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Autor: JoseMiguelAguilar
En pleno Carnaval toca quitarse la careta: el Unicaja cierra su era moderna
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José Miguel Aguilar | 04-02-2010 | 12:51| 0

Polonia fue en su día el mantra al que se invocaba para resaltar lo inalcanzable, ya que fue un equipo de esa sufrida tierra el que cercenó las antaño aspiraciones europeas del Unicaja.

Los más viejos del lugar recordarán al Mazowszanka, que en febrero del 97 sajó el corazón de los malagueños en los cuartos de final de la Copa Korac, techo de un equipo humilde que de la mano de Javier Imbroda se afanaba en alcanzar la grandeza a pasos agigantados.

Y se consiguió, con más sacrificio del que algunos hoy pueden imaginar; con el trabajo de mucha gente, la mayoría anónima, que sentía este club como de la familia. Vivía y sufría sus victorias y derrotas como propias. Así, llegaron los éxitos, los títulos, el gozo de ver jugar con la camiseta verde a grandísimos jugadores y el colofón a una trayectoria envidiable en España.

Casi tres lustros después, otro equipo polaco, el desconocido Asseco Prokom, cierra la era moderna del Unicaja. Ha terminado un ciclo.

Esta noche, 3 de febrero de 2010, se ha roto la barrera del ridículo en casa (la del ridículo fuera de casa se sobrepasó el día que se perdió por 53 puntos en Badalona), se ha derribado la valla de la lógica, se ha resquebrajado definitivamente la comunión entre afición y equipo que pendía de un hilo fino esta temporada tras consumar fracasos tras fracasos, ya sea a la hora de mirar la clasificación y no disputar la Copa del Rey; o en la planificación del proyecto, con cinco bases en la plantilla en cuatro meses; o en el juego del equipo, donde el único y máximo responsable es el entrenador, Aíto García Reneses: algunos dicen que acusa una jubilación de oro al sol malagueño. Sigo pensando que está más que capacitado para reconducir el proyecto… de la próxima temporada. Ésta está más que finiquitada.

Berdi y Juanma ya no pueden esconderse por más tiempo. Las circunstancias les superan. Son los máximos responsables del desaguisado, de los refuerzos que no lo son, de los desequilibrios de un equipo que hace bien poco fue subcampeón de la Copa del Rey y tuvo el último tiro para jugar la final de la Liga… con este mismo entrenador pero una plantilla bien diferente.

Aíto ya no puede ocultar tampoco las carencias del equipo. Se acabaron los paños calientes. Si tiene que utilizar sólo a cinco jugadores, que lo haga. Y si no se siente capacitado para llegar a mayo, debe dejarlo.

Es el momento de acabar con las imposturas. Aunque estemos en Carnaval, ya todos deben quitarse la careta.

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Este Unicaja es un equipo crepuscular
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José Miguel Aguilar | 01-02-2010 | 4:47| 0

Lágrimas de impotencia resbalan por las mejillas humedecidas por el bochorno contemplado ante el televisor. Este Unicaja huele a equipo crepuscular, sabe a proyecto quemado, se observa moho en su engranaje, caducidad en su filosofía vital.

Este Unicaja que no jugará la Copa del Rey tiene pinta de quedarse fuera del ‘play-off’, al elegir el camino más empinado para hollar la cumbre del éxito. Cansinamente se dirige hacia el mayor fracaso de su historia. Y nadie parece entenderlo. Nadie busca remedio.

Este Unicaja sin talento, con escasa capacidad de sacrificio, con jugadores de rostro impasible, que no transmiten ni ilusión ni pasión, se encomienda a un Dixon incapaz de tirar de un carro sin ruedas (¡Qué pésimo último cuarto en Vistalegre frente a un Real Madrid en proceso aún de alta creación!).

Este Unicaja con jugadores de vuelta de todo, sin ganas de nada, se aferra a una Euroliga que tampoco dice ya mucho por estos lares. Sólo un cruce morboso previo a la ‘Final Four’ despertaría a una afición adormecida por el juego ramplón de su equipo.

Cuando las flores de primavera inunden mayo de color, entonces diremos que entre todos nos lo cargamos y él solito se murió. Pobre Unicaja.

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Entre mandamientos anda el juego, llega Zabian Dowdell y se va Taquan Dean
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José Miguel Aguilar | 21-01-2010 | 3:56| 0

El quinto mandamiento reza: “No matarás”, el acto más impuro para la Iglesia católica, pues encierra la mayor de las debilidades humanas, el instinto más bajo, la pasión más impía.

En baloncesto, el quinto base de un equipo en poco más de tres meses de competición sentencia: “No has hecho los deberes en verano”, que traducido al lenguaje actual sería: “Has fracasado en la planificación deportiva”, lo que debería corresponder a una dimisión, al menos, a la admisión pública del error. Aunque no hay mayor exposición al público que fichaje tras fichaje, salida tras salida, altas y bajas continuas que alteran el desarrollo normal de un trabajo ya de por sí incompleto por culpa de la adversidad en forma de lesiones. ¡Qué año!

Llega Zabian Dowdell (un completo desconocido, lo que no tiene por qué equivaler a descosido en el traje nuevo que desea vestir el Unicaja) y se va Taquan Dean, otro fracaso, éste en el juego exterior, un tirador con un pésimo porcentaje en el tiro que jamás apuntó a estrella en un equipo con altas miras. ¡Y era una de las figuras de un conjunto decepcionante ya antes de empezar por los tremendos desequilibrios que presentaba la plantilla!

Ruboriza el número de jugadores empleados este año por el Unicaja para no conseguir apenas nada, fracasar en el primer gran objetivo de la temporada, la clasificación para la Copa del Rey, e irritar continuamente a una afición a la que las excusas le suenan a octavo mandamiento: “No dirás falso testimonio ni mentiras”.

Foto de Zabian Dowdell en el primer entrenamiento: Unicajab.fotopress

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La miel de Juan Dixon y el morbo del Khimki
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José Miguel Aguilar | 18-01-2010 | 4:46| 0

Posiblemente es la primera ocasión en la que la prensa nacional recoge, escribe, comenta, refleja algo positivo del Unicaja esta temporada. Hay unanimidad en el acierto del fichaje de Juan Dixon, el jugador llamado a variar el rumbo del equipo malagueño en una temporada de altibajos, irregularidades, decisiones nefastas, enfados generalizados y disgustos por doquier.

Dixon marcó las diferencias el domingo en Fuenlabrada, donde casualmente el juego interior del Unicaja funcionó a un nivel muy alto. Eso se llama equilibrio, precisamente de lo que ha carecido en numerosos encuentros este año. Esperemos que este tirador nato que se ha ganado fama y una decente carrera solucione algunos de los males del equipo.

Por otro lado, también creo que en muchos momentos se ha sido injusto con este Unicaja que, por ejemplo, ha hecho buenos partidos en Europa, y fuera de casa, su histórica asignatura pendiente.

Es meritorio quedar segundo en su grupo, lo que le ha permitido, aderezado con la pizca de suerte necesaria, seguir soñando en la Euroliga. En el ‘Top 16’ le ha tocado un grupo donde si se lo cree tiene muchas opciones de clasificación.

De llegar al definitivo cruce, parece que el morbo está servido. Le esperaría un Caja Laboral que le apeó de la Copa del Rey (otro ogro vestido de azulgrana después de espantar el fantasma del Barcelona), un Olympiacos al que ya se enfrentó esta campaña o un Khimki que significaría la vuelta al Palacio en partido oficial de Sergio Scariolo y Carlos Cabezas.

Sería la madre de todas las batallas si ambos equipos pugnaran por un puesto en la ‘Final Four’ de París, que bien vale una misa, incluso una plegaria en su momento.

Ojalá el próximo trimestre nos depare más alegrías que tristezas. La sufrida afición malagueña, harta de hiel, merece miel en dosis importantes.

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Responsabilidad
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José Miguel Aguilar | 12-01-2010 | 5:04| 0

Este es un extracto de la entrevista que SUR ha publicado hoy martes 12 de enero de 2010 con Aíto García Reneses, un día después de consumarse posiblemente el mayor fracaso de la historia moderna del Unicaja:

-¿Cree que desde el club se han sabido atender las circunstancias extraordinarias del equipo?

-Eso es algo que no me compete. Parte de la prensa de Málaga ha estado esperando que yo gritase: ¡hace falta…! Yo esas cosas las planteo dentro del club, y es el que decide. Yo no voy a plantear ningún reto público y entiendo que el club pueda o no asumirlo.

-Pero esas decisiones le afectan directamente porque usted es la cara del equipo.

-El perjudicado o el beneficiado es el club, no ningún empleado.

Aunque no coincido con todos los planteamientos del técnico (lee la entrevista completa ), hoy, como malagueño y aficionado al baloncesto me siento orgulloso de que el equipo de mi ciudad tenga un entrenador como Aíto.

Se ha equivocado, seguro, como todo el equipo, empezando por el presidente, siguiendo por el director general y el director deportivo, y terminando por los jugadores. Cada uno debería ponerse una nota que califique su gestión, pues todos tienen su cuota de responsabilidad en este desastre deportivo.

Pero dicho esto, para mí esta es la gran diferencia entre un entrenador que mira por el club que le paga, y otro entrenador, como el anterior, Sergio Scariolo, que sólo miraba por sus intereses. Aíto se siente empleado del club y lo que hace es buscando el beneficio del club; Scariolo confundía ambición deportiva con ego personal, y así acabó.

Aíto exige a sus superiores de forma privada, sin airear los trapos sucios que en todos los sitios hay, mientras su antecesor creía que por airear sus diferencias conseguía más cosas, poniendo al club al pie de los caballos y creando situaciones muy dolorosas.

Es un error, porque al final el que sale perjudicado es el club, que es el que permanece, mientras los jugadores y los entrenadores llegan y se van, con mejor o peor resultado, con mayor o menor rendimiento, con más o menos títulos conseguidos. El Unicaja debe estar por encima de todas las cosas, y debe saber superar trances como el actual.

Otra cosa es que se piense, pensamos todos, que en el club no se están haciendo determinadas cosas bien (¿quién ha asumido la política de fichajes?), y que algún responsable debería dimitir.

Pero esa exigencia le corresponde a la afición, como masa social que soporta, anima, apoya, critica o elogia al equipo durante los partidos, que es donde mejor expresa su opinión, y a la entidad financiera que sufraga el proyecto. Nunca al entrenador, que es un asalariado más.

El entrenador tiene que entrenar, el responsable de los fichajes debe conocer el mercado para fichar bien y el ejecutivo del club, tomar decisiones acertadas. Si cada uno hiciera bien su trabajo, otro gallo cantaría. Eso se llama responsabilidad.

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