas de decepción no permiten ver el horizonte; si se ojea el balance de la temporada, con tres derrotas en otros tantos partidos, es para perder la cordura. Pero la prudencia choca con la sensación que desprende el equipo que entrena Joan Plaza y el juego desplegado en dos de los tres antecedentes de los meses anteriores.
En el Palau, el Unicaja tuvo la victoria en la mano, pero un triple inverosímil de Abrines forzó la prórroga y ahí fue superior el cuadro local; en la Copa, la igualdad presidió el partido hasta el último cuarto, donde tres minutos fatídicos decantaron la balanza a favor del posterior subcampeón, y en Málaga el Barcelona se aprovechó del mal momento de su rival para arrebatarle la segunda plaza, la que ahora le proporciona al equipo que entrena Xavi Pascual el factor cancha.
Ahí es donde el Unicaja tiene que tirar de experiencia: un mes malo de una larga temporada le privó del liderato y lo llevó al tercer puesto; en un abrir y cerrar de ojos se vio fuera de la final de la Copa del Rey. Aunque sea muy complicado, mantener la misma línea durante los 40 minutos es el único camino hacia el éxito frente a un rival con más talento y plantilla. Sin contar las sorpresas tácticas que se puedan tener preparadas… Ya toca.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 4 de junio

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Inflexión
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José Miguel Aguilar | 03-06-2015 | 6:22| 0

El día después toca reflexionar, y en este caso, paladear una victoria con gran significado. La trascendencia supera la clasificación para semifinales. De la importancia del choque sobresale la presencia de Josean Querejeta en el palco del Palacio. El presidente del Baskonia no viaja nunca con el equipo y en contadas ocasiones se le puede ver lejos de Vitoria. El lunes era un día especial, el lunes fue el día que el Unicaja derribó un muro, el que le enfrentaba al Laboral Kutxa a lo largo de los años.
En Málaga siempre se tuvo al cuadro vasco como el espejo en el que mirarse si quería hacer las cosas de una determinada manera, alejada de cómo se trabaja en Los Guindos. Mientras en el norte solo importa el resultado, en el sur cuenta y mucho la forma de llegar a lo máximo. El de arriba ni tiene cantera ni se lo ha planteado; el de abajo se afana por enseñar a niños que un día puedan vestir la camiseta verde e incluso la roja. Se rozó la perfección cuando tres malagueños formaron parte de la selección española. Pero el rival no necesitaba jugadores nacionales para codearse con los mejores del continente en la ‘Final Four’, a la que acudió en varias ocasiones; ni precisaba de canteranos para ganar la Copa del Rey o la Liga.
Envidia sentían muchos por esa forma de trabajar que daba tantos réditos. Y cuando la crisis se apoderó del Unicaja en forma de pésimos resultados se llegó incluso a pensar en cambiar todo el planteamiento para adaptar el club a los tiempos modernos. Por momentos se miró más a África o a los Balcanes que a Huelin o Marbella. Surgieron dudas que producían escozor en el alma… Hasta este lunes, cuando la victoria en el tercer partido de cuartos de final supone un triunfo íntimo para una entidad que ha enterrado todos los fantasmas. Si el 9 de abril, sin jugarse nada, el Unicaja echó al Laboral Kutxa de Europa –si ganaba se metía en el ‘Top 8’–, el 1 de junio supuso el punto de inflexión en la trayectoria de ambos equipos. Ahora sí se puede categorizar el momento de ambos: el otrora inaccesible Baskonia lleva tres temporadas sin alcanzar las semifinales; el ‘débil’ Unicaja se ha alejado de su incierto destino y está de nuevo entre los cuatro mejores en la Copa y en la Liga. Y Querejeta fue testigo de la comunión entre un equipo y una afición que celebran juntos el regreso a la élite.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 3 de junio

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Germán
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José Miguel Aguilar | 02-06-2015 | 6:06| 0

Hay victorias que proporcionan más satisfacción que otras. Se alcanzan éxitos que se paladean de una forma especial, alegrías que compensan decepciones anteriores, triunfos que saben a gloria. El del Unicaja frente al Laboral Kutxa es uno de esos. La rivalidad entre ambos clubes siempre ha traspasado el terreno deportivo, no en vano son los dos grandes equipos de baloncesto dejando a un lado los de fútbol y el pique se sentía siempre a flor de piel. En los despachos y en la cancha, derrotar al conjunto de Vitoria daba un plus de complacencia. Se dormía más a gusto, en pocas palabras.
Eso explica el ambiente que se vivió ayer en el Palacio de los Deportes Martín Carpena, pese a que no se llenó. La afición de Málaga, entendida y veterana, experta en estas lides, como dice el tópico deportivo, llevó en volandas al conjunto que entrena Joan Plaza. Han sido muchas frustraciones y había que celebrar el pase a semifinales. Y lo hizo a lo grande, hasta casi una hora después de terminado el partido.
La clasificación llegó desde la defensa, seña de identidad del equipo que entrena Joan Plaza, que optó por una zona que resultó determinante. Fue un segundo tiempo soberbio, en el que el rival solo pudo sumar 15 puntos de valoración, anotar 26 puntos –en el tercer cuarto se fue hasta los 30 puntos–, y capturar trece rebotes, dos únicamente en ataque.
Hubo varios protagonistas en el partido, empezando por Markovic, que cambió el ritmo del choque tras el descanso; Fran Vázquez terminó con dobles figuras y estuvo colosal en el rebote ofensivo, o Stefansson y su encomiable esfuerzo atrás, premiado con una ovación por el público. Pero la aficion eligió a su particular ‘MVP’, a su mejor hombre, al más valioso, que no es otro que Germán Gabriel.
Apenas jugó nueve minutos, pero resultaron claves. Se merecía el malagueño el cariño de su gente, después de tantas idas y venidas a lo largo de su carrera, demasiados sinsabores; parecía que nunca iba a ser profeta en su tierra. Al fin, este bonachón que levantó a los aficionados de sus asientos con varias acciones espectaculares, tuvo recompensa en el corazón de la afición, que despidió a su equipo con un grito de guerra lleno de esperanza. Toca ahora el Barça y todos al unísono gritaron: ‘Sí se puede’.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 2 de junio

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No era el día
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José Miguel Aguilar | 01-06-2015 | 6:03| 0

La intensidad es una cualidad muy apreciada por los entrenadores porque no se entrena, ya que es una aportación individual al equipo, que sí ejercita sistemas para compensar fortalezas y debilidades. A la hora de saltar por un rebote o de dar un paso extra en ataque o de esforzarte algo más en defensa, la actitud es fundamental para alcanzar el éxito en esas acciones. Desde el primer momento se vio que el Unicaja de ayer no era el del jueves, y no solo porque empezara con un 8-0, que ya dice bastante. Y lo peor es que tu falta de ganas o ansiedad se transmite y el rival se crece en la misma medida en que tú fallas: acierto en el tiro y hasta fantasía en el pase.
Fueron dos partidos muy similares, pero con protagonistas opuestos. Hasta hubo cuartos que se cerraron con triple, como en el Palacio, pero ayer fueron Causeur o San Emeterio los que elevaron la moral de su equipo (de su aportación depende el rendimiento del rival y seguramente el resultado de mañana).
Cómo no vería el panorama de negro Plaza –en los primeros 15 minutos utilizó hasta cuatro jugadores como ala-pívot– que refugió a su equipo en una zona tras el descanso, lo que le permitió albergar alguna esperanza tras reducir la diferencia de 16 a seis puntos. Pero no era el día: Golubovic anotó sus primeros puntos en el minuto 25, Green se estrenó en el 33, y Suárez, dos minutos más tarde. Y Toolson acabó con -5 de valoración.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 31 de mayo

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Dedicado a John Nash
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José Miguel Aguilar | 01-06-2015 | 6:01| 0

Superado en la pista, barrido en el juego, el Laboral Kutxa ofreció una penosa imagen en el primer partido de la lucha por el título frente a un impresionante, prodigioso y excelso Unicaja, que quiso rendir su particular homenaje al recientemente fallecido John Nash, una mente maravillosa que inspiró una película sublime sobre la superación personal. El equipo malagueño quizás se inspiró en el famoso matemático que ganó el Nobel de Economía para vencer su particular esquizofrenia, esa que le llevó del liderato al tercer puesto de la clasificación tras cinco derrotas consecutivas.
Ayer, con la máxima ambición desde el salto inicial, pero con mayor ímpetu que acierto, el equipo que entrena Plaza dominó a placer a su rival de cuartos gracias a su defensa y a su aplastante superioridad en el rebote (más mérito si cabe porque el cuadro vitoriano ha sido el mejor de la fase regular en esta faceta, tanto en el global como a la hora de candar su aro en defensa), con Golubovic como el jugador más destacado, con diez capturas antes del descanso.
Sorprendió que el Unicaja arrancara el ‘play-off’ con la brillantez exhibida, la que le faltó en el último tramo de la competición. Fue tanta la superioridad (cerró el tercer cuarto 26 puntos arriba) que se pudo permitir los horrorosos últimos diez minutos, en los que el ambiente se enfrió también con el percance sufrido por Markovic.
Cuando usted lea estas líneas, el Unicaja posiblemente ya esté concentrado en Vitoria, pues viajó a las siete de la mañana vía Bilbao. Así de duro es el ‘play-off’, puro desgaste, y se empieza de cero en el siguiente partido, con la ventaja de que el primer triunfo se quedó en casa.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 29 de mayo

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