Diario Sur
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Autor: JoseMiguelAguilar
El Unicaja juega hoy en Valencia el partido más importante de la última década
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José Miguel Aguilar | 05-04-2017 | 1:29| 0

 

Previa del Valencia-Unicaja (tercer partido de la final de la Europ, 5 de abril de 2017)

 

Dice un integrante del club, de lo más antiguos, que cuando ve en el hotel de concentración del equipo a un periodista veterano es que el Unicaja se juega algo grande. No le falta razón. La cita de esta noche es la más importante de la última década. El encuentro de hoy en la Fonteta es de los que marcan la trayectoria de un club. Sobre todo si se enfrentan dos equipos que pugnan por el mismo objetivo. O mejor dicho, si el rival es el que durante tres lustros ha luchado por desalojarte del privilegiado lugar que ocupas. Durante 15 años el Valencia ha esperado la oportunidad de esta noche. El ganador de la Eurocup se asegura la próxima Euroliga, el objeto del deseo del segundo pelotón del baloncesto español tras cerrarse el torneo con la invitación fija a Real Madrid, Barcelona y Baskonia.
La final de esta noche, el tercer partido de una serie estirada al límite en el plano deportivo y mental, tiene todos los condicionantes para dejar muy tocado al derrotado, sobre todo si ese es el conjunto de la ciudad del Turia, eterno aspirante al cuarteto que parte la pana en la Liga ACB. Pero este Valencia -que juega su segunda final en dos meses tras la de la Copa del Rey y es colider en la Liga Endesa- se ha postulado de manera elegante a ser la cola del león del baloncesto español, ese que se come el pastel más grande de la tarta económica (la Euroliga reparte suculentos dividendos entre los 16 participantes). El Unicaja afronta el choque como premio a dos meses de superación colectiva, trabajo defensivo y juego de conjunto; el Valencia llega al partido con la obligación de demostrar que es el mejor equipo de la historia de la Eurocup, ya que de conseguirlo sería su cuarto título, y la vía hacia el éxito la tuvo clara con el fichaje de españoles de carácter y extranjeros comprometidos. Un bloque compacto con el que derribar cualquier muro, sobre todo si es el malagueño.
Para el Unicaja será la octava final de su historia -la novena si como tal entendemos clasificarse para la ‘Final Four’- en veintidós años, desde que en 1995 se estrenara en la lucha por los títulos con aquella mítica eliminatoria frente al Barcelona con el triple fallado de Ansley. Aunque se perdió fue el asalto a la élite, el comienzo de un cuento que siempre parece tener final feliz, pues aún no se ha escrito la última palabra.
La consumación del éxito llegó allende los Pirineos, con dos citas decisivas en Europa en pos de su primer título. Si al primer intento de Limoges no pudo, al segundo en Vrsac llegó sobrado y demostró ser el mejor equipo esa temporada de la extinta Copa Korac.
Tras 2000 y 2001 llegó un nuevo asalto a la Liga en 2002, con idéntica suerte a la anterior, aunque incluso con menos opciones pues cayó por un rotundo 3-0 frente al hoy Baskonia. La siguiente cita con la historia fue la más entrañable de todas, por inesperada, por cómo se consiguió, por cómo se celebró, por todo lo que supuso y por lo que se ganó. La Copa del Rey de 2005 es el sueño más bonito jamás vivido en invierno.
El éxito llamó al éxito y un año después la primera Liga colmó las aspiraciones del Unicaja al tercer intento, además devolviéndole al cuadro vitoriano el 3-0 de la anterior final. Y el trienio glorioso se completó con una ‘Final Four’ inolvidable, la de 2007, por ser en Atenas y por llegar hasta allí eliminando al que sigue siendo la bestia negra en competición nacional, el Barcelona.
Estos años con Sergio Scariolo al frente del equipo seguramente serán irrepetibles. Dos años después, 2009, Aíto García Reneses intentó levantar la Copa del Rey en Madrid, pero cayó en la prórroga.
Han tenido que pasar ocho años para volver a ver al Unicaja en una final, en esta ocasión en un torneo en el que se estrena, una Eurocup con muchos alicientes y muchos acicates.
Lo dicho. Posiblemente hoy es el día más importante para el club de Los Guindos en la última década

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Una noche para el recuerdo, un triunfo para la historia: el Unicaja vence al Valencia
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José Miguel Aguilar | 03-04-2017 | 9:21| 0

 

Mis notas del Unicaja-Valencia (31 de marzo de 2017, segundo partido de la final de la Eurocup)

¡Qué gran noche!

 

Una noche para el recuerdo –Raphael atronó en un Palacio de los Deportes a rebosar que gozó de lo lindo con su metáfora de la vida en una canción mítica–. Otra noche más. Otro sueño por cumplir, otra ilusión que mantener, otra esperanza que alimentar. En un ambiente indescriptible, con una actitud increíble, un comportamiento inconmensurable y un rendimiento impresionante, el Unicaja pareció un equipo invencible capaz de una gesta que sería inenarrable: igualó la final de la Eurocup y el miércoles gozará de una oportunidad histórica para lograr un título europeo, en lo que sería una remontada para la posteridad. A la sexta fue la vencida y el Valencia cayó derrotado por fin esta temporada por un rival que se mostró intratable al dominar todas las facetas del juego: rebote, tiro, ritmo, lucha, defensa, acierto… El equipo visitante se vio superado del minuto uno al cuarenta porque la mejor versión del equipo malagueño llegó a ser insuperable por su incondicional creencia de que la gesta es posible. Ya ha hecho lo que resultaba más insoportable: vencer después de demostrar ser mejor, como lo fue el pasado sábado en Liga y el martes en la apertura de la final. El equilibrio necesario lo proporcionaron Smith por fuera y Omic por dentro. El primero resurgió tras varias semanas desaparecido (20 puntos, 5 triples y buenos porcentajes en los lanzamientos), y el pívot se hizo amo y señor de ambas zonas y terminó con dobles dígitos (12 puntos y 10 rebotes, seis de ellos en ataque). La clave estadística llegó con Dubljevic, determinante hasta ayer, que se vio superado: con él en pista su equipo cedió por 17 puntos, en ese aspecto el peor del conjunto de Pedro Martínez; con Omic el equipo local llegó a dominar por hasta veinte puntos. Significativo. Decisivo.
Por partida triple
No solo Plaza entró ayer en la historia al convertirse en el técnico del Unicaja con más partidos europeos, sino que Carlos Suárez superó a Bullock y ya está entre los 15 máximos anotadores, y Alberto Díaz superó a Garbajosa y escaló hasta los 20 primeros con más encuentros en la trayectorica continental del cuadro malagueño.

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A ritmo de Amaral, el Unicaja echó de menos a Musli y a Nedovic en la final de la Eurocup (1ª parte)
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José Miguel Aguilar | 29-03-2017 | 6:21| 0

 

Mis notas del Valencia-Unicaja (28 de marzo de 2017, primer partido de la final de la Eurocup)

SIN TI NO SOY NADA

Sin ti no soy nada, una gota de lluvia mojando mi cara, mi mundo es pequeño y mi corazón pedacitos de hielo. La letra de Amaral penetra en el alma del Unicaja para explicar la situación con la que afronta una final europea tres lustros después, sin el mejor jugador interior lesionado y con el líder espiritual diezmado por un inoportuno percance en un entrenamiento. Sin ti no soy nada, le decían sus compañeros con la mirada a Musli, primero, y a Nedovic, después, en un vestuario abatido por la grandeza que exhibió en la Fonteta pero que no le bastó para superar a un Valencia que toma ventaja en la lucha por el título. Con estas importantes ausencias, el conjunto malagueño tiró de estrategia para desequilibrar un choque que terminó siendo dominado por el mejor jugador que pisó la cancha, Dubljevic. Tardó ocho minutos en anotar, pero en el último cuarto fue decisivo con sus triples, recurso que añade a su imponente juego cerca del aro, y eso que Omic firmó unos números extraordinarios.

Pese a no ganar ningún cuarto, el equipo que entrena Plaza cerró mejor el rebote en la segunda parte y tuvo opciones de victoria: desaprovechó dos rechaces ofensivos, un tiro exterior lanzado sin oposición y una gran defensa que culminó en falta personal. Son pequeños detalles, igual que el sábado, que dictan conclusiones: el Valencia lleva 5 victorias consecutivas esta temporada frente a un Unicaja que cada vez está más cerca de su rival pese que le resulta insuficiente para consumar el triunfo.

 

BANQUILLO RIVAL

El rictus de Pedro Martínez durante todo el partido delataba la sensación que tenía de la superioridad del rival. De ahí su gesto final con la victoria en el bolsillo, ya que el mejor entrenador de la Eurocup este año era consciente de la presión del primer partido de la eliminatoria. Siempre es el más difícil.

TRIPLES DECISIVOS

Hasta ocho jugadores del Unicaja anotaron algún triple, dos más que en el Valencia: la diferencia estuvo en que al descanso sólo había acertado Sastre por los locales y luego se le unieron cinco compañeros más.

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El Unicaja le planta cara al Valencia, pero desperdicia una gran oportunidad de ganar
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José Miguel Aguilar | 27-03-2017 | 6:24| 0

 

 

Mis notas del Valencia-Unicaja (25 de marzo de 2017)

Buena señal

Pocas veces unos cuantos pequeños detalles –un par de pérdidas, un rebote, un tiro precipitado– decidieron tanto un partido tan igualado. El Unicaja sólo cedió un cuarto, el fatídico tercero, el que siempre le costó la derrota frente al Valencia en los cuatro enfrentamientos de la temporada, pero le faltó decisión para afrontar un choque que, aunque parece en medio de la nada cuando se avista una final europea, tiene mucha trascendencia cara a la clasificación.
La preparación del partido, además, marcó el desarrollo del mismo, ya que con el resultado aún abierto, pues sólo había cuatro puntos de diferencia, Plaza reservó a Omic y Nedovic en los momentos transcendentales. Resultó demasiado evidente que la mente giraba hacia el martes, hacia el comienzo de lo más bonito que va a vivir el Unicaja en una década. El partido deparó varias sorpresas y todas fueron protagonizadas por los visitantes, empezando por el factor Lafayette, que volvió a jugar y lo hizo a un nivel excelso, anotando 11 puntos sin fallo en menos de ocho minutos, y luego por la contundencia de Omic, que por momentos hizo olvidar la ausencia de Musli, aunque a la postre resulte vital para la suerte de su equipo.
El Valencia, que no capturó su primer rebote ofensivo hasta el minuto 25, entre otras cosas porque acumulaba un 73% de acierto en tiros de dos, no jugó nunca cómodo, y ese será el mejor aval para la próxima semana de un Unicaja que se mostró muy competitivo durante los cuarenta minutos. Por primera vez este año, el cuadro malagueño dio la impresión de que podía ganarle al rival con el que se va a jugar el título de la Eurocup, y eso es una buena señal.
Futuro
Okouo volvió a demostrar que será una baza importante para el Unicaja a la vuelta de la esquina. Le queda mucho por aprender, pero mientras se le enseña puede aportar cosas.
Decepción
El partido de Suárez y de Waczynski fue para olvidar, el primero por sus pérdidas y su falta de tino y el segundo por su ineficacia en el triple.

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El Unicaja disputa hoy en Valencia el partido más importante de la década
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José Miguel Aguilar | 25-03-2017 | 2:03| 0

Reservar fuerzas, guardar recursos tácticos o ir a por todas. Bendita tesitura, difícil decisión. Los equipos grandes tienen eso, que su devenir en la élite es la continua toma de opciones a cual más complicada. El azar, el destino, la suerte, la fortuna, o lo que sea, ha querido que el Unicaja y el Valencia se encuentren en la Liga a cuatro días de dirimir una final europea. Además se da la paradoja de que en una semana se enfrentarán tres veces, que durante la temporada se han visto las caras otras tantas y que el miércoles 5 de abril pueden volver a jugar en el partido definitivo por el título de la Eurocup. Y, por supuesto, hay muchas posibilidades de que el ‘play-off’ vuelva a reunirlos en una eliminatoria, bien de cuartos o de semifinales, porque en la final se antoja una utopía.

Esta tarde el encuentro de Liga es tan importante para el Unicaja como para el Valencia. El equipo malagueño no puede permitirse el lujo de dejarse llevar en la clasificación y caer hasta el séptimo puesto porque su andadura en la fase por el título de Liga sería una vereda de espinas sin flor alguna que engalane su camino; el cuadro ‘taronja’ tiene serias opciones de terminar la fase regular como líder, con todo lo que supone cara a la competición nacional y a las posibilidades cuantiosas de volver a la Euroliga la próxima temporada (se puede acceder a la misma ganando la Eurocup o siendo el mejor equipo de la Liga tras Real Madrid, Barcelona y Baskonia).

Y la tesitura se plantea irremediablemente: el Unicaja acumula tres derrotas frente al Valencia esta temporada y cinco en total; si pierde hoy afrontaría la final en unas condiciones que afectarían a la moral del equipo, porque en la mente se acumularían sensaciones negativas difíciles de borrar. Hay quien piensa que si gana hoy es más difícil volver a ganar el martes en el primer partido de la final de la Eurocup, pero es una teoría sin argumentos deportivos sólidos porque el rival presenta un balance demoledor frente al conjunto que entrena Plaza. Y amenaza con prolongar su racha de victorias frente al club de Los Guindos.

Más allá de los resultados de esta semana, el destino de ambos equipos vuelve a cruzarse en un momento trascendental para ambos. Hay que recordar que el Unicaja ganador de títulos gravitó a costa del Valencia, cuando en la temporada en la que aterrizó Scariolo en Málaga fue capaz de ganar la eliminatoria de cuartos de final sin importarle que el equipo de la ciudad del Turia tuviera el factor campo a favor. Esa victoria (16 de mayo de 2004) dio paso a un ciclo exitoso que duró hasta 2007 e incluso 2008.

Una década después, Unicaja y Valencia pugnan por ser el cuarto en discordia de la élite del baloncesto español para asaltar la plaza que pone en juego la Euroliga junto a los mejores del continente en una competición que este año ha sorprendido a propios y extraños por su competitividad y su atracción para el espectador, atónito ante la igualdad, las sorpresas y el talento que exporta esta renovada Euroliga.

Diez años después, la suerte de Unicaja y Valencia puede cambiar a mejor en un enfrentamiento directo que puede dejar graves secuelas para el perdedor. Por eso, quizás el de esta tarde sea el partido más importante de una década. Para mí, incluso más importante que el del martes, porque el de hoy puede ser un encuentro definitivo –achucharía la clasificación liguera, rompería la tónica vencedora del Valencia, daría un golpe en la mesa, acallaría la Fonteta y dejaría muchas dudas en el equipo que entrena Pedro Martínez- y el de la próxima semana es el primero de una serie de tres en el que si pierdes el primero puedes ganar los dos siguientes y llevarte el título y la gloria. Fue lo que hizo el Unicaja de Scariolo (ganó el cuarto y el quinto definitivo de aquellos cuartos de final del ‘play-off’) antes de contemplar en todo su esplendor la belleza de la gloria que representaron la conquista de la Copa del Rey, de la Liga y de la presencia en la ‘Final Four’ de Atenas. Ojo, no olviden que soñar es lo único que es gratis en esta vida. Y, además, reconfortante y recomendable.

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